Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de knicnort3, yo solo la traduzco.

Aquí tenemos el capítulo 10 que tengo que deciros que para mí es de los mejores, uno de mis favoritos, ya vereis por qué ;)

~ Capítulo 10 - Normal ~

(BPOV)

Jacob me había llamado un par de veces durante la semana, pero por suerte, siempre tenía algo que hacer y no podía reunirme con él. Yo le dije que no estaba interesada en una relación, pero él utilizaba la táctica de 'sólo amigos', aunque sabía que él quería más. La idea de tener un novio parecía ajena e indeseable para mí, aunque en ese momento, sabía que iba a hacer una excepción para la persona adecuada. Pensaba que tenía sus extraños cambios de humor, porque estando con él me sentía bien.

El fin de semana llegó, y suponía que Edward no vendría al zoológico con nosotras, porque no me había devuelto mis mensajes durante la semana, pero el sábado finalmente recibí un mensaje de él pidiéndome mi dirección para que pudiera quedar con nosotras.

Todavía estaba preparándome cuando oí el timbre de la puerta, pero también escuché a Carlie corriendo por las escaleras para abrirla.

"Hola Edward", oí que le decía con entusiasmo.

"Hola, ¿cómo estás?", la saludó.

Até mi cabello rápidamente en una cola de caballo, y me apresuré a salir de mi cuarto.

"Hola", le dije a Edward, tratando de ser casual a pesar de la forma en la que mi corazón había dado un salto cuando mi mirada se cruzó con la suya.

"Hola, ¿he venido demasiado pronto?", me preguntó.

"No, en absoluto. Déjame solo coger mi bolso y nos podemos ir".

Llegamos al parque zoológico, y Edward pagó las entradas. Discutí sobre eso, pero él no quiso escucharme, de hecho, insistió en pagarlo todo, los aperitivos, los regalos de Carlie, él incluso compró las obleas para alimentar a las jirafas.

"Tengo que asegurarme de que vengas con nosotras a todas partes, puedes ser mi amante esplendido", bromeé.

"Me sorprende que no hayas encontrado uno de esos ya", bromeó Edward.

"Oh, he tenido ofertas, pero tú tienes algo que ninguno de los otros tenía".

"¿Y qué es?"

"Pelo". Los dos nos reímos.

"Edward, ¿puedes llevarme a caballito?". Carlie preguntó mientras caminábamos hacia la exhibición del león.

"Carlie, Edward no quiere..."

"Por favor, Edward, me duelen los pies".

"Realmente no tienes que hacerlo", le dije, pero él sólo me dio una sonrisa torcida.

"No hay problema, salta", dijo él mientras se ponía de rodillas. Carlie se subió en la parte posterior de Edward y la llevó, como si fuera una princesa mimada, por el zoológico.

Edward era completamente diferente cuando estaba alrededor de Carlie. Él era dulce y atento y parecía querer darle todo lo que ella pedía. Pero no era sólo de esa manera con ella, también actuaba así conmigo. No había cambios de humor extraños, y no estaba extraño, él sólo actuaba como un chico normal que parecía estar realmente disfrutando de su tiempo con nosotras.

Y nos reíamos un montón.

Yo ni siquiera pensaba que Edward fuera capaz de reírse tanto como lo hacía con Carlie, y cuando ya habíamos visto todo lo que había en ese zoológico, más bien pequeño, sugirió que volviéramos a ver todo nuevo, como si realmente no estuviera listo para poner fin a nuestro tiempo juntos.

"No tienes porque seguir llevándola a caballito", le dije, porque Carlie seguía montada a su espalda.

"No pesa tanto", dijo mientras Carlie sonreía y jugaba con su pelo.

Cuando acabamos de ver el zoo por segunda vez, nos dimos cuenta de que ya era hora de irnos.

"Edward, ¿quieres venir a cenar a casa?". Carlie le preguntó.

"Claro, ¿vas a cocinar tú?", le preguntó sorpresivamente. Él había estado haciendo todo lo que ella le pedía que hiciera, así que me imaginé que iba a aceptar su invitación, aunque parecía dudar un poco.

"Sí, soy una gran cocinera que hace mantequilla de cacahuete y mermelada, cereales, palomitas, galletas, pizza, cualquier cosa que quieras".

"Wow, suena muy bien".

Volvimos a nuestra casa, y aunque Carlie se ofreció a "cocinar", me decidí a tomar el relevo y hacer la cena yo misma. Carlie estaba mostrándole a Edward su habitación, y por el sonido que se escuchaba, le estaba haciendo jugar a las muñecas con ella, lo que era muy gracioso. Volvieron después de un rato, y jugaron un rato más antes de que terminara la cena.

"Así que, ¿dónde está Ángela?, pensaba que vivía también con vosotras". Edward me preguntó mientras estaba entregando a Carlie los cubiertos para que los pusiera en la mesa.

"Oh, y lo hace... técnicamente. Ella trabaja largas horas como periodista, pero últimamente se está quedando en la casa de su novio. De hecho, me siento muy mal por estar aquí, se suponía que sólo seria temporal y ahora que ha vuelto con Ben, estoy segura de que les gustaría estar de nuevo en su piso".

"¿Te vas a mudar?"

"Bueno, he estado buscando, pero realmente quería algo más cercano al hospital y no quería que Carlie cambiara de escuela. Es difícil encontrar algo en el lugar correcto con mi presupuesto".

"¿Qué pasa con los apartamentos en Main?"

Me reí con humor. "No puedo permitirme esos lugares con el salario de una enfermera".

"Puedo hablar con Carlisle acerca de darte un aumento".

"Sí, y tal vez puedes pedirle también que me de un millón de dólares como paga de Navidad". Le dije con sarcasmo. "No, yo hago lo que todas las enfermeras hacen, y eso está bien, sólo necesito encontrar un lugar que me pueda permitir".

"Bueno, ¿por qué Carlie y tu no os venís a mi casa?"

"Tu casa, bien". Le dije con una risita, suponiendo que estaba bromeando. "Tal vez podamos compartir los coches también. De hecho, ¿por qué no nos casamos?"

"No, mira, no estoy casi nunca en él. Me quedo con Alice la mayor parte del tiempo o me voy a la casa Cullen, por lo que siempre está vacía".

"No puedo pagar el alquiler de un lugar así, y no puedo dejar que pagues tú".

"Ya está pagado", dijo rápidamente.

"Bueno, entonces deberías venderlo o alquilarlo, o algo así. No quiero aprovecharme de ti de esa manera".

"No te estás aprovechando de mí, el lugar está vacío y no tengo intenciones de venderlo. ¿Por qué no vienes a verlo mañana, a ver qué te parece?"

"Edward", le dije mientras agitaba mi cabeza.

"¿Qué clase de amante esplendido sería si no me asegurara de buscar un buen lugar para quedarte?", dijo con una cara seria, pero luego los dos nos echamos a reír. A pesar de que no tenía intenciones de moverme realmente a allí, estuve de acuerdo en ir a ver su casa, así que después de la cena me dio las instrucciones y quedamos para reunirnos al día siguiente.

Habíamos pasado todo el día juntos, y sin embargo, al momento de irse, ya lo echaba de menos. Era como si fuera la pieza que faltaba, y acabara encajando con Carlie y conmigo, y sin él no estábamos completas.

... ...

Al día siguiente, Carlie y yo estábamos muy contentas de ir a casa de Edward, pero era simplemente porque queríamos volver a verlo. Entramos en el edificio, donde había un portero, y nos fuimos directas hacia el ascensor.

"Um, perdone, señorita". Me dijo un hombre vestido con un uniforme, impidiéndonos ir más lejos.

"¿Sí?"

"Esta es una residencia privada, no se permita la entrada a desconocidos".

"Oh, estamos aquí para ver a Edward Jam-Cullen", le dije, todavía teniendo problemas para recordar que su apellido había cambiado.

"Oh, ¿la señorita Swan?"

"Sí".

"Sí, lo siento, está esperándola. Vayan para arriba".

Subimos al piso de arriba del todo, y llamamos a la única puerta que había allí.

"Hola, has venido", dijo Edward mientras nos invitaba a entrar

Pensaba que la casa de Alice era elegante, pero no era tan hermosa como el abandonado piso de Edward. No era sólo el lugar residencial más extravagante que jamás había visto, era también el ático del edificio. Incluso si yo estuviera dispuesta a aceptar su oferta para vivir allí, nunca podía imaginarnos a Carlie y a mí en un lugar como ese.

"Wow, esto es... grande ", dije mientras miraba a su alrededor. Carlie abrazó a Edward y luego corrió a ver el piso ella misma.

"Sí, lo sé, es un poco bastante. Eso es por qué nunca estoy aquí", él estuvo de acuerdo.

"¿Por qué lo tienes todavía si no te gusta estar aquí?"

"Bueno, soy parecido al portero. Él no deja que la gente venga aquí a menos que sea informado por el residente de antemano".

"Por lo tanto, ¿no te gustan los visitantes inesperados?". Le dije en broma.

"No", dijo en serio. "No me gusta la idea de que cualquiera pueda andar hasta mi puerta en cualquier momento. Uno nunca sabe qué clase de gente loca hay por ahí. Por eso creo que este lugar sería perfecto para ti y para Carlie, es lo más seguro que puedes conseguir en esta ciudad".

Tan loco como sonaba, en realidad entendía completamente lo que estaba diciendo. Sobre todo con lo que me pasó cuando era un adolescente, definitivamente podía ver el beneficio de la seguridad adicional que el piso tenía que ofrecerme.

Él me mostró todo un poco más, y casi parecía ansioso por llegar a un acuerdo.

"Entonces, ¿qué te parece?"

"Es hermoso y realmente aprecio la oferta, pero creo que es demasiado elegante para Carlie y para mi, Carlie tiene ocho años, pinta y se mete por todas partes, simplemente no funcionaría".

"Mira, no tienes que preocuparte de nada de eso. No pienses en el piso como si te lo estuviera prestando, incluso hasta lo pondría a tu nombre, si eso lo hace más fácil para ti. Una vez que quite la mesa de cristal y los sillones blancos, no te sentirás tan rígida. Tiene tres dormitorios, lo que significa que Carlie puede tener su propio espacio, e incluso puedes tener una habitación para cuando tu padre venga de visita".

"¿Nos visitarías tú?". Le pregunté sin pensar.

"No voy a estar aquí molestando, este será tu lugar y no voy a venir en cualquier momentos, al azar".

"¿Pero y si quisiera que lo hicieras?". Le dije como una idiota desesperada.

Él sólo me miró incómodo por un momento, pero Carlie corrió de nuevo hacia nosotros con entusiasmo. "Mamá, ya he elegido mi habitación, y es enorme".

"Carlie, no he decidido nada todavía". Miré a Edward otra vez, y estaba sonriendo con aires de suficiencia porque sabía que era mi mejor opción, y a pesar de mi resistencia, iba a aceptar su oferta.

...

Carlie y yo pasamos las siguientes semanas adaptándonos a vivir en un lujoso estilo de vida, aunque Edward tenía razón, y la seguridad extra hacía el mundo diferente. No me había dado cuenta del miedo que llevaba encima todos los días, hasta que me noté más aliviada al vivir con un guardia en el vestíbulo. Antes de que tuviera la oportunidad de cambiar algo en el piso, Edward había cambiado la mesa de cristal por una de madera de roble de cerezo, y los sofás blancos fueron sustituidos por un color más oscuro y neutro.

Él debía saber que Carlie y yo no teníamos ningún mueble, porque todas las habitaciones estaban llenas por completo, incluso la habitación de Carlie estaba llena de cosas que cualquier niña de ocho años desearía. Una mezcla de cosas femeninas, con el fútbol e incluso algunos objetos de béisbol, pero aún quedaba espacio suficiente para que Carlie trajera todas sus cosas propias. Debió de haber tomado notas cuando estaba con ella en su habitación. La mía y el resto de las habitaciones estaban terminadas, así que era elegante y confortable al mismo tiempo.

Desde que me había mudado lejos de Ángela, ella sacaba tiempo para venir a vernos tanto como le era posible. Ella todavía no había visto a Edward de nuevo desde la escuela secundaria, y aunque pensaba que era extraño que nos dejara vivir en su piso de forma gratuita, me animó a ser agradecida y a aceptarlo. Charlie sin embargo, era una historia diferente.

"Por lo tanto, ¿sólo te dio este lugar, sin condiciones?". Charlie preguntó con escepticismo cuando vino a visitarnos.

"Sí papá, yo no soy su puta ni nada", le dije sabiendo exactamente donde estaba su mente.

"Simplemente no lo entiendo. ¿No dices que Jameson era extraño?".

"Bueno, era un poco… convencional cuando lo conocí en la escuela, pero él es realmente un gran tipo. Es sólo que no está nunca en este lugar y como sabía que tenía que irme…"

"¿Tienes sentimientos hacia ese tipo?"

"Papá", le dije avergonzada.

"Vale, lo siento, me meteré en mis asuntos".

"Gracias", le dije. "Además, pensaba que querías que encontrara a un buen tipo".

"Sí, pero todo esto es que...bueno, realmente espero que funcione para ti. No puedo soportar la idea de que seas herida otra vez".

"Y esa es la razón principal por la que estoy de acuerdo con esto. Por mucho que tratara de olvidarme de él, todavía me preocupaba a veces que alguien estuviera ahí mirándome. Este lugar me hace sentir segura, y eso no es una cosa fácil de hacer".

"Muy bien, pequeña. Pero si este hombre tiene motivos ocultos para hacer este acto de bondad al azar, lo mataré".

"Bueno, estate seguro de que se lo advertiré la próxima vez que lo vea".

Mi padre se quedó en la habitación de invitados durante la noche, y se fue a la mañana siguiente. Llevábamos en ese enorme piso casi tres semanas, y todavía tenía que ver a Edward, lo que me hacía perderme aún más. Carlie lo echaba de menos también, y se preguntaba cuándo iba a visitarnos de nuevo, pero yo no tenía una respuesta porque, como antes, no me contestaba a ninguno de mis mensajes.

Cuando ya necesitaba realmente a Edward, él finalmente vino. Mi niñera habitual estaba enferma y no podía recoger a Carlie de la escuela un día. Traté de salir del trabajo, pero nos inundaron los pacientes y necesitaban a todos los presentes. Ángela no podía salir del trabajo, por lo que decidí llamar a Alice. No estaba muy segura de lo que Alice hacía fuera del hospital, pero al parecer estaba ocupada también, pero me dijo que no me preocupara porque ella sabía que Edward estaba disponible. Como Edward no me había respondido a mis llamadas y mensajes, Alice lo llamó y luego me volvió a llamar diciéndome que la recogería de inmediato. Edward no se guardó una llave del piso, pero me aseguré de que Carlie tuviera una en su mochila para emergencias, por lo que los dos se irían allí después.

Cuando por fin llegué a casa esa noche, el apartamento estaba oscuro, pero había un leve zumbido de la televisión en la sala de estar. Caminé en silencio hacia el sonido y vi a Edward viendo algún partido, y Carlie estaba dormida en su regazo.

"Hola", le dije en voz baja. "Muchas gracias por esto".

"Oh, no hay problema", dijo en voz baja y suavemente cogió a Carlie y la llevó a la cama.

"Entonces, ¿se ha comportado?". Le pregunté mientras caminábamos de nuevo a la sala de estar.

"Sí, se ha portado genial. Hemos hecho los deberes juntos y luego hemos visto algunas películas de Disney, ya sabes, todas esas películas dan mucho miedo. Siempre hay secuestros y encarcelamientos, y los villanos siempre tratan de matar al protagonista, es realmente preocupante. No puedo creer que hagan películas así para los niños".

"Bueno, los niños en estos días no parecen tener miedo de ese tipo de cosas. Yo sé que no lo tenía cuando tenía su edad".

"Si el miedo pudiera permanecer sólo en las películas", dijo Edward sombrío.

"Sí", estuve de acuerdo.

Edward cogió su abrigo y se dirigió hacia la puerta.

"Oye, gracias de nuevo. De verdad me has salvado esta noche".

"Agradezco que me hayas dado esa confianza. Me encanta pasar tiempo con Carlie, ella es una niña increíble, has hecho un trabajo notable criándola".

"Realmente te he echado de menos... las dos te hemos echado de menos", dije, no quería que él pensara que yo era la única que lo quería cerca, aunque estaba segura de que Carlie lo había mencionado varias veces desde la noche que pasaron juntos.

"Sí, he estado ocupado últimamente".

"Bueno, me alegro de que no estuvieras ocupado hoy".

"Yo también. Bueno, ya te veré", dijo, y abrió la puerta.

"¿Lo harás?". Le pregunté con desesperación. "Mírame, quiero decir, siento como si hubiera pasado mucho tiempo desde que nos vimos por última vez, y estaba esperando que pudiéramos quedar de nuevo".

"Mira, no es que no quiera pasar tiempo con vosotras, de hecho, quiero, pero no creo que sea la mejor idea".

Ni siquiera pensé, sólo actué y le planté mi boca en la suya. Yo ni siquiera sabía lo que estaba haciendo hasta que lo estaba haciendo, pero no pude retirarme. No había besado a alguien así desde que tenía dieciséis años, pero tampoco podía pensar con claridad para ser consciente de ello. Sus labios se sentían increíbles contra los míos, y sabían aún mejor. Movió su boca contra la mía, y yo podía sentir su mano cogiéndome con fuerza por la parte de atrás de mi camisa, como si estuviera tratando de encontrar la voluntad de alejarse de mí.

De alguna manera terminamos en el sofá donde caí boca arriba y él estaba encima de mí. Nuestras lenguas se reunieron por primera vez, y se dieron cuenta de que eran muy afectuosas la una con la otra, por lo que bailaron con pasión entre nosotros. El beso se hizo más frenético, y él respondió, levantando mi pierna y enganchándola en su cadera. Nunca había estado tan excitada en toda mi vida como me sentía cuando le empujé contra mí, y yo no quería nada más que quitarle la ropa que actuaba como barrera entre nosotros.

Empecé a desabrocharle la camisa mientras él mismo se empujaba aún más cerca de mí, enviando una onda de energía eléctrica a todo mi cuerpo. Cuando su camisa estaba completamente abierta, pasé mi mano por su perfecto pecho, por su abdomen y empecé a bajarle sus pantalones...

Pero Edward se apartó.

"No puedo... no podemos hacer esto", dijo sin aliento antes de volver a abotonarse la camisa.

"Edward, quiero estar contigo", le dije con desesperación. "Yo antes no quería estar con nadie así, y no sé cómo frenarlo".

"No sabes lo que estás hablando. No sabes ni quién soy realmente", dijo en voz baja, lo que me confundió.

"Entonces dime, dime quién eres realmente, pero sé en mi corazón que no me importará. No hay nada que digas que pueda cambiar lo que siento".

"¿No crees que yo deseo ser, quien necesitas que sea?, pero no puedo. No soy ese tipo agradable y bueno, no puedo cambiar quien soy, o las cosas que dejé que sucedieran".

Yo realmente no sabía lo que estaba hablando, pero no me importaba tanto. Sólo quería estar con él, y si él sentía lo mismo, entonces eso era lo que importaba.

"¿Quieres estar conmigo?". Le pregunté.

Me miró a mis ojos, y aunque era obvio que él no quería admitirlo, dijo: "Sí. Quiero estar contigo más que nada, pero simplemente no puedo".

Y luego se levantó y se fue. Estaba tan confundida y no sabía qué pensar o cómo me sentía. A pesar de que me había rechazado, lo creí cuando me dijo que no era porque no me quisiera, porque yo podía sentir que él lo hacía, pero eso casi lo hacía peor en cierto modo. ¿Qué puede ser eso tan malo por lo que no estaba dispuesto a darnos una oportunidad?

Estaba cansada, pero sabía que no sería capaz de dormirme, así que recogí el poco lío que había en la cocina, y traté de que mi mente lo alejara todo, pero no podía. Yo en realidad nunca había tenido relaciones sexuales antes, ni las había querido, pero todo era diferente con Edward. Él me hizo sentir fuerte y... normal. Yo quería tener una relación real y normal con él, y quería experimentar lo que era tenerlo dentro de mí. La forma en la que su boca se sentía contra la mía, era pura magia, y si él realmente quería estar conmigo también, entonces sólo tenía que averiguar qué era lo que le retenía para que yo pudiera asegurarle que no era un problema.

Estaba a punto de irme a la cama y obsesionarme acerca de mi no-relación con Edward, cuando alguien llamó despacio a la puerta. Al principio estaba nerviosa sobre abrir o no, pero luego me acordé de que estaba en un edificio seguro y la gente desconocida no podía pasar sin que el guardia lo viera.

Abrí la puerta lentamente, y me sorprendí al ver a Edward allí de pie.

"Realmente no sé qué demonios estoy haciendo", dijo lentamente.

"Ven aquí", dije en voz baja, y tiré de él al interior y cerré la puerta detrás de él. Nos miramos a nuestros labios y encontramos el camino a mi habitación. Sus besos se perdían por mi cuello y por debajo de mi hombro, antes de que él se apartara y me levantara la camisa por encima de mi cabeza. Seguimos desnudándonos el uno al otro hasta que estuvimos con nuestra ropa interior. Cada contacto era delicado, y cada movimiento se sentía con ternura, como si supiera exactamente lo sensible que era.

"No quiero hacerte daño", susurró.

"Entonces no me dejes", le susurré.

"No quiero dejarte nunca", dijo antes de ponerse en mi espalda, quitarme mi ropa interior, y colocarse encima de mí. Él dejó mis piernas abiertas y se movió entre ellas.

Me envolvió con seguridad en sus brazos y me aferré a él como si mi vida dependiera de su abrazo, y muy suavemente, se empujó dentro de mí. Él no se movió por un momento, sólo se quedó dentro de mí y me miró a los ojos inquisitivamente. No estaba segura de lo que estaba buscando, pero lo hice lo mejor que pude para expresar mi deseo de continuar, besándole apasionadamente, y él respondió empezando a moverse dentro de mí.

Pasé las manos por su espalda y las enredé en su pelo, mientras él besaba mi cuello desnudo enviando descargas a mi espalda. Él me besó de nuevo en los labios, y luego en la punta de la nariz antes de descansar su frente contra la mía.

"¿Estás bien?", murmuró, pero mantuvo su ritmo constante de empuje.

Me olvidé de cómo hablar, así que asentí levemente antes de que sus labios encontraran su camino de regreso a los míos. Su velocidad empezó a aumentar, y mi cuerpo se apretó felizmente a su alrededor antes de que las descargas eléctricas explotaran y una ola cálida de placentero entumecimiento pasara por cada parte de mi cuerpo.

Dejó escapar un leve gemido fuera de su perfecta boca, y yo podía sentir su cuerpo apretarse contra el mío, y otra ráfaga de calor explosionó dentro de mí.

Su cuerpo estaba quieto, pero sus labios aún no habían terminado. Nos besamos un rato más antes de que finalmente saliera de mí y se pusiera a mi lado. Me di la vuelta para que pudiera besar su pecho antes de descansar mi cabeza, y me quedé dormida con el tranquilo tamborileo de su corazón, justo debajo de mi oreja.

Me desperté la mañana siguiente con el dulce aroma de la piel de Edward, y me sonreí a mí misma por como sentía las piernas todavía entrelazadas. De hecho, ninguno de los dos se había movido en absoluto durante la noche, y me preguntaba cómo había podido dormir sin él.

Pensé en levantarme y preparar el desayuno, pero la idea de estar lejos de él en ese momento era impensable. Todavía era temprano, y yo sabía que Carlie dormiría una hora más por lo menos, así que me puse sobre su pecho, conteniéndome.

Edward comenzó a agitarse un poco más tarde, y cuando por fin abrió los ojos, me sonrió.

"Buenos días", dijo con una voz ronca.

"¿Sabes?, esta es la segunda vez que hemos despertado juntos, y tengo que decir que me gusta mucho". Volví la cabeza para mirarlo mejor, y apoyé mi mejilla derecha debajo de su clavícula.

"Bueno, tal vez tendremos que hacerlo un hábito", dijo él, con mi sonrisa torcida favorita.

"Técnicamente, se trata de tu casa, ¿y quién soy yo para no dejar de duermas aquí de vez en cuando... o todo el tiempo?", le dije bromeando, pero hablaba completamente en serio.

"Es sólo cuestión de tiempo hasta que descubras la verdad", dijo enigmáticamente.

"¿Y qué verdad es esa?"

"Que soy un vago horrible", dijo con una sonrisa. "Y tiendo a dejar la tapa del wáter levantada".

"Dudo mucho la parte de que seas vago. He visto la casa de Alice, y no había ninguna mancha de suciedad en ningún lugar. En cuanto a la tapa del wáter, tendrás que cambiar eso". Le di un beso antes de forzarme a mí misma a levantarme y vestirme.

"¿Sabes?, odio cuando te vas, pero me encanta verte marchar", dijo mientras me ponía la ropa interior.

"Oh, eso es original. ¿Cuántas veces los has usado en el pasado?"

Se echó a reír. "Ninguna, pero lo oí en una película una vez, y siempre he esperado al momento adecuado para usarlo".

Me mordí el labio inferior juguetonamente. "Quédate, y voy a dejar que uses cualquier frase de esas conmigo".

"Puede que tenga que aceptar esa oferta".

"Espero que sí".

Los dos nos vestimos y nos fuimos a la cocina para hacer el café y el desayuno.

"¿Qué estás haciendo?", me preguntó mientras ponía el café en la máquina y comenzaba a apretar botones.

"¿Qué?". Le pregunté confundida.

"Es una cafetera automática", dijo él y se acercó para ayudarme con la configuración. "¿Ves?"

"Oh...vaya", le sonreí tímidamente, pero él sólo sonrió y me besó de nuevo. El beso comenzó dulce, pero luego estalló en otro arrebato de pasión mientras tratábamos de devorarnos el uno al otro.

"¿Os habéis besado así toda la noche?", Carlie preguntó, totalmente asqueada. Nos detuvimos de inmediato, y aunque yo estaba un poco avergonzada de que ella nos hubiera visto, no parecía que le molestara en absoluto. "¿Qué hay para desayunar?", preguntó con indiferencia.

"Yo puedo hacer la mejor tortilla", le dijo Edward.

"No sé, mamá las hace muy buenas", no estuvo de acuerdo Carlie.

"Bueno, sólo lo dices porque nunca has probado la mía", dijo con un guiño. "Vale, estoy dispuesto a intentar hacerte el desayuno, pero no puedo prometer que vaya a ser mejor que el de mamá".

"Vale", dijo con una risa ligera.

Yo estaba preocupada sobre la existencia de alguna incomodidad extraña entre nosotros después de haber sido completamente íntimos de esa manera, pero no la hubo. Edward acababa de encajar con nosotras, como yo sabía que lo haría, y Carlie absolutamente le adoraba a él... y a sus tortillas.

Oficialmente no había vuelto al piso con nosotras, pero en realidad no se marchaba nunca. Pasábamos todos los días juntos, y cada noche hacíamos el amor. Cuando Carlie no estaba en la escuela y no estábamos en el trabajo, los tres estábamos juntos.

Edward era absolutamente increíble, no había rastro de ese tipo raro con cambios de humor drásticos, y todos estábamos felices todo el tiempo, como una familia normal. Siempre había considerado mi suerte, porque con todo lo que había ido mal en mi vida, algo hermoso había salido de ella. Lo peor que me había pasado es que fui violada a los diecisiete años, pero fuera de ese horror, tenía a mi increíble hija que no cambiaría por nada.

Pero así como mi vida se había convertido en absolutamente perfecta, tuve una horrible sensación de que mi suerte estaba a punto de agotarse.

Uy...me parece que la cosa se complica en el siguiente capítulo...que poco dura lo bueno...

Muchísimas gracias por comentarme, leyendoos me dan ganas de seguir traduciendo más fics, jejeje, porque veo que a la gente le gusta lo que traduzco :)