Mientras se dirigían hacia el campamento de los tusken, Anakin sentía que le iba a explotar la cabeza como consecuencia del caos que reinaba en su persona. Desde el momento en que supo que los moradores de las arenas estaban implicados en la misión que se traían entre manos, Anakin había intentado evitar por todos los medios posibles pisar aquel lugar. Pero ahora ya no había escapatoria. Tendría que volver a revivir esa rabia que se apoderó de él cuando su madre murió a causa del maltrato al que dichos bandidos la sometieron. Tendría que volver a sentir la vergüenza por haber caído tan bajo como estos al buscar venganza. No, se corrigió Anakin para sus adentros, por haber caído mucho más bajo que ellos. Anakin emitió un suspiro mientras caminaba con Obi-Wan a su derecha. Obi-Wan. ¿Y si de algún modo se entera de lo que pasó? A Anakin se le formó un nudo en la garganta y se le hizo muy difícil respirar. Aunque Anakin no dejó con vida a nadie de esa población, estaba claro que alguien le había visto, a juzgar por lo que le comentó Obi-Wan sobre un bandido que entró en pánico al ver su espada láser. Tal vez alguien del campamento podría reconocerle y Obi-Wan se enteraría de lo que hizo. Nunca me lo perdonaría, se lamentó Anakin. El joven Jedi perdería entonces a la persona más importante de su vida. A la persona a la que amaba, como se había dado cuenta hace bien poco. Si se entera por mí, tal vez haya una mínima posibilidad de que me perdone, pensó Anakin mientras observaba a Obi-Wan.

-Obi-Wan, espera- le dijo Anakin agarrándole del brazo para retenerlo mientras tenía el corazón en un puño.

-¿Qué ocurre, Anakin?- le preguntó Obi-Wan mirándole con un gesto de preocupación. Preocupación por él, pues aunque los sentimientos de Obi-Wan hacia Anakin fueran distintos a los del joven Jedi, Anakin sabía lo importante que era para él. Y Anakin no quería perder eso. No podía perder eso. Y probablemente eso es lo que pasaría cuando se enterase de lo que él hizo esa noche. Así que mientras que su cabeza le decía que debía contárselo, Anakin se vio incapaz de hacerlo, deseando conservar por el mayor tiempo posible el aprecio y respeto en el rostro de su amigo y mentor. Tal vez a la larga esta fuera la decisión equivocada, pero mientras miraba a los ojos a Obi-Wan era lo único de lo que se veía capaz de hacer.

-Ah, nada, Maestro. Creí percibir una alteración en la Fuerza, pero me debo de haber equivocado- mintió el joven Jedi, reprochándose a sí mismo por ser un cobarde incapaz de contarle la verdad.

-¿Estás seguro?- le preguntó Obi-Wan con una mirada pensativa- yo no he percibido nada, pero rara vez sueles equivocarte en estas cosas.

La confianza que Obi-Wan mostraba en él no hacía más que contribuir al tormento de Anakin, sabiendo que muy pronto podría perderla.

-Sí, estoy seguro, Obi-Wan. Desde que regresé a Tatooine, mi mente a veces resulta nublada por mis emociones.

Obi-Wan le miró comprensivo y le dio un apretón cariñoso sobre su hombro. Anakin no había podido evitar notar que últimamente su amigo le mostraba más muestras de afecto, en contraste con lo frío que había intentado mantenerse en el pasado. Tal vez esto tuviera que ver con la conversación que habían tenido en aquel planeta perdido cuando tuvieron que parar para reparar la nave, pero lo cierto es que con este comportamiento a Anakin se le hacía cada vez más difícil intentar ignorar sus sentimientos hacia Obi-Wan. Si supiera lo que hice no me miraría de ese modo, se atormentó una vez más el joven Jedi.

-Lo entiendo, Anakin. Pero descuida, pronto acabaremos con esta misión y podremos abandonar Tatooine- le intentó consolar Obi-Wan, ajeno a las razones del verdadero sufrimiento de su amigo. Anakin asintió y siguieron dirigiéndose hacia el campamento de los tusken, los cuales se apartaron temerosos de su presencia cuando llegaron.

La aprensión de Anakin dio lugar a la rabia al pisar ese lugar. Si bien es cierto que fue otra población la que provocó la agonía de su pobre madre, estos parecían igual de despreciables que aquellos, a juzgar por cómo trataban a sus esclavos. Anakin intentó calmarse, tenían una misión que cumplir y no podía permitirse verse afectado por sus emociones. Esta vez no, se dijo Anakin para sus adentros.

Obi-Wan le guió hacia donde se encontraba la cabaña del metamorfo y sus secuaces. Tras decirse con la mirada que estaban preparados, Anakin y Obi-Wan entraron en la cabaña, siendo atacados por varios droides de combate. Los dos caballeros Jedi acabaron con ellos al instante, realmente se lo habían puesto demasiado fácil. Entonces observaron a un grupo de seres que coincidían con la descripción que les había proporcionado Watto, excepto una mujer con la piel azul, ojos saltones y mirada desagradable. Debe de ser el metamorfo, dedujo Anakin. En el suelo se encontraban amordazados unos quince esclavos, entre ellos varios niños.

-Vuestra labor aquí ha terminado- dijo Obi-Wan, que se veía imponente empuñando su espada láser.

La mujer azul, el metamorfo, rió ante aquellas palabras. Por algún motivo, parecía encontrar aquella situación divertida, a pesar de que les sería prácticamente imposible vencerlos.

-Yo no lo creo, Kenobi. De hecho, la diversión no ha hecho más que empezar.

-Libera a los esclavos inmediatamente, si no quieres que usemos la fuerza contra vosotros- le dijo Anakin amenazante.

Aquello pareció divertirla aún más. Con una sonrisa torcida en su rostro, miro hacia Anakin y le dijo:

-No me cabe la menor duda de que estarías encantado de mostrarte agresivo, Skywalker. Después de todo, tu historial te precede, como pudieron comprobar por las malas una población de bandidos tusken tal como esta. ¿Y tú te haces llamar Jedi?- le preguntó irónicamente la mujer, disfrutando de la ansiedad que aquellas palabras provocaron en el joven.

Anakin se quedó helado. De todas las maneras en que se había imaginado que su secreto podría ser descubierto, la que menos esperaba era por boca del metamorfo. Sus peores pesadillas se estaban cumpliendo, y ya no había nada que pudiera hacer.

-Basta de juegos y engaños- le dijo cortante Obi-Wan. Aún confiando plenamente en mí, pensó Anakin roto para sus adentros.

La mujer soltó una estridente carcajada.

-¡No me digas que no se lo has contado!-dijo mirando a Anakin con sorna, mientras que el joven Jedi miraba a cualquier sitio menos a Obi-Wan- No es ningún engaño, Jedi. Tu amigo aquí presente acabó con toda una población de bandidos tusken en su anterior excursión a Tatooine para buscar venganza. A todos. Hombres, mujeres y niños.

Un silencio atronador siguió a esas palabras, mientras que el corazón de Anakin latía con fuerza.

-He dicho que basta de juegos. Él nunca haría algo así- sonó la voz de su Maestro y, al ver que su antiguo Padawan no decía nada, continuó- ¿Anakin?

Anakin habría dado cualquier cosa por que la tierra le tragara en ese momento. Haciendo un esfuerzo sobrehumano, se dio la vuelta para mirar a su amigo.

-Dice la verdad, Maestro- contestó Anakin con voz temblorosa y tragando saliva.

Obi-Wan le miró como si no diera crédito, pero las palabras de su antiguo Padawan y el arrepentimiento en su rostro le hicieron creer que Anakin estaba diciendo la verdad. En ese momento, Anakin empezó a atisbar en la mirada de su Maestro la decepción que el joven Jedi tanto había temido. Y Anakin reaccionó a la defensiva, tal y como solía ocurrir cuando se veía acorralado.

-¡Esos monstruos acabaron con la vida de mi madre, Obi-Wan! La maltrataron ¡La torturaron! Y yo llegué demasiado tarde para ayudarla- dijo Anakin alterado al recordar todo aquello.

Obi-Wan le miró por un segundo como si por fin hubiera entendido algo que se había preguntado desde hacía tiempo. Rápidamente, ese gesto fue sustituido por otro de enfado.

-¿Y ser dominado por la rabia y buscar venganza es la respuesta, Anakin? Al actuar de esa manera no fuiste nada distinto a aquellos a los que llamas monstruos. ¡Sabes que ese comportamiento no es propio de un Jedi!- exclamó Obi-Wan intentando hacerle ver lo erróneo de sus acciones- Lo que hiciste roza el lado oscuro, Anakin, es muy peligroso. Debiste habérmelo contado- le dijo Obi-Wan más suavemente.

Anakin rió irónicamente ante aquellas palabras.

-¿Contártelo? ¡Cómo iba a contártelo, Maestro! Él llevaba razón, sabía que no me comprenderías- se le escapó a Anakin.

Si Obi-Wan había parecido enfadado antes, lo anterior se quedaba ahora corto en comparación.

-¿Él? ¿Quieres decir que esto ya se lo habías contado a alguien? Y déjame adivinar, ¿fue acaso el canciller Palpatine quien te dijo que no me contaras nada?

El silencio de Anakin fue suficiente respuesta para Obi-Wan.

-¿Así que no solo me ocultas algo de semejante gravedad, sino que además se lo confías a una persona que como me he hartado de decirte en innumerables ocasiones no es de fiar?

Anakin abrió la boca para contestar, pero fue interrumpido por Obi-Wan, que de repente se veía muy cansado.

-Luego hablaremos de esto- le dijo en tono cortante- ahora tenemos trabajo que hacer. Anakin asintió, anticipando apesadumbrado aquella conversación.

La mujer, que había escuchado ensimismada todo aquel intercambio, parecía enormemente satisfecha consigo misma.

-Lo intentaréis- dijo la mujer, demasiado segura de sí misma.

No fue difícil reducirlos; aunque luchaban bien, no podían medirse con las habilidades de los dos caballeros Jedi. Sin embargo, un hombre que parecía de la misma raza que ahora usaba el metamorfo, se hizo con uno de los esclavos: un niño, que no tendría más de cinco años. Anakin y Obi-Wan tuvieron que bajar las armas para evitar que le hicieran daño. A pesar de ello, aquel ser despreciable dirigió igualmente su arma para apuñalar al niño. Y así lo habría hecho, de no ser porque Anakin se abalanzó sobre él y el arma con la que había intentado atacar al niño le hirió a él mismo, acabando con su vida. La mujer pareció realmente afectada por este hecho, y dirigió a Anakin una mirada de furia que habría asustado a cualquier otro. Rápidamente, tomó a otro esclavo como rehén, y amenazó con matarlo si no los dejaban marchar. Ambos Jedi no tuvieron más alternativa que bajar las armas, al tiempo que el esclavo quedaba libre y la mujer y el resto de sus seguidores huyeron por la puerta. Anakin y Obi-Wan fueron tras ellos, pero por segunda vez tan solo pudieron ver como se escapaban en una nave sin que pudieran hacer nada para evitarlo.

-Se nos han escapado otra vez- se lamentó Anakin con un suspiro- ya nunca sabremos qué es lo que pretendían hacer con estos esclavos.

-Son muy escurridizos, sí- contestó Obi-Wan, olvidando por un momento su enfado con su antiguo Padawan- Por lo menos hemos conseguido evitar que se llevaran a los esclavos.

Ambos Jedi los liberaron de sus ataduras y les acompañaron a reunirse con sus familias en Tatooine. A pesar de que no tenían la autoridad para liberarlos, por lo menos los habían librado de un destino seguramente mucho peor, se consoló Anakin para sus adentros.

Cuando llegaron a su antigua casa, Anakin le informó a Owen que ya habían finalizado los asuntos que les habían llevado hasta aquí. Este les convenció para que se quedaran una noche más con ellos para descansar, y así lo hicieron. La tensión entre ambos Jedi se podía cortar con una navaja durante la cena. Owen y Beru les dirigían miradas curiosas, sin duda preguntándose qué era lo que podía haber pasado entre ellos para estar así, especialmente cuando ya habían terminado el asunto que les había llevado a Tatooine.

-Anakin, ¿te importaría salir un momento afuera?- le preguntó Obi-Wan.

Llegó el momento, pensó Anakin resignado. El joven Jedi asintió y le siguió los pasos.

Salieron al lugar en el que Obi-Wan le había acompañado la noche anterior cuando Anakin se había despertado de madrugada. Sin embargo, la cálida atmósfera de aquel momento en nada se parecía a la tensión que ahora predominaba. Obi-Wan lo miraba en silencio cruzado de brazos, y Anakin creyó que la expectación iba a acabar con él. Ahora es cuando me va a decir que no quiere tener nada más que ver conmigo. Después de haber pasado por tantas cosas juntos, este era el momento en el que todo iba a acabar. Anakin intentó recordar cada aventura, cada contacto, cada sonrisa compartida entre ellos; no quería olvidar nada de esto, cuando seguramente sus recuerdos serían lo único que conservaría de estos años de su vida. Los mejores años de su vida. ¿Desvelaría Obi-Wan su secreto al Consejo? Anakin se sorprendió al darse cuenta de que esto no le importaba; si perdía a Obi-Wan, ya no tendría nada más que perder. Consciente de que al menos le debía una explicación a su Maestro, Anakin comenzó a hablar.

-Sé que te he decepcionado, Maestro. No tengo excusa- le dijo Anakin mientras que Obi-Wan le miraba fijamente, impasible- Cuando mi madre murió en mis brazos a causa de las heridas que le habían infligido, una rabia que jamás había sentido se apoderó de mí. Traté de encontrar consuelo buscando venganza, pero el sentimiento que me quedó después fue mucho peor. No solo la había perdido, sino que había abandonado todos los valores que ella me inculcó- Anakin se había dado la vuelta, por lo que no podía ver la reacción de Obi-Wan mientras decía estas palabras- Me avergonzaba de mis acciones, y no ha pasado ni un solo día que no me arrepienta de aquello.

Anakin oyó el suave suspiro de su amigo y las palabras que le siguieron.

-¿Y por qué no me lo contaste, Anakin? ¿Por qué preferiste confiar en Palpatine?- Su Maestro no sonaba enfadado con él, más bien parecía molesto con aquella situación.

-Porque tenía miedo de que pasara esto- dijo Anakin tragando saliva- de decepcionarte tanto que no hubiera remedio. No quería perderte, Obi-Wan. Yo… no quería saber cómo sería una vida sin ti a mi lado- finalizó Anakin en un susurro.

-Anakin…- El joven Jedi oyó unos pasos que se le acercaban, y Obi-Wan le dio la vuelta para mirarlo a los ojos. Anakin esperaba cualquier cosa salvo la expresión de comprensión que contempló en aquellos rasgos- Lo que hiciste estuvo mal, sí. Pero es comprensible que reaccionaras de esa manera ante lo que le hicieron a tu madre- Anakin sintió como sus propios ojos se humedecían al recordar aquel dolor insoportable cuando su madre murió en sus brazos- Aunque a pesar de ser entendible, no es justificable, como parece haberte dado entender tu amigo Palpatine. Desconfía de sus palabras, Anakin, pues intentar excusar una acción así roza peligrosamente el lado oscuro. En cambio, el arrepentimiento que muestras es algo positivo, no te dejes engañar por lo que te ha dicho.

Anakin supo al instante que Obi-Wan tenía razón. Una vez más, le dijo una vocecilla en su cabeza. De todas formas, el joven Jedi no creía que Palpatine lo hubiera hecho con mala intención, simplemente para consolarlo. Y aún así… Aún así, había insistido en que no contara nada a Obi-Wan porque este nunca lo entendería, cuando sus palabras fueron más justas y auténticas que las del Canciller. Tal vez Obi-Wan estaba en lo cierto al desconfiar de él.

-No te voy a mentir, Anakin, me duele que no confiaras en mí, cuando yo te confiaría mi vida con los ojos cerrados- le dijo Obi-Wan tristemente.

Anakin se sintió estúpido (no por primera vez en ese día) por no haber sido sincero con su Maestro.

-Pues claro que confío en ti, Obi-Wan. No se trata de eso. Yo…estaba asustado. Tenía miedo de decepcionarte. Por favor, perdóname- le suplicó con la mirada Anakin- Debí escucharte cuando me advertías sobre el Canciller. Sigo sin creer que lo hiciera sin mala intención, pero lo cierto es que ha conseguido abrir una brecha entre nosotros. No volveré a ocultarte nada, te lo prometo- le dijo Anakin con firmeza, comprometiéndose a no volver a traicionar la confianza de su amigo, incluso si eso supondría traicionar la del Canciller en algún momento.

Obi-Wan lo miró dulcemente y le tomó por los hombros.

-No hay nada que perdonar, Anakin. Me alegro de que ya no vuelva a haber ningún secreto entre nosotros- y sonriendo maliciosamente añadió- Debo deducir entonces que admites que tenía razón una vez más, ¿verdad?

Anakin le respondió con otra sonrisa, con una alegría indescriptible por el hecho de poder volver a bromear con su amigo al igual que lo había hecho hasta ahora.

-No te acostumbres a ello, Maestro- le dijo pícaramente.

Obi-Wan seguía sonriendo, pero al cabo de unos instantes mirándolo fijamente se volvió a poner serio.

-Y otra cosa, Anakin. No voy a decirle nada al Consejo Jedi, tal vez estos no fueran tan comprensivos. Pero yo confío en ti, sé que nunca volverás a hacer nada parecido. No vuelvas a pensar que yo sería capaz de abandonarte. Aunque no creo que sea apropiado en un Jedi, lo cierto es que no se me ocurre ninguna cosa en este mundo que fuera capaz de separarme de tu lado.

Anakin lo miró emocionado al tiempo que pensaba que Obi-Wan tenía que empezar a dejar de decir estas cosas, o acabaría haciendo algo estúpido. Aparentemente, tal vez fuera ya demasiado tarde, porque antes de que Anakin pudiera ser consciente de lo que estaba haciendo, sus labios ya habían encontrado los de Obi-Wan. El contacto duró apenas unos segundos, tan solo fue un roce de labios, porque en cuanto se percató de lo que había hecho, el joven Jedi se apartó alarmado y claramente sonrojado .Tratando de ignorar la agradable sensación que había sentido al notar los labios de Obi-Wan sobre los suyos, pensó durante unas milésimas de segundos en el alcance de esta acción. Acabo de besar a Obi-Wan. A otro Jedi. A mi Maestro. Anakin vio como Obi-Wan lo miraba entre aturdido y sorprendido. Incapaz de sostenerle la mirada, Anakin bajó la cabeza y dijo atropelladamente:

-¡Lo siento, Obi-Wan! No debí haber hecho eso, por favor, olvida lo que ha pasado- y sin esperar respuesta, Anakin se metió en la casa rápidamente, enfadado consigo mismo por haber perdido el control después de que todo hubiera vuelto a estar bien entre ellos. Ahora sí que he metido la pata hasta el fondo, se quejó para sí mismo.