CAPITULO 10
Me estremeci ante la idea de que me reconociera, todos estos años me había esforzado por cambiar mi apariencia, otro color de cabello, otro peinado, maquillaje, anteojos y ropa distinta.
-¿Qué no me has oído o estas sorda?-dijo Edward
Lo mire sin comprender y el solto un bufido, luego como si le estuviera explicando a un niño añadió.
-¿Dónde esta todo el mundo?
-Se han ido, en cuanto supieron de la derrota del Rey Jacob- conteste tratando de hacer sonar mi voz de manera distinta.
-¿Y tu?¿No pensabas irte?¿Acaso no sabes que los sirvientes del castillo se irían conmigo de esclavos? Eso es lo usual.
-Me has pillado cuando estaba a punto de irme.
-Diríjase de usted al rey- indico un joven que se encontraba parado a lado de Edward y al cual no había notado.
-No es mi rey, no tendría por qué respetarlo sino a sabido ganarse ese respeto- conteste.
-¡Insolente!- grito el muchacho mientras se acercaba a mi, estoy segura que para golpearme, pero no pude comprobarlo.
-¡No te atrevas a ponerle un dedo encima cobarde, poco hombre!- grito Samantha mientras corria hacia mi, la mire horrorizada, se interpuso entre el muchacho y yo, por lo que recibió el golpe que me correspondía, una sonora bofetada que sin embargo no la perturbo, si le dolio, no lo demostró, era demasiado orgullosa, tal y como lo era su padre.
-Seth, basta- ordeno Edward, mirando a Sam quien lucia su rizado cabello cobrizo en todo su esplendor.
-¡Idiota!- musito Sam al tal Seth que no tendría mas de dieciocho años y que la miro con furia nuevamente, esta vez me interpuse.
-¡Dije que basta Seth!-
El muchacho se detuvo y volvió a lado de Edward, este se acerco a mi, pero miraba a Sam.
-¿Cual es tu nombre?- dijo hincándose frente a ella.
-Samantha Renaldi- contesto Sam secamente- ¿Cuál es el tuyo?
-Dirijase…-Seth iba interrumpir nuevamente pero Edward levanto una mano indicándole que guardara silencio.
-Soy Edward Cullen, señorita, Rey de Slorks y ahora también de La Push.
-Ja- se burlo Sam- Jamas te aceptaremos, todos los que nacimos en la Push solo le somos leales al Rey Jacob.
-Eres muy valiente jovencita- indico Edward sonriendo de lado- Podria colgarte por faltarme al respeto.
Me estremeci pero Sam sonrio, esa sonrisa igual a la de Edward, quizá el se dio cuenta por que se quedo pasmado.
-Podrias…pero no vas a hacerlo, lo veo en tus ojos ¿O me equivoco?- desafio Sam
Edward volvió a sonreir.
-¿Y que mas ves en mis ojos?- inquirió Edward sardónico
-Curiosidad principalmente- dijo- Amor, añoranza, pero en el fondo…dolor.
-Samantha basta- dije y mi voz sono temblorosa, recordaba como era cuando el se enfadaba y no quería que eso sucediera, pero eso no era lo que pasaba, el miraba a mi hija fascinado.
-¿Vas a dejarnos ir?- pregunto Sam dulcemente batiendo las pestañas, gesto típico de Alice, aunque no sabia de donde lo había aprendido Sam.
-¿Deberia?
Sam se encogió de hombros.
-No te hemos hecho nada…¡Eso es un si?- bufe ante la esperanza que había en los ojos de mi hija, aunque quisiera Edward no podría hacerlo, el protocolo real de mi padre tenia reglas muy estrictas respecto a los sirvientes de los castillos enemigos…su lealtad jamás estaría contigo asi que solo tenían un fin…esclavos
Me estremeci.
-No…lo lamento- musito Edward y en sus ojos me pareció ver que de verdad lo lamentaba rodé los ojos ante la idea.
-Lo se- Sam conocía a la perfección todo sobre la realeza y su comportamiento, se había empeñado en aprender junto a Rachel.
-¿Lo sabes?
-Mi madre me a enseñado todo sobre los reyes y sus estupìdas reglas y limitaciones ¡Es demasiado aburrido! No quisiera ser tu- comenzaba a ponerme nerviosa que Sam hablara tanto con Edward, podría descubrir mi farsa.
-¿Tu eres su madre?- pregunto Edward
Y tu su padre pensé y asentí.
-¿Puedo preguntar como sabe ese tipo de cosas de la realeza?- Edward sonaba atento, quizás…solo quizás y despues de todo había cambiado de verdad.
-Se crio con la reina Nessie y es institutriz de…- Sam estaba a punto de decir Rachel.
-¡Sam cierra esa bocota!- grito Anthony, a quien arrastraban por el pasillo dos guardias, Rachel venia mas atrás caminando mansamente con un guardia a sus espaldas, no asi Thony que manoteaba y pateaba para soltarse.
-Los encontramos escondidos en la torre alta- explico un guardia a Edward- Este chico es una verdadera fierecilla.
-Suéltenlo- ordeno Edward y en cuanto los guardias lo hicieron, Anthony tomo la mano de Rachel y la arrastro hasta nosotros, luego se posicionó al frente de cara a Edward.
-¿Quiénes son ellos Samantha?- pregunto Edward
-Mi hermano mellizo Edward y mi hermana mayor Rachel Renaldi
Anthony le dirigió una mirada fúrica a Sam y ella se encogió de hombros.
-Deje de hablarle a mi hermana, si va llevarnos hágalo de una vez- ordeno Anthony en una voz fría y distante que jamás le había escuchado.
Edward indico al guardia que nos llevara y salimos caminando, nos esperaba un largo trecho hasta el castillo Cullen y el solo pensar que volvería a ver a Amelie me lleno de entusiasmo, el cual trate de ocultar, Anthony me miro como si estuviera loca por lo que supuse que no estaba ocultándolo bien, por otro lado había algo que temía demasiado…el ser reconocida…si alguien me reconocía solo había un precio que pagar por haber desertado la corona y abandonado a mi pueblo…la muerte.
Llegamos al cabo de tres días, pues el trayecto a pie se hacia mas largo, Rachel parecía a punto de desmayarse y mis hijos también estaban al limite de sus fuerzas, y yo…yo me sentía tan extasiada por volver a ver a mi hija que el solo hecho de pensarlo hacia que cualquier tipo de dolor se me olvidara y que recibiera una descarga de adrenalina inmensa.
Nos llevaron a las mazmorras del castillo, el rey no llegaría hasta haber resuelto todos sus asuntos en la Push y mientras se decidía que hacer con los esclavos estos permanecerían a resguardo.
-¿Gabrielle?- escuche la voz maltrecha de Jake que me llamaba desde algún punto del calabozo.
-¡Padre!- grito Rachel pero no se movio ni un centímetro, yacía acostada en medio de Sam y Anthony.
-Siento que a pesar de todo no pudiera protegerla Señor
-Jacob, Ellie, solo Jacob, ya no soy mas Rey ni nada, me deje vencer, fracase.
-No es asi, Edward es muy bueno en estrategia militar además de contar con el apoyo de Forks y Denali, no tenias oportunidad.
-Quizas, pero siento como si no hubiera luchado lo suficiente.
-Te equivocas…- Contra Edward uno simplemente se queda sin armas pensé.
-¡Silencio!- grito el guardia.
Esa voz…yo conocía esa voz…
-¿Ben?- inquirí sin pensar antes en lo que hacia.
Se hizo un silencio sepulcral.
-¿Quién eres?- grito Ben con un ligero temblor en su voz.
No conteste, ya había arruinado las cosas de todos modos, tarde o temprano el me reconocería, no en vano pasaba todo el dia frente a la puerta de mi cuarto, era mi custodio antes y precisamente ahora también lo era.
Escuche pasos acercarse, los niños estaban dormidos, demasiado exhaustos para despertarse con ese ruido.
Pronto distingui una luz pequeña que fue creciendo conforme Ben se acercaba, el haz de luz ilumino la celda e impacto de lleno contra mi cara.
-¿Quién eres?- pregunto Ben enojado.
-G-g-gabrielle, mi nombre es Gabrielle Renaldi- conteste, después de todo quizás no me reconocería.
-¿Cómo es que sabes mi nombre?
Piensa Bella, piensa
-Angela- dije lo primero que me vino a la mente, y luego me golpee mentalmente, como si no fuera suficiente información la que le daba a Ben.
-¿Angela?¿Que tienes tu que ver con mi esposa?- decía Ben confuso mientras me observaba detenidamente bajo la luz del farol, mi cara se torno roja y baje los ojos
¡Se habían casado…Angie era feliz! Se caso con el hombre que amaba.
-Contesta- ordeno Ben aunque un poco mas suavemente.
¿Por qué no? Pense mientras me quitaba los anteojos y trataba de limpiar mi cara, solte mi cabello.
Despues de todo me convenia mas tener amigos en el castillo, quizá algún dia necesitaría ayuda…¿Quien mejor que Angela y su esposo? Solo esperaba que no me delatara.
Ben me miro detenidamente, me levante del suelo y me acerque lo mas que pude a la reja, el también se acerco y me ilumino mas de cerca, sus ojos me escuadriñaban.
De repente todo quedo en oscuridad.
-¡POR DIOS!…¡ISABELLA!- grito Ben…había dejado caer la lámpara.
Soy una completa distraida…subi el cap y me olvide por completo de dar respuesta al review de Siria…a la cual agradezco mucho por cierto…y Edward no cometió bigamia jeje en tiempos antiguos (según mi bisabuela) las bodas eran celebradas por la iglesia, cuando la esposa abandonaba el hogar era considerado un pecado y el esposo podía solicitar la anulación de el matrimonio lo cual le era concedido fácilmente por el supuesto "pecado" infringido por la esposa…no puse que Edward solicito la anulación por que la historia es POV Bella…al menos en su mayoría..jeje disculpa por no aclararlo antes y espero que se comprenda…se comprende lo que quise decir? espero que si Jaja besos
XFA SI LES GUSTO REVIEWS...ME HAN OLVIDADO! O SQ ACASO YA NO LES GUSTO EL FIC?
