Capítulo X.- La guerra
Reino de Kandrakar
El conde McKngiht y lord Cedreric buscaban recuperar el castillo perdido atacando día y noche sin descanso alguno, era un punto estratégico para continuar avanzando en la conquista del reino. El Vizconde Ryan padre del ausente general Caleb movilizo las tropas del rey a la frontera este, donde se enfrentaba con uno de los aliados de la reina, un principado quien guardaba resentimiento contra Meridiam por haber apoyado a uno de sus educados para que se independizara de su control con dinero y armas, era una guerra de diversos frentes, en cualquier momento el rey se vería en la necesidad de entrar en batalla contra la reina, solo se esperaba el momento más propicio para hacerlo. A la par que el ejército comandado por el Gran Duque Thom y su hija defendían la frontera oeste. Los únicos soldados que se encontraban sin hacer movimiento alguno eran las de los grandes generales ausentes que estaban en la capital.
Lo que causaban que los rumores acerca de la cobardía del príncipe Phobos se extendieran por todos los reinos y en especial en el de Kandrakar donde se encontraba bajo la protección del rey Nigel mejor amigo rey Zanden, se conocieron cuando ambos eran príncipes, estudiando en la academia, en un lugar donde la guerra no llegaría al ser un reino neutral en los conflictos bélicos que tenían otros países. El soberano siempre pensaba primero en el bienestar de los ciudadanos que en conquistar territorios, los cuales solamente sirven para la gloria del rey pero que llevan desdichas al pueblo. La reina Nerissa fue amiga de la difunta reina Susan y juro que siempre cuidaría de Kandrakar como si fuera su propio reino, promesa que ha cumplido durante años apoyando en todo momento al reino.
Lo realmente importante para el pueblo era la coronación de la futura reina y quien sería el futuro rey consorte del país, ellos anhelaban que fuera un hombre que amara su tierra y que velara por los intereses de esta tal y como lo hizo la reina Susan quien era proveniente de un pequeño principado al norte del reino. El amor que le profesó al reino que siempre estuvo al lado de las personas que la necesitaban, nunca descuido las obligaciones en la corte y lograba que los nobles se preocuparan por aquellos que estaban a su cargo. Con el nacimiento de la princesa a los cinco años de su matrimonio la vida se convirtió en un sueño.
Donde la pareja pudo tener entre sus brazos el fruto de su amor, la pequeña princesa lleno de felicidad a todos en el reino, sabían del deseo de los reyes por convertirse en padres que tardo varios años en hacerse realidad. La felicidad no duro para siempre la reina murió en el parto de un hijo varón, cuando la princesa tenía siete años. Desde ese día el rey Nigel decidió que su hija asumiría el trono, de no haber cedido a las presiones del consejo su amada esposa seguiría viva por esa razón nunca más pensó en casarse, no quería que otra mujer se sacrificará para dar un heredero a la corona.
-Es la fiesta de nuestro compromiso.-le decía Will, intentando calmar las ansias de la persona que ama de marchar a la guerra faltaba más de dos meses para su coronación de esa manera tomar el control de ejército para apoyarle. Entraría a un conflicto que no afectaba los intereses de su reino eso era una mal decisión se lo expresaban Taranee y Peter, quienes teme que el inició de su reinado sea con una guerra para apoyar al rey consorte contra un reino que siempre ha sido amigo.-Ten un poco de paciencia.
-En cuanto se termine macharé a la guerra.-aseguro Phobos, besando los labios de su amada, la vida le había demostrado que negarse al destino era absurdo, por qué se enamoran a primera vista y su relación se desarrollo con naturalidad, tal vez de haberse conocido antes, hubieran podido disfrutar de más tiempo juntos, ahora tiene que valorar cada segundo que estaban juntos.- Prometo que regresaré a salvo y nos casaremos en ese mismo día.
-Por favor cuida de ti, por qué te esperaré pacientemente a que regreses a mi lado.-le pide Will, sentía que el corazón se partía en dos al tener que dejarlo ir sin poderle acompañar, Phobos nunca pondría en riesgo su vida, deseo por primera vez en su vida ser una mujer sin rango que fuera capaz de acompañarlo.-No quiero perder a mi rey.
-No lo perderás.-le asegura mientras ambos bailaban en medio del gran salón, por que ella se merecía el gran baile, estar rodeada de las personas que la cuidan, que desean lo mejor para ella, aunque en esos momentos no pueda ofrecerle nada más que una promesa que al terminar la guerra todo estaría bien.-Por qué el rey ama a su reina.
-Te amo.-le dice Will aferrada a él, al escucharse la última campanada se terminaría el baile dejando provocando que un dolor se clavara en su corazón y este no cesaría hasta que estuviera de nuevo a su lado. Le había pedido que se casara con ella pero él se negó, expresando que deseaba darle la boda que se merecía, no quería que los demás dudaran de su honra o que la utilizaba por ayuda, aunque a ella no le importara eso.-Nunca lo olvides.
-No lo haré.-le responde Phobos besando el dorso de su mano, las campanas se escucharon eran momento de partir, el cuento de hadas sea terminado, era necesario volver a la realidad caminando con dirección a las escaleras donde se encontraba esperándolo Caleb.-Volveré pronto.
-Regresa a mi lado.-le expresa sintiendo un impulso de su corazón, para abrazarlo por la espalda.
-Mi corazón nunca partirá de tu lado.-le responde besando los labios de la mujer que ama antes de partir. Viendo el rostro lloroso de la joven, maldiciendo al mismo destino el tener que separarse de ella.
Emprendió el camino que lo llevaría lejos de la persona que ama, lejos de la felicidad que siente cuando estaban juntos, quizás su amor no de años como el que sentían Cornelia y Caleb, pero deseaba que fuera de esa manera, tener la oportunidad de amar de esa manera, comprender y apoyarse, por qué él en el pasado tuvo sentimientos de envidia por su relación, de querer de la manera en que ambos lo hacen. Desde joven supo Phobos que tendría que casarse en un matrimonio arreglado por el bienestar del reino, que la posibilidad de tener un matrimonio por amor era nula, pero ahora tiene la oportunidad de ser feliz y se aferraría a esta.
El rey Nigel dudo en dar la mano de su querida hija a un príncipe cuyo reino se encontraba en guerra, largas discusiones tuvieron acerca de la razón de su unión, ¿Necesitaba de su ejercito? ¿Realmente amaba a su hija? Le expresó claramente que no enviaría ningún soldado para ayudarles, el consejo el parlamento redactaría las capitulaciones matrimoniales donde Kandrakar no entraría en ninguna guerra a favor del reino de Meridiam. Esas palabras nunca se las dijo ni dirá a Will, por qué no deseaba que padre e hija discutieran por algo que solamente era su responsabilidad, quiere demostrar que la ama por sobre todas las cosas.
Frontera Sur del Reino de Meridiam
Han pasado ya tres meses del inicio de la guerra, el general Bryan se encontraba librando una de las cruentas batallas que ha vivido, no ha podido descansar desde hace días que se encontraba en conjunto sus hombre tratando de recuperar la fortaleza Sur del reino que fue tomada mientras recuperaban los pueblos y villas que estaban en posesión del enemigo. La fortaleza era un castillo fortificado por tres murallas, en el pasado sirvió para proteger al reino de los invasores, en el presente tomar su posesión costaba crueles enfrentamientos donde se derramaba la sangre de los enemigos y la propia, escuchar los gritos cuando los amigos se dan cuentan de que sus amigos han muerto, cada noche sueña con la sangre que ha derramado de sus oponentes, quienes le piden piedad y no puede otorgarla, por que sería manchar la memoria de sus propios soldados que murieron para defender su tierra. Su espalda corta el hilo de la vida a la cual se aferran los enemigos para sobrevivir para cumplir la misión, tratando de rescatar a quienes permanecían dentro del castillo, la general Lair tuvo que marchar al norte para repeler los ataques enemigos en esa zona el príncipe Phobos se encontraba luchando, sintió pena por los esposos que estuvieron juntos apenas una semana antes de separarse.
La hermosa tierra es teñida por el rojo carmín, que le recuerda que la gloria que recibiría fue a costa del sufrimiento humano, no sabe si sera capaz de dormir de nuevo después de haber escuchado el llanto de los ciudadanos de Meridiam, las suplicas de las madres por encontrar a sus hijos quienes tienen días de no haber regresado a casa. Quisiera prometer que se encuentran con vida y que estarán juntos de nuevo, es poco probable que ocurra, las tropas enemigas destruyen todo, la única promesa real que puede hacer la de recuperar el castillo.
El ejército enemigo era numeroso y bien armado, se habían unido pequeños principados para apoyar a una soberana quien desea dejar en cenizas el reino, el odio de la reina tiene justificación en el pasado fue usada para beneficiar el reino, seducida por el vizconde Ryan por orden del rey Zanden, firmando acuerdo para que fueran entregados parte de sus tierras y apoyo militar en los conflictos. El reino de Nerissa había sufrido el yugo de Meridiam, por esa razón buscaba hacerlos sufrir de la misma forma, le contó su abuelo la verdad detrás de la historia oficial. ¿Qué haría en general Caleb al saber que su madre es la reina? La historia que se esconde detrás de su nacimiento. Sus pensamientos son interrumpidos por la voz de su compañero de batalla
-Tenemos que derribar la muralla si queremos entrar.-exclamaba Cedreric a sus hombres, le parecía tan irónico el tener que derrabar sus propias fortalezas aquellas que habían sido el orgullo del reino durante siglos.
-¡Si señor!-gritaban de manera entusiasta los soldados, quienes no podían permitir que su reino cayera en manos enemigas.
Enfermería frontera sur
En otra parte del campo se encontraba el área donde se atienden a los enfermos, donde reciben atención medica por parte para aliviar el dolor en sus heridos cuerpo por parte de un grupo de doctores y enfermeras entre ellas se encontraba Lady Cornelia. Una mujer que experimentaba por primera vez sufrimiento que causaba una guerra, ver como las vidas se perdían en un instante, era algo que siempre se le quedara grabado en la mente. Dejo atrás sus finas ropas para correr entre heridos buscando sanar un poco le dolor. Aprendió lo básico de parte del médico, quien no la deja descansar ni un solo segundo, no era permitido para aquellas personas que han decidido salvar vidas.
-Cornelia despierta.-exclamaba John el doctor de estatura promedio, hombre de cuarenta años y cabellos negros, el jefe del escuadrón de médicos y enfermeras que atendían a los heridos de guerra, su deber es salvar las vidas del mayor número de personas que este en sus manos no importando su rango si son nobles o plebeyos.-Tienes que ser más rápida, el dolor que sienten algunos es tan insoportable que apenas son capaces de resistirlo y no pueden esperar a que despiertes de tus sueños.
-Si doctor.-le responde ayudando a llevar agua a los heridos, ayudando a levantar a los heridos para darles de beber agua y que comieran un poco. Siente miedo cada vez que los ataques se intensificaban, se buscaba derribar las murallas del castillo y para lograrlo la vida de cientos de soldados se pondría en peligro, nadie estaba seguro que regresaría con vida, siente terror cuando escucha un cañonazo pero no tiene tiempo para llorar, la anterior Cornelia se hubiera ocultado dentro de su castillo, pero ella era una nueva persona que luchará por preservar la vida.-Por favor trate de beber un poco.
-Señorita usted no debería estar aquí.-expresaba el soldado, conocía a la familia de la joven enfermera, los consideraba personas justas, no tenían que sufrir al saber que se encontraba en ese lugar, piensa que tiene que hacerla razonar para regrese con su madre y espere que termine ese horrible tormento. Nunca espero verla en esa ropa tan sencilla y con marcas de cansancio en el rostro.-Usted es ...-fue acallado por Cornelia.
-Soy una enfermera principiante.-le responde, no importaba que fuera ella, en el campo de batalla apenas era de ayuda para los cientos de soldados que estaban siendo atendidos. Se da cuenta que debajo de la luz de la corte se encontraban aquellas personas que protegen a todos y son tan poco recompensados con su labor, cuando todo terminara se convertiría en una enfermera que se dedicaría en cuerpo para poder trabajar en el hospital y apoyar a quienes lo necesitan.
No hace falta lujos extravagantes para ser feliz, estar al lado de la persona que amaba es lo único importante y poder caminar juntos apoyándose mutuamente además de pedirle matrimonio al más puro estilo Cedreric, por qué no necesario una gran ceremonia, ni costosos vestidos, es necesario que las personas se amen y estén dispuestos a luchar por ese amor. Por ahora su única felicidad es las cartas que se envía con Caleb, son escasas las que pueden llegar, pero por esa razón son tan preciadas, las tienen guardas en un pequeño cofre escondido entre sus cosas como su más preciado tesoro.
Frontera Norte Reino de Meridiam
Han pasado un año de haberse iniciado la guerra, se habían recuperado la mayor parte de las fortalezas y estaban bajo el resguardo de la corona las ciudades, las cuales poco a poco se van reconstruyendo dando una tranquilidad al reino que en tantos meses no había podido disfrutar y todos añoraban. La guerra era dolorosa y enseñaba que no existe gloria en matar a otra persona, que solamente existe el tormento y eso lo vivía el menor de los Lair, era la primera guerra en la que se veía envuelto, cuando era niño y le decían sobre las hazañas de los guerreros deseo participar en una, convertirse en una leyenda. Ahora que esta en el campo de batalla se da cuenta de que las historias estaban escritas con romanticismo, el terror que se siente cuando el enemigo te apunta con la espada, cuando las manos tiemblan por el por el dolor y el cansancio pero que un leve descuido te llevaría a la muerte. Si no estuviera peleando al lado de su padre seguramente hubiera muerto.
-Mi hermana se encuentra en territorio enemigo con el príncipe Phobos, el general Caleb se encuentran sirviendo al rey que encabeza las batallas.-pronunciaba el joven observando las manos que dejaron de ser suaves para convertirse en ásperas.
-Nuestro deber es proteger el reino después de su partida.-pronuncia Tom despeinando el cabello de su hijo, quien se había convertido en un hombre en aquella cruel guerra.
El rey Zanden buscaría justicia por la enorme cantidad de muertos que provoco la guerra, un tercio de la población había muerto a manos de los soldados enemigos, hubo incendios, saqueos todo lo que se les ocurriera en aquellas mentes retorcidas, no habían respetado los principios de la guerra que era no involucrar a los civiles. La reina Yan Lin les apoyo para resistir la lucha, era una mujer admirable, pero aquel apoyo costo que abdicara en favor de su nieta, la cual por esas fechas tendría que ser coronada .
Reino del Aire
Las gigantescas murallas protegían uno de los reinos más legendarios, dentro estas se daba inicio a una nueva era deba comienzo en el reino por qué era el cumpleaños número veintiuno de la única heredera al trono. Los nobles se reunieron en el sala del trono donde la ceremonia de coronación de la reina Hay-Lin daba inició al sonido de los wons anunciaba su llegada acompañada mostrándose un séquito de personas quienes llevaban en sus brazos cofres, los cuales fueron abiertos frente a los presentes, dentro de estos se pueden ver telas de sedas, abanicos bordados con manos de jade, piedras preciosas, las cuales fueron entregadas a los asistentes, quienes eran los nobles quienes debían jurar lealtad a la nueva reina, de esa forma legitimaría su reinado. La reina madre había ordenado preparar los regalos más exquisitos para demostrar el poder de la familia real de esa forma podrían entender que tan complacidas se encontraban por su asistencia.
La joven hizo su aparición portando un vestido de seda azul en la falda larga que se arrastraba por el suelo el cual estaba bordad en hilo de oro con la figura de un dragón que representa a la princesa y camisa dorada colores que solamente se le permite usar los reyes, sus pies estaban enfundados por los chapin unos zapatos con los que la mayoría de las personas les costaría trabajo caminar pero que ella lo hace con gracia, a cada pasa que daba sus horquillas se balanceaba de manera exquisita. Todos quedan maravillados por la belleza de la soberana, se inclinan para mostrar respeto a la reina, al tomar asiento se escucha la oración de un monje mientras la reina madre retira las horquillas pertenecientes al rango de princesa para retirar y poner las correspondientes a su nuevo estatus, en sus dedos meñiques es colocado una funda de oro en forma de uña larga, que han pertenecido a la reina durante siglos, era una tradición en las mujeres usarlas para proteger sus delicadas manos.
-Inicia el primer año del reinado de Hay-Lin-anunciaba Yan Lin.
-Larga vida a la reina.-responde los nobles.
El haber apoyado a un reino extranjero le costo la corona a la reina Yan, por lo que Hay-Lin tiene que tomar una decisión, ¿Apoyar al hombre que quiere o renunciar a su corona? Es una decisión que tiene que tomar y que será cuestionada por los nobles, era el momento de tomar una decisión después de la coronación se reuniría el consejo para saber su decisión.
3 Val Marsal gracias por apoyarme siempre, espero que hayas disfrutado de este capítulo, nos vamos acercando a la recta final de esta historia, que me has motivado a continuar sin ti nada de esto sería posible
