aquí va otro capitulo... espero que no os enfadéis mas con Booth de lo que ya estamos por lo de hannah... que disfrutéis y muchísimas gracias por los comentarios... me encanta que les guste este fic... un tanto raro...


Capitulo 11- Obediencia es sobrevivir-

Brennan sintió la leve caricia en su brazo, no sabía si había sido debido a esta o por sentir que el cuerpo que le abrazaba no era el de su amiga, que levantó la mirada de una forma sigilosa. Creyó que podría ser Sully que había recapacitado, o quizás, al menos se había apiadado de ella pero para su sorpresa la persona que la abrazaba era la que menos esperaba. Su cuerpo tembló al contemplar los ojos castaños que le miraban ambiguos, en su interior tuvo ganas de volver a abrazarlo, pero su mente reprocho estas ganas por la simple razón de que aquel hombre era el causante de su dolor.

-¿Qué...qué haces tú aquí?

Su corazón dio un vuelco, al sentir como él se alejaba de su cuerpo, y aceleró las palpitaciones cuando la miro sin respuesta a su pregunta. Era imposible que él estuviera allí, sin embargo, estaba, estaba delante de ella y sin hablar. Tuvo ganas de devolver por la revolución que inducía en su estómago el solo hecho de verlo, pero al envés de eso lo único que hizo fue expresar toda su rabia hacia él.

- ¡maldito! ¡Vete de aquí! ¡Estúpido! ¡Imbécil! ¡Vete!

Tenía ganas de pegarle hasta desfallecer. Por culpa de él había perdido todo lo que había logrado conseguir después de que su abuelo la localizara en el sistema de adopciones, por culpa de él su mejor amiga le había dado la espalda. La expresión facial de él cambio, el rostro sin expresión se puso seco, sus ojos parecían destellar rabia mientras ella seguía gritándole todo lo que le pasaba por la cabeza de tal forma que él no tuvo más opciones que levantarla voz, ya que pegarla sería la segunda opción, pero aun era un caballero para hacer tal cosa.

- ¡cállate de una puta vez!

La voz femenina se contuvo por unos segundos y cuando él creyó que salía victorioso Brennan volvió a gritarle.

- no me voy a callar ¡vete de aquí! Te odio ¡ve…

No pudo seguir gritando las manos masculinas cubrieron su boca presionando tan fuerte que le hizo gemir de dolor. Seeley apretó la mandíbula, odiaba que le gritasen y mucho mas una persona tan banal como era aquella chica. Miró serio al rostro de Brennan viendo como se crispaba por intentar librarse, era patética, pero de alguna forma mirar la desafiante mirada azulada le gustaba. Agito la mano que tenía en la boca de ella para que esta le prestase atención y pudo ver toda la rabia que tenia dentro de los azulados ojos pero le daba igual, aquello era un negocio y nuca salía perdiendo cuando hacia negocios.

- voy a ser claro ¿entendido? – Brennan se removió, podía sentir el gusto a sangre en su boca por la forma en que él apretaba esta, pero él no hizo caso, al contrario, apretó con más fuerza para que le atendiera- el bebe que llevas dentro es mío, lo sé, y lo quiero. Te pagaré, te daré lo que quieras pero me darás este bebe cuando nazca. ¿Entendido?

Pregunto sin interesarle mucho la respuesta, pues sabia cual era, una puta no se quedaba embarazada sin pensar en la cartea del padre del bebe. La soltó con brusquedad empujándola sobre la cama y girándose para salir, la conversación había finalizado, o al menos esto pensó.

- no te daré nada, este bebe no está en venta.

La voz de Brennan era poco audible pero la rudeza con que dijo y las llamas azuladas de los ojos de ella, demostraba la determinación que tenia. Seeley giro sobre sí mismo y, por segundos, solo la miro hasta que una sarcástica sonrisa se dibujó en sus labios.

- no te estoy pidiendo, estúpida. Te digo lo que harás, no me importa lo que digas – se aproximo a ella quedando a escasos centímetros de sus rostros, con el fin de intimidarla- yo soy el que dicta las normas.

- yo no voy a tener a este bebe. Nadie me da órdenes, principalmente tú.

Lo desafío como él lo hacía, aproximándose más para demostrar que no tenía miedo. Seeley se quedo en silencio admirando la determinación en las palabras de ella, además que estar tan próximo a su rostro que lo hacía recordar lo determinados que eran, también, los rojos labios con lo cual se atormentaba cada noche mientras soñaba con ella. Por unos segundos tuvo ganas de besarla como en la noche que compartirán, pero en este momento no venia al caso sus deseos corporales, ahora mismo lo importante era su hijo y nada, ni nadie más. Con fuerza agarro el cuello de la chica como si la fuera a estrangular, y no faltaba mucho para ello pues ella ni podía vocifera.

- te explicare de otra forma – dijo al oído de ella- tendrás a este bebe y me lo darás. No me importa tu vida pero si atentas contra la de mi hijo… te mataré y haré con que nadie nunca sepa que has estado en este mundo – una lágrima rolo por los ojos de ella faltaba muy poco para estar sin aire pero la sujeción de él seguía siendo fuerte en su cuello- puedes tomar de dos formas una como un cambio de beneficios, me das a mi bebe y yo te pago, además tu amiga, que por cierto se ve desolada, seguirá siendo tu amiga; y otra forma es que sigas con la idea de matar a este bebe y yo te haga la vida un inferno.

La soltó y vio como cogía el aire desesperadamente, sabía perfectamente cuanto tiempo podía hacerla contener la respiración sin dañar a su bebe, así que estaba seguro que su retoño no sufriría nada. Brennan cogió el aire violentamente, sin dejar de mirar al hombre que estaba frente ella, aquel no era el tipo que le había enseñado que era el sexo, porque no podía el hombre que la había tratado tan bien ser así ¿o sí? Lo vio observarla en silencio, o más bien miraba a su vientre, durante un tiempo hasta que con un rápido movimiento él empezó a tirar hacia arriba de la bata de hospital que ella llevaba. Como pudo intento impedírselo, pero él sujeto sus manos con una de las suyas y con la otra subió su bata hasta tener todo el vientre al descubierto. Brennan tembló pensando que la violaría allí, o algo por el estilo, pero al contrario de esto, un dulce y cariñoso beso por parte de él fue depositado en su vientre. Ella abrió los ojos, que por inercia había cerrado, y lo vio con la frente recostada en su vientre, como si este fue algo totalmente exento de ella.

- te quiero mi amor- la voz del hombre la chocó además la pesada respiración de él en su piel sensible la estremeció ¿cómo podía parecer tan calmado mientras segundos antes case la asesina? Seeley volvió a besar el vientre plano de ella una vez más antes de levantarse y dirigirse hacia la puerta- voy a hablar con tu médico, espero que tus estupideces no hayan puesto en riesgo la vida de mi hijo.

Declaro saliendo sin mirarla. Brennan se quedo paralizada, no sabía que había pasado allí, solo que de alguna forma estaba obligada a tener al beber que llevaba dentro, o esto, o aquel hombre la mataría sin pensárselo dos veces.

Había salido hacia tres días del hospital. Ángela estaba con ella en todos los momentos, pero cuando le preguntaba que había hecho que cambiarse de opinión sobre quitarse el bebe, ella solo callaba y huía. Suspiro mientras ponía sus ropas dentro de una maleta, había llamado a su abuelo y dicho que regresaría California por una temporada. No pensaba en tener aquel bebe mientras frecuentaba la universidad, sabía que muchas lo hacían pero lo que su abuelo le mandaba por mes no podía pagar lo que seria sostener el embarazo por nueve meses, o por seis y medio. No era que quisiera irse, pero temía por su vida y prefería tener el feto en buen estado, ya que el padre, si es que le podía decir así, lo quería. Ángela no se veía muy contenta por su decisión, según ella no podía ser tía si ella estaba lejos, pero tan poco lo sería si estuviera próximo, teniendo en cuenta que cuando el bebe naciera se lo daría al padre y que hiciera lo que desease con él, no quería saber de ellos para nada. Hodgins le había pedido a Ángela que viviera con él y su amiga lo había aceptado, era de esperar que lo hiciera, Ángela odiaba aquel piso y Hodgins vivía a unas cuadras de la universidad, al fin con su ida su a amiga al menos salía ganando algo bueno. Partiría en un autobús el día siguiente y en aquel momento se dedicaba a guardar todo lo que tenía, no era nada más que ropa y un par de zapatos, pero era de ella. Escucho el timbre y se sobresalto, desde que había salido del hospital estaba exaltada con todo lo que pasaba a su alrededor. Abrió sin preámbulos la puerta de la entrada y por enésima vez tuvo rabia de su maldita costumbre de nunca mirara quien se encontraba del otro lado antes de abrir. Delante de ella estaba Seeley, el padre de su bebe, el desgraciado que le arruinaba la vida. No le había visto desde que se presento en el hospital, pero su presencia y el recuerdo de aquel día la dejaban vulnerables delante de él.

- ¿qué haces aquí?

Agradeció a que su voz no saliera trémula, tal y como estaban sus rodillas, y no era de miedo, no le tenía miedo mismo que su figura de macho alfa aportara una postura que muchos deberían temer, ella no le temía; pero, sin embargo, estar próximo a él le provocaba escalofríos por todo el cuerpo.

- tu amiga se va a ir con Jack – ignoro la pregunta de ella y sin mirarla adentro en el departamento como si fuera el propio dueño- creo que vivirán juntos en la casa de él

- la vida de Ángela no es de tu incumbencia

Replico viendo como él se paseaba por la pequeña sala del departamento. Seeley hizo una mueca de asco cuando toco uno de los muebles y se giro para mirarla por primera vez, no era que fuera tan arrogante con las personas, pero no quería confianza con mujeres como la que tenía delante.

- lo sé, pero quería saber si estabas al corriente de ello

Se sentó en la punta del sofá y la observo de arriba abajo. Vestía una camisa blanca como dos tallas mayor que ella y un pantalón de deporte negro que se ajustaba a sus torneadas pernas, no estaba mal mirarla de aquella forma pero sin duda prefería verla desnuda. Una vulgar sonrisa se dibujó en los labios de él mientras paseaba su mirada en ella, aquella mujer no sabía con quien se había metido cuando decidió quedarse embarazada. Brennan le desafió con la mirada sin comprender que cuanto más lo hacía más lujurioso con ella aquel hombre se sentía.

- ¿a qué has venido?

Pregunto cruzándose los brazos para ocultar sus hinchados senos que parecían desprotegidos ante la mirada del hombre. La sonrisa de Seeley aumento cuando vio como le aterroriza el hecho de que él la estuviese mirando.

- llevas a mi hijo dentro, tengo el derecho de saber como esta.

- tu bastardo está bien, ahora vete de mi casa.

Escupió abriendo más la puerta que en ningún momento había cerrado. Seeley tenso la mandíbula cuando la escuchó llamar bastardo a su pequeño, nadie nunca insultaría a su retoño mismo que esta fuera la mujer que lo llevaba dentro. Se levanto rápidamente y con rabia fue en dirección a ella, viendo como ella retrocedía hasta chocar con la pared de la entrada. Apoyo todo su cuerpo en lo de ella aprisionándola en la pared.

- no vuelvas a dirigirte a mi hijo como bastardo-

Susurró amenazante en el oído de ella. Brennan no le miraba en ningún momento estaba más ocupada en intentar apartarlo y cubrir su cuerpo de él.

- ¡vete de mi casa!

Su mandato le saco una carcajada de él que se aparto tan solo para mirarla.

- ¿tu casa? – Pregunto riéndose de ella y obligándola a mirarle a la cara, le encantaba ver los ojos de ella – eres un pobre diabla sin techo… tus papas te abandonaran y no tienes nada más que un viejo abuelo que ya tiene el pie en la cueva.

- ¡no tienes el derecho de hablarme así!

Grito empujándolo pero el cuerpo de él la presiono más fuerte contra la pared.

- te hablo como me dé la gana – sujeto las muñecas de ella que intentaba pegarle en la cara con determinación, tanta que ya le había arañado la barbilla- ¡quédate quieta si no quieres que te haga daño!

Ordenó recibiendo de ella una mirada fría y un escupitajo que le hizo retroceder.

- ¡vete de aquí!

Señalo la puerta y él caminó hacia esta pero se paro en el umbral girándose sobre sí mismo para volver a mirarla.

- mañana a las ocho vendré a buscarte... vivirás en mi casa

Agrego antes de disponerse a salir. Brennan se quedo petrificada en la puerta, no podía hablar en serio ¿o sí?

-¿qué?

Susurró mirando temerosa a la figura parada delante de las escaleras, aquel hombre era un monstruo, no era el hombre que la había tratado tan delicadamente, era uno totalmente distinto.

- lo que has oído a las ocho- repitió mirándola con desprecio y antes que pudiera protestar o negarse agrego- ¡ah! Y es mejor que me escuche si es que quieres que tu abuelo siga ganando su necesitada pensión.

Desapareció por las escaleras abajo dejándola totalmente atónita en la puerta, había vendido su alma al diablo al momento que hizo el amor con aquel hombre, y ahora pagaba las consecuencias de sus irracionales actos.


¿que os parece?

¿me he pasado con lo bruto que es Seeley? o ¿voy por buen camino para enojar a Brennan?

me voy

besitos

bye