Ninguno de los siguientes personajes es de mi propiedad. Pertenecen a la grandiosa Rumiko Takahashi. Lo que sí es mío es la historia, hecha sin fines de lucro, sólo para entretener.


La herencia de la Luna.

Capítulo X. Tierra.

Miraba a su alrededor totalmente intrigado, sus sentidos estaban experimentando algo distinto. Olores desconocidos, la textura sólida bajo sus pequeños pies, los sonidos de otras criaturas, el paisaje tan extraño: Ahora las nubes estaban arriba, no a sus pies o al alcance de sus manos.

Y en la lengua tenía una rara sensación a causa de los olores intensos, casi palpables en su lengua. Asqueándolo un poco.

—¿Qué te parece, Sesshomaru? Aquí es donde se lleva a cabo la verdadera acción— su padre parecía alegre y animado. Inhalaba profundo mientras estiraba los músculos y daba un rápido vistazo a los alrededores.

Él en cambio, seguía intentando acoplarse a ese lugar, probablemente se le notaba incómodo, porque el hombre que lo había llevado ahí lo tomó en brazos y lo alzó a su altura —No pongas esa cara, hijo. No querrás pasar encerrado toda tu vida en ese palacio. Sé que es extraño, pero pronto te acostumbrarás. ¿Quieres entrenar con papi, no?

"Entrenar" esa palabra le gustaba, asintió con la cabeza y harto de ser cargado comenzó a levitar, esperando que con eso el mayor al fin lo soltara.

—¡¿Por qué tú y tu madre son tan huraños?!— InuTaisho hizo un puchero resignado y soltó a su hijo, quien lentamente descendió de nuevo, haciendo una mueca cuando sus pies redescubrieron la textura rígida en ellos.

—Se llama tierra, mira— el mayor se agachó, tomó un puñado de dicho sustrato y lo dejó caer lentamente frente al pequeño que miraba atento todo lo que él hacía —. Esta tierra a veces se mezcla con la sangre y el sudor, hacen un aroma totalmente distinto.

Los ojos más jóvenes brillaron cuando su imaginación recreó el aroma. Trayéndole tiernos recuerdos y sentimientos de búsqueda de aventura. Una pequeña sonrisa traviesa se posó en sus labios y provocó la sonrisa del mayor.

—Creo que lo entiendes— la sonrisa de InuTaisho se borró por un momento e hizo un gesto más serio —, hay otra cosa hijo: Los humanos, Sesshomaru, hu-ma-nos— remarcó con sus labios cada sílaba —son impredecibles y misteriosos. Débiles y de vida corta pero nunca debes confiarte de ellos…

Sesshomaru ladeó la cabeza un poco confundido. El discurso del mayor era demasiado complejo aún para que él comprendiera. Veía los labios de su padre moverse, hacer gestos que iban de la seriedad a la diversión. Aburrido.

Después de algunas pláticas y actividades el día llegó a su fin y él estaba elevándose de nuevo hacia las nubes. Abrazado al cuello de su padre miraba por encima de su hombro, a la distancia y sobre la tierra, divisó una figura que temblaba aterrada al verlos a ellos subir. Le provocó desconcierto y asco. Sus extremidades eran similares a las suyas pero había algo en la esencia ajena que era notoriamente distinto. Chasqueó la lengua y cerró los ojos, al despertar probablemente estaría en su palacio, en la comodidad del hogar y lejos de esas extrañas criaturas que temblaban cual hoja de papel desgarrado.


Palabras: 499

Letra del día: T

Cuando la inspiración me ataca debo aprovechar y escribir así que también les traigo esta bella actualización. Gracias a quienes me siguen acompañando: Mi hermosa Yumipon, y a quienes se suman a la aventura les invito a dejar review, en mi perfil tengo un link a un enlace en donde encontrarán ayuda para redactar un review que les ayuda a expresar lo que los escritos (no sólo míos) les provoquen.

Ahora, este capítulo me quedó algo corto para lo que quería expresar, pero parte del reto es mantener en 500 palabras o menos cada idea. Aun así me siento satisfecha, espero sea de su agrado. Nos estamos leyendo, gracias por leer hasta acá.