Hola a todos, I'm alive, ¿Cuándo morí

Hola a todos, I'm alive, ¿Cuándo morí?, oh, bien, imaginen que estuve muerta para que esa frase tenga sentido xD, este es un capítulo más tranquilo y largo, aquí salen a la luz varias cosas, y hay un breve enfrentamiento entre Zuko y Sokka, no crean que se van a poner a pelear, es un enfrentamiento intelectual, eso es toda mi introducción.

-Nadia: sí, pobre, necesitaba matarla, ¡Qué no te vuelva loca!, Zuko ahora ya no siente casi nada porque se da cuenta de que esperaba… ah, no tengo ganas de explicar, pero en este chap sale, la olvida, tranquila…

-Alcaudon: temo decirte, querida, que tiene esas absurdas ships, aunque amo a Gerard xD, adoro MCR y Rata Blanca, sin chocolate y fresas no vivo xD y Tim Burton es mi ídolo junto con Jhonny Depp xD, trabajan juntos en muchas películas, creo que son como cuatro y odiamos el rosa junto con el pop xD.

-Lolipop: eh, que mal, no hay, aún, es que necesito seguir con mi historia original, al principio este fic no tenía parejas, por eso no me esmero en hacerlas, con respecto a tu posdata, yo tampoco lo sé xD, algo se me ocurrirá xD.

-lulu: ¿Dónde?, como ya dije no me acuerdo, yo lo sabía, por eso se me ocurrió ponerlo, pero cuando me acuerde lo pondré, a June, no creo, y con respecto a lo otro de aceptarlo tampoco, lo siento…

X

Despertó tarde, ese día había dormido hasta las dos de la tarde, su hermana estaba tranquila en su habitación, demasiado tranquila, pero eso no importó, bajó y su madre estaba tranquila viendo televisión, se sentó a su lado sin decir nada, ¿Qué podría decir?, ¿mamá, fui un imbécil?, aunque ella no parecía enojada.

-Sé, querido, que no te gustan estas películas románticas que vemos tu tío y yo, puedes cambiarla si quieres –le dijo luego de un rato con su dulce voz, allí Zuko comprobó que no estaba enfadada, que podía hablar con ella tranquilamente porque estaba feliz de que estuviera a su lado.

-No –negó –yo no quiero cambiarla, quiero estar un rato contigo –le dijo, la madre se sorprendió tanto que sus ojos se abrieron, su hijo desde hacía mucho tiempo que no pasaba un rato con ella, sonrió luego y lo abrazó, pasarían una tarde de madre e hijo sólo por el hecho de que llegaron literalmente todos.

-Hola, Sra. Ursa –saludó Suki –venimos a ver a Zuko –detrás de ella estaban Sokka, Katara, Toph, Aang, Ty Lee, Haru y Teo.

-Pasen –sonrió la mujer, su hijo estaba afanado viendo la historia de amor –Zuko, vinieron tus amigos a verte, querido, saldré –le dijo, dejaría a su hijo tranquilo con sus amigos, aunque quería estar con él el resto de la tarde sabía que un adolescente necesitaba tiempo para estar con sus amigos, en especial si tenía tantos, siempre creyó que su hijo era solitario.

-Oh, Zuko, jamás lo creería si me lo dijeran… ¿tú viendo eso?, ¿oh es que en el fondo todo hombre tiene su lado sensible? –le dijo Sokka riendo mientras le desordenaba el cabello.

-Déjame tranquilo –respondió mientras iba hacia un espejo para arreglarse –a mi madre le gustan…

-Y Zuko haría todo por estar con ella –fue la rápida oración de Toph, todos rieron.

Celebrarían que Zuko estaba bien a su modo, comiendo chatarra hasta decir basta, tomar Cola hasta que no puedan más, ver televisión hasta que sus ojos se hincharan, reírse hasta que sus cuerdas vocales no puedan más. Estaban tranquilos hasta que Aang se acomodó y acercó más a Katara, Zuko lo miró con mala cara, ella estaba en medio de los dos comiendo papas fritas sin quitar la vista del televisor, ajena a todo. Zuko ya no soportó más, sus celos comenzaban cuando Aang hablaba con Katara y la miraba como un bobo, se levantó y partió con la escusa de ver si su hermana estaba revisando sus cosas otra vez, entró a su habitación y se sentó pensativo en su cama, bajó al jardín después de unos pocos minutos, creía que nadie lo había visto pasar y que la única que lo sentiría sería Toph, quien entendía cuando el quería estar solo, pero había alguien que no entendía.

-¿Zuko, por qué no entras, te estamos esperando? –le dijo Katara, él estaba recostado sobre el césped, con una mano detrás de su cabeza y con la otra acariciando la tierra, se veía tan pacífico, el viento tocaba su clara piel y sus ojos ámbares estaba concentrados en el cielo, aunque era invierno, allí sólo había un mes en el que hacía frío, ahora era como verano, tropical, tranquilo, cálido –Zuko –volvió a repetir ella sentándose a su lado.

-Katara, ¿sabes cuántas veces yo me perdería sólo para que tú me extrañases? –le dijo, ella le miró con resignación, intentando que entendiera con esa mirada –y, aunque siento que te quiero demasiado, necesito verte sufrir –los ojos de ella se abrieron enormemente ¿pero qué le estaba diciendo? –ni yo mismo me entiendo a veces –le confesó.

-Yo si te entiendo –dijo tirándose al césped –tú no me quieres, quieres ser el centro de atención, el florerito de la mesa, necesitas sentirte realizado terminando tú conmigo antes que yo contigo, necesitas mi atención como necesitas la de todos –le abrió los ojos al príncipe con esto, todo parecía ser verdad, al resistirse ella él quería llamar su atención a toda costa.

-Ya entiendo –le dijo el sonriéndole –soy todo un imbécil para ti.

-¿Quieres la verdad? –preguntó ella, le asintió –sí, todo un imbécil, vamos, imbécil, nos esperan adentro –rió.

-Sí –dijo levantándose, llegaron juntos, Sokka le miró con el entrecejo fruncido.

Era lunes de un mes después, Sokka estaba cansado que todos tuvieran una habilidad menos él, no sabía que hacer, estaba cansado de que Suki y Zuko le presumieran, y de que Jet le dijera bueno para nada, decidió encontrar a un maestro, estaba terminando el colegio, pero aún así sentía que debía hacer algo, más que nada por él, fue por eso que esa tarde decidió visitar a quien podría ayudarle, Pindao, sabía muy bien el buen espadachín que era, fue a su casa y buscó la espada que le regaló su padre, partió directo a la casa del hombre, cuando este abrió Sokka agachó su cabeza más abajo que sus hombros y extendió la espada.

-Enséñeme –le pidió, el hombre sonrió.

-Pasa –dijo, llegaron hasta el hermoso jardín, un riachuelo lo recorría, vio que en una banca había una espada –primero –Sokka estaba feliz, comenzarían las clases de inmediato –primero usarás esto –dijo mostrándole una espada de madera, le quitó la que tenía en las manos –esto lo guardaremos para más después… ¿listo para comenzar? –Sokka asintió.

Pasó toda la tarde aprendiendo a como moverse con gracia y dar ataques, era difícil, más de una vez falló, pero el profesor era paciente. Con el correr de los días se hizo más ágil para controlar esa espada de madera, iba todas las tardes, con excepción del Miércoles, a practicar, tan afanadamente lo hacía que hasta el mismo Pindao lo admiraba, recordaba a aquel muchacho que había llegado hace un mes, no había como explicar su avance en tan poco, ahora estaba listo para la verdadera espada.

-Creo que estás listo, pupilo, para usar tu espada –le dijo entregándosela –debes conectarte con ella –conectarme con ella, dijo en su mente –sentir como se hace parte de ti –estuvo meditando por media hora –listo, puedes irte a tu casa –dijo después.

-¿Eso es todo?, ¿no hay práctica? –preguntó desilusionado.

-Sí, ya se acabó, aún no es tiempo de que practiques con ella, te veo el jueves –le dijo despachándolo.

El chico se fue cabizbajo hasta su casa, creyendo que podía más por ese día, pero por alguna razón se sentía cansado, su hermana le bromeó, pero él no le hizo caso, esto puso de malas también a Katara, estaba algo desilusionado.

-¡Qué bien se te ve ahora el cabello largo, Luke! –le dijo Katara revolviéndoselo, Aang la miraba atento, corrió hasta Zuko para contarle.

-¡Le gustan los chicos con el cabello largo! –dijo Aang llegando de improvisto mientras Zuko estaba tranquilo, sentado como los maestros tierra jugaban con una pelota, inconcientemente tocó el cabello que tenía detrás de su cuello para comprobar que fuera largo, lo era.

-Aang, tranquilo, sólo ve si le gustas, si no, será mejor que la dejes tranquila –dijo recordando lo que había pasado por ella, curiosidad pasó por su mente -¿Cómo lo sabes?

-Estaba con uno de sus amigos, Luke, creo –recordó con toda inocencia, esto hizo que Zuko frunciera levemente el entrecejo, se marchó de allí sin decirle adiós a su amigo.

Caminó por todo el extenso patio de su colegio, su mente vagaba por quizá donde, vio a lo lejos un árbol, se encaramó en él, necesitaba pensar, estar solo, recordar lo que había pasado en esos pocos días, ¿Dónde demonios había estado?, ¿acaso en el mismo contenedor de basura?, ¿había caminado hasta allí?, no lo sabía muy bien, no recordaba nada, ¿fue abducido acaso?, al pensar esto sonrió. Una voz interrumpió sus pensamientos, gritaba algo a lo lejos, no era para él, pero la percató, era Katara, sonrió de nuevo, ¡que imbécil había sido!, no lo podía creer. Ella se percató que estaba allí.

-¿Qué haces?-

-Nada –fue su corta respuesta. Le sonrió y siguió a Suki. Bajó luego, le tocaba geografía, parte de la clase no estuvo allí, por lo menos su mente no, ahora todos se iban, fue primero al patio, vio a Sokka dándole una paliza en un juego a otro chico -¿Qué haces? –le preguntó.

-Ajedrez, ¿quieres perder? –fue su respuesta, Zuko se sentó confiado, era su juego favorito.

Comenzaron, eran las cinco y media, jamás lo habían imaginado, hasta el momento parecía que ninguno iba a perder, siguieron jugando la siguiente media hora, Katara le pidió a su hermano que se fueran, pero él le dijo que se irían pronto, siguió jugando, estaba tan acostumbrado a ganar que no se daría por vencido, pasó una hora más, su hermana volvió, ya se hacía tarde, pero hasta el momento ninguno perdía, se fue luego de media hora, tocó la puerta de Pindao, para ver si el hombre podía hacer que volviera a su casa, ya llevaban dos horas y medias jugando, cuando llegaron al colegio Iroh también intentaba convencer a su sobrino.

-Príncipe, ya déjalo ganar –le pedía su tío.

-Jamás, nunca he perdido, que él se deje perder –era la respuesta del sobrino.

-Sokka, como tu maestro te recomiendo que vayas a descansar a tu casa –pedía Pindao.

Pasó más tiempo y ninguno quería dejarse perder, ya eran las nueve, GranGran y Ursa llegaron a la escena, la abuela se llevó a su nieto de una oreja.

-¿Gané? –dijo Zuko, pero su madre negó con la cabeza y se lo llevó también.

No vio al día siguiente a Katara si no hasta que ella llegó a su casa, lo estaba observando desde la puerta de su habitación, nuevamente estaba tan tranquilo, escuchaba música y tenía la vista fija en el cielo de su casa.

-Tu mamá me dejó entrar –le dijo –¿estás escuchando Screamo? –preguntó incrédula.

-Lo siento, tal vez no te guste –fue su inexpresiva respuesta –y… ¿Qué te trae a mi humilde morada? –preguntó sonriendo mientras sostenía un bombón en su mano.

-Tengo que hablar con alguien –le dijo y se sentó en la cama.

-Aquí me tienes –se comía chocolate tras chocolate mientras ella no sabía como comenzar a decirle esto -¿no soy tu amigo?, deberías confiar más en mí –sonrió el príncipe parando de devorar a los pequeños -¿quieres? –preguntó, ella abrió su boca y le lanzó uno –dime, estoy esperando.

-Eres uno de mis mejores amigos, por no decir el mejor –sonrió –y me siento mal por lo que te voy a decir, pero… se que no se llevan bien, pero… estoy saliendo con Jet –Zuko abrió sus ojos y la miró preocupado –quiero que lo sepas, y que también sepas que si hay problemas entre tú y él desde ahora en adelante, te preferiré a ti.

-Bien, -pensó –si se fue con un desgraciado –no habrán problemas, todo para que sigas con tu novio… por otro lado, debes sentirte alagada, jamás comparto mis chocolates –le dijo con una sonrisa, aunque por dentro se estuviera muriendo sin motivo aparente.

-Por otro lado, no es mi novio –aclaró tomando otro dulce –I've been waiting (N/A: de la canción In The Shadow de The Rasmus, no mío)–dijo siguiendo el ritmo de la canción que seguía, ambos se rieron –Zuko, escuchas de todo –rió –eres tan extraño.

-¿Además de que soy la única persona interesante en tu vida? –comió otra golosina –están deliciosas ¿no lo crees? –preguntó, ella asintió riendo –son mis favoritas, desde que era niño han sido mis acompañantes mientras estoy…

-Tan tranquilo, jamás imaginé que lo estuvieras ¿seguro que no te drogan? –preguntó, él rió –me esquivaste hoy -¿fue realmente por eso que no la había visto durante todo el día? -¿Por qué?

-No lo hice, estoy seguro que fuiste tu quien lo hizo… ¿me acompañas donde Toph? –preguntó levantándose –quedé de verla hace media hora –decía mientras se cambiaba de polera, Katara no pudo evitar mirar los brazos y espalda desnuda del príncipe, se mantenía en forma, no se podía negar -¿Qué me dices? –volvió a preguntar, ella asintió como una tonta, él partió, pero la chica estaba tan cómoda en la enorme cama que se tendió en ella -¿no que venías? –dijo algo enojado por la actitud de su amiga.

-Sí, sólo… dame… un… un minuto –decía mientras se hundía en la suave cama, él la tomó de la mano y se la llevó –te dejo hasta aquí, no traje celular, si Gran se enteran… rodarán cabezas –le dijo una cuadra antes de la casa de Toph, fue allí donde se despidieron.

-¡Zuko! –gritó Toph a lo lejos, ya estaba en frente de la casa -¡Corre! –señaló a un grupo de chicas, el fan club, pero él se quedó estático –entiendo que quieras morir a mano de ellas que de la mía, pero, Zuko, no lo hagas…

-Algún día tendría que enfrentarlas –dijo apretando sus puños, llegaron y abrazaban al chico, gritaban su nombre y muchas lo basaban mientras él apretaba sus dientes y mantenía sus ojos fuertemente cerrados.

-Búsquense un chico que no tenga novia –gritó alguien, todas se giraron, Zuko quedó sorprendido al verla, era Mai, estaba parada y su frágil cuerpo parecía caer, comenzó a caminar hasta que llegó donde estaba él, puso su mano en el hombro del chico y con la otra hizo que él girara su cabeza hasta ella –Zuko ya es mío –aclaró, se fueron resignadas, pero no por eso lo dejarían tranquilo más adelante –de nada –dijo alejándose, la siguió con la mirada.

-Limpia tu baba –le dijo riendo Toph, frunció levemente el entrecejo y miró ahora a su amiga.

-¿Tienes un espejo? –le preguntó.

-¿Para qué diablos querría una ciega un espejo? –le preguntó divertida pasándole uno, sabía muy bien que cuando salí con Zuko debía llevar uno, si no era capaz de mirarse en los vidrios de los locales.

Yo lo terminé muy rápido xD, sí que lo hice, así que lo subo ahora mismo, aprovechando. Puse tropical porque como hay tantos volcanes creí que sería algo así xD, ¿Por qué nombro tanto a ese tal Luke?, no, no le gusta Katara, si no que es importante para mi fic en el futuro, espero no llegar a los veinte capítulos. La verdad es que eso del ajedrez se me ocurrió cuando mi hermano estuvo seis horas jugando con mi tío, le ganó, estoy orgullosa xD, ¿quedó muy vanidoso Zuko?, xD, bueno, no tengo mucho que decir, sólo que espero que les guste y dejen reviews!