Disclaimer -- Los Personajes de esta obra no pertenecen a la autora del fanfic sino que son propiedad de Masashi Kishimoto, excepto personajes inventados.
Las cosas en cursiva son flashbacks, y las cosas entre comillas son pensamientos y en casos textos leídos.
Akatsuki no Shin Taiyô
Capítulo 10 - Lo que no debe ser encontrado.
- "Culturas en declive", "Culturas en declive", "Culturas en declive" ... -repetía una y otra vez mientras daba vueltas por la habitación.
- ¿Quieres parar de una vez? -dijo finalmente irritado el pelirrojo.
- ¿Por qué estás enfadado ahora Danna? -preguntó Deidara girándose para mirarlo y poniendo los brazos en jarra.
- No me gusta esperar y lo sabes bien -dijo Sasori molesto.
- Pero aquel señor nos dijo que si íbamos a ir ahora, nos iba a ser imposible. -dijo Deidara intentando justificarse- Entre la niebla y la oscuridad...
- Somos Akatsuki, no niños de primaria -dijo Sasori pegando un golpe en la cama que estaba sentado, provocando un ruido sordo que dio la impresión de que había roto algo.
- Bueno, igualmente ya tenemos una pista, un -dijo Deidara empezando a enfadarse él también- Mañana a primera hora nos prepararemos y nos iremos.
- En cuanto una brizna de luz asome, nos iremos de este tugurio -dijo Sasori cruzándose de brazos.
La habitación era acogedora. No era un cuatro estrellas, pero tampoco estaba tan mal. Además les había salido gratis...así que mucho no podían quejarse. Dos camas que tenían pinta de ser cómodas, y dos sillones al lado de la ventana. Deidara se tiró en la otra cama y por un momento le vino a la cabeza la pregunta de cuándo fue la última vez que descansó en un sitio tan cómodo. Escuchó a Sasori levantarse, abrió el ojo un poco para mirar de reojo lo que hacía y observó como se sentó en uno de los sillones.
Volvió a cerrar los ojos, intentando descansar un poco. Seguramente, a partir de aquel punto, esta misión no les iba a dar tregua y, ahora que tenía la oportunidad, era el mejor momento para recuperar todas las energías que fuesen posibles. De nuevo, el título de aquel libro le vino a la cabeza, abrió los ojos y frunció levemente el ceño.
- Oi danna... -llamó Deidara. Pero no obtuvo respuesta- Danna...
- ¡Que te estoy escuchando! -dijo Sasori dirigiéndole una mirada fulminante- ¿Tengo que responderte a todo aunque sea obvia la respuesta?
- Estaba pensando en lo del libro -dijo Deidara- Todo esto es un poco extraño, un.
- ¿Extraño por qué? -dijo Sasori, sabiendo que si le seguía la corriente se acabaría cansando.
- Ese grupo se enfrentó a nosotros... No sé, parecía un grupo de mercenarios un poco más extraordinario que normalmente... -dijo Deidara incorporándose en la cama- Pero nada más. Y de repente, alguien nos dice que les suena a libro... "Culturas en declive"...
- Con lo que le costó recordar el título a esa muchacha, más te vale no olvidar el título -sentenció Sasori.
El rubio le dirigió una mirada incrédula ante aquella frase. Sasori ni se molestó en mirarlo, ya sabía que provocar a Deidara acababa siempre en una discusión que terminaba resultando una pérdida de tiempo. Ambos eran demasiado cabezotas, por mucho que intentasen cambiar el punto de vista del otro, no lo lograrían. Al ver que Sasori no decía nada más al respeto, Deidara se dejó caer en la cama de nuevo y pegó un leve suspiro.
- Tan agradable como siempre, danna -dijo irónicamente Deidara.
- Anda cállate y duérmete -dijo Sasori
- "Un día de estos, la liamos gorda..., un" -pensaba Deidara mientras apretaba su puño con rabia
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Después de la pequeña charla con aquel desconocido, habían reservado una habitación en una modesta pensión del lugar... Había que aclarar que el lugar lo había elegido Kisame, y, como ya le había demostrado en aquel día, no tenía demasiado claro el concepto de un lugar agradable.
Así que, cuando los primeros rayos del sol empezaron a teñir el horizonte, Itachi salió de la habitación con olor a cerrado al exterior. Desde hacía un rato que sentía un pequeño requemar en el pecho, así que pensó que el aire frío de la mañana ayudaría a hacerle desaparecer la sensación. Los trozos de hierba, bañados con el rocío de la mañana, le estaban humedeciendo parte de los dedos de los pies. Pero aquella sensación no le molestaba, en cierto modo le gustaba.
Una sacudida violenta le azotó, se dobló, aferrándose con una mano el pecho. Aunque hacía esfuerzos, pequeños gemidos de dolor se escapaban, mientras intentaba como podía coger aire. Dos minutos después, la sensación se desvaneció, dejándole aturdido. Se sentó en el césped, notándose mareado y seguidamente se tumbó, tomando profundas bocanadas de aire.
Aquello no iba bien... Se estaba extendiendo y parecía ser que bastante rápido. Esa situación no iba a durar años, ni siquiera meses. En semanas se extendería más allá de unos límites que seguramente su cuerpo no podría soportar. Lo había notado, el dolor se extendía por toda la caja torácica, era como si sus músculos y huesos estuviesen soportando un peso o una torsión para las cuales no están creados.
- No puede ser, Itachi-san -dijo una voz- Como siga así no llegaremos a buen puerto.
Abrió los ojos y allí vio a Kisame, preparado para retomar la jornada. Se llevó la mano a la frente, como en un intento de hacer que su cabeza se pusiese en orden. Pero sabía que no era así, la llegada de Kisame había sido una prueba. Después de aquellas oleadas de dolor, sus sentidos se quedaban demasiado embotados durante un periodo que él consideraba demasiado largo. Tal era el embotamiento, que ni siquiera había notado la presencia de Kisame. Se incorporó, sintiéndose levemente mareado durante escasos segundos.
- No es de tu incumbencia -acabó por sentenciar Itachi- Sigamos.
- ¿Qué cree que deberíamos hacer, Itachi-san? -dijo Kisame- Las órdenes del líder son un poco difusas.
- Contactaremos con él, le proporcionaremos información y a ver qué dice -dijo Itachi- Aún así, debemos ir a un sitio que sea seguro para ponernos en contacto con él. Así que caminaremos hasta la tarde-noche.
- ¿Cree que el líder tendrá conocimiento sobre su maldición? -preguntó Kisame
- Tengo el presentimiento que me dirá lo mismo que Yuuhiro-san me dijo -sentenció Itachi
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- No veo ni torta... -dijo molesto el rubio, forzando la vista hacia el frente- ¿No hubiese sido mejor esperar a que saliese un poco más el sol?
- No seas idiota, Deidara -dijo Sasori desde dentro de Hiruko- Estamos en la Villa de la Niebla. Es muy probable que esta niebla no se marche ni aunque el sol salga.
- También tienes razón, un -dijo Deidara devolviendo el gesto de tranquilidad a su rostro.
En cuanto los primeros rayos del sol empezaron a teñir la niebla, Sasori ya estaba listo para partir. No es que Deidara no hubiese estado preparado, pero remolonear un poco más por la cama tampoco es que fuese un delito... Cuando salieron del hotel comprobó con cierto disgusto como una densa niebla se extendía por todo lo que alcanzaba a ver. A pesar de su expresión de disgusto, Sasori no se había detenido ante la niebla y había empezado a avanzar siguiendo las instrucciones que le había dado con anterioridad la hija del posadero.
- Allí -dijo repentinamente Sasori, deteniéndose
- Ah, es verdad -dijo Deidara, entrecerrando los ojos, intentando agudizar la vista- Yo también puedo ver el edificio. Bien, vamos...
- Espera -dijo Sasori cogiéndole por la túnica.
- Oi, ¿qué manía te ha dado por cogerme de la túnica como si fuese un niño chico, un? -dijo Deidara librándose del agarre y girándose para mirar a Sasori.- ¿Es que tienes algún problema?
- Yo no, pero como sigas andando en esa dirección te caerás al río. Si escuchases con atención hubieses escuchado el cauce. -dijo Sasori- Además, no me gustaría tener que explicar que moriste de manera penosa, cayéndote a un río.
- No me voy a morir por tan poca cosa, danna -dijo Deidara- Estás subestimándome.
- Vamos -dijo escuetamente Sasori, dirigiéndose un poco al este.
Después de escasos minutos divisaron un pequeño puente de madera que llegaba de lado a lado del río. A cada paso que daban, la madera emitía leves crujidos, pero la firmeza de éste era grande, no se caería. Por fin se encontraron delante del gran edificio, su aspecto era un poco mohoso, pero que no era porque estuviese descuidado. Las nieblas del lugar, acompañado con el cauce del río, que pasaba a pocos metros de allí, propiciaban el estado del edificio.
- Será mejor que entremos. -dijo Sasori y seguidamente empezó a caminar al interior del edificio.
Ni un alma se escuchaba en aquel lugar, los techos del lugar eran altísimos y las pocas ventanas que había en él daban una pobre iluminación en el lugar. Detrás de un largo escritorio se encontraba una mujer de cabellos canosos que les dirigió una mirada de soslayo cuando entraron. Se acercaron a ella y ésta les volvió a dirigir la mirada.
- ¿Qué desean? -preguntó en un susurro
- Buscábamos un libro... "Culturas en decline" -dijo Deidara en un susurro.
- "En declive" -corrigió Sasori- "Culturas en declive"
- Uno ya no puede tener ni un fallito, un... -dijo Deidara de morros, girando la cabeza hacia otro lado de la sala.
- Ah, sí. Lo encontrarán en la tercera habitación, siguiendo el pasillo principal.- dijo la mujer.
- Gracias -dijo Sasori y seguidamente empezó a caminar en la dirección que les habían dicho, seguido por Deidara.
La biblioteca podría haber pasado por un sitio deshabitado, el silencio hubiese sido total de no ser por sus pasos. Estaba organizada por habitaciones, seguramente para reforzar el silencio que intentaban crearse. Al parecer en cada una de las habitaciones se reunían libros sobre una temática concreta, propiciando así una búsqueda más efectiva. Se detuvo en seco y miró hacia detrás; Sasori se giró también para mirar a su compañero.
- ¿Qué ocurre? -preguntó Sasori.
- ... Me pareció escuchar unos ruidos -dijo Deidara frunciendo levemente el ceño- ... Quizás sean imaginaciones mías, un.
Retomaron el camino por el largo pasillo, en total habían pasado dos puertas, así que no debían estar demasiado lejos de aquella tercera donde encontrarían aquel libro. Esta vez fue Sasori quien se detuvo en seco, Deidara frenó abruptamente. Se sorprendió aún más cuando vio como el caparazón de Hiruko se abría y Sasori salía de la marioneta. Con un gesto, Hiruko desapareció en una voluta de humo, quedando sellado en un rollo.
- ¿Que ocurre, danna? -preguntó Deidara
- Escucha atentamente -dijo Sasori con el rostro serio.
Deidara hizo caso de lo que Sasori le decía, fijó su vista en un punto con tal de agudizar el oído. Entonces lo escuchó, era un sonido que se repetía, como pequeños crujidos sobre un ruido incesante. Sasori escuchó de nuevo aquel ruido, intentando confirmar la primera idea que se había concebido de ello. Acabó chasqueando la lengua a disgusto y empezó a andar a paso ligero por el pasillo. Deidara reaccionó un poco más tarde y empezó a seguir a Sasori, con la misma intuición que el pelirrojo tenía en mente.
Sasori se detuvo delante de la puerta y observó como un fino rastro de humo salía por las rendijas de la puerta. Deidara se adelantó y agarró el pomo de la puerta. Como si hubiese recibido una descarga, soltó el pomo de la puerta bruscamente. Sasori entendió la reacción de su compañero, no era de extrañar, si su intuición era correcta el pomo debía estar ardiendo. Agarró el pomo, lo giró y abrió la puerta y observó lo que se temía. Una gran bocanada de humo salió al pasillo, y un infierno de llamas se podía observar en la habitación.
- Espérate aquí -dijo Sasori brevemente.
- ¡Oi danna! -dijo Deidara viendo como Sasori se adentraba en la habitación.
Hizo caso omiso de la llamada de Deidara, no tenía tiempo que perder dentro de aquella habitación. El calor era sofocante y sabía que ni siquiera él lograría sobrevivir demasiado tiempo en aquel infierno. Miró a su alrededor, buscando alguna estantería que estuviese intacta, pero no pudo encontrar ninguna, al parecer alguien se había encargado de iniciar el fuego en el lugar oportuno.
- ¡Danna, será mejor que salgas ya! -oyó gritar a Deidara desde fuera.
Salió de la habitación y miro inquisitivamente a Deidara. El rubio se giró hacia el pasillo y Sasori hizo lo mismo, para acabar comprobando que de las habitaciones que habían pasado también salía humo.
- ... Tenemos que irnos de aquí ya -dijo Sasori empezando a caminar hacia la salida.
El crepitar de las llamas era ahora generalizado, se metía en sus oídos como una sentencia de muerte. El humo estaba empezando a llenar el pasillo, si aquello seguía así, no pasaría demasiado tiempo hasta que éste se convirtiese también en un mar de llamas. Oyeron los cristales de una de las puertas romperse en pedazos, aceleraron el paso. Sasori se detuvo en seco y eso hizo que Deidara se chocase contra su espalda. Se llevó la mano a la nariz, intentando aminorar el dolor que sentía.
- ¿Qué demonios ocurre aho--? -empezó Deidara, pero se quedó totalmente en blanco cuando vio como la sala principal estaba también envuelta en llamas.
Miraron alrededor, en busca de la mujer que les había atendido cuando entraron, pero no había ni rastro de ella. Las llamas estaban avanzando a un paso increíblemente rápido, no podían perder el tiempo buscando a aquella mujer. Estaba claro que aquello había sido una trampa. Que aquella mujer, o bien no había sido la original o, si lo era, había sido obligada a ello. Deidara se acercó a la puerta corriendo e intentó abrirla, pero lo único que consiguió fue quemarse la mano.
- Danna, la puerta no se abre, un -dijo Deidara ahora intentando derribarla con golpes.
Chasqueó la lengua, seguidamente miró hacia arriba a tiempo para esquivar una lluvia de cristales provenientes de las bóvedas del techo. Volvió a mirar hacia arriba y comprobó como otro camino se les había cerrado, las vigas que les podrían haber servido de ayuda para salir por el techo estaban en llamas. Y que decir que las paredes, recubiertas de papel, estaban ardiendo.
- Oi Deidara, ¿podrías hacer explotar--? -empezó Sasori
- Imposible, un -dijo Deidara interrumpiendo a Sasori- El calor está afectando a la arcilla. No puedo moldearla bien. Antes de poder hacer nada, la arcilla perdería su efectividad, un.
Por eso seguía insistiendo con aquella puerta. Parecía ser que la habían reforzado por fuera con algo que no iba a ceder fácilmente... Quizás habían reforzado aquello con un sello y por eso aún aguantaba tan bien. Tosió un par de veces, el humo inhalado le hacía sentir que cada vez le costaba más respirar.
- Tenemos que irnos de aquí, en este sitio no vamos a hacer nada -dijo Sasori finalmente.
- ¿Irnos a dónde? -preguntó Deidara confundido.
- Está claro que aquí no hay salida, mientras más rato estemos aquí intentando algo que no va a resultar, peor lo tendremos. Cuando queramos seguir otro plan, seremos pasto de las llamas. -dijo Sasori- Debemos intentar buscar otro lugar.
- La habitación aquella era un infierno de llamas -dijo Deidara siguiendo a Sasori, que se había puesto a caminar hacia el pasillo- ¿Cómo quieres que encontremos algo?
- Es mejor que sentarse a esperar a quemarnos, ¿cierto? -dijo Sasori abriendo la puerta de la primera habitación.
Dentro las llamas habían devorado gran parte de la habitación. Ante la sorpresa de Deidara, Sasori se adentró en el interior para observar con más detalle la habitación. El crujir de los cimientos se había hecho un ruido presente en la mayoría del tiempo, denotando que éstos se estaban resintiendo por aquello. Levantó la vista al techo de la habitación y vio como un trozo de madera se desprendió cayendo en dirección a Sasori. Iba a avisarlo cuando Sasori se apartó a tiempo. Frunció el ceño y acabó entrando él también en la habitación, no quería que Sasori se llevase él solo el mérito y además, si él también colaboraba, ambos irían más rápidos. Después de breves segundos, comprobaron lo que habían temido.
- Aquí tampoco, un... -dijo Deidara y se puso a toser debido al humo. No podría aguantar si seguía respirando aquel aire cada vez más viciado.
- Sigamos. Ahora no podemos pararnos -dijo Sasori saliendo de la habitación y dirigiéndose a la otra habitación.
- Sasori no danna, ¿crees que habría algunas escaleras para subir a un segundo piso, un? -preguntó Deidara siguiendo a Sasori.
- Si había unas escaleras, lo más seguro es que se hayan consumido -dijo Sasori- Este edificio se va a caer cuando menos lo esperemos. Además la temperatura ha aumentado considerablemente... Tenemos que encontrar una salida YA.
Intentó abrir la puerta de la siguiente habitación pero al parecer la cerradura se había atascado. Deidara apartó a Sasori y seguidamente propinó una bestial patada a la puerta, que se abrió con brusquedad. Ambos entraron sin perder un segundo, empezaron a mirar la habitación a velocidad frenética. Si es que había una salida, sólo podía estar allí... Si no estaban sentenciados. La incredulidad cruzó el rostro de Deidara, repentinamente empezó a toser de nuevo y se quedó con una rodilla apoyada en el suelo. Maldición... los ojos le picaban y sentía su garganta seca, como si estuviese ardiendo al igual que la habitación.
- Jah... No hay salida, un. -dijo Deidara.
Deidara volvió a empezar a toser, su respiración se había hecho más sonora, denotando que cada vez era más clara la falta de oxígeno. No podía ser... Era imposible que todo les hubiese salido perfecto a los que incendiaron el lugar. Deidara no iba a aguantar mucho más, la inhalación de monóxido de carbono estaba siendo demasiado para su sistema respiratorio. Él resistiría más, pero únicamente hasta que alguna llama le prendiese y acabase por carbonizarlo.
De repente notó algo que le hizo girar la cabeza hacia una estantería en llamas, se acercó lentamente y se quedó quieto, como si esperase algo. Deidara le miró extrañado, no entendía que pretendía hacer ahora el pelirrojo. Sasori se desabrochó la capa y la tiró al suelo.
- Oi, ¿quieres hacer que hayan más cosas para quemar? -dijo Deidara cogiendo la capa antes que una llama lograse prenderla
- Tú dedícate a poder respirar hasta que yo termine, ¿de acuerdo? -dijo Sasori seriamente.
Para sorpresa del rubio, Sasori empezó a empujar la estantería en llamas hacia un lado, con las manos al descubierto. Pero a pesar de estar casi quemado en su totalidad, el escritorio que había en el otro lado le impedía mover la estantería. Lanzó un improperio, se dirigió al otro lado y con el aguijón que salía de su estómago partió la mesa en dos. Apartó los escombros hacia otro lado dejando el suelo libre de obstáculos. Escuchó un ruido por encima de su cabeza y vio como un trozo de madera ardiente se precipitaba hacia él. Con el aguijón lo desvió hacia otra punta de la habitación y volvió con decisión al lado de la estantería y volvió a empujarlo. Esta vez, aunque de manera lenta, empezó a moverse hacia el lado. Deidara estaba aún confundido, no sabía si era por haber inhalado tanto humo, pero aquello no le parecía lógico de manera alguna. De repente vio la luz: detrás de aquella estantería, había una ventana tapiada. Los tablones cubrían la ventana impidiendo que se filtrase la luz, pero a pesar de eso, Sasori había notado una breve corriente, así que aquella habitación no estaba sellada herméticamente. Logró apartar totalmente la estantería, echó un vistazo rápido a los tablones, estaban clavados con clavos, no sería rápido quitarlos a mano. Debería hacerlo de manera bruta, empezó a clavar aquel aguijón repetidamente en la madera y después de unas cuantas veces estaba lo suficientemente rota como para poder retirarla. Deidara tiró un kunai una vez vio que Sasori había retirado la madera suficiente como para poder salir. El cristal se rompió en pedazos y sintieron como el aire entraba de manera brusca. No esperaron más para salir, aquella habitación se había estado quedando sin oxígeno y aquella entrada masiva de éste podía provocar llamaradas enormes. Cayeron en el césped del exterior mientras Deidara empezó a toser repetidamente y a tomar grandes bocanadas de aire.
- Deidara, aún no podemos parar, tienen que estar por aquí -dijo Sasori cogiendo de nuevo su capa y vistiéndose con ella.
A pesar que le costaba mucho se obligó a levantarse. Sasori tenía razón, los que habían incendiado el lugar debían estar cerca, observando que tenían éxito, y ahora que habían visto que su plan había fallado, seguramente se estarían batiendo en retirada. Ahora era el momento de atraparles y hacerles pagar por casi haberlos calcinado.
- ¿Crees que aún seguirán cerca, danna? -dijo Deidara, respirando agitadamente mientras seguía de cerca a Sasori.
- Creo que aquí tenemos a uno de ellos -dijo Sasori, repentinamente pegando un salto hacia detrás.
Delante de ellos un hombre de gesto sombrío les observaba. Sasori sacó un rollo y de él invocó una marioneta. Hubiese sacado al Tercer Kazekage, pero no creyó conveniente demostrarles tan pronto su poder, con ésa se bastaría.
Se lanzó al ataque del hombre, el cual retrocedió unos cuantos metros evitando el ataque de la marioneta. Sasori cruzó el puente, dispuesto a no dejarle huir. Entonces fue cuando Deidara se percató que Sasori se estaba avanzando y él se estaba quedando atrás. Pero es que después de haber estado a punto de morir achicharrado, sus sentidos aún no se habían recuperado. Miró levemente el agua que bajaba por debajo del puente y se sintió mareado por un momento... Maldijo que el puente no tuviese unas barandas para poderse apoyar momentáneamente. Sacudió la cabeza, ahora no era el momento de perder los reflejos y la calma. Empezó a caminar por el puente, concentrado en la otra orilla.
- Lo tiene -dijo el hombre con el que estaba luchando Sasori, mirando hacia el puente.
Un asomo de confusión se cruzó por el rostro de Sasori y seguidamente se giró para mirar hacia donde el hombre miraba y observó como, repentinamente, una segunda persona aparecía donde Deidara estaba. Como contra el que estaba luchando, éste también vestía una túnica negra con cierres con bordes blancos. Ambos llevaban máscaras que les cubrían el rostro. Deidara notó algo a su espalda y se giró con rapidez, pero no pudo evitar que aquel sable se le clavara en el abdomen. De la comisura de la boca de Deidara, un hilillo de sangre bajó hasta su barbilla. Sus ojos aún estaban muy abiertos con sorpresa y dolor reflejados en ellos, su estómago se estaba bañando de un profundo color escarlata. La persona que había atacado a Deidara retiró de manera brusca el filo del estómago de Deidara.
Sasori tuvo que hacer una maniobra de emergencia, y aún así, su marioneta perdió un brazo. Se había despistado durante un segundo y había olvidado por un momento que él mismo estaba luchando. Volvió de nuevo su cabeza hacia donde estaba Deidara, vio como aquella persona había retirado su filo, y ahora, pálido como el papel, Deidara se precipitaba hacia detrás. Hizo un ademán de ir hacia donde estaba pero de nuevo aquel hombre se interpuso en su camino, Sasori movió sus dedos de forma que su marioneta abrió la boca y una senda de agujas salieron disparadas hacia el hombre. Volvió a dirigir su mirada hacia el otro lado y entonces vio como el agua del río se había levantado, Deidara había caído al río y sus aguas se estaban tiñendo levemente de rojo mientras seguían bajando con braveza.
- Ése ya está muerto -dijo el hombre sonriendo, después de haber utilizado una armadura de hierro para desviar las agujas.
Repentinamente, ambos hombres desaparecieron, dejando allí solo a Sasori. Se acercó al río y miró... Pero era imposible que alcanzase ver nada. A la velocidad que iban aquellas aguas, Deidara debía andar caudal abajo. ¿En serio podría haber sobrevivido a aquello? E incluso si aquel golpe no lo mató, las aguas se encargarían de intentar ahogarlo y desangrarlo... Entonces una voz resonó en su mente.
- "Reuníos, tenemos información sobre la misión" -escuchó decir a la voz de Pein.
Dirigió un último vistazo al río y seguidamente sacó a Hiruko y se introdujo en la marioneta, para poner rumbo hacia un lugar seguro donde poderse poner en comunicación con los demás.
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¡Tadah! (Miru hace su aparición triunfal) Hacía tiempo que no actualizaba este fic, pero bueno, ya tocaba. A comentar de este capítulo: Kisame y su sentido de lo que es acogedor. Ya sabemos que es nulo. Después la parte de Sasori y Deidara me gustó, sobretodo la del final. Y mm bueno, creo que no sé qué más comentar, quería poner de título algo de incendio, pero entonces hacía spoilers, y no quería xD. Paso a comentar reviews (wow tengo más de uno!!!! (feliz como una perdiz))
Izu, jaja seh, es Itachi, él no exterioriza nada. Jajajaja yo le daría una piruleta a Itachi 8D Jajaja tú tienes q ser casi abonada a pr0nland. La gente lee libros de todo xD camello en camello? Juas XDDDD Pueees va a ser que Kubota está muerto, muerto xD Harry potter lol xD Menos mal que los boy scout están extinguidos! XD Claaaro está celosillo xD espero que ya se te haya ido el hipo, sino háztelo mirar, es grave
Yuuki, gracias por tu review n.n Me alegra saber que hay gente viva detrás de la red :O Jajaja si el problema no es lo que me digan los comentarios, el problema es que no los recibo xD es algo frustrante no saber si gusta o no xD
Rakita92, holaaa! Wow, leyendo hasta muy tarde, me alegra que enganche n.n Bueeeno yo creo que tanto Deidara como Sasori tienen sus cosas, por eso se soportan mutuamente. Aunque son igual de cabezotas. Seh, tendrá que ir a por Nanashi xD Sí, la relación Hidan y Kakuzu es muy divertida, me lo paso muy bien escribiéndolo xD. Yo también quiero Itachi atado, ¿dónde hay que firmar? Ale, no tardé demasiado ò.óU xD
Yari, Hola!! 8D wow 4 reviews, hacía tiempo que no tenía tantos (llora de emoción) Si, no voy a abandonarlo ò.ó Seh, un compañero de mal humor que te puede enviar al otro barrio es una bomba de relojería muy peligrosa xD sin cable rojo. (o azul… no sé… ¿qué color desactivaba las bombas? XD) Jajaja sí, tienes razón, no sé que pasa, pero parece que la gente tiene alergia a apretar el botón de submit review xD Que conste que me animaste a subir este capítulo. Gracias por leer, se aprecia muchísimo, de verdad.
Y eso es todo por esta vez.
Espero seguir viendo reviews de todos vosotros.
Un saludo.
Miruru.
