Capítulo 9
"Azares del destino"
Cuando finalmente despertó pudo darse cuenta que el día ya estaba avanzado ¿Cuánto tiempo había estado inconsciente? Unas horas, un día, una semana. Lo ignoraba. Aún se sentía mareado y bastante adolorido; definitivamente no era su mejor día... Kai se quedó quieto, escuchando, tratando de hacerse uno con el entorno, descubrir cualquier movimiento, por mínimo o silencioso que fuera, un roce, un aleteo... algo. Sin embargo, lo único que escuchó fue un gorgoteo. Más tranquilo se sentó, a su derecha descubrió su blade, estiró su mano, el sentir el frío metal le tranquilizó aunque al ver a la izquierda que no pudo evitar estremecerse. Cerró los ojos para serenarse en un intento de poner sus pensamientos en orden y decidir que haría.
El extraño gorgoteo que había notado no cesaba. Si era lo que pensaba estaría bien... Ahora necesitaba evaluar los daños antes de aventurarse a salir. No dudaba que necesitaría más que suerte porque de algo estaba muy seguro... ésta le había acompañado.
Bien, ahora necesitaba revisar sus lesiones. Cuando se levantó notó que su brazo y mano derechas tenía una fea quemadura, estaba oscura y escocía, lo raro era que la piel no estaba desprendida, tampoco manaba líquido, pero dolía en especial al mover los dedos. Al notar cómo era... más porque sabía porqué era se sorprendió. No era la primera vez que sufría una herida de esa clase, de hecho la primera vez fue porque intentó escapar y la otra (mejor dicho otras) fueron hechas como castigo; lo raro es que tampoco recordaba que se sintiera así. Revisó su pecho (también dolía y eso le hacía algo difícil respirar) cuando se levantó la camisa notó la misma quemadura. Suspiró. Movió la cabeza negándolo, después se arrepintió especialmente cuando sintió una punzada en la parte derecha de su frente y sien.
Solamente le faltaba revisar su pierna. El pantalón tenía un profundo corte... era de esperarse porque en ese momento no tenía tiempo para delicadezas. Su pierna estaba hinchada, pero no se notaba que estuviera amoratada o algo que indicara que empezara a sufrir desintegración de tejido. Había perdido un poco de sangre cuando se hizo el corte con su filoso blade. Sin duda eso era uno de los motivos por los cuales estaba aletargado.
- 'Pudo ser peor' – pensó agradecido.
Con bastante torpeza (en parte por el dolor), empezó a quitarse el traje que utilizó para hacerse pasar por uno de los guardias. Sujetó su blade y con más torpeza de la deseada cortó parte de la ropa. La sujetó y jaló para rasgarla. No pudo evitar sentir dolor... por su mente pasó que quizá no fuera tan buena idea hacer ese movimiento, pero por otra parte tenía varias tiras largas. Una de ellas le serviría para el brazo y el otro su costado. Quizá no lo necesitaba en ese momento pero le hacía sentirse como más seguro 'por cualquier cosa' en especial si de sus heridas empezase a brotar materia (cosa que no sería bueno) y evitaría que se le pegara a su ropa. (N/A Eso se saca por usar ropa tan estrecha) Dolía en especial el costado... cuando se quitó la camisa y empezó a vendarla.
Terminada su primera curación se levantó, necesitaba saber donde estaba, no sin antes tomar una piedra. Con su brazo y su costado en ese estado no estaba en condiciones de usar su ya estropeado blade. Ahora tendría más cuidado. Había tenido suerte... más de la que pensó, al notar la víbora que se encontraba a su derecha. No era muy grande, aún así le había causado un considerable daño, no lo dudaba porque su pierna aún se encontraba entumecida.
Caminó con lentitud pero decidido. La luz pegó fuerte y dura. Aunque estaba preparado, no pudo evitar cubrirse los ojos, al acostumbrarse a su brillo se dio cuenta de un hermoso... no, en realidad un espectacular paisaje que le dejó atónito.
Estaba en lo alto de una pequeña montaña, en lo que parecía ser una cueva. A sus pies se extendían kilómetros de escarpados picos, peñas rocosas, algunos altos y otros más bajos y entre ellos lo que parecía ser terrenos llanos salpicados de colores verde y café sobre una tierra de un apagado color amarillo. Era un paisaje agreste, árido, glorioso y... solitario. Arbustos bajos, aunque verdes tachonaban las partes bajas del lugar y destacándose sobre ellos, mejor dicho entre ellos, se erguían lo que parecía ser cactus gigantescos.
Durante algunos segundos se quedó mudo, parpadeó y frotó sus ojos pensando que talvez estaba alucinando o por lo menos soñando. Un piquete en su costado le indicó que estaba despierto. Gritó como aquella vez que logró que todo un estadio guardara silencio, aunque en esta ocasión quería escuchar voces solo el eco de sus nombres por su propia regresó... Ninguna de las personas cuyos nombres gritó contestó...
Estaba solo... el pensamiento le aturdió. Cerró los ojos mientras se recostaba en la pared de la cueva en un precario equilibrio; la roca que sostenía se soltó de sus manos y cayó por un costado... rodó y rodó cuesta abajo, fue cuando escuchó el sonido amplificado y por lo menos de tres diferentes lugares que le hizo recordar que quizá no estaba tan solo... era el inconfundible sonido que horas antes le hizo temblar.
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Ya más tranquilo, Kai aspiró el aire seco y caliente del ambiente. Calculó sus posibilidades. La región sin duda (por no decir obviamente) era desértica. El calor tostaba y los vientos secos, sin duda alguna, resecarían su pálida piel. Una vez le dijo Boris que su entrenamiento no estaba completo. Aunque en ese momento no le puso mucha atención, ahora, no estaba seguro si se refería a armas, químicos o cursos de sobrevivencia. Estaba acostumbrado a un clima difícil, duro, en donde otros no sobrevivirían... a Rusia. El vivir tantos años allí le había demostrado que no ella no trataba bien a quien le desafiara en invierno... históricamente el proverbial 'invierno ruso' había arrebatado la victoria a un emperador y a uno que quería serlo; aunque pocos sabían que era caluroso en verano... para los moscovitas... y algunas regiones no eran precisamente templadas... pero no en esas condiciones.
Él era de los que lograban adaptarse bastante bien a las circunstancias, este lugar iba sin duda más allá de su capacidad... ese sol abrazador le intimidaba... tampoco es que se considerara un 'inútil'... no podía negarse que los motes de temerario y rebelde eran los que mejor le cuadraban... pero tampoco era un iluso y menos un estúpido. Sabía qué necesitaba: calcular con qué podía contar y como usarlo a su favor si podía o minimizar el riesgo... Esa era la habilidad que habían visto en él Boris, su abuelo, el Sr. Dickenson... y ahora era el momento en el cual tenía que demostrarla.
Su mente trabajaba velozmente. Tenía que recuperarse, necesitaba recuperase rápidamente si quería salir de ahí y buscar a los otros. Porque esperaba que los otros (donde quiera que estuviesen) se encontraran bien... aunque de algún modo presentía que estaban juntos y lo principal: no estaban muertos. No podía explicar como lo sabía, pero lo sabía.
Involuntariamente apretó su blade, pensó en el ser que más quería que tan misteriosamente había desaparecido... aunque pensándolo mejor quizá no tan misteriosamente. Tenía una leve idea de lo ocurrido y se lamentaba profundamente haber sido el causante involuntario de la actual situación.
Estudió la situación sin perder de vista el horizonte. Había aceptado que estaba lo suficientemente lastimado para no poder moverse por algún tiempo, por lo menos no con la destreza que le caracterizaba y eso dificultaría el descenso, porque no se encontraba a pocos metros del suelo.
La herida en su costado era molesta y quizá la más dolorosa porque cada movimiento significaba un tirón que resentía. La de su brazo tampoco era despreciable, quizá menos dolorosa, eso si, limitaba el uso de su mano. Aunque para su fortuna podía arreglarse con la izquierda. Ambas heridas eran hasta cierto punto lidiables siempre y cuando no se infectaran. Era su pierna la que en realidad le preocupaba, mucho dependía de su resistencia... y de alguna forma tenía la esperanza que por alguna vez en su vida los experimentos que había tenido que sufrir en la Abadía sirvieran para algo bueno. Sonrió con amargura... ante la ironía... que después de ser por tanto tiempo un conejillo de indias... ahora no sirviera de nada.
Aunque su pierna no presentaba signos de destrucción de tejido no podía confiar que no sucedería o que fuera mordido otra vez. Según recordaba, en algún lado había leído que algunas serpientes (parejas) se mantenían juntas, si bien no recordaba que esta especie fuera, definitivamente no necesitaba ni quería que el o la viuda de la que había matado llegara a reclamarle algo.
No estaba seguro de la hora del día y no iba a arriesgarse si solo contaba con pocas horas de luz. Tomó otra piedra y se encaminó hacia adentro. Tenía solucionado el problema de la comida... bueno algo... necesitaba un poco de tiempo y sol. Y para su 'fortuna' los tenía.
Ahora bien, el agua era otra cosa. Desde el interesante y elevado lugar donde se encontraba no había visto ningún lago, río o poza. El ambiente desértico le demostró que tenía razones para preocuparse, necesitaba con urgencia confirmar si lo que escuchó al despertar le ayudaría o solo...
Sacudió la cabeza. Necesitaba concentrarse en lo que quería, en lo que necesitaba hacer. Aspiró profundamente antes de adentrarse a la cueva, al sonido que con anterioridad había escuchado, le señaló por donde debía ir. Ahora debía concentrarse y sacarle partido a sus cinco sentidos... quizá hasta un sexto... porque si estaba en lo correcto ese sonido le significaría su mayor tesoro: AGUA y también el mayor peligro: SERPIENTES.
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Si, quizá digan que es muy poquito. Y tendría que concederles la razón. No podía extenderme sin volverlo aburrido y tampoco podía pasarme a los chicos. Uno a la vez. ¿Verdad? Ya llegará el momento en que les mezcle.
Gracias por sus comentarios, ánimos y críticas. Todo es importante. Solo les rogaría que si en algún dato estoy equivocada me lo hagan saber, así lo corregiría y buscaría mejorar la historia. He tratado de investigar pero no es lo mismo si no conoces personalmente la situación y con ello me refiero a cosas, lugares, personas, animales y plantas. En especial porque algunas cosas las he sacado de películas, fotos, Internet y libros. Por experiencia sé que no todo es como lo pintan. No quiero decir con ello que no sepan, al contrario, el esfuerzo merece un aplauso, pero muchas de las cosas no suelen ser el 100% objetivas, todo depende del punto de vista de quien las presente.
Sino, para alguien el desierto puede ser el espectáculo más lindo y para algún otro algo atroz, un error de la naturaleza y que debería ser corregido con reforestación. Una vez pisé una serpiente (suerte que no venenosa o eso espero) pero solo quité el pie y ella reptó para un lado y yo corrí para otro. Sin embargo, lo más chusco fue que había un saltamontes y estiré mi dedo y el desdichado me mordió!!!!! Ninguno de mis primos me creía y les dije que estiraran un dedo... no me creyeron pero los muy cobardes no se animaron a estirar el dedo para probar que era yo quien mentía.
Bueno, mis disculpas si ofendí a alguien con mis comentarios.
Un abrazo a todos.
