Disclamer: Los personajes de Tinkerbell que aparecen en las películas, libros no son de mi propiedad, pertenecen a Disney.
Viento
Capítulo 10: De vuelta.
[Vidia]
Tres meses has pasado desde aquella desgracia. Un grupo de scouts volvieron a Pixie Hollow hace unas semanas, y desde entonces, nos van llamando en pequeños grupos para variedad de cosas. Milori se lo tomó en serio marcándose el objetivo de traer a las hadas de vuelta en menos de seis meses. No es que fuera del todo imposible, pero iba a traer muchísimo trabajo reconstruirlo todo.
Cada semana nos daban un informe de la situación actual y parecía que ya no íbamos a correr peligro en Pixie Hollow, o al menos eso dijeron. En realidad tenía ganas de volver, me gustaba dar vueltas por Tierra Firme ahora que teníamos polvo de hada, pero ya empezaba a conocerme toda la zona y cada vez tenía que ir más lejos para encontrar nuevos lugares.
Fue al atardecer, cuando volvía a casa para descansar, cuando vi que tenía una carta en el suelo. En resumidas cuentas, ponía que en dos días tendría que ir con el siguiente grupo de expedición con una lista de once hadas las cuales apenas conocía. Intenté tomármelo lo mejor posible ya que eran cinco días al fin y al cabo, ¿qué podría salir mal?
Me tomé el día siguiente para descansar, quería empezar con buen pié al menos. No les dije nada a Tink ni mucho menos a Peri, esperaba que ni se dieran cuenta que me había ido, pero al parecer se enteraron de alguna forma y por la tarde se presentaron en casa. Fue más agotador de lo que esperaba, a veces soportarlas a todas es un poco duro, pero por suerte se fueron temprano para dejarme descansar.
Ha pasado mucho tiempo pero aún recuerdo esos maravillosos días en los que Peri y yo éramos novias. Fueron quizás los mejores días de mi vida, y tenía claro que no volvería a tener la suerte de encontrarme con alguien tan maravillosa como ella a quien pudiera gustarle. No hay muchas hadas que sean lesbianas por desgracia, y las pocas que hay, ya están entretenidas.
Esa noche me quedé dormida pensando en cómo estaría nuestro antiguo hogar. Se rumoreaba que había algunas casas, que estaba creciendo un buen árbol de polvo de hada, y que la temperatura volvió a ser la misma en cada una de las estaciones.
Me desperté con mi habitual rutina diaria y me dirigí hacia el árbol de polvo de hada, donde nos citaron, diez minutos antes de lo acordado. Me fastidió no haber llegado en punto, tener que esperar a que las demás llegaran viendo como hablaban entre ellas como si se conocieran de toda la vida me incomodaba. Además, con lo temprano que era, ninguna de mis amigas se presentó para despedirse, y parecía que me estaba quedando sola.
Yo era la única hada de vuelo veloz, había cuatro scouts, un tintineador, tres hadas de jardín, un duende de los animales y dos hadas del agua. No conocía a ninguno de ellos, es que ni siquiera de vista, no tenía ni idea de cómo se llamaban y eso me puso de los nervios. Con el tiempo que llevo aquí, sería casi de mal educación preguntarles por su nombre.
No fue el mejor de los comienzos que digamos y por si fuera poco, Milori llegó tarde. Nos informó un poco de la situación, nos dio cuatro instrucciones antes de ponernos en marcha.
Me mataba el ritmo que llevaban todos, no podían ir más lentos. Seguro que si estuviera con una de mis compañeras ya hubiéramos llegado.
El eterno viaje empeoró cuando las hadas de jardín se acercaron para molestarme, en el buen sentido de la palabra, pero molestándome al fin y al cabo. Sabían quién era por aquello del tornado pero de poco más me conocían y logré deshacerme de ella cortándolas siendo fría y un poco borde. Yo no soy de las que alardean de sus proezas, simplemente hice lo que tenía que hacer, cuando lo tuve que hacer.
Cuando al fin, pensando que la isla había desaparecido y no llegaríamos nunca, la vimos en la lejanía, aceleramos el aleteo y llegamos rápidamente. Cierto era que estaba mejor que la última vez que lo vi, obviamente, pero no era habitable ni mucho menos.
Nos dirigimos a unas casas que estaban en un rincón cerca del árbol de polvo de hada, el cual aún estaba en crecimiento, y Milori nos dijo que hiciéramos grupos de tres para las habitaciones.
Las hadas de jardín lo tuvieron fácil, las hadas del agua se juntaron con el duende de los animales, dos de los scouts se fueron con el tintineador y no me quedó otra que unirme al resto de scouts, un hada y un duende.
"Hola Vidia, soy Baden, supongo que no nos conocíamos..." hizo algo extraño con la cara, no quise pensar que se me estaba insinuando.
·Buenas...· ni le di la mano, lo único que quería entonces era que pasara el tiempo rápido y volver cuanto antes al campamento.
"Has estado muy callada, ¿no querías venir?" dirigí la mirada hacia ella y me quedé sin habla. No me había fijado hasta ahora de lo bella que era. Su dorado, fino, y liso pelo dorado, recogido con una elegante coleta, su rostro claro y determinado, que contrastaba con la ternura de sus azulados ojos, sus labios, sus pe- "¿Hola?" todo aquello, me hizo quedarme embobada.
·S-sí, no, e-eso...· no sé ni lo que dije, pero fue un desastre, no podía quedar más el ridículo.
"Bueno... Las demás ya están entrando..." entramos, yo la última, a esa pequeña casa, que disponía de dos literas, el baño y poco más que una ventana. Dejé mi mochila al lado de una de las literas, en el suelo.
"Me pido debajo" dijo Baden estirándose en la otra litera.
"Supongo que me tendré que poner arriba"
·Oh, no, quédate debajo si quieres·
"No importa"
·Insisto· me miró un instante, y con una sonrisa, pasó de mí y subió. Me senté en la cama y vi a ese duende guiñándome el ojo. Me tumbé de cara a la pared para ignorarlo y conseguí que me dejara en paz. No pude quitarme la imagen de su rostro de mi cabeza y empecé a desvariar pensando en un ella y yo. Tenía que bloquear esos pensamientos.
"Voy a dar un aleteo por ahí, ¿te apuntas Chase?" abrí los ojos de golpe al escuchar su nombre. Era ella la popular arquero que está en el grupo punta de scouts. Había oído hablar de ella, pero no sabía que era ella.
"Claro, ¿te vienes?" me preguntó al bajar de la litera.
·E-estoy cansada... id vosotros·
"Vale... pues nada, hasta luego" sentí un tremendo alivio cuando se fueron. Me quedé en la cama pensando en lo estúpido que era pensar en mil hipotéticos Chase y yo, casi seguro que tendría novio y en el caso de que no, seguro que no le gustaban las hadas de la misma forma que me gustan a mí. Algo me decía que iban a ser unos días muy largos.
Aproveché que no estaban para darme una ducha tranquilizante. Me sentó de maravilla. Casi me quedo dormida en la cama después de esto, cuando escuché el silbato que anunciaba la cena. Me extrañó que aún no hubieran vuelto, pero no me preocupé demasiado por ellos, por ahí no habían ni halcones. Me uní con los demás y los vi con los otros scouts. Me sentí rechazada sin saber por qué, eran sus amigos después de todo, yo no tenía nada que hacer con ellos.
Aún así, cuando fuimos al comedor que había en la casa central, Chase se me acercó para que fuera con ellas. No pude decirle que no. Seguí a su lado y nos sentamos juntas durante la cena, en esa larga mesa ocupada parcialmente.
Escuché sus conversaciones sin interrumpir, para no molestar, analizando todo lo que decía, su comportamiento y su forma de ser. Me hizo reír unas cuantas veces con sus cortantes y ligeramente crueles comentarios, y me miró de reojo en un par de ocasiones.
Después de hablar un poco más después de comer, nos fuimos de las primeras para descansar responsablemente. Fue una suerte porque estuve a punto de irme yo sola. Al volver a la casa, Baden se hizo con el baño al darse una ducha, y me quedé a solas con Chase, que estaba en la cama de encima.
"Vidia. No eres muy habladora ¿no?" dijo, casi sorprendiéndome, sacando la cabeza desde arriba, con su pelo cayendo del revés.
·N-no, bueno...· me ponía preocupadamente nerviosa cuando hablaba con ella, y no podía evitarlo, era encantadora.
"Ya quieres volver al campamento ¿verdad?"
·Un poco...· entonces su cabeza se escondió y se bajó de un salto ágilmente, obligándome a incorporarme apoyando mis codos en la cama.
"Eso es porque te aburres, ¿quieres jugar a algo? Llevo cartas en la mochila" una lástima que el juego que tenía en mente no se parecía nada al suyo.
·No me apetece, juega con tu amigo si quieres·
"Vaya... qué sosa eres" eso me dolió como si fuera una puñalada y me lo tenía merecido, pero no quería acercarme demasiado a ella porque en pocos días tendríamos que separarnos y no quería hacer ninguna estupidez. Volví a estirarme en la cama y cerré los ojos para ausentarme.
Tras unos minutos, Chase relevó a Baden y me hice totalmente la dormida para ignorarlo.
"Vidia... ¿Estás despierta? Vidia" ni caso. Ya era tarde por lo que podría estar durmiendo perfectamente. Pasaron unos veinte minutos de tranquilo silencio, escuchando únicamente el apagado sonido de la ducha, hasta que salió ella "Wow, ¿este es tu pijama? No me lo esperaba" dijo en voz baja. Mi cuerpo dio un impulso causado por la curiosidad.
"¿Qué? Que sea una scout no significa que no pueda llevar un pijama bonito"
"Parece que se lo hayas robado a un hada de jardín"
"Cállate" no pude aguantar más y abrí un poco los ojos, viendo justamente como subía la escalera. Por lo poco que pude ver, me pareció que llevaba un ligero vestido de seda que le llegaba hasta medio muslo, de color blanco con los bordes rojos. El siguiente día tendría que levantarme temprano para verla, y a ser posible, estando dormida "Buenas noches Baden"
"Buenas noches" y así, conseguí tranquilidad total para pensar en mis cosas e intentar no pensar en otras. Daba un poco de grima y todo el hecho de estar en una isla tan grande sin animales y sin apenas hadas.
Al día siguiente, me desperté la última. Es que incluso ya estaban vestidos y listos para irse cuando me despertaron, me dio mucha rabia.
"Vamos, levanta o llegarás tarde" dijo Chase. Apenas me estaba despertando y se fueron sin mí. Ya me podrían haber avisado antes.
[Chase]
Desperté, más temprano de lo que debería, quizás por todas las inquietudes que corrían por mi mente, y bajé de la cama sin hacer ruido para ver como dormía. Me quedé unos buenos minutos recorriéndola con la mirada, deseando que los rumores sobre que ella era lesbiana fueran ciertos.
Hice que Baden se levantara para hablar con él a solas, con lo que nos vestimos y nos preparamos para salir. Le acaricié la nuca antes de irnos para que despertara.
·Vamos, levanta o llegarás tarde· y luego, nos fuimos a dar un paseo para hablar a solas.
"¿Qué quieres ahora?" preguntó con un aire cansino.
·Tengo que estar segura, pregúntaselo por mí porfa·
"Ya te dije que no, si quieres saberlo hazlo tú misma"
·Pero contigo será más fácil. Insinúate a ella o algo así, lo que sea·
"Vale pero ¿y si tiene novia? ¿Qué harás entonces?"
·Entonces no tendré ninguna oportunidad... Pero eso no lo sabemos aún·
"Con lo determinante que eres para algunas cosas, no entiendo como no puedes preguntarle algo tan sencillo... Pregúntale si tiene novio y punto, no es tan difícil"
·Si no es tan difícil hazlo tú·
"Y dale... Está bien, lo haré, pero después de eso me dejas en paz"
·Hecho· le di un beso en la mejilla como recompensa y nos fuimos hacia el comedor. Al acercarnos, vimos a Vidia saliendo de la entrada ·Vale, cuando desayunemos se lo preguntas· dije en voz baja.
"Que sí..." nos acercamos a ella y no parecía tener muy buena cara "Buenas... Qué rápido te has levantado" comentó Baden.
"Alguien me dijo que iba a llegar tarde si no" dijo mirándome de reojo.
·Ah, sí... hehe, pensé que era más tarde. ¿Entramos?· fuimos a sentarnos en un rincón de la mesa para hablar. Esperaba que Vidia fuera más participativa, pero terminamos hablando de cosas del trabajo sin más remedo hasta que le envié una mirada a Baden.
"Bueno y... Vidia, ¿qué tal llevas tu estancia hasta ahora? No irás a cambiarte de habitación ¿no?" no sé por qué preguntó algo así, pero esperaba un no por respuesta.
"No... estoy bien" me alivió escuchar eso, pero nos quedamos todos en silencio, sin saber cómo seguir la conversación "¿Por qué iba a cambiarme de habitación?"
"No sé, pareces incómoda aquí, con nosotros" en eso tenía razón, era como si se encerrara a sí misma a nuestro lado.
·No os preocupéis, estoy bien· miré a Baden y le di una golpe con la pierna para que terminara de rematar el trabajo.
"Am... y... ¿sales con alguien? No es que me esté insinuando ni nada... es sólo por hablar de algo" no era lo mejor que podría decir, pero sirvió.
·Ya... pues no, no salgo con nadie· me sorprendió más de lo que debería ·pero te adelanto que no tienes posibilidades conmigo· por desgracia no me aclaró muy bien su orientación sexual.
·¿Y eso?· pregunté ansiosa.
"No es mi tipo" esa respuesta no aclaraba nada, pero supuse que si fuera lesbiana lo diría, sería una forma muy elegante de rechazarlo.
"Aha..." y el silencio volvió a flotar por la mesa hasta que me puse a hablar de nuevo con Baden de nuestras cosas, dejando a Vidia un poco de lado.
Las hadas siguieron llegando y se nos unieron los demás scouts. Al cabo de unos minutos, nos trajeron un buffet libre de cosillas para comer a nuestro antojo en la otra mesa. Todos fueron de golpe a por la comida pero me di cuenta de que Vidia se había quedado en la mesa.
Me acerqué a ella porque me pareció de lo más extraño.
·¿No vas a comer?·
"Esperaré a que haya más espacio para coger cosas"
·Am... ¿Quieres que te traiga algo? Los pastelitos de miel van a volar·
"No te preocupes"
·¿Porqué siempre dices eso? Pues claro que me preocupo, eres mi compañera de habitación...· suspiré al no obtener respuesta y me fui con los demás. ¿Podría ser que prefiriera quedarse sola antes de estar con nosotros? Era muy extraño.
Cuando volvimos con la comida, la vi levantarse. Me giré un par de veces para no perderla de vista y cuando vi que se acercaba, hice como si nada, haciéndole espacio. Los segundos pasaron y Vidia no llegó, por lo que me di la vuelta pero no estaba.
"Está allí" me dijo mi compañero, haciéndome un gesto con la cabeza. Aluciné, se había sentado en un rincón alejado de todos, no podía permitírselo.
Me levanté decidida para hablar con ella de su comportamiento. No podía ser que la Vidia que todos creíamos conocer fuera ella.
"¿Qué haces aquí?"
·Desayunar· sonó muy cortante, y ni siquiera me dirigió la mirada. Sin duda, nos estaba evitando y necesitaba que saber por qué.
"¿No me digas? Y yo que pensaba que sólo estabas ingiriendo comida... Ahora en serio, ¿por qué no vuelves con nosotras? ¿Tienes algún problema?" pregunté agachándome para ponerme a su altura.
·Estoy bien aquí, no quiero molestaros·
"¿Molestarnos? Pero si haces justamente lo contrario..." no dijo nada más. Suspiré e insistí una última vez "Vuelve a tu sitio por favor, no quiero que te sientes aquí tan sola"
·No te preocupes por mí...· dijo pausadamente, sin quitar la vista de su comida. Estaba segura de que algo le pasaba, algún problema corría por su mente y quería ayudarla.
"Bueno... de acuerdo..." volví a mi sitio y me puse a pensar en qué podría provocar ese comportamiento. Pese a descartar la pequeña probabilidad de que le gustaran las hadas, ocupaba mis pensamientos, desde que nos conocimos en persona el día anterior, sentí que podríamos llevarnos bien pero por alguna razón, estaba muy cerrada y apenas hablaba.
Claro que había la posibilidad de que siempre fuera así, pero no me cuadraba con lo que había escuchado de ella hasta ahora, era como si no fuera la Vidia que esperaba.
"No te ralles Chase, si prefiere estar sola es su problema. Déjala tranquila" pero sí que me rallé, y mucho. Milori nos terminó de detallar nuestro trabajo después del desayuno y nos pusimos manos a la obra. Me pasé la mañana pensando en cómo ayudarla con el problema que tenía, fuera cual fuera.
Al mediodía, comimos todos juntos de nuevo, y de nuevo, Vidia se arrinconó. Fui a hablar con ella, parecía más desmotivada que nunca.
·¿Cómo ha ido la mañana? Pareces cansada· empecé, sentándome a su lado.
"No es nada, sólo he dado un par de vueltas por aquí" contestó sin dirigirse a mí.
·¿Sí? ¿Y qué has hecho?· dije para darle conversación.
"Limpiar el terreno en general, nada del otro mundo. ¿Qué quieres?" me cortó fríamente cambiando el ambiente de golpe.
·¿Cómo que qué quiero…?·
"¿Por qué no me dejas en paz? Ya no sé qué hacer para que pases de mí"
·Pero es que yo no quiero pasar de ti, ¿qué tontería es esa? Quiero que seamos amigas·
"Amigas... Lo siento pero no puedo darte lo que quieres"
·¿Por qué? ¿Qué demonios pasa contigo? Me tienes cansada con tus incógnitas·
"Entonces déjame, olvídame y me harás la vida más fácil" se fregó la cara y me miró, al fin. No sabía por qué, pero había algo que le impedía estar con nosotras "No me obligues a cambiar de habitación..."
·Pues mira, si quieres hacerlo hazlo, me da igual. Sólo quería conocerte un poco...· me levanté y me quedé de pie, de espaldas a ella. La escuché resoplar y me fui a mi sitio, algo deprimida por cómo había terminado todo.
"¿Cómo ha ido?"
·Déjame, no quiero hablar del tema·
"Si no quiere ser tu amiga no puedes obligarla"
·Pero ¿por qué? ¿Quién no quiere tener amigos?·
"No creo que ese sea el problema, sin duda algo le pasa, o le ha pasado, y necesita estar sola"
·Pues qué bien...· me olvidé un poco de ella y comí sin darle demasiadas vueltas. Cuando terminamos, después de hablar un poco, nos fuimos a las habitaciones para descansar un poco, antes de volver a nuestras labores.
Allí, nos encontramos a Vidia echándose una siesta. Pasé de ella, o al menos esa era mi intención. Antes de subir a mi cama, me quedé observándola. Se me clavó una estaca al corazón cuando vi correr una lágrima por su nariz.
·Baden· le avisé en voz baja ·está llorando...·
"Hm... ves como le pasaba algo..."
·Voy a despertarla·
"No, no la molestes"
·Quizá esté teniendo una pesadilla o algo·
"No tienes remedio…" me acerqué a ella subiendo un poco en su cama y le sequé esa lágrima que lloró su corazón.
·Vidia...· entonces empezó a moverse, dirigiendo sus manos hacia mí.
"Pe...ri..." consiguió agarrarme en sueño e insistí.
·Vidia despierta· abrió un poco los ojos y me agarró de la ropa para acercarse a mí, hasta que despertó y se apartó de golpe, con un susto de muerte.
"¿Q-qqué haces?"
·Eso me pregunto yo... Estabas llorando mientras dormías· se frotó los ojos y desvió su mirada.
"..."
·¿Quién es Peri?· casi pega un salto cuando lo pregunté.
"N-nadie, vete" se volvió a tumbar dándome la espalda y desistí.
·De acuerdo... pero creo que te ayudaría que me contaras tus problemas· subí a la cama y pensé en quién podría ser Peri. Me sonaba ese nombre, pero no me acordaba de qué.
Tras unos minutos, me vino un flash y recordé que la hermana de la más caótica tintineadora se llamaba Periwinkle, pero ese diminutivo también podría ser de otro nombre.
Bajé mi cabeza para verla y vi que estaba despierta, mirando al techo, con su brazo por encima de su frente.
·¿Qué pasó con Periwinkle?· me arriesgué un poco, pero al parecer acerté.
"¿La conoces?"
·Un poco·
"Entonces no lo sabes" luego caí en la cuenta que los rumores que corrían sobre que era lesbiana podría tener algo que ver.
·¿Erais... más que amigas?·
"Déjame"
·¿Eso es un sí?· dije emocionada, pero no se lo tomó muy bien. Se levantó mosqueada y empezó a recoger sus cosas ·¿Qué haces?· pregunté casi asustada.
"Me largo, no puedo más"
·¡No! ¿Por qué?·
"¡Quiero estar tranquila ¿vale?! Y tú no me ayudas"
·Porque no me dejas ayudarte, si me dejaras-
"No necesito tu ayuda"
·Pero si hablaras un poco más sabrías que yo también soy-·
"¿Es que no vas a callar nunca?"
Le agarré su mochila y nos congelamos cuando conectamos nuestras miradas. Fue como cuando nos conocimos el día anterior, esos ojos querían amor y yo podría curar sus heridas.
·No te vayas por favor· titubeó un pequeño momento hasta que se hizo con su mochila y se largó. Quise irme con ella pues creía que podía hacerla cambiar de opinión, pero mi compañero me detuvo.
"Déjala ir, no seas pesada"
·¿Pero tú lo has visto?·
"Sí, y debes dejarla ir, necesita estar sola"
·También le gustas las hadas...·
"Y seguramente aún quiera estar con esa tal Peri. Dale tiempo"
·Ya... Necesitamos saberlo todo sobre Periwinkle, vamos·
"¿Vamos?"
·Sí, vamos, preguntaremos a los demás sobre ella· y así, aprovechamos que los demás estaban en sus habitaciones para conseguir información, como buenos scouts que somos. Fue más exitoso de lo que esperaba, casi la mitad de hadas sabían algo de ella, y es que era de esperar que las únicas hermanas que actualmente vivían en nuestra comunidad fueran conocidas.
De allí, confirmamos que Vidia había salido con ella, hará unos tres meses, y que aunque suene a locura, la dejó por su propia hermana, Tinkerbell.
Con todo eso y a poco tiempo de tener que volver a nuestras labores, nos pusimos a buscar a Vidia y, por si a caso, a Milori. No nos costó mucho encontrar al duende de la escarcha, y preguntamos por ella, pero nos dijo que no había hablado con ella, aún.
Seguimos buscándola hasta que llegó la hora sin resultado, y finalmente nos dimos por vencidos, volviendo a nuestra habitación. Para nuestra grata sorpresa, allí en su cama vimos su mochila reposar.
·¿No se ha ido...?·
"Vaya... Sea como sea, tenemos que irnos ya o llegaremos tarde"
·Sí...· me confundió bastante, quería hablar con ella cuanto antes pero seguramente estaría en algún rincón de Pixie Hollow danzando con el viento.
Así que, sin más remedio, salimos de nuevo para seguir con nuestro trabajo.
No fue hasta bien pasada la tarde, cuando la vi recorrer rápidamente la zona en la que estábamos, pero no sirvió de nada llamarla. Al atardecer, una vez llegado el momento de descansar, volví rápidamente a la habitación por si había vuelto, y allí estaba, dándose una ducha.
·¿Vidia?· intenté abrir la puerta pero estaba cerrada, como era de esperar ·¿Estás ahí?· el agua cedió un momento, pero volvió a correr de nuevo, ignorándome. No podía ser nadie más que ella ·Sé lo que pasó con Peri, y lo siento mucho, siento que te haya afectado la rotura...· pero seguí sin respuesta.
Decidí dejarla en paz y luego entró Baden.
"Anda, ¿se está duchando?"
·Sí... pero parece que no tiene muchas ganas de hablar·
"Ya te lo he dicho, no puedes forzarla a hablar, lo hará cuando ella crea que sea el momento"
·Ya...· esperamos a que terminara en nuestras respectivas camas, ya que poco sitio había más para estar, y cuando salió nos quedamos observándola, viendo como pasaba de nosotros como si no estuviéramos, sin decir nada.
Mantuve mis ganas haciendo caso a Baden e hice como si nada, preparando mi ropa para ser la siguiente en ducharse. Bajé de la cama y, tras mirarla de reojo, fui al baño. Me hubiera gustado que ella también estuviera, tenía una gran curiosidad por verla desnuda y juguetear con ella, pero eso sería pedir mucho.
Cuando salí, los vi hablando como si nada, y al parecer estaban hablando de algo que no podía saber porque dejaron de hacerlo nada más aparecer.
·¿Qué? ¿De qué hablabais? · no obtuve respuesta ·¿O sea que puedes hablar con él pero conmigo no?· subí a mi cama frustrada más que enfadada, un poco harto de todo aquello, cuando de repente divisé su cara aparecer por el borde de la cama.
"Lo siento... No voy a cambiarme de habitación pero necesito que me des tiempo" me quedé a cuadros, eso sin duda había sido obra de Baden, pero no sabía de qué habían estado hablando. No me dio tiempo ni a responder cuando se ocultó, me dio mucha rabia.
Tras pensarlo un poco, salté de la cama y me llevé a Baden.
·¿Puedo hablar contigo un momento?· dije arrastrándole fuera de la habitación ·¿Qué le has dicho?·
"Nada, fue ella quien empezó a hablar..."
·¿¡Qué te dijo!?·
"No mucho, me pidió disculpas por su estado, no está pasando un buen momento que digamos. Le dije que tenía que disculparse contigo más que conmigo, ya que se ha convertido en alguien importante para ti"
·¿Le dijiste eso? ¿Que es importante para mí? ¿Eres imbécil o qué?·
"¿Acaso no es verdad?" tuve que tragarme mis palabras.
·No vuelvas a hablar con ella sin que yo no esté ¿me oyes?·
"¿Sabías que dices muchas tonterías cuando estás colada por alguien?"
·Cállate· entonces sonó la campana que anunciaba la cena y esperamos a que saliera Vidia para ir con ella. No tardó, y fuimos al comedor sin más. Allí, la cogí de la mano para obligarla que se sentara con nosotros, y para mi sorpresa, me la agarró con fuerza consiguiendo mi propósito. Tenía las manos muy suaves, me hubiera gustado poder retenerla más tiempo ·¿Qué tal... el día?·
"Podría haber sido mejor" sonreí tontamente al recibir una simple respuesta suya.
·Te vi volar a toda velocidad... eres la más rápida de todas ¿no?·
"Eso dicen... ¿y tú?" creo que era la primera vez que me preguntaba algo.
·¿Yo?·
"Eres la mejor arquero de todas ¿no?"
·Eso dicen...· dije repitiendo su respuesta. En ese momento sentí que me había acercado un poquito a ella, y me hizo muy feliz.
"Escuchad..." empezó Baden "si queréis intimidad... ahí hay un rincón..." dijo señalando el sitio donde se sentó Vidia a la hora de comer, para fastidiar. Le lancé el cuchillo que tenía en la mesa y se hizo con él fácilmente.
·La próxima irá entre tus cejas, quedas advertido· cuando giré mi cabeza, vi su hermosa sonrisa que llevaba escondiendo tanto tiempo. Era la primera vez que la veía sonreír y me pareció una dulzura. Estaba de mejor humor.
Nos trajeron la cena poco después y nos pusimos a comer. Intenté no entrar en conversaciones de las cuales ella no pudiera participar, y se unió en un par de veces. Al fin parecía una más y no alguien que prefiere estar sola a estar con nosotras.
Fue una buena cena, con unos buenos postres y todo, y cuando nos quedamos hablando en la mesa, se me ocurrió algo al pensar en ella.
·¿Quieres que volvamos a la habitación?· supuse que querría más tranquilidad.
"¿Quieres tú?" sonreí, por supuesto que quería, estaríamos solas durante un buen rato y podríamos conocernos mejor.
·Vamos· nos fuimos con un malvado guiño de Baden y volví a hacerme con su mano por el camino ·¿Cómo tienes las manos tan suaves?·
"Las hadas del viento las tenemos así, es para poder sentir con precisión el aire y dominarlo con más facilidad"
·Vaya... Me gusta· al llegar, se sentó en su cama y yo me senté a su lado.
"¿Qué?" dijo al notar que la estaba mirando mucho.
·¿Te pongo nerviosa?· preguntó con segundas una descontrolada yo.
"S-sí... ¿qué quieres?"
·¿Qué quieres tú?· dije repitiendo su pregunta con un tono más suave.
"¿Yo...? Pues... quiero ver tu pijama..." musitó, algo avergonzada.
·Ah, con que ayer estabas despierta eh~ Ahora te lo enseño, es una monada· puse mis pies encima de su cama para alcanzar el pijama que tenía arriba y se lo enseñé poniéndomelo por delante de mí ·¿Te gusta?·
"No está mal..." sabía que le encantaba y me reí por ello. Me di media vuelta tras dejarlo en su cama y me empecé a desnudar delante de ella para ponérmelo. No dijo nada, simplemente se me quedó observándome con devoción, lo sentía.
Al darme la vuelta apartó la vista rápidamente de mi ropa interior y me puse mi ligero pijama, que se sujetaba con unas finas tiras rojas.
·¿Qué tal?· pregunté dando vueltas sobre mí misma acampanando la parte inferior del vestido. Estaba segura de que hubiera preferido que me quedara medio desnuda.
"Me gusta..."
·Pues claro que te gusta, es una preciosidad. ¿Quieres ponértelo? Es muy suave· me miró extrañada. No entendía muy bien por qué no se me había lanzado aún, no sabía si era porque no quería o porque aún pensaba que me gustaban los duendes ·¿No te van esas cosas?·
"N-no es eso es que... Me tratas con mucha confianza y yo... a mí me cuesta más"
·Hm...· me senté a su lado, pegada a ella ·¿Quieres que hablemos? ¿Cómo llevas lo de Peri?·
"Ahora bien... pero lo pasé mal en su momento, no quiero volver a pasar por algo así" al fin lo entendí. Entendí por qué era tan distante, especialmente conmigo, entendí por qué se encerraba tanto y apenas se fijaba en mí. Su problema era que tenía miedo de que la volvieran a dejar por otra y que le rompieran el corazón de nuevo, o al menos esa era mi teoría.
·Yo... no tengo hermana· dije dejando caer una enorme indirecta.
"Am... ¿tú...?" rodé mis ojos al saber lo que iba a preguntar.
·¿En serio no te has dado cuenta hasta ahora de que me gustan las hadas?·
"B-bueno, tenía mis sospechas..." dijo sonriendo.
·No serías muy buena scout... pero estoy segura de que serías una novia estupenda· dije acercándome hacia ella, humedeciéndome los labios. Los nervios afloraron en esa cama, donde cada vez estaba más cerca de ella, pero ella no se acercaba.
Me lancé y terminé por darle un áspero beso que no correspondió al quedarse inmóvil.
·Lo siento...· me precipité, mucho, demasiado, no debí hacerlo. Quedé fatal y se creó una situación horrible. Me levanté nerviosa y fui al baño para aislarme y respirar oxígeno, que falta que me hacía.
Una irrepetible oportunidad de salir con alguien tan maravillosa como ella y lo eché a perder desastrosamente. No sabía qué cara iba a ponerle a partir de ahora, sin duda iba a querer cambiarse de habitación, es que ni siquiera seríamos amigas, la fast-
Entonces la vi aparecer por el espejo decaída y se acercó a mí lentamente para abrazarme, o más bien, recibir un abrazo.
"Chase..." se echó a llorar desahogando sus penas, deshaciéndose de todo aquél dolor que llevaba a cuestas y que tanto necesitaba sacar.
·Tranquila... estoy contigo· estuvo varios minutos rejuntando los pedazos su alma, hasta que sólo quedaron sollozos y un montón de lágrimas pegadas a mi pijama ·¿Te encuentras mejor?·
"Sí..." le sujeté las mejillas cuando nos despegamos y le sequé sus lágrimas con los pulgares mirándole a los ojos.
·No sabes cuánto me alegro· le di un rápido beso aprovechando la ocasión y conseguí sacarle una sonrisa.
"Perdona... te he dejado el pijama hecho un desastre..." no podía estar más arrugado, pero me pareció bien.
·No te disculpes, acabas de convertirlo en mi favorito. ¿Quieres que durmamos juntas esta noche?· asintió con la cabeza.
"En tu cama" dijo entre sollozos.
·Vale·
"Ahora…"
·Está bien· me cogió de la mano con sus dos manos, sintiendo lo sensible que estaba, y cuando pensé que íbamos a subir, se paró para coger algo en su mochila. No le pregunté nada hasta que vi que sacaba un pijama ·Vaya, con que tú también llevas uno... Como ayer no te lo pusiste...·
"No mires..." me di la vuelta y sonreí, sin que supiera que desde ahí se veía el espejo del baño que la reflejaba. Tenía un cuerpo estupendo, y me sorprendió que no llevara sujetador. Esperé a que terminara de ponérselo y dejé que subiera ella primero.
Se estiró de cara hacia mí y dudó unos segundos hasta que me miró a los ojos. Le cogí las manos y se las besé.
·Me gustas Vidia, eres encantadora· sus ojos brillaron y se acercó a mí.
·Tú… también me gustas· acerqué mi cabeza a la suya, y nos besamos lentamente en el silencio de aquella noche. Minutos después, Vidia se acomodó y aferrándose a mí, cerró los ojos para descansar ·Buenas noches preciosa· por alguna razón, le hizo gracia ese adjetivo.
"Buenas noches Chase" y así, bien pegadas, nos quedamos dormidas sin enterarnos del momento en el que llegó Baden.
Desperté lentamente con un ligero cosquilleo en mi cara, provocado por su dedo al acariciarme. Le cogí la mano y me guié hasta sus labios. Echaba de menos despertar así.
·Buenos días·
"Buenos días preciosa. ¿Cómo estás?"
·Mucho mejor· volví a saborear su boca y nos besamos como si fuéramos a quedarnos todo el día en la cama.
"Chicas, ¿podéis hacer menos ruido? Hay duendes intentando dormir" nos reímos al molestarle con nuestros besos, y entonces lo hicimos más lentamente. Sus manos corrieron por mis pechos y las mías se dieron un paseo por su cin-tura, por debajo de su pijama, subiendo poco a poco.
·Deberías ir sin sujetador, es más cómoda· le dije al oído.
"Entonces quítamelo" me arrodillé en la cama y le quité el pijama, para volver a recorrer su cuerpo y dejar sus pechos a la vista. Mis manos se fueron directas a ellos, haciendo que nuestra respiración creciera en cuanto a fuerza.
·Eres adorable· dije casi al contacto de sus labios. Me cogió de la nuca y volvimos a enfurecer nuestras bocas y nues-tras lenguas.
"En serio, no me hagáis subir"
"Joder Baden. ¿No puedes ir a dar un aleteo?"
"Es que no quiero que se te pase el tiempo volando y llegues tarde"
"Entonces vuelve cuando sea la hora"
"De acuerdo, me iré, pero no pienso ir a buscaros, si llegáis tarde no será mi culpa"
"Gracias" y sí, llegamos tarde, media hora aproximadamente. No nos dimos cuenta de que cogió sus cosas para cam-biarse de habitación hasta después de comer, juntas. Se nos hacía eterno el tiempo que no pasábamos juntas, y se esfumaba en un abrir y cerrar de ojos en esa cama.
Al final, los días volaron literalmente e inevitablemente llegó el momento de volver al campamento. Nos adelantamos con el permiso de Milori y fuimos las primeras en llegar. Fuimos directas a su casa para llegar hasta donde no pudimos llegar en su casa.
No podía creer que hubiera encontrado a alguien tan perfecta para mí, esta sí que no la iba a dejar escapar nunca y nunca se escapó de mis brazos. La quería y me quería, ¿qué más podía pedir?
[Fin]
