Capítulo 10

Año nuevo

Octubre 1986

-Mama ¿Por qué no podemos quedarnos en el bosque?- cuestionó el niño de cabello rubio y grises ojos mientras caminababa junto a su madre en dirección a la mansión. Apenas habían salido del bosque y él ya quería volver allí.

-No, Draco. Bella dijo que debías estar en el entrenamiento a las 10.- le explicó Cissy sin soltar la pequeña mano del rubio.

-Está bien.- murmuró el niño soltando la mano de su mama un momento para rascar la marca tenebroza que cubría gran parte de su antebrazo. Había crecido observando ese mismo dibujo en el brazo de su padre, su tía e incluso su maestro...no le asustaba...pero a veces le incomodaba.

-¿Te duele?- le preguntó Narcissa arrodillándose delante de Draco. El rubio asintió mirando disimuladamente los alrededores, si su tía le veía admitirlo se enojaría.

-Déjame ver.- le pidió Cissy sujetando su mano derecha para que extendiese el brazo y ella pudiese observar el daño. Los delgados y suaves dedos de la rubia de ojos azules acaricaron la delicada piel de su hijo con sumo cuidado. Segundos luego, Narcissa colocó su mano sobre la marca y murmuró un hechizo. Magia sin varita, a Draco le fascinaba la manera tan elegante con la cual su madre podía hacer magia. Fluía por las venas de la mujer rubia y también por las del niño.

-Ya no molesta.- aceptó Draco con una pequeña sonrisa, Cissy se inclinó hacia él y le dio un beso en la mejilla seguido de otro y luego otro. Hasta que el pequeño la abrazó fuertemente y ella lo levantó del suelo algunos centímetros.

-¿Sabes que te amo, verdad Dragoncito?- le preguntó la rubia depositando un beso en la frente de Draco mientras lo volvía a dejar de pie sobre la grama para arrodillarse delante de él y mirarle a los ojos.

-¿No está mal decir eso, mamá? El maestro dice que nunca debemos decir que amamos a alguien.- admitió el niño, el miedo mezclado con el respeto en el fondo de su mirada. Cissy bajó la vista y Draco colocó su pequeña mano bajo la barbilla de su madre.

-Yo también te amo, mami. Aunque el maestro diga que no debo. ¿Eso me hace un mal estudiante?- cuestionó el rubio arrugando el ceño en una clara un imitación al gesto confundido de su padre.

-No mi amor, no eres un mal estudiante. Eres un niño...eres humano...los humanos sentimos...amamos.- explicó ella tirando un poco de Draco y abrazándolo. El remordimiento sacando dos lágrimas de sus azules ojos. Ella debió proteger con esmero a su pequeño. No habia sido la mejor madre después de todo.

Diciembre 2001

Desde el ataque Hermione buscaba la oportunidad de encontrar a Draco para poder disculparse. El rubio parecía no tener ninguna intencion de estar solo en ningún lugar. Petter Pettigrew habia escapado, Dumbledore levantó nuevos hechizos de seguridad para asegurarse de que el hombre no entrase. Aun así nada era seguro ya que Petter habia sido parte de la Orden por mucho tiempo. Debido a eso, se duplicaría la vigilancia en los pasillos. Ese era el real problema de todos pero, sorprendentemente, Hermione parecía más mortifacada por el asunto de Malfoy que por Pettigrew.

La castaña había estado observando a Malfoy; los pasos que habían dado para acercarse, definitivamente ya eran parte del pasado y no tenían ningún valor para el rubio. El exmortífago solo se dejaba ver cuando comía. Almorzaba casi todo el tiempo con Theodore Nott. No intercambiaban muchas palabras, solo algunas miradas que parecían hablar por si solas. Comían despacio, esperaban algunos minutos y volvían a desaparecer.

En otras ocasiones, Granger vió al ex mortífago cenando con Tonks. La mujer de cabello rosa solía siempre estar de buen humor, por eso todos en la Orden apreciaban pasar tiempo con ella: no era diferente alrededor de Draco. La castaña veía a la bruja hablar en todo momento y en ocasiones reír, seguramente por algún comentario sarcástico de Malfoy. A Hermione no le sorprendía que Nimphadora estuviese riendo, lo que le asombraba era ver al exmortífago dejar salir sonrisas de vez en cuando mientras la chica hablaba. Eran pequeñas, casi podrían pasar desapercibida, pero en esos instantes su rostro reflejaba esa juventud que se escondía bajo la expresión de seriedad que siempre tenía.

En los casos más raros, la castaña podría ver a Draco sentado junto a Luna, escuchándola en silencio. Esas pocas ocasiones podrían ser contadas con una mano, Lovegood pedía permiso para acompañar al rubio y luego de sentarse comenzaba a hablar. Granger sentía curiosidad por saber que tanto podría decirle la rubia al exmortífago. Malfoy la escuchaba con tanta atención que la chica de ojos miel podía asegurar que estaba interesado en la conversación. ¿Que tipo de conversación? Quizás ella nunca lo descubriría.

-¿Vas al entrenamiento, Hermy?- la voz de Longbotton la sacó de sus pensamientos. Sus ojos color caramelo se desviaron de sobre sus tostadas y ella se las ingenió para sonreír.

-Dumbledore nos llamó a Harry, Ronald y a mi. Creo que no podré ir, pero luego me dices que hechizos practicaron.- respondió la chica volviendo a mirar sus tostadas y preguntándose porqué motivo las mismas seguían completas cuando ella definitivamente tenía hambre.

-Pareces distraída. ¿Qué tanto piensas?- insistió en hacer conversación el moreno. Hermione sacó nuevamente la mirada del plato mientras se encogía de hombros.

-Pensaba en...bueno...me preguntaba para que Albus nos envió a llamar.- terminó por mentir la castaña. ¿Qué podía decir? ¿Que estaba pensando en Malfoy? Un exmortífago. ¿Que se estaba preguntando cómo podría conseguir hablar con él? ¿Que necesitaba disculparse con el rubio porque sentía que le había fallado al dudar de él?

-Seguramente no es algo grave, tranquila.- le dijo Neville extendiendo su mano para sujetar la mano libre de la castaña. Aquella con la cual no tenía sujeta su tostada, la cual debía haber mordido hace rato, pero, por algún motivo extraño, aún no mordía.

-Gracias. Tienes razón.- admitió Granger dedicándole una sonrisa al moreno y apretando suavemente la mano de él. Ron apareció en ese momento y se sentó junto a la castaña comenzando a hablar acerca de una caída que había tenido mientras venía de camino al comedor. Hermione soltó la mano de Longbotton, ahora completamente concentrada en la anecdota del pelirrojo y sonrió al imaginarlo en el suelo.

Cuatro horas habían estado en la oficina de Albus Dumbledore. El tema era delicado: en medio de una guerra todos los temas eran importantes. Aparentemente, se trataba de una información confidencial que se habia escapado hasta los oídos de Snape y que podrían utilizar para atrapar a algunos seguidores de Voldemort. Albus quería que todos trabajasen unidos para averiguar algo más respecto a la fuente de información y cuan fidedigna era. No era un asunto fácil, la fuente trabajaba en el ministerio mágico y nadie en ese lugar era de fiar desde que la guerra habia iniciado.

Ronald y Granger abandonaron la oficina, pero Harry permaneció con Dumbledore. Ellos dos tenían una relación aparte, se llevaban muy bien y Albus veía al moreno como si fuese su hijo. Todos se percataban de que Potter era su preferido, pero a nadie parecia molestarle, porque el moreno realmente necesita el apoyo del hombre de barba blanca más que todos los demás. Al final, los otros conocían de una forma u otra, lo que es tener familia, solo el niño que vivió carecia de ello totalmente.

-¿Vamos a almorzar?- preguntó Ron mirando el reloj en su muñeca, era un regalo que Sirius le había dado para su cumpleaños número veinte. La castaña tocó su estómago con su mano izquierda, aunque no había desayunado correctamente no tenía hambre. Era mas de medio día, definitivamente hora de almorzar...pero la chica de ojos miel sabía que no podía obligarse a comer.

-No tengo hambre, luego pasaré a prepararme algo.- comentó Granger encogiéndose de hombros. El pelirrojo asintió, le dio un beso en la mejilla a su amiga y se apresuró hacia el comedor.

La castaña trazó con sus ojos el camino que recorría Weasley y luego mordió su labio inferior con nerviosismo antes de girar sobre mis pasos y dirigirse a la sala de entrenamiento de Tonks. Ella necesitaba hablar con Malfoy, necesitaba disculparse o, por lo menos, saber si ahora él la odiaba. Habían algunos magos y brujas en los pasillos, muy pocos en realidad, seguramente eran los que habían enviado a revisar los alrededores. El resto, debían estar buscando pistas sobre como detener a Lord Voldemort o en entrenamiento.

Cuando Granger empujó la puerta del área donde debía estar Tonks, se encontró con un salón completamente vacío. Suspiró, al parecer se estaba esforzando en vano. Malfoy nunca estaba donde ella creía que estaría. La chica dio un paso adentro y luego retrocedió. No habían motivos pra entrar allí, solo había venido a buscar al rubio. Al girar sobre sus pies se encontró de frente con cierto castaño con el cual no había tenido el gusto de ser presentada.

-¿Theodore, cierto?- preguntó Hermione, el chico la miró desconfiadamente. En su mirada podía ver la misma sombra oscura que poseía los ojos de Draco. Pero en los ojos de Malfoy habia algo mas profundo...el rubio simplemente estaba completamente roto.

-Sí. Granger, me imagino.- habló él, estaba nervioso. Hermione le observó sin responder durante algunos segundos, porque su rostro le parecía conocido.

-Sí, Granger. ¿Tu y yo no nos conocemos?- interrogó la castaña cruzándose de brazos. El chico bajó el rostro y tragó nervioso, Hermione podía asegurar que le había visto anteriormente, mucho antes del día de la falsa alarma. Cuando él volvió a mirarla, en aquellos ojos del castaño, la chica pudo ver la película del pasado delante de sus ojos. Había sido él...el mortifago que la atrapó hace unos años atrás y la entregó a aquella bruja que le marcó uno de sus brazos y parte de su espalda.

-Sí, nos conocemos.- admitió Theo, porque negarlo sería estúpido sabiendo que la bruja delante de él era conocida por ser una de las brujas mas brillantes de la Orden.

La chica no respondió, los recuerdos pasaban delante de sus ojos y sentía que el miedo le asediaba. Se movió sin pensar, su hombro golpeó el de Nott, pero ella no se detuvo sino que siguió caminando apresuradamente. Andó sin detenerse por bastante tiempo, hasta la vieja torre del reloj. Allí se sentó a observar los mecanismos que hace mucho tiempo habían dejado de funcionar. Se abrazó a si misma, se sentía sola.

-¿Hermione? ¿Estás bien?- cuestionó una voz conocida. La castaña giró el rostro, Albus y Harry estaban allí de pie algunos pasos lejos de ella. La castaña quería decir que sí, que no pasaba nada, pero sus ojos vidriosos la pusieron en evidencia.

-Les dejaré solos.- anunció Albus mientras Potter se acercaba rápidamente a su amiga; se sentó junto a ella y la abrazó. El moreno no preguntó nada, y ella no quería que lo hiciera, porque, a veces, hablar dolía aun más que recordar.

-Todo está bien. Todo está bien.- susurró el moreno sin soltarla. Ella escondió su rostro en el pecho de Harry y lloró. Lloró lo que no había llorado el día que la torturaron, lloró lo que no había llorado el día que borró la memoria de sus padres, lloró porque se sentía sola, lloró porque podía y quería hacerlo.

31 de Diciembre 2001

Hermione movía su ponche de cerezas sentada en medio de Ronald y Harry. El Gran salón estaba a rebosar, todos los magos y brujas se esforzaban por disfrutar la última fiesta del año. Luna y Lavender habían decorado el lugar de rojo y verde, muñecos de nieve en varias esquinas se mantenían de pie gracias a un hechizo de congelación que habían puesto sobre ellos. Habían tres muérdagos colocados aleatoriamente en el lugar, el principal estaba sobre la enorme puerta del gran salón.

-¡Una hora para año nuevo!- exclamó Lovegood emocionada antes de volver a mirar Theo para seguir con la conversación que tenían.

En las semanas que Theodore Nott llevaba en Hogwarts, Lovegood y los Gemelos Weasley eran los únicos, además de Draco, que le habían dirigido la palabra en más de una ocasión. Malfoy habia decidido que no celebraría año nuevo, que no tenía motivos para estar fingiendo que era feliz cuando en realidad no lo era. El rubio decidió que solo celebraría el día en que la guerra acabase, y ni siquiera podía asegurar que fuese capaz de celebrar ese día. Theodore, al contrario, quería celebrar que estaba vivo...que estaba lejos de Lord Voldemort.

-¿Qué piensas pedirle a Merlín en el año nuevo, Hermy?- cuestionó Neville sentado delante de la castaña. Pedirle un deseo a Merlín era una tradición que la gente de la Orden había decidido mantener a través de los años...les brindaba esperanza.

-Que la guerra acabe.- respondió la castaña bajando su mirada al vaso con ponche que tenía entre sus manos.

-¡Robaste mi petición!- le acusó Ginny con un puchero haciendo reír a Harry. El moreno se inclinó hacia su novia y le dio un beso en la mejilla. Ronald, a la izquierda de Hermione, dejó escapar un gruñido al ver a su amigo demasiado cerca de su hermana.

-¿Y tu, Neville?- interrogó Hermione ignorando el gruñido del pelirrojo y levantado nuevamente la mirada de su vaso para prestar atención a Longbotton.

-Bueno, si soy sincero, quisiera poder decirle a la chica que me gusta mis sentimientos.- habló el moreno, habia cierto sonrojo en sus mejillas. Granger sonrió con ternura y Ginny claramente también parecía conmovida por sus palabras. Solo Ronald volvió a dejar salir un gruñido, él tenía cierta idea sobre quién era esa chica y aquello le enojaba.

-Ella seguramente te corresponderá, Neville. Eres un chico extraordinario.- comentó la castaña recibiendo el respaldo de Ginny. Potter guardó silencio, sus ojos encontrándose con los de Neville, quien bajó la mirada porque sabía que Harry conocía sus sentimientos por Granger.

-Tu turno, Ron.- anunció Hermione girando el rostro hacia su amigo pelirrojo. Ronald se puso del color de su cabello y comenzó a balbucear sin llegar a formular un pensamiento coherente.

-Creo que...son tantas cosas...bueno...pienso que...quisiera tener una nueva oportunidad, Hermione.- habló Ron mirando fijamente a la chica, era tan directo que todos guardaron silencio. Granger quedó callada, la sonrisa de sus labios había desaparecido. Ante los ojos de Ginny no pasó desapercibido como el gesto de Longbotton cambiaba a uno completamente serio.

-Ronald, no empieces.- le advirtió la castaña, ese tema había quedado en el olvido hace dos años.

-Pero...es solo un deseo, no he dicho nada malo.- declaró el pelirrojo.

-Sabes lo que opina, Hermione.- anunció Neville desde su silla delante de ellos. Ron le miró enojado, el pelirrojo sabía que la castaña estaba renuente a volver a tener una relación con él; también sabía que Longbotton estaba detrás de ella.

-Sí, pero no pierdo nada con pedírselo a Merlín. ¡Por lo menos yo digo mis sentimientos de frente!- habló Ronald, Neville apretó los puños.

-Ron, basta.- le dijo Hermione mirándole con los ojos a medio salir. Estaban compartiendo sus deseos de año nuevo, no era el momento para pelear.

-¿Por qué solo me regañas a mi? ¡Neville no tiene porqué meterse en nuestra conversación!- habló el pelirrojo lanzando una mirada asesina al moreno.

-Porque te comportas como un niño, Ron. Sabes que lo nuestro no funcionará, pero acabas de pedir el mismo deseo que pediste el año pasado sabiendo que me incómoda cuando lo haces.- explicó Granger cruzándose de brazos.

-No me comporto como un niño. ¿Por qué me preguntas mi deseo de año nuevo si sabes la respuesta?- interrogó el pelirrojo enojado.

-Lo siento, Ronald. ¡Lo siento por pensar que quizás ambos habíamos superado una relación que duró pocos meses y que no nos hizo bien!- comentó la chica de ojos color miel; Weasley sintió su rostro caliente y sus orejas rojas.

-¿Eso fue sarcasmo? ¿Ahora imitas a Draco Mortífago Malfoy?- interrogó Ron inclinándose hacia la castaña. Ella le sostuvo la mirada.

-¡No estoy imitando a Malfoy! ¿Sabes qué? Me voy a dormir.- anunció Hermione poniéndose de pie y dirigiéndose a la salida. Longbotton miró enojado a Weasley antes de ir tras la chica.

Hermione caminaba lo más rápido que sus tacones rojos le permitían andar. Vestía un traje negro ceñido a su cuerpo, el cual terminaba algunos centimetros antes de llegar a sus rodillas. Su cabello, normalmente con bucles, ahora caía como cortina por sus hombros. La chica escuchó los pasos que la perseguían y se giró de inmediato. Longbotton se detuvo al ver que ella se volvía hacia él. El moreno levantó las manos en señal de paz.

-Quiero estar sola, Neville. Quédate aquí.- le pidió Granger antes de empujar la puerta del gran salón y abandonar el lugar.

La castaña caminó lentamente, pensaba ir a su cuarto en un principió, pero decidió tomar el camino hacia la torre de astronomía. Las escaleras en forma de espiral estaban llenas de polvo, muy pocas personas habían subido allí en los últimos años; era un lugar solitario y bueno para pensar. La chica de ojos miel empujó la puerta y entró caminando entre algunas cajas y telescopios muy parecidos a los muggle. El recorrido para llegar a la ventana del lugar fácilmente semejaría un laberinto entre tantas cajas. Hermione se detuvo al ver, en medio de la oscuridad del lugar, una figura delgada delante de la ventana. La luz de la luna, en medio de la oscura noche, resplandecía con fuerza alumbrando la figura lo suficiente como para que ella viese el resplador de cabello rubio.

Malfoy estaba sentado en el enorme espacio donde debía estar colocada una ventana. Allí ubicado se dedicaba a pensar, unos cajones amontonados uno sobre el otro reposaban a su lado derecho. Vestía unos jeans negros y una polo verde oscuro. Sus piernas se balanceaban despacio mientras sentía el viento frío contra su cuerpo. Mantuvo los ojos fijos en los árboles aun cuando escuchó el sonido de pasos acercándose.

A lo lejos se veían los enormes árboles del bosque prohibido cubiertos aún de nieve, el paisaje, mayormente adornado de blanco, era hermoso ante los ojos grises de Draco. Hermione permaneció sin moverse algunos segundos, pensó en irse, pero algo dentro de ella le impulsó a acercarse al rubio. Malfoy, al escuchar los pasos más cerca, giró el cuerpo a la vez que movía su varita formulando un lumus y alumbrando así a la chica que se encontraba a cuatro pasos de distancia.

-Hola.- habló Hermione, la única respuesta que consiguió fue el silencio casi doloroso de él. Malfoy le miró apenas algunos segundos antes de volver a girarse, pero esos segundos fueron suficientes para que reparase en el vestido de la chica y en lo hermosa que se veía con el cabello cayendo tan delicado a los lados de sus hombros. Internamente, el exmortífago reconoció que los risos naturales de la castaña, de cierta manera, le lucían más.

-Es una noche hermosa...- volvió a hablar Granger acercándose los últimos pasos y apoyando sus manos en la parte del marco de piedra que quedaba libre ya que el rubio no lo ocupaba por completo. Él asintió con la mirada fija en la luna, Hermione supo que aquello era un progreso.

-Draco, yo...quería disculparme contigo desde hace unos días...por lo que ocurrió en la misión. Perdón por dudar de ti, no tengo excusas, pero creo que entré en pánico.- susurró la castaña mirando hacia el bosque, sintió el peso de la mirada del rubio y le miró. Por el transcurso de algunos segundos se sintió perdida en sus ojos grises.

-Bien.- respondió Malfoy y giró el rostro nuevamente, ahora miraba hacia la luna.

-¿Me perdonas entonces?- preguntó la chica, necesitaba saber que le perdonaba. Necesitaba empezar el año sabiendo que las cosas no estaban mal entre ellos dos.

- No hay nada que perdonar. Yo siempre seré un mortífago, Granger. Nunca esperé que creyeras o confiaras en mi.- habló Draco sin levantar mucho el tono de voz y sin mirarle.

-Pero yo creo en ti, Malfoy. Sí, sé que dudé en ese momento; admito que fue un error. Permíteme desmostrarte que puedes confiar en mí, y que yo creo en ti.- le pidió ella, sorpresivamente colocando su mano sobre la mano izquierda del chico. Malfoy miró la pequeña mano de la chica, pensó en apartarla, pero al final no lo hizo.

-Yo no confío en ti...ni en nadie.- murmuró él al final. Aquellas eran las mismas palabas que hace algunos meses atrás habia dicho. Granger apretó la pálida mano del rubio. En el fondo, ella sabía que sus palabras no eran del todo ciertas.

-Entiendo. Pero yo sí confío en ti y creo que puedes ser alguien de bien.- murmuró Granger sin dejar de apretar la mano del rubio. Él levantó la mirada, sus ojos grises fijos en los ojos color caramelo de ella. Hermione bajó la vista a sus labios durante algunos segundos, Malfoy fue consciente de ello, pero no pensó en hacer nada al respecto.

-Está bien.- declaró Draco luego de pensarlo un rato y volviendo la vista hacía la luna.

-¿Haz pensado en tu deseo de año nuevo?- interrogó Hermione decidiendo que insistir en el tema no ayudaría en nada. Tenía que demostrarle al rubio que confiaba en él y que él podía confiar en ella.

-Que la guerra termine.- respondió Malfoy; no lo habia pensado y Hermione lo sabía. Las palabras habían resbalado de sus labios casi como una plegaría.

-Yo deseo lo mismo.- admitió Granger. Draco le miró y luego miró sus manos unidas. Entonces el reloj de la torre sonó con fuerza anunciando que era media noche. Granger se giró buscando de donde provenía el ruido, pero entre los cajones no se distinguía.

-Otro año.- susurró Draco más para si que para la otra y bajó de la ventana con rapidez. El rubio se colocó delante de la castaña como si esperase que ella hablase. Hermione le miró y una sonrisa iluminó su rostro.

-Feliz año nuevo, Draco.- le dijo ella y lo abrazó. El rubio sabía que le abrazaría y por eso había bajado de la ventana. Él quería estar furioso con ella por dudar de él, pero Malfoy se sorprendió a si mismo justificándola: al final ella seguramente se esforzaba por creer en alguien que habia sido su enemigo.

-Feliz año...Hermione.- susurró el rubio, Granger apenas escuchó sus palabras, porque el reloj seguía sonando a sus espaldas. Las manos de la chica de ojos miel rodeaban la cintura de Draco cuando ella sintió las manos del rubio moverse hasta su espalda. Era la primera vez que él respondía uno de sus abrazos...

-¡El beso de año nuevo!- anunció Hermione emocionada. Ella siempre colocaba un beso en la mejilla de todos sus amigos en año nuevo... ya les besaría a la mañana siguiente. Draco levantó una de sus cejas ante las palabras de la chica que se había alejado.

-Sé que soy irresistible, Granger, pero no acostumbro a besar a nadie solo porque es año nuevo.- comentó Malfoy cruzándose de brazos. Hermione rodó los ojos ante su comentario y se movió con rapidez para colocar un beso en la mejilla de Draco. El rubio retrocedió un paso, sus ojos muy abiertos ante el cálido contacto de aquel beso que había durado casi nada. La castaña se arrepintió al ver que él la miraba tan sorprendido, quizás un beso en la mejilla no fue la mejor idea.

-Lo siento, lo siento dijiste que no y...solo era un beso de año nuevo. Siempre le doy...- comenzó a explicar Granger nerviosamente; pero las manos de Draco dejaron de estar cruzadas sobre su pecho y se extendieron sujetandola sorpresivamente de los brazos y acercándola a él. La castaña pensó en golpearlo, pero entonces estaría demostrando desconfianza nuevamente.

-Eso no es un beso de año nuevo, Granger. Por lo menos, en mi opinión, si vas a dar un beso...lo das así.- susurró Malfoy pegándola por completo a su pecho.

Hermione estaba inmóvil, vió como el rostro de Draco cada vez estaba más cerca del suyo, pero no podía reaccionar. Sus ojos habían bajado a los labios de Malfoy durante algunos segundos. Cuando casi podía sentir el aliento del rubio robre sus labios, cerró los ojos incapaz de apartarlo. Ella sabía que lo correcto sería empujarlo, pero no podía negar que desde hace mucho tiempo se preguntaba cómo sería probar los labios del exmortífago. Pasaron algunos segundos y los labios de Draco nunca tocaron los de ella. En el momento que Hermione iba a abrir sus ojos sintió los labios de Malfoy en su mejilla derecha: permanecieron allí algunos segundos y luego él se alejó con una sonrisa burlona.

-Bueno...ya es otro año.- se las arregló para decir Hermione sintiendo sus mejillas comenzar a enrojecerse. Malfoy asintió borrando su sonrisa burlona y señalando el camino que llevaba a la salida.

Continuará...

¿Comentarios?

Pauli Jean Malfoy: Hola! Que bueno volver a leer tus comentarios! Ya los extrañaba . la relación Draco/Tonks es una de las más lindas del fanfic 3 la conexión entre Hermi/Draco se va a construir poco a poco, creo que le da más veracidad a la historia, después de todo no es lógico que su relación surga de la nada. Creo que cada uno de los pasos que dan para acercarse es lo más lindo de la historia . jaja Bueno, hay que entender que Draco era un mortífago, Hermi se está esforzando para confiar en él. Gracias por comentar y besos!!!

Yaro-Alex: jajaja Yei! Ya quería integrar a Theo en la historia xD Probablemente yo hubiese desconfiado de él. Jajaja Tonks es la mejor 3 serán muy unidos esos cuatro (Luna, Tonks, Theo y Draco) . Por ahora, Sirius no se ha acercado a Draco, pero más adelante seguro habrá una relación cercana entre ellos. A medida que avance la historia sabrás si Black aceptará de Draco a vuelta 3 Más adelante se sabrá lo que ocurrió con los padres de Hermione. Los padres de Harry están muertos en esta historia :(

Adelanto

-¿Estás preparado para ir a saludar a mi padre, Lestrange?- interrogó Malfoy

-Estoy listo para ir a verme con tu madre.- respondió Rodolphus con malicia...

-¡Centas!- gritó el rubio...

Si te gusta la historia no olvides seguirla y dejar un comentario. Besos!