Autora: Stunning sunset

Traductora: nekoumori

Disclaimer: Ninguno de los lugares o personajes me pertenece, pertenecen a Masashi Kishimoto,y en caso de que haya un OC a Stunning sunset.

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Sakura entrenó una temporada más, durante la cual el Cabeza del Clan Uchiha le mandó una carta diciendo que esperaban su visita usando un águila mensajera. Ahora que podía leer, le había escrito, y le dijo que se quedara la águila para que se pudieran comunicar más frecuentemente. Llegando a la conclusión que sería más fácil avisar su algún ninja de Konoha paraba por ahí, aceptó la águila y la llamó Konoha. De ese modo, incluso si estaba lejos de su amada aldea, esta siempre estaba con ella. Resultó que la águila era remarcablemente inteligente y se podía confiar en ella. Pronto empezó a mandarla – aparentemente, Uchiha Fugaku había pensado que era buena idea mandarle una hembra – a buscar víveres de vez en cuando. La águila normalmente se pasaba el tiempo en el hombro de la niña, de vez en cuando mordiéndole la mejilla, y básicamente manteniéndola acompañada cuando Jiraiya estaba fuera haciendo lo que fuera que hacía cuando las cosas se ponían demasiado médicas para él.

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"Ese pájaro es infernal."

"Pues te aguantas, jiji," Contestó Sakura, recogiendo unos cuantos objetos necesarios en una bolsa.

El hombre mayor se cruzó de brazos, haciendo un puchero, y deseó que pudiera mirar mal al pájaro que en ese momento estaba haciendo un nido en su cabello.

"Por lo menos no va a venir con nosotros todo el camino de vuelta a Konohagakure."

"Yo la llevaría con nosotros," Dijo Sakura, cogiendo su saquito de dinero, "pero tiene que quedarse por si alguien viene en busca de mis servicios. Va a venir a buscarme si algo pasa para que pueda venir de vuelta"

Jiraiya frunció el ceño momentáneamente y la cogió del brazo, parándola mientras ponía cosas en su bolsa. Le giró el antebrazo y pasó un dedo por su muñeca.

"Ni siquiera sabes si va a funcionar … Tal y como yo lo pensé, debería haberlo testado antes …" Dijo con arrepentimiento, mirando el tatuaje que adornaba su muñeca con ojos tristes.

"Hey, venga, fui yo quien te pidió que lo hicieras. Y es mi vida, ¿no crees? Además, esto fue idea mía en primer lugar. Probablemente lo hubiera intentado sin ti, así que limítate a pensar en ello como un favor que me has hecho y no te voy a patear el trasero muy fuerte por espiar las mujeres delante de mi. Los tatuajes siempre me han fascinado. Solía conocer un chico que podía dar vida a su tinta y desde entonces, siempre he pensado que debería intentar algo, experimentar, ¿sabes? Y entonces viniste tú, con tus habilidades con los sellos y tu perversión, y finalmente tenía tiempo de acabar este proyecto … ¿No crees que ha salido bien? Casi tiene clase, ¿ne?"

El Sannin suspiró. Por supuesto que lo había hecho lo mejor que podía, pero la primera vez que hacía un tatuaje. Perturbadoramente, parecía que ella sabía exactamente lo que había que hacer, Era un poco descorazonador. Había conseguido no meter la pata, y si le preguntaban a él, su trabajo lucía la mar de bien. El sello era pequeño, pero tenía muchos detalles. Y era complicado. Sabía que iba a funcionar, pero le hubiera gustado testarlo de antemano. Y ahora era un detalle permanente en su pequeño cuerpo.

"Tomo toda la responsabilidad, así que si algo va mal, puedes echarme la culpa, ¿de acuerdo?" Dijo ligeramente.

Una imagen de ella tirada mortalmente quieta en una cama de hospital, su cabello rosa lo único diferente del estéril blanco de la habitación. Meneó la cabeza, sintiéndose frío por dentro.

"Vamos a ir tirando."

"Vamos."

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"Que día más bueno."

"Piérdete, no te conozco."

Jiraiya hizo un puchero y la siguió mientras ella aceleraba el paso. La marca de un manotazo en su mejilla.

"Pero Sakura-chan, ¡soy tu padre!" Lloriqueó como un niño.

"No desde que la primera cosa que has hecho al entrar a Konoha ha sido tocarle el trasero a una mujer. Para de seguirme."

"¡Oh venga, no seas tan fría!"

Sakura suspiró cansada, frotándose el puente de la nariz.

"¿No tenías una reunión con el Hokage, o algo?"

"¡Aaaaaaah!" Gritó el hombre peli-blanco con horror. "¡Tienes razón!"

Se fue corriendo, dejando una nube de polvo tras él y una aliviada niña de pelo color pastel.

Ahora, ¿dónde estaba? Se preguntó con tranquilidad, una pequeña sonrisa en los labios. Ahora podía comprar un poco más de equipamiento médico y a lo mejor alguna prendas de kunoichi si tenía su movilidad de vuelta. Le gustaba su kimono, pero no era muy práctico para moverse por ahí.

Decidió parar a por ropa primero. No tenía sentido cargar equipamiento médico por ahí donde cualquiera podía chocar con ella y malograr las frágiles cosas que iba a llevar. Después de coneguir las señas de un civil, consiguió encontrar la tienda, esperando que tuviera ropa de su talla. Aunque había que tener en cuenta que los clanes ninja tendían a hacer que sus niños vistieran esas ropas para que se acostumbraran y animarles a hacerse ninja. Sus manos estaban en el pomo de la puerta cuando dicha puerta se abrió de golpe y un cuerpo pequeño le cayó encima. Se cayó con un 'Woomph' y se preguntó qué había pasado.

"¡Vigila, teme!" Gritó una voz joven desde algún punto encima de ella. Debía ser de la persona que le había echado encima. "Un día, vas a rogarme que compre en tu tienda, y vas a arrepentirte cuando no quiera hacerlo! ¡Porque voy a ser Hokage, dattebayo!"

No hubo respuesta y el gentío que se había reunido se disipó. Solo entonces la persona encima de ella pareció darse cuenta que ella seguía bajo suyo. E incluso tomó que ella se aclarara la garganta para que el niño se quitara.

"Lo siento, no que– ¿huh? ¿Sakura-chan?"

Unas manos pequeñas la levantaron gentilmente y con energía y miraron si tenía alguna herida, entonces la joven voz continuó con admiración, "¡Whoa, has crecido un mogollón durante la noche, Sakura-chan!"

Naruto.

"Mi nombre es Sakura, pero de algún modo, dudo que sea la Sakura a la que refieres."

"¿Eres su hermana mayor, entonces? ¡Creía que Sakura-chan era hija única! ¿O eres su prima?"

"Iie," Rió Sakura ante su entusiasmo. "Solo pasa que tenemos el mismo cabello rosa y padres sin imaginación cuando se trata de poner nombres a sus hijos. ¿Y tu? ¿Cómo te llamas?"

"¡Mi nombre es Naruto y voy a ser Hokage un día, dattebayo!"

"Entonces tienes que trabajar muy duro, ¿cierto? Para convertirte en el ninja más fuerte de la aldea."

El joven Naruto abrió los ojos como platos y le brillaron, no que la chica pudiera verlo. Sonrió brillantemente y abrazó fuertemente a la primera persona que no se rió ante su sueño.

"¡Eres la mejor, nee-chan!" Exclamó alegremente.

"No realmente, solo tengo la sensación que los estándares morales de la gente no son muy altos. ¿Qué estabas haciendo antes de que te echaran?"

"Ah, estaba intentando comprar algo de ropa, pero me han echado. Parece que voy a tener que comprar mi usual jersey. Me gusta el naranja, pero … esos jerseys son la única ropa que puedo pagar, con esos precios locos."

"Bien, ¿quieres ir de compras conmigo? Si me haces compañía hasta que mi padre vuelva, te voy a comprar la ropa que quieras. ¿Trato?"

El alegre chico saltó y la abrazó de nuevo con exuberancia. "¡Trato!"

Sonriendo, Sakura entró la tienda de ropa, convirtiendo su sonrisa en una sonrisa maliciosa cuando escuchó al hombre del cajero gruñir y dijo alegremente, "Él está conmigo, y yo soy un cliente. A no ser que quieras perder negocios, te sugiero que no me eches. Oh, y que lo sepas, mi padre tiene una reunión con el Hokage ahora mismo. A lo mejor le conoces. Se llama Jiraiya."

De acuerdo, era un truco sucio, pero si quisiera jugar limpio, se hubiera hecho samurai y no ninja.

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Uchiha Itachi estaba sentado en un tejado al otro lado de la calle. Tenía una vista conveniente del interior de la tienda y había estado observando por un rato. Estaba de camino a casa después de una intensa sesión de entrenamiento cuando un flash de cabello rosa le hizo parar. Al principio, pensó que era la niña que estaba enamorada de su hermano pequeño, pero recapacitó cuando vio la venda de los ojos negra. Así que la doctora estaba en el pueblo de nuevo.

Sintiéndose perturbadoramente como un stalker, la observó comprarse algo de ropa ninja para ella y el brash knucklehead que la acompañaba. Acabó comprando un kimono corto como el suyo en colores, excepto que terminaba a media pantorrilla. Para conservar su modesty, pensó, se compró unos shorts negros y un par de capri pants negros, probablemente para estar lista para los cambios de temperatura. Al final, pensó que había sido bastante razonable. El niño rubio de su lado había sido mucho más enérgico que ella. Había remirado por entre la ropa con una extraña felicidad, saltando de alegría cuando sus manos tocaban los tejidos con libertad, sin miedo que le echaran por hacerlo. Había sido bashful por que le pagaran la ropa, así que solo se compró una chaqueta, pero en negro. Con bordados naranjas. Por supuesto.

Tan curioso como era, iba a llegar tarde si no volvía pronto a casa, así que se fue tan pronto los dos niños salían de la tienda.

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Ichiraku Ramen. Suponía que tenía que llevar allí al rubio aunque fuera solo una vez. Era un clásico en su equipo. Bien, en el futuro. Y parecía que ese Naruto ya era tan fanático del Ramen como el suyo.

"¡Eres la mejor, Sakura-nee-chan!"

"No olvides masticar, ¿ne?"

El rubio sonrió brillante y asintió, siguiendo engullendo los cálidos fideos.

"Hmmmm … ¡El ramen es la mejor comida del mundo!" Exclamó Naruto satisfecho, frotándose el estómago.

"Pero no la más nutritiva. Si quieres ser Hokage, vas a tener que asegurarte que tu cuerpo no te falla. Especialmente en el campo de batalla. ¿Crees que puedes comer más vegetales?"

Naruto puso cara de disgusto que Sakura podía imaginar perfectamente por haberla visto incontables veces en su pasado. Afortunadamente, no tenía que verla de verdad.

"¡Pero Sakura-nee-chaaaaan! ¡Las verduras son asquerosas!"

Sakura rodó los ojos mentalmente.

"No van a aceptar esa excusa si llegas a Hokage." Dijo sin emociones.

Naruto hizo una mueca; ella se sintió mal por él.

"¿Sabes por qué las verduras son más caras? Porque son más buenas para tu salud. Deberías acostumbrarte a comer algunas regularmente. Por el momento, cuando comas ramen, ¿por qué no añades algunas?"

"¿Y voy a ser más alto?" Preguntó Naruto con incertidumbre.

"¡Claro que si!" LE aseguró Sakura firmemente.

"A lo mejor lo voy a intentar ..." Murmuró Naruto, mirando su bol medio-lleno. "Pero si no me gusta, ¡no me lo voy a comer!"

Era mejor de lo que se esperaba, así que encogiéndose de hombros, aceptó. "Me paree justo. Ahora come esta rodaja de daikon."

Así fue como les encontró Jiraiya, menos de una hora después. Con una última sonrisa y un gesto, Sakura se despidió y siguió al Sannin fuera del restaurante.

"¿Tienes todo lo que necesitas?" Preguntó, poniendo la bolsa de la pequeña en su hombro.

"¡Mmhm! Eso y más," Dijo alegremente. "¿Todo bien por tu lado?"

"Si, y ha estado bien ver de nuevo a Sarutobi-sensei."

Sakura asintió, soltando un 'hum'. Todavía tenían algo de tiempo antes de ir con los Uchiha y llegar temprano no iba a ser bueno. Ocupados como estaban, posiblemente no iban a poder estar por ellos. Sabiendo como eran los clanes, pensó que lo más posible era que estuviesen en una reunión. Ambos tenían cosas que hacer, ahora tenían que gastar el tiempo restante. Y ella tenía una idea sobre cómo hacer eso.

"Hey, jiji, vamos a beber."

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En cualquier bar, te esperas encontrar todo tipo gente más o menos borracha. Los bares son lugares de predilección para los ninja buscando una bebida fuerte para olvidar, relajarse, o simplemente lucir inocentes durante una misión. Pero aún con la gente rara que puedes encontrar, hay un tipo de gente a la que no te esperas ver: niños que pueden aguantar el alcohol mejor que ninjas veteranos.

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N/T:

Dos capis en un día! No os acostumbreis, que dentro acabo de entrar en temporada de trabajos/examenes/reuniones y voy a estar hasta arriba de faena.

Nos leemos ^^.