Rutina (Parte 1)

Vampire Knight no me pertenece


Pasar estos días lejos de la academia con Zero me hizo muy bien. Necesitaba un descanso de mis obligaciones, además que me da tiempo para pensar y darme cuenta de muchas cosas, como que en todo este tiempo no pensé ni un segundo en Kaname-senpai. Siento como si lo estuviera traicionando. Sé que no significo nada para él, pero me duele igualmente, porque Kaname-senpai siempre fue mi mundo. Siento que cada vez me alejo más de él. En mis primeros recuerdos está él, y desde pequeña pensé que pasaría mi vida a su lado, pero ahora me doy cuenta que mi vida sigue aunque no esté… que hay otras personas en el mundo, otras personas muy importantes para mí… como quien camina ahora a mi lado… Zero.

Finalmente logré convencerlo de salir de la casa, y por lo que veo, le hace muy bien también. Su humor estaba poniéndose cada vez peor. Los recuerdos deben atormentarlo. Anoche tuvo pesadillas casi toda la noche. No paraba de balbucear y de quejarse. Solo lograba calmarlo cuando acariciaba su cabeza, como hacía hace tiempo, cuando vino a vivir con nosotros. Me pregunto si seguirá teniendo pesadillas todas las noches, o será por el hecho de estar en este lugar… no me animo a preguntarle, no quiero que se pierda en sus pensamientos.

"Este camino tomábamos con Ichiru cuando volvíamos de la escuela" me dice Zero de repente. Está sonriendo, y me encanta que lo haga. Sonrío también, sin decir nada. Temo arruinar el momento. Ichiru… ese nombre me suena. Sé que lo escuche en alguna oportunidad, pero no recuerdo. Y de repente me golpea como un rayo. Ichiru era el nombre que Zero repetía una y otra vez de pequeño cuando tenía pesadillas. Debe ser el nombre de su padre o de su hermano, supongo… su gemelo, el de las fotos que me mostró el director.

"Nunca me dijiste que tenías un hermano gemelo" le digo, intentando que no suene como un reproche, pero sé que fallé, por la manera en que me mira. "En realidad, nunca me dices nada" sigo. Si ya comencé a reprocharle, debo aprovechar y sacarme un poco del peso agobiante que hay en mi corazón cada vez que pienso en el tema. "Claro que si, te dije que este era el camino" me dice, riéndose, acabando completamente con el ambiente quejumbroso. Me sorprende ver a Zero sonriendo tan ampliamente, hasta puedo ver sus dientes. Lamento no haber escuchado al director cuando me dijo que trajera su cámara fotográfica.

"Ven" me dice Zero, a la vez que toma mi mano y me tironea para que lo siga. Parece estar muy animado, y me alegra, por eso lo sigo sin quejarme. Vamos por un camino rodeado de árboles hasta llegar a un hermoso lago. Los bordes están congelados, por el frio. "Es una pena que el suelo esté cubierto de nieve" digo. "Sería maravilloso pasar la tarde frente al lago" le comento. Zero me mira de reojo, y puedo ver una mirada pícara que nunca había visto en él. "Aquí veníamos a escondernos con Ichiru de nuestro maestro" me dice. Es increíble la luz que hay en sus ojos, me pierdo en ellos. Lamentablemente, aun puede verse ese dejo de tristeza que nunca parece abandonarlo.

No resisto mas, la pena en mi corazón es tan grande. Lo abrazo con todas mis fuerzas, y siento que me corresponde. Sus brazos rodean mi cintura, y apoya su mentón en mi cabeza. "Lo siento Zero, no quería arruinar este momento" le digo, avergonzada. No era mi intención arruinar su buen humor. "Tu nunca podrías arruinar nada" me dice. Mi corazón se detiene y caigo en cuenta de sus sentimientos. No quiero que piense que lo estoy alentando a seguir adelante, pero tampoco quiero desilusionarlo.

No sé que pretendo de Zero, pero tampoco quiero sentirme obligada a nada. Se da cuenta de mi incomodidad, y afloja su abrazo. No separamos y no me animo a mirarlo a los ojos. "Yuuki" me dice, acariciando mi cara, para que lo mire. "Lo siento, no quise que te sintieras incómoda. Yo… yo no quiero que te sientas mal" me dice, sinceramente. "No es eso, estoy contenta. Estoy muy contenta que podamos hablar así, aunque preferiría que fuera más abiertamente. Quiero que puedas hablar conmigo Zero" le digo. Estoy muy nerviosa. Es muy raro que hablemos de esta manera, pero realmente me pone contenta, es un gran paso para nosotros. "¿Estás segura? No veo que lo estés pasando muy bien…" me responde, desconfiado. "¿Segura que quieres que hable abiertamente?" me pregunta, cruzándose de brazos. "Por supuesto", le digo, imitándolo. "Lo prefiero de esa manera" le digo, haciendo puchero con mi boca. Aunque todo mi cuerpo tiembla, y mi respiración está agitada, quiero demostrarle que soy fuerte.

Me mira seriamente por unos instantes. Zero me pone muy nerviosa. "Volvamos, tengo hambre" dice, volteándose finalmente, yendo en dirección hacia la casa. Y allí, sobre la nieve pisoteada, junto al hermoso lago con los bordes congelados, quedaron mis expectativas. No sé qué es lo que espero de Zero.


Parece que esta vez me toca cocinar a mí. Zero desapareció, no sé donde se metió. No está dentro de la casa, y no escuché que saliera por la puerta delantera. No sé como lo hace, a veces es tan silencioso… Bien, creo que haré un revuelto de verduras y carne salteada. Después de todo, no hay mucho para elegir. Extraño al director, él siempre que puede cocina para nosotros, aunque sus comidas a veces son un poco extravagantes, y dice que él inventó las recetas. ¿Qué estará haciendo ahora? Debe estar cocinando también…

Mientras busco las cosas que necesito para cocinar, me pregunto cómo era la vida de la familia de Zero, que se sentiría tener un hermano gemelo, como sería la rutina de esa familia, y me imagino teniendo mi propia familia. ¿Cómo hacía su madre para criar gemelos? Hm, ciertamente me gustaría tener gemelos, sobre todo, al recordar la foto de Zero y su hermano, tan bonitos, tan pequeños, vestidos igual.

Comienzo a cortar las cebollas. Odio hacerlo, se que terminaré llorando, pero son necesarias. Los cuchillos de aquí son muy afilados. Todo en esta casa pareciera ser un arma, hasta la escasa decoración. En fin, si es usada por la Asociación, debe estar preparada para todo. Escucho un ruido muy fuerte afuera, cerca de la puerta principal. ¿Será Zero? Me desespero un poco, no me gusta estar sola, menos en un lugar que no conozco. De nuevo el mismo ruido. ¿Qué debo hacer? No me animo a asomarme por la ventana, si alguien anda afuera no quiero que me vean. ¿Dónde está Zero?

De repente escucho el ruido de un vidrio rompiéndose. Un miedo paralizante recorre mi cuerpo. No sé qué hacer. Si grito, nadie me escuchará, ya que no hay casas cercanas. Sin pensar, agarro un palo de escoba. Al menos podré usarlo como si fuera mi Artemis. Lamento no haber traído mi arma. Nunca se me hubiera ocurrido que llegaría a necesitarla. Cierro mis ojos y me aprieto fuertemente contra la pared, detrás de la puerta. Puedo sentir que hay alguien dentro de la casa. No puedo respirar, siento que voy a morirme… escucho pasos y un sonido que conozco muy bien… esa voz distorsionada que solo un tipo de criatura puede emitir… un nivel E.

No tiene sentido que me quede aquí, escondida, el nivel E puede olerme, de eso estoy segura. Tomo valor y salgo corriendo hacia la puerta que da al patio trasero. Me sorprendo al ver que no está solo… la casa está rodeada. Pude contar cinco ex -humanos en la parte trasera. No sé cuantos habrá adelante. ¡Bloody Rose! Zero no sale a ningún lugar sin su arma. El problema es que Zero no aparece. Me dejó sola. En una casa que está siendo atacada por quien sabe cuántos nivel E.

Si puedo derribar al vampiro que está dentro de la casa, podría llegar a las habitaciones de arriba y ver si Zero dejo en su mochila algún arma anti- vampiros. Debo ser valiente, sé que puedo hacerlo. Debo demostrarles a todos que no dependo de nadie, que por mi misma puedo defenderme.

¡Rayos! ¿Es que nada va a salirme bien hoy? Ahora son tres nivel E dentro de la casa. ¿Qué buscan? ¿Por qué son tantos? "AAHHHH…" no puedo evitar gritar con todas mis fuerzas. Siento que me va a dar un ataque al corazón. Justo al lado de donde estaba parada juntando fuerzas para enfrentar a los vampiros, se abrió una puerta escondida, de la que salió Zero, como si nada estuviera pasando. Me mira sorprendido, pero a la vez seriamente. Estoy segura que puede sentir la presencia de cada uno de los vampiros que hay en este lugar, lo que no entiendo es por qué tardó tanto en salir. "Yuuki, ven" me dice, apresuradamente. Parece que reaccionó, y de repente se le dio por apurarse.

Me toma del brazo, y me mete por la misma puerta de la que acaba de salir. Esta muy oscuro, no puedo ver nada. Zero abre otra puerta, y lo que hay al otro lado es impresionante. Hay armas de todo tipo, supongo, anti-vampiros. Era de esperarse. Zero me da un arma similar a Artemis, mientras me quita el palo de escoba al que estaba aferrada como si mi vida dependiera de ello. Y así era, hasta que Zero apareció. "¿Qué está pasando Zero?" le pregunto. "Es una trampa, obviamente" me responde, haciendo una mueca con la cara. "El director me advirtió que tuviera cuidado con los miembros de la Asociación, pero no pensé que nos atacarían con vampiros nivel E" sigue diciendo, mientras busca desesperadamente algo en unos cajones. Se detiene de repente, mirando hacia la pared. "Perdóname… no pude sentirlos hasta que entraron" dice, enojado. "Y no puedo encontrar las malditas balas" termina irritado, casi gritando. Nunca vi a Zero tan molesto. "Si esos malnacidos te hubieran tocado…" dice, con los dientes apretados. Si, definitivamente esta muy, muy molesto.

"Aquí están" dice, cerrando violentamente el cajón, luego de tomar varias cajas que contienen balas. "Bloody Rose está arriba" dice, lamentándose, cerrando los ojos, tomándose la cara con sus manos. "Pues vamos por ella" le digo, tratando de tranquilizarlo. No queda rastro del Zero que fríamente se enfrenta a los alumnos de la clase nocturna sin que se le mueva un pelo. Sé que está nervioso, también sé que es por mi causa, así que no seré su punto débil. Seré quien le de fuerzas y su apoyo. "Vamos Zero, nosotros podremos con ellos" le digo, para darle ánimo. Él solo podría con todos ellos, estoy segura, pero teme por mí. Pues le demostraré que no debe hacerlo. Ya no quiero ser la Yuuki que se paraliza al ver un vampiro nivel E. Quiero ser fuerte, por Zero, y demostrarle que ya no soy la misma, que puede contar conmigo.

Buscando un arma que suplante la suya momentáneamente, toma una de la pared. "Esta espada…" dice Zero, mirándola con sus ojos muy abiertos, tal como hace cada vez que algo le sorprende, "era de mi padre…"

Un ruido muy fuerte nos recuerda que la casa está siendo atacada. "¿Estás lista?" me dice. Asiento con mi cabeza, y vamos hacia la puerta. "Pégales muy fuerte, con la punta, en la cabeza" me recuerda. Asiento nuevamente, y Zero abre la puerta. Los vampiros no se hacen esperar, y se amontonan cerca nuestro. Zero rebana a dos de un golpe con la espada de su padre, quedando sólo cenizas como recuerdo. "Pégate a mi espalda, no te separes" me dice, con autoridad. Ahora si es el Zero que conozco, y me da mucha tranquilidad.

Al escuchar el griterío de los demás, los nivel E que estaban afuera entran por las ventanas rotas. Deben ser como quince o veinte, no quiero distraerme contándolos. Le pego a uno en la cabeza, con todas mis fuerzas, y el grito horrible que da me deja aturdida. Zero abre camino y corremos hacia las escaleras, un poco mas y arrastrándome del brazo, ya que no puedo reaccionar aun por el grito. Debemos ir por Bloody Rose y salir de aquí cuanto antes.

"Sube y trae las cosas, yo me quedaré aquí en la escalera para que no puedan subir" me dice Zero, empujándome hacia arriba. "No te dejaré" le digo, asustada. "Es mejor así, todo estará bien" me dice, y le creo. Subo los escalones lo más rápido que puedo, mientras escucho los gritos de los vampiros luchando con Zero. Cuando llego a la habitación donde están nuestras cosas, solo tomo a Bloody Rose, las demás cosas no me importan, podemos volver luego a buscarlas.

Fue solo un instante, una pequeña distracción. Nunca habría pensado que aquí arriba podría haber llegado algún nivel E, pero lo hizo, por la ventana de una habitación. Y tuvo ventaja, pues no me percaté de su presencia hasta que fue tarde, y me mordió. El dolor es indescriptible. Sentir sus dientes traspasando mi piel es horrible. Es un dolor agudo, nunca sentí algo así. No es como cuando Zero me muerde, es como vicioso, asqueroso. Mi brazo, en el lugar donde me está mordiendo arde, y no puedo encontrar un ángulo para apuntarle con Bloody Rose. No quiero gritarle a Zero, debo liberarme por mi misma.

Con todas mis fuerzas lo empujo contra una de las paredes, y al sentir que comienza a soltarme, encuentro el ángulo indicado y disparo. Mi puntería no es buena, por lo que solo logré herirlo, pero es suficiente para librarme del vampiro. Obviamente, al escuchar el disparo, Zero subió como rayo y llegó a mi lado, preocupado, con los ojos desorbitados. Al ver mi brazo sangrando, su cara se descompone. "Estoy bien" le digo, preocupada. No quiero que se descontrole. Estoy segura que debe estar culpándose en este momento, y también debe sentir hambre, ya que sus ojos comienzan a tomar ese tinte rojizo que toman cada vez que siente sed de sangre. Toma su arma de mi mano, y le dispara al vampiro en la cabeza, acabando instantáneamente con su vida.

"Vamos, debemos salir de aquí" me dice, tomando mi mano. Bajamos rápidamente. Al llegar abajo, puedo ver varias pilas de ceniza, que fueran vampiros, y algunos más que nos intentan atacar, pero no logran acercarse antes que Zero les dispare. Su puntería es excelente, no tienen oportunidad contra él.

"Hay que llamar al director, para que venga por nosotros. En veinte o treinta minutos puede llegar, en auto" dice Zero, con voz agitada. "Hay un teléfono por a…"

No termina de hablar, que escucho el estruendo de un vidrio explotando, y Zero, que iba delante mío, cae desplomado, casi cayendo arriba mío. Es como si todo estuviera ocurriendo en cámara lenta. Zero está en el piso, con una herida de bala en su pecho, cerca, muy cerca de su corazón, y yo no puedo moverme, estoy congelada, cubierta con la sangre de Zero, respirando agitadamente.

Reacciono rápidamente, gritándole a Zero para que no pierda la conciencia. Debo tapar las ventanas, porque es obvio que el disparo vino de afuera. Cubro las ventanas con los colchones y los muebles que puedo mover. No sé de donde saco fuerzas, pero puedo moverlos bastante fácil. La adrenalina debe estar ayudándome.

Corro donde Zero, al sentir que la casa está asegurada. Tomo su mano y levanto un poco su cabeza. Sus ojos están como perdidos, como viendo a la nada. "Zero" lo llamo, y parece reaccionar. Me mira, y con mucho esfuerzo intenta hablar. "Llam- ma al dire-ctor" me dice, entrecortadamente. ¡Es cierto! Me estaba diciendo que había un teléfono por aquí, antes del disparo. Me paro apresuradamente, mirando hacia todos lados. "Allí" me dice, señalando la pared, cerca de la puerta. "Yuuki" me llama, suavemente. Con su mano temblorosa, me extiende la Bloody Rose. Son solo unos metros que nos separan del teléfono, pero está al lado de la puerta, y no sé donde dejé el arma que me había dado antes, así que tomo la suya, solo por protección, asintiendo. Sé que en su condición no podría usarla.

Llamo al director, y le cuento rápidamente lo que ocurrió. Su tono es muy serio, casi no lo reconozco. Dice que llegará lo más rápido posible. "Apresúrate por favor, padre" le digo, entre lágrimas. Ya no puedo soportar más, ya no puedo hacerme la fuerte, y las dejo caer, empapando mi cara, mi cuello y parte de mi ropa, mezclándose con la sangre de Zero.

Me acerco a él y me siento a su lado, colocando su cabeza en mis piernas, mientras acaricio su cabeza y le digo que todo estará bien. Ya no se si se lo digo a él o si me lo digo a mi misma. "Mmnamm…" intenta decir algo, pero no entiendo. No puedo ver, mis lágrimas no me lo permiten. "Ya, no digas nada, todo estará bien" le digo, intentando tranquilizarlo. Acaricio su rostro, su cabeza, y para mi desmayo, puedo ver sangre saliendo entre sus labios. Me gustaría decirle tantas cosas en este momento, pero no lo haré. Sería como darme por vencida, y no quiero que lo tome de esa manera. Saldremos de esto, lo sé. El director está en camino, todo se solucionará.

"Mmm… aquí…" Zero está sonriendo. No sé que intenta decir, pero por más que le diga que se tranquilice, no puedo detenerlo. Sé que quiere decirme algo. "Este es el… lugar don… donde el di… director me encontró, hace c… cuatro años" me dice, con mucho esfuerzo. ¡Rayos! No puedo contener mis lágrimas. "Parece que aquí es… donde debo morir" dice. "¡No digas eso!" le grito, desesperada. No puedo contener las convulsiones que atacan a mi cuerpo, mientras lloro desconsoladamente. Lo abrazo con todas mis fuerzas, no quiero siquiera pensar en lo que puede pasar. Sólo ruego que el director llegue pronto, y que pueda hacer algo. "No te des por vencido" le digo, entre sollozos. "No me dejes" susurro, pegada a su cuello. No entiendo por qué no está sanando. ¿Quizás si le doy mi sangre…?

Continuará

Próximo capítulo: Rutina, parte 2