Mil disculpas! el tiempo y mi imaginación conspiran contra mi; el tiempo escapandoseme de las manos, y mi imaginación saliendo a pasear y negándose a volver para que yo pueda escribir...

La única forma de compensarles la espera, es subiendo este cap, que es mas largo de lo habitual (cuando la inspiración me volvió le saque el jugo al máximo! =)

Espero sea de su agrado!


"Tu manejas el síntoma de mi caligrafía y encuentras en el cuaderno las letras extraviadas que buscaban tu boca."


Capítulo IX

Todo su cuerpo vibraba al son de un llanto desgarrador, más sin lágrimas. Draco se revolvía inquieto productos de terribles pesadillas. Todas con un solo tema en común: la muerte de sus padres.

Un sonoro rayo rompiendo el silencio lo despertó de aquel infierno. Los vidrios vibraban con la fuerza de la tormenta. Draco observó aquel ventanal. No era el de su cuarto. Hecho un vistazo a la habitación desde donde estaba sentado en la cama, para luego descubrir que no estaba solo.

Unos rizos castaños y unos carnosos labios rosa lo aclararon todo. Uno a uno los recuerdos de la noche anterior volvieron con pereza a su mente. Aquella petición por parte de la castaña lo confundió notablemente ¿fue conciente o inconciente? Y si fue conciente, ¿qué intención había detrás de ella?.

Frustrado, chasqueó la lengua decidiendo que era muy temprano para pensar en ello (había comprobado que eran las 6 a.m., más parecía ser de noche por la tormenta desatada afuera). Además, las pesadillas habían dejado su gusto amargo. Rememorar la muerte de sus padres no era algo agradable. Y también estaba el tema de su tía traidora. Y su venganza.

Con cuidado abandonó aquel lecho, ahora sí con un humor de perros, que se notaba a leguas. Procuró no despertar a la castaña durante su salida; aún no sabía que hacer con respecto a la intromisión en su cuarto, además de que no tenía ánimos para pelear.

Ya fuera en el pasillo, respiró profundo mientras presionaba Alpuente de su nariz, recostado en la pared. No quería volver a dormir. Eso implicaría volver a soñar. Y no quería soñar. Con nada ni con nadie.

Al instante optó por una ducha caliente. Pero cuando entró en su habitación, su baúl abierto con sus cosas desparramadas volvió a ocupar su mente. El rubio se acercó para ver lo que la castaña revisó de entre sus cosas. Lo único que vio fue unas fotos y unos cuadernos. Pero uno en especial llamó su atención. Se arrodilló frente a su cama y lo recogió. Era su cuaderno; el cuaderno de Hermione. Había quedado abierto justo en las últimas páginas. Leyó el comienzo de una, pero al instante cerró el cuaderno con fuerza. Sus ojos se cerraron con la llegada de unos recuerdos. Recuerdos de una noche estrellada…

Demonios! Pensó. Tiró el cuaderno dentro del baúl y lo cerró con una patada. Luego desapareció en el baño.

Una vez ya cambiado y con la mente despejada, Malfoy ordenó a sus elfos que ordenaran el desastre de su habitación.

Decidió que iría al estudio a leer un poco; pero así como nació, la idea murió al segundo.

-El desayuno esta listo, Amo- le indicó su elfina. El solo asintió. Estaba por doblar al final del pasillo, cuando escucho:

-La Sra. Hermione aun duerme; desea que la despierte para el desayuno?

Sí, definitivamente ese no sería su día. Pero como retrasar las cosas no ayuda en nada…

-Hazlo-.

* * * * * *

Imágenes confusas se arremolinaban en su cerebro. ¿Sueños, imágenes reprimidas por su cerebro o recuerdos? Esa era la gran pregunta.

Esa era la gran pregunta. Una cuaderno verde, un salón secreto con un cuadro de una campiña como puerta, una rosa negra, lagrimas.

BUM! El ruido la devolvió a la realidad; se restregó los ojos para tratar de enfocar su vista.

BUM! Otro golpe.

Cuando se hubo sentado en la cama, descubrió tres cosas: 1. Llevaba la misma ropa de ayer. 2. Una capa negra con restos de sangre y suciedad tirada en el suelo con el extremo blanco de algún objeto en su bolsillo y 3. La elfina Dilys se golpeaba contra el borde de su cama.

-No, no, no! Se lanzó gritando hacia ella- Basta! Detente.

Dilys alzó la cabeza y con ojos desenfocados, dijo:

-Dilys lo siente Srta. Lo siente mucho! No volverá a pasar.

Hermione comprendió que la elfina estaba por volver a castigarse cuando sus manos se cerraron, aferrando el palo de su cama de dosel y su cabeza se dirigía a toda velocidad hacia el.

-Basta, Dilys!- trataba de detenerla para que no siguiera, pero al parecer no tenía intenciones de parar. Tendría que recurrir a algo más drástico.

-Te ordeno que pares!

La elfina se congeló automáticamente en su lugar. La castaña estaba en contra del trato que recibían los elfos y de cómo se les ordenaba. Pero era su única salida; sino la elfina hubiera continuado auto flagelándose.

Tomó un respiro para tranquilizarse.

-Dilys… dime por que te golpeabas.

Entre hipidos y lágrimas, la elfina trataba de responder.

-Dilys, no quiere. Dilys, no quiere- repetía mientras se retorcía las manos- Dilys venía a despertar a la Srta. Para el desayuno, pero tropezó y rompió el espejo de la Srta.

Hermione dirigió su mirada hacia donde apuntaba Dilys, y efectivamente vio su pequeño espejo hecho añicos. Le dio pena: ese era el espejo de su madre, el que le dio en su último cumpleaños.

La puerta de su habitación se abrió de golpe y de forma estridente. Finalmente, Draco Malfoy hizo su aparición frente a la castaña, después de día y medio desaparecido.

Hermione se sobresaltó al ver al rubio: su mirada era bastante molesta, y su porte, por de mas, arrogante.

Contemplo como dichos ojos de mercurio se posaban en ella, luego en Dilys y por ultimo en el espejo roto.

A su lado, la castaña vio como la elfina se encogía ante tal mirada.

-Que ha pasado?- preguntó con voz llana.

La leona viendo que la criatura a su lado estaba demasiado asustad como para responder, decidió salir en su defensa.

.Dilys rompió sin querer una de mis cosas, pero yo…

-No era tan difícil lo que te encomendé… ¿Es que no puedes hacer nada sin destrozar algo?

Hermione se indignó por la interrupción y por el trato a Dilys. La pequeña elfina parecía que iba a derrumbarse; las lagrimas corrían rápidas por su cara, mientras nerviosa, sus manos retorcían la tela que usaba como vestidura.

-¿Por que la tratas así? Y mas por algo sin mucho valor y que puede repararse- se quejó, furibunda.

El rubio sintió la ira bullir. ¿Quién se creía para hablarle así? Y mas frente a sus sirvientes…

Hermione pudo percibir que3 su reproche no había sido bien tomado solo cuando el blondo levanto una ceja en gesto escéptico y molesto.

-Retírate, Dilys.

Un plop, y los antiguos amantes quedaron solos en el cuarto de la leona.

-Jamás vuelvas a hablarme así frente a mis sirvientes, Granger.

-¿Cómo puedes tratar así a los que te sirven de día y noche, Malfoy??

Enfatizó especialmente la última palabra. No le gustó que la llamara por su apellido; pero si el lo hacia ella lo haría también.

Draco sintió como algo en su interior se removía al escuchar de nuevo su nombre entre sus labios. Pero no dejaría que la sensación se asentase. Estaba enojado y todo era su culpa.

Por otro lado, el blondo no pudo creer como era que la ex Griffindoriana seguía con aquel rollo de los elfos. Sin duda no se lo esperó.

O tal vez si…

-Es simple. Son elfos; que por cierto son esclavos míos. Creo que ya hago suficiente con alimentarlos y darles un cuarto donde estar.

-No es suficiente- contradijo cruzándose de brazos.

-No me interesa… Lo que si me interesa es saber con el permiso de quien entraste a mi cuarto y tocaste mis pertenencias?

Hermione se quedó de piedra. Había pasado por alto ese detalle. Si Malfoy le recriminaba aquello es porque la había descubierto.

"Quizás el fue el que me trajo aquí" pensó. No recordaba haber abandonado por su cuenta la otra habitación.

El rubio impaciente, levantó sus cejas, esperando una respuesta.

-No lo hice. Además, soy libre de hacer lo que quiero…

-No en mi casa- sentenció el rubio. Poniéndose mas serio mientras avanzaba.

Hermione se asombró de su prepotencia. Iba a refutar pero…

-Tienes prohibido el acceso a mi habitación, entendido?- sabía que aquel desplante no le gustaría a ella: la conocía bien; al verla callada y sin intenciones de responder como una niña malcriada, repitió- ENTENDIDO?

Por toda respuesta, la castaña se giró y se dirigió al cuarto de baño y cerro de un portazo.

Draco no se sentía bien. Debería haber sido más duro con ella, más drástico. Pero no podía y eso no le gustaba. Debía de actuar normal, como si nada hubiera ocurrido; al igual que ella, pensó con amargura.

"No es su culpa" una voz susurró en algún lugar de su conciencia.

El blondo se giró para salir, pero en aquel movimiento vislumbro el espejo de ella, que aun yacía roto en el suelo.

Con un movimiento de su varita lo arregló y se lo dejó en la cama junto a su almohada.

Debía salir de aquel lugar. El perfume de canela y caramelo lo estaba trastornando.

* * * * * *

Decidió que una ducha serviría para relajarse.

Sabia que la intromisión de ayer estuvo mal; y que Malfoy tenía todo el derecho de reprocharle y prohibirle la entrada.

Pero aun así no lo aceptaba.

Odiaba la forma en que se dirigía a ella, ordenándole a diestra y siniestra como se fuera un dios.

"Quizás lo sea. O al menos luce como uno" pensó.

Es que toda esa arrogancia y prepotencia, junto con un aura peligrosa fácilmente discernible entorno a el y su belleza enigmática, convertían a Draco Malfoy en el chico perfecto.

"Perfecto para cualquiera, menos para mi" decidió. Odiaba recibir ordenes de un igual a ella... Su carácter era fuerte y bastante indomable, por lo que no soportaba las ataduras de aquellas reglas impuestas.

"Baa! No tengo por que hacerle caso; no le debo nada".

"Claro que si tonta!" la voz de su conciencia volvía a hacer acto de presencia. "Te salvó la vida y ahora te esta refugiando".

"Mas que un refugio esto parece una cárcel" continuó peleando mientras ingresaba en la ducha.

Decidió zanjar el asunto ahí mismo y disfrutar de la sensación que producía el agua caliente cayendo por su espalda.

Dejó que sus músculos se relajaran y su mente se despejara. Se sentía bien después de tanta tensión.

Respiró profundo, dejando que el aroma de su jabón floral la llenara.

Decidió lavar su cabello también, pero cuando se giró en busca del shampoo no lo encontró.

Seguramente había quedado en alguna de sus cajas.

Cerró el grifo, y mientras salía de la ducha escurría su cabello. Se colocó la bata y salió a su habitación. Se fue derecho a las cajas al lado del ventanal y lo encontró. Acomodó todo de nuevo y, cuando volvía al baño, una nota en su cama la distrajo. Se acercó hasta allí chorreando agua.

La nota estaba abierta y decía:

"Y por si no es obvio, la habitación entre la cocina y el baño, en el otro pasillo, también esta prohibida para ti."

Encolerizada tomo el papel en sus manos, lo arrugó y lo arrojó al pie del ventanal.

Comenzaba su rápida retirada de la habitación hacia el baño, cuando algo oscuro en el piso, al otro lado de su cama, le llamó la atención.

Se tiró sobre la cama para alcanzarla, así no tendría que rodearla. Tomó aquel objeto que resultó ser una capa y se sentó de nuevo en su lecho.

Comenzó a investigar la aquella capa, descubriendo que era bastante grande, y que le resultaba familiar. Se paró para medir que tan alto podía ser el propietario.

Le pasaba media cabeza, seguro.

Draco huron Malfoy.

"¿Huron? ¿De donde sacó aquello?" se preguntó. No podía entender la razón.

Procedió a revisar los bolsillos y encontró uno notablemente pesado. Deslizó su mano al interior y descubrió un objeto suave al tacto. Lo sacó. Era una mascara blanca. La giró para ver el frente y se espantó.

"Mortifagos"

-Que haces?

Y el ruido de la porcelana al romperse se escucho por toda la habitación.

Del susto y la impresión, la mascara se había deslizado de sus manos, haciéndose añicos al tocar el suelo.

En dos segundos, Malfoy estuvo a su lado, sujetando su cuello con una mano, mientras con la otra le sujetaba un brazo.

-Que hacías con eso?... CONTESTA!!!

La castaña trataba de soltarse, mientras las lagrimas empapaban su rostro, ya de por si húmedo.

Mortifago. Era un mortifago. La había salvado un mortifago.

"Tonta, el no te salvó, te rapto." Su propio compañero de Hogwarts. Hogwarts. Slytherin

Claro.

Siempre se había sospechado de presuntos mortifagos en la casa de Slytherin. Todos lo del septimo curso. Pero nunca había podido comprobarlo.

Hasta ahora.

Draco observaba como su leona estaba cada vez más histérica, mientras sus ojos no paraban de derramar lagrimas.

Odiaba verla así. Pero ella se empeñaba en revisar sus cosas, aparentemente. Como buscando algo.

Ya hora lo había descubierto. Todo iba a peor.

El rubio la soltó de repente, provocando que cayera de rodillas al suelo. Una vez allí, Hermione trató de alejarse lo más posible, hasta que su espalda dio con su cama.

Ahora el le daba la espalda.

-Dime de donde lo sacaste?- gritó mientras se giraba bruscamente.

La castaña tenía los ojos cerrados y su boca tapada con las manos para evitar hacer el menor ruido. Estaba muerta de miedo y todo su cuerpo temblaba.

Al escuchar la pregunta, trató de responder:

-Esta… Estaba aquii… No s… no se de…

Hermione se llevó las manos a la cabeza, profiriendo un fuerte grito agudo.

Draco que había estado de nuevo de espaldas, con sus manos enredadas en sus cabellos, se giró alarmado cuando la escuchó. La tomó por los hombros y la sacudió para saber que le pasaba.

Ella solo seguía quejándose de dolor, con sus ojos cerrados.

-Hermione?!- le exigía mientras la sacudía nuevamente.

La leona tuvo dos puntadas más de dolor, en las cuales dos imágenes se cruzaron por su cabeza: dos hombres pelándose con sus respectivas varitas y unos ojos mercurio mirándola despectivamente.

Draco…

Y se desplomó sobre los brazos del mortifago.

-Demonios!

* * * * * *

La puerta sonó. Draco la escuchó y llamó a Eowen, su otro elfo, para que fuera y viera de quien se trataba.

El se encontraba en el cuarto de Hermione; la había recostado en su cama luego de que se desmayó.

Tenia ganas de golpearse por su estupidez.

Todo era su culpa. Completa y absolutamente su culpa. El había olvidado su capa con la mascara dentro. Ahora ella lo había descubierto. La había cagado.

Y para variar, estaba ahora inconciente.

Se dio vuelta y pegó un puñetazo a la pared. Sus nudillos sangraban ahora, por la fuerza que la rabia le había hecho ejercer.

La puerta del cuarto se abrió y dos personas hicieron acto de presencia.

-Que te paso en la mano?- pregunto Pansy alarmada, viendo la sangre borbotar.

-Shhhh!- Draco le recriminó.

Luego de esto, los dos recién llegados miraron a la figura recostada en la cama de dosel. La leona tenía cara de sufrimiento. Ambos lo miraron con gesto interrogante.

Él, con un gesto, les indicó salir de allí.

Ya afuera, Pansy tomó la mano lastimada de Draco y se la curó con un movimiento de varita.

-Como te lo hiciste?- inquirió Theo, recostado por la pared.

Su única respuesta fue una dura mirada del rubio. Abandonó el pasillo y se dirigió a la sala. Ellos lo siguieron y se sentaron cómodos en los sillones. Él, permaneció al lado de la ventana.

-Y?- su amigo interrogando nuevamente.

Sin quitar la vista del paisaje que se extendía frente a el.

Me descubrió!- su voz era acongojada, pero a la vez llena de furia. Su sufrimiento era evidente.

La morena llevó las manos a la boca, sorprendida. Mas complicaciones…

Per ella ya lo sabia…- dijo Theo.

No recuerda nada ¡imbecil!- saltó Draco a en respuesta a ese comentario. "Gracias por recordármelo" pensó sarcásticamente.

Como fue?- preguntó inocentemente Pansy que se había levantado de donde estaba ubicándose al lado de su amigo y posando una mano sobre el antebrazo de Draco.

Él notó cierta amargura en su voz. Algo le había pasado. Mirando con más detenimiento, descubrió que sus ojos estaban ligeramente rojos e hinchados. Definitivamente, algo le había pasado. Decidió encararlo después.

Mientras que Pansy trataba de ser dulce y comprensiva. Sabía lo que era sufrir del corazón.

El rubio se sentó en el suelo y comenzó a relatarles lo sucedido.

* * * * * *

Después de caminar horas y horas por el lluvioso bosque, Harry y Ron se encontraban al borde de un acantilado, mirando hacia la oscura profundidad del mismo. Era de noche y la búsqueda del horrocrux los estaba dejando muy cansados, tanto física como mentalmente. Completamente empapado y sin fuerzas, Ron dijo:

-Bueno, creo que hasta acá llegamos.- dicho esto, dio media vuelta y comenzó a caminar despreocupadamente hacia la dirección por donde vinieron.

-¡No tan rápido!- gritó Harry, que agarró a Ron por la capucha de su campera.- ¡Esto recién empieza y tu ya te acobardas! ¿Recuerdas lo que nos dijo el padre de Nyx? Aquí es donde comienza el camino hacia uno de los horrocruxes. No nos podemos ir ahora!

-Pero eres ciego o qué?- insistió Ron-. Es de noche, esta lloviendo, estoy cansado y no hay mas camino! ¿Qué se supone que debemos hacer ahora? ¿saltar?

Harry lo pensó durante unos segundos: Ron tenía razón, pero algo dentro suyo le decía que no podían parar justo aquí. Llegaron muy lejos y el no se iba a rendir tan fácilmente, ansiaba con toda su alma y corazón poder regresar lo antes posible con Ginny y su mejor amiga. Estaba decidido, no se rendirían…todavía. Una sola mirada de Harry bastó para que Ron estallara.

-¿ESTAS LOCO?- gritó Ron completamente desesperado al ver a Harry caminar hacia el borde de ese oscuro acantilado.

-Snape me dijo que confíe en mi intuición ¿no?- le dijo Harry con una enorme sonrisa en su cara. Sabía que lo que estaba a punto de hacer estaba entre sus ideas más locas, pero no tenía intención alguna de retractarse (a pesar de la voz en su cabeza que le decía exactamente lo mismo que Ron).

Bueno, aquí voy- se dijo Harry. Tomó distancia, respiró profundamente y segundos más tarde corrió y saltó a ese enorme hueco, oscuro como la boca de lobo.

-HARRY NOOOO!!!- la desgarrada voz de Ron hizo eco en varias partes del bosque, y fue lo ultimo que Harry escuchó.


Ahora si no es mucho pedir, quiero que me dejen sus comentarios, acerca de la historia en general. Si bien el trafico de la historia me dice un poco sobre que tan bien esta esto, necesito sus comentarios.

Si tienen una opinión, sugerencia, idea, critica, lo que sea... haganmelo saber. Si no quieren dejar un review envíenme un mail...

Su opinion es importante para nosotras....

Bueno me despido.. besos y suerte a todos!

Luii !