Disclaimer.1: Todos los personajes, poderes, nombres, objetos y atuendos que puedan reconocer (entiéndase: Hyper Blossom/Momoko Akatsutsumi, Rolling Bubbles/Miyako Gotokuji, Powered Buttercup/Kaoru Matsubara y demás personajes y lugares) pertenecen en su gran mayoría a Toei Animation y Craig McCracken

Disclaimer.2: Las frases de transformación de los Rowdyruff Boys Z (quienes pertenecen a los anteriormente mencionados), así como sus atuendos, armas y ataques (entiéndase: Hard Brick, Explosive Boomer y Strong Butch, sus armas: Shackram, Bate de Béisbol y Flauta, respectivamente) pertenecen a BiPinkBunny. Pueden encontrar su perfil en DeviantArt aquí: bipinkbunny .deviantart (deben unir los espacios para entrar ^^) Y el link a su historia en : www. Fanfiction s/ 6276202/1/ Demashita_PPGs_RRbs_Z (otra vez, deben unir los espacios para entrar ¬¬U) Si son fans de PPGZ y RRBZ, vean su galería e historia, no se arrepentirán.


Capitulo 9: ¡¿Cita Triple?!

―¿Mamá?

―Dime, Shin.

―¿Me lees un cuento?

Ya era hora de dormir. Los RRBZ se hallaban acostados, cada uno en su cama, y su madre los estaba arropando. Hiro y Midori observaron a su hermano menor con miradas asesinas, pero este seguía sonriente. A pesar de las disculpas que ambos le habían ofrecido al menor, éste seguía comportándose como un niño, y ésto seguía molestándolos.

―Shin, ¿no crees que ya están grandes para cuentos?―preguntó Hoshi, con una pequeña gotita en su nuca

―Para nada, mamá―aseguró el rubio, muy contento―. Vivamos mientras somos jóvenes.

Hoshi sonrió, negando con la cabeza.

―Tengo que arropar a Ken―se excusó, encogiendo sus hombros. Luego se dirigió hasta la puerta, y la dejó entreabierta al retirarse

Los chicos se mantuvieron en silencio unos minutos, los ojos abiertos y los oídos atentos.

―Es genial estar con mamá―comentó Shin, suspirando hondo. Luego, sus ojos azules se entristecieron―. Pero...

―¿Qué ocurre?―cuestionó Hiro, sentándose sobre la cama y dirigiendo su vista a su hermano menor―. ¿Estás bien?

―Ehm... sí... no lo sé―admitió el chico rubio, ahora también sentado en la cama―. Últimamente... tengo sueños muy extraños.

―¿Tú también?―preguntó Midori, ahora también sentándose un poco consternado―. Porque mis sueños sí que son extraños...

―Entonces, los tres tenemos sueños extraños, ¿no?―resumió el pelirrojo, logrando que sus dos hermanos asintieran fervientemente―. Bueno, pues en mis sueños, tengo aproximadamente dos años menos, me visto ridículo y no dejo de molestar a todo ser vivo que encuentro. ¿Sueñan lo mismo?

Sus hermanos asintieron también, claramente sorprendidos ante aquella extraña situación. Se vieron entre ellos, como buscando explicaciones. Finalmente el chico rubio habló:

―¿Ustedes creen... que sean recuerdos?

―Espero que no―masculló el moreno, ahora sonriendo un poco―. Soy un tonto inmaduro en esos sueños... y ahora también lo soy, pero ese no es el punto.

―Escuchen, ¿recuerdan lo que dijo Hoshi?―señaló Hiro, poniendo cara de sabiondo―. Algunas cosas que no entendemos ahora, las entenderemos en el futuro. Disfrutemos nuestro presente.

―¡Sí! Además, éste sábado será un gran día...―asintió Shin, de nuevo acostándose tranquilamente―. Salir con las chicas... como una cita...

―Oh, sí...―suspiraron los otros dos muchachos, sonriendo sonrojados y deslizándose en sus camas, como derritiéndose de sólo pensarlo...

Sólo pasaron unos minutos para que los tres hermanos cayeran profundamente dormidos, pero está vez no soñaron nada muy raro... sólo si se considera raro ser perseguido por una araña gigante, comer lombrices o correr diez millas sin parar.


Sábado en la mañana, y en la habitación de los RRBZ se respiraba nerviosismo y emoción mezclados de forma bizarra. Corrían de un lado a otro, se veían en el espejo, observaban el reloj de pared a cada segundo... hasta que por fin escucharon a las chicas llegar al laboratorio. Entonces corrieron más rápido, se vieron meticulosamente en el espejo y casi arrancan el reloj de la pared.

―Y yo que pensé que nadie tardaba más que Miyako en arreglarse...―se quejó Kaoru, sentada en el sofá y de brazos cruzados. Su amiga rubia la miró con los ojos entrecerrados, y ella lanzó una carcajada―. ¿Qué pasa, chicos, aún no acaban con el maquillaje?

―Oh, ¡eres adorable!―se escuchó la voz de Midori, y Kaoru frunció el ceño―. Me extrañas tanto, ¡no puedes esperar para verme!

Las otras dos chicas rieron por lo bajo, pero a Kaoru no le hizo mucha gracia. Sólo mascullaba cosas sin sentido, enfurruñada.

Sólo pasaron unos minutos más hasta que los chicos bajaron las escaleras. A ellos podía aplicarse aquello de "mucho ruido, pocas nueces": mucho arreglo, y se veían exactamente iguales.

―Bien, ¿todos listos?―preguntó el Profesor, tomando las llaves de la camioneta. Los chicos lo miraron sorprendidos, pues su padre, al igual que Ken y Hoshi, se había quitado su eterna túnica de científico, y vestía de forma casual―. Iremos al Centro Comercial, allí hay de todo.

Todo el mundo coreó un "¡sí!" entusiasta, y todos abandonaron el laboratorio. Rápidamente todos se acomodaron en la camioneta, y el día comenzó. El Profesor conducía, y su esposa iba a su lado, resumiéndole cómo solucionó un problema terrible en su nave espacial.

En la parte trasera de la camioneta, Ken jugaba a 20 preguntas con Poochie, mientras los demás escuchaban algo de música en la radio. Hiro observó por la ventanilla: era un día precioso, soleado y caluroso; ya sabía lo que quería hacer.

―¿Y qué vamos a hacer?―intervino Momoko, como si hubiera leído la mente de su contraparte―. Yo, personalmente, no puedo perderme de "Dulce Tentación"...

―¿Y qué es eso, exactamente?―cuestionó el chico pelirrojo, arqueando sus cejas

―Una tienda de dulces, obviamente―respondió la muchacha, con naturalidad―. Me han dicho que tienen los mejores chocolates de todo Tokyo... ¡es imperdible!

―Bueno, pues mientras tú te atragantas y engordas diez kilos―masculló Kaoru, con una sonrisa burlona en su rostro por el enfado que había causado en su amiga―, yo no puedo perderme el estreno de "El Ataque de los Zombies Mutantes de Una Dimensión Paralela, Parte 5"... ¡debe ser la mejor de todas!

―Pero... ¿esa película no es de terror?―preguntó inocentemente Miyako, un poco preocupada por eso―. ¿Cómo entrarás a verla? Sólo pueden entrar mayores de 16 años...

―O menores, acompañados de un mayor de 16 años, lo leí en internet―añadió Shin, sonriendo feliz porque por fin había logrado decir algo útil

―Creo que te perderás la película...―señaló Midori, quitándose uno de sus auriculares del oído. Kaoru ni siquiera lo miró, sólo se cruzó de brazos, enfadada. El chico sonrió de repente―. Oye, ¿sabías que tengo 17 años? También me gustan las pelis de terror. Son datos a tener en cuenta, ¿no crees?

Los ojos verdes de la muchacha se abrieron de par en par, y no pudo contener una sonrisa. Su contraparte sólo asintió, y le ofreció el auricular que acababa de quitarse. La chica dudó un momento, pero luego se sentó a su lado, tomó el auricular y ya nada le importó un rábano.

―Entonces... ¿tú qué harás, Miyako-chan?―tímidamente, Shin aprovechó que todos parecían distraídos para comenzar a hablar otra vez―. Yo no tengo idea de que hacer, y eso me aterra.

―Tranquilo, Shin-kun―rió suavemente ella, encogiéndose de hombros―. Tenía planeado visitar la nueva tienda de ropa, he oído que los vestidos son maravillosos, y la verdad, me encantaría probarme algunos... ¿puedo pedirte un favor? ¿Me ayudarías a elegir algún vestido que se me vea bonito?

―¡Oh, sí, claro!―exclamó el rubio, con los ojos brillantes. Imaginaba a Miyako con distintos atuendos, y su cerebro se transformaba en una malteada de chocolate derretida

―¿Sabías que los chocolates, y todo tipo de dulces, hacen un enorme daño a tus dientes?―comentó Hiro, obviamente dirigiéndose a su contraparte pelirroja, quien lo miró de reojo―. Además, no son nada saludables. ¿Por qué no comer una fruta?

―¿Fruta de chocolate?

―No.

―Olvídalo.

Hiro suspiró pesadamente. Ésa chica era una pesadilla. Ella sonrió de manera triunfal, pero luego su sonrisa fue desvaneciéndose.

―No estás obligado a acompañarme―señaló, su voz sonaba sumamente herida―.Puedes hacer lo que quieras, no necesito que tú ni nadie me diga lo que tengo que hacer, ¿de acuerdo?

―Oye, relajate, ¿quieres?―pidió el chico, bastante sorprendido por aquella reacción defensiva (¿u ofensiva?) de la muchacha―. No soy nadie para "decirte que tienes que hacer". Yo... sólo me preocupé por ti...―Momoko no supo como expresar su sorpresa ante aquello, sólo se sonrojó; pero Hiro frunció el ceño y se cruzó de brazos, apartando la vista―, pero, ¿sabes otra cosa? Tienes razón. Tampoco soy nadie para preocuparme por ti.

La culpa caía sobre los hombros de la chica pelirroja como un elefante cayendo de un helicóptero... o algo así, la cuestión era que le pesaba mucho. Abrió su boca para poder disculparse, pero un grito emocionado del Profesor la silenció antes de hablar:

―¡Ya llegamos!

Todos bajaron de la camioneta velozmente, y sin más se adentraron en el enorme local, en el que como había dicho el Profesor, había de todo. Todos, menos Hiro. Él los observó entrar allí, y cuando por fin estuvo sólo, se dio media vuelta y se dirigió al parque que quedaba justo en frente de aquel mega-centro. Encontró un manzano, y seducido por su fresca sombra, se recostó allí. Para él, ése era el paraíso.


La tienda de ropa que tanto ilusionaba a Miyako, resultaba bastante repelente para Shin. Además del exceso de colores pastel, y flores pintadas delicadamente en cada pared, estaba lleno de muchachas entusiasmadas y chicos frustrados.

Apenas entraron, Miyako lanzó un alarido de emoción que bien pudo romper todos los vidrios cercanos, y algunos lejanos. Corrió como loca hasta un vestido celeste y se lanzó de lleno al probador. Sorprendido, Shin se encogió de hombros y se sentó tranquilamente en una banca frente al probador.

―¿Cómo me veo?―preguntó la chica rubia, saliendo del probador con paso elegante

Si hubiera sido posible, la mandíbula de Shin hubiera impactado en el suelo. De boca abierta por el asombro, la observó detenidamente. Ése vestido era digno de una princesa, y ella sin duda lo era. El color celeste de la prenda combinaba perfectamente con sus ojos, y la caída de ése vestido era delicada, fresca pero reluciente, largo hasta sus rodillas. La chica se había soltado el cabello, el cual ahora caía como una cascada de trigo al sol.

―Eh... yo... tú...―el muchacho no encontraba palabras, sólo balbuceaba―. B-bien... te ves g-genial...

―¿En serio?―insistió ella, mirándose desde distintos ángulos en un espejo de cuerpo entero―. Entonces, creo que me lo llevo.

Ella iba a regresar al vestidor, pero Shin por fin encontró las palabras que buscaba tan ansiosamente en su cerebro:

―Te ves demasiado hermosa. Demasiado. Me siento un plebeyo que no merece compartir el mismo espacio que tú ocupas, ni respirar el mismo aire. Eres toda una princesa, y mereces un reino entero, sólo para ti.

Silencio incómodo, en un modo extremo.

Luego de decir todo aquello, el muchacho rubio comprendió lo que acababa de ocurrir y tapó su boca con ambas manos de forma inútil, avergonzado. Miyako, que en un principio quedó estupefacta, ahora sonreía halagada, con las mejillas de un tono carmesí intenso. Se acercó al muchacho y tomó sus manos entre las suyas, mientras él bajaba la vista al suelo.

―Lo lamento, Miyako-chan―susurró él, suspirando pesadamente y negando con la cabeza―. Ahora seguramente piensas que soy atrevido, y además idiota.

―¡Oh, claro que no!―rió melodiosamente la chica, logrando que Shin levantara la vista, aún tímido―. Pienso que eres muy tierno, y además sincero.

Shin no supo si creerle, pero al ver la sonrisa sincera que adornaba el rostro de Miyako, no pudo más que reír un poco. Decir lo que sentía no era del todo malo. De hecho, sentía que por fin se había quitado el peso de un hipopótamo en su espalda.

―Y... para que no te sientas un plebeyo...―canturreó la chica, tomando de un estante cercano un traje negro, con una corbata azul. Se lo ofreció con una sonrisa―. ¿Sabes una cosa? Toda princesa necesita un príncipe...


El cine estaba lleno. Literalmente lleno. Gente de todo tipo y forma se reunía y hacía comentarios sobre las películas, y arruinaban el final para muchos. La fila en la entrada parecía eterna. Afortunadamente para ellos, Kaoru y Midori habían llegado bastante temprano, y estaban bastante adelante en la fila.

―Oye, gracias por venir conmigo―admitió la muchacha, evitando el contacto visual por la vergüenza―. En serio, me encanta ésta saga de películas.

―Me gustan las pelis de terror―le recordó él, encogiendo sus hombros mientras ambos avanzaban un paso más―. No tienes nada que agradecer, ¿de acuerdo?

―De acuerdo―asintió Kaoru, con una pequeña sonrisa. Luego, decidió por fin mirarlo a la cara―. ¿Sabes? Ahora te estás comportando diferente... no sé cómo explicarlo.

Midori rió por lo bajo, escondiendo las manos en los bolsillos de su campera verde. Volvió a encoger sus hombros, pero ésta vez sonreía. Bajó su mirada hasta su acompañante (obviamente más baja de estatura) y se dejó deslumbrar por ella: a su alrededor había chicas con más kilos de maquillaje que una academia de payasos de circo, y con faldas más cortas que las duchas de un domingo; pero para él, no existía nadie más que ella.

―Kaoru, voy a ser completamente sincero contigo―anunció, avanzando junto a ella otra vez, pero sin apartar sus ojos de los suyos―. Los últimos días me he comportado como un completo imbécil. Y me di cuenta de que con ése comportamiento, no voy a llegar a ningún lado. Realmente me interesas, Kaoru, y no quiero desperdiciar mi tiempo contigo tratándote de una manera que te haga sentir incómoda. Y... eso es todo.

Ahora fue turno para la chica de los ojos verde esmeralda para sonrojarse, hiperventilar y sonreír sin querer hacerlo. Todo aquello era tan nuevo para ella. Natsuki, su compañero en Gimnasia, siempre se había mostrado interesado (y ella lo había considerado algunas veces), pero sus aires de superioridad la enfermaban.

―¿Sabes? No me molesta en realidad tu... coqueteo. Además, si no te comportas como un completo imbécil, no eres tú mismo―susurró bajito, casi inaudiblemente, pero él la oyó―. Creo que es la costumbre de rechazar a todos...

―Pues a mí no me gustan las costumbres―admitió él, sonriendo de lado mientras ella reía por lo bajo―. Y si no te molesta el coqueteo, habrá bastante, cariño.

Kaoru volvió a reír un poco, negando con la cabeza. Cuando quiso volver a la realidad, se encontró con que ya habían llegado al frente de la fila, y Midori ahora charlaba con una atractiva empleada del cine. Inmediatamente, su sonrisa se desvaneció.

―Dos entradas para "El Ataque de los Zombies Mutantes de Una Dimensión Paralela, Parte 5", por favor―pidió el muchacho, revisando sus bolsillos y sacando el dinero―. Oh, y dos palomitas grandes y dos sodas, muchas gracias.

―Seguro, ¿vienes con ella?―preguntó la rubia empleada, mirando con desdén a Kaoru, quien enseguida entrecerró sus ojos y apretó los puños―. Porque obviamente es menor de 16 años, ¿no?

―Sí, venimos juntos―aseguró Midori, pasando su brazo sobre los hombros de su contraparte y atraiéndola hacia él (ella obviamente más roja que el labial exagerado de la rubia detrás del mostrador)―. Y sí, es menor de 16, pero yo no lo soy.

―De acuerdo...―suspiró la rubia, poniendo los ojos en blanco. Le entregó las entradas a él, y a la chica le entregó las palomitas y las sodas

Cuando se estaban alejando, Midori notó que además de las dos entradas, la chica rubia le había entregado un pequeño papelito: "Llámame ;)" y un número telefónico al cual no le prestó atención.

―¿Qué es eso?―le preguntó Kaoru, intentando ver por encima de su hombro

―Ah, ¿esto?―murmuró él, arrugando la nota y tirándola en una papelera cercana―. Sólo es basura.


Estaba en el paraíso. O eso quería creer.

Aunque estaba muy feliz en su dulcería favorita, degustando un chocolate irlandés delicioso, se sentía inexplicablemente vacía. Mordió su chocolate otra vez, pero ésta vez le supo amargo. Nunca le había gustado sentirse sola, y ahora lo estaba.

Suspirando, salió de aquella dulcería con su chocolate a medio comer, caminando sin rumbo dentro de ése enorme lugar. Estaba repleto de gente, jóvenes, ancianos, niños, madres, hijos... pero ella estaba sola. Y se sentía pequeñita, insignificante en un mar de desconocidos. Se apresuró hasta la salida, ahora completamente entristecida, casi al borde de las lagrimas.

Cuando por fin salió, los rayos del sol radiante la cegaron momentáneamente. Cuando por fin se aclaró su vista, suspiró pesadamente otra vez, aunque el aire fresco que invadía sus pulmones la alegró un poco. Vio la camioneta del Profesor en el estacionamiento, he iba a encerrarse allí, hasta que se le ocurrió dirigir su vista al parque.

Allí lo vio, recostado en la sombra de un manzano, respirando tranquilidad. La muchacha lo dudó un momento o dos, pero luego se acercó a él con paso decidido. Él abrió los ojos cuando escuchó pasos cercanos, y al verla acercarse, se sentó rápidamente y la esperó.

―¿Qué quieres?―le preguntó, sonando más rudo de lo que esperaba

―Yo... sólo quería disculparme―susurró ella, intimidada por su tono de voz. Aún así, se sentó a su lado, aunque al sol―. Fui muy grosera hace un rato. Lo siento.

―Ah, eso―masculló Hiro, un poco sorprendido. Intentó arreglar las cosas con una pequeña sonrisa―. Olvídalo.

―Pero tenías razón, ¿sabes?―insistió Momoko, aún con la mirada entristecida―. Tal vez comer tantos dulces no es muy saludable... oye, ¿quieres probar éste?

―Eh...―el muchacho pelirrojo dudó un momento, pero luego una idea lo hizo asentir rápidamente y tomar el chocolate que ella le ofrecía―. De acuerdo, pero...―tomó una manzana que había arrancado del árbol que le daba su sombra―... tú te comes ésta manzana.

Momoko dudó. Aunque pareciera mentira, ella no recordaba la última vez que había comido una fruta, he incluso le parecía que nunca lo había hecho. Ahora que se ponía a pensar... ¡sí, había comido frutas con sus amigas una vez! Pero de eso ya hacían dos años.

Finalmente, tomó la manzana y le dio una enorme mordida. Se sorprendió mucho: ¡era dulce! Hiro probó el chocolate, el cual no le pareció tan delicioso, pero no estaba nada mal.

―Es dulce...―comentó la chica, dando otro mordisco a la fruta―. Muy dulce...

―Sí, lo es―asintió él, sonriendo un poco―. Y además es natural y saludable.

Momoko ya no respondió, estaba muy ocupada devorando su manzana. Hiro se dedicó a observarla. Tal vez el moño rojo que llevaba en el cabello era grande y vistoso, pero sin duda no la protegía del sol. Sin dudarlo, le quitó el moño y le puso su gorra, la que él siempre llevaba al revés. Ella lo miró un poco sorprendida y con la boca llena, lo cual a él le pareció mortalmente adorable... y gracioso, porque no pudo aguantar la risa.

―¿De qué te ríes?―cuestionó Momoko, frunciendo un poco el ceño y tragando la manzana con dificultad―. ¿Por qué me quitaste mi moño? Si lo querías, yo te lo prestaba, ¡y hasta te lo colocaba!

―Tu precioso moño no te protege del sol―indicó Hiro, intentando dejar de reírse―. ¡Debes ser la única que se sienta al sol, habiendo sombra tan cerca!

―Me gusta el sol.

―Quema tu piel.

―Si quieres disfrutar del sol, debes afrontar las consecuencias―declaró ella, dejando de la manzana sólo el tronco―. O aprendes a querer la espina, o no aceptes rosas.

Hiro iba a indicarle que si quería disfrutar del sol sin consecuencias, podía usar protector solar; y que con unos guantes de cuero las espinas eran el menor problema de las rosas, pero un estruendo ensordecedor lo detuvo. Cuando ambos dirigieron la vista a la ciudad, pudieron ver un enorme robot, cortesía de Mojo Jojo.

―¡Rayos, no puede ser!―se quejó Hiro, levantándose de un salto―. ¿Por qué Poochie no nos advirtió de ésto?

―¿Tal vez porque está muy distraído?―consultó Momoko, poniéndose en pie también―. Escucha, ve a buscar a Kaoru y Midori, creo que están en el cine. Yo iré por Miyako y Shin, ¿de acuerdo?

Hiro sólo asintió, y ambos corrieron dentro del Centro Comercial.


―¿Sabes?―susurró bajito Kaoru, sentada justo al lado de Midori mientras la película era emitida―. Pensé que sería más terrorífica...

―Creo... que le falta sangre―comentó su contraparte, que en realidad estaba casi dormido del aburrimiento, pero aún con su brazo alrededor de su compañera disimuladamente

Justo entonces, Hiro entró corriendo en la sala. La gente comenzó a quejarse mientras él se abría paso entre la multitud, hasta que distinguió a su hermano.

―¡MIDORI!―gritó, y todo el mundo lo volteó a ver

Su hermano se levantó de un salto, y a Kaoru se le escapó un grito de sorpresa. Ahora la gente despotricaba en contra del adolescente pelirrojo, pero éste le dio poca importancia. Midori y Kaoru se acercaron lo más rápido que pudieron a él, y los tres salieron de allí.

―¿Qué demonios, Hiro?―reclamó Midori, bastante enfadado por la interrupción

―¡Una emergencia, vamos, rápido!―explicó a medias Hiro, comenzando a correr

―¡Pero los cinturones...!

―¡Poochie está muy distraído, SÓLO CORRAN!

Y así lo hicieron.


―Miyako-chan, todo te queda bien... pero, ¿no crees que es demasiado?

―¡Nunca es suficiente moda, Shin-kun, nunca lo olvides!

¡Era suficiente moda! El pobre muchacho cargaba bolsas con ambos brazos, y también con su cuello. Deseaba en su interior ser un poco como su hermano de ojos verdes, quizá con ésa fuerza pudiera sostener el descomunal peso de la moda.

Iba a quejarse de nuevo, hasta que divisó una chica pelirroja muy familiar entrar en la tienda. Parecía alterada, y sus ojos viajaban alrededor del recinto con velocidad inhumana.

―¿Momoko-san?―preguntó él, frunciendo un poco el ceño

―¿Qué? ¿Dónde?―cuestionó Miyako, por fin dejando de lado las toneladas de ropa y viendo por fin a su amiga―. ¡Momoko-chan, aquí estamos!

Momoko escuchó su voz, y casi se desmaya del alivio. Se acercó a ellos corriendo, esquivando con torpeza algunos maniquíes y algunos novios molestos cargados hasta el cuello.

―Miyako, Shin, ¡qué bueno que los encuentro!―exclamó, respirando con dificultad. Luego, bajó la voz para continuar―. Tenemos una emergencia... salgamos de aquí, rápido...

―Pero... ¿y mi ropa?―se quejó la rubia, haciendo un puchero

―Miyako-chan, te prometo que luego regresamos y te pruebas todo de nuevo, ¿vale?―aseguró su contraparte, intentando sonreír a pesar de que detestaba la idea de cargar toda ésa moda otra vez

La muchacha asintió felizmente, y luego de deshacerse de las bolsas que cargaba Shin, los tres adolescentes salieron de allí lo más rápido que pudieron (al menos las chicas, Shin pudo haber salido en apenas segundos).


Fuera del Centro Comercial, los seis jóvenes se encontraron al fin. Luego de intercambiar miradas preocupadas, corrieron a un oscuro callejón no muy lejos de allí. Cualquier lugar (aunque fuera sucio y oliera horrible) servía si nadie los veía.

―¡Hyper Blossom!

―¡Hard Brick!

―¡Rolling Bubbles!

―¡Explosive Boomer!

―¡Powered Buttercup!

―¡Strong Butch!

Luego de una rápida transformación, seis haces de luz salieron de aquel callejón, y se dirigieron a toda velocidad hasta el robot de Mojo. Apenas llegaron, se dieron cuenta de que éste robot era bastante más grande que el anterior, o que cualquiera que hayan visto antes.

―¿Desde cuándo los robots de Mojo son tan grandes?―preguntó Blossom, mientras el robot aún no notaba su presencia―. Esto me huele muy mal...

―Eso no importa, ¿o sí?―refutó Brick, sacando su shackram enseguida―. Lo importante es detenerlo.

Sin más lanzó su shackram contra el robot, y por la velocidad a la que iba, el arma se encendió en llamas. Parecía ser un golpe certero, pero de un solo y sorpresivo movimiento, el robot lanzó el shackram lejos, dándose la vuelta.

Cuando todos vieron a Mojo, no pudieron evitar notarlo diferentes. Sus ojos eran completamente negros, y su rostro carecía por completo de emoción. A pesar de que ahora (como casi nunca), Mojo parecía intimidante, los chicos no se rindieron. Sin avisar, Butch se dirigió directamente al robot, seguro de que su golpe sería mortal.

Sin embargo, el enorme brazo de la maquina lo apartó como si fuera una mosca, logrando que se estrellara contra un edificio cercano estruendosamente. Frunciendo el ceño, y ante la sorpresa de los demás, Buttercup se lanzó gritando a la bestia metálica, empuñando su martillo con furia. Otro golpe bastó para hacerla terminar en el suelo, totalmente herida.

―¡Pero, ¿qué demonios...?!―masculló Brick, coincidiendo con la expresión de incredulidad de Blossom

Juntos, Bubbles y Boomer atacaron por la espalda, confiando que de esa manera derribarlo no sería tan difícil, después de todo, sólo era un robot y era de Mojo Jojo. Apenas tocaron con sus armas a la maquina, una especie de mecanismo de defensa se activó: un choque eléctrico bastante fuerte los dejó atontados, cayendo en picada al suelo.

―¡Esto... esto es imposible!―gritó Blosson, sin poder creer lo que estaba viendo―. ¡Ningún robot de Mojo Jojo es tan fuerte, Brick! ¡Aquí pasa algo raro, yo lo sé...!

―Eso es seguro―replicó él, ahora un poco tranquilo. Luego de ver lo ocurrido con los dos rubios, una idea se le ocurrió―. Pero yo tengo un plan...

Se dirigió al robot rápidamente, haciendo señas a su contraparte para que lo siguiera. Ella, indecisa, por fin obedeció. Se dirigieron juntos hasta donde estaba Butch, es decir, estrellado contra un edificio. Lo encontraron recuperándose del golpe, bastante mareado.

―¿Brick...?―murmuró al verlos, rascándose la cabeza y viendo hacia todos lados―. ¿Qué rayos pasó, Brick?

―Te patearon el trasero, hermano―se burló el pelirrojo, logrando que Blossom riera por lo bajo y Butch le lanzara una mirada asesina―. Pero sé como puedes vengarte...

―¡Genial, nadie me patea el trasero por nada!―declaró el muchacho, por fin levantándose completamente recuperado. Sin embargo, también miró a su alrededor con preocupación―. ¿Dónde está Buttercup?

―Digamos que su trasero también fue pateado―masculló Blossom, intentando no sonar graciosa ante aquella situación

―¡Ah, no, eso no!―rugió el chico de verde, convirtiendo sus manos en puños―. ¡Nadie patea ése perfecto trasero por nada! ¿Cuál es el plan?

Mientras tanto, Bubbles comenzaba a despertar del choque eléctrico que había sufrido. Al mirar a su alrededor, vio a su lado a su contraparte. Preocupada, comenzó a sacudirlo para que reaccionara.

―¡Boomer-kun!―gritó, desesperada, sacudiendo al chico aún con más vigor―. ¡Despierta, despierta, tengo miedo!

El muchacho no tuvo más opción que reaccionar, muy mareado por las sacudidas que estaba recibiendo. Al ver el rostro angustiado de su contraparte femenina, Boomer sólo atinó a abrazarla fuerte, pues parecía que iba a largarse a llorar en cualquier momento.

―Oigan, lamento arruinar el tierno momento, pero...―murmuró Buttercup, observándolos cautelosamente y sorprendiéndolos, por lo que se separaron enseguida―. ¿Han visto a Butch? No es que me importe...

―Acabamos de recuperarnos―aclaró Boomer, poniéndose en pie y ayudando a Bubbles para que hiciera lo mismo. Luego, mirando alrededor, agregó―. No veo a Butch, ni a Brick, ni a Blossom...

Entonces, oyeron la melodía de una flauta, y sin dudarlo levantaron la vista.

―¡CHICOS!

La voz de la líder en rosa los alertó a los tres. Allí vieron a los otros tres, saludándolos burlonamente. También notaron que el robot ya no destruía nada, sino que se había quedado estático, esperando el próximo ataque que hasta ahora no llegaba.

―¡Vengan aquí!―les ordenó Brick, haciendo señas con sus manos para que se acercaran

Dudando, los tres levantaron vuelo. Solo al llegar arriba vieron la enorme bola de cristal verde, llena de agua, que con su melodía Butch mantenía en vilo sobre el robot. Cuando Brick chasqueó los dedos, Butch se detuvo, y la bola flotante cayó estrepitosamente sobre el robot, logrando que se electrocutara por completo por el contacto con tanta agua.

Los RRBZ y las PPGZ celebraron jubilosamente, chocando palmas y riendo... bueno, casi todos, porque Blossom permaneció en silencio, meditando sobre la resistencia completamente anormal de aquel robot.

Regresaron al Centro Comercial, se escondieron en el mismo callejón (sí, ése sucio y oloroso) y se destransformaron, otra vez, casi todos ellos muy alegres. Apenas salieron de su escondite, pudieron ver al Profesor, a su esposa, a su hijo y a su perro robot en la puerta del Centro Comercial, al parecer volviendo a juntarse luego de tomar caminos separados.

―¡¿Dónde se metieron?!―exclamó el Profesor, con expresión preocupada mientras su esposa se encogía de hombros sin saber que responder―. Ken, ¿cómo está Poochie?

―Aún no despierta―respondió angustiado el niño, y entonces los chicos notaron que cargaba en sus brazos a su perro, pero que éste estaba inconsciente

Al ver aquello, los adolescentes se apresuraron a correr junto a ellos. Lo primero que hicieron fue rodear a Ken, y observar atentamente a Poochie, hablando todos a la vez, en lo que sólo se escuchaba: "¿Qué pasó, Ken?", "¡Despierta, Poochie!" y "¡Les dije que algo andaba mal!".

―¡¿Dónde estaban?!―reaccionó el Profesor, al ver que por fin aparecían. Ellos no respondieron enseguida, seguían viendo a Poochie―. ¡Chicos, ¿qué pasó?!

―Profesor, necesito hablar con usted seriamente...―anunció Momoko, acercándose a él y apartándolo un poco del grupo. Suspirando hondo, continuó―. Verá, Hiro y yo notamos que la ciudad estaba siendo atacada, nos pareció extraño que Poochie no nos hubiera avisado, pero asumimos que estaba muy distraído. Buscamos a los demás e hicimos lo de siempre, pero... había algo extraño con Mojo... no parecía él. Además, su robot fue mucho más resistente.

El Profesor se mantuvo en silencio, con su mano derecha en su mentón como pose pensativa. Momoko lo observó expectante de algún tipo de explicación, y de vez en cuando le echaba una mirada a Ken y Poochie, pues éste último seguía sin reaccionar.

―Poochie no estaba distraído, había perdido el conocimiento―aclaró por fin el adulto, para sorpresa y horror de Momoko―. Dijo algo sobre una "fuerza oscura omnipotente", y nada más. No lo comprendimos, pero salimos corriendo a buscarlos. Nos alegra encontrarlos, y que hayan salvado la ciudad, como siempre.

―Sí, sí, sí―masculló la pelirroja, contrariamente negando con la cabeza―. Pero tenemos que averiguar a qué se refería...

―Eso es un hecho, Momoko―aseguró el Profesor, como si fuera algo muy obvio (y lo era)―. Ahora mismo nos vamos al laboratorio. Comenzaremos la investigación, intentaremos devolverle la consciencia a Poochie y averiguaremos qué hay detrás de todo ésto.

Mientras el Profesor se dirigía a la familia, y empezaba a explicarles rápidamente lo que estaba ocurriendo, Momoko se quedó quieta, cavilando. No tenía ni la menor idea de lo que estaba pasando, pero tenía miedo.

Temía que aquella fuerza oscura omnipotente quisiera dominar a los chicos... llevarse a Hiro. Se dio media vuelta, y sus miradas se cruzaron. Momoko suplicó en su interior que él no pudiera notar la preocupación que la embargaba. Sin embargo, él sólo le dedicó una pequeña sonrisa, y apartó la vista.

Ella no pudo sonreír, así como tampoco podía siquiera imaginar la idea que perderlo para siempre.


¡Hola!

Hace unos días estaba muy deprimida, pero ahora ya no :3 Me había deprimido por que había confesado mis sentimientos a la persona que amo... o amaba, y fui rechazada T.T Pero bueno, no quiero seguir llorando sobre algo que no va a cambiar. ¡Ya vendrán tiempos mejores!

En fin, todos éstos meses he estado sin wi-fi, utilizando el de una amiga :P Ahora tengo wi-fi bastante estable, pero muy poco :O De todas formas, aquí está el capítulo 10, el cual intenté hacer más largo para compensarlos :33

¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado, pero si no es así, o tienen alguna queja de algún tipo, sólo díganlo sin temor ;)

Responderé sus reviews, como lo dicta la ley (?):

Blossom Hyuga: ¡Holis! Concuerdo contigo, la vida es para vivirla (?) Buscaré ésa canción que me recomiendas, el nombre suena bonito :3 ¡Oh, sí, larga vida a ¿Qué Pasó Ayer?! ¡MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW!

Koolkat97: ¡Hola, me alegra que te haya gustado! :D Vaya, a mí me cuesta bastante ser positiva, pero lo intento ;) Es muy lindo e inspirador lo que has dicho. ¡MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW!

BrickxBloss-Reds: ¡Hola, y bienvenida a mi historia! :) Síp, BiPinkBunny es mi musa, en lo que a las PPGZ respecta :33 Es cierto, la vida es una sola, y además es muy corta. Buscaré ésa canción, sin dudas :D ¡MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW!

Ppg y yo: ¡Hola! Sí, a mí también me dio penita poner a Shin llorando, pero él es muy sensible :c Tu significado de la vida, me parece bastante acertado ;) ¡MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW!

Niileveln: ¡Holitas, y me encanta que te encante mi fic! :D Tuviste que esperar bastante por esta cap, pero aquí está. Es cierto, si te preocupas por lo que dicen los demás, no vives, sólo existes. ¡MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW!

Guest: ¡Hola! Upss, volví a tardarme demasiado, y tienes razón, no tengo perdón :'c Ahora que pienso en Midori bailando como Michael Jackson... xDDDD sería épico, sin dudas. ¡Buen significado para ésta vida! Sí, todos somos únicos. ¡MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW!

Hinata12Hyuga: ¡Hola! Sí, el cap anterior fue puro drama :P Y sí, la mentira crece cada vez más, y las consecuencias los dejarán a todos al borde del abismo u.u ¡Me encantó la forma en que explicaste tu modo de ver la vida! Es muy acertado, y también lindo. :33 Ooohh, yo vi ambas películas, y las dos son maravillosas, valen la pena ;) ¡MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW!

TeamDarkRose: ¡Hola! Me alegra muchísimisimo que te guste mi historia, y más que sea de tus favoritas :D Es verdad, la vida viene como viene, y hay que aceptarla así, con una sonrisa :) Bubbles y Boomer son super tiernos... y Brick, bueno, aquí en mí fic es sexy e inteligente *w* ¡MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW!

Sahia Hyuuga: ¡Holis! ¡Aquí estoy continuando la historia, para ti y para todos, espero que te guste! Y, ¡qué genial que te guste "¿Qué Pasó Ayer?"! ¡A mí también me encanta! *o* ¡MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW!

Nieve Taisho: ¡Holitas! ¡Sí, la vida es un reto desde que nacemos, es un reto vivir! u-u ¡Sí, ésa peli es de las mejores, la verdad! Y, sobre Butch... se lo puede amar así, y mucho más. Yo, por ejemplo, lo amo "hasta el infinito y más allá" xDD ¡MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW!

Powerdark: ¡Hola! Las mentiras que se han dicho, y las que faltan por decir, serán causantes de un desenlace digno de una película, aunque lo diga yo misma U_U Las chicas siempre tienen la razón (?) ¡Aquí tienes, una cita! O, algo así... xD Aunque no creas, tu significado de la vida sí es bastante filosófico. No, no he escuchado esa canción, pero lo haré ahora mismo ;) ¡MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW!

Nicole: Tienes razón, por los amigos vivimos. El problema es, que a veces creemos ser amigos de alguien y vivimos por él, hasta darnos cuenta de que hemos vivido en vano. ¡MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW!

LocaPorLosRRBZ: ¡Holis! Y, no le vamos a contar a Blossom xDD Asdfgh, sí, a mí también me encantaría una mamá así :D ¡Aquí está la continuación, tardó pero llegó! ¡MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW!

HarukaSou: ¡Hola! ¡Qué bueno que te reíste, y que te haya gustado! No te preocupes, entiendo lo del internet, ando en las mismas :( Vivir la vida al máximo, parece ser el verdadero significado de la vida. ¡MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW!

Linna Hamato: ¡Hola! ¡Aquí está la conti, hermana amante de Rafael (?)! xDD ¡MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW!

Y eso es todo.

Aquí les va, lo que todos quieren responder (?):

¡La Pregunta Preguntona!

¿Cuál es su opinión de South Park?

Eso mismo. Para quienes no saben, South Park es una serie animada estadounidense muy polémica y no apta para todo público. Por más información, busquen en Google o envíenme un PM. Entonces, ¿qué opinan? Bueno, malo, terrible, excelente, ni idea... sólo quiero opiniones sinceras.

Y ahora, algo más: "Lo Mejor y Lo Peor". Ése es el nombre de ésta nueva ¿sección? de éste fic. Como bien dice el título, se trata de señalar lo mejor del capítulo (una línea, un diálogo, una situación) y lo peor del capítulo (lo mismo, línea, diálogo o situación). Es para saber que debo seguir haciendo y que debo dejar de hacer. Es muy importante, así que les pido que sean mortalmente honestos.

Sin más, ésta humilde escritora amateur se retira.

¡Lean, dejen reviews, respondan a La Pregunta Preguntona, digan la verdad en Lo Mejor y Lo Peor, coman rico y sean felices!

Se despide de los mejores lectores de la Vía Láctea.

_-*-_-*-_KovatePrivalski97_-*-_-*-_

Keep Calm and Yell BOOYAKASHA! (?)