Hola niñ s henos aquí con un nuevo cap de esta historia!
esta no es mia y los personajes tampoco
sin mas que decir...
Harry
Hubiera deseado que aquel caliente y apasionado beso se prolongara por más tiempo, lo suficiente para hacerla mía en todas las maneras en que mi mente estaba pensando en ese momento, pero no se dio ya que alguien manifestó su presencia cerca de nosotros, lo cual me obligó a cobrar conciencia y apartarme de Ginny y su pasión unos centímetros. Sus ojos penetraron y supe que había leído la expresión clara de los míos, mi deseo hacia ella que no intentaba ocultar. Luego como si aquel sentimiento la avergonzara profundamente se dio la vuelta hacia su padre para mirarlo.
– Hola, papá – saludó Ginny con la voz enronquecida, mi pecho saltó, la voz de ella era la de una mujer excitada. Quise separarme para que su padre no pensara mal de mí pero él nos sonrió bondadosamente.
– No es pecado mostrar sentimientos tan nobles en público –
La nobleza y buenas intenciones de mis pensamientos eran un punto completamente debatible, pero no se lo iba a decir precisamente ahora, cuando mi lujuria estaba saltando por los poros como si fuera un adolescente.
Ginny sonrió con un poco de malicia y clavé mi mirada por un momento en su apetecible boca, me aparté lo suficiente para rodear sus hombros con mi brazo y me percaté de que ella estaba mirando a su madre, que se hallaba al lado de su hermana y su ex, ambos tenían en la cara tal expresiones de asnos que me pareció incluso gracioso, pero a la vez sentí rabia. ¿Acaso, realmente, consideraban a Ginny tan falta de gracia y belleza para procurarse un hombre como yo? Vale, estaba siendo vanidoso pero tras años de escuchar cuan "deseable", "atractivo", "sensual" y "sexual" era, había terminado por creérmelo.
Ahora los miraba a ellos pensando en cuan afortunada había sido Ginny al escapar del camino de infidelidades y sufrimientos que, estaba seguro, ese Draco le habría dado.
Pero ellos no sabían de la misa la media, especialmente fui consciente de ello cuando la miré a ella, quien los miraba de esa manera tan fría y distante nada propio de su actitud. Me tomó de la mano al avanzar hacia su madre. Ellos seguían allí con la misma expresión y pensé con gracia en mi estupidez, sentía odio hacia ellos dos por Ginny, y también me odié un poco a mí mismo, ellos pensaban que ella mentía y aquí estaba yo, ahora, después de casi dos simples días tras las faldas de una desconocida a la cual, hasta ahora, había empezado a conocer y a quien deseaba como nunca a nadie, ni siquiera a la mujer con la que perdí mi virginidad, esto apestaba.
Cuando terminamos de acercarnos me convencí más de que Ginny había estado ciega al haber mantenido una relación con un hombre así, Draco Malfoy no era nada a su lado. Miré a su hermana que no la miraba a ella sino a mí con una expresión de lujuria que me dio escalofrío. Sentí burla ajena hacia Draco, pensaba en la cantidad de ocasiones en que esa mujer lo engañaría….pero lo merecía, estaba completamente seguro. Lo vi a él mirando a Ginny con la expresión más indescifrable que había visto jamás, pero había algo escondido tras esa mirada, algo que iba más allá, algo que, en mis años de experiencia en el campo sexual, había aprendido a leer, sorpresa y lujuria escondida tras los ojos. Esto me llenó de una emoción horrible jamás sentida a la cual no quise nombrar.
– Pansy, Draco, este es Harry Potter, el novio de Ginny – Presentó Molly.
Haciendo gala de mis buenos modales, aunque lo que quería era partirle la cara y con suerte mandar sus sesos y ojos a volar para que no siguiera mirando a Ginny, estreché la mano de Draco imprimiendo fuerza, su rolliza mano apretó la mía y lo hice como lo había planeado, quise partirle todos los huesos de la mano, cuando termino el apretoncito por parte de él aparté mi mano esperando haber transmitido el mensaje completamente claro. Cuando movió su mano, y estiró y apretó sus dedos, supe que había sido exitoso.
– Draco Malfoy – Dije, intenté que mi voz no sonara despectiva aunque así quisiera – Ginny me ha hablado mucho de usted, debo reconocer que tenía cierta curiosidad… – Si, quería saber a quién debía partir la cara por ser tan asombrosamente idiota, y por quien debía sentir envidia al ser poseedor del amor de una mujer tan pura y adorable como Ginny Weasley.
– Espero que Ginny no haya dicho cosas malas de mi – Dijo él mirando a Pansy y luego a Molly de manera repulsiva, como si su aparente inocencia le concediera cierto tipo de atractivo. Cuando me invadió el deseo de partirle la columna con una patada me contuve y a cambio pronuncié esto, esperando que su inteligencia le diera para entenderlo.
– Creo que sería muy estúpido de mi parte si me atreviera a revelar lo que Ginny me ha dicho de usted Draco, con todo respeto –
Aunque no sentía ningún tipo de respeto por ese tipo. Por la expresión de su cara y por la que vi en la de Pansy supe que se habían enterado, esto me dio satisfacción, pude escuchar tras Ginny la risa que su padre no se molestó en contener, cuando me fijé en Pansy nuevamente decidí también hacer uso de mis buenos modales, esperaba que fuera así.
– ¡Ah! Señorita Parkinson, un gusto también, aunque debo decir que Ginny casi no habla de usted, el día que nos conocimos solo hizo una pequeña referencia a una hermana – Ella me miró a los ojos mandándome una serie de secretos mensajes de los cuales tenía plena conciencia del significado, era tan poco sutil que pensé que jamás había conocido a una prostituta tan directa, su novio la miraba embelesado, inconsciente de lo que pasaba, era un completo y brutal tonto.
– ¿Decepcionado? – Preguntó ella abiertamente. "Si" hubiera sido la palabra que sentía pero no por los motivos que sabía que su cabeza estaba creando, sino porque me imaginé que ella era algo mejor. Pero no era mejor que Ginny y yo lo sabía, era plenamente consciente.
– Un poco…– dije y miré con satisfacción la expresión amarga y sorprendida de sus ojos, otra vez me contuve de hacer más comentarios y le dije por salvar la situación – Debiste decirme que tu hermana era tan hermosa Ginny, estoy decepcionado de tu falta de confianza en mi –
De lo que estaba decepcionado era de la poca confianza de Ginny en sí misma, la cual se caía aun mas, por el rabillo de ojo vi que bajó la cabeza y por el encogimiento de sus frágiles hombros, que aun tenía en mis brazos, vi que esto la estaba afectando, sentí ira, porque pensaba que era por el dolor que le causaba ver a Draco de nuevo al lado de la perra, me tragué mi mal genio y volví a hablar.
– Pero sin faltar al respeto, evidentemente, las prefiero morenas, a mi Ginny mil veces antes que a una cualquiera, perdón, a cualquiera, y ella lo sabe ¿verdad? – Sentí que " mi Ginny" se ponía tensa y que la sorpresa ante mis palabras la hacía subir la mirada para verme la cara, lo cual me daba libre acceso a su boca, deseé poder convencerla de que mis palabras habían sido verdaderas, porque era realmente lo que pensaba, me incliné y la besé.
Sus labios sabían dulce, el mismo sabor efímero y embriagador de antes, un manjar imposible de ignorar, cuando abandoné sus labios no pude evitar tomar entre mis dientes el apetitoso labio inferior, la carne suave cedió a mi presión y sentí que todos mis músculos, sin excepción, se contraían, a la vez que los de ella, era muy divertido tantear a Ginny por su inocencia. Ella se rió nerviosamente y dijo:
– No tengo más secretos – Eso no era verdad del todo, el secreto de su cuerpo era uno de los muchos de los que yo no estaba enterado, pero a la vez era el que más ansias tenia de descubrir, a pesar de no saber si me creía o no le dije esto:
– Oh si...creo que tienes uno muy particular que me muero de ganas de redescubrir – utilicé esa última palabra para que los demás creyeran que compartíamos la cama, el sonrojo atenuó el color del rubor artificial que Hermione le había puesto. Algo más profundo en mi, que iba más allá de mi voluntad, como todo en mi recientemente, me forzó a agregar – ¡Ah...el amor...! ¿No creen que es lo mejor de este mundo? estar enamorado y cumplir con las promesas, si nos disculpan…–
Tomé a Ginny de la mano y caminé con ella suavemente hacia el bar, ya tenía suficiente de la cara recelosa de Draco y del deseo sexual reprimido de esa Pansy, esperaba que mi cara no luciera como la de ella ante mi deseo reprimido hacia Ginny o si no tendría problemas.
Cuando llegamos al bar escuché solo una palabra que me llenó de conmoción y a la vez de compasión.
– Gracias –
Por un segundo me dediqué a pensar en el significado de eso, pero ya lo haría luego, agradecí ser útil, agradecía ser útil no solo en la cama.
Ginny
Finalmente no tome nada del bar, solo había utilizado ese movimiento para apartarme de ellos y de su odiosa aura. Cuando me di cuenta mi madre estaba preparando el brindis antes de la cena, en eso momentos y desde antes, a pesar de que había querido no darme cuenta, me fijé en que Pansy no apartaba la mirada de Harry, y lamentablemente Draco de mí tampoco. Estuve al lado de Harry todo el rato por qué no me sentía con la seguridad necesaria para dejarlo a merced de Pansy, quien parecía desear ese momento con ansia.
Miré a Harry en un par de ocasiones solo para asegurarme de que sus ojos no estaba puestos en ella y no me decepcioné ya que, en las oportunidades que lo miré, él parecía leerme el pensamiento, ya que fijaba sus ojos en mi de una manera que, a mi parecer, era extraña mas no indiferente. Aun no había olvidado la sensación de sus labios sobre mi boca ni sus dientes en mis labios. Draco nunca me había mordido la boca con tal sensualidad y yo lo estaba deseando, ¡Oh si lo deseaba de verdad! La mano de Harry estuvo cerrada sobre la mía todo el tiempo y el calor y apoyo que me brindaba era indescriptible.
En ese momento él aparto su mano de la mía solo para tomar dos copas de champagne que un mesero estaba repartiendo para realizar el brindis, mi madre empezó a llamar la atención de todos golpeando uno de los cristales de una copa con la punta de un tenedor, todo el mundo se quedo en silencio.
– Gracias – dijo ella cuando tuvo la atención de todos – Quiero agradecerles por estar acá, celebrando con nosotros, este momento, finalmente, el compromiso de mi hija Pansy Parkinson con el distinguido Draco Malfoy…
En ese momento escuche una risita confundida con una áspera tos a mi lado, mi cara ardió en el momento en que todas las miradas de los presentes se posaron sobre nosotros, particularmente sobre Harry, que tenia la mano en la boca y repentinamente había empezado a toser sin control, pero no sé porque me di cuenta de que estaba intentando ocultar su risaa. Respiro hondo y con la cara más seria que pudo dijo:
– Lo siento –
Mi madre lo miró impasible y yo le apreté la mano en gesto de apreciación, luego siguió hablando.
– Como les decía… agradecer su presencia y los preciosos regalos que mi hija y su prometido han recibido… –
Repentinamente sentí que la mano de Harry antes en mi mano ahora se deslizaba por mi hombro derecho hasta abarcarme el hombro izquierdo, tan desnudo como el anterior por culpa del vestido, y lo acariciaba lentamente con la punta de los dedos. Miré hacia el frente intentando contener mi respiración y a la vez intentando hallar la razón de su comportamiento, la encontré frente a mi ya que Pansy nos estaba mirando desde el improvisado estrado donde mi madre estaba dando sus agradecimientos, aun a distancia pude ver que sus azules ojos seguían los movimientos que Harry estaba haciendo sobre mi piel. Mi madre terminó de hablar y todos brindaron a la salud de los novios, la cena iba a dar inicio.
– Sean nuevamente bienvenidos –
Toda la gente comenzó a dispersarse hacia las mesas dispuestas para la cena, mientras algunos iban a la mesa del bufete para seleccionar los alimentos a comer. Harry me guió con su mano en mi cintura hacia una de las mesas y luego me preguntó qué quería para comer, yo le indiqué que algo ligero.
– Lo que tú quieras está bien –
– No estoy muy seguro de eso – murmuró mas para sí mismo que para mí, pero no pude evitar haberlo escuchado, nuestras miradas eligieron ese momento para conectarse por más tiempo del necesario, él sonrió seductoramente como solía hacerlo y se dio la vuelta para ir al bufete.
Permanecí por unos segundos sola pero luego sentí que alguien se sentaba a mi lado, me di la vuelta y mis ojos se fijaron en Pansy, "Dios dame fuerzas", al parecer, y al menos por esta ocasión, los cielos me hicieron caso, la sensación de vació y ansiedad en mi estomago había desaparecido dando paso a una mejor, el pedido valor.
– No termino de entender que es lo que haces aquí – Me dijo con tono de burla – ¿Acaso crees que por que estas aquí Draco se va a dar la vuelta y a tomarte cuando está a punto de casarse conmigo? –
Ella tomó la copa que yo había puesto en la mesa y se la tomó toda de un trago, pude ver que le hubiera gustado demasiado lanzármela escupida a la cara, cosa que no hizo, supuse que quería proteger su puesta en escena en esta cena. Mire su vestido, envidiando la forma en que se veía, como siempre, mucho mejor que yo.
– Lo que sea que haga Draco me tiene sin cuidado y en cuanto a eso que dices, si estas tan segura de lo que Draco siente por ti, ¿por qué siquiera te molestas en hacerme ese tipo de entupidas insinuaciones? – Ella soltó una risita cantarina, otra vez burlona que me perforó los tímpanos.
– Lo dije por que puedo ver que es lo que deseas. Dime una cosa Ginny – añadió llena de veneno – ¿Cuanto fue que tuviste que pagarle a Harry? Ningún hombre como él podría poner sus ojos en algo como tu…–
La odie pero más me odie a mí misma, especialmente porque en el fondo sabía que ella tenía razón, era la verdad cruda y sencilla, la miré a los ojos.
– Preferiría pagar por un hombre que robarme al de otra arrastrando mis favores sexuales como una vil perra –
Yo nunca la había llamado perra en su cara, pero era exactamente el concepto que tenia de ella, no pareció inmutarse, tal vez porque, después de todo, si era una perra de verdad, lo cual no ponía en duda.
– Me pregunto cuántos días después de casada resistirás antes de lanzarte al cuello de otro ¿Uno? ¿Tal vez dos? – ella se alteró un poco pero luego me dijo:
– ¿Crees que ese maquillaje de barata y ese vestido te dan más valor? No te tengo miedo Ginny, ya una vez robé lo que quería de ti, si se me da la gana puedo hacerlo de nuevo. Ya veremos si Harry te quiere tanto como dice… –
Ante eso se me hundió el estomago, lo que mi corazón más profundamente temía iba a darse. Había puesto sus ojos de zorra en Harry.
– Se lo diré a Draco – Amenacé como una niña tonta, ella volvió a reír con más fuerza y luego se acercó a susurrarme.
– ¿Y crees que te va a creer? Que poco lo conoces. A Draco lo tengo en la palma de mi mano y no te va a creer porque nunca sintió por ti más que lastima, creerá que estas tratando de indisponerme con él porque aun lo quieres como una estúpida – Sabía que Draco sentía lastima por mí. Parpadeé incólume y le dije:
– No vas a acercarte a Harry…–
– ¿Y quién me lo va a impedir? ¿Tu? Por Dios…si fui capaz de quitarte a Draco y a todos tus amiguitos anteriores ¿Crees que no podré tener a tu novio?...que poco me conoces… –
– Te equivocas, si te conozco, conozco el fétido gusano, rata de alcantarilla que eres – mis celos, ardientes en mi pecho me hacían hablar con esos insultos de niña, pero me estaba corroyendo más de lo imaginable.
Ella arrugó el ceño y extendió su mano, pude ver sus intenciones, me iba a abofetear frente a todos, tal vez creía que con eso me iba a poner en ridículo, pero yo ya estaba en ridículo con solo estar ahí. Lo sentí mucho por Harry, porque era lo único bueno de esa noche, pero Pansy había logrado su objetivo, era solo cuestión de tiempo que Harry cayera a sus pies. Antes de que mis reflejos me advirtieran lo contrario, cerré mis ojos y preparé a la sensible piel de mi mejilla para recibir el golpe, yo era una tonta, ella era mi hermana mayor y me iba a pegar, pero las fuerzas ante sus palabras de ofensa se me habían escapado del todo. Para mi sorpresa el golpe no llegó, en su lugar solo escuché el sonido que se produce como cuando alguien da una palmada en la piel de otra persona. Abrí los ojos y vi la mano de Pansy extendida hacia mí, pero detenida por la muñeca y con fuerza innecesaria por la mano de Harry que la miraba con severidad, pero con una sonrisa en su cara.
– Señorita Parkinson, lo siento, no pude evitar detenerme ante el brillo de su anillo –
Lo miré y luego a ella, él no estaba mirando precisamente su sortija, me estaba mirando a mí, tal vez buscando los indicios de la tortura interna a la que me estaba viendo sometida, no los encontró, aparentemente. Suave y deliberadamente ella se arrancó de la fuerza de su mano sin hacer ningún gesto de dolor, pero a pesar del leve lapso de tiempo en que ese movimiento duró pude ver que su piel había comenzado a enrojecer.
– Gracias Harry, con permiso – se levantó de la mesa dirigiéndome una mirada asesina y se fue al encuentro de Draco.
– Creo que voy a tener que agradecerte toda la vida – dije después de unos momentos.
– Es una arpía...– comentó el ante lo cual me sentí muy de acuerdo y complacida – Por suerte llegue a tiempo –
En ese momento llegaron los meseros con la comida que Harry había seleccionado para nosotros pero yo había perdido mi apetito aparte de mi seguridad.
– Debes comer – me dijo él cuando se sentó y yo aparte mi plato, partió con gracia un pedazo de carne y se lo echó a la boca. Hasta verlo comer era un deleite, mi cabeza voló sobre las palabras que me había dicho Pansy y que tenía profundamente grabadas en mis recuerdos.
Con sobrenatural calma me di cuenta de que ya no estaba enamorada de Draco, él se había encargado de matar eso el día que lo vi besándose con Pansy, tal vez lo que yo sentía era un inmenso capricho…, y me daba cuenta de eso porque no sentía nada al verlo al lado de Pansy, si, es cierto que a ella la odiaba, pero por él no sentía nada ahora, era como si me cruzase en la calle con un desconocido. Si, era demasiado voluble, pero estaba segura de lo que sentía… nunca me había enamorado y nunca lo haría, sufriría demasiado.
Pero aun así no sabía porque en mi pecho sentía esta sensación de estar segura de que iba a perder algo que, en estos momentos, era valioso, y no sabía que era.
– No quiero comer, esa zorra me revolvió el estomago – Dije en voz baja, encogiendo mi débiles hombros.
Sentí su mirada sobre mí por muchos segundos en los cuales ninguno de los dos habló, una lágrima que no me había percatado había salido de mis ojos, la enjugué con rapidez esperando que él no me mirara, no hizo nada así que asumí que no se había dado cuenta. Sentí que la silla de él se corría en el suelo hasta estar al lado de la mía.
– Vamos a comer – me dijo, yo sonreí, sonaba tal como mi padre cuando quería darme a comer verduras.
Lo miré desde mis hombros y vi en su cara la más cómica y perfecta imitación de Gato, de la película de Shrek, no pude evitar reírme.
– ¿Vas a obligarme?–
Él me miró más intensamente, rápidamente tomó entre sus dedos una de las uvas de la ensalada de frutas que tenía en mi plato y me la acercó a la boca, nuestras miradas no se habían desconectado, era como si me tuviera atrapada en una red de la que no quería escapar.
– Nunca obligó a nadie a hacer las cosas – la uva rozó mis labios entreabiertos, sus ojos se apartaron de los míos para fijarse en mi boca – Tengo muchos poderes de convencimiento – dijo en un susurro, su aliento rozó mi cara.
De eso no me cabía la menor duda, sentí la uva presionar en mis labios, él, sin apartar la mirada de mi boca dijo:
– Abre la boca, Ginny –
Esto se estaba pasando de la raya de la intimidad, pero yo nunca había experimentado ese tipo de placer y la curiosidad me estaba matando. Abrí mis labios lentamente, y él deslizo la uva dentro, con su dedo pulgar rozó mis labios. Yo quería que me besara, en ese momento me hubiera dado igual lo que hiciera conmigo, y me di cuenta de que mi capricho por Draco había sido sustituido por una pasión avasalladora hacia Harry, con solo dos días de conocerlo…esto era terrible. Repentinamente él se envaró en la silla y se apartó de mi lado.
Yo mastiqué la uva y sentí otro tipo de apetito que nada tenía que ver con mi estomago y se abría paso por mi cuerpo. Cuando pase la uva lo miré y le dije:
– ¿No vas a alimentarme más? – él sonrió, pero luego se puso serio
– Creo que puedes continuar sola – Sí, podía, pero no quería.
Me obligué a mirar el bistec y las papas asadas que había al lado de la ensalada, sentí un estremecimiento cuando a mi mente vino una imagen de Harry y yo entrelazados en una cama… Sentí que las mejillas me ardían y respiré entrecortadamente, intenté que no se me notara el aturdimiento. Vi que sonreía, pero eso no me reveló nada. Cuando termino la cena mi madre se puso de pie y dijo:
– Y ahora, el baile… –
Gruñí por lo bajo recordando una y otra vez mi fiesta de quince años y comparándola con la de Pansy, pensé que este era un trauma que debía dejar pasar…respiré más libremente y me puse de pie dispuesta a irme. Harry no me detuvo, lo cual me dio un poco de dolor, supuse que la compañía de una estúpida sensiblera le era apenas tolerable. Me dio el aliciente que quería, pero que no me gustaba aceptar, sus miradas que yo había creído identificar con deseo no eran más que meros juegos de mi imaginación. Caminé hacia la escalera intentando no tropezar con nadie, todo el mundo se estaba haciendo en parejas para el baile, no vi a Pansy por ningún lado. Cuando puse un pie sobre el recibidor una mano se cerró sobre mi brazo me di la vuelta y vi que era Draco.
Mi corazón no saltó, mi pulso no se aceleró, solo la sensación de inmensa soledad en la que me sentía en ese momento atenazó mi pecho.
– ¿Que es lo que quieres? – le dije con voz cansada.
– Estas muy hermosa esta noche, Ginny – dijo sencillamente, no sabía que segundas intenciones tenía todo esto pero esperaba que no se tratara más que de mi imaginación.
– ¿Necesitas algo…? quiero irme a dormir –
– Me estaba preguntando si querías bailar una pieza conmigo –
La negativa estaba en la punta de la lengua, pero me la tragué, a pesar de que no sentía nada hacia Draco esto de bailar con él sería algo incómodo para Pansy, y quería devolverle las atenciones del día. Tomé la mano que Draco me ofrecía y me devolví con él a la gran sala.
La música que sonaba no era nada comprometedora, pero aun así le eché los brazos al cuello a Draco y él me puso las manos en la cintura. Comenzamos a bailar sin gracia, como me sentía yo, como me debía ver en esos momentos en mis patéticos intentos por dar celos a Pansy. Harry estaba en el fondo de mi mente, aun recordaba sus ojos, pero como había pensado antes no debía hacerme ilusiones, porque no había nada de nada.
– Estás muy bella esta noche – repitió Draco ahora cerca de mi oreja, su voz no me produjo nada, contrario a lo que se debería creer.
– Gracias – le dije sencillamente.
En ese momento sentí que la mano de Draco me acariciaba la espalda rítmicamente, no sentía nada, lo cual corroboraba mi teoría, solo lo despreciaba sanamente, no lo quería cerca de mí, pero me preguntaba por qué me tocaba de esa manera, me lo pregunté mas cuando sentí que su mano estaba descendiendo más de lo debido.
– Draco…– le dije en advertencia y le tomé la mano. Él la puso en su sitio y volvió a reír.
– Es por tu vestido, te hace ver deseable…– la palabra dudó en sus labios, algo raro estaba pasando ahí.
Era la primera vez en nuestra vida que él me dedicaba un cumplido en término sexual, pero las personas siempre querían lo que no podían tener, yo particularmente. En ese momento alguien me arrancó bruscamente del lado de Draco. Era Harry, tenía una expresión rara en su cara.
– Ya es hora que bailes conmigo, mi amor – me dijo dándome un beso en la mejilla, vi la risa socarrona de Draco mientras se daba la vuelta y se iba, y me pregunté cuales habían sido sus intenciones verdaderas al iniciar este baile. Me alejé de la mano de Harry, él me tomó de la cintura y me dijo:
– Abrázame como a él, no puedo creer lo que hiciste, si tu intención era hacer de nuestra relación algo creíble acabas de fallar estrepitosamente –
Supe la situación, Draco solo había querido humillarme, porque aun creía que sentía algo por él y de paso quería indisponerme con Harry. Pansy debió de haberlo incitado, yo, inexperta en el arte de la venganza no había caído en cuenta. Me entraron ganas de llorar. Intenté apartarme de Harry pero él me miraba severamente.
– Vamos a bailar, no vayas a quedar en ridículo, aun mas –
No entendía la dureza de sus palabras, no entendía su mal humor, pero entendía aun menos el profundo dolor que su voz me estaba causando. Puse mis brazos en su cuello, y él me apretó bruscamente la cintura para acercarme más, mucho más de lo que había estado con Draco. Sentí sus manos grandes apretarme la cintura con fuerza innecesaria. La música cambió a una danza latina muy provocativa. Intenté apartarme ya que el baile no era una de mis habilidades, y menos de ese tipo pero él me retuvo contra sí.
– No sé bailar Harry, será mejor que me sueltes si no quieres ponerte más en ridículo conmigo, creo que ya hice suficiente – Escuché una risa contenida en mi oreja y sentí como su cuerpo perfecto comenzaba a bailar al ritmo de la música y me llevaba inexorablemente con él, levanté la mirada y la fije en sus ojos.
– Muy apropiado, pero vamos a demostrar que no sientes nada por Draco Malfoy y si mucho por mí, para cerrar la boca de los habladores – me dijo y comenzamos francamente a bailar, aunque dudaba mucho que el ritmo de esa música pudiera interpretarse de esa manera. Yo solo tenía ojos para él, mientras dábamos vueltas, yo con mis piernas entre las suyas, sentía que mi anterior preocupación estaba dando paso a eso que me pasaba solo cuando estaba con Harry, el deseo sexual.
Mas que bailar nos contoneábamos el uno contra el otro. Yo buscando mi propia liberación, él…yo no sabía que buscaba él de todo esto. Sentí mi cuerpo rozar de forma indecente y demasiadas veces el suyo y no me importó en absoluto, cada sonido quedó vedado a mí, no me estaba dando cuenta de nada. Sentía su respiración en mi pecho, sentía como inspiraba con fuerza sobre mí. Sentí su mano en toda mi espalda, la que tenia al descubierto por el vestido, sentí como esa mano rozaba mi cuello por debajo del tirante del vestido. Sus manos se movían rápidamente, como si quisiera acaparar toda la parte trasera de mi cuerpo en un solo toque, sentí que me erizaba y temblé en sus brazos, sin importarme que se diera cuenta o no.
Solo en el momento en que su tibia mano abandono mi cintura y acaricio posesivamente mi cadera para descender lentamente hasta mi pierna y subirla a la altura de su cintura, mis manos se enredaron en sus cabellos para acercarlo más a mí, no sabía que se había apoderado de mi, nunca me había sentido tan sin control en la vida. Él me inclino hacia atrás cuando la canción terminó. Sentí que su cabello rozaba mi cuello y su nariz se enterraba en mi pecho, cuando incliné mi cabeza y cuerpo hacia atrás, mi pierna aun continuaba en su mano y su otra mano me sostenía firmemente la cintura. La canción había terminado. Escuché los aplausos cuando Harry me empujó hacia el nuevamente, mi pecho subía y bajaba sin control.
Me di cuenta de que los demás nos habían hecho círculo. Vi la mirada lívida de Pansy, Draco y mi madre, y la sonrisa picara de mi padre. Las intenciones de Harry se habían cumplido, fue un baile atrevido que solo habrían bailado dos personas que se conocían bien, la intensidad y erotismo de este se daba cuando se conocía íntimamente al otro. Solté a Harry y me fui a sentar, no sabía cómo lo miraría a la cara después de esta noche. Mi mente era un coladero.
Después de esto estaba completamente segura de que, si no me controlaba, pagaría a Harry para que se deshiciera de mi virginidad e hiciera realidad todas las fantasías que tenia sobre él, las que no había tenido nunca con nadie.
espero que les haya gustado el capitulo
espero sus opiniones
besos
