Intercambio de casas
Capítulo 10
Los personajes no me pertenecen a mi si no a J.K. Rowling.
Quiero decirles que en este capítulo Jessica le puso más empeño que yo y quiero agradecerle mucho, porque sin ella yo no podría continuar la historia, les juro que ella me hizo llorar en este, es el que más me ha gustado y espero ustedes piensen lo mismo y si dejan reviews que sean dirigidos a Jessica y no a mí ya que ella se los merece esta vez.
Harry había aclarado las cosas con su amiga pero aún seguía molesto por dos valiosas razones:
1. Herms no le había contado que se relacionaba tan bien con Malfoy.
2. ¿Y si a Hermione en verdad le gustaba Malfoy o al revés?
Iba muy metido en sus pensamientos que no se dio cuenta que había llegado al gran Comedor. Cuando entró se encontró con la sorpresa de que Katie Bell había regresado de San Mungo, eso le recordaba a Malfoy… ¿Desde cuándo se preocupaba tanto por lo que hacía Malfoy?
-Oye Katie, ¿Podemos hablar? –preguntó el ojiverde rascándose la cabeza.
-Yo sé de qué quieres hablara Harry, pero como ya dije antes, no sé quién me entregó el collar- El tono de la chica parecía triste y cansado.
-Está bien Katie, no te preocupes más, descan…. –en ese momento Harry vió que Malfoy entraba al gran comedor y se puso muy nervioso al verlos ahí.
Al notar que Malfoy huyó del lugar Harry se dio a la tarea de seguirlo de la manera más discreta posible. Draco se dirigió al baño, donde se hechó agua a la cara, estaba a punto de romper a llorar de nuevo, si Bell se acordaba de algo estaba perdido.
En ese momento Harry entró en el baño y lo vio, cuando el rubio notó la presencia del Gryffindor se dio una media vuelta con la varita en mano.
El Gryffindor atacó primero, empezó con un expelliarmus no verbal.
Draco lo esquivó y así empezó su lucha de hechizos no verbales
-¡Sectumsempra!- gritó en ojiverde el misterioso hechizo que venía en el libro del príncipe mestizo dándole justo en el pecho del Slytherin.
Draco se cayó en el instante que el hechizo tocó su pecho, donde aparecieron unas largas heridas que ocasionaron que comenzara a desangrarse, Harry, en parte arrepentido por los efectos del hechizo, antes de que pudiera hacer algo, llegó Severus Snape.
-Apártate, Potter - dijo con desprecio el profesor.
El Gryffindor salió de allí rápidamente con los nervios de punta, no debió haber efectuado el sectumsempra al no saber cómo funcionaba, odiaba con todo su ser a Malfoy, pero nunca tuvo las intenciones de matarlo, por lo menos no en ese momento, resopló, sabía que estaba en problemas.
…...
No tardó mucho tiempo en correrse el rumor de que Malfoy estaba en el hospital; Hermione, Harry y Ron estaban desayunando, el ojiverde les contó lo que sucedió en el baño con el Slytherin.
-Harry, lo que le hiciste a Malfoy fue grandioso, ¡Por fin lo pusiste en su lugar! –dijo feliz ron agarrando un pedazo de cada cosa que había en la mesa.
-¡No! –Gritó desesperada la castaña –deberías deshacerte de ese libro –estaba muy nerviosa la chica y altamente preocupada por Draco.
-Ya lo sé –Harry estaba muy serio y arrepentido.
-Potter quiero que me traigas tu ejemplar de Pociones Avanzadas –Snape estaba muy enojado y se justificaba su estado de ánimo, después de todo, su "protegido" había sido atacado.
-Sí señor, pero tengo que ir por el a mi dormitorio
-Pues no te tardes, te veré en mi despacho.
Cuando el profesor se hubo ido Harry le susurró a Ron:
-Préstame tu libro de pociones
-Sí, claro –antes de que pudiera decir otra cosa la castaña los interrumpió
-Tienes que deshacerte de ese libro de inmediato
-Ya lo sé Hermione… Y ya se donde
Ginny había escuchado la última parte de la conversación del trío dorado.
-Yo te acompaño.
Los dos Weasleys y Harry salieron de ahí con mucha prisa mientras que Hermione aprovechó para ir a ver a alguien.
…...
Ahí estaba durmiendo tan tranquilamente, ¿Cómo podía ser posible que alguien que se dedicara a molestar a las personas se viera tan dulce dormido?, se notaba tan inocente y vulnerable.
Se sentó a un lado de la camilla del hurón e inconscientemente le movió un mechón de su cabello platinado.
Draco había despertado al escuchar a madame Pomfrey decir "solo un momento señorita Granger". Sintió a Hermione sentarse a un lado de él, iba a abrir los ojos para gritarle que no necesitaba de su compasión pero sintió la mano de la castaña acomodarle el cabello y por alguna razón decidió hacerse el dormido, pues la compañía de la Gryffindor le resultaba agradable.
Draco no supo qué hacía realmente pero llevaba mucho tiempo deseándolo. Abrió los ojos sin que la ojimiel se diera cuenta y la agarró por la cintura haciendo que la chica se acostara a un lado de él.
Hermione soltó un leve grito que apenas y se escuchó.
-¡Tonto!, me asustaste –dijo la chica intentando levantarse pero la mano en su cintura no la dejaba.
-Ya Malfoy, no es gracioso –titubeó, empezaba a desesperarse y acalorarse por la pena al igual que el ojigris.
Con las pocas fuerzas que tenía, el rubio la volteó de lado para verse frente a frente, rozándole la nariz con la suya.
-Draco… ¿Qué haces? –Hermione se ponía más nerviosa cada vez
-Shhh, calla –Fue todo lo que le dijo al cerrar los ojos y empezó a buscar sus labios.
Cuando los encontró, los rozó con los suyos, Hermione se puso roja de golpe y esto provocó que el ojigris sonriera.
Draco empezó a besar a la ojimiel desde la oreja hasta los labios, trazando un camino de pequeños besos, cuando llegó a su destino, la besó como si no hubiera mañana, lo hacía con demasiada desesperación mientras que la castaña lo hacía con demasiada dulzura, pues a decir verdad ella jamás había besado a nadie y le agradaba mucho la idea que el primero fuera el gran hurón botador.
Se continuaron besando, en dicho momento, no existía nada ni nadie a su alrededor solo ellos dos, en una mezcla de satisfacción y éxtasis, Draco había olvidado todo, su misión, sus dolores, todo, no pensaba en nada más que en la ojimiel a la que besaba con tanta necesidad…hasta que se escuchó el ruido de la puerta de la enfermería, por ello, Hermione se asustó tanto que rodó en lo que sobraba de la cama y se cayó de ella de sentón.
Draco empezó a reírse de ella ante aquella escena tan cómica.
-No es gracioso Malfoy –dijo frotándose la cabeza, pero al ver reír al ojigris le causó gracia también y empezó a reírse con el Slytherin.
En ese momento iban entrando Dumbledore, Snape, McGonagall y Harry a la enfermería, y para su sorpresa, lo único que se encontraron fue a un Slytherin riendo y a una castaña tirada en el suelo riendo también.
…...
Una vez que Harry hubo recibido el libro de pociones Ron, se fue a solas con Ginny hacia el séptimo piso y entraron al lugar donde Harry planeaba esconder el libro, el lugar dónde Malfoy se desaparecía, la sala de menesteres.
-Harry, ¿De verdad pensabas matar a Malfoy?-cuestionó la peliroja
-No, en realidad no, solo que no sabía cómo funcionaba ese hechizo…-Justificó el pelinegro bajando la cabeza.
-Está bien, por eso debes regresarlo, trae malas consecuencias, vi a Hermione muy asustada por lo que sucedió-Espetó Ginny.
-Sí me di cuenta… ¿Tú crees que sí le guste Malfoy?
Ginny reflexionó ante la pregunta, por supuesto que le gustaba, la misma Hermione se lo había contado, pero a Harry no y ciertamente debía tener sus razones.-Pues no lo sé, lo único de lo que estoy segura es que a Herms le agrada y es una persona importante para ella.
-Pero puede ser peligroso…-Opinó con tranquilidad.
-Tal vez, pero será más peligroso que conserves ese libro, así que cierra los ojos, no podrás ver donde está oculto -Al decir esto, la chica se lo arrebató de las manos y lo colocó adentro de una caja de uno de los tantos estantes que se encontraban dentro de la sala que viene y va.-Se quedará aquí para siempre…
Dicho su última frase, la pelirroja se acercó depositó un tierno beso en los labios del pelinegro, al cual, este respondió inmediatamente con algo de timidez, no duró más de cinco segundos a la vista de cualquier persona, pero para ellos, fue una eternidad.
Los dos chicos salieron de aquella sala sonriendo con timidez y tomados de las manos ¿Acaso ya estaban saliendo?, no lo sabían, pero de lo que si estaban seguros es que no planeaban soltarse, bueno, al menos de que llegará un enojado profesor a interrumpirlos, y eso pasó.
-Te has demorado mucho Potter-Expresó arrastrando palabras mientras estiraba su brazo con la palma de la mano hacia arriba-Muéstrame ya tu libro.
-Sí, aquí está- Y le dio el libro de Ron.
Snape al tomarlo lo abrió rápidamente examinando cada una de las páginas deteniéndose en alguna de estas.
-¿Ronil Wazil?- Levantó la ceja esperando una explicación.
-Eh si…es que…lo escribió Ron…usted sabe…
-Entonces este libro es del Señor Weasley
-No señor, es mío, lo juro
-Potter no te quieras pasar de listo, tu….-Antes de que pudiera terminar su frase, fue interrumpido por una voz al fondo.
-Severus, Harry…-Los estábamos buscando-Dijo amablemente Dumbledore que iba acompañado de McGonagall.-Espero que su asunto no sea importante, pero me gustaría que nos hicieran el honor de acompañarnos a la enfermería.
Harry, aliviado, se fue detrás de los tres profesores con mucho gusto. Había besado a Ginny, Snape no se dio cuenta del libro, todo iba bien, pero su felicidad se hubo acabado cuando cruzó las puertas del hospital y se encontró a Malfoy despierto y a su mejor amiga tirada en el suelo al lado de su cama riendo a carcajadas.
-Vaya, tal parece que Draco ya se encuentra mejor-Sonrió Dumbledore como si no le sorprendiera el ver a los "enemigos jurados" de Hogwarts tan amigables al contrario de Harry y los otros dos profesores.
-¡Señorita Granger!, ¿Qué está haciendo en el suelo?-Chilló McGonagall, a lo que Hermione se levantó arreglándose su uniforme.
-Bueno, me parece Draco, no necesita más compañía, Horace tenía razón, ustedes dos…-Dijo el director.
-¡No señor!-Interrumpió Hermione nerviosa y exageradamente sonrojada al recordar lo que había pasado hace unos instantes-Yo…ya me iba, si me permite-Y salió apresurada, tratando de arreglarse su cabello, del lugar.
-Bien Severus, creo que te gustaría charlar con los muchachos….
-No tengo nada de qué hablar con Potter…-Está vez habló Draco, quien no podía dejar de pensar en lo que había hecho con Granger, ¡Qué cojones había pasado! Y lo peor de todo es que quería que se repitiera
-Yo creo que sí y bastante, pero me temo que tendré que llevarme a Harry-Espetó Dumbledore guiando al ojiverde a la salida-El recuerdo está listo-concluyó ganando un par de miradas extrañadas por parte de McGonagall y Draco, el profesor Snape solo mostró una mueca de desagrado.
…...
-Hola Neville- Saludó la sonriente Pansy al mismo tiempo que se sentaba en la mesa de Gryffindor.
-¡Hola!-Saltó brevemente el castaño sonrojándose al recordar el beso de la última vez que se vieron.
-¿Cómo te va?-Preguntó sin dejar de sonreír.
-eh...creo que bien...-Respondió aún sonrojado, estaba realmente confundido, no sabía en absoluto por qué Pansy Parkinson lo trataba de ese modo cuando el año anterior lo llamaba gordo, squib y un sin fin de insultos Slytherinianos.
-¡Qué bueno!-Dijo ampliando más su sonrisa, ella también estaba muy nerviosa, ni siquiera sabía lo que estaba diciendo y lo ocultaba con sus risas de niña tonta.
-Oye, no tienes que ser amable conmigo, no me debes nada, te salvé por que debía hacerlo.
-Pero no es por eso, no del todo, yo en realidad...
-¡Hey Pansy!-gritó Theo mientras llegaba a la mesa corriendo de la mano de Luna.
-¿Ahora qué quieren?-Cuestionó cambiando repentinamente a actitud marca Slytherin, cosa que sorprendió a Neville.
-Potter atacó a Draco, está en la enfermería-dijo recuperando el aliento
-¿Y por qué rayos todos me lo dicen a mí? Contigo ya son cuatro-rezongó la ojiverde resoplando- Ya lo sé ya fui a verlo, no es para tanto.
-¡Pero dicen que se estaba desangrando!-Argumentó Theo, estaba bastante extrañado por la poca o casi nula preocupación por parte de la chica.
-No te preocupes-Agregó Luna-Harry no tenía malas intenciones, seguro intentaba darle a un nargle y falló, hay muchos en los baños-Advirtió abriendo los ojos como platos.
-No me preocupo-Afirmó Pansy ignorando el comentario sobre los narlis, narges, o lo que fuera que haya dicho- Draco se lo buscó por provocar a Potter.
-De hecho Potter empezó todo, según Herms, él lo atacó de la nada-De nuevo habló el Slytherin.
-Granger dice eso por defender a Draco, pero vamos, él siempre ha molestado a Potter, es obvio que se tiene que defender de vez en cuando.
-¿Acaso estás defendiendo a Potter?-dijo un boquiabierto Theo.
-Oh, no sabía que te gustaba Harry, estaba segura de que era...-Luna no pudo terminar de hablar por las crecientes carcajadas de Pansy.
-¿Gustarme?- dijo entre risas-¡No! Yo solo digo que Draco se lo buscó, Potter sigue siendo un cabeza rajada, además a mí me gusta otra persona...-Dijo tímidamente mirando a Neville, quien se sonrojó aún más, ¿Escuchó bien?¿Acaso era una especie de indirecta para él?.
…...
-Horrocrux… ¿Voldemort creó uno?-Cuestionó Harry apenas procesando la información que le había dado el último recuerdo, Slughorn le había dado a Ryddle prácticamente el secreto de la inmortalidad.
-No solo uno Harry, me temó que podrían ser seis, cómo verás, uno de ellos era el diario que tú destruiste en tu segundo año, el anillo de los Gaunt-dijo mostrándoselo-Y creo saber dónde está otro de ellos, tenemos que ir a aquel lugar.
-Entonces…quiere que…
-Sí, sé que es mucho pedir y que no tienes ninguna obligación de hacerlo, pero quiero que busques los Horrocruxes restantes, me parece que eres el único que puede hacerlo.
Harry meditó por varios minutos, lo que le estaba pidiendo su profesor era casi una misión suicida, no es que hubiera sido tan fácil acabar con el diario y a juzgar por la mano chamuscada que tenía Dumbledore por destruir el anillo, no iba a ser para nada fácil destruir los demás, pero si era el único camino para acabar con Voldemort, tenía que tomar aquel riesgo.
-Está bien-Respondió el chico decidido-¿Puedo al menos decírselo a Ron y a Hermione?
-Claro, la amistad es una fuerza muy poderosa, pero es preferible que no les comentes nada del lugar al que vamos a ir
-Bueno, entonces iré a contarles…
-Espera Harry, aún no, le tendrás que decir después de que regresemos de dicho lugar, cuando sea el momento…
-Momento… ¿Cuándo será eso?-Preguntó el ojiverde extrañado.
-Tú mismo lo sabrás-Afirmó misteriosamente-Pero por ahora descansa, en dos días nos veremos en Hogsmeade en las Tres Escobas al medio día.
-De acuerdo-dijo confundido- ah señor sobre Malfoy…
-Te pido que no interfieras más en sus asuntos-Interrumpió el viejo director-No te preocupes, él está en buenas manos, te lo aseguro.
-Bien, hasta luego…-Harry se retiró del despacho del director aún más confundido que nunca, ¿A dónde irían? ¿De qué momento hablaba? Y aún más, era evidente que Malfoy era un mortifago y podía jurar que Dumbledore también lo sabía ¿Cómo que en buenas manos?, si hablaba de Snape no creía en absoluto que esas manos fueran confiables, en todo caso, si se refería a Hermione…¿Por qué diantres le estaba confiando al hurón?.
…...
El día señalado llegó pero Harry y Dumbledore no eran los únicos que tenían planes, sino cómo explicarían a una sonriente castaña caminando sonriente por los pasillos a las diez de la mañana y en pleno fin de semana.
Esa mañana deseaba ir a ver a Draco, pues ahora sí estaba completamente segura de que sentía algo muy grande por el rubio y al darse cuenta que había llegado a su destino…
-El señor Malfoy ya fue dado de alta hace unas horas
-Ah de acuerdo...gracias madame Pomfrey...-dijo Hermione confundida
Se retiró de la enfermería apresurada sin rumbo, pero como antes en San Valentín, tenía la corazonada de saber a dónde ir.
Salió del castillo hacia el lago negro, y ahí estaba de nuevo, ese brillo emanando de la piedra verde de su collar, ya se había dado cuenta desde hace unas semanas del por qué el anillo que le regaló a Draco le parecía tan familiar, su collar hacía un juego perfecto con este, el punto es que ¿Cómo?...
Sus pensamientos se le vieron interrumpidos al ver a un distante ojigris lanzando rocas a orillas del lago.
-Vaya...parece que te recuperaste muy rápido...
-Gracias a tus "cuidados" Granger-Afirmó sonriendo del lado pero con un semblante melancólico.
Hermione se sonrojó rápidamente al recordar- Ehh yo... ¿estás bien?- cambió de tema aprovechando de la expresión de tristeza del chico.
-¿Tan mal me veo?-Cuestionó bajando la cabeza.
-Pues sí, algo-respondió con cara de preocupación.
-Lo suponía...
-Recuerda que si quieres hablar sólo dímelo, yo no te voy a decir nada, tan solo escucharte
-¿Una cerveza de mantequilla?- dijo para la sorpresa de la castaña, quien esperaba que la insultara o le dijera que no se metiera en sus asuntos.
-Claro...-dijo desconcertada
Y así, se fueron caminando silenciosamente.
-ehh Granger...es por acá...-afirmó señalando al lado contrario del que se había volteado la Gryffindor.
-Pero por aquí es más rápido-Argumentó sonriendo.
-¿El Sauce Boxeador?-Levantó la ceja como si la chica hubiera enloquecido.
-Sí, vamos-insistió emocionada. Draco dudó un poco pero terminó siguiendo a la chica.
Entraron por el pasaje del gigantesco árbol, salieron a la casa de los gritos y de ahí a Hogsmeade hacia las Tres escobas.
-Joder Granger, no quiero saber cómo conoces este pasadizo-dijo mientras se sacudía su platino cabello de la suciedad del interior del Sauce.
La chica comenzó a reír-Está bien, igual ni te lo iba a decir-expresó divertida.
-Olvídalo, ahora me dices
-¿Te intriga tanto?-dijo entre risas-Bueno, ya que insistes, hace tres años...-Hermione no pudo terminar debido a que se vio jalada rudamente de la cintura por Draco, ambos cayeron de sentón detrás de un pequeño arbusto que apenas alcanzaba cubrirlos a los 2.
-Pero ¿qué...
-shhh- Silencio el chico depositando un dedo en los labios de la chica.
Hermione notó que Draco comenzaba a palidecer y volteó hacia donde el miraba. Eran Dumbledore y Harry, entrando a las Tres Escobas discreta y sigilosamente.
-No te preocupes Draco, si sólo son Harry y el director, no creo que nos diga algo por estar aquí, es fin de semana
Pero Draco no contestó, hasta la chica dudo que la hubiera escuchado, ya que se encontraba en estado petrificado como si hubiera visto al mismísimo basilisco.
-Todo está bien-Dijo mientras lo levantaba con esfuerzo y lo llevaba de la mano hacia el establecimiento.
Cuando hubieron entrado, el rubio recuperó la conciencia y comenzó a sudar volteando nerviosamente para todos lados, pero no había señal alguna de Dumbledore o Potter.
-Ven, vamos a sentarnos-Sugirió jalándolo del brazo a sentarse.
-¿Dónde están Dumbledore y Potty?-Preguntó, mirando aun, a cada una de las mesas.
-No tengo idea, estaba segura de que entraron…-dijo observando también a sus alrededores-Ah dos cervezas de mantequilla por favor
-Ah sí, era hoy…me dijo Harry que irían a algún lugar.
-¿Sabes cuándo regresarán?
-No exactamente, mencionó que a más tardar esta noche…¿Por qué lo preguntas?
-Solo curiosidad-resopló para sus adentros, tal vez era la oportunidad perfecta para no tener que cumplir con su misión, pero tenía que calmarse, de igual manera tenía que hacerlo.
-De acuerdo…
Terminaron de beber sus cervezas de mantequilla sin decir nada más y salieron de las tres escobas.
-Bien, volvamos a Hogwarts-Sugirió la castaña adelantándose.
-No-Draco la detuvo de su brazo-Aún no…
-Entonces, ¿Qué quieres hacer?-Levantó la ceja.
-Conozco un lugar…vamos-dijo tomándola de la mano por primera vez y la guió, sin que ella dijera nada, hacía un pequeño bosque cercano a Hogsmeade, este no era como el bosque prohibido, sino más cálido, colorido y pacífico que hizo sentir a Hermione paz y tranquilidad. Se detuvieron en un lugar perfecto para un picnic junto a un manantial cristalino.
-Esto es hermoso…-Dijo admirada la chica
-Lo sé…-Espetó al mismo tiempo que se sentaba recargándose en un árbol admirando el paisaje y a la bella chica que tenía ante sus ojos.
Hermione notó la mirada del Slytherin y comenzó a sonrojarse de nuevo, no estaba segura de que decir o que hacer, ¿Le confesaría a Draco lo que sentía?...¡No!, ni loca lo haría…pero si no le decía…¿A caso se llevaría sus sentimientos a la tumba?...tal vez no, pero aún no estaba lista para decirle, la chica resopló, bajó la mirada y de nuevo vio el collar, debajo de su blusa, resplandeciendo levemente, casi por instinto se agachó para quedar a la altura de Draco y tomó su mano, como lo sospechaba, el anillo también brillaba. La ojimiel se desabotonó el cuello de la blusa para mostrar el collar y acercó la mano de Draco hacia su pecho.
-¿Pero qué rayos haces?-Consiguió articular acalorado y nervioso, si Granger seguía así no iba a soportarlo más y la besaría de nuevo.
-Shh-Calló la chica mientras juntaba las dos joyas, como pensaba, hacían el juego perfecto y brillaban con la misma intensidad y color.-Dime…estás pensando en mí ¿verdad?
-Vaya no sabía que te gustaba la legeremancia…¡pues claro que sí!...si estás tan cerca…
-Entonces es cierto…
-¿Qué jodidos es cierto?-preguntó más nervioso aún.
-Que al parecer tu anillo y mi collar están relacionados, creo que brillan cuando los portadores piensan en ellos mutuamente.
-No sabía que hacían juego…creí que lo habías encontrado por ahí…
-Sí, así fue, bueno en realidad lo compré pero no junto con el collar-Confesó la chica.
-Quieres decir que si me querías pedir matrimonio-Rió burlándose.
-¡Claro que no!, lo compré por casualidad, además...no puedo pedirle matrimonio a alguien ya comprometido.
-¿A qué te refieres?-dijo con curiosidad.
-Astoria Greengrass-expresó cruzándose de brazos a lo que Draco se burló.
-¿Celosa Granger?-Preguntó entre risas
-No-Titubeó-Solo pienso en la pobre de Greengrass, casarse con el hurón botador...supongo que no tiene otra elección.
-¡Que va!, ella lo decidió por sí misma.
-¿Y tú estás de acuerdo?...-Aún tenía esperanzas.
-No es para que te ilusiones, pero no lo estoy...
-Y supongo que tus padres sí...
-En efecto sabelotodo, pero pronto cumpliré la mayoría de edad y podré hacer casi todo lo que yo quiera, cuando todo haya acabado.
-¿Acabado?... ¿Te refieres a...tu misión?-Dijo preocupada olvidando su nerviosismo.
-Si algo así...-dijo recuperando su palidez, hoy era el día y tenía miedo, mucho miedo y no quería que Hermione se percatará de ello, pero no sabía si lo soportaría aún más.
-Puedes contarme.
-No, no puedo Granger, yo...-Sus ojos comenzaron a humedecerse, no, no podía.
En lo que trataba de hablar, Hermione se abalanzó hacia su cuello, halándolo cuidadosamente hasta apoyar su cabeza en el cuello de la chica, acunándolo cual niño pequeño.
-Todo va a estar bien-Acarició su cabello rubio.
Y Draco no aguantó más, sus lágrimas comenzaron a brotar y sollozó silenciosamente, a lo que Hermione lo abrazó aún más, el ver sufrir así a Draco la entristecía demasiado, apoyó su cabeza en la del chico acompañándolo igualmente con sus llantos.
Por el contrario, el Slytherin comenzó a tranquilizarse, la calidez de la castaña lo hacía sentir bien, la necesitaba...
Se reincorporó secándose sus lágrimas
La necesitaba más de lo que él creía...
Secó también las de Hermione
-Espero tengas razón sabelotodo-dicho esto se acercó lentamente y estampó sus labios con los de la chica, esta vez fue diferente, la besó con pasión pero dulcemente a lo que Hermione también le respondió y se abrazaron fuertemente.
Los dos se necesitaban más que nunca...
Se mantuvieron de ese modo por sabrá Merlín cuanto tiempo hasta que se quedaron dormidos.
...
Draco abrió los ojos lentamente, miró a la chica que se encontraba entre sus brazos, sonrió, nunca había dormido con una chica...no de ese modo... ¿Y quién pensaría que con Granger?, pero no le molestaba en lo más mínimo.
Cuidadosamente se levantó, se quitó su chaqueta y la colocó encima de la chica de manera que no se resfriará pues había caído la noche. Escribió una veloz nota con el poco pergamino que tenía y la colocó entre las manos de la ojimiel.
Sintiéndose algo culpable por dejarla así, se encaminó al castillo. Ya era el momento, estaba listo y ya no lloraría más.
Cuando hubo llegado, rápidamente se dirigió a la sala de menesteres; se paró frente a un misterioso armario y respiró profundamente pronunciando.
-Armonia Nectere Pasus…
Dicho el encantamiento, abrió la puerta del armario y salieron algunas figuras encapuchadas.
-Muy bien Draco-Dijo una de ellas descubriéndose el rostro, era la dueña de ese voz, una voz muy conocida por el ejército de Dumbledore.
-El señor tenebroso estará satisfecho con tu trabajo-Repitió la misma voz, aquella figura comenzó a reír desquiciadamente.-Bien, vamos a divertirnos mucho aquí.
Aquella persona, era la seguidora más fiel del que no debe ser nombrado, y a pesar de familiar del rubio, la mujer más loca que pudiera haber conocido, Bellatrix Lestrange.
