¡Hola a todos! :3
Primeramente perdonad por no haber podido publicar un nuevo capítulo en bastante tiempo, pero es que con la escuela y tal pues no me deja tiempo para nada (incluso en vacaciones que supuestamente es para relajarse un poco, disfrutar de los regalos de navidad y en mi caso chillar como fangirl con el "Kiramune music fest" x3 pues he estado más centrada en terminarme de leer dos libros para clase (y uno el cual no sirve para nada porque no entra para examen) y terminar otros trabajos). Además, y si os digo la verdad, tuve un pequeño bloqueo de escritor, el cual me costó desarrollar el capítulo, el cual finalmente pude terminar.
Seguramente cuando terminéis de leer os daréis cuenta de que en este capítulo le he puesto más drama a la historia. Pues que no os sorprenda porque durante unos capítulos va a ser así. Tendrá su toque tierno, pero aun así seguirá siendo bastante drama (ya cuando llegue a su fin lo diré x3U)
Y bueno, no sé cuándo volveré a publicar un nuevo capítulo, pero intentaré que sea lo antes posible. Así que ahora, con esto y un pingüino(?), ¡que dé comienzo el nuevo capñítulo del fic!
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El grupo corría apresuradamente por las calles de Magnolia intentando pasar entre la multitud de personas aterradas que corrían para buscar un seguro. Estos trataban de salir de la ciudad para ir al lugar al cual les habían mandado.
-¡Deprisa! –gritó Erza.
-Pero no podemos dejar a la gente a su suerte –dijo Lucy. En ese momento se tropezó con una piedra y cayó al suelo.
-¡Lucy! –exclamó Wendy corriendo hacia ella junto a Charle-. ¿Estás bien?
-Sí, estoy bien -asintió. En ese momento giró la vista y vio como una gran bola de fuego se estrellaba contra una casa. Provocando que esta se cubriera la cara al igual que la pequeña y la exceed.
Cuando el estruendo paso, miraron la cara en llamas y entonces se dieron cuenta de algo.
-Esa casa era… -dijo la felina en voz baja con los ojos abiertos como platos.
-¡ELISA! ¡AARON! –gritaron ellas corriendo hacia aquel lugar.
-¿Pero qué hacéis? –gritó el pelirrosa al ver que las chicas avanzaban hacia la casa. Happy al escuchar los nombres de las dos personas que había conocido días atrás voló velozmente, preocupando al dragón Slayer-. ¡Happy, vuelve!
Pero el felino azul no escuchó y siguió su camino.
-¿Pero qué hacen? –preguntó Gray.
-Yo iré a buscarles –contestó Natsu de forma decidida-. Vosotros seguid, nos encontraremos más tarde.
-Está bien –asintió la pelirroja-. Pero venid lo antes posible.
-De acuerdo.
Tras decir esto, Erza y Gray se fueron de allí mientras que Natsu empezaba a correr hasta la casa en llamas.
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Las chicas entraron con dificultad a la casa, tapándose la boca para no aspirar mucho humo.
-¡Elisa! –llamó la rubia-. ¡Aaron! ¿Dónde estáis?
-A-aquí… -se escuchó débilmente desde otra habitación, haciendo que ellas trataran avanzar lo más rápido posible hasta ese lugar. Y nada más llegar encontraron a la peliazul tirada en el suelo, llena de quemaduras y heridas sangrantes.
-¡ELISA! –gritaron.
-¡Aguanta! –exclamó Wendy-. Te sanaré.
-No… -dijo en voz baja-. No os preocupéis por mi… salvar a mi niña…
-Pero tú… -empezó a decir Charle.
-Aaron ha muerto tras recibir el impacto… -empezó a decir-. Y yo sé que no tengo muchas probabilidades de sobrevivir… así que por favor… llevar a Levy a un lugar seguro…
-No digas eso, te pondrás bien ya lo verás… -dijo Lucy con los ojos llorosos-. Así que por favor, aguanta…
-Lo siento… me habría gustado vivir más… ver a mi hija crecer… pero me será imposible…
Las lágrimas salían de los ojos de las tres pero se evaporaban al instante por el calor que hacía.
-Por eso… os pido que llevéis a mi hija a un lugar seguro…
Después de unos instantes de silencio, Lucy asintió.
-D-de acuerdo…
Elisa sonrió.
-Muchas… gracias… -dijo suavemente mientras cerraba los ojos y daba un último suspiro.
Las chicas sollozaron mientras dejaban el cadáver de la mujer en el suelo y empezaban a caminar hasta la habitación de la pequeña Levy.
-No hay tiempo que perder… -dijo la maga celestial-. Por Elisa.
Wendy y Charle asintieron con la cabeza.
-Por Elisa –dijeron al unísono.
En ese momento llegaron al pasillo y vieron que había muchos escombros por el camino.
-¡Ábrete puerta de la doncella, Virgo! –gritó Lucy alzando la llave de su espíritu.
-Hola, princesa –saludó nada más llegar-. ¿Va a castigarme?
-Ahora no es un buen momento para eso, ayúdanos a llegar a la habitación –contestó.
-Entendido –y tras decir esto, la sirvienta empezó a apartar rápidamente varios tablones que se interponían en el camino, mientras que las demás avanzaban. Cuando apartó todas las tablas se giró hacia la rubia.
-Muy buen trabajo –felicitó ella.
-Si me necesita no dude en llamarme, princesa –y tras decir esto, en un destello desapareció de allí. Siguieron el camino y cuando se acercaron lo suficiente escucharon el llanto del bebé en la habitación más cercana.
-Ya estamos cerca –anunció la joven peliazul.
-Deprisa –siguió Charle.
Pero antes de que pudieran seguir, unas tablas en llamas empezaron a caer encima de ellas.
-¡CUIDADO! –escucharon. Y en ese momento, alguien se abalanzó sobre las dos chicas mientras que otro más pequeño apartaba rápidamente a la exceed. Se trataban de nada más y nada menos que Natsu y Happy.
-¿Estáis bien? –preguntó el pelirrosa.
-Sí –contestó Wendy-. Muchas gracias.
-¿Pero por qué habéis entrado aquí sabiendo que esto estaba en llamas?
-Verás… -empezó a decir la rubia hasta que escucharon el llanto del bebé en la habitación que tenían al lado-, lo mejor es que te lo contemos más tarde. Primero tenemos que ayudar a Levy.
-¿A Levy? –preguntó extrañado el chico. Las chicas decidieron no responderle y entraron en la sala con Natsu y Happy detrás. Fueron directamente a la cuna y Lucy con cuidado tomó al bebé en brazos.
-Ya está –contestó-. Ahora marchémonos de aquí.
Pero en ese momento cuando iban a salir, más escombros cayeron cerca de la puerta, bloqueándoles el paso.
-Maldición –dijo Lucy-. ¿Y ahora qué hacemos?
-Pues fácil –respondió Natsu caminando hacia la pared que daba al exterior. Entonces, el chico alzó el puño y lo estrelló contra éste, creando un gran agujero-. Hay que saltar.
-¿Pero no habría sido más fácil que te hubieras comido las llamas? –preguntó Charle cruzándose de brazos.
-SI lo hiciera, esto de un momento a otro se caería –contestó el pelirrosa-. Ya que si te das cuenta, la casa está muy dañada como para que pueda seguir de pie más tiempo.
-De acuerdo, pues sí ese es el caso… -empezó a decir la exceed blanca mientras que de su espalda aparecieran unas alas blancas-. Salgamos de aquí lo antes posible.
El resto asintió con la cabeza. Entonces, Charle tomó a Wendy con cuidado y voló con ella hacia el suelo unos metros lejos de donde se encontraban. A continuación, Happy hizo lo mismo con Lucy, que tenía al bebé en brazos y mientras volaban, el gato azul comentó:
-Lucy, creo que tendrías que quitarte varios kilos.
-¡DEJA DE QUEJARTE DE MI PESO Y DÉJAME EN EL SUELO! –gritó molesta.
-Aye…
Segundos después Happy había dejado a la rubia en el suelo y Charle ayudaba a Natsu a salir de allí. Y tras alejarse, la casa se derrumbó, creando un gran estruendo.
-Menos mal… -suspiró Wendy.
-Ahora no tenemos tiempo que perder, marchémonos de aquí –dijo Natsu. Tras decir esto, las chicas y Happy asintieron, corriendo en dirección al bosque.
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Corrieron por varios minutos hasta que llegaron a las afueras de Magnolia, pero continuaron hasta que llegaron a la puerta de la curandera Porlyusica.
-De momento estaremos a salvo aquí –comentó el pelirrosa.
Lucy y Levy se sentaron en el suelo contra la pared de la casa al mismo tiempo que suspiraban relajadas.
-Pero ahora, ¿qué podemos hacer con Levy? –preguntó Charle.
-Es cierto –asintió la rubia.
-¿Podéis explicarme qué pasa con Levy? –preguntó Natsu molesto sin entender lo que ocurría.
-Verás Natsu… -comenzaron a explicar mientras que Lucy se encontraba sumergida en sus pensamientos, tratando de pensar en algún lugar en donde la pequeña pudiera estar a salvo, entonces llegó a su memoria una conversación que tuvo con su amiga meses atrás.
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Se encontraban charlando tranquilamente en una de las mesas del gremio y habían estado hablando del pasado de cada una.
-Verás –comenzó a decir la peliazul-. Mis padres murieron cuando yo era un bebé a causa de una invasión a Magnolia…
-Sí –asintió la maga celestial.
-Pues bueno, la señora Hilda me explicó que el día del incidente, ella se encontraba cuidando a las huérfanas en Fairy Hills e intentaba mantenerlas a salvo –comenzó a explicar-. Cuando esa misma noche, alguien llamo a la puerta y cuando fue a atender no había absolutamente nadie. Pero cuando miró al suelo me encontró cubierta con una manta y una hoja de papel en donde explicaba mi situación.
-Así que tú vives en Fairy Hills desde que tienes memoria…
-Exactamente –contestó.
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Lucy respiró hondo y miró una vez más a la bebé que tenía en brazos.
-Ya sé a dónde llevarla –respondió con una sonrisa.
-¿Eh? –preguntaron extrañados. En ese momento, Lucy sacó una vez más la llave de Virgo.
-¿Esta vez sí me va a castigar, princesa? –preguntó nada más llegar.
-No pienso castigarte, Virgo –contestó Lucy-. Solo necesito que me ayudes en algo.
La mujer no respondió ya que de inmediato su dueña comenzó a explicar el plan.
-Ya entiendo –dijo Levy.
-De acuerdo –asintió Virgo-. Deja que me encargue de llevar a la pequeña a Fairy Hills.
-Muchas gracias –agradeció la rubia mientras colocaba a la pequeña Levy en los brazos de la espíritu. Nada más hacer esto, saco del bolsillo una hoja de papel y una pluma.
-¿Cómo sabías que íbamos a necesitar eso? –preguntó Natsu extrañado.
Bueno, no sabía que lo íbamos a necesitar - explicó ella con una gota de sudor en la nuca-. Solo que tengo una hoja y una pluma a mano siempre por si se me ocurren nuevas ideas para mi historia.
A continuación, la chica comenzó a escribir rápidamente sobre la pequeña, la perdida de sus padres y el favor de que la cuidara.
-Ya está -dijo la chica nada más terminar. Dobló la hoja y se la entregó a Virgo.
-Espera un poco –interrumpió Wendy mientras buscaba entre sus bolsillos, que se trataba de nada más y nada menos de una fotografía.
-¿Pero cómo…? –empezó a decir Lucy completamente sorprendida.
-Creo que Levy nos mencionó que nunca conoció a sus padres y que no sabía cómo eran –explicaba la peliazul-. Por eso cuando estábamos allí hace un rato, vi una foto de familia en la que aparecían y la tomé rápidamente.
-Que bien –dijo Lucy tomando la foto para mirarla mejor-. De esta forma tendrá algún recuerdo de sus padres…
En la imagen se podía ver a Elisa y a Aaron sonrientes mientras que el bebé se encontraba en los brazos de su madre con los ojos cerrados. Lucy respiró hondo y cuando termino de examinar la fotografía se lo entregó a Virgo.
-Si eso es todo me voy ya a Fairy Hills –dijo la sirvienta.
-De acuerdo, te lo encargo mucho, Virgo –contestó Lucy. La espíritu asintió y a continuación se marchó de allí. El grupo se quedó mirando durante unos instantes el lugar por el cual Virgo se había marchado cuando después de un rato, Natsu decidió hablar.
-No podemos quedarnos más tiempo aquí, tenemos que irnos con Erza y Gray.
-Entendido –asintió la rubia.
Tras decir esto, tomaron sus cosas y se fueron de allí.
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Caminaron por más de media hora cuando finalmente llegaron a un gran boquete en una pared de roca, y allí se encontraron con Gray y Erza.
-¡Hey! –llamó el pelinegro.
Se apresuraron hasta que estuvieron frente a ellos.
-¿Por qué habéis tardado? –preguntó Erza cruzándose de brazos.
-Hemos tenido que hacer algunas cosas antes de venir –explicó Lucy.
-Perdonadnos por haceros esperar –se disculpó Wendy.
-No os preocupéis –contestó Erza-. Más bien, llegáis justo a tiempo.
-¿Por qué? –preguntó Happy extrañado.
-Porque Hoshi se encuentra aquí dentro –respondió Gray-. Y también está Porlyusica.
-¿Enserio? –preguntó Natsu sorprendido.
-Lo mejor es que vayamos a avisarlas de que habéis llegado –siguió Gray.
El grupo asintió y se dirigieron hacia lo profundo de la cueva. Tras unos pocos minutos, podían escuchar unos murmullos que cada vez se escuchaban con más claridad.
-¿Eso es todo? –preguntó la primera voz que era nada más ni nada menos que la de Porlyusica.
-Sí –contestó otra voz, que era la de Hoshi-. Esa es la única salida.
-Pero, ¿qué…? –empezó a decir hasta que vio al grupo llegar hacia donde se encontraban estas dos discutiendo-. Bueno, lo mejor será que hablemos más tarde sobre esto.
-Sí, será lo mejor –estuvo de acuerdo.
La curandera se volvió hacia ellos.
-Habéis tardado mucho, humanos –habló de forma seria.
-Disculpa, fue mi culpa –respondió Lucy con la cabeza agachada.
-No, Lucy. –dijo Wendy-. Tú no tienes toda la culpa, yo también la tengo.
-Está bien –contestó la mujer encogiéndose de hombros-. Pero espero que este retraso haya sido para bien.
-Eso esperemos –dijo la rubia recordando a la pequeña Levy una vez más. En ese momento, Lucy giró la vista para ver a la gran dragona que se encontraba allí-. Me alegra conocerla cara a cara
-Igualmente, Lucy Heartfilia –habló Hoshi de forma calmada-. Hola también a vosotros, Wendy, Charle, Happy.
-¿Pero cómo sabes sobre nosotros? –preguntó el azulado exceed sorprendido.
-Puedo ver más cosas de lo que tú piensas, pequeño –respondió.
-Nos han dicho de que puedes ver tanto el pasado como el futuro –habló la joven peliazul-. Vaya, me sorprende mucho que haya más que tenga el mismo don que el de Charle.
La felina no decidió decir nada, solo se quedó mirando a la dragona, que volvía su mirada hacia ella.
-Querida, hay cosas que es mejor no mantenerlas calladas –dijo solamente.
Charle abrió los ojos, anonadada. Hoshi ya sabía sobre las visiones que había tenido, las cuales temía que se volvieran realidad.
Y Wendy, sin entender, miraba a su amiga y a la dragona.
-¿Qué pasa? –preguntó ella.
-Con el tiempo lo sabrás –respondió Hoshi-. Pero ahora, ¿podéis dejarme a solas con vuestros amigos?
Entonces, volvió su vista hacia Natsu, Gray y Erza, que miraban en silencio la conversación.
-Claro –asintió la maga celestial-. Nosotras de mientras iremos a dejar las cosas, ¿verdad Wendy?
-Sí –dijo con una sonrisa-. Vamos Charle, Happy.
-De acuerdo… -contestó la felina.
-¡Aye! –siguió el otro exceed.
Mientras se marchaban de ahí, los demás esperaban en silencio a que se fueran para entonces hablar. Y cuando las perdieron de vista, Hoshi comenzó a hablar.
-Bueno, jóvenes viajeros. ¿Habeís encontrado algo más valioso?
Entonces sacaron el cáliz y el atrapasueños.
-Vaya, son unos objetos muy valiosos. Y además, son únicos, convirtiéndoles en objetos que millones de personas querrían poseer.
Los tres se sintieron esperanzados.
-Pero me temo que no es suficiente como para llevaros a casa –dijo la dragona cerrando los ojos.
-¡¿Qué?! –exclamó el pelirrosa bastante molesto-. ¡Pero si tú has dicho que son valiosos!
-Sí, pero no es suficiente como para devolver a cinco personas y dos exceed varios años al futuro –contestó.
El mago apretó los puños con fuerza.
-Ya os lo dicho: no hay otra opción. Si queréis regresar, tenéis que entregarme lo más valioso para vosotros.
Gray y Erza agacharon la cabeza, pensativos. Se sentían como estar atrapados entre una espada y una pared y no sabían si aceptar eso sería bueno o malo.
Tras varios segundos, la pelirroja contestó:
-De acuerdo. Te entregaré mi arma más fuerte.
-¡ERZA, NO! –exclamó Natsu molesto-. ¡Es tu armadura…!
-¡Lo sé! –gritó ella-. ¡Pero ya no se puede hacer más!
-¡No digas eso, de seguro que!
-¡Basta cara cerilla! ¡Ya no se puede hacer nada más! –interrumpió Gray-. Así que te daré mi magia de demon Slayer.
-¡¿TÚ TAMBIÉN?!
El pelirrosa estaba enfurecido con sus amigos. Estaban tirando la toalla así sin más. No iban a seguir buscando otra solución. No querían encontrar otra salida la cual no perjudicaran a nadie, ni a sus amigos.
-¿Y tú Natsu? –preguntó Hoshi-. ¿Qué harás?
Natsu no respondió de inmediato, pero cuando lo hizo, su semblante se mostraba serie.
-No pienso rendirme… ¡ Seguiré buscando incluso si es lo último que haga!
Entonces, el chico se dio la vuelta y corrió lejos de allí.
-¡Natsu, vuelve ahora mismo! –exclamó la pelirroja.
-Déjale –dijo la dragona-. Tiene mucho de lo que pensar.
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Lucy y compañía se encontraban en otra zona de la cueva, en donde habían dejado todas sus cosas y colocaban unos sacos de dormir para pasar la noche en el lugar. Happy desde hacía rato se había ido y aún no había regresado.
-Tal vez vaya a buscar un lago para pescar –pensó-. Aunque estemos en pleno conflicto, este gato sigue igual.
En ese momento, Erza y Gray llegaron hacia donde ellos se encontraban.
-Hola chicos –saludó Wendy-. Vaya, ¿por qué esas caras?
Estos dos nada más llegar, tenían una cara completamente seria.
-Hemos hablado con Hoshi –comenzó Erza-. Y vamos a darle lo que nos ha pedido.
-¿Cómo? –dijeron las tres al mismo tiempo.
-¿Pero por qué? –preguntó la peliazul.
-Porque no hay otra opción –contestó Gray agachando la cabeza. En ese momento, Charle miró a los lados sin ver a la vista al mago pelirrosa.
-¿Y Natsu? –preguntó-. ¿Qué ha dicho él?
-Se fue de allí, negándose rotundamente –respondió el pelinegro.
-Lo entiendo –dijo Lucy agachando la cabeza, apenada-, la bufanda de Igneel es muy preciada para él. Si se lo quitaran le estarían arrebatando lo último que le queda su padre.
-Si supieras que en realidad no es su bufanda sino algo más importante para él… -pensó la pelirroja mirando a su amiga rubia.
-¿Y Happy? –preguntó el pelinegro.
-Pues salió hace un rato –contestó Wendy.
-Lo mejor será que vayamos a buscarle, ¿no? –preguntó la exceed.
-Yo iré –dijo Lucy alzando la mirada hacia sus amigos.
-Pero… -empezó a decir Erza.
-No os preocupéis. Además, llevo mis llaves conmigo. Así que si ocurre algo estaré bien protegida.
-Está bien, pero ten cuidado.
-Lo tendré.
Y tras decir esto, la maga celestial se marchó de allí.
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Happy volaba por el bosque en busca de su amigo pelirrosa, el cual pudo ver como corría fuera de la cueva, con el semblante molesto. Y tras verle así decidió avisar a Lucy que se iría a tomar un poco el aire y que en un rato volvería. Y después de varios minutos buscando, logró encontrar a su amigo sentado sobre un tronco tirado en el suelo. Tenía los brazos sobre sus rodillas y tapaba su cara con las manos
-Natsu… -llamó el exceed. El pelirrosa alzó la cabeza y le vio.
-Happy, ¿qué haces aquí? –preguntó sorprendido.
-Vi como salías corriendo y decidí ir a buscarte –contestaba al mismo tiempo que se acercaba a él y se sentaba a su lado-. ¿Por qué estás así?
-Es una historia muy larga de contar…
-¿Es sobre lo que nos contasteis Gray, Erza y tú varios días atrás¿ -preguntó.
Natsu asintió con la cabeza.
-Así es. Hoshi nos ha dicho que los objetos que encontramos no son lo suficiente como para devolvernos a nuestro tiempo, y que la única opción de volver es entregándole lo que nos pidió.
-¿La armadura de Erza, la magia demon Slayer de Gray y tu bufanda?
-Bueno, no es del todo correcto…
-No entiendo, ¿cómo que no es del todo correcto?
El mago se encogió de hombros y le dijo la verdad: sobre lo que en realidad tenía que entregar a cambio y su decisión de no hacer perjudicar a nadie a cambio de regresar.
-Es injusto…
-Lo sé… pero no pienso rendirme… yo no pienso…
-¿Natsu? ¿Happy?
En ese momento los dos se dieron la vuelta y vieron como de los arbustos salía Lucy.
-Lucy –dijeron los dos al unísono.
-¿Qué hacéis aquí? –preguntó ella.
-Nada, solo hablar –contestó Natsu.
-¿Sobre qué?
-Pues… verás…
El pelirrosa no sabía que responder, ya que no quería decirle sobre la verdadera situación.
-Bueno, entiendo que no quieras decirme –dijo-. Pero, quiero que sepas que si quieres hablar con alguien además de Happy, puedes contar conmigo.
Natsu sonrió.
-Lo sé –asintió él-. Ya que tú eres mi mejor amiga, y una de las personas de las cuales más puedo confiar.
La maga celestial sonrió.
-Claro.
-Y bueno… puede que ahora no pero… cuando me sienta dispuesto, te contaré todo –dijo.
-De acuerdo, cuando tú quieras –contestó con una sonrisa, provocando que el pelirrosa le devolviera la sonrisa.
-Bueno, Happy, Lucy –comenzó-, volvamos con los demás.
-¡Sí! –respondió la rubia.
-¡Aye! –siguió el felino azul.
En ese momento, varios arbustos comenzaron a moverse y en unos instantes de ellos salieron varios soldados, rodeándoles. Aquellos hombres iban vestidos con armaduras de acero que les cubrían todo el cuerpo, y sobre sus cabezas llevaban cascos, tapando sus rostros.
-Vaya, vaya. Si aquí hay una parejita y su mascota –comentó uno de los soldados que seguramente era el líder del grupo, que tras decir ese comentario provocó la risa del resto de sus compañeros.
-¿Quiénes sois? –preguntó Natsu molesto y dispuesto a atacar.
-Pues es simple: las personas que os derrotaran y os llevaran como esclavos a Larie.
-Antes muerto que ser un esclavo vuestro.
-Ja, eso ya lo veremos –contestó-. ¡ATACAD!
-¡Rugido de dragón de fuego! –exclamó el mago lanzando una llamarada sobre los hombres que se abalanzaban sobre él.
-¡Ábrete puerta del cordero blanco! ¡Aries! –dijo Lucy sacando la llave de su espíritu. Y tras un haz de luz el espíritu apareció delante de ella.
-Lo siento -dijo nada más salir. Cuando dijo aquello alzó las manos y de estos salieron gigantescas bombas de lana que bloqueaban a los soldados seguir hacia delante.
-Ah... –suspiraban estos completamente embobados-. Que suave está…
-Buen trabajo, Aries –felicitó la maga a su espíritu.
-¿Y yo que puedo hacer? –preguntó el exceed mirando a su alrededor. Entonces se le ocurrió algo-. ¡Natsu! ¡Lucy! ¡Voy a buscar a los demás!
-¡Entendido! –exclamó el mago de fuego-. ¡Y date prisa!
-¡Aye! –dijo poco antes de hacer aparecer sus alas y salir volando de allí.
-Maldición, ese animalucho sabe usar magia –dijo el líder-. Da igual, por esa cosa tan insignificante no vale la pena. Así que intenten atrapar a toda costa a esos dos.
-¡NI SE TE OCURRA LLAMAR A MI AMIGO INSIGNIFICANTE! –rugió Natsu antes de atestarle un puñetazo en toda la cara, provocando que el casco que llevaba saliera volando y dejara ver el rostro del hombre. Tenía el pelo rubio y los ojos negros, y por toda su cara tenía varias cicatrices.
-Si quieres jugar, pues eso haremos –dijo con una sonrisa macarra-. Así que no te creas que habrá compasión para ti.
-¿Enserio? –dijo el pelirrosa haciendo crujir los huesos de sus manos-. Pues si es así, ya estoy encendido…
Pero mientras que esa pelea ocurría, nadie había notado que el sol se estaba ocultando tras la luna…
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En la entrada de la cueva, Wendy y Charle se encontraban mirando al cielo, sorprendidas.
-Qué extraño… -comenzó a decir la joven-. No sabía que hoy habría un Eclipse.
-Yo tampoco –dijo la felina mirando al cielo. Se quedaron en silencio mientras que Charle al mismo tiempo que observaba como todo se iba oscureciendo poco a poco, recordó las visiones que tuvo. Y en ese entonces comprendió…
-¿Charle? ¿Qué te pasa? –preguntó la peliazul preocupada por su amiga, que se estaba agarrando la cabeza con sus patas.
-Oh, no… -empezó a decir mientras negaba, intentando creer que era una broma de mal gusto que por desgracia suya no era. Pues había descubierto algo el cual no se había dado cuenta hasta entonces: y era que en aquellas visiones el cielo estaba casi oscuro, como si estuviera atardeciendo. Pensaba que aquello ocurriría cuando el sol se estaba poniendo y nunca se le paso por la cabeza que fuera un eclipse tal y como estaba sucediendo en ese momento.
-¡Charle! –llamó por enésima vez Wendy sacudiéndola suavemente para que reaccionara.
-Natsu… Lucy… -comenzó a decir lentamente, con los ojos abiertos como platos-. Están en problemas…
-¿Qué? –preguntó sin entender.
-¡NECESITAN NUESTRA AYUDA, WENDY! ¡VAN A SER ATACADOS!
