10-. Esto duele más.

Una vez se hubo marchado Ron me quede destrozada, frote mis labios con el dorso de la mano queriendo quitar todo rastro que aún tenía de él. Cuando fui consciente de lo que hacía pare de inmediato. Creo que mi reacción es exagerada, es mi marido y tiene todo el derecho del mundo de besarme, aunque yo en ese momento no lo deseara.

Sumida en mis pensamientos no me percate de que alguien se adentraba en la cocina hasta que hablo.

- Hermione, ¿estas bien?- pregunto Harry dulcemente.

- ¿Quereis dejar ya de preguntarme todos si estoy bien? ¿Por qué no habría de estarlo? ¿ Y qué haces aquí? Habíamos quedado en el ministerio- replique enfadada.

- Sí, hace una hora. Estaba preocupado al ver que no llegabas.

- ¡Harry lo siento! No me di cuenta de la hora. Pero no deberías preocuparte, solo que no he pasado una buena noche. Voy un momento a la Madriguera, tu ve yendo al ministerio, enseguida te alcanzo.

- Es por Ron, ¿verdad?- corto sujetandome del brazo cuando estaba a punto de desaparecerme-. Hace tiempo que lo vengo notando raro.

- No, no es eso, Harry. Sólo que me duele un poco la cabeza y no me encuentro bien- mentí a desgana.

- ¿Quieres ir a San Mungo? Yo te acompaño.

- No tranquilo. Se me pasara enseguida. Tu ve al ministerio en diez minutos nos vemos allí.

- Esta bien- se despidió depositando un beso en mi mejilla-. Pero deberías de cuidarte más.

De nuevo sola y la tristeza invade nuevamente todos mis sentidos. Pero no puedo estar siempre así, esto es un bache pasajero, seguro que esta noche aparece el Ron de siempre dispuesto a estar un rato con su familia. Pero que confundida que estaba.

La mañana ocurrió sin ningún inconveniente, ya teníamos cita para el juicio que seria el miércoles, es decir dentro de cuatro días ya que hoy es viernes. Acordé con Harry que deberíamos prepararnos duramente porque aunque estoy segura de que tenemos el caso ganado nunca se puede dar nada por sentado y eso es algo que hemos aprendido a la fuerza. Discutimos cual sería el lugar adecuado para dichas charlas ya que no podíamos quedar en el ministerio porque el fin de semana cerraba y no nos debía de ver nadie. Así que llegamos a la conclusión de que el sitio ideal era la casa que Sirius Black le dejo como herencia a Harry, el cuartel general de la orden del fénix. En que llegue a casa ya con mi hija le envié una nota a mi nuevo conocido.

Malfoy:

Te esperamos mañana a las dos del mediodía en la puerta del ministerio, se discreto, recuerda que no deben saber que te defiendo.

Espero que pases buena noche, hasta mañana.

Granger.

Tengo ya la cena lista, el plato favorito de Ron, pero él aún no se ha dignado en aparecer, pero bueno aún son las diez, hay que dar un voto de confianza. Me siento en el sofá a ver la televisión mientras espero, un programa de cotilleos mágicos. Los párpados se me van cerrando poco a poco muy a mi pesar.

- Hermione- me llama alguien dándome suaves toques-. Despierta ya estoy aquí.

- ¿Qué...? ¿Ron?- miro el reloj desorientada y una furia enorme me invade-. ¿Se puede saber donde has estado?

- No empieces, no estoy de humor.

- Muy bien el señor Ronald Weasley no está de humor y a su mujer que la jodan, total poco te importa que te haya estado esperando.

- Nunca has dicho mayor verdad- afirmo con una sonrisa extraña.

- ¿Y tu hija? ¿Tampoco ella te importa?

- Callate de una vez- gritó, lo que causo que diera un brinco en mi sitio asustada.- Estoy hasta las narices de que todo lo que haga lo hago mal, pero claro se me olvidaba que tu eres doña perfecta.

- Muy bien. Pues no te preocupes que no te diré nada más- dije retirandome del salón.

- ¿A dónde te crees que vas?

- Lejos de ti, que al parecer es lo que quieres.

Y como única respuesta recibí un fuerte golpe.

- ¡Basta, Ron!- exclamé llevandome la mano a la mejilla.

- Debes aprender a respetarme y yo te enseñare.

- Eres un desgraciado- golpe- tu no sabes lo que es el respeto- golpe- me das asco- golpe mucho mas fuerte que me hizo caer.

- Ahora si que sabrás lo que es bueno. Tu lo has querido, Hermione.

Intenté escapar, huir, correr, pero nada me preparó para lo que venía a continuación.

- Incarcerous- unas cuerdas provenientes de su varita me ataron primero las manos y luego los pies y otra más alrededor de mi cabeza para taparme la boca, dejandome sin ninguna posibilidad de poder defenderme. Volvió a usar la varita pero esta vez para elevarme en el aire y depositarme violentamente sobre la cama-. Recuerda que esto lo hago por ti, cariño.

Subió mis brazos por encima de la cabeza y los sujeto con fuerza impidiendome moverlos. Comenzó rasgandome las ropas, tocando con furia todo mi cuerpo mientras yo sacaba toda la impotencia que sentía en ese momento a través de las lágrimas y solo deseaba que este sufrimiento acabara cuanto antes.

- No te preocupes, no durará mucho, Hermione- dijo con voz suave, pero antes de volverse a callar añadió:- Siempre y cuando sigas llorando. No sabes como me gusta verte así.

Fue la peor media hora de mi vida, mucho peor que cuando Bellatrix me torturó a base de crucios. Esto duele más. No podía imaginar nada peor. Que la persona por la que lo has dado todo y pensabas que te quería te hiciera algo semejante no tiene perdón. Cuando hubo acabado se dejó caer largo a mi lado, dispuesto a dormir sin siquiera desatarme, pero Rose se puso a llorar avisando que era hora de alimentarla.

- ¿Y ahora qué coño quiere?- pregunto molesto

- Es hora de su comida, dejame ir- al ver que no decía nada suplique-. Por favor, tiene que comer.

- Te voy a desatar, pero le das de comer, la cambias, haces lo que tengas que hacer y vuelves aquí. Pero me asegurarse de que vuelvas- cogió su varita para ordenar-. Imperio.

Acto seguido me levanté por inercia hice lo que me hubo indicado y volví a su lado en contra de mi voluntad.

- Eso es, ¿ves qué sencillo es hacer lo que se te ordena? Estas mucho más guapa con la boca cerrada sin protestar- acarició mi mejilla y deposito un beso en mis labios-. Ahora vamos a dormir y ni se te ocurra moverte de la cama a no ser que tu hija llore.

Y así pase la noche en vela, con temor de moverme de su lado por miedo a las represalias.

Ya era la hora en la que había quedado con Harry y Draco, pero mi cuerpo no respondía a ninguna orden, aún tenía demasiado presente lo que había ocurrido por la mañana.

Flash back

Seguía acostada en la cama, sin haber podido pegar ojo en toda la noche, cuando mi marido decidió que era hora de levantarse. Se ducho, arregló y fue a mi encuentro.

- Ven preciosa, tenemos que hablar- ordenó.

- Dejame en paz, no tengo nada que hablar contigo. Vete a donde te de la gana y ojalá no vuelvas- comenté, aunque me arrepentí de inmediato.

- No, monada, no. No vas a tener la suerte de librarte de mi tan fácilmente- se acercó hacía a mi mientras yo retrocedía, me agarró del pelo tirando hacia abajo, mientras que con la otra mano me agarraba la garganta impidiendome respirar y estampandome contra la pared, haciéndome daño-. Recuerda lo que te enseñe ayer, cariño. No debes tratarme así, parece que aún no te ha quedado claro. Se ve que aún me queda mucho trabajo por delante.

- Ron...no...no...no puedo... respirar.

- ¿Vas a hacer lo que yo te diga?- asentí como pude y me soltó-. Bien, ahora dame la mano.

- ¿Qué?

- Que me des la mano- hice lo que me pedía-. ¿Donde tienes la varita?

- En el cuarto de Rose.

- Bien, así sera mucho más fácil, vamos-cuando llegamos continuo-. Ahora vas a seguir mis instrucciones paso por paso. Ni se te ocurra atacarme, ni se te ocurra hacerme nada y sobretodo ni se te ocurra desaparecerte, porque vas a estar agarrada a mí y te seguiré vayas donde vayas. ¿Ha quedado claro?

- Sí, pero no entiendo lo que quieres.

- Ahora lo sabrás- le dio mi varita a Rose que la agitaba feliz sin tener idea de lo que ocurría a su alrededor-. Dame la mano y ahora di lo que yo te diga- no me quedó otro remedio que asentir-. ¿Juras que no te volverás a entrometer en mis asuntos?

- ¿Qué estas haciendo Ron?- pregunte asombrada dada la seriedad del asunto, intentando soltar la mano inutilmente.

- ¡Jura!- gritó

- No voy a hacer semejante estupidez.

- No me dejas más remedio, Hermione, y esto es algo a lo que no quería llegar- dirigió su varita a Rose-. Tu decides si te merece la pena jurar, sino ella pagara las consecuencias.

- ¡No! No le hagas nada, por favor. No se como has podido llegar a esto.

- Deja de hablar y jura, joder.

- Juro- de mi varita que sostenía Rose salió una pequeña llama brillante de color dorado que se entrelazo entre nuestras manos.

- ¿Juras que por nada del mundo intentaras huir de mí?

- Juro- dije ya con las lágrimas resbalando por las mejillas y una segunda llama se unió a la primera.

- Y por último, pero no menos importante. ¿Juras que no le contaras a nadie nada de lo que pase entre nosotros?

- Juro- en que la tercera llama se juntó con sus compañeras me soltó la mano y me derrumbé en el suelo.

- Bien, ahora ya me puedo ir tranquilo. No se a que hora volveré, pero no me esperes despierta- me dio un beso en los labios y antes de marchar añadió:- Si por alguna razón intentas burlarte de mí, a parte de que morirás, no olvides que Rose quedará a mi merced, sin tu protección- y se fue guiñándome el ojo.

Fin del flash back

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Bueno chicos es la primera vez que os escribo, solo quería saber que os parece el rumbo que va cogiendo la historia, acepto todo tipo de criticas.

Espero votos y comentarios, que aunque no lo creáis animan mucho a seguí escribiendo.

Gracias por vuestro apoyo.