Me desperté sudando
He escuchado como el lo derrotó. La mayoría son solo rumores estúpidos. Pero ninguna persona sabe como mi Harry derrotó al señor tenebroso. Nadie sabe lo que pasó con el luego de eso. Nadie sabe como lo hizo. Nadie sabe nada. Solo yo. Harry nunca estuvo solo cuando tuvo que acabar con su vida. Sorprendentemente los mortífagos comenzaron a asesinarse entre si, hasta que ninguno quedó y el tuvo el camino libre. Y también fue muy raro enterarse de que el señor de las tinieblas arrojó su varita y levantó sus manos en el momento en que Harry levantó su muñeca para asesinarlo. Realmente asombroso. Me sorprende que haya matado a mi padre biológico. ¿Suena loco no creen?
Nadie sabe donde esta el ahora porque esta en un lugar apartado. Este último mes vino a visitarme todos los días cuando se enteró de que aun, después de siete años, vivía en el mismo bosque.
- Te encontré- Dijo a mis espaldas.
- Yo ya te había encontrado desde hace una hora, tonto. Hace un mes que recorres este bosque y aun te pierdes. Eres asombroso- Los dos nos reímos juntos, en perfecta armonía.
- ¿Has pensado lo que hablamos?
No le respondí mientras mi sonrisa se borró inmediatamente. Si. Si que lo había pensado. Un día de total felicidad a Harry se le ocurre decirme: "Quiero estar contigo para toda la eternidad". Me quedé plantada cuando lo dijo. No quería que el fuera vampiro. No iba a condenar a alguien a esta tortura. No iba a condenarlo a lo que me habían condenado a mí, por más que hubiera sido un accidente.
Tarde seis años completos para poder controlar mi sed por completo. Fui un monstruo descomunal, peor gracias a Edward, Esme y Carlisle, pude controlarla. Trabajando día y noche para volver a encontrarme con mi amado.
- Te extrañé- Musité bajando del árbol.
- Oh, vamos. Tan solo fueron doce horas.
- Te extrañé todos estos años. No sabes lo que fue. Durante unos malditos siete años las palabras "nunca mas" retumbaban en mi cabeza.
Rió entre dientes y me besó con cuidado. El sabía que podía romperle el cuello en el más mínimo intento de pasión. A pesar de todo eso, el siempre lo intentaba con la intención de quedar al borde de la muerte y que yo lo convierta en vampiro. Pero hay muchas razones por las cuales no podría hacerlo. Una ya la dije antes, no iba a condenarlo a esto. Otra era porque no tendría el control suficiente para detenerme en el momento en que tendría que detenerme. Podría acabar bebiéndome toda su sangre antes de poder detenerme. Era peligroso…o mejor dicho, yo era peligrosa.
Habría acabo con la vida de pocos humanos sin no hubiera sido por Edward estuvo ahí para protegerme, pero si el no hubiese estado, había devastado miles y miles de ciudades en muy poco tiempo. Y cuando digo que es muy poco tiempo, lo es.
Hubo veces que ni siquiera podía controlar mi poder y cuando volvía en si, me encontraba con que la pacífica Carla intentaba matara a Edward con sus colmillos. Y muchas veces en las que eso sucedía, yo escapaba. Me iba lejos para que nadie me encontrara y pasaba meses y meses sin alimentarme. Y nunca tuve la oportunidad de alimentarme pues huía a sitios desabitados, donde ni las personas ni los animales iban. Hubo una vez que Edward me encontró luego de cuatro meses, desahuciada. Caminando lentamente en busca de un sitio para morir. Fue difícil recuperarme esa vez; pero, por desgracia, sobreviví. Y aquí estoy, seis años después. Con el amor de mi vida, dispuesta a quitarme la existencia en el momento en que le arrebaten la suya.
- ¿En que piensas?- Dijo Harry quitándome de mis pensamientos.
- En cuanto te extrañaba.
- Ya lo dije, no paso mucho tiempo, linda.
-¿Qué quieres hacer? Tal vez… podamos salir del bosque. Mientras no vallamos a un hospital o algún lugar donde halla sangre no hay problema- Sonreí abiertamente, mostrando mis blancos y perfectos dientes.
- ¿Estás segura?-. Lo pensé bien. Suspiré.
- No, no lo estoy.
- ¿Y si vamos a la cascada? Me encanta ese lugar- El siempre tan preocupado intentando que yo me sienta cómoda.
Mientras hablábamos, el ya se había subido a mi espalda y yo corría por el bosque. Atravesaba arboles y matas. Harry ya se había acostumbrado a esta forma de viaje, y a pesar de que podíamos aparecernos, era mucho mas divertido hacerlo asi.
Hace un par de días habíamos descubierto que detrás del salto de agua, había una especie de cueva. Era un lugar precioso y pasábamos allí la mayor parte del tiempo. Aunque lo que mas me gustaba es que era un lugar tranquilo y secreto. Nadie nos encontraría. Bueno, la única persona que podría encontrarnos sería Edward, que puede escuchar nuestros pensamientos, pero sabía que no lo haría.
- ¿Por qué no quieres hacerlo?- Preguntó Harry después de un rato.
- ¿Por qué quieres tu hacerlo?- Le convenía a Harry que no me enojara. El seguirá siendo humano, y cuando deje de vivir, lo mismo haré yo. Ya sabía que haría. Usaría mi poder para obligar a que alguien acabe conmigo. Y nadie podría evitarlo.
- Oh, Hermione, por favor. Eres inteligente, úsalo para algo. Quiero estar contigo por siempre. ¿Es que eso no te alcanza? ¿O es que acaso no me amas?
- Da la casualidad de que te amo tanto, Harry, que no puedo matarte- Dije secamente, pero luego me ablandé un poco-. No puedo hacerte esto.
- Bueno, no eres el único vampiro que conozco. Puedo pedirle a alguien. Sabes que Lupin tiene un amigo…
Harry dio en el blanco. Golpee mi cabeza contra la pared de rocas que tenía a mis espaldas, pero algo comenzó a crujir. Ya sabía lo que se venía, asi que agarré apresuradamente a Harry y salí corriendo hacia el gran árbol. Llegamos para presenciar como nuestro sitio se derrumbaba… por mi culpa.
- Lo siento- Titubeé dejándolo en el suelo.
- Descuida, amor. Luego se repara… ya sabes, no es la primera vez que pasa.
- De veras, soy una estúpida.
- Oh claro que no. Juntos lo repararemos. Tardaremos un poco, pero lo vamos a hacer.
Sonrió sinceramente y yo le di un suave beso.
- Oh, genial. Me tengo que ir, Herms. Lo siento.
- Cierto, lo había olvidado. No llegues tarde a la cena, y mándale mis saludos a Ron y a los demás ¿Quieres? Tal vez me pase contigo uno de estos días para saludar. Hace unas cuantas semanas que no ayudo a Charlie con los dragones.
- Claro que si.
- Te amo.
- Yo más.
Dio media vuelta y desapareció.
- De seguro soy la vampiro más estúpida de todos los tiempos- Murmuré apoyándome suavemente contra el árbol. Comencé a sentir una quemazón que conocía muy bien. Sed. No tenía muchas ganas de cazar, asi que controle a algun animal que estaba por la zona para que se acercara a mí.
Las ramas se movieron a mis espaldas, y por mi hombro se asomó la cabeza de un hipogrifo. Genial. Aunque preferiría una arpía. Era demasiado perverso alimentarse de su sangre, pero era la única que me mantenía saciada durante un tiempo.
Clavé mis colmillos en su cuello y deje que ese liquido llene mi ser. Desde que Harry había vuelto a mi, no podía dejar de alimentarme continuamente. Su sangre era demasiado atrayente para mí y la sed no dejaba de estar ahí… molestándome.
Extrañaba mi otra vida, mis errores, mis caídas por la escalera. Ya casi había olvidado como era tener la sensación del calor en mi cuerpo, como se sentía el contacto de otras personas. Mi piel era mas dura que el mármol y con cualquier brusco movimiento que hiciera podía romper todo a mi paso. En cambio, cuando yo era humana, hacia un brusco movimiento y era yo la que terminaba "rota". Me paré y miré con tristeza las rocas caídas. Estaban apiladas de tal forma que la caída de agua se veía interrumpida. Harry había dicho que juntos lo arreglaríamos, pero que demonios. Yo era un vampiro. Mi fuerza era cien veces mayor que la de cien hombres. O quien sabe, tal vez más. Ingresé por una grieta al interior de la cueva. La mayor parte estaba destruida, y las ranuras en el techo me indicaron que debía ser cuidadosa si no quería acabar sepultada entre las rocas. El sonido de mis pasos retumbaba contra las paredes, un paso en falso y tendría que romper la montaña en dos para poder salir. Me subí lentamente a una roca y todo crujió amenazadoramente. Pequeñas piedras cayeron en mi cabeza, seguidas por una más grande, mucho más grande. A pesar de que la piedra no me hizo mucho daño, sentí dolor. E instintivamente me arrodille presionando mi coronilla. La cueva comenzó a temblar y de un momento a otro todo se derrumbo.
- ¿Hermione? ¡Hermione… háblame!
Había alguien mas afuera. Parecía un hombre. ¿Harry? No… es imposible. Harry estaba con Ron. Edward. Era el, podía estar segura. Tenía una pila de rocas sobre mi torso y algunas costillas rotas. No podía quitármelas de encima.
- Por favor, Edward. Dame una mano con esto.-Gemí. El dolor que sentía cuando movía mis brazos para intentar quitarme estos pesos de encima era horrible. En las rocas caídas proyectaban la fugaz sombra de Edward, que en cinco segundos ya estaba junto a mí, liberándome. Me tomó en brazos y me sacó sin esfuerzos del lugar.
- Déjame ver eso.
- No, no. Ya esta. Mira.
El dolor había desaparecido, pero había rasgado mi remera preferida. Saqué mi varita y murmuré "Reparo". Una especie de pequeño remolino de aire salio de un extremo y rodeo mi blusa, para luego desaparecer.
- Como nueva.
Levante la mirada y me encontré con los ojos de Edward. Tenía una sonrisa estúpida en el rostro y le había agarrado un tic nervioso en el cuello. Lo mire inquisitivamente, pero el esquivo mi expresión.
- ¿Tengo algo?
Negó suavemente… pero luego asintió. Me harte. Usé mi poder para saber lo que pasaba por su mente en este momento. Averiguarlo a mi manera.
- Dime lo que piensas, Edward.- Eso era todo.
- Eres tan hermosa.
Mi boca se abrió suavemente y una expresión tonta se formo en mi rostro. El acercó su rostro al mio con un movimiento brusco, pero luego lo alejo. Intenté alejarme un poco, ya sabía que era lo que se avecinaba, pero me tomó suavemente las manos y tiró de ellas de tal forma que mis labios se apoyaron sobre los suyos. Comenzó a besarme, mientras yo intentaba resistirme… sin muchas intenciones de separarme.
- Esto… esta mal.
- Lo se, Mione. No soy de hacer… este tipo de cosas. Pero… te amo. Te amo.
Cerré mis ojos con fuerza y dejé que mi cuerpo tuviera control por sobre mi mente. Mis labios se movían con pasión al sentir como sus caricias recorrían mi cintura. Sentía como los gemidos escapaban de mi boca con cada beso que daba en mi cuello. Lo tomé por el cabello y lo besé con pasión.
- Por favor, dime que lo que hicimos fue solo un sueño- Dije unos cinco minutos después, separándome bruscamente de el.
- Nosotros no soñamos, Hermione.
- Entonces mátame. De alguna forma. No puedo creer que sea…
- Es mi culpa… yo no debí besarte, Mione. Eres mi mejor amiga, Harry es tu novio. Yo… lo siento tanto.
Lo miré a los ojos y lo abracé. Negué con la cabeza murmurando un "No fue tu culpa" y me fui del lugar. Definitivamente no era culpa de Edward, era solo mía. Yo sabía que dentro mio sentía algo mas por el. Esta vez dejé que mis emociones se descontrolaran, para que mis poderes hicieran el resto.
Caminé por el bosque. No tenía ganas de correr ni de ver como los alrededores se tornaban borrosos. No había nada más que hacer en este momento. Ya no sentía lo mismo por Harry. Lo amaba, claro que si, pero no lo suficiente. Pero ahora con respecto a todo eso, yo ya había tomado una desición.
Supongo que este es el ultimo capitulo. Pero NO... tranquilos, voy a escribir el prologo. Esto no termina aca. Pero para el proximo capitulo preparen una cajita de pañuelos. Estoy 90 por ciento segura de que va a ser triste, muy triste.
