INDESEADO

(Unwanted)

Por LavenderGoddessV

Traducido por Inuhanya

--

Capítulo 10: Pasión

--

El viaje de regreso al castillo podría haber sido descrito como incómodo. Un intenso silencio rodeó a las cuatro personas mientras Bulma se sentaba junto a su esposo quien estaba sentado al otro lado de su hermano. Radditz ocupaba el cuarto puesto al otro lado de Bulma, y en un vacío intento por aligerar el humor, intercambió un poco de conversación con ella. Su intercambio, sin embargo, pareció caer en oídos sordos mientras Vegeta y Kakarotto mantenían un mortal enfrentamiento de miradas.

"Y exactamente dónde estuviste, Kakarotto?" Las primeras palabras de Vegeta desde el comienzo del viaje paralizó a Bulma y a Radditz mientras giraban sus cabezas para mirar a los hombres junto a ellos. "Digo, confesaste estar al cuidado de una 'generosa familia de aldeanos', pero has sido muy críptico en admitir algo más. Tal vez debas decirnos quiénes son esos generosos sujetos. Deben ser honrados por el servicio que hicieron por un miembro de la fam-"

"Ellos serán dejados en paz!" La crueldad en la voz del príncipe asustó incluso a su inquisidor. Como si de repente notara lo frío que había sido su tono, Kakarotto corrigió rápidamente, "Son personas modestas y pacíficas. No desearán alguna atención innecesaria."

"Por supuesto, respetaremos sus deseos," Bulma intentó suavizar el tono volátil de su anterior comentario. "Aunque debo admitir, me gustaría mucho conocerlos. Deseo agradecerles en persona por cuidar tan bien de ti."

Con una medio sonrisa, Kakarotto asintió, "Imagino que sí." Su respuesta extrañamente pronunciada envió al carruaje a otro tenso silencio. Kakarotto bajó su cabeza, ojos cerrados, rodeando lentamente sus palmas sobre la otra. Radditz adoptó una postura similar, sólo que con sus brazos cruzados. Vegeta, sin embargo, mantuvo sus ojos bien abiertos mientras observaba la forma de su hermano repentinamente hundida. Algo sobre su reacción a los aldeanos con los que había estado quedándose durante los pasados dos años no cuadraba bien con el Rey; podría ser que este intachable hijo tenía algo que esconder?

Un codo golpeó al pensativo hombre en su costado mientras giraba su cabeza para mirar a su esposa. "Ni lo pienses," un par de apetitosos labios pronunciaron las palabras sin un sonido. Parecía que la joven mujer estaba preocupada de que su esposo fuera a golpear otro nervio de su novio.

Con una sonrisa parcial, Vegeta gentilmente comenzó a acariciar la golpeada mejilla de su esposa con el dorso de su mano. "Cómo va esto?" preguntó sobre un susurro. Por qué discutir sobre su hermano cuando podrían estar hablando de un tema mucho más interesante, ella. "La hinchazón parece haber bajado."

"Se siente mejor," respondió Bulma tan tranquila como para no perturbar a los hombres frente a ellos.

"Bien," los ojos de Vegeta se fijaron en la pálida mujer. "Haré que un médico te examine apropiadamente una vez que lleguemos."

"Eso no será necesario," la voz de la reina se elevó ligeramente. "Estoy bien," la bajó de nuevo, "de verdad."

"De verdad?" preguntó Vegeta con una ceja levantada. "Entonces espero verte esta noche para tus lecciones," sus labios rozaron levemente su oreja cuando se acercó para que nadie escuchara su demanda sino quien quería.

"Crees que esa sea una sabia idea?" Bulma levantó sus labios para encontrar su oreja. Aunque cada fibra de su ser estaba diciéndole alejarse, no pudo evitar sino permanecer cerca a su calor.

"Por qué no lo sería?" Su mano se deslizó por su cuerpo antes de encontrar un punto cómodo en el cojín, directamente junto a su muslo. "Prometo ser gentil desde que aún estás recuperándote."

"Gentil?" Ella no supo por qué repitió la palabra en una voz tan velada que la debió pensar exhausta. No supo por qué esa única palabra se había metido en su cabeza, o por qué quería escucharlo susurrarla de nuevo, pero lo hizo. Algo en la cercanía de su proximidad estaba haciendo que su corazón se acelerara y fuera difícil formar una idea lógica.

"Tan gentil como gustes," sus labios rozaron su cuello mientras se separaba para que sus ojos pudieran fijarse de nuevo con los suyos. "No me decepciones." La declaración terminó con un alto del carruaje. "Ya era hora," la cruda maldición de Vegeta acabó el seductor humor tan rápidamente que Bulma sintió como si hubiese sido abofeteada.

Aún parcialmente mareada, ella aceptó la mano de su esposo mientras la guiaba fuera del carruaje, seguido de cerca por Kakarotto y Radditz. Una vez que el carruaje se alejó, Radditz pronunció, "Debo escoltar a la reina a su dormitorio." El soldado anunció las órdenes que su rey le había dado antes de su partida. Con cada intención de partir, extendió sus brazos para que la reina los tomara.

"En realidad, creo que sería mejor que yo la escolte," habló Kakarotto, bloqueando la oferta del hombre. "Bulma y yo apenas tuvimos un momento para hablar anoche. Aún tenemos mucho que poner al día."

"Sí, supongo que aún tenemos varias cosas que discutir. Si no te importa, por supuesto," Bulma desvió su mirada hacia la de su esposo. Aunque por el peligroso brillo en sus ojos podía decir que quería objetar, no vociferó tal queja.

"No me importa lo que hagan," él los despidió como sirvientes con un movimiento de su mano. "Sólo tengan aclaradas las 'cosas' para la cena. Ordené a todas las élites venir al castillo dos noches desde esta donde formalmente anunciaré tu regreso. Creo que los dos prolongados anuncios de tu bienestar," él miró a su esposa, "y tu milagrosa resurrección," fríamente a su hermano, "serán un largo camino para arruinar los planes de Nexus."

Guerra, todo siempre tenía que reducirse a la guerra con Vegeta. "Lo que pienses que sea lo mejor," la voz de Bulma goteó con falsa sinceridad mientras agarraba el brazo de su amigo de infancia y casi lo arrastraba en dirección del castillo. Una vez que el par desapareció de vista, Bulma comenzó con las disculpas, "Lo siento terriblemente por él. Sólo está-"

"-enojado," Kakarotto terminó equivocadamente su idea mientras ofrecía una sorpresiva observación, "Pero entonces, la rabia es la emoción favorita de mi hermano. Claramente está disgustado por mi regreso de la muerte como con mi interés en robar a su esposa."

Con una carcajada, Bulma desacordó sinceramente, "No te sientas tan culpable. Te aseguro, Vegeta no está enojado porque estés aquí, si algo está agradecido de que finalmente pueda deshacerse de mi."

"Seriamente lo dudo," objetó Kakarotto. "Esta mañana cuando hablé con él, no hizo referencia a ningún interés de deshacerse de ti. De hecho, me dejó con la leve impresión de que no quería confusiones sobre de quien es obligación protegerte, y desde su punto de vista, my seguramente no es mía."

"Debes estar equivocado," insistió Bulma mientras se movía para reasumir su camino hacia un lugar más privado donde podría tener esta delicada conversación. "Vegeta no quiere que 'dañemos' su reputación mientras aún estemos casados, por supuesto, pero eso no significa que debas tratarme como si fuera propiedad de otro hombre."

"Ahora, nunca haría eso," el extraño remarco llegó mientras tomaba los brazos de Bulma y la halaba en la habitación más cercana para que pudieran hablar en privado. Una vez que estuvieron protegidos de cualquier interrupción, Kakarotto confesó, "Bulma, hay algo que quiero que sepas."

La joven parpadeó brevemente, antes de pedirle, "Adelante."

"No puedo comenzar a disculparme por todo el desconsuelo que te causó mi ausencia, pero te juro, haré lo correcto por ti. Tienes mi palabra; arreglaré el daño hecho."

Bulma sintió su ceja elevarse levemente mientras escuchaba el juramento de Kakarotto; daño? desconsuelo? Debe tener algunas imágenes horribles de lo que había sido su vida marital con su hermano. Bulma estaba resuelta a disuadirlo, "No ha sido tan terrible para mi, Kakarotto. Por favor no te sientas tan culpable. Considerando todo, Vegeta me ha tratado muy bien."

"No hay necesidad de que me mientas," espetó Kakarotto en un cruel tono al que Bulma no estaba acostumbrada. La hizo retroceder un paso. "Sé de lo que es capaz," él le dio la espalda a su amor de la infancia, su voz indicaba un conocimiento que enervó a Bulma.

"Kakarotto," Bulma intentó suavizar su tono. Caminando frente al hombre, rodeó su mejilla con su mano mientras bajaba su rostro para encontrar el suyo, "Me alegra tanto que hayas regresado a mi. Es un sueño que he tenido que creí no podría hacerse realidad. Así que no hurguemos en el pasado, sino miremos el futuro, nuestro futuro juntos." Ella bajó su rostro para presionar sus labios en su frente. Fue sólo después de que hizo el gesto que se dio cuenta de lo impersonal que fue.

Sin embargo, Kakarotto no pareció notarlo mientras se separaba de ella, tomando sus brazos y guiándola para sentarse junto a él. "Tienes razón," la ayudó a sentarse a su lado. "Debemos ponernos al día," recordó y lo hicieron. Como si no hubiesen estado separados por dos años, pasaron horas juntos, simplemente remembrando como dos viejos amigos. Amigos, lo cual Bulma falló en reconocer, cuyo brillo no fue lo que fue alguna vez.

--

Ella estaba tarde, dos horas tarde. No era la primera vez que llegaba retrasada a sus lecciones, pero nunca por tanto tiempo. Con un furioso suspiro, Vegeta colocó la espada con la que había estado practicando de vuelta en su altar. Después de colocarse su camisa, salió de las instalaciones de entrenamiento con el específico propósito de averiguar exactamente por qué su esposa había elegido faltar a su promesa de continuar su regular cita de entrenamiento. No era, por supuesto, que dudara de dónde estaba, o más específicamente, con quien estaba. De hecho estuvo medio tentado a ir directo a la habitación de Kakarotto con cada expectación de encontrarla ahí.

Los dos habían sido tan intrépidos como para enviar, vía servidumbre, sus disculpas por no poder llegar a la cena; la queja de Bulma de un leve dolor de cabeza y Kakarotto diciendo estar exhausto del viaje. Fueron excusas humillantemente absurdas que habían causado un largo momento de reconocimiento universal, incluso peor, compasión de las élites que regularmente cenaban con él. Casi había sido suficiente para Vegeta precipitarse del comedor para buscarlos, pero no se permitiría parecer tan patético. Hizo una cruel broma sobre los dos, como si fuera inmune a sus irrespetuosas acciones, pero no lo era. Estaba enojado y tenía varias palabras que decirle a su adúltera esposa cuando llegara a entrenar, tonto era en creer que aún llegaría.

Llegando afuera de la habitación de su esposa, golpeó en la puerta tres veces. Tan enojado como estaba, no quería hacer una escena, y atraer más atención de la que ella ya tenía. Cuando no hubo respuesta, golpeó más sólido tres veces; ahí fue cuando la escuchó. Fue un suave sonido, no más que sus ligeros pies pisando el piso de piedra. Escuchó el cierre de su puerta y luego el sonido de su voz precedió a su vista.

"Vamos, tienes que dejarme dormir un poco-" Sus ojos finalmente aterrizaron en su visitante y se dio cuenta que no era quien había esperado. El pecho de Vegeta inmediatamente se apretó. Sus ojos estaban brillando, sin duda de excitación por su indigno hermano. El blanco pijama que estaba usando sólo hacía a su radiante figura parecer más angelical. Nunca se había visto así de excitada de verlo. "Vegeta," susurró su nombre, completamente sorprendida, "Lo siento, pensé que eras-"

"Kakarotto, sí, ya sé." Vegeta pasó a su esposa para asegurar su acceso a su habitación. Una vez que estuvo a unos pasos de ella, escuchó la puerta cerrarse tras él. "Te perdiste la cena."

"Lo siento," tartamudeó brevemente mientras comenzaba su excusa, "Kakarotto y yo nos pusimos a recordar, olvidamos qué hora era y-"

"Abandonaste tus obligaciones," interrumpió Vegeta. "Sin embargo, eso no explica por qué fallaste en unirte a mi para nuestra sesión de entrenamiento."

Sus ojos se abrieron y cerraron, antes de fruncir apologéticamente. "Lo siento, lo olvidé." Por supuesto que lo olvidó; estaba tan envuelta en su reciente golpe de suerte como para preocuparse. "Pasamos horas hablando. Fue como en los viejos tiempos." Ella pareció intentar ofrecerle detalles que no quería. Vegeta simplemente contempló irse. "Aunque parece un poco diferente." El leve cambio en su entonación detuvo a Vegeta de irse. Caminando hacia el alféizar, Bulma tomó asiento en él. Recogiendo sus piernas contra su pecho, confesó, "A veces parece distante, pero supongo que es de esperarse después de todo por lo que ha pasado."

Vegeta la siguió a la ventana. Tomando el poco espacio que quedaba, se sentó junto a sus pies. "Aún te ama." Era la afirmación de un hecho que Vegeta anticipó como verdadero, lo cual era por qué se sorprendió por su respuesta.

"Él dice que sí." La inseguridad en su voz fue notada por Vegeta. No al decir que sí, falló en ser tan directa, sólo implicó que Kakarotto simplemente lo declaraba.

"No le crees?" Vegeta rogó la pregunta. Toda la vivacidad había desaparecido del rostro de su esposa. "No, estoy segura que no me mentiría. Supongo que sólo tengo miedo de enfrentar la realidad. Temo despertar mañana para encontrar que todo esto es un sueño."

"No estás contenta," Vegeta apenas lo susurró, sus ojos no estaban más enfocados en Bulma. De nuevo estaba pensando en la salida.

"Sabes que esto es lo que siempre he querido, un verdadero matrimonio con un hombre que me ame." Vegeta giró su cabeza para ver la suya apoyada en la ventana. Era extraño cómo su comportamiento continuó desvaneciéndose.

"Esa no es una respuesta," Vegeta dejó caer una de sus manos para descansarla junto a él en el alféizar; hizo contacto con su pie antes de retractarla rápidamente con inmediato disgusto. "Por amor de dios, mujer, pudiste haber muerto ayer de neumonía y aquí te encuentro aún congelándote otra noche." Evocando un sorprendido jadeo, Vegeta alcanzó para halar a su fría esposa en sus brazos. Maldiciendo las consecuencias de tal libertad, cargó su delicado cuerpo hacia la chimenea en su habitación. Bajándolos al calor, él la descansó entre sus piernas, doblando una para apoyar su espalda mientras la otra se extendía cómodamente bajo sus rodillas. Su cabeza cayó contra su pecho mientras sus manos subían y bajaban por sus brazos, creando una cálida fricción.

"No me siento así de fría," reprimió Bulma intentando espantar sus manos. Vegeta no lo haría.

"No eres de uso para mi muerta, mujer. Si no cuidas mejor de ti, entonces tendré que aceptar el reto." Esta vez Bulma rió, una risa honesta, mientras lentamente comenzaba a relajarse contra él.

"Y qué harás, después de que la guerra termine y nuestro matrimonio sea anulado? Te volverás a casar?" La pregunta lo sorprendió, especialmente considerando lo hastiada que sonaba sobre el tema.

"Probablemente no. Me has dado mi justa dosis de matrimonio," espetó Vegeta burlón. La mujer en sus brazos sacudió su cabeza mientras la giraba para encarar la suya.

"No seas así. No quieres estar solo por el resto de tu vida. Debes querer compañía? Amor?" Vegeta resopló. En algún momento podría haber creído en la posibilidad, con la mujer apropiada, pero Vegeta desde hacía mucho tiempo se había asegurado de su inmunidad a la emoción.

"Tú de toda la gente debería saber que no creo en el amor, además el matrimonio para mi no sería nada corto a una inconveniencia."

"Como yo?" su tono era inexpresivo de nuevo. Hizo enfriar su sangre. "Supongo que tienes razón. Pero quien sabe, tal vez algún día encuentres a alguien de quien puedas preocuparte. Podrías ser feliz."

"No, yo no podría," Vegeta habló desde sus entrañas antes de permitirle a su mente un momento para considerar lo que estaba diciendo, "Deberías saberlo mejor, mujer. Nunca aceptaría una relación basada en una tolerancia platónica."

"Por qué?" Bulma levantó una ceja, cuestionando su declaración. "Daría cualquier cosa por tener a alguien con quien compartir mi vida. Aún si esos sentimientos no son mucho más profundos que los de una amistad, pueden dar felicidad." Su declaración sonó casi desesperada al final, haciendo a Vegeta concluir que no estaba hablando en general. Su joven esposa estaba haciendo parecer su reaparecido amor más de lo que realmente era?

"Debes casarte con un hombre que venda su alma a cualquier demonio sólo por la oportunidad de tener una noche contigo en su cama, sólo una noche para verte mirarlo como si fuera el único hombre en el mundo que experimentaría tu amor y admiración. Eso, Bulma, es pasión, una esencia que a ningún matrimonio no arreglado le debe faltar. Conformarse por menos sería engañarte por más años de lo que esta guerra ya lleva. No querría verte hacer eso, ni por mi hermano."

El calor que estaba descansando en su pecho de repente desapareció y Vegeta se encontró cara a cara con un par de sorprendidos ojos azules. "Y-yo no estaba hablando de Kakarotto y yo," Bulma se apresuró en insistir, "Estaba pidiéndote que no-"

"Cuántos años hemos estado casados?" Vegeta pasó sus dedos por el cabello de su esposa; recogiendo un poco detrás de su oreja, tuvo que repetir su pregunta antes de finalmente responder.

"Sabes que han sido casi dos años a este día." De hecho el día de mañana, lo había notado después de haber hecho los planes para la celebración para reconocer el regreso de su hermano a la vida y el regreso de su esposa del secuestro. Sin embargo, tal vez era poético, podrían solidificar el fin de su matrimonio el mismo maldito día en que lo comenzaron.

"Y en estos dos años," él usó una palma para acariciar su suave cabello mientras la otra acariciaba sus piernas desde la rodilla al tobillo. "Cuántas veces le has permitido a mis labios tocar los tuyos?"

Su espalda se arqueó mientras deslizaba su mano desde su cabeza y por su espina. Sus párpados comenzaron a caer mientras admitía, "Has mantenido tu promesa de un matrimonio casto. Nunca-aún cuando-no, nunca." Él puede haber puesto sus labios en otros lugares, su entrenamiento de hace meses llegó a su mente, pero no le había permitido tocar sus labios. Incluso ni el día de su boda lo respetó con tanto como un leve roce de su suavidad. Él cambiaría eso antes de que esta noche terminara.

"Aún me rechazarás, si intento besarte ahora?" Su mano encontró su pecho y lentamente comenzó a deslizarse sobre sus pectorales, dentro de su camisa, como si buscara calor. Su segunda mano alcanzó su mejilla y antes de saber lo que estaba pasando, sus labios estuvieron a pulgadas de los suyos.

"N-no debemos," habló su conciencia, incluso su cuerpo falló en moverse.

"Al demonio que no," Vegeta cerró el espacio, bajándola bajo él, presionando su cuerpo contra él. Sus labios estaban junto a su oreja, esperando por su permiso. "Sólo di sí," casi ruega mientras mordía su lóbulo.

"No más que un beso," concedió ella finalmente. Vegeta supo que había ganado.

"No más que lo que pidas," aceptó él técnicamente mientras acercaba sus labios a los suyos. "Déjame escucharlo. Pídeme romper tu regla."

"Sí," fue todo lo que tuvo tiempo de susurrar antes de presionar su boca en la suya. Separando inmediatamente sus labios para recibir su invasión, ella levantó sus manos para entrelazarlas por su salvaje melena, acercándola más a su cuerpo.

Vegeta estuvo seguro por un buen minuto de que estaba soñando, pero cuando enredó sus dedos en sus ondulados rizos y escuchó el real sonido de su nombre siendo gemido, supo que no era un sueño. "Vegeta," susurró ella mientras temblaban contra el otro sobre la piel de oso que descansaba en frente de la chimenea. Deslizando sus manos por el costado del cuerpo de su esposa, Vegeta cubrió momentáneamente su trasero antes de sujetar el borde de su pijama, subiéndolo lentamente, descubriendo más y más piel para su desnuda caricia.

"No," jadeó Bulma de repente, empujándose debajo de su esposo. "Qué estamos haciendo?" ella no le preguntó a alguien en particular mientras se enderezaba. "No podemos hacer esto."

Gruñendo, los ojos de Vegeta se abrieron. Sentándose, observó a Bulma acomodar su pijama apresurada, "Por qué demonios no?" Nunca se había sentido tan furioso en toda su vida. No dudaba que lo deseara; su rechazo simplemente era un patético intento de protegerse de lo inevitable.

"Porque hay consecuencias de nuestras acciones," dijo ella un poco más cruel de lo esperado.

Estrellando su mano en el suelo a su lado, Vegeta se puso de pie. "También hay beneficios, pero si eres muy cobarde para alcanzarlos, entonces te lo pierdes." Esta vez cuando miró la puerta, tuvo cada intención de irse sin mirar atrás.

"Vegeta!" él la escuchó seguirlo. "Vegeta, espera." Los dedos de una mano rodearon su bícep mientras la otra presionaba la puerta para mantenerla cerrada. "Mira, lo siento. Es sólo que…"

Él finalmente se giró cuando pausó. Ya creyendo que sabía lo que iba a decir, incentivó, "sólo qué?"

"Estuve despierta anoche cuando dijiste que creías que podrías haberme hecho feliz si te hubiera dado la oportunidad." La suposición de Vegeta había estado equivocada.

"Estabas despierta?" ahogó él, de repente sintiéndose completamente violado aún cuando no era una sensación justificable. "Por qué no dijiste nada?!"

"No supe qué decir," confesó exasperada antes de calmar su voz. "En dos años de vivir contigo, nunca habías hablado tan suave conmigo como lo hiciste la otra noche; y, bueno, se sintió agradable. Pensé que si sabías que estaba despierta, te habrías detenido."

"Increíble," murmuró él por lo bajo mientras se alejaba de ella, intentando componerse mientras intentaba darle sentido a lo que estaba diciéndole.

"Lo dijiste en serio?"

Una pregunta tan simple, pero maldita si no era una pesada, cómo demonios respondía eso? No era más relevante. Pronto se separarían ahora que Kakarotto estaba vivo. "No estás sugiriendo que desearías quedarte conmigo aún ahora que Kakarotto regresó a tu vida?" Fue cruel en su entrega mientras cruzaba sus brazos y se giraba para encararla.

Sus párpados se cerraron y luego se abrieron muy lentamente antes de sacudir su cabeza en silencio, "No sé qué quiero, pero podría encontrar claridad más pronto si honestamente admites qué es lo que quieres. Por qué me besaste justo ahora?"

"Me lo pediste," la errónea respuesta no fue creíble para ninguno. "Si alguien debería preguntar eso sería yo a ti. Digo, para alguien que me 'odia' ciertamente no parecía así hace un minuto."

"Pensé que te lo dije anoche, no te odio más. Para ser honesta, no creo que realmente lo hiciera. Sólo estaba dolida y avergonzada." Ella liberó un largo suspiro y luego levantó su cabeza para encontrar la mirada de su esposo, "Porque aún me atraes."

La sorprendente realidad fue sin duda la última confesión que habría anticipado escuchar de sus labios, pero se sintió bien. Su ego masculino fue acariciado, y algo más, algo más profundo comenzó a formarse en su estómago como si fuera un moribundo siendo visitado por un ángel para impartirle la consoladora noticia de que iba a pasar a una eternidad de felicidad. "Por qué no dijiste nada antes?"

De repente lo enfureció que mientras había estado durmiendo por incontables noches bajo las solitarias sábanas, su esposa estuvo en la puerta de al lado en el mismo estado. Cómo podrían haber aliviado el sufrimiento del otro! "Aún estaba molesta contigo. Y para ser honesta, lentamente habíamos estado alcanzando un estado de paz entre nosotros. No quise arruinarlo al comenzar una relación física." Ella pausó, sus labios esbozaron una curiosa sonrisa, "Cuál fue tu excusa?"

Su primer instinto fue negar cualquier atracción hacia ella. Luego se dio cuenta que mientras pudiese alegrar su orgullo, no haría nada por su rechazado libido. Y después de años de abstinencia, no era una larga batalla para determinar quien la ganaría. "Había hecho un juramento de no hacer avances indeseados. Nunca me ofreciste señales de interés, así que me ceñí a mi promesa."

Sus labios temblaron, la admisión no la sorprendió del todo, aún guardaba algo del dolor en su autenticidad. "Quieres decir que mantuviste tu juramento para redimirte por tu pasado." No fue una pregunta; simplemente lo creyó ser una apropiada conclusión a su declaración, "Por culpa."

Las cejas de Vegeta descendieron notablemente, el cambio de tema claramente lo había atrapado con la guardia baja. "Te lo dije antes, no puedo decir que me arrepiento de la noche que compartimos, mi único arrepentimiento fue el dolor que-"

"-que me causaste, recuerdo lo que dijiste," su expresión se hundió una vez más. "Pero eso no es suficiente," susurró ella después de una larga pausa. "No soy como tú, Vegeta. La pasión física no es suficiente para mi. Quiero, no, necesito sentir algo mucho más profundo que eso." Sus ojos se fijaron, y por primera vez en largo tiempo, Vegeta finalmente entendió lo que inevitablemente insistiría después. "Te dije hace seis años que no iba a conformarme con algo corto al amor." Ella levantó su cabeza, su expresión una de determinación, "No he cambiado de opinión."

Así que estaba dicho. Ella se casaría con su hermano. Vegeta no se sorprendió, molestó o enojó mientras dejaba su habitación. Planamente, no estaba mucho de nada. Sentía poco mientras caminaba la corta distancia a la próxima habitación. Si algo, debería sentirse mejor, porque ahora estaba garantizando un inminente final a un matrimonio que nunca quiso.

Pero el sentimiento se arruinó porque también se había ilusionado con el hecho de que cualquier fantasía que había involucrado a la mujer más intoxicante nunca se haría realidad. Y no porque estuviera enamorada de otro o porque no lo hubiese perdonado, sino porque él no podía ofrecerle lo único que más necesitaba, amor.

Una emoción optimista, pero una de la que nunca sería capaz. Pasión, sí. Posesión, sí. Preocupación, tal vez por ella. Pero amor? Kakarotto era el correcto para ella. Él podía darle lo que necesitaba. Tan egoísta como era Vegeta, no mantendría a su esposa atada a él, aún cuando la idea fuera tentadora.

Llegando a su dormitorio, Vegeta cerró y aseguró su puerta. Colapsando en su cama, su mente y cuerpo fueron plagados por imágenes de lo que casi tuvo esta noche. "Por amor de dios, mujer, nunca me dejarás en paz?" se preguntó mientras deslizaba sus manos para liberar la tensión que no podía soportar más. Cerrando sus ojos, Vegeta recreó la visión de su esposa. "Me pregunto si estás haciendo lo mismo, mi reina." Echando hacia atrás su cabeza en arrogante seguridad, él comenzó a extinguir el fuego en su cuerpo mientras la imaginaba en la puerta siguiente haciendo lo mismo.

--

Nota de LGV: Próximo capítulo pronto…