Disclaimer: Los personajes pertenecen a Suzanne Collins.

CAPÍTULO 6: SEGUNDA OPORTUNIDAD

POV PEETA

El tiempo sigue pasando. Empiezo a ser más consciente de las cosas que suceden a mi alrededor, aunque no puedo reaccionar a los estímulos.

Siento que nada me atrae a la realidad hasta que escucho su voz, siento sus manos acariciarme o sus labios besándome alguna zona del rostro o incluso la mano. A veces creo que se queda dormida muy cerca de mí, porque siento su respiración contra mi piel. Cuando se encuentra conmigo soy consciente de que debo luchar por salir adelante para verla nuevamente y acompañarla como ella lo hace cada día.

He matado a varios tributos directa o indirectamente, para salvar mi vida, la de Katniss o por accidente. Tendré que aprender a lidiar con el miedo y la culpa. En ocasiones tengo pesadillas, lamentablemente suelen presentarse en los momentos que estoy solo, porque estando Katniss desaparecen y tengo sueños que me traen felicidad.

Cada vez que viene me canta una canción. Su voz me sigue envolviendo como cuando era un niño.

Frente a los demás se muestra dura e invencible, pero sé que ella no es así. Es fuerte, valiente y luchadora, pero también tuvo momentos de debilidad, como cuando murió su padre y eso nadie en Panem lo sabe, tal vez algunas de las pocas personas que le prestaron atención durante ese lapso de tiempo lo notaron. Ella puede ser tierna cuando está con Prim o cuida de mí y me acompaña igual que ahora. Admiro el sacrificio y entrega que demuestra por sus seres queridos. Me pregunto si al despertar descubriré que yo también formo parte de ese grupo.

¿Ella me llegará a querer del mismo modo que yo a ella? Sé que no me ama todavía, pero siente cosas por mí muy fuertes, me lo dice, aún estando inconsciente. Me siento muy feliz al escuchar que le gusto. No la debo presionar, pero tengo la esperanza de que en un futuro podamos estar juntos y amarnos incondicionalmente. Necesito despertar para decirle lo que me he guardado en este tiempo y durante toda mi vida.

-Dicen que mejoras cada día. La infección ya no es un peligro para tu vida. –Sus manos sostienen la mía como siempre. –Han empezado a disminuir las dosis de morflina, suspendido algunos medicamentos y te siguen alimentando por medio el suero que circula por tus venas. De a poco irás reaccionando a los estímulos, hasta que decidas despertar. No demores en hacerlo. Tengo buenas noticias. Me dieron de alta. Estoy de vuelta en nuestro piso. Lo mejor es que no tengo prohibido verte, tampoco horarios de visita. Pasaré más tiempo contigo.

Sonreiría si pudiera. Aunque me conformaría con mover la mano y presionar la suya en un suave apretón para demostrarle que la escucho y me agrada su compañía. Lo intento, pero sin éxito aparente. Ella no hace comentario alguno al respecto. No me rindo, al cabo de un rato, su voz se corta repentinamente y hay un silencio.

-¡Peeta! –Grita con voz ahogada. –Tu mano se movió. ¿Me escuchas?

Es la primera vez que logro realizar cualquier tipo de movimiento conscientemente de querer hacerlo al menos. Lo vuelvo a hacer, presiono su mano con la mía. Ella ríe, pero creo que está llorando. Lo siguiente pasa muy rápido, siento que me quitan algo del rostro y luego unos suaves labios sobre los míos. Katniss me besa por un largo minuto, mientras gotas frías y saladas caen sobre mi rostro. Sus lágrimas. Luego sus labios me abandonan y yo me siento decepcionado de no poder corresponderle. Con ese beso siento una descarga eléctrica que recorre todo mi cuerpo llenándome de energía.

-No le digas a nadie que te saqué el respirador. –Me lo vuelve a colocar.

Así que, ese el nombre del aparato que tengo colocado y presiona constantemente mi rostro. La presión es molesta pero al parecer es una de las tantas cosas que permite mi sobrevivencia. Presiono su mano una vez más, es como si le estuviera diciendo "nadie lo sabrá".

-Estás volviendo.

Nunca te dejaré.

-¿Así se siente amar a alguien? Sentir que serías capaz de hacer cualquier cosa por esa persona, pensar en su bienestar y no exclusivamente en el tuyo, dar tu vida por la de él o ella, sentirse a salvo entre sus brazos, y una sensación electrizante cada vez que la besas. Y pensar que una vida sin esa persona es inconcebible. Ella apoya su cabeza en mi hombro. –No puedo contestar, hago algún movimiento con mi mano. -¿Eso es un sí? Creo que podría llegar a amarte mucho. Regresa a mí, Peeta. Por favor.

¿Cómo no luchar por sobreponerme si ella me dice algo tan hermoso? Me gustaría despertar ahora mismo, que mi cuerpo actuara según mi mente dicta. No podrá ser por ahora. Cuando eso suceda Katniss estará esperándome y eso me da esperanzas.

En el trascurso de los siguientes días Cinna, Portia, Effie y Haymitch se unen a las visitas. Se turnan para estar conmigo. No me dejan solo nunca. Siempre hay una voz, una mano o unos labios que me indican que hay gente que me quiere y apoya a pesar de todo lo que pasé.

Cuando despierto, abro los ojos perezosamente porque mis parpados pesan. La luz blanca brillante me ciega momentáneamente y debo volver a cerrar mis ojos y hacer la cabeza a un lado. La habitación pintada completamente de un gris claro me reconforta, me agrada que no sea blanca, porque ese color me recuerda al Presidente de Panem.

Siento una mano en mi hombro y al girar veo a Portia mirándome sonriente.

-Bienvenido, Peeta.

Quiero hablar pero no me sale la voz, la garganta me duele demasiado al separar los labios de dejar entrar aire. Es una sensación horrible. Portia acaricia mi rostro como lo haría una madre con su hijo.

-No hagas esfuerzo.

Pero lo hago en el mismo segundo que ella habla, su nombre sale de mis labios.

-Katniss. –Mi voz suena ronca. ¿Cuánto tiempo llevo sin hablar? Cierro los ojos por el dolor que siento.

-Se encuentra bien. –No entiendo porque se ríe, tampoco me importa. Quiero saber cómo está ella. –Te ha acompañado estos días. Ella realmente te quiere. Le dieron de alta, debe estar descansando en su habitación. Se aparta de ti únicamente para ir a dormir y comer, a veces duerme aquí a pesar de insistirle en que no lo haga. Sigue sin hacer caso a las recomendaciones.

Vuelvo a abrir los ojos. Sonrío pensando en lo terca que es y como nunca cambiara.

Me cuenta que pasaron doce días desde que nos sacaron de la arena. Es algo que me sorprende. No sé cuando moví mi mano por primera vez, aunque estoy seguro que fue luego del octavo día, por lo que Katniss me dijo la primera vez que me visitó. Yo no puedo hablar momentáneamente pero me cuenta todo lo que cree que pasa por mi mente. En momentos como este me gustaría aprender el lenguaje de señas. Haría más fácil la comunicación.

Los médicos pasan a verme cuando Portia presiona un botón rojo que hay a un costado de la cama, debe ser una especie de alarma en caso de que el paciente requiera ayuda de forma urgente, sobre todo si se encuentra solo. Doctores y enfermeros entran y se notan aliviados al comprobar que estoy consciente. Me revisan por todos lados. Mi estilista se sienta en el diván y comienza a ver revistas de moda. Se niega a irse, pero los deja trabajar sin molestarlos. Su intención sigue siendo cuidarme.

Pienso en mi madre, en como ella hubiera huido apenas le dijeran que se marchara, y como de hecho no se preocuparía por mí. En casa mis hermanos y mi padre son mi soporte. Mi madre no quiere a nadie, excepto a ella misma y al "orgullo" de la familia. Cuando ella supo que yo amaba a Katniss, me insultó y desde ese momento me odia más y asegura que soy una vergüenza para todos. Aunque el resto de mi familia me defendió, el pensamiento retrogrado de mi madre respecto a las personas de La Veta y a mí no cambió. De hecho, cuando fueron a despedirse de mí, mi madre me dijo cosas muy hirientes que no le comenté a nadie, ni siquiera a Katniss y mi equipo ese día que exploté cuando Katniss confesó cuales eran mis habilidades y dijo que podría ganar. Yo estaba molesto, solamente con la insinuación de que podía ganar cuando me daba por muerto por causa de ella, para protegerla y salvar su vida. Y porque en otras circunstancias, sin amarla, no sería capaz de matar a mi compañera de distrito, cuando sé que es el soporte de una familia, y tampoco podría vencerla, o tal vez, si he descubierto que la fuerza física no es su fuerte, y Clove murió a manos de Thresh gracias a su fuerza y la roca que rompió su cabeza, pero ni siquiera puedo imaginarme a mi mismo matándola con lo mucho que la respeto.

Comprueban que está todo en orden y se van. Portia vuelve a sentarse a mi lado y la veo un teléfono.

-Hola, Haymitch… Si. De hecho llamaba por eso. Peeta ha despertado… ¿Katniss?... Está dormida. Bueno, cuando despierte díganle que él está bien y la quiere ver.

Cuando ella corta la llamada la miro agradecido. Deseo tanto verla. Aunque por el momento me importa que esté recuperada.

-¡Peeta! –Grita apenas entra a verme.

Yo estoy en esa etapa entre el sueño y la vigilia. Pero verla a Katniss entrar con un vestido naranja atardecer que le llega a las rodillas, me despierta por completo. Tomé cerca de un litro de agua tibia, lo que ayudó a mi irritada y seca garganta. La molestia se va yendo y puedo hablar mejor. Me gustaría ir hasta ella y abrazarla, pero no puedo, no me permiten moverme de la cama.

Katniss me sonríe y siento que mi mundo cobra vida. Estoy solo desde hace una hora, cuando Haymitch me dijo que ella vendría pronto.

Ella se acerca a mí y lo primero que hace es abrazarme y llorar en silencio. Puedo sentir sus lágrimas cayendo en mi hombro y cuello y mojando la tela de la bata hospitalaria.

Me siento ignorando el repentino mareo y la rodeo protectoramente con mis brazos.

-Tranquila, Preciosa. Estoy bien.

Escondo mi cabeza en el hueco que forma en su cuello y aspiro su aroma a bosque. Sus hombros tiemblan y yo la obligo a sentarse en la cama sin abandonar el abrazo.

-Ansiaba tanto verte así. No sabes cuan duros que fueron para mí estos días.

-Lo imagino.

-Me preocupaba que no te recuperaras, que se presentara una complicación irreversible.

-¿Se presentó alguna?

Katniss se calla y se aleja para observarme con los ojos vidriosos. Yo quito sus lágrimas con el dorso de mi mano, como si estuviera tratando a una niña. Suspira y besa mi palma cuando pasa por sus labios.

-Los primeros días cuando estabas en terapia intensiva, se te detuvo el corazón muchas veces y tuvieron problemas para tratar la infección. Claro eso me lo ocultaron, hasta que estuviste fuera de peligro. Supe lo primero porque la doctora me lo dijo luego que despertara, pero me ocultaron varias cosas en los días posteriores para no "preocuparme". –Noto en su voz que sigue molesta.

Nuestras frentes se unen. Quiero borrar esas lágrimas, ese dolor, incluso el rencor. Katniss debe olvidar, centrarse en este momento y que lo demás deje de importarle. Además ¿Cómo pude soportar estos días sin saborear sus labios al tiempo que sentía los suyos sobre mi rostro?

Acaricio su rostro memorizándolo, adorándolo con mis ojos y dedos. Mi Katniss no se mueve, se queda inmóvil por la sorpresa.

Ella es mi luz y el amor de mi existencia. La trataré como tal. La trato como si fuera una flor que puede romperse con un toque, siendo delicado y paciente. No hay prisa.

Me inclino, sin apartar la mirada de la suya y le pido permiso en silencio. Ella cierra los ojos y lo tomo como una señal. Rompo la escasa distancia de nuestros labios y las llamas invaden cada una de mis terminaciones nerviosas en cuanto sus cálidos labios entran en contacto con los míos. El beso lo inicio yo, pero ella responde tan rápido, que la sensación de placer es inmediata.

Creo que podría a llegar a amarte mucho.

La beso. Me besa. El beso es tierno y suave, a pesar que mi cuerpo pide a gritos saciar esa hambre que ambos sentimos, pero no es momento, ni lugar para convertirlo en uno de esos últimos besos que recuerdo, donde la desesperación y el miedo de perder al otro, se hizo visible para nosotros y todo Panem. Quiero que el beso dure una eternidad, quiero adorarla también con mis labios; demostrarle mis sentimientos en cada caricia que mis manos y mis labios le brindan. Ella dirige sus manos a mi cabello y lo revuelve de forma delicada como si temiera romperme, lo mismo hace con mi rostro. No está tan lejos de la realidad dado que no me encuentro bien y me siento débil.

Mi recuperación no será inmediata, por suerte mi pierna se salvó y no tuvieron que amputarla. Necesitaré tener muchas precauciones de ahora en adelante en los próximos meses y tomar medicación todos los días por tiempo indefinido dependiendo de mis avances o retrocesos.

Nos apartamos con la respiración agitada y la mirada fija en la del otro. Katniss está ruborizada, su rostro se tiñó de un adorable rojo en esos minutos que nos besamos. Ella baja la mirada avergonzada al darse cuenta de mi estudio detenido.

-Te amo.

Beso su frente.

-Peeta yo…

-Lo sé. –La interrumpo. Ella me mira sorprendida.

-¿Qué es lo que sabes?

-Lo que sientes por mí. Lo has dicho y no creo que haya sido parte de un sueño.

-¿Me escuchaste?

Sonrío de lado, provocando otro sonrojo en ella.

-Estos días fue una tortura por no poder responderte, consolarte, acariciarte.

-¿Qué piensas?

-Te prometo que no te presionaré. Me conformo con que me des una oportunidad.

Me abraza en respuesta y esconde su cabeza en mi pecho.

-Te quiero.

La pego a mi cuerpo y acaricio su espalda.

-No me apartaré de ti. Eres parte de mi vida. –Me promete.

-Y tú de la mía. –Completo.

-Lo que quiero decir es que…

-¿Lo intentemos?

Levanta la vista y su respuesta la veo en sus ojos tan expresivos.

-Eso mismo.

Le devuelvo la sonrisa feliz.

-Gracias. –Ella me mira confundida. –Por existir. –Mi comentario la toma por sorpresa, pero se recupera rápido sin borrar su sonrisa.

-Extrañaba tu sonrisa… la sincera. Hace años que no la veía. A excepción de cuando estás con tu hermana.

-¿Me prestabas tanta atención para saber esas cosas? –Pregunta sorprendida.

-Sí y tú eras la única que no se daba cuenta. Te dije que incluso te miraba ir a tu casa cada día para asegurarme que no te pasara nada. Siempre ibas con Prim, o sola, y yo te cuidaba a la distancia.

Nunca la vi realmente con Gale hasta hace casi dos años atrás, al parecer antes no eran tan cercanos. Los horarios de salida de los cursos superiores no coincidían con los nuestros. A medida que se pasa de año la cantidad de materias aumenta, y por ende los dos últimos años salen dos horas más tarde, se supone que son los años más duros porque de ese modo preparan a los alumnos que deban trabajar en las minas y los comerciantes se metan más en los asuntos que los conciernen. Todos deben salir con los mismos conocimientos tanto de un ámbito como de otro, eso le vino bien a mi hermano mayor que por un tiempo se vio obligado a trabajar en las minas. Así que, ella volvían solas a su casa y yo me aseguraba que llegaran a salvo.

-¿Suena de acosador? –Le pregunto arrancándole una carcajada.

-La verdad, sí. –Confiesa. –Y eres uno bueno. Jamás imaginé que me siguieras a mí, aunque debo reconocer que la mayoría de las veces fuiste muy sigiloso, porque ni siquiera noté la presencia de un extraño niño rubio.

-Precavido diría yo. Intentaba que no me notaras.

-Debiste acercarte. Lo peor que te podría haber hecho habría sido gritarte y luego de unos días se me hubiera pasado.

-Lo pensé muchas veces, pero… -Llevo una de sus manos a mi pecho justo en la zona del corazón, que late desmedidamente al tenerla cerca. –No podía. ¿Escuchas? Eso provocas en mí con tu presencia y muchas cosas más. El miedo y los nervios me dominaban y no sabía qué hacer al estar cerca de ti. Aparte, resultabas intimidante. Ir a los Juegos me favoreció porque tuve la oportunidad de acercarme a ti.

-¿Y ahora?

-Ya no tengo miedo y las barreras que nos separaban se han roto. –Tomo un mechón de su cabello entre mis dedos. Es sedoso, suave y huele a jazmín. –Me interesa saber cómo te has sentido últimamente.

Se sienta a mi lado en la cama, nos tomamos de la mano y me cuenta todo. Algunas veces se quiebra. Sin embargo, estoy para consolarla y eso nos agrada a ambos.

En el almuerzo, me obliga a comer, me alimenta. Siento que voy a vomitar y mi estomago no acepta la comida. Pero cuando me pide algo no puedo negarle nada. Permito que me siga dando pedazos de pollo y sopa hasta que siento que llego a mi límite y me vuelven las arcadas.

Me mira preocupada y se da cuenta que no me puede forzar a comer más. El plato queda casi lleno. Razón por la que insisto en que lo coma ella y no lo desperdicie, porque estoy seguro que lo tiraran. El Capitolio desaprovecha mucha comida, porque preparan en abundancia, y lo que queda en algún momento se echa a perder. De hecho durante nuestra época de entrenamiento, teníamos alimentos recién hechos y no del día anterior. No entiendo a estas personas. Katniss come sin protestar, porque prefiere quedarse aquí, que volver a nuestro piso.

-No está tan mal, pero ¿no crees que le falta sal?

-Un poco. –Reconozco. –A pesar de todo, es mejor que la comida de nuestro distrito.

-Me temo que me estoy acostumbrando mucho a la comida del Capitolio después de estar un mes y medio aquí.

-Ahora no pasaremos necesidades, podemos permitirnos algunos caprichos. Si me haces una lista podría cocinarte lo que quisieras.

-¿En serio? Yo no sé cocinar.

-¿Y quién lo hacía en tu casa?

-Prim y mi madre.

Entonces, únicamente cazaba.

-Ahora, yo. Soy un buen cocinero, Kat. Te lo voy a demostrar.

-Panadero, chef, gran fuerza física, bueno en la lucha ¿hay algo más que deba saber?

-Me gusta dibujar y pintar. Aunque lo segundo no suelo hacerlo, significa un gasto que en mi familia no podemos permitirnos. ¿Y tú?

-Soy un libro abierto. Me temo que no hay muchas cosas que se me den bien.

-¿Cómo que no? Tienes una hermosa voz.

-Eso ya lo sabes, también has visto como me desenvuelvo en la arena. No hay más que eso, Mellark. Soy un desastre en la cocina, en una pelea cuerpo a cuerpo cualquiera me vencería y dibujo horrible. –Katniss me mira de reojo. –Oye, no te burles.

-No me burlo.

-¿Por qué sonríes? –Se muestra desconcertada y molesta.

-Estamos hablando. He imaginado tantas veces esta situación. Qué extraño es el universo, se cumplió mi sueño, pero de una forma que nunca pensé… en los Juegos del Hambre.

-Debe ser el destino. –Me dice.

-¿A qué te refieres?

-No hubiéramos sobrevivido de estar solos.

-Déjame discrepar. Tú hubieras ganado.

-No, Peeta. Me salvé por la ayuda de Rue, Thresh y de ti. Rue me ayudó a formar un plan para acabar con los suministros de los Profesionales y me indicó que lanzara el nido de rastrevíspulas sobre ustedes para escapar. Thresh me salvó antes de que Clove me matara y luego me perdonó la vida al enterarse lo que hice por Rue. Por último, la lista de cosas que hiciste por mí es interminable. Estaría muerta hace muchos años si no hubieras aparecido esa noche para salvarme.

-¿Tanto te marcó esa noche? –

Me sorprende que un par de panes hayan marcado la diferencia. En realidad hice más cosas por ella, –la ayudé como pude un tiempo hasta que su situación mejoró –pero no lo sabe.

-Te debo la vida de mi familia y la mía. Me ayudaste a seguir adelante. Gracias. Debí decírtelo hace mucho tiempo.

-De nada. Confirmaste que moriría por ti, así que…

Rodeo su cintura con mi brazo y ella deja descansar su cabeza en mi hombro.

-No quiero que vuelvas a exponerte de esa forma. –Me ruega.

-Ese tiempo acabó. Los dos viviremos una vida tranquila de ahora en adelante.

Intento tranquilizarla, pero ambos sabemos que volveríamos a arriesgar nuestras vidas por salvarnos. Aunque sinceramente preferiríamos no volver a pasar por una situación como esta.

Nos volvemos a besar. Es un beso muy corto debido a que se ve interrumpido por nuestro mentor.

-Veo que no pierden el tiempo, tortolitos.

Ambos lo miramos con odio. Él se ríe y nos dedica una sonrisa burlona.

-No deberían mirar a así a la persona que les salvó la vida.

En eso tiene razón. Aún así, las bromas que le siguen hace que olvidemos ese hecho. Katniss se pone cada vez más colorada de vergüenza y rabia. Me toma un tiempo calmarla.

Cuando entra Effie pone bajo control a Haymitch con esas miradas desaprobatorias que te hielan la sangre y el ambiente se relaja. Los cuatro nos ponemos a hablar civilizadamente y me preguntan miles de cosas a mí y ellos a su vez me cuentan lo sucedido mientras estuve en coma.

Effie lee las revistas que olvidó Portia al irse y se detiene en medio de una frase para decir.

-¡Oh, miren! Son ustedes. –En sus ojos puedo ver que se siente orgullosa por nosotros.

Nos muestra la portada de la revista y absolutamente toda la página la ocupamos nosotros.

-Es la revista que salió a la venta hoy. –Dice Haymitch. –Portia, Cinna y yo recibimos la copia ayer en la tarde. También te debió llegar a ti, Effie.

La mujer actúa contrariada.

-Oh, cierto. No abrí el sobre ayer. Lo tengo en la habitación.

-¿Por qué las reciben antes?

-Porque son nuestros tributos. A veces, nos piden opiniones para las entrevistas y muchas otras veces no, sobre todo cuando son reportajes hechos por los mismos periodistas. Al menos sabemos a qué atenernos y lo que publiquen no nos toma por sorpresa. Si dicen algo que nos los favorece podemos solucionarlo rápido. ¿Entiendes, Peeta?

-Sí. –Contesto.

Katniss se queda mirando la revista con cierta molestia. Yo también odio que nos hayamos convertido en un entretenimiento. Beso su coronilla y ella se relaja un poco.

Effie nos da la revista yo la agarro, tal vez sea morboso, porque seguramente las cosas que diga nos recordará lo mucho que sufrimos para llegar aquí.

-Los trágicos amantes del Distrito Doce. –Recito leyendo el título debajo de la foto. –Un amor con final feliz.

Abajo y en los costados muestra fotos en miniatura y otros títulos que adelantan lo que se encontrará en el interior. Empiezo por observar cada página bajo la atenta mirada de Katniss sentada a mi lado, ya que puse la revista entre ambos. Mi expresión se vuelve seria al igual que la de ella.

-¿En serio? ¿Toda la revista habla de nosotros?

-También algunas cosas de los septuagésimos cuartos Juegos del Hambre. Es el precio de la fama. Créanme, ahora mismo son más populares que todos los vencedores juntos. –Le contesta Haymitch a Katniss.

Katniss se aferra a mi cintura con un brazo y con la mano libre vuelve a abrir la revista entre nuestras piernas. Apoyada con su cabeza en mi pecho empieza a leer en silencio muy por encima. Negando con la cabeza constantemente. La mayoría de las cosas son rumores falsos, otros reales y muchos no tan acertados. Nos llama la atención la cantidad de entrevistas realizadas, a nuestros estilistas, equipos de preparación, Effie y Haymitch. En medio de una nota también podemos encontrar fragmentos de comunicados oficiales de los doctores.

"Nuestros pacientes han pasado por una experiencia traumática, y han sufrido muchas lesiones. Katniss Everdeen se recuperó rápidamente. Pero era recomendable operarla para reconstruirle el oído, que ha sufrido daños permanentes. De no haberlo hecho…"

Miro a Katniss preocupado al leer eso. Ella me sonríe y yo frunzo el ceño. No me dijo nada de la cirugía.

Observo el oído dañado, que se ve ileso. No tiene cicatrices a la vista, tampoco esa apariencia horrible de los juegos llena de sangre a carne viva por las quemaduras y la explosión, ha tomado el color natural de su piel.

-¿Cómo te sientes? ¿Qué te hicieron?

-Me lo reconstruyeron. Sin la operación hubiera perdido de forma definitiva el cincuenta por ciento de la audición. Estoy como nueva, casi podría decir que escucho mejor que antes.

-¿Te duele?

-Ya no, pero si me tocas aún tengo sensible la zona.

-No te tocaré ahí.

En la nota dice exactamente lo mismo que contó Katniss pero con términos médicos.

Por último nuestro paciente Peeta Mellark, su estado es más delicado. No podemos decirles mucho. Ingresó con comienzo de hipotermia, fiebre, producto del corte de espada que sufrió por parte de Cato Abney. No fue tratado a tiempo, la situación empeoró y se produjo la septicemia. Katniss Everdeen fue un factor clave para salvarle la vida, lo atendió y trató de la forma que ella conocía. Pero aún así no era suficiente, necesitaba medicina y su compañera de distrito fue por la medicina que le enviamos y se la inyectó, prolongando su vida unos días más. Podría haber muerto si no hubieran acabado los juegos ese día. Tuvimos que inducirlo a un coma para tratarlo adecuadamente. Ha mejorado. En estos momentos está en terapia intermedia, esperamos que en los próximos días podamos darles información más certera y satisfactoria. Por el momento, les podemos informar que estamos haciendo todo lo posible por salvarlo; también que su equipo y su aliada no lo han dejado solo."

Declaró una de las doctoras encargadas de sus casos la semana pasada al periódico The Capitol Times.

Lo que dice de mí no es nada bueno, me imagino lo preocupada que debe estar mi familia.

-Effie, Haymitch ¿le pueden avisar a mi familia que ya me encuentro bien?

-Me comuniqué con el alcalde Undersee hace un rato, él será el encargado de informarle a tu familia que te encuentras fuera de peligro. También hice lo mismo cuando le dieron de alta a Katniss.

-Gracias, Effie. –Le digo.

-De nada, querido. Era necesario. Tu caso era más grave, el alcalde me comentó que tu padre y tus hermanos siempre iban al Edificio de Justicia por noticias. Estaban desesperados, a diferencia de las Everdeen, al menos sabian que Katniss salió de la arena con vida.

-Tú nos diste un gran susto. –Agrega Haymitch. –Principalmente a Katniss. Jamás vi a una persona tan desesperada desde los juegos que ganó Annie Cresta.

Hago memoria y logro recordarla. La tributo del Distrito Cuatro, se volvió loca después de presenciar la decapitación de su compañero de distrito. Ganó porque era la única que sabía nadar, luego de que inundaran la arena entera. No mató a nadie. A partir esos juegos dicen que ya no es la misma. Desde el Tour de la Victoria no ha vuelto al Capitolio.

Observo a Katniss y la abrazo. Ella se refugia en mi pecho.

-Lo siento. –Murmuro en su oído. –Por dejarte sola.

-¿Acabas de despertar del coma y me dices lo siento? –Se ríe. –Aunque viniendo de ti no me extraña. No fue tu culpa, yo te arrastré a los profesionales. –Besa mi mejilla y vuelve la vista a la revista.

No leemos sobre más sobre nosotros, únicamente vamos a las entrevistas hechas a nuestro equipo. Nos conmueve el modo en el que hablan de nosotros y saber que a pesar del poco tiempo que ha pasado nos quieren. Los necesitaremos ahora y en los próximos años. Se convertirán en nuestro soporte.

Horas después, acabo devolviendo mi almuerzo por primera vez. Effie se ha ido pero Haymitch y Katniss continúan conmigo. Mi mentor apenas nota que me dan arcadas y que olvidando mi pierna hago el intento de levantarme para ir hasta el baño, me alcanza rápido una cubeta y lanzo todo allí. Siento las palmadas en mi espalda que me propina Katniss, mientras Haymitch sostiene la cubeta.

De repente, me invade vergüenza de que ellos me vean así… que Katniss me vea así. No es nada comparado con lo que hizo en la arena, pero no quiero ser una carga para ella. Ya no. Quiero ser yo el que vele por ella. Semanas atrás ella se pasó todo el tiempo atendiéndome cuando estoy seguro que hubiera preferido pasarse la mayor parte del tiempo subida a la rama de algún árbol para estar más segura o no haber tenido que tratar mis heridas por la impresión que le daba. Pero no, ahí estaba ella a mi lado protegiéndome y estando alerta ante cualquier cosa que me sucediera.

Cuando la sensación de nauseas cede. Haymitch me da agua para que beba y tire los restos que puedan quedar en mi boca y después se lleva la cubeta al baño. Katniss toma una servilleta; limpia mi rostro y mis labios; y acaricia mi rostro y mi cabello.

-Ya pasara. –Mira mis ojos inyectados de sangre y mi rostro colorado. –Los primeros días fueron igual para mí. Mi cuerpo rechazó la comida. Tómatelo con calma, has estado mucho tiempo medicado y sin alimentarte. Comerás de a poco y únicamente lo que toleres.

Asiento.

Katniss me indica que me recueste. Me tapa con las mantas y sabanas. Desde su posición en la silla continua con sus caricias hasta que me entrego en la calma que brinda, sin apartar nuestras miradas.

Es tan hermosa. Pienso.

Me pregunto si es posible amarla más de lo que lo hago. La respuesta es sí. Si antes la amaba a la distancia e hizo que innumerables veces mi corazón se saliera de mi pecho y mi respiración se detuviera por unos segundos para luego acelerarse. Ahora las sensaciones son más intensas porque la tomo de la mano, la abrazo, duermo junto a ella, la acaricio, y ella a mí. Inevitablemente, se han sumado más sensaciones y sentimientos. Mi piel quema cada vez que entra en contacto con la suya, y luego extrañan su toque cuando nos apartamos. Muchas veces pensé en que se sentiría besarla y ahora que lo sé, no quiero dejar de hacerlo.

Elevo mi mano derecha y lo llevo a su rostro, apartando el mecho de cabello que cubre parte de su frente. Me sorprendo al notar que ya no tiene ninguna cicatriz, por el corte del cuchillo de Clove, ni raspones en el resto de su rostro.

-¿Cómo…?

-Me hicieron algunos tratamientos estéticos para borrar las cicatrices. A ti también.

Acaricio la zona lisa y suave de su frente. Después comprendo las palabras de Katniss. No me he molestado en pedir un espejo para verme. Cuando toco mi rostro noto la piel suave y sin ningún relieve, indicándome que lo que dice Katniss es verdad. Nos dejaron como nuevos.

Katniss recuesta su cabeza en el borde de la cama y me mira preocupada.

-¿Está todo bien en tu cabeza?

-Deja que me acostumbre. He recibido demasiada información en pocas horas. ¿No piensas salir de aquí y tomar aire?

-No, por el momento. Esperé días a que despertaras. No creas que te dejaré justo ahora.

-Bueno, chicos. –Interrumpe nuestro mentor –Ahora me voy. Si sucede algo deben avisar a cualquier enfermero que vean por los pasillos y si necesitan que vengamos aquí. –Dice tendiéndole a Katniss un aparato similar al de Portia. –Toma mi Smartphone. En el inicio encontrarás la agenda con nuestros números y nombres, Presionas el botón táctil de llamar y podrás avisarnos cualquier cosa.

-Gracias, Haymitch.

-De nada, Preciosa. Tenemos muchas cosas que hacer, los días que se vienen serán duros. Ustedes aprovechen que tienen tiempo libre mientras puedan.

Y dicho esto se va, dejándonos solos.

-Todavía falta la entrevista y coronación. –Recuerdo. La veo hacer una mueca. -¿Sucede algo?

-No se me da bien hablar en público.

-No te fue tan mal en la entrevista previa a los juegos. De hecho, todos te adoraron.

-Lo dice la persona que me hizo ver "deseable" porque confesó su amor por mí y dijo que le gusto a muchos chicos. –Rueda los ojos. –El merito es tuyo, Peeta. Aunque lo segundo sea una mentira.

-No te quites merito, te mostrarte adorable en la entrevista.

-Porque estaba incomoda y sentía vergüenza. No soy así.

-¿En serio? ¿Y todo el tiempo que cuidaste de mí, te negaste a verme sin ropa y tu rostro se volvió escarlata, el modo en que trataste a Rue, o como cuidas de Prim? Katniss sé que tienes ese costado dulce en algún lado, aunque no lo reconozcas y no lo dejes salir a menudo.

Se ruboriza demostrando que lo que digo es cierto. Como no me contesta continúo.

-¿De verdad crees que eres deseable únicamente para mí?

La miro sorprendido. De verdad, no entiende el efecto que tiene en los demás.

-Me sorprende que te hayas fijado en mí.

-En el Distrito Doce te admiran, Katniss. Y aunque me muera de celos, no puedo culpar a otros chicos por ver lo que yo veo en ti.

-Te lo estás inventando. –Me contesta negando con la cabeza como hizo en la cueva.

No me cree, lo cual es una ventaja o desventaja según el punto de vista.

-No, es cierto. No te mentiría a ti.

Pienso en varios de mis compañeros, chicos de La Veta e incluso su amigo. Me incomoda reconocerlo, pero a pesar de que no me crea. No se puede negar esa realidad de que muchos chicos querrían tener algo con ella. Aunque creo que ninguno la ama como yo, ya que varios hacían comentarios de ella tan superficiales, hablando de ella como si fuera un objeto más que agregar a la lista. Mientras que para mí es mucho más que eso, porque absolutamente todo de mí le pertenece a ella.

-Aunque lo fuera. No me interesarían.

Sonrío porque no esperaba otra respuesta de ella, y escuchar algo similar a lo que me dijo en la cueva me llena de satisfacción.

-¿Podemos cambiar de tema?

-Por supuesto. ¿De qué quieres hablar?

-Sea lo que sea lo que tengamos, y dado que pareces conocerme más que yo misma. Me parece justo que me hables ti.

De ese modo pasamos la tarde y parte de la noche hasta la cena. Hablando y contándonos cosas sobre nuestras vidas que no involucran actividades ilegales. Siendo conscientes del lugar donde estamos y que cosas tenemos prohibido decir.

Katniss me sorprende después de la cena con unos jeans una blusa y una chaqueta. También con una manta y una almohada colgando de sus brazos.

-Esta noche me quedo contigo. –Avisa.

Se queda sentada cerca, hasta que el sueño me vence.

En la madrugada, me despierto en medio de un sueño muy agradable y la veo dormida en el diván con la almohada bajo su cabeza y dos mantas cubriéndola. Es acogedor ver a Katniss relajada y fuera de peligro. En la arena era imposible tener una noche tranquila, absolutamente todos nos despertábamos ante el menor ruido, Katniss y yo no fuimos la excepción.

A/N: Pido mil disculpas por no poder publicar para compensar les traigo un capítulo largo, adelante el acercamiento y lo que sigue a continuación es como en En Llamas". Lo quiero decir es que adelante ciertos hechos, como la charla con el Presidente Snow, que es en el siguiente capítulo. Espero que les guste. La razón por la que me ausente es que hace un mes estoy enferma, empezó como una alergia de estación (otoño muy frio y lluvioso) y terminé con rinofaringitis. Sigo mal, así que volveré a ir al médico por tercera vez mañana. El clima y tener que salir al frio todos los días no me ayuda.

Saludos.

Lucy.