No puede ser eso posible, mi amada Nozomi ¿Un monstruo? Nico debe estar en un error… Ella jamás sería capaz de hacer una atrocidad, hice lo mejor posible para que su mutación genética estuviera controlada. Dando buenos resultados porque desde que nos conocimos en nuestra infancia hasta hace 5 años atrás, ella nunca había presentado síntomas de ese instinto asesino que les caracteriza a las "Akuma's", Nozomi… siempre fue una chica bondadosa, de buen corazón, una buena amiga, una buena persona…. Si es que Nico, llegase a tener razón no voy a descansar hasta que ella logre recobrar la conciencia, que recuerde quien es, que recuerde a sus amigas, que me recuerde a mí y el amor que nos unió hasta ese fatídico día... no… que nos ha unido desde siempre, porque yo a pesar de las circunstancias aún la amo y la amare siempre… Amare a Nozomi Toujo…. Mi Nozomi.
Pronto volveremos a estar juntas…. es una promesa que nos hicimos ambas, no la pienso romper, por nada ni por nadie de este maldito mundo que se cae a pedazos, día a día.
Elichi… te amo, gracias por rescatarme de mi monstruosidad…. si no fuera por ti, en este momento yo…. no sé qué sería de mi —
No eres un monstruo Nozomi… eres un bello ángel… un ángel que ha llegado a mi vida…. —
Nozomi….
3 días después de la discusión en Garusu No Hanazono – Hogar de la familia Ayase
Una pelinegra se encontraba afuera de la casa de su amiga rubia, tocando con molestia y desesperación ya que después de su discusión, no ha sabido nada de ella, no contesta sus llamadas, sus mensajes, no tenía ninguna respuesta de ella y eso le preocupaba en demasía porque sabía perfectamente que cuando se deprimía, se bloqueaba del mundo, de los demás encerándose en una burbuja en la cual sería casi imposible poder entrar. Recordaba que días después de la captura de su amada Nozomi tuvo que batallar contra viento y marea para que reaccionara, arriesgando su físico ante los golpes y palabras hirientes que le soltaba una rubia perdida en su propio dolor, sintiendo un nudo en la garganta de tan solo pensar que podría intentar suicidarse nuevamente cortando las muñecas de sus manos hasta desangrarse le aterraba. La quería tanto que prefería ella sufrir todo ese dolor que la estaría consumiendo en este momento que verla a ella así, golpeo una y otra vez la puerta de su casa, pero no recibió respuesta.
A un lado de ella estaba su hermana peli jengibre quien tenía un semblante melancólico mientras presenciaba los inútiles hermanos de Nico de hacer que la puerta se abriera, pasando minutos que se convirtieron en horas siendo ya al menos medio día, porque desde muy temprano habían llegado en el auto deportivo de ella, pero al parecer la respuesta de Eli seguiría siendo la misma: evadir la realidad para evitar que más dolor le estuviera atravesando el corazón. Honoka podía entenderla porque ella se sentía igual lejos de sus seres queridos a diferencia de ella nunca había perdido la esperanza de volverlos a ver, aun le era difícil afrontar el hecho de su madre había sido asesinada de una manera sumamente atroz.
Es inútil Nico – chan… ella no nos abrirá…. además, no creo que estuviera Alisa ahí dentro… si no ya nos hubiera abierto. ¿No crees? — Tomando su hombro para intentar detenerla.
Debe entender que Nozomi, estando suelta es peligrosa… no nos queda otra alternativa que matarla… yo dudo… dudo… que se pueda razonar con ella… yo no pude… — Rindiéndose miro hacia el suelo, aun en su mente estaba la mirada esmeralda desquiciada, de ese "monstruo" que llamo una vez amiga.
En ese momento, como si por gracia divina hubiera sido, una pequeña rubia se acercaba a ellas vestida con un uniforme escolar, específicamente el de la secundaria de Akihabara ya que estaba en sus 15 de edad. Mirando a la pelinegra y peli jengibre en su puerta paradas causándole cierto revuelo y curiosidad preguntándose su vendrían a visitar a su hermana mayor, además de Honoka y Nico, Alisa también estaba preocupada por su hermana mayor, porque no sabía que le pasaba, intentaba animarla con cualquier cosa, incluso con dulces de chocolate, pero era simplemente imposible hacerlo… ya no sabía que hacer realmente, pero ver a su senpai le daba cierta esperanza de que pudieran hacerle entrar en razón. Acercándose tranquilamente a ellas con su bolso en su hombro derecho colgando sonrió con calidez saludándolas.
Nico – senpai…. ¿Viene a ver a mi hermana, no es así? — Estando detrás de ellas con esa amistosa y gentil sonrisa mirándoles con esos bellos ojos celestes.
Ah… Alisa – chan… que bueno que llegas… ¿Podemos pasar? — La pelinegra de coletas hacia una pequeña reverencia a la menor Ayase, siendo imitado eso por su hermana a su lado.
Eh…. claro… pasen…. — Pasando a un lado de ellas, saco las llaves debajo de la alfombra, mientras ambas hermanas se veían confundidas.
[Siempre estuvo ahí la llave! — Se regañaba Nico mentalmente]
[Jejeje.. y yo soy la despistada ¿no? Nico – chan — Tratando de aguantar la risa Honoka]
Ya una vez dentro, se sentaron en un sofá mientras estaban mirando el interior con detenimiento y Honoka estaba impresionada al ver la cantidad de reconocimientos y trofeos que tenía la amiga de Nico, debía ser magnifica en su labor para haber ganado tantos diplomas entre otras cosas. La menor Ayase se encontraba en la cocina mientras preparaba un poco de té verde para sus invitadas mirándoles de reojo, su senpai estaba impaciente y algo nostálgica tanto o igual como ella así que no decidió darle más vueltas al asunto acercándose con una bandeja con 2 tazas de té hirviendo sirviéndolas en una pequeña mesa de estar en la sala.
Cuidado, están…. — No pudo terminar de decir lo que iba a decir porque escucho un quejido de una de las chicas.
¡Fua! ¡Quema! — la peli jengibre, imprudentemente le dio un sorbo sin si quiera soplar un poco al te.
Caliente… — Finalmente termino de decir Alisa riendo al ver las diferentes reacciones de la hermana de Nico.
Por otra parte, la susodicha estaba dándose una palmada en su rostro, no entendiendo como después de tanto tiempo podía seguir siendo tan imprudente su hermana ya no eran unas niñas para que se comportara de esa manera, pero bueno ya que se le iba a hacer… cambiarla era más que imposible. Si en ese infierno no cambio tanto como la peli purpura de voluptuosa apariencia, intentarlo no tenía caso, pero bueno volviendo al tema de su visita ella vería como en la expresión de la hermana de Eli habría cierta tristeza por lo que decidió preguntar sobre su estado.
¿Cómo esta…? Eli, Alisa — Sus palabras sonaron dudosas ante el suspiro pesado que soltó ella.
No ha salido de su habitación en 3 días, no quiere hablar con nadie, ni recibir visitas, vaya no ha comido ni bañado… Nico – senpai, sabe que pudo tenerla en ese estado…. me preocupa mi ne – chan — Su preocupación era manifestada en cada palabra de Alisa.
Es mi culpa…. no debí decirle eso…. — Cerrando fuertemente los puños mirando hacia el suelo con impotencia.
Nuevamente el silencio invadió el lugar, hasta que se escucharon pasos en el piso de arriba ya que la casa era de 2 pisos además del sonido de una puerta abrirse para después escucharse alguien bajando por las escaleras hasta que la mirada carmesí de Nico, las celestes de Honoka y Alisa se encontraron con algo realmente deprimente y en cierto grado aterrador. Eli tenía el cabello hecho un nido ratas, su pijama estaba llena de polvo y con algunas manchas de ¿sangre?, haciendo reacción en su amiga quien estaba rabiando de tan solo pensar que lo había hecho… que lo había intentado de nuevo levantándose dirigiéndose a ella para después el sonido de una cachetada estremecer el silencio de esa casa, su horror se intensifico más cuando de las muñecas caían gotas de sangre que llegaban a manchar el piso viendo ante sus ojos como su amiga se desplomaba hacia sus brazos quedando inconsciente. Había perdido tanta sangre que había entrado en estado de shock.
¡No de nuevo! ¡Eli reacciona maldita sea! Eli! — Con frustración tomaba a su amiga en brazos para llevarla hacia su habitación siendo ayudada por su hermana tomándole los tobillos.
¡Ne – chan! —
Como pudieron las 3, la acostaron en la cama, fueron por un botiquín de primeros auxilios para tomar alcohol, unas vendas y algodón para tratar sus heridas. Su habitación era un completo desastre, había sangre regada por el suelo, sus cosas regadas por todos lados, el cristal de su tocador agrietado. Esa escena fue tan fuerte que rápidamente le limpiaron las heridas de sus muñecas, le as desinfectaron y taparon con algodón y gasas. Se veía completamente pálida producto de la pérdida de sangre, desconociendo cuanto tiempo había estado en ese estado, ninguna de las 3 se despegó de su lugar mirándola dormir plácidamente pero débil, debían llevarla al hospital por lo que Nico tomaría su celular para hablarle a una amiga.
Hola… perdona que te moleste en tu agenda tan ocupada… pero necesito ayuda… Eli volvió a hacerlo… a recaer…. — Trataba de no soltar las lágrimas apretando su celular en su mano.
Entiendo…. Nico, estaré ahí en unos minutos… — Una voz respondió detrás del teléfono.
Tan solo habían pasado 10 minutos de que se terminara la llamada para escuchar afuera el sonido estrepitoso de un carro frenando quemando llantas llamando la atención de las 3 que se acercaron a la ventana de la habitación de la rubia para ver estacionado en la entrada de la casa un Ferrari F12tdf negro con franjas rojas en la capota saliendo de este una chica con una boina francesa negra, castaña, con lentes de sol vistiendo una ropa deportiva como la de un conductor de Fórmula 1, sus mechones castaños se asomaban por los costados de su cabeza mirando hacia arriba. A Honoka se le volcaba el corazón al verla nuevamente, a ella, a Tsubasa… no entendía porque su corazón se ponía tan acelerado de tan solo verla que la sangre le subió a la cabeza inhabilitando su poca capacidad que tuviera de pensar. Tsubasa abría la puerta para subir en cuestión de segundos al segundo piso tocando la puerta de la habitación.
Puedo pasar…. — Su melodiosa voz hacia un efecto devastador en los oídos de Honoka como si una roca de 500 kilos le cayera encima.
Esta abierto… Tsubasa – san… — Decía la pequeña Alisa tranquilamente.
Y ahí estaba el motivo de su nerviosismo, luciendo tan hermosa, tan radiante en ese estilo rebelde mirando debajo de esos lentes de sol esos hermosos zafiros esmeraldas que eran los ojos de la Tsubasa, al reconocer que también estaba ahí Honoka la castaña se acercó hacia ella para besar su mejilla en señal de un saludo gentil desconcertando a Nico quien las miro de muy mala manera, juraría cualquiera que fuera con celos.
¿De qué me perdí Ho – no – ka? — Una voz siniestra sonaba de su hermana quien tenía un aura oscura alrededor de ella.
Este… yo… Nico – chan… como te lo explico…— Sudando frio, buscaba las palabras para explicarle que ya se habían visto una vez cuando llego a la ciudad.
Descuida Nico, digamos que ya conocía a tu hermana… sin siquiera saber que lo era… — Guiñándole un ojo a Honoka, la amiga de Nico se acercó a ver a Eli viendo sus muñecas. — Esta demasiado débil, apenas se siente su pulso… debemos llevarla al hospital… cuanto antes —
Soltando un suspiro Alisa, accederían a lo dicho por la corredora profesional cargándola nuevamente las hermanas Yazawa para llevarla en su auto, mientras Tsubasa llevaba en el suyo a Alisa.
Playa Odaiba – 2:00 pm
En una pequeña choza improvisada se encontraba una pequeña peli gris, con una ropa militar deshilachada, con vendas en algunas partes de su cuerpo, a su lado había un montón de botellas de varios licores completamente vacías mientras en su mano había otra que estaba a la mitad, lamentándose por la pérdida de su segunda al mando, recordando como un deja vu como esa Akuma, Maki le había asesinado de una manera tan despiadada sin que ella pudiera evitarlo, sentía mucha impotencia porque debía protegerla pero se quedó estatice mientras la oía gritar y retorcerse de un insoportable dolor producido de esa pelirroja de mirada violeta, esa mirada que reflejaba el simple instinto de matar de un animal salvaje. Al terminar la botella con toda la fuera del mundo la azoto contra una pared de madera viéndose como la puerta se abría de manera misterios viendo una silueta provenir de afuera.
Largo… de aquí…. si no quieres que te vuele los sesos de un tiro… — Con un tono ebrio en su voz la chica de ojos ámbar tomaba un rifle apuntando hacia la puerta.
Oh… querida… si fuera tu no lo intentaría… además vengo en son de paz… — Adentrándose al interior de esa choza la figura voluptuosa de una peli purpura de coletas entraba con una mirada arrogante e intimidante en su semblante, sonriendo algo siniestra.
Te dije que no dieras un paso…. mas — Seguido de eso se escucharon disparos resonar en el ambiente.
Kotori le había disparado a quema ropa a quien quiera que fuera a molestarla en medio de su depresión, pero asombrosamente las balas estaban detenidas en el aire, aquella chica que vestía con una simple falda de color lila, una blusa escotada roja y tacones de procedencia desconocida observaba fijo a la agente para después con solo una risilla picara hacer que las balas cayeran como canicas al suelo esparciéndose por todos lados asombrando a Kotori que no entendí que había pasado, ni quién demonios era ella o que era lo que buscaba precisamente en ella. Dando pasos amenazantes hasta donde estaba ella tomo un pequeño porta retratos que conservaba de Umi y ella, abrazadas vestidas con sus uniformes militares, exclamando de forma burlesca, logrando que Kotori se enfadara a sobremanera.
Es muy linda…. ¿Era tu compañera cierto? — Dejando nuevamente el portarretratos donde estaba.
¿A ti que te importa eso? está muerta… — Bufaba volviendo a tomar otra botella para seguir hundiéndose en el alcohol mientras se desbordaba por la comisura de sus labios.
Resulta ser que Maki es mi objetivo…. Debo llevarla a Fukushima… viva o muerta… y quizás tú puedas ayudarme… solo necesitas darte un baño y cambiarte de ropa… dios santo apestas… Kotori… agente Kotori Minami — La nombrada abrió ampliamente los ojos al verse reconocida.
Tu… quien eres… — Le apuntaba nuevamente con desconfianza en sus ojos, con la intención de matarla si hacia algo estúpido.
Pero la Akuma frente a ella no se sentía intimidada, esa arma no podría hacerle ningún tipo de daño, ninguna que tuviera a su disposición realmente lo podría hacer, pero solo por esta vez no iba a derramar sangre a diestra y siniestra. La necesitaba para capturar a Maki o Honoka, porque era demasiado lista como para pensar que Nico se la entregaría en el tiempo acordado, conociéndola lo suficiente no sería capaz de traicionar a su propia familia solo por complacer "su capricho" por lo que con su telequinesis aventó su arma con tan solo un movimiento de sus ojos asustando a la otra que se comenzó a arrastrar hacia atrás topándose con una pared, temblando de miedo.
Como dije no vine a matarte… tú me ayudaras a encontrar a Maki, a capturarla o simplemente a matarla, así matamos 2 pájaros de un solo tiro, anda… arriba — Extendiendo "gentilmente su mano hacia ella esperaba que la tomara.
Y si no es verdad…. ¿Qué sucederá? ¿Me mataras?… — Dudosa la peli gris tomaría su mano ayudándole la peli purpura a levantarla dándole unas palmadas a su espalda.
Quizás… yo no puedo asegurarte nada… dependerá de que tan inteligente o estúpida seas… andando… tenemos trabajo que hacer… — Iba a soltar su mano, pero de repente se la jalo la otra para verla fijamente encarándola sin miedo.
Vamos a dejar algo claro… jovencita…. tu no vas a darme ordenes… soy una militar de alto rango… aquí quien dará las ordenes seré yo… ¿Estamos claras? — Sin importar que tan seria o determinada pudiera sonar, Nozomi solo sonreía soltando su agarre para darle la espalda cruzándose de brazos caminando hacia la playa.
Si así lo quieres…. perfecto, mientras me ayudes a capturar o matar a alguna de esa las 2, seguiré tus reglas… pero si algo no me gusta, te recomiendo que corras… porque no descansare hasta arrancarte cada miembro externo o interno de tu cuerpo — Sonreía angelicalmente diabólica, mirándole de reojo.
Blah… blah… blah… como digas… ya tengo un poco de experiencia lidiando con los tuyos "Akuma" —
Ambas se quedaron en la playa mirando el horizonte por un rato para después retirándose de ahí, acordando ir a un lugar menos público y más seguro para ambas, pero primero debía darse un baño la aliada de Nozomi, buscarle un cambio de ropa porque sencillamente apestaba que daba miedo.
Su andar las llevo a una pequeña casa que había estado abandonada durante mucho tiempo, pero el interior se mantenía integro, gracias a la aun novia de ella mantenía su casa en óptimas condiciones para cuando regresara a casa la hija prodiga, hubiera deseado que fuera en otras condiciones, pero como dicen, él hubiera no existe. Regresando algunos recuerdos de su estancia en ese lugar, recuerdos irónicamente felices de ella y Eli comenzó a cerrar los puños con fuerza ya que de nada le servían ahora ya que la había abandonado en ese infierno, rompiendo según ella la promesa que se habían hecho en su infancia.
No habría nada que le impidiera cumplir sus objetivos y quien fuera lo suficientemente estúpido para hacerlo, terminaría igual que todos los demás: hecho pedazos de adentro hacia afuera esparciendo cada parte de su cuerpo, cada gota de sangre alrededor de ella, manchando nuevamente sus manos de sangre.
Por cierto… ¿Cuál es tu nombre? — Preguntaba Kotori tranquilamente a la casa
Nozomi, Nozomi Toujo…— Sin ningún tipo de emoción o empatía respondería su pregunta.
Continuara….
Nota del autor: Querían ver a Eli sufrir, pues ahí lo tienen jajaja XD si lo sé, soy demasiado despiadado con la pobre Elichi jajajaja, pero bueno así es como será esto, esperen próximamente otro capítulo de esta historia sangrienta.
