Capítulo 10: ¿Quién es la madre de Harry?
- ¡Feliz año nuevo! – gritaba Ron que había bebido demasiado en nochevieja. Ginny y Harry reían de verlo así, pero Hermione estaba enfadada por su comportamiento y se ponía roja cada vez que él le decía algo – Vamos Hermy, cariño, prueba esto, te sentará bien – le dijo ofreciéndole una copa. Hermione, con cara de asco se alejó de él y se fue a su habitación. Harry, que también había empezado a beber, divisó una lechuza en la ventana, la abrió y la dejó pasar. Tras leerla un par de veces en voz baja llamó a Ginny y a Ron para leerla en voz alta.
"Querido Harry, hemos hablado todos y nos hemos puesto de acuerdo en que sería conveniente quedar estos días que no tenemos clase para hablar del tema. ¿Qué te parece el día de año nuevo? Nos vemos en Hogsmade, en las tres escobas a las seis de la tarde. Envíanos una lechuza de respuesta."
Harry llamó enseguida a Hedwig y le ató la carta en la que había escrito en el reverso "ok" y la mandó a Hogwarts, rezando para que llegara a tiempo. Una vez estuvieron hartos de bailar, beber y reír se fueron a sus habitaciones a dormir, pero Ginny tenía otros planes para Harry. Ya dentro del dormitorio Ginny se abalanzó sobre Harry besándolo.
- Ginny yo… - empezó a decir él, pero no pudo acabar.
- Shhh – le dijo Ginny poniéndole un dedo sobre los labios – esta noche es solo nuestra, déjate llevar – añadió en su susurro.
Harry le hizo caso y se olvidó de todo, dejándose llevar por Ginny hacia la cama. Aun no tenían mucha confianza en relaciones sexuales, pero aquella noche el alcohol estaba a su favor. Entre caricias, susurros y muchos te quiero hicieron el amor apasionadamente, demostrándose todo lo que sentían, uniéndose en uno solo. Harry se sentía como nunca, no había sentido tanto amor y tanto cariño por alguien en toda su vida y su mayor temor era perderla. No podría vivir si ella no estaba a su lado, pero se tranquilizaba pensando que pronto todo habría acabado y para ello debía seguir con la búsqueda de los horrocruxes. Después de haber estado con Ginny, se durmió cansado de la fiesta de año nuevo y de la que había tenido privada en su habitación.
- ¿Qué es esto? – le preguntó Ginny a la mañana siguiente en la cocina sosteniendo un sobre.
- No lo se, acabará de llegar – contestó Harry interesado y cogiéndola para leerla.
"El guardapelo lo tiene Roger Albert Browles"
La nota era anónima, como tantas otras que había recibido. Observó la carta como intentando adivinar algo más. La letra le resultaba muy familiar, pero no caía en quien podría ser. Ahora podía buscar quien era ese tal Roger Browles y destruirlo, aunque no sabía muy bien como iba a localizarlo. Ginny le cogió la carta y la leyó.
- ¿Roger Albert Bowles? – preguntó pensativa - ¿Sabes quién te envía estas cartas?
- No, pero tengo que averiguarlo. Sea quien debe estar muy cerca de Voldemort, debe ser un infiltrado.
- ¿Sirius? – sugirió ella.
- No, esa no es su letra, además de que las cartas empezaron a llegar antes de que Voldemort los sacara del velo.
Llegó la tarde y empezó a llover. Los cuatro se taparon con sus abrigos y se aparecieron frente a Las Tres Escobas.
- Hola Rosmerta – saludó Harry a la dueña alegremente.
- Harry, querido, se os echa de menos por aquí. Espero que no sigáis con las mismas travesuras, ¿eh? – contestó ella en tono jovial.
- Ya nos hemos hecho mayores – comentó Ron a pesar de la mirada de burla de Hermione.
- ¡Allí están! – dijo Harry señalando una mesa en la que se encontraban todos los miembros del ED de Hogwarts. Se acercaron y saludaron a todos, que estaban muy contentos de volver a verlos.
- Hogwarts es muy aburrido sin vosotros – comentó Luna.
- Sí – asintió Colin – pero mi hermano y yo os estamos tomando el relevo – añadió sonriendo y guiñándole un ojo. Harry se rió, conocía a Colin desde hacía cinco años y casi nunca se dirigía a él a no ser por querer tomarle fotos o pedirle algún autógrafo.
- ¿Dónde están los demás? – preguntó Harry echando una mirada a los que habían acudido.
- No han vuelto al colegio, sus padres estan asustados. Hemos hablado con ellos y también quieren seguir con el ED.
- Bueno, ¿y qué tenéis pensado para mantener el ED? – preguntó Harry. Una ola de miradas nerviosas pasó entre los presentes.
- Nos vamos de Hogwarts – dijo al fin Parvati – no, no estamos locos – añadió ante la mirada severa de Hermione – estan pasando muchas cosas, el ataque del primer día fue solo el comienzo. McGonagall lo ha tapado todo, hay hijos de mortífagos en el colegio que ponen marcas tenebrosas, hay ataques por parte de ellos a los demás estudiantes y el otro día se coló un mortífago en el colegio, por suerte los profesores pudieron echarlo y cortar la entrada por donde los demás mortífagos iban a entrar.
Harry no dijo nada, se quedó un rato pensativo mirando a Ron, Hermione y Ginny como suplicando ayuda.
- Es vuestra decisión – dijo por fin Ginny rompiendo ese incómodo silencio – solo quiero que lo penséis bien. Nosotros hemos echado a perder nuestro futuro por derrotar a Voldemort y tampoco creo que él se merezca tanto sacrificio.
- No es discutible – añadió Neville seguro – ya hemos tomado esa decisión. Hoy mismo vamos a hablar con McGonagall y con Slughorn.
- ¿Está Slughorn en el colegio aún? – preguntó Harry interesado. Si estaba allí podría hablar con él sobre el supuesto horrocrux-Jessica.
- Sí, McGonagall se lo pidió porque no encontraba más personas que quisieran impartir clase en Hogwarts.
- ¿Y quién da las clases de defensa contra las artes oscuras?
- Slughorn, se encarga de impartir las dos asignaturas.
- ¿Slughorn? – preguntaron los cuatro a la vez con la boca abierta.
- Sí, el pobre apenas tiene tiempo de nada. Se encarga de impartir dos asignaturas y pero todo se está llendo al traste. Slughorn no es muy buen profesor de defensa, lo es de cuidado de pociones pero creo que la de defensa se le queda grande – dijo Justin mirando a sus compañeros, los cuales asintieron. Harry no sabía que decir, pensaba que el colegio iba a estar peor desde la muerte de Dumbledore, desde luego, pero no tanto como para que un profesor tenga que impartir dos asignaturas. Miró a Ron, el cual miraba al suelo con los ojos muy abiertos, como si quisiera echar atrás el tiempo y que le dijeran otra cosa distinta a la que había escuchado.
- Bueno, a lo que hemos venido – cortó Harry aún sorprendido – Si aun tenéis las monedas, cuando salgáis de Hogwarts me enviáis una lechuza y yo pongo la fecha y la hora de la siguiente reunión en mi galeón. Nos reuniremos en mi casa – añadió Harry repartiendo unos trozos de pergamino con la dirección de su casa.
- Perfecto – dijo Luna alegre – Ahora debo irme a enviar una lechuza a mi padre, le dije que le avisaría de cuando volvía a casa.
Luna salió y tras ella se marcharon los demás.
- Vámonos – dijo Hermione – aquí no hacemos nada. – fueron hacia la puerta, pero Harry se detuvo.
- Esperadme fuera – les dijo a los demás. Bordeó una mesa en la que estaban unos enanos y llegó a una mesa grande en la que vio a McGonagall, Hagrid, Flitwick y Slughorn. – Buenas tardes.
- ¡Harry! – exclamó Hagrid levantándose de la mesa rápidamente, lo que provocó que ésta se tambaleara. - ¿Qué haces aquí? – le preguntó mientras le abrazaba.
- He venido a hablar con mis compañeros – contestó él intentando respirar. – Profesor Slughorn, ¿podría hablar con usted?
- Por supuesto Harry – contestó lenvantándose. Se fueron a otra mesa y se sentaron, lejos de cualquiera que pudiera escucharlos – Rosmerta, trae dos cervezas de mantequilla.
- Escuche, se que esto no le va a gustar, pero quería saber si una persona puede ser un horrocrux.
- Ay Harry, yo apenas se algo sobre los horrocruxes, no podría decirtelo. – pero ante la mirada de ruego de Harry añadió – sí, puede ser una persona, aunque es muy difícil y muy peligroso.
Rosmerta trajo las bebidas.
- Harry, quiero que sepas que cuentas con todo mi apoyo, ahora que Dumbledore se ha ido. Hagrid también opina igual. He ingresado en la Orden del fénix, pero con la esperanza de poder ayudarte a ti.
- Gracias – dijo Harry nervioso. Le agradaba ver que la gente le apoyaba y que estaban dispuestos a ayudarle, eso le hacía sentir más protegido, aunque en el fondo sabía que estaba solo. – disculpe, tengo prisa – dijo bebiendose el último trago de cerveza y levantándose. Se despidió de Hagrid y McGonagall y salió a la calle donde lo esperaban Ron y Hermione. - ¿Dónde está Ginny?
- La ha invitado Dean a tomar un té – dijo Hermione.
- ¿Con Dean? – preguntó él poniéndose celoso. Echó a andar al salón de té y abrió la puerta de golpe, todos los que estaban allí lo miraron, todos excepto una cabellera pelirroja que vio a lo lejos, sentada con Dean. Se quedó allí, parado, discutiendo consigo mismo qué hacer. Se dirigió a la mesa y en el momento que llegaba Dean y Ginny se besaron. Harry no podía creerlo, dio un puñetazo en la mesa y se separaron. – muy bonito Ginny, pero cuando Lily nazca se queda conmigo, no voy a permitir que éste sea su padre – dijo furioso y se fue. Ginny salió detrás de él corriendo, lo alcanzó y le dio la vuelta.
- ¡Me ha besado él!
- Sí, y a ti no te importó, ¿verdad? Ya vi como te separaste de él. – contestó él furioso, echando chispas por los ojos. La miró y siguió andando.
- ¡Harry! – lo llamó Ginny poniéndole una mano sobre el hombro. Harry le cogió la mano y la quitó.
- Disculpa, voy a besuquearme con Cho, esto va de ex, ¿no? – dijo Harry sabiendo que se había pasado. Estaba furioso, se sentía traicionado. Volvió a echar a andar, pero esta vez Ginny no lo siguió. Se reunió con Ron y Hermione y les dijo que Ginny iría luego, no quería dar explicaciones.
En ese momento, se escuchó una explosión y una multitud con sobretodo negro apareció ante cabeza de puerco. Harry corrió a detenerlos y se encontró con Malfoy de frente.
- Potter, Potter – dijo arrastrando las palabras – elegiste el bando perdedor.
- No decías lo mismo el curso pasado en la torre de astronomía – le contestó Harry vacilante. Draco se quedó blanco, pero continuó hablando.
- Siempre has sido un perdedor, Potter, y ahora mientras hablas conmigo, tu querida es llevada por mis compañeros ante el mismísimo Voldemort.
- ¡Ginny! – exclamó Harry empujando a Draco y echando a correr.
- ¡Ya no puedes hacer nada Potter! ¡Se la han llevado!
- No – se decía Harry a sí mismo. Corría con todas sus fuerzas y cuando llegó al lugar donde la había dejado vio, para su horror, como un mortífago se desaparecía con ella. - ¡Nooooooooooo! – volvió a gritar. Se desplomó sobre el suelo, casi no veía y cerró los ojos.
Cuando volvió a abrirlos se encontró tumbado en su cama y escuchó que alguien subía por las escaleras. Se abrió la puerta y apareció Hermione con una vaso que contenía un líquido amarillento, se acercó a la cama y se lo dio.
- ¿Qué es esto? ¿Qué ha pasado? – preguntó Harry volviendo a enfurecerse al recordar lo sucedido.
- Te desmayaste en Hogsmade y esto es una poción para recuperar fuerzas, llevas una semana inconsciente – le dijo tranquilamente Hermione – Ha venido alguien a verte, voy a buscarle.
Hermione se fue por la puerta y al rato volvió a aparecer, seguida por Sirius.
- ¡Harry! ¿Cómo estás? – le preguntó éste acercándose a su cama.
- ¿Cómo crees que estoy? – le contestó él de mal humor. Saber que Sirius sabía lo del ataque y no le había advertido le ponía furioso. ¿Tanto había cambiado?
- Sí, claro, supongo que estarás destrozado. Mira, yo tengo alguna información, no me han dicho donde está, pero se que solo la quieren para atraerte y para hundirte y que tus poderes flaqueen. Lo siento Harry, el día del ataque yo estaba inconsciente por una pelea que tuve con los mortífagos, no sabía nada.
- Ya da igual – se lamentó Harry – siempre me quitan a lo que más quiero.
- No Harry, eso es lo que quieren, que te hundas, debes recuperar fuerzas y luchar contra ellos y que vean quien eres, una persona prodigiosa – a Harry le gustó que dijera "persona" y no "niño", así que le sonrió – Ahora tengo que hablar contigo. Tendría que haberlo hecho hace mucho tiempo, pero no pude contártelo.
- ¿El qué?
- Algo sobre tu pasado y el de Voldemort. No me siento orgulloso de habértelo ocultado, pero pensé que sería mejor esperar un tiempo para desvelártelo, nunca pensé que pudiera faltarte y ahora que he vuelto, como quien dice "de la tumba", quiero que lo sepas.
- Todos siempre se quieren esperar. ¿Por qué no me contáis todo de una maldita vez? – Harry no quería pagar su frustración con Sirius, pero era el único que tenía delante y tenía que descargar su furia de alguna manera..
- Os dejo solos – dijo Hermione, y salió por la puerta.
- Voldemort, a pesar de ser el ser más inhumano que existe, es también un hombre, y el sexo es algo principal para él, el sexo sin amor, claro está. – comenzó Sirius – Hace cuarenta años tenía la costumbre de tener relaciones sexuales con mujeres muggles, las usaba como esclavas sexuales al echarles la maldición imperios. Pues bien, una de ellas era tu abuela, Eleonor Dawson. Esta mujer, fue una de las usadas por Voldemort para sus actos sexuales, ella tenía una hija, Petunia, de apenas un año de edad y estaba casada con Michael Evans, quien estuvo cuatro años en coma por una herida de guerra, incluyendo el primer año de Petunia. Voldemort dejó embarazada a Eleonor, embarazada de una niña a la que le puso el apellido de su marido, pues ella no recordaba haberse acostado con otro hombre.
- ¿Cómo sabes tú esto? – preguntó Harry pensando que eso encajaba con que Jessica fuera hija de Voldemort y de una muggle.
- Tu madre y tu padre me lo contaron un mes antes de morir. Tu abuela le dio una foto a tu madre de su verdadero padre en su lecho de muerte.
- Espera – dijo Harry asustándose - ¿eso significa que…?
- Sí, Harry, Voldemort es tu abuelo, por eso no quería matar a tu madre cuando entró en tu casa.
Bueno, por fin subo nuevo capítulo, espero que os haya gustado. Me ha llevado tiempo escribirlo porque estuve atascada un timpo, sin inspiración, jejejeje.
He empezado un nuevo fic, al que podréis acceder a través de mi perfil.
Y bueno, dadle al Go y me decís que os parece!!!
