Autor Original: pikaace
ID: 2858667
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Capitulo 10: Final feliz
Alfred y América se quedaron con ellos en los días siguientes para asegurarse que Arthur se recuperase con éxito de su aterradora experiencia, y Britain y los gatitos no podían estar más felices. Arthur gradualmente llamó a Roderich para discutir la voluntad otra vez; después de lo que Scott hizo, quería asegurarse de que estaría lejos de ese loco. Unos pocos días más tarde, Roderich y Elizabeta llegaron para hacer cambios a la voluntad y Scott fue retirado como beneficiario.
Después de que se fuesen, Arthur y Alfred se giraron hacia los gatos "Vosotros cuatro, id a la sala; hay una sorpresa esperándoos" dijo Arthur. Los gatos se miraron el uno al otro con entusiasmo y salieron corriendo de la habitación.
"Entonces, ¿todavía piensas en ir a casa?" preguntó Alfred.
"¿Qué?" preguntó Arthur, encarándole.
Alfred miró a sus pies "Quiero decir… después de todo lo que ha ocurrido… ¿todavía te vas a ir a Inglaterra?"
"¿Por qué preguntas?" preguntó Arthur.
Alfred miró a sus pies y se movió incómodamente "Bueno… Lo he sabido desde hace tiempo y… bueno… te quiero muy, realmente te quiero… y si te vas…" se detuvo.
Los ojos de Arthur se abrieron ampliamente antes de sonreír y abrazarle "No voy a ir a ninguna parte, idiota" dijo "Ahora que Scott se ha ido, necesitaré ayuda para cuidar de la casa, así que…" se detuvo Arthur "¿América y tú…consideraríais el quedaros aquí con nosotros?"
Alfred sonrió ampliamente "Nos encantaría. Después de todo, ¡alguien tiene que cuidar de ti y de esos gatos tuyos!"
Arthur le golpeó juguetonamente en el brazo "Idiota, también tienes que ayudarme con la nueva fundación" dijo.
"¿Fundación?" preguntó Alfred.
En ese momento, el sonido de tambores y una trompeta se pudo escuchar en toda la casa. Arthur sonrió "Mi hogar para todos los gatos callejeros de Edimburgo" dijo. Alfred cogió la mano de Arthur "¿Deberíamos unirnos a ellos?" preguntó y le sacó fuera de la habitación.
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La sala brillaba con luces de colores mientras la conocida banda de gatos tocaba sus instrumentos "¡Que comience lo increíble!" gritó Prusia antes de soplar por la trompeta.
Corea golpeó su batería para poner en marcha el ritmo antes de que todos se uniesen. Seborga saltó al piano y empezó a tocar mientras Sealand y Wy bailaban con Dinamarca y Rusia. España saltó al atril del piano para que no le pisasen y empezó a bailar también.
"¡Ve~! ¿Es música eso que escucho?" dijo una conocida voz italiana.
Todos se giraron hacia la ventana para ver a Italia, Romani e incluso a Roma espiando por esta "¡Hey, vosotros tres!" llamó América.
"¡Venid y bailad con nosotros!" dijo Seborga desde el piano.
Los zorros, con mucho gusto, pasaron mientras Bélgica asomaba la cabeza por la ventana para escuchar la música también.
"Vamos, Britain, ¡tú y yo!" dijo América, señalando al espacio de pista a la vista.
Britain sonrió y rodó los ojos "De acuerdo, idiota" dijo. Los dos gatos unieron sus patas y empezaron a bailar.
Alfred y Arthur entraron en la habitación para encontrarse con esa visión y Alfred sonrió "¿Vamos?" preguntó.
"Muy bien" dijo Arthur, rodando los ojos también. Los dos unieron sus manos y bailaron al lado de sus gatos mientras el jazz fluía a través de toda la casa mientras todos cantaban:
¡Todos quieren! ¡Todos quieren! ¡Todos quieren ya ser gatos jazz!
¡Todos quieren! ¡Todos quieren! ¡Todos quieren ya ser gatos jazz! ¡Si!
¡Todos quieren! ¡Todos quieren! ¡Todos quieren ya ser gatos jazz! ¡Aleluya!
¡Todos quieren! ¡Todos quieren! ¡Todos quieren ya ser gatos jazz!
¡Todos quieren! ¡Todos quieren! ¡Todos quieren ya ser gatos jazz!
