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Loki, un destino diferente

Por: Hana Usagi

Capítulo 10

..•.¸¸•´¯`•.¸¸¤ Agotamiento ¤¸¸.•´¯`•¸¸.•..

—Tengo que acercarme a ellos, para romper el hechizo.

—No puedes, Loki —Sif le negó el acceso a la celda.

—Sif, hazte a un lado, tengo que liberarlos —Loki la miró fijamente a los ojos, pero ella no se movió, por nada del mundo la dejaría entrar a una celda llena de muertos en vida enviados desde Helheim.

—No, no tienes, de todas formas, ya están muertos.

Loki rodó sus ojos y se frotó la frente con frustración —algo que últimamente hacía muy seguido y que Sif no pudo no notarlo—, después, se irguió y Sif sabía lo que pasaría. Loki utilizaría su título de Reina.

—No es una petición, Lady Sif, es una orden.

Sif, apretó los labios y los brazos que tenía cruzados desde que Loki había anunciado que entraría a la celda en donde habían encerrado a los diez Cadáveres que se habían infiltrado a Asgard.

Fandral y Hogun se habían quedado al margen de toda la escena, primeramente, porque era mejor no meterse en medio de esas dos mujeres. Y, en segundo lugar, porque les aliviaba un poco que su amiga se encontrara mejor. Bueno, un poco mejor.

Cuando Fandral había ido a buscarla se había llevado un buen susto porque, después de haber llamado al menos cinco veces a las puertas de los aposentos de Loki y otras cinco veces a las de su habitación, sin obtener respuesta, obligándolo a entrar sin permiso, se había encontrado con una habitación vacía. Presa del pánico, había buscado en todos los rincones, incluso se asomó en el balcón en caso de que Loki hubiera hecho una locura —cosa que creía imposible, pero con el susto no pensaba bien las cosas—.

Por fortuna, Sif también había ido a buscar a su amiga, al encontrarlo tan desesperado le había dado un fuerte golpe en la espalda.

Ya deja de hiperventilar —le había dicho con un poco de burla en su voz, pero con ojos preocupados por su amiga.

Sif había analizado la habitación y con un suspiro dijo:

Ya sé dónde está —se dio la vuelta y atravesó las puertas de los aposentos dirigiéndose a las que estaban en frente.

Fandral la había seguido, pero cuando ella abrió la puerta le pidió que esperara afuera. Fandral lo entendió y esperó por ellas. Hogun llegó un par de minutos después y en unos cuantos más, las pelinegras salían de la habitación escarlata.

Salieron de Valaskjálf montados en sus caballos, llegaron al lugar de la lucha, que por fortuna era en un campo libre de civiles, y se integraron a la batalla.

Los habían detenido muy rápido, a pesar de que Loki había ordenado que no se les lastimara de gravedad.

«Bueno, ya están muertos, ¿cuánto más los podríamos lastimar?» había pensado el rubio.

Después, Loki les había explicado el porqué de su orden, y es que la pelinegra había notado que los ojos de los Cadáveres eran del mismo color que los de los elfos cuando habían estado bajo el hechizo de control, y una vez en la prisión, Loki había soltado que entraría a la celda para quitárselos.

—Mi Reina —la voz de Sif también había cambiado, se había puesto más seria—, me temo que debo discrepar con su decisión, no puede entrar en ese sitio. Si gusta, puede dejarlos encerrados, no creo que ellos se opongan.

Loki apretó sus labios y sus ojos brillaron amenazantes, pero, aun así, Sif no se amedrentó.

—Puede que no lo hagan, pero las celdas de Asgard no son lugar para que un condenado a los Infiernos de Hel permanezca.

—Pues entonces regréselos, pero así como están.

—Ya basta, Sif. No puedo dejarlos de esa manera, entiende. Aún tienen el hechizo instándolos a que cumplan con lo que se les ordenó. No puedo mantenerlos en este lugar y no los puedo regresar así porque volverán una y otra vez, hasta que logren su cometido.

Las dos se quedaron viendo una a la otra, con los labios apretados y expresiones de frustración. Fandral creyó que ya era momento de hablar.

—Sif, déjalo —los furiosos ojos azules de su amiga se posaron en él, provocándole un escalofrío que no demostró, tenía que verse confiado—. Sabes que Loki tiene razón.

—Fandral —él pudo ver cómo su amiga le suplicaba con la mirada, pero él negó ligeramente con la cabeza.

—Se tiene que hacer, y Loki es la única que puede, lo sabes muy bien —Sif iba a decir algo más, pero él se adelantó—. Lo haremos igual que con los elfos, pero esta vez con ayuda de más soldados.

Fandral entendía perfectamente la preocupación de su amiga Sif. Tal vez para los que no saben sobre los peligros de los Cadáveres de Helheim podría parecerles exagerado, pues con sólo escuchar la palabra «cadáver» podrían pensar que sólo es un cuerpo putrefacto que se movía sin razón u objetivo alguno, cosa en la que no se equivocaban, pero los muertos vivientes de Hel eran mucho más. Con un solo toque ellos podían robar la vitalidad de cualquier ser vivo que se encuentre cerca de él, así que, si cualquiera de ellos te tocaba directamente, poco a poco te absorbería la vida.

—Tendremos mucho cuidado —Fandral pudo ver a Loki apretar los labios, estaba claro que no le gustaba la idea de que los soldados se arriesgaran—, y Loki no los tocará directamente.

Entonces, después de un minuto, Sif asintió, pero aún se mostraba tensa y en desacuerdo.

—Bueno, mi Reina —Fandral la miró a los ojos, y luego inclinó un poco la cabeza—, cuando esté lista.

—Entonces vamos.

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Tardaron al menos doce horas en terminar. Primeramente, tuvieron que encadenar a los Cadáveres para que no haya peligro de contacto, y después Loki tuvo que hacer uso de su magia para eliminar el hechizo, cosa que, al no tener contacto directo con la regente de Asgard, fue mucho más tardado a como lo fue con los elfos.

Loki también tuvo que tomar tres descansos por el desgaste mágico al que se expuso. Para cuando terminó, muy entrada la noche, se dirigió directamente a sus aposentos, con sus tres amigos como sus guardianes.

Al entrar a la zona de las habitaciones reales, Loki empezó a caminar más y más lento, deteniéndose completamente en ocasiones, hasta que no pudo mantenerse en pie. Afortunadamente sus amigos habían notado su estado, aunque lo habían sospechado después de haber presenciado esas doce horas de uso casi constante de magia, por lo que Fandral se apresuró hasta su amiga y la sostuvo.

Al verle el rostro pudo notar que estaba un poco pálida, sus labios, antes de un rojo cereza habían perdido color, viéndose de un rosa muy pálido. Su frente estaba perlada de sudor y sus ojos verdes, se veían apagados y no podía mantenerlos abiertos. Así que Fandral no lo pensó dos veces y la tomó en brazos, a pesar de la débil queja que soltó su Reina.

Llegaron a la habitación de Loki y el rubio la dejó sobre su cama, Sif se apresuró a ella y le quitó la túnica superior y las botas. Cuando Sif extendió una frazada sobre ella, Loki abrió sus ojos y les habló.

—No se acerquen a los Cadáveres, mañana los enviaré de regreso a Hel —los miró fijamente—. Yo iré también.

—Puedes enviar un mensaje —le dijo suavemente Sif, no quería discutir con su amiga estando ella en ese estado.

Loki negó con la cabeza antes de responder:

—Tengo que hablar con Hela en persona.

Sif suspiró y prefirió no decir nada más.

—Descansa.

—Gracias —les dijo a los tres y se giró para quedar de lado en la cama.

Los dos tercios presentes de los Tres Guerreros y Lady Sif salieron con cuidado de la habitación. Una vez fuera dejaron salir un suspiro al unísono.

—Necesito un trago —dijo la pelinegra, invitando a sus amigos con esas palabras, los cuales asintieron y la siguieron camino a las cocinas del palacio.

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El día siguiente llegó con ánimos muy bajos y malas noticias para Loki.

Se sentía aún muy cansada, a pesar de haber dormido más de diez horas seguidas, pero por fortuna podía sentir la magia del universo a su alrededor, acariciándola, como si le estuviera alentando y diciéndole que tuviera un buen día. Sonrió, a pesar de todo, comprobando una vez más que lo que le enseñó su mentora era cierto.

Al recordar a la Sanadora su cuerpo se tensó, y apresuró su baño.

Al salir de sus aposentos, vestida y arreglada de acuerdo a como lo ameritaba la ocasión —presentarse ante Hela—, se encontró con todos sus amigos, Volggstag incluido.

—Volggstag —lo saludó con una ligera sonrisa—. ¿A qué hora has llegado?

—Al amanecer —le respondió con una ligera inclinación de cabeza y una sonrisa.

Loki levantó una ceja de manera interrogante a sus otros tres amigos, pues el amanecer había pasado horas atrás.

—Decidimos dejarte descansar todo lo que pudieras —se excusó Sif.

Loki sólo negó con la cabeza y regresó su mirada al casi recién llegado.

—Bueno, viendo que no es una entrega de reporte oficial, te lo diré directamente —Loki cambió su expresión a una más seria ante sus palabras—. No había nadie en Máluð Fjöll que respondiese ante en el nombre de la Jefa de Sanadores.

Loki sintió su corazón contraerse, pero esperó a que su amigo continuara.

—Nadie, ni niños, ni ancianos. Nadie conocía o había conocido a alguien con su nombre y siendo un pueblo pequeño, donde todos se conocen, es muy extraño.

Los cinco presentes se quedaron analizando la información.

—¿Padre de Todo había corroborado la información de la Sanadora cuando llegó a Valaskjálf?

Loki negó al tiempo que respondía:

—No pudo, es decir: —se apresuró a responder cuando vio a sus amigos fruncir el ceño— la Sanadora ya llevaba un mes en la capital para cuando llegó al palacio. Había estado buscando trabajo como Sanadora, pero por alguna razón no lo había hecho. Su última opción era Valaskjálf, pero fue aquí donde lo encontró.

» Traía una carta, escrita por el Señor de Máluð Fjöll, recomendándola, padre la recibió y mandó a un soldado a corroborarla, pero cuando regresó, lo hizo con la noticia de que el Señor del pueblo había muerto una semana antes. Su caballo se asustó por algo en uno de los caminos de la montaña y lo había tumbado, haciendo que el hombre rodara montaña abajo. Se golpeó la cabeza en algún punto y murió al instante.

Sus amigos contuvieron la respiración. Loki se frotó un poco el rostro, sabiendo perfectamente lo que pensaban.

—No había razón en dudar de ella. La carta estaba firmada y sellada y ella ya no había estado en el pueblo cuando él murió. De hecho, nunca se me cruzó por la mente conectar los hechos. Pero ahora… —dejó la frase al aire, aun así, sus amigos pudieron entenderla.

Loki apretó un poco los puños, poco a poco se iba dando cuenta de que no sabía quién era realmente su mentora. Ahora parecía que todo lo que sabía de ella era mentira, todo lo que le dijo, todo lo que le enseñó.

«No es verdad» le dijo una voz en su mente «Lo que te enseñó sobre tu magia es cierto, tú misma lo has comprobado, has podido sentir al universo a tu lado, apoyándote».

Loki suspiró y se aferró a ese pensamiento. Después miró a sus amigos.

—Es mejor que nos demos prisa. Hay que terminar con esto pronto.

Sus amigos asintieron y cuando empezó a caminar por el pasillo en dirección a las caballerizas, la siguieron en silencio.

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Habían encerrado a los Cadáveres en una jaula con una magia similar a las celdas de la prisión, para que no hubiera ningún accidente, lo que se traduce a muertos tratando de quitarles la vitalidad a los soldados.

Llegaron hasta el Bifröst, donde Himedall recibió a Loki con una ligera inclinación y en seguida procedió a activar el puente. No necesitaba que le dijeran a dónde, simplemente introdujo la espada y el brillo los rodeó.

Loki, Sif y los tres guerreros fueron los primeros en aparecer, sintiendo el aire opresivo de Helheim a su alrededor. Después los soldados que iban de guardia pisaron las tierras oscuras y finalmente, la jaula con los diez Cadáveres.

Lo primero que la Reina notó fueron un par de guardias custodiando el puente sobre el río Gjöll, que en ese momento se encontraba cerrado. Al verlos, los soldados se pusieron en guardia.

—Llamad a vuestra Reina —ordenó Loki, con Gungir en su mano.

—¿Quien la llama? —preguntó uno de ellos, su voz demasiado grave, oscura.

—Loki, Reina de Asgard.

Los soldados se miraron entre ellos, como si estuvieran decidiendo. Finalmente, después de varios segundos, uno de ellos hizo un movimiento de cabeza, señalando el puente detrás de ellos. El soldado movió una palanca, la cual activó el mecanismo del puente elevadizo para permitirles el paso.

Con un movimiento de su mano, Loki ordenó a sus soldados que la siguieran, estos no dudaron ni un poco y se internaron a los reinos del inframundo siguiendo a su Reina.

A lo lejos, Loki pudo ver el castillo oscuro de Hela, rodeado de carroñeros y cadáveres en mucho peor estado que los que llevaban en la jaula. Cuando llegaron hasta el castillo, Loki pudo apreciar que estaba hecho de una piedra oscura, de un brillo particular y muy hermosa. Como su fuera una combinación de ónix y mármol.

Los Guardias de las puertas los hicieron ingresar, guiándolos hasta lo que se podría llamar un Salón del Trono. En él, se encontraba una criatura demasiado extraña sentada en el trono. Era una mujer, de la cintura para arriba con piel azulada, como la de los Gigantes de Hielo, incluso tenía las runas en las manos, conectadas a las de sus clavículas y de ahí hasta las de la frente, ocultas por el flequillo de su cabello negro azabache, que brillaba ante una luz que Loki no pudo identificar de dónde provenía, pues todo estaba a oscuras. Sus labios eran rojo carmín, igual que sus ojos, los cuales estaban fijos en la Reina de Asgard.

Pero Loki no le estaba devolviendo la mirada, ya que sus ojos se habían detenido en sus piernas. Si el cuerpo de Hela era todo belleza de cintura para arriba, de cintura para abajo era todo lo contrario.

La piel de sus piernas estaba oscurecida, como si estuvieran gangrenadas, llenas de llagas que supuraban un líquido negro con penetrante olor a putrefacción. Loki había leído muchos libros donde describían la figura de la Reina de Helheim, pero ninguno de ellos le podía hacer justicia a su persona, era demasiado… perturbadora.

Loki desvió la mirada y finalmente, la fijó en los ojos rojos de Hela, provocándole un escalofrío que no demostró. No es que le haya dado miedo el mirarla de frente, era sólo que el rostro de la giganta le recordó mucho al que había visto semanas atrás, frente a su espejo.

—Reina Hela —saludó Loki, sin ningún tipo de reverencia.

—Reina Loki —respondió la regente de los infiernos, también sin ninguna reverencia, ni siquiera se había levantado de su trono y tenía la cabeza de un enorme perro sobre su regazo—. ¿Puedo preguntar, qué hace la sucesora del Padre de Todo en mis dominios? —el tono de su voz tenía un deje de burla que Loki no pasó por alto.

—Me temo, señora, que se la han perdido algunos de sus… —buscó la palabra que más se le adecuara a los Cadáveres— súbditos.

Hela levantó una ceja y dirigió su mirada a los muertos encerrados en la jaula.

—¡Oh, lo lamento! —por su tono de voz parecía que en realidad no lo hacía—. Hace unos días tuvimos unos problemas en Naströnd, algunos de nuestros condenados se escaparon, pero, no entiendo cómo llegaron hasta Asgard.

Loki la observó de manera dura, no se creía palabra alguna de su evidente mentira.

—Creo que sí lo sabe, Reina Hela —dijo en tono glacial, el tono más duro que había podido en su vida, su rostro también era demasiado serio, parecía hecho de piedra.

Hela también cambió su rostro, una expresión oscura se posó en sus hermosas facciones.

—¿Me está acusando de algo, Reina Loki?

Loki no se dejó amedrentar, pero su rostro tuvo un ligero cambió. Sif conocía esa expresión, era falsa cordialidad.

—Ambas sabemos perfectamente, señora, que Naströnd es la prisión más segura dentro de Yggdrasil y fuera de él. Y en dado caso que algunos de sus condenados se hubieran «escapado», no hubieran sido capaces de cruzar Gjöll.

El brillo en los ojos de Hela aumentó, tornándose un poco peligroso.

—No la estoy acusando de nada, tampoco estoy solicitando que señale a nadie con el dedo, sólo vengo a devolverle sus Cadáveres y a declararle algo: —el rostro de Loki serio una vez más, pero esta vez se veía mucho más peligroso, sus ojos verdes brillando por su magia, enfatizando su amenaza— Será mejor que deje de lado cualquiera de sus planes y se dedique a regir sus tierras, de lo contrario, la próxima vez no será una advertencia —sus ojos brillando aún más—. Si vuelve a poner a mi pueblo en peligro, vendré y la destruiré con mis propias manos.

Los Guardias a los lados de Hela adoptaron una pose defensiva, igual que la bestia que se encontraba sobre su regazo, pero Loki no les hizo caso alguno. Se giró, ondeando su capa detrás de ella, llamando a sus soldados a que la siguieran y caminando en dirección a la zona del Bifröst, en donde a una señal de su mano, Himedall activó el puente llevándolos de vuelta a casa.

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—¿La has encontrado? —le preguntó Loki a Himedall una vez que los soldados salieron del Bifröst.

—No, mi Reina. La Sanadora no se encuentra en ningún rincón de Asgard ni de los otros reinos.

—Pero eso es imposible —bramó Volggstag.

—No tanto —tomó la palabra Loki—, hay hechizos que pueden ayudarte para ocultarte de quién sea, incluso de los ojos y oídos de Himedall. Yo sé algunos —confesó casi en un susurro, recibiendo una inclinación de cabeza de parte del guardián.

—¿Te los enseño ella? —preguntó Fandral.

Loki no respondió, solo apretó los labios y apartó la mirada. Sus amigos no necesitaron respuesta.

—¿Y no puedes localizarla con el hechizo que usas con Thor? —preguntó esta vez Hogun, muy tímidamente, no queriendo recordarle a su amiga lo sucedido la vez anterior, pero Loki negó, sin demostrar si lo había hecho o no.

—Ya lo intenté. Los hechizos de ocultamiento que usa son demasiado fuertes, si los ojos de Himedall no la localizan, un simple hechizo de rastreo como ese no lo hará.

Todos suspiraron de frustración.

—¿Entonces qué hacemos? —preguntó nuevamente Fandral.

Loki negó con la cabeza dando a entender que no lo sabía.

—¿No crees… —empezó tentativamente Sif— que deberíamos traer de vuelta a Thor?

Loki inmediatamente le dirigió la mirada.

—¿Por qué crees que sería necesario?

Sif levantó una ceja antes de responder:

—¿No te has visto en un espejo? —continuó sin esperar respuesta— Estás agotada, te ves pálida, cansada, como si en cualquier momento te fueras a desmayar.

—Exageras Sif —dijo Loki agitando una mano.

—No, no lo hago. Últimamente has usado mucho tu magia, sobre todo ayer. Cualquier día de estos colapsaras de agotamiento. Con Thor a tu lado la carga no sería tan pesada.

—No Sif —Loki negó con una sonrisa—, en primera, no sería que Thor estuviera a mi lado, sería yo al suyo, y en segunda, si Thor aún no es capaz de levantar Mjölnir, estoy segura que mandaría decapitar a los invasores sin importarle si estaban hechizados o no.

Ante esto todos callaron.

—No te preocupes Sif, aguantaré todo lo que pueda —le dijo con una sonrisa—. Aunque, Fandral.

—¿Si, Loki?

—Voy a tener que pedirte que te quedes a cargo de las audiencias con los Diar el próximo par de días, necesito descansar y recargar mi magia.

—Sin problemas, déjalo en mis manos.

—Gracias. Himedall —ahora se dirigió al guardián—, por favor vigila a Hela en caso de que quiera hacer algo más que dedicarse a su reino, también, en momentos, trata de buscar a la Jefa de Sanadores en cualquier mundo y, aunque sé que te estoy pidiendo mucho, en tus vigilancias a Asgard, si encuentras un punto ciego, házmelo saber inmediatamente, probablemente sea ella.

—Como ordene, mi Reina.

Loki apretó sus labios, pero no lo contradijo.

—Me retiro —anunció.

—Te acompaño —le dijo Sif.

—No gracias, quiero hacer el viaje sola —dijo, pero sus amigos entendieron: «quiero estar un tiempo sola».

—Pero, no puedes ir por ahí sola —rebatió su amiga.

—No te preocupes, usaré mi magia para modificar mi apariencia —vio a su amiga abrir la boca y se apresuró a continuar—. Y Himedall puede vigilar mi camino de regreso al palacio.

Himedall inclinó la cabeza en acuerdo y Sif apretó los labios.

—Bien —cedió finalmente, Loki sonrió—. Mañana pasaré a buscarte temprano.

—De acuerdo —accedió, se giró y en su camino a la salida pudieron ver que su apariencia de «Reina» cambiaba y se convertía en la de cualquier plebeya, incluso su cabello cambió a un rubio dorado y su piel se bronceó un poco. Gungir desapareció de su mano, probablemente siendo transportado a su pedestal junto al trono.

Los Tres Guerreros, Himedall y Sif la observaron montarse en su caballo —al que también le cambió la apariencia de la silla y le quitó los adornos— y luego cabalgar por el puente.

—¿Creen que debamos insistir con lo de Thor? —habló Sif después de unos minutos.

—Tal vez debamos esperar un poco —opinó Fandral—. Por ahora hemos podido enfrentar lo que ha sucedido, y como dijo Loki, lo está llevando muy bien.

—Es cierto. Aunque no lo demuestre, todos sabemos que recibió un golpe muy duro esa noche. Creo que el ver a Thor tan pronto sería más perjudicial —dio su punto de vista Hogun.

—Así es —ahora era Volggstag el que hablaba, opinando igualmente pues ya había sido puesto al tanto—, creo que mientras no pase nada grave, podemos seg…

—Desapareció —dijo en una ahogada exclamación Himedall.

—¿Qué? —preguntó Sif confundida.

—La Reina Loki ha desaparecido de mi campo de visión —anunció con voz seria, causándoles un escalofrío a los otros cuatro.

..•.¸¸•´¯`•.¸¸¤ Continuará ¤¸¸.•´¯`•¸¸.•..

Una vez más, la apariencia de Hela no sé dónde la leí, según la mitología sólo es otra Giganta cualquiera, bueno, aparte de ser hija de Loki —obviamente en mi fic no tienen relación alguna— así que no sé si es una invención de algún otro autor me gustaría que me lo dijeran, para darle su crédito correspondiente y en caso de que le moleste que lo use, editar esa parte.

El perro de Hela se llama Garm, sólo que no pude agregarlo ya que en el punto de vista de Loki no hubo ocasión.

Sobre las "habilidades" de los Cadáveres, ésas sí me las inventé yo, ya que en la mitología no dicen nada pues literalmente no pueden salir del infierno y Marvel no ha hecho uso de ellos —que yo sepa—.

Gjöll: es el río que fluye más cerca de las puertas del infierno y sobre él está el puente Gjallarbrú (el que cruzan Loki y los demás). Es un río de aguas heladas y por él fluyen cuchillos.
Gungir: es el báculo/lanza de Odín, que ahora posee Loki.
Naströnd: es una sala dentro del reino de Hel donde irán las almas de las personas viles, los asesinos, los perjuros y los mentirosos notorios.

Creo que no hay más, saben que si tienen dudas pueden preguntarme cualquier cosa por reviews o por MP.

Gracias Guest por comentar mi fic, no te preocupes, Thor recibirá su castigo.

::: (_( :* .¸¸.•Hana
*: (=' :') :* .¸¸.• Usagi
.. (,(")(")¤°.¸¸.•´¯`» 02/10/2016