Higurashi no Naku Koro ni Matsuri: P&F
Introducción
Este documento son los arcos adicionales de los juegos Higurashi no Naku Koro Ni Matsuri y Higurashi no Naku Koro Ni Kizuna, adaptados los que se puedan a esta historia.
Agradezco con antelación a Ez116 por prestarme a sus OCs y algunas partes de su historia "Cómo llegaste a Nosotros" para poder situar bien algunos de los arcos.
Higurashi le pertenece a Alchemist, Ryukishi07 y 07th Expansion. Phineas y Ferb a Disney, Dan Povenmire y Jeff "Swampy" Marsh. Ben le pertenece a Ez116 y la Dra. Victoria a mí.
Arco de la Exposición del Fanboy
(Fanboy Exposition Chapter)
III
- ¡Muere! ¡Muere de una vez! ¡Maldito Fanboy!
- ¿Quién dice todo eso? – preguntó Irving.
- ¡Deberías avergonzarte… nos abandonaste por salvar tu pellejo! ¿No que eras nuestro fan? ¿Eh?
- ¡Phineas, Ferb… yo… lo siento! Sólo que… ¡Tengo miedo… no quería morir!
- ¡NO DES EXCUSAS!
- Por favor… Phineas… Ferb… yo…
- ¡NO SOMOS AMIGOS DE COBARDES!
- ¡YA BASTAAAAAAAAAAAAA!
Y gritando Irving despertó de una pesadilla. Vio el reloj de su cuarto: 6:45 AM.
Se levantó entonces y se lavó la cara. Esa pesadilla llevaba algunos días torturándole… pero no sabía qué hacer para que se alejara… y es que en el fondo, se sentía culpable por haberse ido de Danville… pero eran sus padres… ¿Qué podía hacer?
Cierto que los padres tienen la patria potestad de sus hijos, pero hacer ciertas cosas sin pedir la opinión de ellos debería ser criminal. Después de todo, los hijos no son sólo bultos con patas y ojos que deben obedecer ciegamente a los padres.
Irving se vistió, mientras trataba de alejar esos pensamientos de su mente, porque en su mente ahora estaba su nueva luz… Eva. La chica que le dijo que sí… la chica que sería su primer amor. Y eso era algo que le haría olvidar todo eso de Oyashiro-sama. Después de todo, Irving no creía en Oyashiro-sama… porque… ¿Acaso un dios haría que la vida de dos niños tan buenos se vaya de repente al infierno? No… eso no era un dios… era un maldito diablo vestido de ángel de luz.
Entonces Irving decidió bajar al comedor. Estaba algo preocupado eso sí por su pesadilla, por lo que no tenía hambre… y además… por lo que pasaba ahí abajo en la mesa.
- Irving cariño… toma tu desayuno…
- Esto… mamá… yo no tengo hambre…
- ¡Pero come algo hijo… por favor…!
- Vamos Irving… no seas así… - dijo Albert.
- No mamá… ¿Por qué no ves las noticias?
Irving desearía nunca haber encendido el botón de esa televisión. ¡Nunca!
"Ya han pasado algunas semanas desde el Accidente de Gas Natural en el Lago Barbafea, conocido también como el Gran Desastre de Danville. El gas tóxico todavía sigue en el lugar y las autoridades han cerrado todos los accesos. El Ejército y la Cruz Roja están intentando buscar más sobrevivientes… y el Presidente ha llamado a esta, una crisis que nos recuerda el poder de la Madre Naturaleza y cómo el hombre no puede creer que…"
- Esto no es un incidente de gas – dijo la madre de Irving.
- ¿Eh? ¿Mamá… todo bien?
- Esto… es una maldición… no tengo ninguna duda… es… Oyashiro-sama…
- Creo que tengo que irme… adiós Albert… adiós mamá… - dijo Irving para cortar ese incómodo momento - ¡Los veré luego!
Y se fue rápidamente de ahí. Sin embargo… el daño ya había sido hecho.
- Oyashiro-sama… esto fue obra… de él… de su maldición… y maldecirá a mi familia…
Irving corrió por las calles. Era temprano, así que podía caminar y divagar un poco…
- Siempre mi madre y esa maldición… Albert ya está con los ánimo caldeados… pero… creo que todo este ambiente tenso ya es suficiente maldición. ¡Rayos! ¿Acaso no podemos… vivir felices como antes? No… creo que no lo sé… ¡Pero sé que todo saldrá bien!
- Irving… Irving… - le llamaron sus compañeros… ¿Qué haces tan temprano?
- Esto… me levanté pronto…
- ¿Quiéres oír los nuevos chismes del amor? Ah… Matty está saliendo con esa chica del otro grado… seguro en estos días se besarán… ¡No puedes perdértelo!
- ¿¡Matty? ¿Acaso… él lo confesó?
- ¡No sabes lo que te perdiste, le llevó una rosa y le dijo… 'Siempre serás la persona que amo… yo.. te amo… con todo mi corazón…'! ¡Sonaba tan cursi! Me pregunto cómo se creyeron eso…
- Matty siempre va al grano, no tiene nada que esconder… - respondió Irving.
- Pero es Sábado… seguro en la tarde harán toda una cita…
Al oír lo de "Sábado" un escalofrío recorrió a Irving. ¿Sábado…? ¡Su hermano le habían dicho semanas atrás que ese día irían de visita a unos parientes! Irving rebuscó sus bolsillos… pero no encontró llave. ¡Tenía que volver!
Corrió con toda su fuerza hasta su casa, pero al intentar girar el pestillo… ya estaba cerrado. Se habían ido… Albert y su Madre. Y no llegarían hasta la noche… ahora estaba… totalmente solo.
Irving sin saber que hacer se sentó cerca de la puerta de su casa. Era irónico… un lindo día… pero él ahí… abandonado tal vez por haber retado a su madre. ¿Justicia divina? ¡No!
- Joven… ¿Se llama usted Irving?
- ¿Eh?
Un hombre que tenía apariencia de ser un fumador y con una libreta le dirigía esa extraña pregunta. Irving… sintió algo de intranquilidad al verle y le respondió.
- Eee… si… ¿Se le ofrece algo?
- Soy David… de Ediciones Danville – mintió el Detective David – Soy… un escritor que recolecta muchas historias del folklore local aquí en Estados Unidos. En especial los que cuentan del Lago Barbafea. Mi editorial está ubicada en esta región.
- Esto… yo…
- ¿Dónde está tu familia? Quería entrevistarme con algún adulto…
- Ellos… se fueron… - dijo Irving – Olvidé sacar mi duplicado de llaves…
- Si quieres podemos hablar un rato en la cafetería de aquí. ¿Qué dices?
- Claro… pero señor… yo no conozco la historia de Danville y el Lago Barbafea…
- No importa… ya estoy viejo y nadie quiere hablar conmigo. Hazle un favor a este viejo y dale compañía. Te llevaré a almorzar si eso quieres…
- ¡Trato hecho! – dijo Irving levantándose.
En unos pocos minutos Irving se vió en un Starbucks cerca de su casa tomando un refrescante café y galletas con el "escritor" David. En el fondo… Irving se preguntaba que hacía con un extraño. ¿Realmente podía fiarse de él? Siempre le habían dicho que nunca se fiara de extraños. Pero estaba ahí… por la comida, porque no quería quedarse solo… no importa la razón que se inventara, no quería estar solo.
- ¿Eres… Irving, verdad?
- Claro… soy Irving.
- Y yo soy David… jejeje…
Irving notó que los ojos de David brillaban. Era una sensación rara… por un momento… sintió miedo… como si realmente David quisiera hacerla algo malo.
- ¿Qué… quiere… saber…?
- Sobre Oyashiro-sama… - respondió David.
Irving tragó en seco al oír ese nombre… que le traía malos recuerdos.
- Irving… el culto de Oyashiro-sama… ¿Has oído de él?
Irving tenía hambre… así que no le quedó otra que hablar con ese hombre. No quería… pero como se dice "más cornás da el hambre". Hablar de un mito falso no lo mataría.
- Mi… madre… lo venera… pero yo no sé mucho de él…
- El culto de Oyashiro-sama es normalmente escatológico, es decir se refiere muchas veces al fin del mundo. Danville fue arrasada por el gas… y a eso se le llama la Maldición de Oyashiro-sama…
- Esto… no lo sabía…
- Pero… lo más raro, es que la leyenda… dice que cuando Oyashiro-sama maldice… los que viven en la ciudad maldita… cometen aberraciones.
- ¿Aberraciones…? ¿Qué es eso…?
- Creyendo que deben liberarse de la ira de Oyashiro-sama empiezan un ritual religioso… sacrificios para calmar a Oyashiro-sama… pero algunos de esos sacrificios eran… criminales.
- ¿¡Eeeehh?
David sacó de un maletín una laptop y entró a la Internet aprovechando el lugar.
- Muchos de estos sacrificios… eran gente tomando su vida para proteger a su familia… otros eran quemaduras… gente ahorcándose o saltando a los trenes… y casos… paranormales…
- ¿Paranormales…?
- Gente... que se rasgo el cuello con un cuchillo o con sus propias manos… casos… tan macabros, que el público no sabe de ellos… y que la policía ignora. Pero… que según mi investigación… parece como si el espíritu de Oyashiro-sama estuviera rondando en varias ciudades de este Estado.
- ¡No es posible… la gente de Danville!
- Según el Washington Post – dijo mostrándole a Irving la laptop – Ha habido tres crímenes sonados en todo el estado… una persona mató a sus inquilinos envenenando la comida de la pensión… usando venenos de agricultura… en New York… otra persona mató a sus hijos y nietos con una escopeta y se suicidó… en Seatle y la otra… quemó su casa… y se ahogó ella sola hasta morir. Y lo más terrible… es que según el Facebook de todos ellos… todos eran… de Danville.
Irving empezó a sentir que el corazón se salía de su boca. ¿¡Todos esos titulares eran de gente de Danville? ¿Acaso… un crimen pronto aparecería en su familia?
IV
- Esto… es mentira… ¿verdad?
- Conozco de ti… me he informado… - dijo David – Eres el fan número uno de Phineas y Ferb. Lo sabes todo de ellos… sabes de su mascota Perry, sabes de la Tropa de Exploradoras… lo sabes todo… ¿Podrías compartir ese conocimiento conmigo?
Irving sudaba frio… estaba agarrotado del miedo… de ningún modo él…
- Yo… no sé de qué me habla… señor…
- ¿¡Estás mintiendo? ¿Verdad?
- Yo… no… ahhh…
- Eso de Danville no fue un accidente… ¿Porqué se encontró el cadáver de Perry masacrado un día antes del desastre? ¿Porqué se encontraron restos humanos de una niña sin identificar en las alcantarillas? ¡Lo que queremos son los detalles de ti! ¡Tu versión de lo que pasó! Hay muchas cosas que no entiendo de Danville… y ¡Definitivamente no creo la leyenda! ¡Ayúdame a descubrir la verdad… a saber que pasó en Danville!
- Eeeeh… eeh… yo… no se nada…
- ¡Vamos Irving… tú puedes!
David trataba a Irving como si fuese un culpable, como si con algo de presión, se quebrara y contara "todo" lo que supiera. Aquello… era una tortura para Irving… hasta que…
- ¡Irving! – gritó Eva entrando al café - ¿¡Cómo es posible que te hayas saltado la clase?
- Disculpe… - dijo David – Señorita… estoy hablando con el joven…
- Y le recuerdo que retener a un menor de su día de clases es ilegal… - dijo Eva - ¿Acaso quiere ganarse una denuncia por pedofilia?
- ¿¡Pedofilia…? ¿Porqué yo querría…?
- Entonces no entiendo porqué está reteniendo a este muchacho… que lleva mochila. Lo siento, nos vamos… adiós señor…
Eva tomó de la mano a Irving y lo sacó del café. En cuanto David se quedó solo, golpeó con el puño la mesa donde se sentaba, como maldiciendo su suerte.
- ¡Demonios… estuve tan cerca!
Y para controlarse, sacó un cigarrillo y empezó lentamente a inhalar el tabaco…
Trasladémonos al Patio de la Escuela de Irving. El chico estaba lavándose la cara en los surtidores, como queriendo hacer desaparecer el mal rato que había pasado.
- ¿Irving… estás bien?
- Claro… gracias… por sacarme de eso…
- ¿Qué había pasado… cuéntame Irving?
- Ese hombre… dijo que era de una casa editorial… pero luego insinuó que la gente de Danville eran asesinos… que… tuve algo que ver con el caso de Phineas y Ferb. ¡No, por favor!
- ¿Te encuentras bien?
- Si… claro que estoy bien…
- Irving… te acompañaré a casa…
- Gracias Eva…
Irving tomó su celular y marcó a su casa. Esperaría que nadie responda… pero alguien levantó el fono en ese momento…
- ¿Irving?
- Mamá… ¿Eres tú?
- Irving… se te oye preocupado… ¿Acaso…?
- No nada… creí que me quedé sin llave pero…
- No te preocupes, Albert fue de visita y yo a hacer unas compras… no debes preocuparte… pronto Oyashiro-sama ya no estará más enojado con nosotros…
- ¿Eeh?
- Al fin tu madre logró poner todo bajo control… siéntete tranquilo…
Y diciendo eso colgó el teléfono. Irving se mostró… turbado… pero supo que tenía que volver.
- Vamos Eva… dijiste que me acompañarías… - dijo Irving.
Aprovechando el día… Irving tomó de la mano a Eva. Ella le sonrió… y los dos caminaron por la calle despacio hacia donde la casa de Irving. El chico querría que ese momento fuera eterno… pero… Eva… fue alguien que conoció cuando llegó a Keystone. Ella también era por así decirlo algo así como algo fan del grupo de Phineas y Ferb… por lo que congeniaron deprisa. En ese viaje nadie dijo ni una palabra… pero… los gestos… eso era el lenguaje del amor para ellos. Irving sentía una sensación de felicidad… al estar con Eva… porque… olvidaba a Phineas y Ferb… y sus muertes.
- Irving… - dijo Eva - ¿Tu casa está volteando la esquina… verdad?
- Sip… está ahí a la vuelta…
Cuando volteó… Irving deseó que la tierra se lo hubiese tragado. Su casa estaba llena de extraños tótems, que colgaban por las ventanas y puertas, así como "forrada" por así decirlo, con sogas de las cuales colgaban huesos de pollo… ajos… y hierbas varias… como si fueran los ingredientes para el brebaje de un brujo.
- ¿¡Pero… que es esto…? – dijo Irving.
Miró hacia atrás y vio a un gran número de curiosos ver esa casa. La gente empezó a murmurar.
- Oh no puede ser… también en este vecindario… están los locos de Danville… que creen en esa leyenda… demoníaca… de Oyashiro-sama.
- Oyashiro-sama es el diablo, casera… es una de de esas malditas leyendas que nos apartan de Jesucristo, el que derramo su sangre en la cruz del calvario…
- Mi divino Jesús… y ellos adorando a ídolos… a diablos… deberían avergonzarse…
A Irving le importaba un pepino lo que pensase la gente. Después de todo un Dios no permitiría lo de Danville… era… algo… demasiado… terrible… y siendo lo peor, niños sus protagonistas. Pero había alguien a quien si le preocupaba… Eva. ¿Qué pensaría ahora ella de él?
Eva veía los tótems y los huesos de pollo… tapándose la boca por no gritar.
- Esto… Eva… yo… por favor…
- Nos vemos en la escuela… Irving… adiós…
Irving no soportó mas y se metió corriendo a su casa, abriendo la puerta con violencia y la cerró tras sí, con el corazón que le quería explotar.
- ¿¡Que voy a hacer? – dijo dejando caer su mochila ya adentro - ¡Eva… pensará… que yo… soy… un loco… un raro! ¡Eva lo ha visto! ¡¿Se asustará de mí? ¿La perderé…? Noo…
Irving se acercó a la ventana para ver a Eva, pero escuchó los chismes de las mujeres.
- Desde que pasó eso en Danville han venido muchos locos aquí…
- Los periódicos no dejan de informar de crímenes casera… no sólo aquí, sino en todo el país. Esa gente de ese pueblo maldito es como un cáncer…
- ¡Ellos han traído sus cuerpos poseídos por Satanás aquí… a nuestra tranquila comarca! ¡Si el diablo quiere matar, que se mate entre diablos… pero que no vengan a nuestras ciudades! ¡Esos malditos deben irse de aquí! ¡Todos los que vienen de Danville, deben irse de aquí!
- ¿Qué clase… de broma es esta…? Yo no soy un asesino… mi madre… no es asesina… Albert no es un asesino… Phineas y Ferb… no son asesinos…
Irving caminó despacio por su sala. El terror lo consumía.
- ¿Mamá…?
Un ruido como de agua siendo revuelta por una espátula se oía… ¿O era ruido de "algo" chapoteando desesperadamente en el agua? Irving… caminó más despacio y a la defensiva, como buscando saber de dónde venía ese infernal ruido.
Vio que la cocina estaba… limpia… por lo que empezó a caminar… hacia donde podría salir el ruido del agua… el baño… ¿Pero quien estaría haciendo eso?
- ¿Mamá…? ¿Dónde estás?
Y al ver la puerta del baño entreabierta, entró. Y vio a su madre arrodillada con las manos dentro de la tina llena. Pensaba reclamarle por lo que pasaba… pero al ver a su madre… sintió seguridad.
- Mamá… ¿Quieres que te ayude con el lavado? No puedes lavar en la tina…
- Hola Irving… lamento haberme ido sin avisar… te he comprado unas ricas hamburguesas como compensación… ¿Podrás perdonarme…?
La mujer en ese momento sacó las manos de la tina… pero Irving no vio salir ni ropa… ni detergente. Irving se extraño… ese ruido… que oyó era como de lavar ropa…
- ¿Mamá… que estabas haciendo?
- Ah… hijo… he logrado… proteger a la familia… sólo hay que hacer algunos sacrificios…
Irving miró directamente a la tina y entonces obtuvo una macabra respuesta. ¡Eso no era ropa! ¡Esos eran animales ahogados en jaulas! ¡Era su hámster… flotando y sólo bloqueado por la jaula para que no emergiera! ¡Ese era… un gato negro ahogándose… y que finalmente murió en la jaula en la que estaba atrapado! ¡Esos eran dos cachorritos… flotando ya muertos, con los ojos desencajados por la presión del agua y su poco tiempo de vida!
- ¡! ¡AAAAAAHHHHHHHH!
- ¿Qué te ocurre Irving? Esto es sólo un hechizo… para protegernos… de Oyashiro-sama… y por la felicidad de mi familia… de Albert… de mí… y de ti. Esto es un poco doloroso… es terrible… ahogar así a esos animalitos… pero… la familia es lo primero. ¿No lo crees?
- ¡Eeeeekkkk!
- Oh vamos… si es por la familia, nosotros hacemos todo lo que podemos… ¿Quieres ayudarme, qué dices, hijo? ¿Ayudarás a mamá?
Su madre se levantó y trajo de una esquina, una última jaula donde otro cachorro aullaba llorando, porque seguro ya presentía su destino.
- Pásame la siguiente jaula… esta es la última… ¿Te gustaría intentarlo?
- No...
- Alcánzame la Jaula entonces… por favor…
Poseído por el shock de ver a su madre ser una asesina de animales… Irving… le alcanzó la jaula.
- ¿Puedes sumergirla tú? De ese modo Oyashiro-sama… no te maldecirá…
- No… no… ¡UWAAAAHHHHHH! ¡NOOOOOOOO!
Y gritando de miedo, corrió hacia el teléfono de casa y marcó el celular de Albert. Lo que había visto… era espantoso… macabro… horrible…
- ¡Albert! ¡Albert!
- ¿Irving… que pasa?
- Mamá… ella… compró cachorros… animales… tomó… a mi hámster…
- ¿Qué pasa con eso?
- ¡ELLA LOS AHOGÓ A TODOS EN LA BAÑERA! Tengo miedo…
- Irving… ¡SAL DE AHÍ, ESCAPA!
- ¿Eh?
- He ido a ver a nuestros parientes… y no sólo mamá… ellos también… ¡Están locos!
En ese momento una mano se posó sobre Irving.
- ¡Eeeeekkk!
Esa mano era la madre de Irving… que simplemente colgó el teléfono, presionando el pulsador.
- Ha sido doloroso… pero ya hemos acabado. Ahora… ya no hay nada que temer… ¿verdad?
El abrazo de la madre de Irving… su hijo lo sintió… como un abrazo… del demonio. Pero no tenía a donde ir… no sabía que hacer…
- No te haré daño… sólo… haré lo que sea necesario… para protegerlos… a ti y a Albert.
- Mamá…
- Todo irá bien… todo irá bien querido hijo…
