LA PALABRA AMOR

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-Dime Korra- su voz cansada pronunciaba cada palabra con una profunda claridad, haciendo resonar cada sílaba en mis oídos, que se deleitaban con el sonido acompasado y la respiración lenta del anciano junto a mí- ¿qué es el amor?
¿Qué era el amor? Esa era una muy buena pregunta. Casi al instante me di cuenta de que no tenía idea qué responder, ¿quién se cuestiona esas cosas de todos modos? La mayoría de las personas sólo se limitan a sentirlo, -o creer que lo sienten- mientras pasan su vida sin que eso les preocupe.
-No lo sé- respondí tras unos segundos de mirar al vacío buscando en vano las palabras.
-Bueno- respondió sonriendo levemente- ¿qué crees que es el amor?
-Es lo mismo Iroh, no podría decirlo con palabras
-Inténtalo
-Un sentimiento- declaré intentando sonar lo más objetiva posible- que obliga a las personas a hacer cosas realmente estúpidas
-¿Por qué los obliga?
-No se piensa igual cuando se está enamorado- una sonrisa cínica cruzó mi rostro al recordar la última vez que estuve de ese lado del portal- Las personas ven las cosas desde otro punto. Uno que está muy lejos de la realidad, y no sé cómo, pero terminan convenciéndose de que es la única verdad, y apuestan todo lo que tienen por algo que puede deshacerse en el aire. Pero creí que ibas a ayudarme- dije algo exasperada por el rumbo que había tomado la conversación- ¿cómo se supone que lo hagas cuando sólo estoy contestando cosas que ya sé?
-Ohh pequeña, sé que las sabes- afirmó posando una arrugada mano sobre mi hombro- pero necesitas decirlas en voz alta y escuchar. Como si fueras una extraña que le habla de su vida a otra; nunca sabes de qué se hablará, podrías incluso inventar todo y ser quien tú quieras porque después de todo es una extraña y no puede saberlo; o puedes ser honesta y confiar en que harán lo mismo contigo, todo depende de ti. Se llama doble corriente, y es algo que hacían los monjes del este cuando tenían pensamientos opuestos. Como sabes- continuó rascándose la barba, como si intentara recordar cosas sucedidas hace muchos años- la doble corriente es una técnica de aire control que consiste en embestir por el frente para distraer al enemigo, mientras que por detrás hay un provocador. Esto confunde al opuesto y lo obliga hacer cosas sin sentido para intentar salvar su vida y por eso no es necesario matarle para vencerle: la confusión puede llevar a algo bueno, pero es necesario llevarla por buen camino. Hoy voy a ser tu provocador Korra; ahora estás en el papel del enemigo, estás herida y no sabes qué hacer. Por eso es necesario que salgas de ti y ataques; sólo así se puede vencer de verdad a un enemigo
-¿Y quién es el enemigo?
-Eso se descubre hasta el final, es parte de la sorpresa- se sujetó el estómago convulsionado por una carcajada que emergió desde lo más profundo de su ser, para recobrar la seriedad un segundo después-¿lista?- la mano en mi hombro hizo algo de presión indicándome que era una pregunta que debía responder. Hablar con Iroh siempre representaba un riesgo porque, aunque de verdad era un sabio, significaba sentirme desnuda ante él y hablar con absoluta verdad. Miré mis manos que descansaban sobre mi regazo y suspiré.
-Lista
-Cierra los ojos

**Mako**

-Se van a matar, haz algo- dijo Bolín a mi lado cada vez más alterado, pero la verdad era que no sabía que se hacía en esos casos. Muy temprano Asami había llegado a la estación después de que Lin la mandara llamar. Sí la jefa se había levantado con un humor horrible, todo empeoró cuando Asami atravesó la puerta de la oficina con un humor mucho peor; llevaban dos horas discutiendo a gritos y todos los que estábamos ahí nos apilábamos en la puerta sin saber si intervenir o no. Me abrí paso entre más de una veintena de oficiales que se deleitaban con el espectáculo que ofrecían esas dos mujeres, quienes parecían sentirse solas en medio de su discusión. De un lado y detrás del escritorio estaba Lin, con el cabello erizado y los labios apretados formando una delgada línea, con el rostro pálido y los puños apretados. Jamás la había visto así y temblé ante su aspecto, si yo estuviera frente a ella en esos momentos no dudaría en hacer todo lo que me ordenara con tal de que no me asesinara, pues en su estado se veía muy capaz de hacerlo; a cada grito dirigido a ella desde el otro extremo de la habitación, sus músculos se tensaban más y más y sus extremidades comenzaban a temblar. Del otro lado, una Asami furiosa se dedicaba a exclamar toda clase de insultos en contra de la jefa de policía. Su cabello oscuro estaba revuelto formando una maraña en la parte superior de su cabeza, las venas de su cuello estaban más visibles que nunca y su rostro sonrojado delataba que gritaba con todas sus fuerzas sin poner un filtro entre lo que estaba pensando y lo que salía por su boca.

-¡Ya me cansé de que intentes controlarme Lin! No tienes IDEA de lo que estás haciendo, y no pienso seguirte el juego. Sé que lo único que te interesa aparte de mi compañía es hacerme la vida imposible y no te va a funcionar. Ya no- respiró dos veces y bajó la voz antes de continuar- Ustedes me necesitan, que no se te olvide, y si quieren que los ayude me vas a tener que escuchar o se buscan otra compañía dispuesta a ser manipulada por alguien tan incompetente como - Si el rostro de Lin estaba pálido, esa última frase provocó que cada gota de su sangre se acumulara en su rostro, provocando un sonrojo violento causado por la ira que no pudo contener más.
-¿Necesitarte a ti? ¡JA!- respondió en tono mordaz- No lo haría ni aunque fueras la última ingeniera en cuidad República niña, y te tengo noticias-añadió con voz burlona como si hablara con alguien de 5 años- tienes razón, lo único que me interesa de ti es tu compañía y lo que eso puede hacer por las personas sin hogar y las calles en ruinas. Pero en lo que a mí respecta, creo que lo único que a ti te interesa es agrandar tu ego a costa de las desgracias ajenas. Ya tomé una decisión; no eres la única persona con dinero de aquí, y mañana llegan los primeros ingenieros de las diferentes naciones. Si no quieres ayudar, bien. Estás fuera
-No tienes derecho- murmuró Asami mientras su rostro perdía color- El alcalde no lo permitirá
-He hablado con él esta mañana y prometió considerarlo. Además, si mal no recuerdo acabas de decir que, o hacemos lo que quieres o nos olvidemos de tu ayuda. ¿Quién es la que intenta manipular señorita Sato? Creo que esto le podría interesar al alcalde
-No sabes nada de construcción Lin. Limítate a perseguir bandidos y deja que los que sí saben hagan su trabajo- avanzó en la oficina con pasos firmes hasta llegar al escritorio y apoyar sus puños en él, mientras Lin subía la guardia de forma amenazante. Su voz sonó afilada y fría cuando habló- Mañana llegarán los ingenieros y los enviarás a mí; y yo voy a dirigir la obra, NO TÚ. Puedes ir a llorar con el alcalde, con Tenzin o con quien quieras, pero dudo que alguien quiera meterse en líos; y si tú quieres ayudar, vas a cooperar conmigo. No al revés- dicho esto se giró y caminó hacia la puerta, provocando que todos los que nos apilábamos fuera huyéramos a su paso. Podía escucharse la respiración agitada de Lin mezclada con gruñidos muy sonoros y, apenas Asami salió de la oficina, la puerta de metal se cerró con violencia tras ella provocando un estruendo y grietas en la pared.
-¿Cómo llegaron a eso?- pregunté a Bolín que estaba a mi lado, pálido y ayudándose con la puerta para mantenerse en pie.
-No estoy seguro, pero creo que Lin quiere poner a alguien más al mando. Alguien famoso de la nación del fuego, ¡Y va a llegar mañana! ¿Puedes creerlo? Será una masacre- mi hermano comenzó a dar vueltas de un lado a otro hasta que lo detuve- ¿Pero sabes qué es raro? Todos sabemos que Lin en experta en insultar a la gente, pero jamás había visto a Asami así. Fue horrible
-¿Alguien mejor que Asami? Eso es imposible
-Ojalá, o las cosas van a terminar muy, muy mal
-Auch- dije compadeciendo a Asami, definitivamente no iba a dejar que le quitaran el trabajo por alguien que ni siquiera era de la ciudad- En fin, voy al templo del aire hermano. Nos vemos luego, ¿sí?
-¿Vas con Korra? ¡Quiero ir!- brincó emocionado olvidando la tensión de hacía apenas unos segundos.
-No estás invitado- dije mientras le guiñaba un ojo y me alejaba corriendo.

Una confusa agitación dominaba el lugar cuando llegué casi al mediodía. Tenzin daba vueltas de un lado a otro sujetándose el puente de la nariz mientras murmuraba cosas incomprensibles con voz dura y carente de emociones. Bumi y Kya estaban pálidos en un rincón, y desde otro lado de la habitación, Pema y Jinora me miraron con cara de preocupación al llegar.
-¿Qué pasa aquí?- dije con voz queda en su dirección, y al instante negaron con la cabeza advirtiéndome que era mejor no preguntar. La pequeña maestra aire caminó hacia mí y me sacó del templo con pasos rápidos como si quisiera llevarse al intruso antes de que su padre lo viera; una vez en el jardín respiró profundo y me vio con cara de pesar.
-Lo siento Mako, no es bueno que estés aquí. No es el mejor momento
-Pero, ¿qué pasó? ¿Están bien todos? ¿Dónde está Korra?- la niña giró los ojos antes de responder.
-Korra está bien; es mi padre el que está alterado desde que se fue. Nada serio
-Espera… ¿SE FUE?
-Sí, se fue- su mirada firme por un momento me hizo retroceder- y no vas a hacer nada por impedirlo. Te juro que si vas tras ella de nuevo yo misma voy a traerte a golpes
-Creí que los monjes eran pacifistas-me defendí- ¿A dónde fue?
-A media noche escuché ruidos, me levanté y pillé a Korra saliendo por la ventana. No estaba bien- dijo bajando la mirada de forma evasiva- en fin, dijo que iba con Iroh y que no la siguiéramos, pero cuando mi papá se enteró se puso furioso porque hay mucho trabajo y sin ella todo se retrasa. La va a matar cuando regrese
-¡¿Tú crees?!- toda mi preocupación volvió de golpe al recordar la imagen del maestro aire furioso.
-Claro que no, tonto. Somos pacifistas- una pequeña sonrisa y un guiño me tranquilizaron- Pero mejor no te metas Mako, no esta vez
-¿Cuándo voy a poder venir entonces?
-No sé, intenta el próximo año-Jinora me miró exasperada mientras rodaba los ojos.
-¡JINORA!- un grito desde el interior provocó un sobresalto en ambos, que palidecimos al instante.
-¡Ya voy papá! Ya escuchaste, vete- un remolino de aire me rodeó y levantó del suelo, para dejarme caer unos metros más lejos del templo.
-¡AUCH!

**Korra**

Siempre había pensado que la conciencia era un invento de las personas débiles para justificar lo que no se atrevían a hacer; era más fácil después de todo, culpar a otras personas de los errores cometidos para sentirse menos estúpidos por ser cobardes o tontos. Pero ahora las cosas habían cambiado. No sabía si existía la conciencia (no podía decirlo) pero lo cierto era que algo en mí había crecido en esos últimos días y no sabía qué. Algo malo. Una cosa que pesaba y me dificultaba respirar, que hacía el sol más pequeño y las noches más largas; mis miedos eran más grandes y oscuros y la luz de la luna era pequeña en comparación a la negrura de su ser. A esas alturas había logrado rodear todo lo que me importaba y borrar el camino que antes pude ver con tanta claridad; mirar a los ojos ahora era mucho más difícil, mi pecho dolía; y aunque me esforzara por salir y hacer las cosas que se supone debía hacer, no dejaba de preguntarme, muy en mi interior si tenía caso luchar por algo. Fuera como fuera la ciudad se estaba cayendo a pedazos de todos modos, las personas se odiaban unas a otras sin razón aparente y yo estaba dudando del aprecio de todas las personas que me rodeaban, ¿y si después de todo, ellos también me aborrecían junto con el resto de habitantes de la ciudad? No era fuerte o valiente como muchos de los que lucharon, al contrario, ahora aprovechaba cada oportunidad para huir y llorar mi supuesta desgracia a solas mientras la gente vivía entre su propia escoria sin nadie que los ayudara. "¿Qué te trajo aquí?" El anciano junto a mí al parecer tenía una paciencia infinita al esperar mi respuesta durante tantas horas; una respuesta que era o muy difícil o demasiado sencilla, dependiendo del grado de honestidad que quisiera tener con él.
-Vine aquí porque tengo miedo- mis manos se volvieron puños sobre el regazo en un intento desesperado por contener las lágrimas que amenazaban con salir. Bien, al parecer mi mente había elegido la honestidad. Iroh esbozó una leve sonrisa a mi lado, ¿cómo era posible que estuviera tan tranquilo? Cada músculo de su cuerpo se notaba en extrema relajación y su rostro no reflejaba más que serenidad.
-Cierra los ojos Korra
-Bien- dije rápidamente antes de obedecerlo, agradeciendo mentalmente su petición pues así era más fácil retener las lágrimas.
-Dime, ¿a qué le tienes miedo?
-No lo sé; a todo, supongo- cerré los ojos con fuerza mientras pequeñas gotas de sal comenzaban a bajar por mi rostro. Hace unas horas había llegado, temblorosa, buscando sólo alguien a quien abrazar, no planeaba sentarme a hablar de mis problemas y hasta ese momento no lo había hecho; las preguntas de Iroh habían sido lo suficientemente vagas como para permitirme dar evasivas, pero ahora no era así. Abrí levemente los ojos buscando las palabras correctas y un rayo de luz azulada me cegó. El general se había levantado y ahora se dedicaba a juntar rocas alrededor de una fogata, ¿cuántas horas habían pasado? Muchas, seguramente. Las llamas azules bailoteaban de un lado a otro con movimientos hipnóticos que me atraparon casi al instante, trayendo imágenes a mi mente que pude ver a pesar de los ojos abiertos concentrados en el fuego. Los reflejos azules se volvieron de pronto verdes y mi corazón se encendió.
-Tengo miedo de perder a Asami- dije atropelladamente. Iroh suspendió su tarea para girarse a verme.
-¿Por qué habrías de perderla?- con pasos lentos se acercó hacia mí y se sentó para quedar de frente conmigo.
-¡Soy una imbécil!-exclamé- ¿por qué habría de quedarse conmigo?
-Continúa
-Siempre he querido estar con ella Iroh- esta vez lo miré directo a los ojos, con el corazón completamente roto. No tenía caso seguir ocultando algo que seguramente podía verse en mi mirada- Y sé que ella me quiere, pero soy una imbécil. Anoche fue a verme a mi habitación para hablar conmigo y decírmelo, ¿y sabes qué hice? ¡HUÍ! Corrí como la cobarde que soy después de hacerle creer que le podía corresponder, sólo porque al final me dio miedo. Y no me preguntes de qué- abandoné la posición de flor de loto para abrazar mis rodillas y caer en la hierba sobre mi costado- Porque justo ahora todo me da miedo. Miedo de perderla, aunque sé que ya la tengo. Tengo miedo de que la gente me vea mal; de que mis padres, Tenzin y hasta Lin sacudan la cabeza y me digan que lo que yo siento no está bien. Siento terror de que las personas de ciudad República comiencen a hablar y me declaren el peor Ávatar de la historia, y un pavor inmenso de ponerla en peligro por quererla como la quiero y que alguien quiera hacerle daño. No quiero defraudar a nadie Iroh, ya no. El sólo pensar en las lágrimas de mi madre me rompe el corazón… es que… ¡no está bien! ¿Tienes idea de la cantidad de personas que me esperan? ¿De todos los que cuentan conmigo? Muchos me dieron su apoyo y seguro están allá afuera buscándome, y yo estoy aquí llorando mi amor por ella- comencé a reír cínicamente ante mi propio comentario- A todos los voy a defraudar ¡A todos!
-¿Y tú crees que no está bien?
-¡Claro que creo que no está bien! La conoces. Sabes que es una chica
-Sí. Conocí a una mujer excepcional el otro día. Alguien que no teme al trabajo sucio con tal de ayudar a la gente; y con un corazón tan inmenso que piensa antes en todos que en sí misma. Pero también pude ver otra cosa, algo que hace mucho no veía: sus ojos brillaban al encontrarse como si vieran a su otra mitad, como dos partes de un rompecabezas que se han buscado durante cien vidas. Eso veo yo. Y dime, ¿tú qué ves?- las lágrimas cesaron por un momento mientras en mi mente aparecía clara su imagen, y el miedo parecía desvanecerse en el aire.
-Veo a la mujer más hermosa del mundo
-Ciertamente- un leve sonrojo apareció en mis mejillas ante esa brutal honestidad-. Ahora quiero que olvides todo. A tus padres, a Tenzin, Mako y Bolín. Concéntrate en ella. Quiero que me digas cómo te hace sentir- una mano se apoyó en mi frente que posaba sobre la hierba, y la ligera presión que esta imprimió me sumió en un estado de agradable sopor.
-Mmm- un suave sonido de placer salió de mi garganta al recordar su aroma, y ese modo tan suyo de abrazarme y espantar cualquier sombra por negra o grande que fuera- A salvo. Como si nada malo pudiera pasarme
-¿Completa?
-Si- dije finalmente abriendo los ojos. Una sonrisa había sido impresa en mi cara y la tristeza se había ido como por arte de magia- completa
-¿Sabes? Las personas están muy equivocadas- el general se levantó lentamente, recogió un par de ramitas dispersadas en el suelo y con pasos cansados se dirigió al fuego para arrojarlas después- muchos dicen que este lugar es un gran espejo y lo que sentimos se vuelve visible. Pero no es el único mundo que funciona así. En el tuyo por ejemplo, pasa algo similar; aunque no tan evidente. Resulta que cuando nuestro amor por una persona es grande, se crea una especie de conexión. Lo que le pasa nos afecta: si esa persona es feliz, nosotros lo somos sin importar el motivo, y nos volvemos en cierto modo sus espejos, ¿sabías eso Korra?
-Eso quiere decir, ¿Qué si Asami es feliz yo también lo seré? No entiendo
-No me refiero a eso. A ti te preocupa la reacción de las personas que amas- su voz acompasada volvía a él, en ese tono que adquiría cuando reflexionaba muy profundamente- Pues bien, no te prometo que su reacción sea la mejor- mi sonrisa se borró por un momento- pero sí que ellos desean que seas feliz. Las personas que nos aman son nuestro espejo Korra, al igual que este mundo. No importa lo que pase, al final van a reflejarte, y si lo que sientes es felicidad, ellos también lo sentirán. Ahora imagínate si dos de las personas que más quieren se hacen felices mutuamente. No los prives de eso- añadió soltando otra carcajada la cual yo seguí con gusto.
-Ya entendí Iroh….y a todo esto ¿Quién era el enemigo?
-Tú lo eras pequeña. Pero ya no importa, se ha ido

**Asami**

El día de la verdad había llegado. Antes del amanecer ya estaba en los almacenes, dando órdenes aquí y allá y preparando miles de cosas para la hora en que llegaran los ingenieros de la nación del fuego. Era consciente de que muchos me miraban espantados ante los constantes cambios de humor que había tenido pero ya no me importaba. Desde el día anterior había intentado meterme en el trabajo hasta las orejas para evitar pensar en Korra; cada vez que ella se colaba en mi mente todo lo demás desaparecía y una intensa sensación de soledad me llenaba, para después transformarse en rabia. No podía creer que fuera tan cobarde en cuanto a sus sentimientos, al punto de estar por aceptarlo y hacerse para atrás en el último segundo. '¿Qué haces?', le había dicho cuando se separó bruscamente rompiendo el beso que nos llevaba lentamente a la cama. 'Te estoy demostrando que sí puedo alejarme de ti'. Sabía de sobra que eso era mentira, en sus ojos se reflejaba un corazón roto aunque no pude decir si era el suyo o el mío, pero lo que sí sabía era que alejarse de mí era lo último que quería hacer. Esa noche me prometí que era la última vez que lloraba por ella, y hasta ese momento lo había cumplido bien. A esas alturas lo único importante para mí era conseguir el trabajo que todos querían dirigir, incluyendo mi abuelo, el acalde y varios buitres más; esos vejestorios no sabían nada de la vida en ciudad República y seguramente sólo querían buscaban una oportunidad para desviar bienes o hacerse de fama que no merecían. Sabía que entre ellos venía uno que, según Lin, podría reemplazarme con las manos en la espalda; y eso me llenaba de rabia: ella no conocía a los pasajeros del barco (quienes eran en su mayoría egresados de la escuela menor de ingenieros), así que esta treta debía ser sin duda obra de Yang. Lo que no entendía era por qué, ¿qué caso no le había bastado con arruinarme los que debieron ser los mejores años de mi vida?
Sabía también que el alcalde no iba a apoyar las locas ideas de la policía de ceder mi cargo de jefa de obra a un desconocido, por miedo a meterse en problemas conmigo; pero por desgracia mi abuelo tenía muchas más influencias de las que yo podría tener; si quería ganarme algo debía ser a costa de trabajo duro, algo a lo que jamás había temido, y en esta ocasión no iba a dejarme vencer tan fácil. Miré el enorme barco acercándose al puerto y una sonrisa soberbia atravesó mi rostro: ya veríamos quien era el mejor a fin de cuentas.
La nave atracó provocando una inmensa cantidad de ruido en el muelle 'hay que trabajar en eso Asami', y vi cómo las personas comenzaban a descender. Casi todos eran gente mayor que no conocía de nada, y entre ellos seguramente estaba mi némesis, aunque me pregunté si vendría con malas intenciones o simplemente engañado por alguien que sí las tenía. Mi vista buscó a Lin por todas partes tratando de conseguir pistas al respecto, cuando la vi saludando a un hombre regordete de manera muy efusiva. 'Te tengo'.

Me dirigí con pasos seguros hacia ellos, una sonrisa de oreja a oreja y las mejores intenciones de no dejarme intimidar, cuando una esbelta figura se interpuso en mi camino.
-Creo que no nos han presentado, señorita Sato. Yo voy a ser su peor pesadilla- su voz alegre hizo saltar algo en mi interior; levanté la vista para encontrarme con un par de ojos ambarinos que me miraban brillantes, y de pronto el suelo bajo mis pies se sintió desparecer.
-¿Qué haces aquí?
-WAO, que buen saludo para una vieja amiga. No me digas que no te han dicho quién va a ser tu competencia- una sonrisa falsamente maligna y toda mi seguridad cayó por tierra mientras escuchaba sus palabras, como sumergida en agua donde todo transcurría más lento de lo normal- Pero no te preocupes, no me interesa competir contigo. Venir ahora era la única posibilidad de regresar a la ciudad sin ser pateada por Yan Yan. Él mismo me invitó
-Lo sabía- dije por lo bajo mientras mis ojos buscaban desesperados otro punto de atención que no fuera su cuerpo acerándose mí. Dos pasos y sentí como sus delgados brazos me rodeaban con fuerza, y detesté con toda mi alma la sensación de derretirme ante aquel abrazo que se tornó demasiado largo para un simple reencuentro entre dos viejas amigas.

-Veo que ya se conocieron- El señor Yang se acercaba con Lin, dándole el brazo de forma cortés y sonriendo ampliamente hacia nosotras, con un brillo maligno en los ojos que reconocí el instante como el mismo que años atrás me hacía temblar. La pesadilla iba a comenzar.

**Korra**

El paso rápido de Naga de pronto se transformó en algo demasiado lento ante mi ansiedad de llegar al muelle junto a la arena de pro control; que sería el punto de encuentro entre los nuevos ingenieros y las personas que estaban a cargo de poner en pie la ciudad. Asami seguramente iba a estar ahí y estaba más que ansiosa por hablarle, mi estómago se hacía un nudo que se apretaba más y más con cada salto de la perra oso en la que íbamos montadas, ¿qué pasaba si ella seguía enojada como seguramente lo estaba?

-¿Es muy necesario que vayamos tan rápido?- una Jinora aferrada a mi cintura me miraba con cara de susto- Hubiera preferido venir en Pepper
-Sabes que no tienes el corazón para despertarlo de sus siestas Jinora- sonreí al recordar el amor que sentía por el joven bisonte de nariz manchada. La niña se desconcertó ante mi cara de emoción que contrastaba con mi mal humor en los días anteriores- Además ya casi llegamos

Un inmenso grupo de gente se encontraba en el puerto formando pequeños grupos dispersados por aquí y allá, lo cual indicaba que el barco había llegado. Salté del lomo de Naga, y sin esperar a que la maestra aire bajara, salí corriendo en busca de los ojos esmeralda que me habían robado el sueño la noche anterior. Luego de meditar, pasé la noche en el mundo espiritual planeando mi siguiente paso; pero al atravesar el portal, lo primero que vi fue a un furioso Tenzin que me llevó a rastras al templo del aire donde me gritó por varias horas prometiéndome un castigo ejemplar. A pesar de todo, una sonrisa boba adornaba mi rostro, y ahora una mezcla de nerviosismo y emoción me impulsaba entre esa multitud con un único objetivo en mente: ya no quería mentir, estaba harta de fingir que no pasaba nada cuando mi mundo entero estaba al revés, y sólo una persona podía ponerlo en pie de nuevo. En uno de los grupos más grandes estaba ella, rodeada de gente que era seguramente reconocida o rica, y a pesar de todo, resaltaba de entre la multitud. Jamás había notado lo distinguida que era; su porte, su expresión, todo en ella imponía respeto, y por un momento me detuve a admirarla. ¿Cómo es que alguien como ella se había fijado en alguien como yo? Llevaba unas botas oscuras de piel amarradas con lazos hasta poco debajo de las rodillas, un pantalón flojo del mismo color bajaba rebelde por sus piernas, sujetándose en la cadera por un cinturón ancho que subía hasta su delgada cintura; un suspiro involuntario me abandonó mientras mi cuerpo entero se estremecía al recordar esa parte de su cuerpo con menos ropa de la que llevaba en ese momento. Una blusa clara ceñida al cuerpo y sin mangas salía de debajo del cinturón, dejando ver gran parte de su espalda. Un delgado brazo bronceado por el sol rodeaba sus hombros y… detuve violentamente la descripción mental mientras bajaba a poner mis pies sobre la tierra. Algo dentro de mí saltó incómodo al ver a la mujer alta que la abrazaba de lado, en un gesto que ambas parecían cómodas compartiendo… ¿Quién era ella?

….

Hola holaaaaa! Bueno personas, esta vez el capítulo ha llegado un poco antes del fin de semana; y como les prometí a algunos por MPs, Korra iba a tener su merecido por su actitud en los caps anteriores. Les pido de antemano una disculpa a todos aquellos que les gusta el Korrasami, pero *spoileralert* va a tener que esperar un tiempo. El próximo está en proceso y una vez más, gracias a todos los que leen las cosas que una servidora escribe para vosotros (masoquistas que son, y eso va por usted missO), y los que comentan, que se merecen un pedacito en mi pared mental de las personas a quien amo *-*

Saludos!