Bueno, lo prometido es deuda. como hoy es el cumpleaños de Contessa traigo otro capitulo de regalo para mis queridos lectores
Capitulo 10: ese vampiro y el trabajo
Tras este incidente, los chicos subieron al carruaje que les esperaba a la salida. Sebastian conducía mientras en el interior de la diligencia los chicos comentaban lo ocurrido:
-¿Está bien Contessa?- preguntó el conde demostrando un poco de preocupación.
-No se preocupe, he pasado por cosas mucho peores.- contestó con una sonrisa la vampiresa quitando le importancia al asunto.- Aunque es una pena que el vestido se halla arruinado- dijo un poco apenada al ver el hermoso vestido azul rajado por la zona del vientre.
Ambos permanecieron en silencio hasta que el carruaje llegó a la mansión. Llegaron agotados y pensaron que sería mejor dejar los informes que había que entregarle a la reina sobre lo ocurrido para mañana, y así poder pensar con más claridad.
Era una noche tranquila, sin ruidos, en la que parecía que todo Londres dormía plácidamente. Todos menos una chica que recorría los pasillos de la mansión Phantomhive dirigiéndose con sigilo a la habitación del conde dispuesta a terminar la misión que le habían encomendado. La chica entró silenciosamente en la habitación y se acercó sigilosamente a la cama del conde y, acto seguido, hizo crecer sus uñas y se dispuso a acabar con la vida de Ciel pero, se detuvo, algo en su interior le impedía matarlo.
-¿Por qué?- se preguntó a sí misma- después de todos los hombres que he matado, ¿por qué no puedo matarlo?
-Porque sientes algo por él-dijo una voz a su espalda.
Sebastian estaba apoyado en el marco de la puerta viendo como su sobrina era incapaz de hacer algo que había hecho toda su vida sin inmutarse.
-Suponía que no vendrías aquí solo porque la reina te pidió un favor.
-Eres más listo de lo que pareces tío- le contestó la vampiresa intentando disimular lo aturdida que se sentía por ser incapaz de matar al conde.- En efecto, estoy aquí para matar al conde por orden del consejo. Mi plan era acercarme al conde, ganarme su confianza y deshacerme de él lo más pronto posible para volver. Mi único obstáculo, mi tío, el perfecto mayordomo Sebastian Micaelis. Pero déjame que te recuerde un cosa, tío, si ahora estoy bajo este techo es por una orden de tu amo así que no puedes echarme, si no lo mato ahora tendré una nueva oportunidad dentro de poco.
-No tengo de que preocuparme, no serás capaz de matarlo. Lo sabes tan bien como yo- dijo el mayordomo con aires de superioridad.
-¡Ni se te ocurra volver a decirme eso maldito demonio!- dijo Contessa furiosa y dispuesta a cortarle la cabeza al conde durmiente.
Cuando Sebastian la detuvo agarrándole con fuerza la muñeca.
-Como se te ocurra hacerle algo a mi amo de aseguro que te mataré sin pensarlo.
En ese momento, Ciel se despertó por el alboroto que ambos estaban formado.
-¿Qué pasa?- preguntó el conde restregándose los ojos.
-No pasa nada joven amo, es solo que Contessa es sonámbula y la estaba llevando a su habitación- explicó el mayordomo.
El conde volvió a acostarse y Sebastian y Contessa salieron de la habitación.
-Ya sabes, si vuelves a intentar algo así te arrepentirás- dijo el demonio soltando bruscamente la muñeca de sobrina.
Contessa, furiosa por no haber podido cumplir su misión, volvió a su habitación y empezó a planear otra forma de terminar con el conde y con su molesto tío.
