Capítulo 9: Muñeca de papel.

Miro a su alrededor, no había sucedido esto. No enfrente de toda la clase. Las caras de estupefacción no se salían de los rostros de los alumnos como del profesor, tomo sus tacones rápidamente, y salió corriendo. Era su turno está vez de huir.

Llego rápidamente a casa, no le interesaba que el director o que algún mayor a cargo la castigara, la sancionará por salir tan temprano, y sin ningún permiso alguno. Su respiración era entre cortada, su condición física no era la mejor. Llevo una mano a su pecho mientras respiraba para calmar su corazón tan agitado. ¡¿Por qué siempre hace esto?! pensó casi golpeando la pared de la rabia.

Podría haberlo golpeado, podría haberle dado lo que se merece pero frente a él. Era totalmente vulnerable.

-¿Kendall?- una voz femenina a travesó sus oídos, no era aguda como la de su hermana, ni tan grave. Era la entonación perfecta de una mujer perfecta.

Muñeca de papel, tan fría y cruel. Destrozas todo lo que tocas con tu piel.

-¿Mamá?- corrió directamente a la sala, en donde su madre descansaba plácidamente en el sofá con una taza en sus manos. –Mamá…- abrió los brazos acercándose a ella, abrazándola. Está devolvió el abrazo. Lloro en su hombro, esto normalmente no lo hacía. "Nadie puede herirte si nadie te conoce como eres realmente" una de las frases más repetidas en su cabeza.

-¿Qué sucede, cariño? ¿No estabas en clases?- tratando de consolarla.

-Necesito un consejo- hablo entrecortadamente.

Muñeca desleal, tras el vitral. Rodeas tu vida del amor superficial.

-¿Cuál sería?- sonrió tiernamente, esas tan reconfortantes pero falsas. La rubia movió la cabeza, ¿qué estaba haciendo? Se separó unos centímetros, rompiendo el cariño.

-Está bien- respiro hondo secando rápidamente sus lágrimas.

Princesa tan letal, arma leal. Juegas a lágrimas y no sabes amar.

-Me gustaría saber qué piensas hasta ahora de la obra- sonrió. -¿Debo hacer algo? ¿Mejorar en algo? Cualquier consejo sería perfecto viniendo de ti. ¡Quiero que lo ames!- la miro, su rostro estaba inexpresivo como antes. La alegría que tenía a su alrededor fue sustituida por la preocupación. -¿Sucede algo? ¿Algo importante?

La tomo de la mano sentándola lentamente a su lado. –Hija, lo siento mucho, pero no podré ir a tu obra…- acomodo un mechón de su hija atrás de su oreja.

-¿Qué? ¿Por qué no?- ahora su corazón estaba roto, quería que ella fuera. Lo único que deseaba era eso, y no podía ser cumplido.

-Mucho trabajo, tendré que viajar dos días antes, linda- admitió.

-Oh…- está vez era demasiado, podría haberle mentido. Fue descarada al decir eso. Se levantó, y subió las escaleras, no había dicho una palabra, tampoco la diría.

-¿Kendall?- grito su madre aun en el mueble. –Kendall no me ignores…- sus tacones causaron eco mientras subía los peldaños de la escalera.

"Se acercó lentamente para besarla, pero está no se dejó besar. No iba a caer otra vez en esos labios hipnotizadores. –No te acerques nunca más. Lo único que deseas es llevarme a la cama, y créeme. No te dejaré hacerlo.

Bruscamente se liberó de los brazos que rodeaban su cintura, camino hacia Charles.-Escúchame bien, que solo lo diré una vez- sonrió con sus labios cerca de su oído. –No juegues conmigo, nunca juegues con una mujer. "

Se detuvo de espaldas a ella, con la perilla de su cuarto en su mano. Respiro hondo contando hasta diez, esto era común en ella. Guardar todo por lo menos de su familia. –Sabes que te admiro mucho, ¿no?- sin mirarla.

-Lo siento hija, pero podré ir el próximo año- mentiras, sólo mentiras. –Además, puedes practicar más. Clases de ballet, piano, cosas que no pudiste hacer este año. La ira lleno todo su cuerpo, sus venas estaban ardiendo, y ya no pensaba.

-¿Sabes algo mamá? Actué toda mi vida como un estúpida con hilos atados a sus muñecas y tobillos, solo por complacerte. ¡Es suficiente! No dejaré que me manipules a tu anteojo, a la mierda con las clases fuera de la escuela, a la mierda la presidenta de la clase- antes de seguir con sus gritos sintió algo en la mejilla. La había abofeteado. En completo shock se llevó una mano a su cachete mirando a la persona que le dio la vida, detrás de esta, el padre quien, seguramente, miro toda la escena pero no decidió hacer nada.

-¡No me grites! ¡¿Entiendes eso Kendall?! ¡Debes entender las cosas en vez de comportarte como una mocosa infantil!- grito de la misma forma pero su voz resonaba más. La presidenta se acercó a su mamá con decisión.

-No me golpes nunca más. ¿Escuchaste? Podrás ser mi madre pero nunca has estado en casa, así que cierra la boca- ella indignada levanto una vez la mano a palma abierta. Kendall la tomo de la muñeca deteniéndola.

Muñeca de cristal, mujer fatal, tú odias todo lo que amas de verdad.

Chan chan chan (?)

Por dios, que horrible capítulo… ¿Qué les parece? No escribi mucho de Juliette ya que este capítulo está 100% fijado en Kendall.

Estaba pensando en cancelarlo, ¿qué piensan?