Capítulo 9.

Una bonita chica, de negra cabellera y lindos ojos achocolatados, caminaba por los pasillos del Instituto buscando llegar a la cafetería. Se había citado ahí con un apuesto joven del grado superior para tratar asuntos de "negocios". Era lunes y todos los estudiantes disfrutaban la hora del almuerzo.

Aome aún se encontraba un poco conmocionada y feliz por lo que había ocurrido el fin de semana, cuando sintió por un breve lapso de tiempo que su amado Inuyasha había estado cerca de ella, y, lo mejor de todo, escuchó su voz diciendo que la amaba. El Árbol Sagrado era por todo el mejor sitio para recordarlo.

La muchacha ya casi llegaba al lugar indicado. Había dado todo un rodeo para librarse de sus parlanchinas e insistentes amigas, sobre todo después de haberles platicado sobre la invitación con el gerente de la SONHY y los planes para su historia. Claro que omitió algunos detalles, principalmente el hecho de que esa importante persona era el hermano mayor de su novio Inuyasha, que era un yōkai en toda la amplitud de la palabra, que era demasiado atractivo y se veía bastante joven para tener por lo menos 1200 años de vida (años más, años menos, no sabemos en realidad porque al principio de la serie aparenta veinte, y en la tercera película se infiere que tiene 700 años humanos cuando pasó todo lo que ocurre en el anime). Seguramente le hubieran pedido que se los presentara. Y se pusieron más insoportables cuando les comentó que hablaría, por lo menos algunas veces en el descanso intermedio, con el atractivo y simpático Shinosuke Takahashi, nieto del "excéntrico y poco conocido" gerente de la SONHY.

******************** Flash Back **************************

¿Cómo te fue el sábado? — preguntó Ayumi con curiosidad a Aome en cuanto se vieron a la puerta de entrada al Instituto, el lunes siguiente por la mañana.

¡Muy bien! ¡Es fenomenal! — dijo emocionada a sus amigas, pues las otras dos ya las habían alcanzado —. Piensan hacer mi historia un anime y televisarlo. ¡Es tan…! — pero Yuka la interrumpió.

Eso suena bastante interesante pero… — la miró escrutadoramente — ¿Es el gerente de la SONHY tan bien parecido como Takahashi?

¿Qué? — fue la reacción de la joven, y miró a sus compañeras con la boca abierta —. ¡Oigan, — contestó visiblemente molesta — pensé que había cosas más importantes en la vida que hablar únicamente de hombres!

¡Pues claro que es importante fijarse bien en un chico! — continuó Eri —. Takahashi es uno de los "solteros" más y mejor cotizados del Instituto… guapo, inteligente, educado y… millonario — y miró a su amiga con picardía —. Houjo es bien parecido, pero Takahashi es mejor. Puedes divertirte un poco si quieres, que Inuyasha no se enterará.

¡¿QUÉ DIJISTE? — Aome se puso furiosa después de hacer gesto de verdadera incredulidad, cambiando su expresión por la de "enorme presencia maligna" —. ¡¿SIGUEN PENSANDO EN ESAS COSAS? — casi las mata de un paro cardíaco.

¡Aome, cálmate! — le dijo Ayumi con miedo mientras Yuka y Eri se escondían atrás de ella. Algunos curiosos las miraron y sonrieron —. Sólo es una sugerencia, no es para que te enojes así.

La expresión de la pelinegra retornó a la calma. "No creí que a ellas les importaran tanto los chicos" pensó al recuperarse. Dio un bufido. ¿Quién diría que sus amigas podrían ser tan tontas?

Chicas, por favor — les dijo mientras se dirigían al aula donde tomaban clases —, no me hablen de chicos para mi ¿quieren? Yo volveré con Inuyasha, así que no fastidien.

Pero Aome, es que… — iba a decir Yuka.

¡Salgan con él si quieren! — volvió a molestarse —. ¡Conquístenlo, a él y a todos, no me importa! ¡Pero ya déjenme en paz! — entró como fiera y se acomodó en su banca, dedicándoles un gesto desdeñoso.

Eri pensaba decir algo más para hacer entrar a su amiga en razón, más la llegada del profesor interrumpió su conversación.

*************************Fin Flash Back ***************************

Bueno, sus amigas habían comprendido, aunque sea un poco. Pero aún así eran tan insistentes. Y Aome entendió el por qué.

Shinosuke Takahashi era asediado por muchas chicas, varias de ellas compañeras suyas del grado superior, pero ninguna le había echado el lazo. Aparte de apuesto, el joven era muy educado y amable, aunque a veces se mostraba frío (aprendió muy bien de su "abuelo"); no cedía tan fácilmente ante las muchachas locas. Las trataba con respeto, pero nunca, a nadie, le había pedido que fuera su novia; esa era la información que sus amigas muy "amablemente" le consiguieron cuando hacían sus investigaciones sobre los mejores y más asediados chicos del Instituto (jajaja, que ocurrentes). Así que Aome recibió muy duras miradas de todas las chicas que lo pretendían cuando platicó con él la primera vez, después de la cita de "negocios" en casa de su abuelo Sesshōmaru.

************************ Flash Back ******************************

¡Srita. Higurashi! — escuchó una voz masculina conocida que le hablaba a lo lejos — ¡La estuve buscando! ¡Tengo algo importante que decirle!

Era Shinosuke, venía con paso apurado, cruzando por el pasillo y esquivando a los curiosos. Generalmente los alumnos de grado superior no coincidían con los de nuevo ingreso, así que el muchacho había dado un rodeo para verla.

¡Hola Shinosuke! — le saludó Aome con una sonrisa en cuanto la alcanzó. Sus amigas avanzaron discretamente pero no le quitaron los ojos de encima. — Llámame por mi nombre, ahora somos amigos ¿no?

Es parte de la educación que nos ha inculcado el abuelo — le contestó él —, no quiero ser irrespetuoso — y caminó junto a ella.

Era ya la hora de la salida, así que volverían cada quien a su casa.

No te preocupes por eso — le respondió la joven sin borrar la sonrisa, mirándolo directamente a la cara —. Y, ¿qué querías decirme?

La espero… — iba a decir él pero se corrigió en cuanto la muchacha levantó un poco la ceja derecha — Te espero el próximo lunes a la hora del almuerzo en la cafetería — contestó muy sonriente —, para mostrarte los avances de Rumiko. ¿O prefieres que pase por ti a tu aula?

Algunas chicas, que escucharon lo último, casi la quieren matar con la mirada. Aome se sonrojó brevemente de sólo pensarlo "¡Mis amigas estarán peor que ahora si lo ven llegar por mí al aula!" pensó un tanto alarmada.

Eee… No te molestes — le contestó suavemente en tanto el rubor cedió un poco, aunque desvió la mirada para no delatar su bochorno —, te veo en la cafetería el lunes a la hora del almuerzo.

Bien, entonces te espero — respondió él sin dejar de sonreír, y le tomó delicadamente la mano para besársela como un caballero, haciendo que la pelinegra volviera a enrojecer más —. Nos vemos el lunes — y se despidió, sin notar que la pobre se moría de pena y algunas curiosas de incredulidad, asombro y molestia reflejado en sus rostros.

¿El rico y apuesto Takahashi se había enamorado, al fin, de una chica de nuevo ingreso? Para morirse.

¡Aome! — le dijeron sus amigas en cuanto las alcanzó — ¿Qué te dijo Takahashi? Se veía muy contento.

Eee… — respondió la aludida, y el rubor volvió a bajar "Si les digo que lo voy a ver no me van a dejar en paz" meditó antes de contestar — Nada importante, sólo negocios.

Pero ellas no le creyeron, así que no dejaron de verla escrutadoramente hasta que se apartaron para dirigirse cada quien a sus hogares respectivos.

******************** Fin Flash Back *******************************

Ese lunes… Shinosuke se encontraba esperándola en la puerta de la cafetería. Varias chicas estaban observándolo atentamente como diciendo "¡Mírame a mí!", pero él… ni las pelaba. En cuanto vio que Aome llegaba fue a alcanzarla. Llevaba bajo el brazo izquierdo un elegante portafolio de fina piel negra con el escudo de la familia.

Srita. Higurashi, la esperaba — y le ofreció el otro brazo —. Permítame por favor.

Eee… — Aome volvió a sonrojarse, "Si que Sesshōmaru los ha educado bien" meditó al momento —, no te molestes… y puedes llamarme por mi nombre, yo no me enfado por eso — y le sonrió tímidamente.

Lo siento — se disculpó él haciendo un breve gesto apenado y volvió a tomar una actitud "más normal" de acuerdo al lugar en donde estaban —, entonces… Aome, acompáñame por favor. Esto va a interesarte.

Gracias — dijo la pelinegra con una sonrisa más abierta, y el rubor bajó de sus mejillas —. Busquemos un buen lugar — agregó al entrar a la cafetería —. ¡Ahí hay uno! — señaló una mesa al fondo y se sentaron para platicar a gusto.

Yo invitó — dijo el muchacho en cuanto se acomodaron y una mesera iba a tenderlos —. Por favor nos trae dos sodas, ¿o prefieres algo más? — continuó dirigiéndose primero a la mesera y después a su acompañante.

La soda esta bien, gracias — contestó ella —. A ver, ¿qué es eso tan importante que ibas a mostrarme? — le preguntó en cuanto la mesera se alejó.

Chicas y chicos curiosos los observaban. Un muchacho, tal vez compañero de Shinosuke, le gritó desde otra mesa:

¡Te gusta la carne fresca!, ¿verdad Takahashi? — y mostró una mueca de burla, tal vez esperando a que alguien más lo apoyara.

El aludido no le respondió. Únicamente le lanzó una mirada intimidante por un momento, parecida a las de su "abuelo", mientras la pelinegra se apenó ante el comentario. El "gracioso muchachito" no dijo nada más ante la mirada tan dura de Shinosuke.

No les hagas caso — le dijo el joven Takahashi, volviendo a sonreír, como si nada hubiera pasado —, a veces son tan molestos.

Pues… — Aome estaba como tomatito recién cosechado, bien coloradita de las mejillas.

¡Olvídalos! — observó el joven haciendo un gesto con la mano —. No vale la pena que te preocupes por lo que piensen los demás. Mejor revisa los dibujos de Rumiko… ¡Son geniales!

Así que la pelinegra observó los maravillosos dibujos que había hecho la hermana de su nuevo amigo. ¡Parecía que estuvieran vivos!, eran tan idénticos a sus amigos del Sengoku, a Inuyasha, a Sesshōmaru y… a ella misma.

¡Uau! — exclamó mientras le daba un nuevo sorbo a la soda que ya les había llevado la mesera —. Tu hermana es una gran artista.

Siempre le ha gustado dibujar — respondió Shinosuke complacido ante la cara de asombro de la joven —. El abuelo contrató a un buen profesor para que le diera lecciones, pues está muy consciente que ella tiene un talento natural.

¡Son magníficos! Se ven tan reales… — continuó Aome observándolos con más detalle —. Y a todo esto, ¿cómo va lo demás? — preguntó levantando la vista para mirarlo de frente.

Ya estamos en ellos — dijo el muchacho, también muy contento —, la producción avanzará sobre estos bocetos para animar la historia y crear el ambiente. ¡Será un éxito, ya lo verás! — se veía muy emocionado.

Estaban tan absortos en su plática que ni cuenta se daban de las chicas que los fulminaban con la mirada. Parecían una pareja de novios, aunque ninguno de los dos tuviera esa intención. Así son las cosas.

Por cierto — volvió a preguntar la muchacha después de que se terminaron la soda, su imaginación la había llevado momentáneamente al inicio de todo, cuando vio a Inuyasha por primera vez en el Árbol Sagrado —, ¿podemos platicar de otras cosas que… me interesan?

¿Y qué quieres saber? — le contestó Shinosuke mirándola escrutadoramente con sus ojos cafés, tan parecidos a los de Kohaku y Lin... se dio cuenta de que la pelinegra se desconectó de la realidad por un instante.

Pues… tengo curiosidad — Aome se sonrojó por enésima ocasión, aunque esta vez no desvió la vista —. ¿Tú sabes que pasó con Inuyasha?

¡Ah! Es cierto — hizo gesto de meditarlo —. El abuelo… bueno, en realidad el señor Jaken, nos habló de él — fue su respuesta volviendo a sonreírle —. Viéndolo desde ese punto serías como mi "tía abuela".

¿En serio? — ella abrió los ojos de asombro.

Si, porque te casaste con él — contestó el joven como si fuera lo más lógico, sonriendo abiertamente.

¿Y…? — continuó expectante la muchacha — ¿Cuándo será eso?

Es una larga historia — la miró con picardía —. No puedo contarte todo porque será aburrido para ti, en cuanto regreses con Inuyasha, ya saber que ocurrirá.

Aome se sintió feliz en su interior. Lo importante es que sí volvería con su amado para unir definitivamente sus vidas, más allá del tiempo y de lo que pudiera decir la razón.

Creo que tienes razón — opinó hablando otra vez con tono de satisfacción.

Lo que si te puedo decir es que su vida fue larga… y hasta enterró a sus bisnietos.

¿Pues cuántos años vivió? — quiso saber la joven, abriendo nuevamente los ojos como platos de la sorpresa.

Creo que… no pasó de la primera guerra mundial — agregó Shinosuke encogiéndose un poco de hombros.

¿¡Tanto!

Alégrate… luchó por su país bajo las órdenes de mi abuelo. — continuo diciendo él — Después de tu "muerte" se puso muy triste. El pozo se selló definitivamente y ya no pudo regresar a esta época… — se quedó un poco pensativo — bueno, no se a que época por el cambio de dimensión.

Aome se mareó al escuchar eso… "¿Cambio de dimensión? ¿Mi muerte?".

Eso suena… muy macabro — contestó al fin —. Pensar que voy a morir allá antes de nacer acá…

No te atormentes — le dijo Shinosuke con su pícara sonrisa —. Mejor disfruta el momento aquí y ahora, que ya te llegará la hora de volver atrás.

Nuevamente tienes razón — terminó de decir la muchacha, después de meditarlo brevemente, y le sonrió.

Ya habría tiempo para volver, por ahora su presente era el lugar en donde se encontraba y su futuro estaba en el pasado dimensional, al lado de Inuyasha.

Es tarde ya — se levantó Shinosuke al consultar su reloj —, así que mejor te acompañó a tu aula — y la tomó de la mano para ayudarla a ponerse de pie —. Por cierto, Rumiko me dijo que los dibujos son para ti.

¡Muchas gracias! — le contestó ella al tiempo que se levantaba también, tomada de su mano —. Pero, ¿no llegarás tarde a clases?

Descuida, tenemos taller de Literatura moderna y estamos leyendo tu novela — le respondió él mientras abandonaban la cafetería, ya sin tomarse la mano, poniendo brevemente los ojos en blanco —. A nuestra profesora le pareció que tienes un estilo interesante de escritura. Por algo ganó el primer lugar en esta etapa. Lo demás es… historia.

Y le sonrió, con esa sonrisa traviesa muy parecida a la de Lin, lo que hizo que Aome recordará algo más y, sólo para estar segura, en lo que atravesaban el pasillo con rumbo al aula de ella (una vez más varias chicas la vieron con odio), volvió a hablar:

Una última pregunta por hoy — dijo mientras llegaron a la puerta del aula —. ¿Kohaku y Lin, los de mi historia, se casaron con la anuencia de Sesshōmaru? ¿Son tus antepasados y Sesshōmaru prometió protegerlos?

Fueron dos preguntas — volvió a sonreír Shinosuke —. ¿Tú que crees? — le respondió guiñándole un ojo —. Bueno, nos vemos pronto para almorzar en cuanto tenga novedades.

Se despidió con un amable gesto de la mano mientras Aome, con el portafolio bajo el brazo, pensaba "Pues creo que sí". Y sonrió también al despedirse.