Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro.

Epílogo. Tiempos de paz.

(Narrado desde la perspectiva de Seika).

Estaba sumamente nerviosa, sobretodo desde que "él" me hizo la propuesta. Una cena de cuatro, aunque al final se tornó de siete, pero cuatro estabamos invitados a reunirnos en un sencillo restaurante de Rodorio a las 8 de la noche.

Busqué en mi armario algún vestido que pudiera usar, rojo, rosado, blanco, con flores, y no había nada que encontrara adecuado, después de todo quería que lucir bien ya que sería la primera vez que me presentaría a su hermano y a su novia.

En el fondo de él tome uno que me había regalado Seiya, completamente blanco, descubierto de los hombros, ceñido a mi delgado cuerpo y con un enorme tulipán rojo que descendía de la cintura hasta la larga falda para alguna ocasión especial y suponiendo lo complicado de todo, no dude en usarlo.

Me arreglé lo más rápido que pude pues el reloj marcaba ya las seis, me hice una sencilla trenza en mi cabello y el vestido mientras escuchaba "Dancing Queen" en la Radio, mi canción favorita en completa soledad pues mi hermano Seiya había ido como todas las tardes a acompañar a Athena a su merienda.

Sin darme cuenta de lo rápido que había transcurrido el tiempo, escuché el timbre de la pequeña casa que compartía con Seiya y supe inmediatamente que era él.

Corrí avivada y con el corazón latiendo a mil por hora hacia la puerta y al abrirla, la preciosa sonrisa de aquel caballero me recibio. Apenas pudo articular palabra y me hizo sentir cosquillas nerviosas ante la mirada de arriba a abajo que él había dirigido para mí.

-Luces bellísima.-me dijo mientras se adentraba a la casa entregándome un pequeño ramo de florecitas blancas que inmediatamente deposite en un jarrón con agua. Yo lo mire tímida, pues él, como siempre, me erizo la piel y revolvio mis nervios con su simple presencia. No le dije nada, pero mis mejillas traidoras se encendieron al verlo acomodarse aquella cinta en su cabello una vez más y sacudirse la camisa al creerla arrugada. Solo entonces me atreví a decirle.

-Tú también...-su mirada esmeralda se detuvo un segundo en mí y me congele terminando muy suave mi frase. -Luces lindo Aioros.

Él sonrió y se paso la mano por la nuca ligeramente nervioso.

-¿Estas lista?-me dijo y yo asentí, tomando un suéter sencillo y aquella bolsa que usaba casi siempre que salia. Me guio con su amplia mano de la cintura y ambos salimos de la casa rumbo a aquel restaurante por las empedradas calles de Rodorio mientras él cortésmente sujetaba mi brazo conversando sobre todo lo que había hecho junto a mi hermano en la mañana de aquel día.

Nada me hacía más feliz que ambos se sintieran tan cómplices y se apreciaran tanto.

Llegamos en cuestión de minutos que no percibi ante lo deliciosa que era la plática de Aioros y afuera del restaurant ya esperaba su hermano y su novia. Los nervios comenzaron a traicionarme, pues me emocionaba conocer por primera vez a aquel hombre del que tanto me hablaba y la maravillosa mujer que le acompañaba.

Sonreí al estar frente a ellos, y me alegre de reconocer a la bella mujer pelirroja que acompañaba a el hermano de Aioros. Era Marin, mi querida amiga que me había llevado de la mano hacia Seiya arriesgando su vida. Lucia diferente sin aquella máscara y me sonrio, yo me quede atenta a sus bellos ojos azulados, analizando sus finas facciones y lo bella que lucía con aquel sencillo vestido azul marino y saco que su acompañante le había prestado ante el frio de la noche. Todo era muy subreal.

-Me llamo Aioria...-me dijo el hombre rubio que se parecia a Aioros, sujetando mi mano y yo sonreí timida, con la mirada oculta pues sus ojos eran profundos, aunque muy cálidos, igual que la de su hermano. Lucia una elegante camisa blanca y pantalones cafés oscuros semejantes a los de su hermano, aunque la unica diferencia era la camisa azul marino de mi acompañante.

-Me llamo Seika.-respondí a suave voz.

-Es un gusto, tu hermano ,Marin y mi propio hermano me han hablado mucho de ti.

-Y a mí de ti.-conteste ligeramente sonrojada robándole un par de sonrisas a todos.

-Espero cosas buenas...-bromeo el rubio y Aioros le revolvió los cabellos juguetonamente.

-Kon'nichiwa Seika- me dijo casi de inmediato Marin y yo le correspondí el saludo en mi idioma natal, despues de todo, eramos las únicas extranjeras del lugar.

-Vamos dentro, hace frio para las chicas. - objetó Aioria casi de inmediato y ambos hermanos nos guiaron hacia el interior de aquel bonito y pequeño restaurante semivacio.

Me quede observando el lugar mientras avanzabamos a la mesa, escuchando que Aioria había sugerido aquel lugar pues la comida era exquisita. Yo me revolvi en mis pensamientos, ¿que darían de comer en aquel lugar gyros, humus?, hasta que Aioria aclaro que era un lugar de comida italiana, una que no había probado en mi vida.

Marin se sento a mi frente con Aioria, y Aioros a mi lado, sonriéndome en todo momento para hacerme sentir en confianza, aunque ya lo estaba en su compañia.

De pronto, el mesero del lugar trajo tres sillas más y nos prgeunto si no teniamos objeción en esperar un poco mas para ordenar ya que, aunque iba a ser una cena de "parejas", un par de invitados se habían sumado a la velada.

Asentí junto a Aioros, aunque pedimos bebidas en la espera, yo jugo de piña como Marin mientras Aioros y su hermano pedian una botella de vino, pues los dos estaban acostumbrados a beberlo en la comida.

Fue entonces que hubo un momento en que me quede observando fijamente a Marin y al hermano de Aioros, que la sujetaba de la mano tiernamente mientras le comentaba cualquier cosa. Y me alegre de que en un mundo como ese que yo sabía era duro y lleno de sangre y peleas, aquellas dos personas fueran felices uno junto a otra.

Aioros me toco la espalda para llamar mi atención y me estiro su copa de vino invitándome a brindar con la mia. Yo le sonreí y atendi a su solicitud, mientras Aioros proponia un brindis por los presentes. Los nervios me corrieron por el cuerpo, me sentia en "familia" y reconfortada, aunque aun sentía que faltaba una pieza para estar completamente plena.

Una campañilla resono a nuestras espaldas que recordaba como la puerta y en instantes senti una mano posarse en mi hombro asustándome momentáneamente.

-Señorita...-me dijo una voz reconocida.

-¡Seiya!-no pude evitar emocionarme ante la revelación. Por fin la pieza que necesitaba había llegado.

Seiya sujeto a la señorita Saori tras de mi y ambos sonrieron, siendo recibidos por Aioria y Marin que les invitaron a sentarse en las sillas vacias frente a nosotros. No era una situación usual asi que la cara se me coloreo al ver a mi hermano observándome divertido al verme sujeta de la espalda de su "maestro" de técnicas.

No era un secreto aquel afecto que Aioros y yo manteníamos, de hecho, el mismo Aioros había hablado con mi hermano pidiéndole permiso para frecuentarme y ante la admiración y respeto de ambos, resulto todo muy afable, sin embargo, aun resultaba penoso verme en aquella situación frente a Seiya.

-Esperamos a alguien más?-pregunto Seiya al ver el asiento vacio a su lado. Aioria asintio y le solicito un poco mas de paciencia.

No paso ni un minuto cuando un hombre pelirrojo llego nuevamente detrás mio y saludo a toda la mesa. Me centre en su presencia, sus ojos azulados, su cabello pelirrojo y cai en cuenta en la similitud que tenía físicamente con Marin. En el transcurso de la cena, supe bien que Marin y yo compartiamos historia y ella al igual que yo, habíamos perdido a quienes tanto amabamos, nuestros hermanos pequeños.

Fue entonces que empecé a comprender que nuestros destinos desde el inicio de los tiempos estaban unidos y que ya tenia preparado aquel encuentro entre todos, solo era cuestión de esperar y atravesar el dolor sin perder la esperanza a pesar de lo difícil que había sido el camino para todos.

Durante la velada, comimos demasiado, y diversas cosas que jamás habia probado pero que sin duda sabían exquisitas. Postres, pastelillos y platillos coloridos fueron parte de la velada. Aún recuerdo el sabor dulce del pastelillo de chocolate que Aioros compartio de su plato conmigo al verme curiosa por su sabor, y la manera tierna que limpio mis labios con la servilleta al verme con restos de chocolate en ellos. Mi hermano tambien disfruto la comida, seguía siendo como niño, un pequeño voraz ante el sabor de las pastas, y sorprendentemente Aioria le dio alcance a su paso haciéndonos sonreir a todos por su manera robusta de comer pizza.

Todos conversamos de nuestros pasados, aunque no mucho, pues lo realmente importante era nuestro presente y el nuestro futuro...juntos.

Las horas se consumieron como cera de vela, raudas y rápidas en nuestras palabras y pronto llego el tiempo de volver y terminar con aquel sueño infinito que se había convertido en recuerdo hasta la madrugada.

Aioria resolvió llevar a Athena y a Marin de vuelta al Santuario junto a Seiya mientras que Touma decidio volver a aquel hostal temporal donde residía. Aioros entonces decidio llevarme a casa, era tiempo de volver.

Ambos caminamos bajo la oscuridad observando al cielo estampado de estrellas y aunque la noche era fria, ir guiada sujeta al brazo de Aioros me envolvia de calor para no sentir frio, aunque, en realidad eso no em importaba, si no sentir su cuerpo junto al mio, caminando mientras veia de vez en cuando su rostro al cielo con aquel brillo en sus ojos con el solo pensar en el futuro y los muchos sueños que aun tenía por cumplir. Me encantaba escucharlo reir, y de vez en cuando soltaba alguna broma recordando la cena de minutos atrás para que su voz grave resonara por las calles y se grabara a mi memoria sin importarme nada más. No había duda, estaba perdidamente enamorada y me encantaba sentir que iba flotando en una burbuja de aire que me llenaba de cosquillas al sentir su respirar junto a mi. Quizás en algún punto de mi vida, había maldecido mi destino por darme tanto dolor al alejarme de Seiya, pero ahora, lo agradecia plenamente por poder conocer a un hombre maravilloso como lo era Aioros.

Nuestros pasos laxos nos llevaron hasta la puerta frente a mi casa y ahí sentí que el aire de mi respiración comenzaba a extinguirse al saber que hasta la mañana siguiente volvería a verlo.

-Bueno señorita Seika, por fin está en casa.-sonreí tímida y juguetee con mis manos un instante, nerviosa ante su preciosa mirada fija.

-No quisiera que esta noche acabara. -solté sinceramente y desde el fondo de mi corazón.

-Ni yo, ha sido extraordinaria, más de lo que imaginaba, pero...-Aioros alzo su ceja en diversión. -Te prometo que habrá muchas más, si asi lo deseas.

-Claro.-solté con una sonrisa amplia. El silencio nos atrapo un instante y nos quedamos mirando fijamente como si pudiéramos decirnos el mundo entero en solo una mirada.

-Aioros...-me acerque lentamente a él. Necesitaba sentirlo, su calor y su esencia infinita en mi piel.-Te quiero.

Él sonrió y tierno, sujeto mi barbilla provocándome un escalofrió de pies a cabeza mientras sus manos me abrazaban suavemente de la cintura. - Y yo a ti, pequeña.

Cerré mis ojos, aguardando mi última respiración y de repente sentí sus suaves labios como terciopelo sobre mi mientras su aroma a madera y cítrico inundaba mi nariz, llenándome el cuerpo de cosquilleos uniéndome con las estrellas. El mundo se detuvo y yo con él, mi vida había era perfecta.

Se despidió de mí y vi su amplia espalda partir, sonriendo ante lo bello que era ese instante para mi. Y alcé mi mirada al cielo con preciosas constelaciones abrazándome y le agradecí a Athena aquella oportunidad de sonreir y a los dioses por cada minuto de felicidad. Y entonces lo supe, aquella esperanza y fe en el amor de la que hablaba mi hermano era real. Muy real, solo había que creer en ese futuro por venir y creer con el corazón.

Fin...

Lindos lectores ando en modo romantic-on asi que quería hacer esta historia tras una plática que tuve con beauty amazon y que , en broma, sabiendo cuanta es mi devoción por el arquero, me dijo que me habia ganado una cita con él. Y de ahi surgió la idea de este capítulo que hile con unos recuerdos personales y como siempre quise hacer algo así mostrando su "parte más humana" en una sencilla cena entre todos los Aios, Seis y sus parejitas, espero les haya gustado. ¡Gracias por leer!