Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
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Capítulo 10 Sin darse cuenta se ha hundido un poco más.
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-¿Aladdin?-el rubio miraba confundido en todas direcciones.
-Quizá se aburrió de ti y se fue-el oji celeste.
-¡Ah como molestas! El es un buen amigo.
-Imagino que no es como otros.
-Creí que los problemas entre nosotros habían quedado atrás.
-Así fue.
-Entonces, ¿cómo explicas tu actitud?
-¿Por qué habría de hacerlo?
-¡Hakuryuu!
-Alibaba-san-la fanalis que ha bajado con ellos.
-¡¿Qué?! L-lo siento...es solo que...
-Hakuryuu-san solo quiere que te relajes.
-Pues que manera tan extraña tiene de conseguirlo. Estoy preocupado Aladdin no parece estar aquí.
-Puedo buscarle con ayuda de mi olfato.
-¡Wow era de esperar de ti!
-¡Eres un patán Alibaba-dono!
-No le hagas caso. Cuento con tu ayuda Morgiana.
La chica asintió decidida y les guió al interior de la guarida. El sitio es húmedo y oscuro, increíble pensar que alguien pueda vivir ahí sin pescar un resfriado cuando menos.
-Sean precavidos-el azabache-no sabemos si aún hay enemigos.
El par movió afirmativamente la cabeza sin emitir sonido alguno para no ser detectados. Caminaban con externa precaución, al punto que poco les faltaba para aguantar la respiración.
-Aladdin-el rubio en voz baja.
-Alibaba-dono.
Le reclamaba volteando en su dirección sin embargo fue capaz de sentir un aura asesina a su espalda, atacó por instinto con su lanza reaccionando a tiempo para darle en lugar de ello un puñetazo. Estaba anonadado.
-Solo son niños.
-Pero sus ojos-el esgrimista.
Tal como lo señalara, los pequeños no tendrían más de diez años y estaban más que dispuestos a privarles de la vida. Lo peor es que no era el único y detrás de este llegaron más, muchos más.
-¿Qué hacemos Alibaba-san?-este le contemplaba indeciso.
-Nos guste o no tendremos que enfrentarlos-el otro joven.
-¡¿Estas loco?! Podríamos herirlos.
-¡Lo harán ellos si no nos defendemos! ¡¿Acaso piensas abandonar a Aladdin-dono?!
-Yo...-tuvo que esquivar a una niña que casi le apuñaló y giró para repetir el ataque-maldición-mordió su labio frustrado.
Lo entendía, claro que lo hacia. En esa situación es claro que tienen pocas opciones. Tuvieron que atacarles, y si bien Morgiana y Alibaba lo hacían cuidadosamente sacándolos de combate, el príncipe de Kou parecía un poco más desesperado.
-¡Hakuryuu! ¡No es necesario utilizar tanta fuerza!
-Siento no tener tu habilidad, ¿de acuerdo? Tu tienes tus métodos yo los míos.
Le dio la espalda al tiempo que continuaba con los ataques.
«-Actúa extraño desde que platicó con Aladdin en el barco. ¿Por qué? Creí que éramos amigos, que nos teníamos confianza. No es momento de dudar. Si no le encontramos rápido...no quiero ni imaginar. Podría estar asustado o lastimado.»
La segunda opción le lleno de angustia por lo que aceleró las estocadas llegando a ser ligeramente tosco con sus pobres contrincantes, lo que le llenó de culpabilidad. La fanalis no estaba mejor e incluso Hakuryuu estaba alterado. Pelear contra niños es mucho más difícil y peligroso de lo que hubieran podido imaginar.
-No lastimen a Madaura-una castaña que temblaba empuñando una daga.
-¡No se lleven a mamá!-otro de ellos.
-¡A mamá! ¡A mamá! ¡A mamá!-se convirtió en un perturbador coro segundos después.
El sudor perlaba la frente de los alterados invasores que retrocedían hasta quedar de espaldas recargados entre si.
-Alibaba-san-la peliroja buscando guía.
-No tenemos otra opción. Estos niños han sido manipulados. Debemos liberarles.
-¿Aún si resultan severamente heridos?
-Hay que evitarlo en lo posible. Pero no creo que nos den oportunidad alguna.
-Mmm...
Aún si lo dijo la duda estaba bastante arraigada en su subconsciente. Así que fue el dueño de Zagan quien tomó la iniciativa. Debía salir de ahí a como diera lugar, aún hay muchos pendientes en su vida como para desperdiciarla. Debe confesar su amor a Kouen e iniciar la guerra que partirá al imperio.
«-¿Eh? Ahora que lo pienso. Dudo que Kouen-dono se ponga de mi lado. ¿Se convertirá en mi enemigo? No quiero, lo amo pero...no es momento de ser negativo. Seguro encuentro la manera de explicarle las cosas. Nada me haría más feliz que el hecho de que se convierta en mi aliado...¿ah? ¿aliado? ¿contra quién? ¿por qué desde que Aladdin-dono mencionó a mi madre me siento tan perturbado? Como si me faltara algo. ¿Desde cuándo no tengo contacto con ella? Desde que tengo memoria la evito. ¿Me hizo algo? ¿O ha sido culpa mía?»
-¡Hakuryuu-san!-le alertó.
De no haber sido por la chica, estarían ahora ante una tragedia.
-¡Concentrate!-el dueño de Amón.
El menor se giró molesto para continuar con la batalla. No podía creerse el que fuera tan estúpido. Es una situación de vida o muerte y va distrayéndose con otras cuestiones. Más tarde podrá buscar la respuesta a esas preguntas que carcomen su alma.
...
En el sitio donde mantienen cautivo al pequeño.
Este abre lentamente los ojos y mira a su alrededor.
«-¿En dónde estoy? Creo que me quedé dormido.»
-¡Alibaba-kun!
Intentó ponerse de pie pero pronto notó las cadenas que le sujetaban por las muñecas lo que le hizo enojar. Solo hay una persona en el mundo al que le permitiría algo así y eso considerando que le agarrara con la guardia baja como sucedió la última vez. Acción que le sacó una sonrisa aún en tan precaria situación.
«-Judal-kun es muy travieso. Pero amo esa parte tan tierna de su personalidad. ¿En verdad lo es o me estoy confundiendo? ¿Le estoy cediendo demasiado poder sobre mi? Bueno, tampoco es que pueda hacer algo al respecto estoy muy enamorado. Debo salir de aquí si quiero verlo otra vez.»
Bajó la mirada aliviado al percatarse de que su confiable amigo continuaba en su sitio o al menos el mediador que solía morar. No importa si Ugo ya no está más a su lado. Vive y es lo que importa. Pero esa flauta es la muestra del gran vínculo que tienen. Su bastón no está por ningún sitio así que tendrá que hacer uso de ella. Si tan solo pudiera tomarla.
«-¿Cómo la acerco?»
Contorcionó su cuerpo para ver si podía agarrarla o tirarla al suelo para cogerla de alguna manera y llevarla a su mano, pero luego de siete intentos lo dejó por la paz al considerar imposible la tarea.
«-Resulta más sencillo con Judal-kun.»
Se sonrojó al recordar las noches de pasión que ha tenido a su lado. Sin embargo tanto movimiento le hizo notar que el grillete le quedaba ligeramente grande. Era cuestión de encontrar la forma de escabullirse. Meditaba en ello hasta que advirtió el rukh a su alrededor revoloteando violentamente.
«-¿Por qué...»
El enfrentamiento en la guarida le vino a la memoria. Y lo entendió, parece que la situación está resultando más complicada de lo que esperaban. Sus amigos necesitan ayuda. No puede darse el lujo de desperdiciar más tiempo. Jaló bruscamente la muñeca derecha provocando que sangrara. Apretó ojos y labios estando a nada de gritar por el intenso dolor. Pero se decía a si mismo que si su novio estuviera cerca no le mostraría su lado patético. Así que desoyó su lamento y continuó, luego de algunos minutos escuchó algo quebrarse.
-Ungh...
No pudo contener un quejido, era ciertamente imposible escapar ya que se había fracturado la muñeca, las lágrimas comenzaron a recorrer sus mejillas.
«-No puedo rendirme. No cuando estoy tan cerca.»
Para fortuna suya, el sufrimiento tuvo recompensa y gracias a ese movimiento consiguió liberar la mano que punzó horrores al no tener soporte. Las mariposas doradas se posaron con dulzura curando casi de inmediato.
-Muchas gracias-sonrió.
Una vez se sintió mejor agarró por fin la flauta y rompió el grillete. Corrió lo más rápido que sus piernas le permitieron. Debía llegar cuanto antes con ellos.
...
La fanalis y los dos príncipes recorrían el laberinto que es la guarida con increíble velocidad. En primera porque debían encontrar al pequeño y también ansiaban olvidar lo que se vieron forzados a hacer. Si bien no acabaron con la vida de nadie, muchos resultaron severamente lastimados. Alguien de tan corta edad no debería presenciar cosas así. Se supone que coman dulces, reciban juguetes y caricias de sus padres. Entonces pensaron en el magi. ¿Por cuántas cosas ha tenido que pasar? Es increíble que no haya perdido la sonrisa.
-¡Aaaaaaa!
Un grito del rubio que iba hasta adelante y que había torpezado con algo, rodando por el suelo y aplastando lo que parecía ser:
-¡¿Aladdin-dono?!
-¡Ungh! Pesas mucho Alibaba-kun.
-¡Lo siento!-se apartó con un brinquito para levantarse y ofrecer su mano al peli azulino que la cogió con confianza.
-¿En dónde estabas?
-Buscando al líder pero me perdí-sonrió.
-No fue prudente. Estamos juntos en esto. Pero me alegra saber que no te ha pasado nada-su candidato.
-¿En verdad estas bien?-la peliroja.
-Sip.
«-Dudo que sea mi imaginación. Huele a sangre. ¿Acaso se hirió? ¿Por qué tiene el mal hábito de ocultar las cosas? Pareciera que no considera que somos sus amigos. Me frustra un poco pero supongo que por ahora lo dejare pasar. No quiero otra pelea entre Alibaba-san y él. Hakuryuu-san parece compartir mi opinión porque se ve aún más serio. Me da la impresión de que está enojado, ¿por qué?»
La chica hizo presión en su pierna rompiendo parte del suelo y llamado la atención del trío.
-¿S-sucede algo Morgiana?
-Jum.
El único comentario para pasarles de largo en busca de la líder. Entiende que está siendo infantil. Pero con esos mentirosos es lo justo. Está dispuesta a pagarles con la misma moneda. Bueno, al menos hasta que logre calmarse, y siendo ella tan centrada ocurrirá más temprano que tarde.
En algún punto de la caminata el ex príncipe se colgó del hombro de su familiar para picar su mejilla con la mano libre.
- A ver, ¿quién va a perdonar lo que sea que la haya ofendido?
Ciertamente el chico es irritante pero tampoco es que entienda mucho las indirectas...o lo que se le diga de frente. Suspiró y sonrió apenas.
-No hay problema, ¿Satisfecho Alibaba-san?
-¡Si!
El magi les observa divertido. Hasta parece que se les ha olvidado el peligro. Es esa la gran virtud de su candidato. Razón de que le apoye tanto. Porque es como el gran sol que cubre a todos con su gentileza y calidez. El hombre al que desea llevar a la cima del mundo, y por ello ha sacrificado la relación con su pareja. Duele porque le extraña pero tampoco es como que pueda ignorar el deber que tiene como magi. Porque ha sido testigo de la destrucción de un mundo por los conflictos a los que lleva la falta de comunicación. Porque no quiere un futuro así para los amigos que aprecia ni para el hombre que ama. Entran a varias "habitaciones" revisando a conciencia cada una en caso de que alguien se estuviese ocultado.
-¡Ey Aladdin!-le llamaba el de orbes dorados con gran sonrisa-mira que me encontré.
Le dió su bastón al pequeño que lo cogió cariñosamente entre sus brazos pues al igual que su flauta es un gran tesoro que le dejó Baba. Con el ánimo a todo lo que da continuaron con la búsqueda hasta llegar a un enorme salón en el que se adentraron con cautela. Apenas pusieron un pie ahí fueron atacados por múltiples herramientas mágicas, siendo protegidos por el borg del infante que está vez también le cubrió a él. No volverían a sorprenderle. Es del tipo de persona que aprende de sus errores.
-Bienvenidos mis pequeños invitados-la peli púrpura quién veía con cierto recelo a su víctima que ahora está libre.
-¡No seas hipócrita! ¡Deja en libertad a estos niños!-el esgrimista.
-No puedo. Han sido maltratados por sus familias. Yo les salvé y ahora soy su madre.
-Eso no fue lo que dijeron en el puerto-inseguro.
-La gente miente con facilidad. Les frustra haber perdido tanta mano de obra. Pero yo les miro diferente.
-¡Es verdad Madaura nos da de comer!
-¡Me felicita cuando hago las cosas!
-¡Me abraza cuando tengo miedo!
-¿Ven?-la mujer fingiendo una sonrisa convincente.
-¿Es posible que nos hayan mentido?-el dueño de Amón.
Hakuryuu miraba con desconfianza mientras la fanalis no cambiaba ni un poco su expresión.
-¿Por qué manipulas la verdad?-el magi que veía a la perfección el rukh.
-¿Qué quieres decir?-molesta.
-No los ves como-midió sus palabras para no herirlos-lo mejor sería que les dejaras en libertad.
-¿Y qué gano yo?
-Tranquilidad.
-¿A cambio de mis hijos? No lo creo.
-Lo que haces no está bien.
-¿No te parece arrogante juzgar sin siquiera conocerme?
-No es necesario para saber que les tienes engañados.
-¡Deja de insultarla!
Un chico que se lanzó al ataque en contra del magi que apenas fue capaz de evadir aunque recibió una leve herida en la mejilla que no dejaba de sangrar.
-Oh mi confiable Olba, sabía que me defenderías.
-No voy a tolerar que te dirijas a ella de esa manera-con rabia.
-Así que no tenemos más opción que pelear-pensaba en voz alta.
-No tendrán oportunidad.
Un grupo bastante numeroso les rodeó, estos eran un poco mayores a los que enfrentaron hace un rato y lo peor es que parecían tener bastante experiencia en combate. Alibaba y Morgiana les encaraban con duda temerosos de herlos, mientras los otros dos lo hacían de manera mucho más eficiente apenas tocándolos. Pero algo en ellos sacaba de quicio al peli negro, sus ojos...la expresión...le recordaban algo, ¿pero qué?
Sus rivales fueron rápidamente superados a excepción de Olba que corrió al lado de su "madre" para protegerla.
-No te preocupes Madaura, no te harán daño.
-Está bien, aún hay manera de hacerles entrar en razón. Estoy segura de que solo están confundidos. Los niños malos no existen, ¿no es así?-observandoles.
Buscó una herramienta mágica que tiene guardada para ocasiones especiales. Pues la vida misma se encargó de darle una lección: hay quien no caerá en sus artimañas, le quedó bien claro cuando tuvo la mala suerte de conocer a cierto mocoso peli morado.
-¡Abanico de la Santa Madre!
Los chicos cayeron bajo el influjo de su magia. Morgiana temblaba al tiempo que decía una y otra vez la palabra mamá. Alibaba lloraba lleno de frustración al encontrarse con Anise que le daba consuelo a todos sus problemas. Aladdin se resistía como el valeroso magi que es, aunque logró ver a una mujer a quien le dedicó una frase: "te conozco, eres mi madre de otro mundo." Estaba a punto de caer pero logró escapar de su control debido al enojo que le produjo semejante ofensa a su memoria.
Hakuryuu tenía una visión:
Estaban en el palco del palacio saludando al pueblo. Más específicamente su tío que alzaba la mano mientras el, Hakuei y Gyokuen se arrodillaban en su presencia. El oji celeste que en ese momento tenía un vendaje en su herido rostro admiraba consternado a su madre. Rememorando la bella sonrisa de la que es dueña y que parece haber desaparecido para siempre. ¿Por qué ocurrió? Y la respuesta le llega en forma de la intimidante mirada de Koutoku que destila desprecio en cada poro de su ser e induce un gran temor en Gyokuen que baja la mirada. Es entonces que el ahora cuarto príncipe siente el odio nacer en su interior.
Todo esto ocurre mientras el dueño de Zagan tiene una expresión serena, como si solo durmiera mientras sus compañeros luchan desesperadamente contra el conjuro de Madaura.
-Ya no quiero ver...-el rubio.
-Alibaba-kun.
Una figura conocida se acercó a él, aún bajo un hechizo poderoso es capaz de apreciarle; después de todo es la persona de quien estaba y aún continúa enamorado.
-¿Aladdin?-enfocaba su atención al peli azulino que le cubría a modo de escudo-¿cómo es posible que no te afecte?
-Supongo que se debe a que no conocí a mis padres-sonrió tomándolo como ventaja.
-Rayos, soy tan patético. Lo siento amigo.-movió con brusquedad la cabeza.
-Mor-san-le llamaba.
-No puedo creer que me dejara influenciar de esa manera.-furiosa por su gran orgullo fanalis quebrantado.
El trío rompió los grilletes que pretendían atarles cual marionetas. La mujer mordió su labio y descompuso su rostro en una grotesca muestra de insatisfacción.
-Jamás había fallado, ¿por qué ahora? Oh entiendo, pueden verse como niños, pero son adultos.
-¡Es hora de detenerla chicos!-el dueño de Amón.
-¡Si!
El chico no supo ni de donde pero advirtió una estocada que logró desviar con su espada. Quedó pasmado al darse cuenta de la identidad de su rival.
-¿Hakuryuu? ¿A qué estas jugando? No es momento para eso.
-Reviste mi cuerpo. ¡Zagan!-equipó la mitad de su djinn.
-Ja ja ja, pues parece que uno de ustedes aún es un niño. Pelea contra ellos mi pequeño.
-¡Tienes que despertar!-el oji miel.
-Es inútil Alibaba-kun. El control que tiene sobre él es muy fuerte.
El hijo de Solomon tuvo que emplear un borg pues por poco es herido de gravedad.
-Esto es serio.
El trío se centró en detenerle mientras la líder y algunos chicos escapaban aprovechando la oportunidad.
Alibaba es bastante bueno con la espada, Morgiana con la fuerza bruta y ni se diga del magi. Aún así estaban siendo acorralados por el príncipe que incluso tenía un aura diábolica y perturbadora. El peli azul empleaba su magia para atacarle directamente pero era contrarrestado con una especie de bacterias gigantes que eran tomadas del aire y alimentadas con magoi del azabache.
Fue el dueño de Amón quien intentó distraerle lanzando una estocada y corriendo para atacarle desde el frente, pero el otro siguió su ritmo e hizo lo propio con su lanza.
«-Maldita sea. No me di cuenta de lo mucho que ha mejorado. Es difícil contrarrestarle. ¿Por qué llega tan lejos? ¿Qué es lo que le impulsa?»
-¡Tu tienes la culpa!-el menor-¡Mi madre cambió debido a tu influencia! ¡Quiero que me la devuelvas!
-¿Eh? ¡¿De qué rayos hablas?!
-¡Desaparece de una vez por todas!
El ex príncipe apenas era capaz de resistir. La fuerza y velocidad ajenas son impresionantes, sin embargo ceder no es opción; si lo hace irá por los demás. El enfrentamiento se prolongó por varios minutos. Alibaba estaba desesperado.
«-¿Qué le pasa? Está tan fuera de si que incluso es aterrador. Debe haber alguna forma. Vamos, tengo que encontrar su debilidad.»
-¡Desaparece maldito!-la furia destellaba en sus orbes-¡Waaaaaa!
Los ojos, boca y oídos del conquistador de Zagan comenzaron a sangrar, seña inequivoca de la falta de magoi.
-¡Debes detenerte! ¡Podrías morir!
-¡CÁLLATE!
Poco después su equipo se disolvió y cayó inconsciente.
-¿Qué le ocurrió a onisan?
-No lo sé, es algo que podremos hablar con más calma. Debemos ir por esa mujer.
El par asintió, y fueron en su búsqueda. Morgiana llevaba en hombros a su amigo caído. Preocupada porque ella entiende muy bien lo peligroso que es llegar a ese grado de debilidad. Si se pone atención incluso su respiración es cada vez más suave. Como si pudiera detenerse en cualquier momento.
...
En donde guardan los objetos robados.
Madaura, Olba y algunos niños más seleccionan las cosas de mayor valor para cogerlas y escapar.
«-No puedo creer que ese niño sea tan fuerte. ¿Cómo es que logró escapar? ¿O sus compañeros fueron lo suficientemente astutos para hallarle? Siempre creí que las personas jóvenes eran los más fáciles de engañar y manipular. Pero me ha salido mal no una sino dos veces. Otra vez tengo que empezar de cero. Estoy tan cansada. Malditos mocosos, lo mejor sería que estuvieran muertos. Como los odio.»
-¿Todo bien?-el peli negro.
-Oh si, solo estoy un poco consternada. No creí que un grupo de delincuentes secuestraría a mis hijos. Pero encontraré la manera de salvarlos. Por lo mismo no puedo ser capturada.
-Siempre estaré a tu lado.
-Muchas gracias, es hora de irnos-sonrió.
Subieron lo "indispensable" a unas cuantas alfombras mágicas que les servirían de transporte. Largos minutos de recorrido en los túneles hasta que por fin se divisó la luz.
«-Fue tan fácil.»
Se regocijaba cuando un grupo de militares les cortó el paso.
-¡Alto! ¡Um Madaura por los crímenes cometidos estas bajo arresto!
-¡No mientras viva!-Olba.
-Tienes todas las de perder niño. ¡Ataquen!
Una gran cantidad de bolas de fuego se dirigian a ellos pero fueron disueltas por Alibaba que acaba de llegar.
-Rindanse. No tiene sentido que luchen. Lo único que conseguirán será sacrificar su vida.-dijo este.
El azabache le miró furioso aún con resolución, para voltear en dirección a su madre que yacía de el suelo derrotada. Mordió su labio frustrado al saber que no tenían escapatoria.
El grupo de piratas fue tomado en custodia, se les encadenó sin importar que la gran mayoría por no decir que todos eran niños. Tratados como el peor de los criminales. De esa manera regresaron al puerto.
El dueño de Amón y sus amigos miraban al tiempo que el hijo de Hakutoku continuaba inconsciente. En su interior una pesadilla.
-Parece que siempre si tuvieron ganas de ayudar-el pequeño.
-Porque Sindria estaba involucrado. Te aseguro que les dió confianza.
-¿Qué será de ellos?-la fanalis que lucía realmente preocupada.
-Supongo que serán llevados a prisión. Convertidos en esclavos en el mejor de los casos.
-Pero algunos tienen familia.
-Lo sé, pero no cambia el hecho de que son criminales.
-No es justo.
-¡Aaaaa!
Un alarido llamó su atención.
-¡Quiero a mi hijo de vuelta!-una mujer.
-¡Eres una desgraciada!
-¡Waaaaa! ¡Auxilio!
Los jóvenes quedaron en shock al ser testigos de la brutal golpiza que recibía por parte de los pobladores. Se aproximaron para evitar que la lincharan pero alguien se les adelantó cogiendo una espada y colocandose frente a ella a modo de escudo.
-Esperen-dijo con serenidad.
-¿Hakuryuu?-el rubio.
-¿Podría ser que continué bajo el hechizo?-la peliroja.
El esgrimista sintió su sangre helarse. Enfrentarlo una segunda vez no es algo que este en sus planes. Además de que este sería considerado un criminal al ser su cómplice.
-Oh mi pequeño-la peli púrpura que a este punto tenía el rostro desfigurado-sabía que podía confiar en ti.
El chico le sonrió con dulzura, empuñó con decisión el metal y lanzó una certera estocada que corto la cabeza de Madaura de tajo provocando que rodara y cayera a los pies del magi que no se creía la crueldad de su amigo. El silencio se hizo sepulcral y una vez su líder asesinada los pequeños se dejaron apresar sin resistencia.
Los conquistadores, magi y fanalis estaban a los lejos discutiendo lo ocurrido.
-¿Por qué lo hiciste?-el de orbes doradas.
-De cualquier manera la iban a ejecutar. Solo hice que sufriera menos.-desviando la mirada.
-Ese no es el punto, no debiste tomar la justicia en tus manos.
-Estaba confundido, ¿de acuerdo? Aún estaba bajo su influjo y me pareció ver en ella a mi propia madre.
-¿Eh?
-Soy tan idiota, lo olvidé todo. Pero no sucederá nuevamente. Tengo que derrotar a la bruja de la organización.
-¿A qué te refieres?
-¡Maldito!
Olba que furioso y dolido se abalanzó en contra del peli negro queriendo apuñalarle con una cuchilla que normalmente tiene como prótesis en la mano. Y que ha sido arrancado por si mismo provocandole una severa hemorragia que parece no importarle.
Aún sorprendido Hakuryuu alcanzó a detenerle aunque no entendía del todo la situación.
-Me quitaste lo más importante en la vida. Asesinaste a mi madre, nunca te perdonaré.
Su expresión denota tanta ira, rabia y rencor que le da asco; le recuerda a el. Da un fuerte golpe en el rostro ajeno por lo que su agresor sale impulsado hasta chocar contra en piso al tiempo que le despoja del arma observandole con desprecio.
-Esa mujer asesinó a muchas otras que también eran madres. Así que, ¿solo te importa cuando es la tuya?
-¿Qué sabes de nosotros?
-Lo suficiente para entender que no los quería. Que nunca sintió nada por ustedes y que les utilizaba como si fueran marionetas.
-Eso no...
-Es verdad, estoy seguro de que comenzabas a darte cuenta. Lo peor es...
-¡Hakuryuu!-el dueño de Amón que le cogía de la muñeca para que no atacara a nadie pues muy cuerdo no se ve, además de querer evitar que siquiera dañando el corazón del chico que estaba consternado.
-Así que te pondrás de su lado.
-No tiene nada que ver. Deja de actuar de esta manera.
-No comprendes.
-Podemos hablarlo.
-¡No todo se soluciona con palabras! ¡Eres demasiado ingenuo!
-¡La guerra no beneficia a nadie!
El azabache se soltó del agarre y lanzó lejos la daga.
-Creí que podríamos entendernos, ser aliados pero me equivoqué. No tengo nada más que arreglar con ustedes.
Se dió la media vuelta, tomó sus cosas y se marchó importandole poco la opinión de sus amigos.
La peliroja fue tras el mientras Alibaba y Aladdin se quedaron para encontrar alguna solución a la tragedia frente a ellos. Luego de algunos minutos el rubio cerraba con fuerza sus puños. Tenía que salvarles de alguna manera:
-¡Esperen!-le dijo al líder de los guardias.
-¿Qué quieres?
-Nosotros ayudamos a capturarlos. Merecemos a la mitad.
-¿Ah si? ¿Y en nombre de quién los reclamas?
-¡Sindria!
No tuvo más opción que usar el poder ajeno, ya que no cuenta con su título de príncipe. Temerosos de que negarse pudiera desencadenar una guerra, los soldados cedieron a la mitad de los niños que fueron transportados al barco del reino del eterno verano.
Encontrarían la libertad, estaba seguro de que su pareja les trataría bien.
El peli azulino guardaba silencio, cuando de la nada notó varios rukh negros que se hacían más y más numerosos, y que provenían de los infantes al pasar al lado de la mujer que había partido al más allá.
«-Esto es malo. Tengo que hacer algo porque de esta manera caerán en la depravación.»
Cogió su bastón y...
-No pueden seguir así-su candidato-su madre se ha ido pero no por ello desperdiciaran su vida. ¿No se supone que eres el hermano mayor de todos?-dirigiéndose a Olba-¡entonces haz algo! ¡Tienen muchas cosas que descubrir! ¡Que se sienta orgullosa mientras les mira desde el cielo!
-No es asunto tuyo. Si quiero acabar con mi vida o no es algo que solo me concierne a mi.
-¡¿Que no te das cuenta de que eres su ejemplo?!
-¿Eh?
El menor miró a su alrededor notado que sus hermanos ponían extrema atención a sus palabras y acciones. Bajó la mirada avergonzado para luego encarar al ex príncipe.
-Eres un desgraciado, supongo que tengo muchas obligaciones por delante.
-¡Así se habla!
El magoi de todos relució en un intenso dorado que deslumbró al magi.
«-Alibaba-kun en verdad es alguien asombroso. Con solo algunas palabras hace que la gente recobre el animo para vivir. Es algo que ni yo por mucho que me esfuerze puedo hacer. Quiero convertirlo en rey, estoy seguro de que no hay nadie más capaz que él.»
Sonrió sintiendo como la calidez cubría por completo su corazón.
...
El cuarto príncipe del imperio Kou caminaba triste pero sobre todo furioso recordando el sueño que tuvo gracias al hechizo de Madaura:
El niño sentía su cuerpo picar, arder, quemarse sin que nada pudiera hacer. Alguien le tomaba con fuerza de los hombros pero estaba demasiado consternado para reconocerle.
-¡Hakuryuu!
Jamás le había alzado la voz, así que le asustó pero le hizo reaccionar para ser seguido del más increíble pánico. Hakuyuu o lo que queda de el le mira con firmeza...suponiendo que "eso" sean sus ojos. El malestar se hizo presente en su estómago provocandole la necesidad de volverlo pero se contuvo. Las lágrimas cubrieron sus hermosas mejillas y su boquita se curvó temblorosa.
-Escuchame bien-emitió el primer príncipe con su usual tono dulce pero en esta ocasión también severo-debes ser fuerte y sobrevivir. Debes detener a esa persona.
-¿Eh? ¿De quién hablas? No te entiendo.
Su hermano se acercó para susurrar en su oído un gran secreto que no debe ser escuchado por las paredes.
-Ella nos lo quitó todo...Ren Gyokuen...
Hakuyuu hizo distancia para contemplarle. Su corazón se rompió en miles de pedazos. Si por el fuera le mantenía ignorante de toda maldad humana. Pero no puede ser negligente. Porque de ello depende su vida. Su madre no debe engañarlo como lo hizo con él. Desea tanto quedarse a su lado y protegerle que duele, pero entiende que no le queda mucho tiempo. Su vista se ha nublado, ya ni siquiera escucha la tierna voz del pequeño, solo lo siente temblar y el calor...el intenso fuego en su piel. Debe salvarlo para que cumpla su misión...no, no es esa la razón. Solo quiere que sea feliz, que encuentre a alguien a quien amar. Algo que él no pudo conseguir por estar demasiado ocupado con la guerra. No desea que Hakuryuu odie o guarde rencor. Solo que se mantenga alerta para que Gyokuen no tome su preciada vida. Anhela tomarle en brazos con la fuerza de siempre para sacarle de ahí pero con tristeza se da cuenta de que no podrá. Grita para que alguien le auxilie o al menos lo pretendía pero ha quedado mudo. No le queda mucho se repite nuevamente. Su existencia no sirve para nada llegado a este punto. Pero hay algo que aún puede hacer. Toma su espada y en un certero golpe lleno de valor apuñala su corazón para cubrirle con su sangre. Para que la humedad le mantenga a salvo en lo que logra escapar. No sabe si consiguió su objetivo, no le queda más que creer que así fue.
«-Mi querido hermano. Estarás solo en este cruel destino. Tienes que proteger a Hakuei, soy consiente de que será difícil pero se tienen el uno al otro. Debes ser feliz...por favor...me pregunto si la insistencia de Kouen por saber más de ti significa algo...nada me haría más...Hakuryuu...»
El entonces tercer príncipe estaba en shock. Ver como su hermano se sacrificó por él fue duro, porque aún con la corta edad que tenía lo entendió. No razonaba correctamente pero su instinto le guió al exterior, o es probable que fuera Hakuren porque le pareció ser empujado suavemente por una mano en su espalda que le rememoraba al sonriente chico. Salió del palacio y cayó al suelo mientras sus ojos se cerraban lentamente...admirando tres figuras que le despedian afectuosamente.
«-Nos veremos después...»
Fue lo último que escuchó de Hakutoku quien parecía no hacer nada pero en cuanto este desapareció el techo del palacio se vino abajo provocando un gran estruendo. Finalmente perdió el sentido.
Pasó por mucho dolor hasta que más o menos normalizó su situación. Tenía que averiguar si lo dicho por Hakuyuu era verdad. No es que no le creyera, pero para el no había nadie más cariñosa y considerada que su progenitora. Le buscó por todo el palacio hasta que le encontró en la biblioteca en compañía de algunos sujetos con el rostro cubierto. No sabía quienes eran pero ya se los había topado alguna vez.
-Mamá-llamó su atención con voz quebrada.
-¿Qué ocurre mi pequeño Hakuryuu?-sonrió con ternura y tocó su mejilla.
Si, es ella. Actúa como de costumbre. Aún así debe asegurarse.
-¿Tu asesinaste a mis hermanos y a papá?
Una sonrisa aún más grande y hasta encantadora se hizo presente pero no recibió respuesta lo que le pareció confuso. Mantuvo el silencio para no interrumpir a Gyokuen, algunos segundos...luego varios...que fueron seguidos por minutos. Algo estaba mal.
-¿N-no lo niegas?-alarmado.
-¿Y qué si fuera verdad?
-¿Eh?
-No hay nada que puedas hacer. ¿Le dirás a Hakuei? ¿La pondrías en peligro?
El pequeño solo tembló.
-¿Ves? No puedes oponerte. Mejor continúa siendo mi lindo Hakuryuu.
Dió un beso en su frente que más pareció burla para retirarse del lugar. El infante se convulsionaba de terror. No reconocía a esa mujer claramente perversa pero algo es seguro. Para detenerla y honrar la memoria de su familia le hace falta poder.
En la actualidad el dueño de Zagan se torturaba por ello.
«-¿Cómo fui capaz de olvidar algo tan importante? Me ha tenido en sus manos todos estos años y yo pensando que era culpa de mi tío. No es más que un muñeco en sus manos. No es como Kouen que...¿eh?»-detuvo su caminar-«-¿Por qué no los ayudó? El no salía si no era con ellos. Debía estar en el palacio ese día...entonces...¡nos traicionó! ¡Y yo estúpidamente me enamoré de él!»
¿Cómo le estaría mirando su familia? ¿Con lastima? Vaya que resultó ser alguien muy confiable. Caer en las redes de su enemigo. Y tan profundo. Gracias a Aladdin se dió cuenta de que incluso podría morir por él. Entonces una intensa rabia recorre su alma. No será su víctima, si uno de los debe morir será él, aunque tenga que seguirle después al no poder arrancar los sentimientos de su pecho. Niega con la cabeza. El no merece un mínimo de consideración. Debe desplazar su afecto a otra persona, alguien que en verdad lo valga y no le cause problemas.
-Hakuryuu-san-tras de si la fanalis que le ha dado alcance.
El chico se gira lentamente hasta encararla.
-¿Qué sucede Morgiana-dono?
-Debes volver. Alibaba-san está alterado. Pero las cosas no deben terminar de esta manera.
-Agradezco la preocupación-sonrió-si te soy sincero pasé por muchos momentos agradables. Yo, una persona que no abría su corazón más que a su hermana lo hice con ustedes. Las únicas personas a las que puedo llamar amigos. Fue agradable, pero terminó. Tengo cosas de las cuales ocuparme y no puedo desviarme de mi camino.
-¿Entonces no volverás?-con tristeza.
-Ven conmigo.
-¿Eh?
-Conviertete en la reina del imperio que voy a construir.
Ni el entendió del por qué de su entusiasta comportamiento. No, en realidad lo sabe pero decidió mentir. Está destruido, necesita aferrarse a algo así sea a la sombra de Kouen. La fanalis se lo recuerda con ese hermoso color de cabello. ¿Sus labios serían como los de él? La cogió de la muñeca y le acercó con brusquedad para robar el tan ansiado contacto. Pero solo le lleno la decepción. No encontró a su hermanastro en ellos. Solo a Morgiana. La dejó en libertad pero no lograba soltar su mano, estaba confundido.
-Lo siento-dijo ella-no sé que decir. Toda mi vida fui una esclava así que no...
Articulo muchas cosas más pero no llegaban a su destino. No solo estaba hecho un lío, sino que además involucró a su amiga en algo que no tenía que ver. No puede permanecer a su lado sin importar lo mucho que lo desee.
-Espero que logres encontrar al ser amado Morgiana-dono.
Sonrió con tristeza, se giró y caminó hasta que le perdieron de vista.
...
En el puerto.
Magi y candidato despedían efusivamente la embarcación de Sindria que llevaba a los hijos me Um Madaura. Se miraron algunos segundos con seriedad.
-Aún no puedo creer que Hakuryuu fuera tan violento.
-Seguro tiene un gran problema.
-Podría decirnos.
-Hay cosas que uno guarda Alibaba-kun.
-Lo sé, no es mi intención obligarle-la fanalis llegaba con la cabeza baja-¿cómo te fue?-negó.
-Se irá. Dijo que tiene cosas que hacer.
-¿Asesinar a su madre?-consternado-¡no podemos permitir que lo haga! ¡Lo vi en sus ojos! ¡Es como Kassim! ¡Se arrepentira!-alterado-¡le detendré así sea a la fuerza!
-¡No lo hagas!-la oji escarlata que le cogió de la cintura para evitar problemas-estás enojado. No hacen falta discusiones entre nosotros.
-¿Te parece bien si voy yo?-el magi que no le dió tiempo de responder.
El par no movió un solo músculo sintiéndose incómodo en la compañía del otro. ¿Cómo llegaron a una situación así?
...
El pequeño volaba en su turbante. Detenerle era de vital importancia. Con su actitud le recordó mucho a cuando le atacó en el corredor y que él no es así.
-Onisan-llamó su atención una vez le encontró.
-Se lo dije a Morgiana-dono, no voy a volver.
-¿No podemos solucionarlo como amigos? ¿No puedes dejar tu rencor?
La expresión del peli negro le asustó. Era intensa, estaba decidido.
-B-bueno-nervioso-estoy seguro de que encontraremos una solución.
-Fueron bellos momentos. Pero han quedado atrás. Iniciaré una guerra que partirá al imperio y me gustaría mucho tu apoyo como el magi que eres.
-No me gustan las guerras-bajó la mirada-pero si me necesitas sin duda acudiré a ti como un amigo.
El mayor suspiró.
-Tenía la impresión de que me dirías algo así. Ustedes son diferentes. No son como el rey Sinbad. No sé explicar de que manera pero es lo que siento. Fue muy divertido Aladdin-dono. Espero seas muy feliz al lado de Judal.
-¿Ya confias en él?
-No. Me di cuenta de que si quiero algo debo conseguirlo por mis medios. No me interesa nada más.
-¿Y Kouen-ojisan?-el otro tembló un poco.
-Quedó en el pasado.
-Pero...
-Adiós.
El príncipe se marchó lo más rápido que pudo para no escuchar más. Está perdidamente enamorado del conquistador de Phenex. No puede darse en lujo de dudar así quiera lanzarse a los brazos de ese hombre sin importarle nada más.
...
Una vez el trío se reunió, se sintieron frustrados de no poder detener a su compañero. Así, en silencio se registraron en un hotel. Pero verlos tan deprimidos era algo que ponía de nervios al esgrimista que les sacó prácticamente a la fuerza para llevarles a comer. Una vez en el restaurante, el magi hizo acopio de su habitual fortaleza espiritual probando alimento con una gran sonrisa mientras la fanalis cerraba los ojos con ahínco traumada con algo que solo es de su conocimiento.
-Vamos~ tienes que probar está muy sabroso-el rubio que le restregaba un plato con pescado.
-No tengo apetito.
-Vamos~ -con más insistencia, tanta que si no se sintiera incómoda le hubiera recetado sin duda alguna un puñetazo en las tripas.
-Que mal, se va a desperdiciar-lanzó un pescado al aire sin más que fue atrapado por la fanalis que lo tragó-¡wow! ¡Aquí van más!-maravillado con tremendo espectáculo.
La chica repitió la hazaña hasta que el traste quedó vacío.
-¿Satisfecho Alibaba-san?-los masticaba con todo y espinas.
-¡Sabía que podía confiar en ti!
Si, un trauma...es justo lo que siente el pequeño al ser testigo de lo patán que ha sido su candidato.
Sin embargo y de manera extraña se rompió la mala vibra que les rodeaba. Pronto se vieron bailando y cantando para tomar una que otra bebida. Al magi se le pasaron las copas con el licor de manzana. Se sintió bastante alegre aunque igualmente mareado por lo que salió del establecimiento para tomar aire con la esperanza de estabilizar su condición en lo que todos los demás, amigos incluidos seguían con la celebración e ingesta de vino. La cuenta le saldrá bastante buena al dueño de Amón.
Caminó hasta un puente que no estaba muy lejos pero si le brindaba la privacidad necesaria. Miró el resplandor de la luna sobre las olas, provocandole gracia solo el sabrá por qué.
-Ja ja ja ja ja ja-no pudo contener la risa.
-Enano borracho.
-¡¿Eh?!-se giró para encontrarse con su novio. Talló sus ojitos incrédulo-¿Judal-kun?
-¿Quién más?
-¿Estoy alucinando?
-En tu estado no me extrañaría, mocoso irresponsable.
-Pensé que no te vería por mucho tiempo.
-Quisieras. Cada que tenga la oportunidad te acosaré. Jamás sabrás si es la última...-el peli azulino se lanzó a sus brazos y le robó un beso bastante subido de tono.
-De haber sabido que el alcohol te pone así te hubiera emborrachado hace mucho. No, espera. No quiero abusar de ti. Seguro que ni sabes lo que haces.
-Claro que si. Es solo que de está manera parece que no me da vergüenza ja ja ja ja.
-Eres un cínico.
-¿Al Thamen te encargó una misión?
-Kouen.
-¿Eh?
-Tuvo el extraño presentimiento de que algo ocurría con Hakuryuu, así que vine pero no le hallé-el rostro del infante se ensombreció.
-Sospecho que algo muy malo ocurre con él.
-¿Qué quieres decir?
El hijo de Solomón pasó varios minutos explicando lo ocurrido con lujo de detalles. Al final contenía el llanto para no verse patético.
-Lo siento. No fui capaz de detenerle.
-No eres su madre como para que tomes responsabilidad por cada una de sus acciones.
-Pero...
-Además es una buena noticia para mi. Podría aprovecharme y hacerle caer en la depravación.
-No creo que sea algo bueno. Entiendo que desees que sea tu candidato. Es lo que pienso de Alibaba-kun, pero...
-Detente.
-¿Eh?
-Siempre tenemos poco tiempo para vernos como para que ahora lo arruines hablando de otros.
-¿Estas celoso?-rió un poco ante lo absurdo de su pensamiento.
-Es obvio.
-¿Eh?
-¿Te crees que soy de piedra para no sentir? Eres mío y no quiero que nadie más te mire, toque o posea-le tomó por la cintura y besó su cuello.
-Mmm~ -se ruborizó.
-No que el alcohol te quitaba la vergüenza.
-Creo que no funciona así ja ja ja ja.
-¿Estas ebrio o loco? Para mi que solo estas jugando.
-Ja ja ja ja no es así-se acercó al mayor para susurrar en su oído-quiero que me mires, toques y poseas. Hazme el amor.
El sol negro le cargó delicadamente entre sus brazos para dejarlo caer en el río.
-¡Waaaaahh!-gritó al tener contacto con el agua helada-¡¿por qué fue eso?!
El perverso magi le sonreía.
-Si vas a pedir algo quiero que lo hagas tu y no el maldito vino.
-¡Te dije que entiendo muy bien lo que estoy haciendo! ¡Achú!
-¿Ah si?
-¡Si!
El peli negro le contemplaba sentado a la orilla del puente desde arriba, sentado de manera cómoda.
-Entonces repite lo que me dijiste.
-Ah...-cubrió su rostro.
-¿Ves como tengo razón?
El niño no sabía si salir del agua u ocultarse en ella para disimular el bochorno del que es víctima.
Antes de hacer cualquiera de las dos el oráculo le tomó en un cálido abrazo que contrastaba con la temperatura del líquido cristalino.
-Te hará daño Judal-kun.
-Mejor. Quizá así seas más cuidadoso la próxima vez. ¿Se te olvidó lo que te conté de Sinbad? Esa vez pudo ser él, hoy cualquiera. No sueles ser así de irresponsable. Algo te pasó, ¿cierto?
-...
-¿No me dirás?
-Vi a mamá...en una visión. Me di cuenta de lo mucho que la extraño aún cuando me prometí ser fuerte.
-Fuerte tarado, no insensible.
-Ungh.
-Me gusta mucho que tengas esa clase de sentimientos en tu interior. Eres de los que dan sin necesidad de pedir. Lo entregas todo sin dudar. Por eso me enamoré de ti.
-Judal-kun-emocionado.
-Y el jodido hechizo que estoy seguro utilizaste.
-¡Ya te dije que no es verdad!
-¿Entonces como explicas que no pueda dejar de pensar de ti?
Acercó su rostro hasta posar sus labios en los pequeños. Son incluso más suaves y deseables que la última vez. Los aprisiona y lame con movimientos alternados, adentrándose y rozando todo cuanto está a su alcance. Degustando el delicioso almíbar que le entrega con devoción al igual que uno que otro suspiro. Su enano es inocente como el solo, es su verdadera personalidad. Con el no tiene porque fingir o aparentar madurez. El sacerdote mismo parece niño la mayoría de las veces, aunque uno destructivo.
-Me gustas mucho-dijo cuando tomaron distancia para respirar y volvió a besarle sin dar tiempo para una respuesta. No es necesaria porque la conoce. Sus manos se deslizaron hasta el pequeño trasero que tomó con fuerza, provocando que su pareja se tensara al no estar acostumbrado a ese tipo de contacto. Subió una de ellas hasta colocarla en la cintura mientras la otra lo hacia sobre el sarashi para pellizcar un pezón.
-Aaah~.
El peli azulino se abrazó con fuerza al cuello ajeno, se estremecía con la atención brindada. ¿Acaso Judal se ha vuelto aún mejor en lo que hace? ¿O es solo que está demasiado sensible?
El sacerdote le guía debajo del puente para que ningún metiche contemple su acto de amor. Tampoco es que planeara que las cosas se dieran de esa manera. Pero con ese intenso calor recorriendo su cuerpo no es como que pueda dar marcha atrás. Por si fuera poco no se atrevería a exhibir o poner en ridículo al ser que ama. Aún así el universo mismo parecía estar a su favor porque la luz del astro nocturno iluminaba suavemente a su pareja dándole una apariencia por demás seductora. Es un desperdicio dejar de mirar.
-Quítate esa cosa que cubre tu pecho.
-¿Eh? Podrías hacerlo tu.
-Si, pero me parece más interesante.
No le encontró sentido pero tampoco tenía problema con ello, se despojó del sarashi no así del chaleco. Sin duda esos botones son muy hermosos.
-Eres muy bello enano.
El chico se sonrojó y cubrió con sus brazos. Pero le tomaron de las muñecas dejándole expuesto.
-Eres malo.
-Ja, ya me lo habías dicho. Pero tu tienes la culpa por ser tan irresistible.-dio una lenta lamida al pezón derecho.
-¡Ummm!
-¿Te gustó?
-N-no preguntes.
-¿Cómo se supone que sepa si lo estoy haciendo bien?
-¡Uh!
Un leve grito que escapó al invadirle la ansiedad. Claro que le gusta pero no es como que pueda hablar abiertamente de ello. Ahí el único sin pudor es el magi de Kou...y el con algunas copas de más.
-Bueno, los retos son muy divertidos.
Mordió con suavidad un botón tirando de el mientras hacia lo mismo con el otro ayudado de sus dedos. Los apretaba, pellizcaba, lamía y succionaba. Los tenues gemidos y respiración agitada le hicieron saber que realizaba una gran labor. Alzó el rostro luego de que estos cobraron firmeza solo para encontrarse con la más inocente expresión de mejillas sonrojadas y ojitos llorosos.
-Te digo que eres tu quien me provoca.
-No estas siendo justo. No toda la responsabilidad es ¡achú! Mía ¡achú!
-Me lleva, eres muy delicado. Si nos quedamos en el agua podrías pescar un resfriado.
Le cargó y llevó de nueva cuenta al puente. Besándole para aliviarle con su magia al tiempo que Aladdin empleaba un hechizo tenue de calor para secarles. El oráculo se sentó divertido en el borde contemplando con detenimiento a su pareja. Ya grabó su calidez, aroma solo le falta la imagen.
-M-me incómoda un poco que me observes de esa forma.
-Lo sé-pero no cambió ni un poco su actitud-en verdad eres hermoso enano.
El aludido bajó la cabeza avergonzado.
-Será mejor que vuelva al imperio. Ya voy tarde pero tenía que saludarte.
-Diría que hiciste más que eso.
-Es obvio. ¿Qué de entretenido tiene un hola para luego largarme? ¿Y se supone que el que no entiende de estas cosas soy yo? Si como no. Te hace falta aprender muchas cosas.
-Lo sé, es por eso que voy a Magnostad.
-Que idiota. No hablo de eso. El aspecto mágico me tiene sin cuidado. No es por nada pero si te esfuerzas estoy seguro de que serás casi tan bueno como yo. Hablaba más de las travesuras que hacemos juntos y ese tipo de cosas.
La boquita quedó entreabierta por la sorprema; lo que fue aprovechado por el perverso muchacho que le robó un beso en verdad pasional que dejó al otro pobre tirado de rodillas en un gran esfuerzo de normalizar su respiración.
El sacerdote emprendió el vuelo pero se detuvo algunos segundos en pleno aire.
-Más te vale cuidarte enano. Te odiaré para siempre si llega a pasarte algo. Y debes soñar conmigo ¡sabré si no lo haces!
Sin más por añadir, se perdió en la distancia. El pequeño tocaba sus labios.
-Eres un tonto-molesto-como si tuvieras que pedir algo así cuando de cualquier manera no puedo evitarlo-se levantó para volver con sus amigos cuando una ráfaga de viento provocó cosquillas en sus botones. Contrariado bajó la mirada.
-¡Oh por dios!
Aterrado notó que no traía el sarashi. No podía volver así, le iban a preguntar como lo perdió. ¿Y qué diría? Fíjate Alibaba-kun que estaba con el y me hizo...negó violentamente con la cabeza.
«-¿Qué hago?»
Caminó nervioso en círculos. Ideando algún plan. Cuando estaba en el palacio sagrado no lo usaba y poco le importaba. Pero ahora que sus botones han sido tomados por Judal no pretende que sean del dominio público. ¿En qué momento lo perdió si recuerda tenerlo en la mano cuando se lo quitó? Y la respuesta fue obvia. No lo extravió, le fué robado.
Alzó el rostro en dirección al cielo cuando la prenda le cayó en el rostro.
-¡Ja ja ja ja ja! ¡Deberías ver tu cara enano! Ahora si me voy.
-¡JUDAL-KUN!-furioso.
-¡TE AMO!-cada vez más lejos.
-¡Yo también!
El niño pensaba que tenía serios problemas con un novio tan infantil pero aún así el cariño por él es enorme. Lo cierto es que para nada era una travesura. El oráculo quería conservar algo que estuviera a su lado cotidianamente para no echarlo tanto en falta pero mientras volvía al imperio el rukh le avisó de la ansiedad ajena. Una vez ahí se dió cuenta de la razón, así que muy a su pesar lo tuvo que devolver. Quizá si lo hablaban y lo pedía amablemente algo incluso mejor le fuera cedido. Pero el gran orgullo del que es dueño le privó de tal oportunidad.
Tampoco es como que pueda pedirse un imposible a alguien que ha caído en la depravación, pero mantiene la esperanza de que Aladdin llene su mundo de luz y pueda corresponder el cariño tan sincero que le entrega sin un ápice de duda.
-Lo estaré esperando enano.
Sonrió y se marchó a toda prisa rumbo a Kou. Vivir corriendo de un lado a otro es fastidioso, pero al menos el destino le cumplió un pequeño capricho. Porque encontrarse con el, fué coincidencia.
...
De vuelta en el restaurante.
El hijo de Solomón volvió una vez se hubo arreglado apropiadamente.
Cuando lo hizo todo el mundo continuaba sumido en el festejo tal cual les dejó. Seguro ni cuenta se dieron de su ausencia. Su candidato bailaba acompañado de algunos panderos. El tomó asiento para tomar un poco de jugo. No más vino por hoy.
-¿Todo bien?-la fanalis que apareció sin más provocando que casi escupiera el líquido.
-Si, es solo fui a dar un paseo porque no me sentó el licor.
-Mmm-analizandole-ya veo.
No conversaron y se limitaron a ver al dueño de Amón que luego de una media hora cayó dormido sobre una mesa al igual que gran parte de los comensales.
-Supongo que ha llegado la hora de descansar-el niño.
-Así es.
El infante pagó la cuenta que era bastante considerable. La peliroja cargaba al esgrimista para volver al hotel. Una vez ahí el trío se desplomó sobre el lecho para no saber más sino hasta el día siguiente.
...
En el imperio Kou.
El sol ya comenzaba a salir por el horizonte, el oráculo apenas si había conseguido volver a tiempo. Avistó algunos miembros de la organización por lo que rápidamente tomó asiento en la rama de un árbol, comía un durazno que acaba de coger. Adquiriendo su clásica actitud despreocupada, así que pasaron de largo y el se dirigió al despacho del primera príncipe.
...
El conquistador de Phenex revisaba algunos pergaminos con su natural semblante autoritario, cuando el magi caído se adentró como dueño del lugar para cerrar la puerta tras de si.
-¿Cómo está Hakuryuu?
-Si claro. Hola Judal, gracias por tu trabajo. Maldito patán, ¿te mataría un poco de consideración?
-No era mi intención. Es solo que estoy preocupado.
-Nah, tampoco te lo tomes a pecho. Cuando llegué al puerto ya se había ido rumbo a la meseta de Tenzan. No le seguí porque ni queriendo vuelvo a tiempo.
-Soy consiente de ello. Pero me parece extraño. Creía que pasaría al menos un par de días con sus amigos. Debe estar estresado por Hakuei, seguro su intención es apoyarla cuanto antes.
-No lo dudo. Pero no es la única razón.
-¿Qué quieres decir?
-Me encontré con el enano y me dijo que...
El sacerdote le refirió la misma anécdota que Aladdin. Al finalizar el mayor tenía cara de pocos amigos.
-No puedo creer que haya tomado la vida de alguien sin dudarlo.
-¿Te repugna el nuevo Hakuryuu?
-No, siempre lo amaré. Mis sentimientos no son tan ligeros como para que puedan cambiar por algo así. Es solo que no me parece que manche sus manos y más por el rencor que le tiene a esa mujer. Gyokuen es demasiado fuerte y nos estamos quedando sin tiempo. Debo destruirla antes de que él haga una tontería de la cual pueda arrepentirse.
-¿Y si te odia por arrebatarle su venganza?
-Es un precio que estoy dispuesto a pagar.
-Que masoquista.
-Es lo que provoca el amor, ¿no harías tu lo mismo?
-...
-Gracias por la advertencia. Lo tendré en cuenta.
-Me iré a dormir, estoy cansado.
-Lo siento.
-Nah, digamos que tuve mi recompensa así que no pasa nada. Además tampoco es como que me valga el bienestar de Hakuryuu, después de todo aún quiero que sea mi candidato. Debe ser fuerte.
-Confío en ti para que lo ayudes.
-Ahí vas con tus exigencias. Pero ya que.
El príncipe se quedó solo y volvió a sus actividades. Aunque se distrajo en más de una ocasión pensando en su hermanastro.
«-¿Cómo puedo salvarte? Necesito destruirla, pero no poseo la habilidad suficiente»
Suspiró y prosiguió su labor. Por ahora no es que pueda realizar una gran jugada. El enemigo no solo es interno sino que su intuición le dicta que las sombras están haciendo su movimiento. No hay duda. Aún con todo lo que hace para evitarlo o por lo menos retrasarlo el mundo se acerca a su gran destino:
-Guerra-emitió con amargura.
Lo importante ahora es como mueva las piezas. No puede perder o rendirse a otros países. Definitivamente conseguirá aliados de más peso que Sindria. Y para ello confía en sus hermanos. Por su parte continuará protegiendo al imperio de Al Thamen. Siempre que esté en sus manos y aún si no le estuviera les dificultará los movimientos que tengan en mente. Porque si Gyokuen ha de morir, definitivamente lo hará por su espada. Por el bien del Imperio Kou y del chico del cual está enamorado.
...
En el puerto.
El magi despertaba bastante animado estirando el cuerpo y tallando su ojito después de una noche de buen sueño. Se levantó, fué a comprar algunas cosas para el desayuno y volvió. Los otros dos continuaban dormidos. Así que se adelantó ingiriendo un durazno porque sus tripitas se lo exigen. Sonríe, pues sabe como Judal pero prefiere al real y sin duda sus manzanas.
-¿Mmm?-la fanalis.
-¡Buenos días Mor-san!
-Ah-atontada-buenos días...me quedé dormida.
-Es de esperar luego de lo que ha pasado.
-Pero valdrá la pena.
-Por fin podrás visitar tu tierra natal. Mmm, ¿cómo me dijiste que se llama?
-Katargo.
-¡Ah si!
-Oye Aladdin, hay algo que he querido preguntar desde hace mucho.
-Con confianza.
-Pareciera que no conoces muchos países. ¿De dónde eres?
-Mi casa está muy, muy lejos.
-¿Dónde?
El pequeño se tensó. El rey Solomon fue claro cuando le brindó su sabiduría: "Los habitantes de este mundo no deben tener conocimiento del otro. Saber que alguien controla su destino podría hacerles caer en la desesperación."
No está de acuerdo con su razonamiento. Pero es su padre, el rey de Alma Toran y el dios de este planeta. Debe ver algo que él no.
-¿Dónde?-la chica insistió al verle divagar.
Ya son varias las ocasiones en que le ha dado la vuelta. No le dará la oportunidad nuevamente.
-¡Buenos días!-el rubio aún bajo los efectos del alcohol.
La fanalis fue invadida del instinto asesino. De nuevo interfirió. Pensaría que lo hace a posta sino fuera la expresión tan tonta que tiene.
Platicaron de temas sin relevancia, desayunaron y se encaminaron al puerto para tomar el transporte que les llevaría a su destino.
-Así que hasta aquí llegamos-el rubio con nostalgia-¿saben? Es extraño, he convivido tanto con ustedes que lo siento natural. Como si siempre pudieramos estar juntos. Es difícil para mi dejarlos ir pero tenemos obligaciones que cumplir. Lo sé pero...
-Te entiendo Alibaba-kun, pero no es un adiós eterno. Nos volveremos a encontrar porque nuestros destinos están conectados. Ese día te mostraré la gran cantidad de hechizos que podré hacer.
-Y yo las técnicas que aprendí con la espada.
-Yo también me haré más fuerte-la chica.
-Pero tu no vas a entrenar-el dueño de Amón-...es hora.
El magi extendió su mano y los tres chocaron los puños en una promesa de amistad.
-¡Espero que tengan mucha suerte!-el niño que se despedía animadamente desde el cielo sentado en su turbante.
Morgiana y Alibaba esperaban sus respectivas embarcaciones siendo la de la peliroja la que llegó primero, se encaminó pero el mayor le detuvo para entregarle un collar.
-¿Y eso?
-Bueno, es un contenedor de repuesto. Es para que se pase tu familiar en caso de que al actual le pase algo.
-Muchas gracias. Prometo cuidarlo.
-Que tengas mucha suerte.
-Igualmente.
La fanalis se fué y Alibaba haría lo mismo.
...
El magi continuaba su trayecto sentado en el turbante, pero comenzó a sentirse cansado y hambriento.
-Es tal y como lo pensé. No puedo llegar hasta Magnostad de está manera. ¡Ah!
Divisó un carruaje así que se acercó para pedir transporte.
-¡Buenos días ojisan!
-¿Qué quieres?
-Necesito llegar a Magnostad.
-No trabajo de a gratis.
-Pero tengo dinero-le mostró una bolsa llena de monedas de oro que casi le provocó un infarto.
El hombre se la arrebató para su sorpresa y se asomó al interior.
-Señor, no quiero ser insolente pero hay un niño que pide le llevemos. ¿Le molestaría su presencia?
El pequeño solo vio el delicado movimiento de una mano que le dió el permiso solicitado. El sujeto volvió con él.
-Más te vale que te comportes como se debe. Son gente de élite.
-¿Quiénes son?
-Jum, aún si te lo dijera no lo entenderías.
Se pusieron en marcha y el peli azulino tomó asiento sin pena ni gloria bajo la ventana del carruaje. Comiendo galletas para recobrar energía.
Luego le entró el sueño estando a punto de dormir pero no lo hizo porque no sabía el tipo de personas que le acompañaban. Judal ya se lo dijo, debe ser más precavido. La curiosidad se sumó y se acercó con intención de ver por lo menos la cara de los otros que estaban cubiertos por una delicada cortina, antes de conseguirlo la diligencia paró en seco, el giró en el suelo hasta caer fuera de ella y para variar de cara.
-Ay-sobaba su dolorida anatomía.
-¡Entreguen sus pertenencias!-un sujeto que traía en mano una herramienta mágica.
-¡Oh por dios! ¡Son asaltantes!-el dueño del carruaje que no tenía ni la menor idea de como actuar.
-Espera ojisan, yo los detendré-tomó con decisión su bastón y...
Se escuchó un fuerte estruendo tras ellos. Un chico de cabello rosa que se había cargado un par de árboles como advertencia. Les miraba entre fastidiado y agotado.
-Tomaba mi siesta, ¿cómo se les ocurre interrumpirla?
-¡Cállate mocoso insolente!
-¡No se atrevan a insultarle!-una chica con el rostro cubierto por un vendaje.
-Teníamos planeado dejarles vivir siempre y cuando nos entregarán todos los objetos de valor que traen, pero he cambiado de opinión-apuntó el arma en contra de ella con intención de carbonizarla al igual que un par de guardias que fueron asesinados segundos antes de que saliese el magi.
-¡Waaaaa!
Grito del hombre al verse despojado de la extremidad superior derecha.
-No te atrevas a tocarla con tus sucias manos.
-¿Eh?-confuso-¿qué fué lo que...?
-Lárguense antes de que no puedan volver con sus familias.
-¡¿Quién te crees que eres?! ¡Atáquenlo!-a sus hombres que le rodearon por completo.
En una secuencia de elegantes y ágiles movimientos el chico les rebanó por la mitad siendo salpicado por un poco de sangre. Se aferró divertido a su espada.
-¡Es maravilloso! Sentir como caen los enemigos uno a uno. ¡Vamos por más!
-¿Qué diablos le pasa a este loco?
Ya más por miedo que por otra cosa los asaltantes continuaban con la lucha. Aladdin solo miraba en silencio. Es claro que su compañero no necesita ayuda. Aunque se sorprendió cuando este hizo crecer su espada de forma descomunal. No sabe quien es, pero al menos está seguro de que tiene un contenedor de rey.
-¡Entonces acabemos con todos! ¡Vamos Leraje!-agitó su espada pero el peso le ganó, no le quedó de otra que regresarla al tamaño usual.
-Bah, y yo asustado creyendo que era intimidante cuando ni siquiera sabe emplear un arma mágica.
-Oh~ no te preocupes por eso. Solo la hice crecer demasiado rápido. Pero está vez no pasará-¡Leraje!
El filo se hizo tan enorme que el chico montado en ella casi rozaba el cielo. La alzó y destruyó el acantilado donde se encontraba la mayoría de los atacantes haciendo que estoy cayeran al vacío para encontrar su muerte. Los demás que no tuvieron tanta suerte le enfrentaron siendo reducidos a poco menos que escombros nadando en un mar escarlata. El peli rosa disolvió su equipamiento y se deslizó suavemente hasta el piso. En donde "notó" al pequeño invitado.
-¿Quién es este niño mugriento?-con curiosidad.
-Es el joven que encontramos en el camino. El que llevaremos a Magnostad-el chofer.
-Oh~ oye pequeño.
-Ah, ¿si?
-¿No parece que fue imprudente querer derrotar a sujetos tan peligrosos?
«-¿Acaso les atacó con intención de salvarme?»
-Además que sepa. No aceptan a personas que no sean magos. Salvo algunas excepciones como yo.
-Lo soy.
-Oh~ que interesante.
-Por eso le dije que era mejor llegar en alfombra mágica. El camino por tierra es muy peligroso-Jinjin.
-Ni loco, esas cosas hacen que la ropa se llene de tierra. Entremos, necesito limpiar la sangre.
-¡Si señor!
Las chicas le siguieron pero el niño se quedó pensando algunos segundos.
-¿Quién es?
-Alguien que está muy lejos de tu estatus-el chofer-es su alteza Ren Kouha-sama, tercer príncipe del Imperio Kou.-el menor se tensó. Al Thamen tiene influencia en ese país.
«-Debo ser precavido. El menos que nadie debe enterarse de que soy un magi.»
Continuaron con el trayecto. Las chicas pasaban algunos paños húmedos por la piel y ropaje del príncipe para quitar cualquier mancha.
-Hazlo bien-le dijo a una para luego dar algunas bofetadas a la pobre. Lo más raro es que parecía disfrutarlo.
-¡No es justo pegueme a mi también Kouha-sama!
-¡Y a mi!
Su invitado estaba desconcertado con su exótica actitud pero no le pareció del todo malo porque se mostraban felices. Como si compartieran un fuerte vínculo que solo ellos entienden. Le recuerda mucho a su relación con Judal. Por el debe ser fuerte y cuidarse. Aunque no sepa mucho del mundo; es verdad, conseguir información es de vital importancia.
-Ah-llamando la atención-disculpa.
-¿Si?
-¿Qué clase de lugar es Magnostad?
El dueño de Leraje tomó asiento con elegancia y le miró.
-Es un país muy hermético. No hay muchos datos acerca de ellos. Solo que son una academia-estado llena de magos y que desde hace aproximadamente diez años muy pocos humanos que no poseen la habilidad de controlar el magoi han entrado.
-Ya veo.
Permanecieron en silencio algunos minutos sin encontrar algún tema que les ayudara a reanudar la conversación, hasta que el pequeño sintió curiosidad por la chica que cubre su rostro.
-¿No te incómoda? Deberías mostrarlo, estoy seguro de que eres muy bella.
-Oh, no es así-bajo la cabeza avergonzada-soy un monstruo que no vale la pena.
-Eso no es verdad-el peli rosa-sus heridas son clara señal de su búsqueda por el poder y conocimiento. No son mujeres vulgares. No hay nada más sensual que eso.
-¡Kouha-sama!-lloraba en su regazo.
-Ya, ya-le consolaba.
-Yo también-otras de las jóvenes.
-Ya, ya-repitió la acción y luego con la última.
Y de esa manera entregó su cariño a las subordinadas que tanto han hecho por el. Y que aprecia a tal grado que no dudaría en dar su vida por ellas. Aladdin les dejó solitos para mirar por la ventana luego de haber corrido la cortina para darles privacidad. Pues se siente de más en dicha situación.
Así pasó algunas horas hasta que el sueño le venció y se fue a dormir:
El magi caminaba por un sitio que le resultaba nostálgico.
-Alma Toran.
Buscaba en todas direcciones algo, aunque no estaba muy seguro de que.
-¡Ya deberías conseguir novia!-Falan que molestaba a Ugo, el cual estaba bastante ruborizado.
-Deberías dejarlo tranquilo. Hay cosas que no son para todos-Setta.
-Tiene razón-Ithnan.
-Tu siempre dices eso-la peli naranja.
El infante sonrió y continuó con su andar.
-Pienso que es una buena idea-la voz de una chica hizo latir su corazón agitadamente, siguió el sonido para verla de espaldas. Se acercó y alargó el brazo para tocarla.
-Mamá...
Pero se desvaneció en el aire y se encontró mirando el techo del carruaje. Por más que intenta alcanzar ese pasado no puede hacerlo.
-¿Ocurre algo niño mugriento?
-¿Eh? ¿No puedes dormir?
-¿Ese no serías tu?
-Supongo-se sentó al tiempo que le analizaba y se acercaba de a poco-¿qué haces?
-Juego algo llamado ajedrez, aunque es más divertido tener un compañero...¿te sabes las reglas?
-No, pero si me explicas algo podré hacer. No prometo ser bueno en ello pero me esforzaré mucho.
-Tranquilo. Tómalo con calma. Nadie va a regañarte si te equivocas.
-Mmm, está bien-sonrió.
-Está dividido en dos vandos. Estos-señaló las piezas negras-y estos-las blancas. Se compone de rey, que se mueve una casilla por turno en cualquier dirección, reina; igual pero no está limitada por el número de casillas, eso si en una sola dirección a la vez. Si me haces trampa te corto la mano.
-Ungh.
-Alfil en diagonal, torre vertical u horizontal. Caballo, tres en forma de "L" y es la única que puede saltar piezas sin comerlas, y los peones, el primer turno hasta dos cuadros, luego uno solo al frente y comen en diagonal. Bien, eso es lo básico.
-¿No hay tiros o movimientos especiales?
-Pues algunos como el jaque, el jaque mate o el enroque. Pero es más divertido si lo aprendes con la práctica.
-¿No eres tu el que hace trampa?
-Para nada. La intuición y la experiencia lo hacen todo más interesante~ empezemos con la guerra-río un poco-me acordé de un amigo al que le encanta causar desastres, pero es un buen chico.
-Te entiendo, conozco a alguien así.
-¿Qué color quieres? Te dejo elegir.
-Las blancas.
-Genial, me tocan las más elegantes~. Tu empiezas.
-¡Pero no entendí muy bien como!
-Pudes iniciar con los caballos que brincan a sus compañeros o los peones. Mmm si, serán un buen sacrificio, me encantan que los inocentes caigan a mis pies.
-Pobrecitos. ¡Los voy a proteger!
-Lo veo difícil pero no te rindas niño mugriento.
-Ah, sobre eso...¡tengo nombre! Soy Aladdin-bajó la voz recordando que todos los demás duermen.
-No te preocupes. Parecen piedras. Podríamos hacer el amor y ni cuenta se darían~. Pero lo emocionante ocurre en el tablero~.
Diez minutos más tarde el peli rosa miraba pasmado.
-Jaque mate-el peli azulino.
-No puedo creerlo. No fui capaz de tomar una sola de tus piezas. Incluso Mei-nii tiene problemas al jugar en mi contra.
-¿Hice algo mal?
-Para nada. Es maravilloso~. Pero quiero la revancha.
-Será divertido.
El sol comenzó a entrar por la ventana despertando a las chicas que notaron el duelo del par.
-Jaque mate-el príncipe que sonreía-¡al fin! Luego de treinta y seis ya me tocaba una. No pensé que fueras tan bueno. Oh supongo que es hora de comer y como fui el vendedor del último y más importante, te gané.
-Que injusto.
-Así es la vida~. Aprovechando que estamos cerca del río-a sus subordinadas-vayan a tomar un baño. El niño mugriento y yo...
-¡Soy Aladdin!
-Como sea. Iremos por algunas cosas para desayunar.
-Tenemos las necesarias.
-Pero, ¿no se les antoja una fruta jugosa? Con este calor seguro que si.
-Nosotras podemos buscarlas.
-Las damas deben relajarse.
-Pero...
Antes de que se lo impidieran a la fuerza cogió al magi de la muñeca y se dió a la fuga. Caminaban por una especie de bosque.
-Creí que tenían un barril lleno de fruta. También tengo comida si no tienen con gusto les doy de la mía.
-Oh, eres muy considerado. Muchas gracias. Y si, tenemos. Pero vi algunos manzanos cuando nos detuvimos. Y recién cortados son más jugosos. Son para las chicas, yo puedo tomar de los que ya tenemos. Hay gente en el mundo que no tiene alimento, por lo tanto no es algo que desperdiciaría~.
-Eres más serio de lo que aparentas.
-Me lo han dicho de vez en cuando. Me agradas, eres muy amable y sincero.
El infante se sonrojó y desvió la mirada encontrándose con su objetivo.
-¡Ahí están!
-Vaya, también hay moras y frambuesas.
Recolectaron una cantidad generosa guardándolas en unas pequeñas bolsas que llevaban. El niño advirtió el sonido de algo que parecía arrastrarse.
-¿Qué fue eso?
-¿Qué?
-¿Hay víboras o algo por el estilo en los alrededores?
-En esta zona no desde hace mucho. Aunque si podría saltarnos un león.
-Uh...creí que era un bosque.
-No viven aquí pero entran a cazar~. ¿Te imaginas si se encuentra con este par de borreguitos? Aunque al menos así tendríamos la cena~.
-¡Kouha-kun!
-Ja ja ja ja eres muy divertido. Bien-con seriedad-apurémonos o las chicas pensaran que me propaso contigo.
-¿Por qué lo creerían?
-Porque eres mi tipo.
El oji celeste quedó paralizado ante la súbita declaración. El otro sonrió y le dió la espalda para coger algunas manzanas. En ese momento el magi visualizó una serpiente bastante colorida, es decir y lo sabe gracias a uno de los muchos libros que tenía Ugo que es venenosa.
-¡Cuidado!
-¿Con qué?
Al darse cuenta de que sería más sencillo actuar que explicar, el hijo de Solomon corrió y lo lanzó a un lado pero no tuvo el tiempo suficiente para ponerse a salvo o emplear un borg así que la serpiente le mordió una pierna para caer al piso, una vez ahí el príncipe le partió a la mitad para acabar con su vida. Estaba furioso porque hirió a su amigo.
-¿Estas bien?-interrogó el menor.
-Eres tu el que debería estar preocupado de si mismo.
-Pero estoy ah~.
Un fuerte mareo le invadió y estuvo a punto de caer pero el mayor le cogió en sus brazos mirándole con el ceño fruncido. Le sentó cuidadosamente en el suelo recargado de un árbol. El niño a penas si podía respirar y la temperatura de su cuerpo aumentaba con rapidez.
-Ah ah ah ah...
«-Es extraño. Estoy bien seguro de que no hay serpientes aquí, y si las hubiera no de ese tipo. Peor aún su veneno es demasiado agresivo. Seguro que esa maldita vieja quiere quitarme de su camino. Teme a En-nii. Pero por mi culpa Aladdin...¡no es momento para eso, si no me apresuró morirá!»
-Escucha, por nada del mundo me rendiré. Confía en mi.
Al peli azulino se le nublaba la vista, así que cerró los ojos pero logró asentir ligeramente.
-Ah ah ah...ah ah ah...ah ah...
«-Rayos, cada vez es más lenta su respiración. Supongo que habrá que llegar al extremo.»
-Alzó el pantalón del pequeño dejando expuesta la mordida. Tan diminuta y letal.
Sin tiempo que perder el peli rosa retiró el sarashi del pecho sin mirarle para no aprovecharse de la situación y lo amarró centímetros más arriba de la mordida a modo de torniquete. Se agachó para no tener que alzar la pierna y que de esa manera el veneno siguiera contaminando su cuerpo. Posó sus boca en la herida y succionó con increíble fuerza por la desesperación y su característica sensualidad. Escupía la mortal sustancia en un pañuelo que siempre trae consigo y repitió la acción hasta que se dió por satisfecho por sacar la totalidad. Aladdin dormía ya más repuesto pero debilitado. Kouha le tomó en brazos al igual que las cosas para volver al carruaje.
-¡¿Qué le ocurrió?!-Reirei alarmada.
-Le envenenaron por mi culpa. Creo que lo eliminé, pero estaría más tranquilo si me hacen el favor de revisar su condición.
-¡Cuente con nosotras!-Junjun.
Las mujeres entraron con el niño en lo que el príncipe se mantenía afuera haciendo guardia por si eran emboscados. No le tomarían por sorpresa una segunda vez.
«-Esa vieja. No se conforma con todo el daño que ha hecho. Quiere ver a la familia completa destruida. Su organización poco a poco sale de las sombras. Si doy un paso en falso podría traer la desgracia para el Imperio. Aladdin fue lastimado. Pero fuiste ingenua. Debías saber que cuando atacas a alguien debes asegurarte de que esté bien muerto. Porque aún si no era tu intención estoy advertido. Si quieres guerra, es lo que tendrás.»
...
En el imperio Kou.
Ren Gyokuen sonreía mientras miraba a lo lejos por una ventana.
«-Así que sobrevivió. Bueno, le subestimé pero no es como que sea alguien con quien deba ser especialmente precavida. Lo que si me incómoda un poco es ese niño que le salvó. Se parece mucho a Solomon, ¿será Aladdin? ¿Después de tantos años? Además tuvo la resistencia de soportar un veneno que asesinaría al instante. ¿Acaso te estas burlando rey arrogante? Haz lo que quieras. Porque sin importar lo mucho que te esfuerces para atarme al estúpido destino que fijas, lograré escapar y liberar a nuestro padre.»
Salió de su despacho para ir en busca del oráculo de Kou. A quien encontró practicando algunos hechizos.
-Judal-a su espalda.
El aludido se giró y se acercó a recibirla.
-Parece que tenemos que reforzar tu entrenamiento.
-No tengo inconveniente.
-Lo sé, pero también es cierto que apenas y lo resistes.
-Es cuestión de tiempo para que mi cuerpo se acostumbre.
-El punto es que no gozamos de este.
-¿Qué quieres decir?
-Tendré que llevarte al límite de tu resistencia a la fuerza.
-¿Y cómo lo...?
La mujer llevó su mano al pecho contrario produciéndole una desagradable y sobre todo dolorosa sensación.
-¡AAAAAAAA!
Cayó al piso víctima de espasmos y contracciones violentas.
-¿Qué me...? ¡AAAAAAA!
-Lo necesario mi pequeño Judal. Supongo que duele un poco...
-¡¿Un poco?! ¡AAAAAAA MALDITA SEA!
-El oráculo del imperio no debe emplear ese lenguaje-sonrió-bueno, cuando despiertes te sentiras mucho mejor.
Se retiró rodeada de una gran cantidad de rukh negro.
«-Maldita bruja asquerosa. Disfruta mientras puedas tus estupideces, porque te aseguro que morirás gracias a mi.»
-¡AAAAAAA!-el dolor era cada vez más insoportable y no parecía querer ceder. Aladdin llegó a su memoria y entonces sintió aún más coraje.
«-El enano jamás debe caer en tus manos. ¡Juro que te asesinaré y regalaré tu cabeza a Hakuryuu!»
Luego de tres horas de increíble sufrimiento se levantó con la mirada baja que era cubierta por su flequillo y una perturbadora sonrisa.
«-Has sido estúpida. Estoy más cerca de ti gracias a tu ayuda. Pues bien, es hora de entrenar y hacerse más fuerte.»
La mueca en su rostro se amplió pues podía percibir rukh a distancia. Al parecer ya tiene un aliado. Porque falta poco para que su candidato favorito caiga en la depravación, y sin darse cuenta Judal mismo se ha hundido un poco más.
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Notas finales.
Bueno, pues siempre me pareció injusto lo poco que salió tanto en anime como manga la convivencia de Aladdin y Kouha, así que quise poner de mi cosecha XD. Y vaya que la relación de Juju y Aladdin es intensa, creo que es con ellos con quienes más me pasa XD. Nos vemos la próxima! Si no se alarga mucho con el Arco de Magnostad :).
