Disclaimer: Avatar: The last airbender y todos sus personajes no me pertenecen, yo sólo me divierto inventado formas de matarlos.
- Madre – llamo el príncipe con preocupación - estas hirviendo en fiebre.
- Estoy bien – reclamo ella- ya casi termino, en serio.
Al joven no parecieron agradarle esas palabras, se soltó de las débiles manos de su madre y se puso de pie.
- Iré a buscar tus medicinas – dijo con determinación – espérame.
- Manda a alguien por ellas – renegó la reina mientras trataba de alcanzar de nuevo la mano de su hijo-
Esta vez no la alcanzo.
- No te preocupes – dijo el príncipe mientras se acercaba para besar la frente de su madre- voy a volver en seguida.
El príncipe salió de la habitación entre los gemidos de su madre. Bajo las largas escaleras, estaba oscuro, solo una pequeña llama que sostenía con su mano lo alumbraba. Llego hasta las cocinas y tomo un frasco de vidrio del especiero. El podría mandar a cualquier sirviente por la medicina, pero a él le gustaba hacerlo, sentía que cuidar de su madre era lo menos que podía hacer después de todo lo que ella le había dado. Caminó por los pasillos de regreso.
Al pie de la escalera estaba colgado un gran retrato de su padre, el no lo había conocido, pero le habían hablado tanto de él, se le reconocía con facilidad en los retratos por la enorme cicatriz en su cara. Su padre había muerto, su madre estaba a punto de morir, tal vez lo que la estaba matando era lo mismo que mato a su padre. ¿Qué era lo que su madre escondía? La historia parecía clara, su madre se había ausentado de palacio y entonces Azula había buscado y matado a su padre en un ataque de ira y celos. Si, Azula lo había matado, esa era la historia que él había escuchado desde pequeño, la que todos en la nación del fuego creían. Pero había una parte de la historia que siempre lo enfurecía; después de que Azula mato a su padre, ella escapo, busco a la reina Ursa; pero la encontró muerta, enloqueció más de lo que ya estaba y se suicido. Un suicidio, cuanto deseaba el príncipe que eso no fuera verdad, que alguien tan despiadado muera por su propia mano no es justo, cuanto deseaba que el secreto de su madre fuera el paradero de esa mujer loca; cuanto deseaba encontrarla y cobrar venganza por su padre…cuanto tiempo había durado odiando a alguien que no conocía.
Regreso a la habitación de su madre con la medicina en la mano y con una fuerte determinación en el corazón. Ya no huiría, esta vez no se iría hasta saber la verdad.
Le acerco la medicina a su madre.
Espera un poco – dijo la madre- en un momento más la tomare, primero déjame…
Está bien – dijo el príncipe mientras se volvía a sentar a su lado-
El joven dejo la medicina en una pequeña mesa al lado de la cabecera, continuo escuchando con atención. Esta vez a su madre le costó más trabajo empezar.
10º Relato: Información.
Era de noche, luna nueva, todo era penumbra.
Mai había salido, seguramente estaría escogiendo un vestido o tal vez se estaba entreteniendo comprándole un regalo. En eso pensaba Zuko mientras subía las escaleras, hacía tiempo que no abría la pesada puerta en la torre blanca, las nuevas noticias lo habían distraído.
El seguía ahí, como seguiría durante mucho tiempo. Siempre que se abría la puerta Zuko veía la misma mirada de rencor y la misma sonrisa maquiavélica.
- Hacia mucho que no venias – dijo Ozai desde las sombras- pero no te preocupes, ya me entere de las buenas noticias…felicidades.
- No he venido aquí por eso – dijo Zuko cortantemente-
- No, has venido por el mismo maldito asunto que siempre vienes – dijo Ozai – tu querida querida madre.
- Ya dime lo que sabes – susurro Zuko con cansancio – esto ya me está cansando.
- Eres patético ¿lo sabías? – dijo Ozai con arrogancia- estas a punto de casarte, eres rey de un país, todo el mundo te ama y te torturas a ti mismo con algo que ya deberías de haber olvidado.
- ¡Yo sabré de que asuntos preocuparme! – dijo Zuko- no creo que mi boda sea de lo único que ya te enteraste, así que déjate de cuentos.
- Si, es cierto, la segunda noticia fue mejor que la primera – murmuro Ozai- después de todo algo como eso significa mucho para mí.
- ¿Cómo te enteraste de que Azula escapo? – grito Zuko-
Los ojos de Ozai brillaron.
- Tu acabas de decírmelo – dijo Ozai burlonamente- siempre es tan fácil engañarte.
- ¡Ya basta! – Alego Zuko- ¡la vida de mis amigos está en peligro!
- No lo estaría si tu no fueras un inútil – contesto Ozai – igual una de esas vidas es la que tú tienes que destruir ¿o no?
Zuko desviaba la mirada.
- Podrías fingir demencia por un tiempo – prosiguió Ozai- y dejar que Azula mate a la pobre criatura que tú necesitas muerta…
- No tengo por que escucharte – dijo Zuko mientras caminaba hacia la puerta – Ya no vendré más, ya no hay nada que tú puedas darme.
En los ojos de Zuko se leía determinación.
Salió por la pesada puerta, se dispuso a bajar las escaleras cuando sintió pasar una sombra, miro a su alrededor con cautela; pero no había nada.
Bajo las escaleras.
Pero la sombra si se había escabullido y si estaba dentro de la celda. Ozai la vio entrar.
- Así que tú si estas libre – dijo Ozai con cierto orgullo mientras se ponía de pie con dificultad- sorprendente.
Azula se acerco a los barrotes y miro a su padre con superioridad.
- Te ves patético – dijo la chica- ¿es verdad que…?
- Si – dijo Ozai con pesadez- el avatar me arranco mi fuego control, pero eso no significa nada, sácame de aquí.
Azula dudo un momento, Ozai se desesperaba.
- ¿Por que Zuko te mantiene con vida? – Dijo con enfado la princesa- dice que sabes donde esta mama, pero tú no eres de los que hablan tan fácilmente.
- ¿Tú también vas a fastidiarme con eso? – Le contesto – la vida de tu madre ya no es nuestro asunto, pero tu hermano está obsesionado. Dale un poco de tiempo y lo veras caer…
- Explícate – ordeno Azula-
- Sácame de aquí – respondió Ozai-
- No estás en posición de negociar – respondió la princesa- dime que es lo que descubrió Zuko, entonces voy y acabo con él. Solo después de que me coronen reina te sacare.
- JAJAJA – respondió Ozai – no era de esperarse menos de ti, pero tu sola no podrás contra todos ellos
- Tal vez si con la información correcta – reclamo la chica-
Ozai reflexiono un momento, la promesa de Azula era todo lo que le quedaba.
Tiene que matar a una de sus amigas para que un hombre llamado Yang Ra le diga donde esa tu madre – respondió al fin Ozai-
- ¿Sabes cuál es? – dijo Azula insistente-
- No – dijo Ozai cortantemente-
- ¿Que era lo que hacia ese tal Yang Ra? – pregunto Azula con enfado-
- Era principalmente un viajero, su más grande logro fue terminar con los enfrentamientos en el polo sur– respondió Ozai-
Solo vio la sonrisa maquiavélica de su hija. Ella saco de entre sus ropas una llave y la puso en el piso, cerca de la pared, de tal forma que aun estirando las manos desde la celda no se pudiera alcanzar.
- Ahí está tu premio – dijo Azula – si la alcanzas serás libre.
Ozai se quedo mirando la llave aun cuando Azula se había ido. En su celda no tenía nada, sus brazos no alcanzarían jamás esa llave; era verdad, el era ahora un inútil.
