"Sweet Little Things"
Por Vejibra Momiji (Lady Padme)

"Los recuerdos permanecen en tu mirada,
Cuando te alejas de mí para suspirar en el viento,
Cuando observas mis ojos sin mirar en ellos,
No sabes que ese recuerdo, me tortura, me quema,
Eres mío, solo mío".

9. Celos:

Los copos de nieve caían suavemente contra la tierra nevada, con su manto blanquecino cubrían los rincones olvidados de la tierra alguna vez fértil, los ojos castaños permanecían en la distancia, observando, esperando... buscando. Sin embargo su espera no fue premiada, pronto la oscuridad lleno los rincones de lugar.

Pronto las pequeñas luces de la villa se iluminaron para calentara los hogares, con un suspiro de decepción, la muchacha de cabellos oscuros entro en su hogar para ayudar a su abuela a preparar la cena de la noche.

--

Zuko despertó a la tenue luz nocturna, en las sombras sus ojos dorados brillaban intensamente mientras abrazaba con mayor fuerza a la muchacha recostada a su lado, escondiendo su rostro entre sus cabellos castaños, envuelto en el aroma femenino que lo hipnotizaba.

Un leve movimiento del abultado vientre de dio la señal que el bebe se encontraba algo incomodo, por lo que la muchacha abrió sus ojos lentamente, apretando su mano contra la piel de su vientre, acariciando aquel lugar, quería brindarle seguridad a su hijo, incluso antes de su nacimiento, talvez era de las pocas promesas que podía hacer en su condición.

-"¿Te sientes mejor?"-

-"Si..."- su voz era suave, algo cansada –"lamento a verte preocupado de esa manera"-

-"Temía que algo podía sucederte... o al bebé"- cerró sus ojos –"Song dijo que es normal... muchas mujeres pueden sufrir de contracciones en el séptimo mes de embarazo"-

-"Septimo mes..."- cerró sus ojos –"recién estoy comenzando el séptimo mes... no puedo creerlo"- acaricio su rostro –"pero bueno en realidad… en una semana comienza el séptimo mes oficialmente, dos meses más y estaremos realmente acompañados por el bebé"- sonrió –"solo no debo tener presiones algunas..."-

-"Lo lamento tanto..."-

-"¿Porqué?"-

-"Desde el inicio… este embarazo… no ha sido de los mejores para ti, hemos estado huyendo desde el principio, si el pueblo..."- calló sus palabras –"cuando te desmayaste el otro día pensé que algo estaba mal, siempre has estado algo delicada... yo, siento que es mi culpa..."-

-"Shhh..."- sonrió levemente –"creo que me encontraba algo cansada, Song dijo que era normal, además no olvides que, talvez me siento así de agotada porque..."- la muchacha no sabía como expresarlo, sus mejillas se colorearon de un intenso rojizo –"hemos estamos activos este mes..."-

-"Si... eh... lo lamento..."- Zuko escondió igualmente su rostro en su cuello, el color carmesí de sus mejillas era más notorio en su piel pálida –"hablando de eso, Song dijo que no era recomendable continuar... porque, bueno..."- su rostro empezó a cambiar de color.

-"¿Zuko?"-

-"Podríamos ocasionar un parto prematuro..."-

-"¿Qué cosa?"- Katara abrió sus ojos asustada. –"por ello talvez es que en mi pueblo estaban las reglas... de que nosotros no..."-

-"Lo lamento, insistí tanto y cuando lo conseguí... bueno arriesgue muchas cosas, me deje llevar por mis deseos"-

-"No esta bien... no eres el único, supongo que ahora debemos ser cuidadosos... de mantener nuestras manos lejos el uno del otro..."-

-"Al menos por el bien del bebé..."-

-"Bueno... supongo que esta bien..."- ambos se miraron, un leve movimiento en el vientre de Katara le indico que era hora de la cena –"debe tener hambre... y la verdad yo también"- sonrió débilmente, realmente se encontraba cansada, últimamente todo su cuerpo dolía, sus pechos estaban grandes e hinchados, su espalda adolorida, sus pies parecían a verse inflamado; cerró sus ojos algo frustrada, era normal, se repetía constantemente, toda mujer padecía las mismas cosas.

-"Te traeré la comida, Song dijo que debes descansar hasta recuperar todas sus fuerzas, recalco que el malestar de sentir calor es normal... y incrementa más esas posibilidades por que el bebé es mío..."-

-"Bueno... te espero para que podamos cenar tranquilamente"- Katara se reclino un poco para sentarse, mientras Zuko se levantaba y salía de la habitación en busca de la cena.

Tratando de acomodar el almohadón donde recostaba su cabeza, topo algo filoso en el suelo que corto inmediatamente su dedo, algo asustada reclino su dedo contra su boca en busca de aliviar el dolor, retirando con cuidado el almohadón, encontró un pedazo de cerámica con extremos afilados, encontró uno manchado de sangre y se dio cuenta en que lugar se había lastimado, con cuidado tomo el objeto y lo coloco lejos de ella.

Entonces algo la estremeció mientras observaba la sangre recorrer suavemente la piel de su dedo. Un mal presentimiento, enfrió sus sentidos mientras su corazón se agitaba rápidamente, en aquel instante no pudo identificarlo, solo podía comprender que algo estaba a punto de ponerla a prueba.

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Soldados recorrían los rincones del templo, una joven mujer de ojos claros, en ropajes verdes se reunió rápidamente con uno de los soldados.

-"¿La encontraron?"- sus ojos desfallecían con el temor.

-"No..."- el soldado miro a sus pies –"Señorita Suki, nosotros... nosotros lo lamentamos"-

-"No se preocupen, hace mucho tiempo que sus heridas sanaron... sabía que pronto intentaría huir, ella es así, independiente, fuerte... solo deseaba..."-

-"Protegerla un poco más"- el soldado murmuró –"era demasiado joven para soportar lo que ella soporto"-

-"Hemos visto cosas peores..."- cerró sus ojos –"estamos en guerra"- apretó su puño –"pero sus heridas... algunas estaban aún frescas"-

-"Pero ella debe encontrar su destino, así como tu tienes el tuyo Suki"-

-"Yan Eon"- se arrodilló levemente ante la anciana mujer –"¿Dónde se encuentra Guan - Yin?"-

-"En camino a completar una misión especial..."- Suki parpadeó varias veces tratando de comprender las palabras de la anciana mujer –"necesito de tu ayuda" – cerró sus ojos antes de continuar –"las tropas de Azula están avanzando a los límites de un pequeño pueblo en el sur, necesito que contactes a todos los hombres que se encuentran escondidos en el templo y los lleves al palacio del loto en las montañas, donde la señorita Guan-Yin... necesitamos que vayas a ese pueblo y saques a una familia... solo a esa familia, ellos serán importantes para lo que nos espera"-

-"¿Pero y los demás?"- sus ojos se encontraban aterrorizados –"No puedo abandonar a los demás cuando Azula llegue a sus manos"-

-"Ellos estarán bien, la gente del pueblo, Azula ira a ver a esa familia... la señorita Guan-Yin lo vio en una visión, están en camino donde ellos, esta familia es importante, debes llevarlos a la casa de la señorita Guan-Yin, solo por tres noches después deberán ser encaminados a un pueblo en el norte donde estarán seguros, hasta que el destino lo diga."-

-"Pero..."-

-"Mi querida niña... no temas por la gente del pueblo, ellos estarán bien te lo aseguro"-

-"Yo..."- sus ojos observaron el suelo, respirando profundamente miro a la anciana mujer –"¿cómo se llama la familia a quién debo buscar?"-

-"La ama de la casa, se hace llamar Madame Wu..."-

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-"¿Estas seguro de que no podemos quedarnos más tiempo?"- sus ojos azules brillaban con intensa preocupación mientras mecía al niño de siete meses de edad entre sus brazos.

-"No no podemos..."- Sokka observó la media luna brillaba sobre el cielo azul, mientras las montañas se encontraban cubiertas de una intensa nieve –"no quiero arriesgar la vida de nadie más, no podemos quedarnos más tiempo"- miró sus cosas –"además consiguieron un lugar para nosotros, donde podemos ocultarnos lo que resta del invierno, es un lugar seguro... le llaman el palacio del Loto... ¿o era el templo del loto?"- se sentía un poco confundido.

-"No Sokka, iremos a un templo, no al palacio del loto, ese es el lugar donde dicen vive la vidente que sabe de la existencia del nuevo avatar" – miro al niño entre sus brazos –"las personas del palacio del loto fueron quienes encontraron el templo para que nos ocultemos..."-

-"Si..."- rasco su cabeza levemente –"dijeron que ahí se encuentran reunidos algunos soldados fieles al reino de la tierra"-

-"Estaremos seguros entonces..."- su corazón palpitaba con preocupación

-"Por un tiempo si..."- acarició la mejilla de la muchacha –"¿tienes todo listo Mayu?"- la joven movió su cabeza afirmativamente, Sokka le sonrió mientras besaba la frente de su hijo con amor. –"entonces salgamos de aquí"-

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Los pedazos de porcelana quebrantada se dispersaron por el suelo, mientras la comida se revolvía una contra otra, el sonido atrajo la atención de la anciana mujer que se encontraba en la parte trasera de la cocina.

-"¡¿Song, que rayos esta...?!"- no pudo continuar sus palabras, sus ojo se abrieron de la sorpresa y sus manos comenzaron a temblar. Delante de ellos sobre un extrañó animal de color blanco con un cuerno brillante, que se distinguía en la tenue luz del día de invierno, vestida en ropajes claros de piel blanca, se encontraba una joven de ojos grises casi azulados, con cuidado y con ayuda de un hombre joven de cabellos blancos, la misma descendió con cuidado ante la mirada atónita de las dos mujeres.

Se acerco a paso lento, como si se encontrará flotando sobre la nieve, cuando llegó finalmente a la entrada, retiro la cubierta de su cabeza, cabello negro como la noche que resaltaba sobre la pálida piel blanca y los labios rojos como la sangre, con una sonrisa suave le hablo a las presentes.

-"Ha pasado algún tiempo"-

-"¡Guan-Yin!"- ambas mujeres se arrodillaron ante la recién llegada.

De pronto un leve sonido de impresión desvió la mirada de las tres mujeres a un lado, ahí encontraron a Zuko con la mirada perdida, sus ojos abiertos, su piel pálida de la impresión. Guan-yin, sonrió tristemente.

-"Ha pasado mucho tiempo..."- inclinó su cabeza levemente –"príncipe Zuko"-

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Katara escuchó el murmullo de las voces en la casa, y el movimiento desesperado de los sirvientes y habitantes del lugar por tratar de mover cosas, en el estado delicado en el que se encontraba, se levantó con cuidado hasta acercarse a la puerta del tanami, deslizo la entrada para encontrarse con una joven mujer que caminaba a paso rápido delante de ella, Katara noto el nerviosismo en la mujer.

-"¿Sucede algo...?"-

-"¡Señorita Katara... tenemos una visita inesperada!"- aún así la mujer sonrió –"pero bien recibida..."-

-"¿De quién se trata?"- por alguna extraña razón, Katara tenía miedo a preguntar.

-"La dueña de nuestros destinos... el futuro de nuestro mundo…"- la mujer se encontraba extasiada –"la vidente"-

-"¿La vidente?"- el corazón de Katara palpitó con temor.

-"Si... Guan-Yin, Guan-Yin ha venido a esta casa..."- la mujer salió corriendo con manteles en sus manos, mientras en su interior el mundo de Katara se desvanecía lentamente, se arrodillo con cuidado mientras la presión comenzaba a bajar en sus venas. ¿Acaso está era la prueba que tanto le había preocupado, acaso olvidar a una persona era totalmente imposible...?.

Apretó sus puños, no... No debía temer nada, Zuko estaba ahora con ella, los secretos de su corazón le pertenecían solo a ella, él era su esposo. ¿Entonces porque la desesperanza llenaba su corazón intensamente?

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Zuko permanecía en la distancia de las tres mujeres que se encontraban en aquel sitio, cruzando sus brazos sobre su pecho, su mirada perdida en el vació mientras sus sentidos escuchaban atentamente.

-"Muchas gracias por el té"- agradeció la muchacha, para su edad Guan-Yin gozaba de la virtud de la sabiduría y el conocimiento, arremetida toda su vida a la voluntad de sus visiones, había aprendido a madurar más pronto que sus contemporáneos.

-"¿Desea que le preparemos una habitación para esta noche?"- preguntó cuidadosamente la abuela de Song.

–"No... En este momento no es necesario"- cerró sus ojos como meditando –"pero solo me quedaré esta noche"- sus ojos se dirigieron a Zuko –"he venido por el príncipe de la nación del fuego y su esposa"-

Zuko levanto su mirada asustado, miles de preguntas recorrían su mente, mientras sus ojos dorados se fijaban en los ojos misteriosos de color grisáceo. ¿Cómo sabía ella... que Katara era ahora su esposa, cómo podía una persona tan joven mantener la frialdad pese al pasado que conocía de ellos dos?

-"No pienses demasiado príncipe..."- cerró sus manos levemente –"olvidas que puedo leer los pensamientos del corazón..."-

-"¿Qué haces aquí?"-

-"Hace mucho tiempo no me hubieras hablado de esa forma"-

-"¿Qué haces aquí?"-

-"No tienes porque ponerte a la defensiva, joven príncipe."-

-"Olvidas que soy mayor que tú"-

-"Tu olvidas que soy la vidente del avatar"-

-"..."-

Los dos permanecieron en silencio, mientras las dos mujeres observaban asustadas la conversación entre Zuko y la joven Guan-Yin, todos sabían que la vidente no era mayor, diecisiete años la convertían en una niña prácticamente, pero en su mundo... usualmente, a esa edad muchas ya estaban casadas. Song bajo la mirada levemente, pero no la vidente, ella no era como ninguna de las mujeres presentes.

-"¿Guan... Yin...?"- una débil voz saco a todos los presentes de sus pensamientos.

-"Katara..."- Zuko murmuró débilmente, mientras sostenía a su esposa con fuerza entre sus brazos. -"¿porqué te encuentras levantada...? debes descansar por el bien del bebé"-

-"Quería... ver si era verdad, que..."-

-"Ha pasado mucho princesa Katara"- murmuró dulcemente la muchacha.

-"Guan-Yin..."-

-"¿Cómo te encuentras?"-

-"Algo... delicada, pero bien"- Katara admiró la belleza de la ahora mujer, vagamente podía recordar las facciones de infante que llevaba cuando se conocieron, tres años atrás.

-"... me alegro mucho..."- Guan-Yin se levantó con fuerza del suelo, y caminó lentamente hasta encontrarse frente a Katara, con una sonrisa en sus labios, coloco su mano sobre el abultado vientre, ante la sorpresa de la joven pareja. –"es sano... y fuerte..."- miró los ojos azules de la muchacha frente a ella, vio el sudor en su frente y el cansancio en su piel –"es la incompatibilidad de los elementos que te tienen en este estado..."- murmuró –"por ello he venido por ustedes, para que cuiden de ti, el resto de tu embarazo"- Katara abrió sus ojos.

-"No... Creo que esta..."- no pudo decir palabra alguna.

-"Si continuas sin recibir el tratamiento adecuado, podrías morir el día del parto."-

Ante las palabras la joven pareja se estremeció, Zuko apretó la mano de la muchacha con fuerza, mientras su corazón palpitaba con velocidad, Katara mantuvo su mirada en el joven, tratando de descifrar la mezclad de sentimientos que recorrían la mente del muchacho.

Guan-Yin observó a la pareja tristemente, mientras sus pensamientos recorrían hasta el cielo, donde la luna comenzaba a brillar intensamente... la primera prueba estaba a punto de comenzar, sus ojos se desviaron hacía Zuko.

"¿Podrás controlar el tumulto de tu interior?".

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-"No puedes creer lo que sientes"- sus ojos grises miraron el cielo, su cuerpo aún inocente.

-"¿Por qué no?"-

-"Porque vez en mi la imagen de un ser querido que perdiste..."-

-"¿Qué?"-

-"Yo... yo no soy tu destino, lo siento… ni la persona antes de mi lo era tampoco..."-

-"¿Entonces... yo...?"-

-"Vagamente soy una niña... pero no puedo sentir lo mismo, pero ella, ella te amará intensamente y tu a ella, es solo que no lo sabes aún"-

-"No comprendo..."-

-"Cuando mañana despierten, te sentirás mejor"-

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Abrió sus ojos asustado, encontró a Katara durmiendo a su lado, aferrándose a su cuerpo como si en cualquier momento él fuera a desaparecer, acarició su mejilla tiernamente, ella era su esposa, ella era su destino, es lo había comprendido tres años atrás cuando estuvo a punto de perderla...

Coloco sus manos sobre su rostro, lo había arriesgado todo por quedarse a su lado, cuando la beso momentos antes de su boda, sabiendo que la perdería para siempre... cuando ella salió junto a el, vestida aún en las ropas con las cuales le iba a jurar fidelidad a otro hombre...

Ambos lo habían arriesgado todo por estar juntos, para siempre, unidos por sus lazos matrimoniales, sus lazos de amor... y ahora, ahora estaban unidos por el niño que Katara llevaba en su vientre.

Sus ojos se cerraron, su cuerpo se estremecía... sabía que amaba a Katara con toda su alma, entonces porque se encontraba en aquel instante, cuando el pasado parecía venir a poner a prueba su corazón, aquella confusión latente...

Sabía que si dejaba que ese tumulto se extendiera en su interior lastimaría tarde o temprano a Katara. Cerró sus ojos llenos de frustración, con cuidado se levanto sin despertar a su esposa y salio de la habitación.

El frió de la noche helada cubrió su cuerpo semi desnudo inmediatamente, pero no importaba en aquel instante, solo quería que sus pensamientos dejarán de revolverse en su mente.

-"No es bueno despertar a la media noche"- una suave voz murmuro en al distancia. Sus ojos se fijaron en medio del pequeño jardín, donde Guan-Yin se encontraba, vestida de blanco, con el cabello negro suelto sobre sus hombros desnudos.

-"¿Qué haces aquí...?"-

-"No podía dormir..."-

-"¿Premoniciones...?"-

-"Si..."- cerró sus ojos mientras admiraba la luna llena –"sobre el avatar"-

-"¿de verdad ha vuelto, esta aquí entre nosotros...?"- desvió su mirada cuando el viento soplo levemente, cuando volteo nuevamente a encarar a la joven vidente, sus ojos dorados se abrieron de par en par. El viento soplaba suavemente sobre el cabello y la ropa de dormir de la muchacha, moviéndolos delicadamente como si ella se encontrará bajo el agua, su piel pálida era iluminada y sus labios rojos brillaban con intensidad. Las mejillas de Zuko adquirieron un tono rojo suave, casi invisible en su blanca piel.

-"Es posible... que este entre nosotros... como existe la posibilidad de que no lo este aún"- cerró sus ojos.

-"Los videntes solo juegan con las palabras, sin llegar a una respuesta clara"-

-"¿Y cuál es la respuesta clara que quieres?"-

-"Yo..."- sus ojos brillaron con algo más que curiosidad, algo que la joven vidente trato de evitar a cualquier costo.

-"Nunca me explicaste bien..."-

-"¿Qué cosa...?"-

-"Cuán doloroso puede ser amar a alguien"-

-"..."-

-"Príncipe... cuando me conocieron, tres años atrás, estaba destinada a lo que soy hoy día, es para lo cuál nací... todos tenemos un destino para cada uno de nosotros, es como son las cosas, es así como funcionan las cosas"-

-"Entonces no podemos ser guías de nuestros caminos..."-

-"En parte si... en parte no..."-

-"¿Eso que significa?"-

-"¿Crees que todo lo que sucedió en tu vida fue una mera coincidencia... cada detalle doloroso, cada detalle alegre... cada momento de amor, de dolor, de perdón...?"- cerró sus ojos mientras extendía su mano tratando de atrapar el viento entre sus dedos –"no, Zuko, todo sucede por una razón"-

-"..."-

-"En este momento... lo único que quiero hacer es protegerlos, como mi destino lo ha predicho"-

-"¿Fue por ello... que hace tres años nos conocimos?"-

-"¿Tu que crees?"-

-"Yo..."-

-"Guan-Yin"- una voz fuerte y seria, se escucho en los oscuros pasillos, interrumpiendo las palabras de Zuko, puedo observar como un brillo nuevo se reflejan en los ojos de la muchacha al escuchar aquella voz, un brillo que nunca antes había visto.

-"Sano..."- murmuró dulcemente la joven.

-"Ya es muy tarde"- murmuró el joven hombre que salía de las sombras, de cabello blanco, sus ojos eran verdes esmeraldas, lo cuál sorprendió a Zuko era la manera tierna y casi delicada con la que se acerco a la joven para ayudarla a subir los escalones para salir del jardín.

-"Será... mejor que descanses... tenemos que realizar un largo viaje"- murmuró la muchacha, mientras era arropada cuidadosamente por su protector, antes de salir de la vista de Zuko ella lo miró intensamente, casi represivamente –"no soy tu madre Zuko..."- desapareció tras la esquina de una habitación.

El muchacho permaneció mudo de palabras, a que se refería con ello Guan-Yin, el sabía perfectamente que ella no era su madre... que era lo que trataba de decirle... estaba a punto de regresar a su habitación cuando encontró un par ojos azules que lo miraban fríamente.

-"Katara..."-

La muchacha no respondió tan solo regreso a recostarse en el futon y sin palabra alguna se durmió dándole su espalda al joven muchacho. Zuko sin decir nada se recostó junto a la muchacha.

--

Los ojos dorados brillaron con satisfacción, mientras observaba al pueblo frente a ella consumirse hasta las cenizas, cubiertos en ropajes más cálidos para el invierno, los soldados que se encontraban al mando de la soberana de la nación del fuego, lo destruían todo mientras la risa cruel de Azula se escuchaba entre los gritos, los llantos y sollozos de la gente del lugar.

Tan extasiada como se encontraba Azula, Kanaye dirigió al ejercitó junto a ella, observó como un soldado se acercaba rápidamente donde ellos se encontraban.

-"¿Encontraron a la familia?"-

-"No... No hay nadie... al parecer salir unos días atrás... no sabemos nada de ella"- la mano de Kanaye sostuvo con fuerza el cuello del soldado hasta comenzar a estrangularlo. Azula se encontraba pasos atrás observando lo que hacía Kanaye al soldado.

De pronto podía escuchar las voces de las dos ancianas detrás de ella, susurrando su nombre y los beneficios que tendría su pudiera darle un heredero a la nación del fuego, sus ojos se enfocaron intensamente en Kanaye, él era uno de sus hombres más fieles... tan fieles como un cachorro león podía ser a su amo... tan fiel que la deseaba hasta quemar su propia alma con sus deseos, podía verlo a diario en su mirada, en sus ojos... sonrió con satisfacción... por ahora era lo único en lo cuál el podía conformarse.

-"Mátalo Kanaye... por su incompetencia"- murmuró seriamente Azula, mientras se movía de la vista del pueblo. Después de escuchar como la sangre salpicaba en la distancia, sonrió para ella que Kanaye era capaz de cualquier cosa por ella... solo por ella –"no importa ya... encontrar a esa adivina, ha gastado gran parte de mi valioso tiempo... pensé que sería una buena idea, que con ello podría alcanzar al avatar, pero en fin..."- apretó su puño.

-"¡Su majestad!"- un soldado traía entre sus manos a un hombre anciano junto a una niña que lloraba con fuerza.

-"¿Acaso no dije que no quería prisioneros?"- enarco una ceja –"¡Maténlos!"-

-"¡NO!"- grito el anciano hombre –"tengo... tengo datos que le podrían interesar"- Azula detuvo sus pasos, mirando al anciano con cierta curiosidad.

-"¿Esos... serían?"- bajo una rodilla para encarar al aldeano herido... miro a la niña. –"Dímelo... o la decapitaré ante tus ojos"-

-"No... No por favor a mi nieta... se lo suplico"-

-"Bien... dime esos datos en este instante, si no quieres ver la cabeza de la niña rodar en la nieve"-

-"... hace unos días... vinieron soldados... se llevaron a la familia Wu... al bosque... no se sabe a donde pero si siguen el camino al norte pueden encontrar... lugares donde..."-

-"Abuelito... no... No les digas... ¡ahhhh!"- un soldado jalo el cabello de la niña con fuerza sosteniéndola de esa forma.

-"Por favor mi nieta..."- el anciano lloraba desconsoladamente –"los fieles a la vidente... todos ellos, están ocultos entre los bosques verdes... en invierno es imposible encontrarlos, pero se sabe que están ahí... ellos ocultan al avatar, es su deber"- Azula sonrió victoriosa, esto era algo totalmente nuevo, encontrar al avatar escondido entre unos a fieles a una... ¿vidente?

-"Y... ¿cómo se llama dicha vidente?"-

-"Guan-Yin..."-

-"Ya veo... traidores que se alzan bajo un nombre..."- miró al anciano –"muchas gracias por la información amable hombre, tendrá la recompensa que merece"- se levantó del suelo para caminar hacia su transporte sin antes murmuran al soldado a su lado unas palabras –"maten a la niña primero, luego al anciano"-

-"Como ordene su majestad"-

Mientras se alejaba con Kanaye a su lado podía escuchar la voz del anciano gritar desesperado mientras escuchaba el grito desgarrador de la niña. Kanaye apretó sus puños y dientes.

-"¿Acaso me consideras cruel Kanaye?"-

-"Te dio la información que querías... no era necesario acabar con él y la niña..."-

-"Te estas volviendo blando... además... es un traidor, los traidores a tu gente se merecen el castigo de la muerte"-

-"¿Es lo que planeas con tu hermano...?"-

-"No... Su muerte... su muerte voy a disfrutarla lentamente por cada segundo que dure..."- sus ojos brillaron con crueldad –"necesito que averigües algo…"-

-"Lo que desees Azula..."-

-"¿Quién es esta... vidente que tanta fama he escuchado que tiene?"-

--

Mai observó la ventana que daba al gran jardín de su casa, después de la muerte de su esposo, el jardín se veía algo desolado; aquel lugar era su lugar secreto, donde podía sentarse y relajarse a diario cuando estaba embarazada... ahora que estaba de vuelta en casa podía darle cuidados necesarios para que volvieran a crecer las plantas.

Aunque no estaba segura... usualmente nunca había sido buena con las plantas. Observo como los sirvientes terminaban de vestir a Haru con ropajes de la nación del fuego, mientras el joven hombre mantenía su mirada en la nada.

-"¿No te gustan?"-

-"El rojo no es exactamente mi color..."-

-"Yo creo que resaltan tu rostro un poco más..."-

-"Talvez los moretones de mi rostro, y las heridas del látigo de Azula en mis brazos, espalda y piernas."-

-"Lo único que deseaba era obtener información"-

-"En mi pueblo el traidor lo paga con la muerte"-

-"En mi pueblo es lo mismo..."-

-"¿Por qué me tratas de esta forma... que soy para ti...?"- sus manos se encontraban con grilletes al igual que sus pies, sin embargo se encontraban a una distancia prudente que le permitiera caminar y mover sus manos con libertad... pero eran símbolos de su esclavitud, nunca podría huir, los grilletes eran de metal. Los maestros tierra no pueden controlar el metal... todavía no... En su caso.

Mai se acercó lentamente su cabello oscuro completamente suelo, que caía sobre su ropa, que dejaba al descubierto más piel de lo que a Haru le hubiera gustado ver. Tenía que admitir que ella... pese a la mirada fría que sus ojos reflejaban, era realmente hermosa... desde la textura de su piel pálida, hasta las curvas de su cuerpo.

-"¿Por qué te has quedado sin palabras...?"- sonrió misteriosamente... en lo que su boca podía formar una sonrisa.

-"Mai..."- aquella voz hizo que su cuerpo se estremeciera –"¿qué quieres realmente de mi...?"- apretó sus puños –"¿soy un esclavo, un prisionero, un traidor?"- cerró sus ojos –"¿quieres torturarme hasta que confiese y traicione a mis aliados cercanos... o...?"- sus mejillas tomaron un leve tono rosa –"¿soy el esclavo que va a complacerte en tu cama?"- Mai detuvo sus pasos –"¿acaso soy eso... nada más que un juguete sexual para satisfacer tus necesidades?"- sus ojos brillaron –"porque si eso es lo que quieres, que te complazca en la cama, que te toque en cada rincón de tu piel para hacerte gritar en éxtasis"- su respiración era agitada –"!entonces solo ordéname que te lleve a la cama para jod!"-

El sonido de una cachetada se escucho por todos los pasillos alejados de la habitación, Mai mantenía su mano contra la mejilla de Haru, sus ojos llenos de ira e indignación ante las palabras del joven muchacho.

-"¡Llevenselo!"- gritó molesta a unos sirvientes junto a ella –"¡No le den agua ni pan durante tres días!..."- se acercó a él, acercando sus labios a su oreja murmuro tristemente.

-"Solo quiero... un amigo"- se alejo lentamente –"pero si eso no puedo tener... entonces no necesito nada de ti..."

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El viento soplo suavemente sobre los rostros cálidos de Zuko y Katara mientras ellos se preparaban para dejar el que había sido su hogar durante dos meses, con cierta tristeza, Song abrazo a Katara cariñosamente mientras le daba algunas pequeñas recomendaciones que debía seguir para mantener en cuidado su salud.

Después colocando una capa sobre su cuerpo, ella subió al caballo avestruz junto a ella que se encontraba cubierto de ropajes rojizos cálidos por el invierno, Zuko con mucho cuidado subió detrás de ella para sostener las riendas del animal, viajarían de esa forma, Katara no estaba en el estado adecuado para ir sola por su cuenta en un caballo avestruz.

Sus ojos azules observaron con cierta pena mientras se alejaba del que había sido su hogar, durante casi dos meses, las siluetas de Song y su abuela desaparecían entre el basto color blanco a medida de que se alejaban.

-"¿Vas a continuar sin hablarme?"- preguntó el muchacho con cierto recelo a lo que Katara se mantuvo muda de palabras. –"bien..."- murmuró algo molesto mientras trataba de mantener sus brazos alrededor de su esposa de forma protectora. Era su deber después de todo.

El viaje era largo, al menos según ellos recordaban, así que mientras se mantenía en los brazos cálidos de su esposo, sin pronunciar palabra alguna poco a poco Katara comenzó a inundarse en el mundo de los sueños...

Al final solo quería un instante de paz.

--

"Sus ojos azules se abrieron, para encontrar un basto campo de trigo frente a ella, un poco asustada se levanto colocando como de costumbre su mano contra su vientre, el pánico la invadió cuando encontró que su abultado vientre no existía, en su lugar tenía el abdomen plano y duro como antes de su embarazo.

La desesperación comenzó a formarse en su corazón, comenzó a buscar desesperada, corriendo por todo el basto campo, tratando de encontrar a su bebé, su corazón palpitaba con fuerza... entonces se detuvo.

Frente a ella se encontraban jugando varios niños, son exactitud tres niños, dos varones y una niñas. Pronto el temor que sentía desapareció, acercándose a paso lento y calmado donde los niños, ellos detuvieron su juego para observarla y reír, uno de ellos se hecho a correr mientras la niña y el niño se quedaban atrás.

La niña con una sonrisa en sus labios, solo miró a Katara con sus ojos... en aquel instante no pudo descifrar el color, pero la misma solo sonrió y comenzó a correr detrás del otro niño, dejando al pequeño detrás de los dos.

Katara se arrodillo frente a el, podía observar por el tamaño de su cuerpo que no era mayor a ocho años, el niño la miró dulcemente como si ella fuera la razón de su existir, lo que impresionó a Katara era el color intenso de sus ojos, un color entre dorado y azul, algo violeta dado el brillo del sol en el cielo.

Cariñosamente acarició la mejilla del niño, quién en respuesta solo sonrió, para después salir corriendo, dejando a la muchacha sola en sus pensamientos.

-"Es un lindo niño..."- murmuró de pronto una voz a su lado.

-"¿Es mi bebé...?"- preguntó a la extraña que se encontraba junto a ella, podía sentir el calor humano irradiar de esa persona, pero por alguna razón Katara no podía regresar a mirarla... sin embargo, por el tono de aquella voz, no era mayor a los quince años posiblemente.

-"¿Tú que crees...?"-

-"El color de sus ojos... creo... no estoy segura..."-

-"Entonces no debes preguntar lo que no comprendes aún..."-

-"No puedo comprenderlo... él me sonrió..."-

-"Los tres niños te sonrieron, como cualquier otro niño lo haría, ellos están llenos de amor, esperanza, paz... son la nueva generación, son el futuro de todos nosotros" – el tono de aquella voz era suave, incluso infantil, pero sus palabras eran tan sabias como el tiempo.

-"¿Por qué estoy aquí...?"-

-"No lo sé..."-

-"Me siento segura aquí..."- los ojos de Katara observaron la nada.

-"Este es mi lugar secreto..."- murmuró la voz con un tono de alegría.

-"¿Así...?"-

-"Si, desde hace mucho que llevo esperando este momento..."-

-"¿Qué momento...?"-

-"Conocerte..."-

-"¿Eh...?"-

-"Mira... las sonrisas de los niños..."- el viento soplo intensamente llevándose con ella el eco de la voz a su lado, con risas infantiles que llegaban a sus oídos, Katara observó su vientre, todavía plano, tratando de comprende porque había visto a los tres niños, tratando de comprender que significaba...

Cerró sus ojos recordado la voz de la misteriosa joven a su lado, era en cierta forma parecida a la voz de Guan-Yin pero diferente... parecía por un instante... no estaba loca, negó con la cabeza, mientras continuaba su camino por aquel basto lugar... tratando de encontrar los niños, especialmente al niño de los preciosos ojos.

De pronto un sentimiento de seguridad la asaltó... estaba segura, si aquel niño... era su hijo."

--

-"Despierta Katara... debemos descansar para la noche..."- abrió sus ojos, observando detalladamente el rostro de Zuko frente a ella, si... las facciones eran similares, en cierta forma, pero no podía asegurarlo, aquel niño de su sueño, era más pequeño, más inocente... sus ojos un una mezcla entre el dorado y el azul... un color violeta... sonrió acariciando su vientre, no estaba del todo segura pero su instinto plenamente le podía confirmar que esperaba un niño.

-"Es un niño..."-

-"¿Qué...?"-

-"El bebé... es un niño..."- sonrió a su esposo. Quién mantenía la mirada un poco confundida ante la declaración de su esposa.

-"¿Cómo puedes estar segura...?"-

-"Tuve un sueño..."-

-"Katara, los sueños no pueden confirmar si el bebé será un niño o una niña..."-

-"No ahora estoy segura, tenía mis dudas, pero era mi instinto materno lo que me decía que posiblemente el bebé era un niño..."-

-"Katara, el instinto no puede confirmar que vayas a tener un niño o una niña..."- trataba ser un poco racional ante lo que su joven esposa le estaba confesando, para ser sincero estaba emocionado con la idea de que su primer hijo fuera un varón, pero no podía descartar la idea de una niña, que también anhelaba intensamente en su interior; sin embargo era natural en el orgullo paterno muchas veces que deseará el primer hijo siempre fuera un niño, era una exigencia instintiva...

-"¿Por qué no puedes creerlo...?"-

-"Si algo aprendí en mi vida es que nada esta predestinado... siempre la vida cambia, aunque muchas veces no la queramos."-

-"Creéme, siento que el bebé es un niño..."-

-"Katara..."-

-"Confió en mi instinto..."-

-"Entonces creo que comenzaré a pensar en nombres para un niño..."- besó suavemente su palma, parecía sus preocupaciones habían sido olvidadas por el momento. –"cambiando de tema... no quiero que consideres a Guan-Yin una amenaza"-

-"No la considero una amenaza... de ella no me preocupo"- el rostro de Katara se ensombreció. –"sus intenciones son buenas después de todo... recuerdo vagamente como era ella, pues la primera vez que la conocimos, ninguno de los dos tenía alguna clase de relación intima... solo éramos compañeros de viaje..."- sus ojos se ocultaban detrás de su cabello –"pero ella es diferente ahora, ya no luce como una niña..."-

-"¿Katara...?"-

-"Confió en ella... en quién no confió es en ti"-

-"¿En mi...?"- Zuko frunció el ceño, algo exasperado –"¿no confías en mí?"- apretó sus puños –"¿no te he demostrado los últimos tres años que eres lo más importante en mi vida?"- estaba comenzando a molestarse –"lo deje todo por ti, Katara, mi mundo entero solo por ti…"- el tono de su voz parecía acusatorio.

-"¡Nadie te pidió que hicieras semejante sacrificio!"- bajo molesta del caballo avestruz, sin molestarse por el malestar que esto le ocasionó a su cuerpo, especialmente a sus ya hinchados pies.

-"¡Katara no tienes que comportarte de esta forma!"- gritó el muchacho tratando de seguir a la joven, a pie, en medio de la nieve. Guan-Yin no podía escuchar la conversación entre la joven pareja, ni el conflicto que se estaba formando, porque se encontraba ya descansando en sus aposentos.

-"¿¡Qué no me comporte de que manera!?"-

-"¡Tan infantil!"-

-"¿¡Acaso me vez como una niña!?"-

-"¡No, no lo hago!"- sostuvo su brazo para que ella lo encarará, en el proceso fue algo agresivo en sus movimiento, obteniendo de su esposa un ligero gemido de dolor.

-"¡Suéltame, me estas lastimando!"- gritó molesta la muchacha, encarando a su esposo, los ojos azules brillando con furia –"¡No quiero que te me acerques de ahora en adelante, dormiré en una tienda sola!"-

-"¡Como quieras!"- Zuko se alejó molesta de ella, estaba cansando de sus celos incontrolables, de su inestabilidad emocional, patio la nieve con furia, mientras se alejaba para armar su tienda con cuidado. Mientras Katara con la ayuda de algunos hombres de Guan-Yin pronto armo la suya y colocó fuego junto a ella... cuando se acostó entre las pieles de dormir, no pudo evitar llorar desconsoladamente hasta el amanecer.

--

Guan-Yin observó son serenidad la actitud de la joven pareja de esposos, con un poco de preocupación en su semblante, era el bebé de Katara quién importaba en aquella situación, sin embargo al momento la madre no dejaba la tensión a un lado, parecía que incluso aumentaba con la presencia de su esposo.

-"Sugiero que Katara venga conmigo en el carruaje... es por su seguridad"-

Los ojos azules de Katara observaron a la vidente con cierto asombro, mientras está sonreí suavemente, con un leve movimiento de la cabeza Katara aceptó, el resto del viaje, se encontraría junto a la vidente y sin mirar a su esposo se levanto para empacar sus cosas.

Zuko observó a Guan-Yin mientras su corazón se aceleraba lentamente, la joven muchacha frente a él, mantenía la mirada segura, sin ni siquiera parpadear.

-"Anoche tuve una visión..."-

-"¿Fue dolorosa...?"-

-"Siempre lo han sido, toda mi vida... creo que eso fue lo que primero te impresionó, la primera vez que me conociste"-

-"Nunca había visto a una persona sufrir esa cantidad de dolor en segundos..."-

-"No me duele físicamente..."- la muchacha señalo su corazón –"duele aquí porque soy un ser humano..."- después señalo su cabeza –"y duele aquí porque un ser humano no esta hecho para soportar el futuro que a todos nos aguarda y tratar de comprender que este puede cambiar como el abrir y cerrar de nuestros ojos."-

-"Es lo que todavía no comprendo..."- cerró su puño –"una vez me dijiste que todo lo que sucedió en mi vida, desde el abandono de mi madre, se supone que debía suceder..."-

-"Así es..."- sus ojos encontraron los de Zuko –"así como el hecho de que tu padre dejará para siempre marcado tu rostro con la vergüenza, así como tu tío se convirtió en tu guardián y maestro..."- cerró sus ojos –"así como el hecho de que tus ojos se cruzaron con Katara la primera vez que la conociste... en aquel instante aunque no lo supieran, sus vidas estuvieron entrelazadas hasta llegar al momento del hoy"-

-"Ella... es mi vida..."-

-"Aseguraté de que siga permaneciendo como tal..."-

-"¿Qué estas insinuando...?"-

-"Todavía necesitas aprender tantas cosas..."- Guan-Yin se levantó con cuidado acercando su rostro junto al de Zuko, sus mejillas se tinturaron ligeramente –"para la edad que tienes... no sabes controlar las emociones..."- depositó un beso en su mejilla, acariciando con la palma de su mano la otra. -"no te dejes engañar por las apariencias y la confusión... por tu bien, por el bien de todos..."- se alejó de él, caminando hasta salir de la tienda para ordenar que todo fuera empacado.

-"Guan-Yin... yo..."- trató de detenerla, sin embargo ella no regresó a mirarlo.

-"Shhh... No es el momento"- después desapareció de la vista de Zuko, el ex príncipe se mantuvo en su sitio, confundido de sus acciones, confundido de las palabras y acciones de Guan-Yin, confundido de sus sentimientos. Apretó sus manos contra su cabeza, deseaba en aquel instante tener a su tío con él.

--

El carruaje de Guan-Yin era mucho más cómodo que viajar en el caballo avestruz y mucho más seguro ahora que una tormenta de nieve se había desatado, en cierta forma, eso la preocupa intensamente, especialmente porque profundamente aún quería preocuparse por su esposo.

-"Él estará bien..."-

-"¿Qué?"-

-"Es un maestro fuego... puede calentarse solo."- las mejillas de Katara se sonrojaron intensamente ante las palabras de Guan-Yin.

-"Eso espero... porque por un buen tiempo va a hacerlo solo"-

-"¿Aún estas molesta con él?"-

-"No quiero ser ruda, pero no creo que te convenga..."-

-"Esta bien Katara, solo no te exasperes demasiado... por el bien del bebé..."-

-"Mi hijo..."-

-"¿Tu hijo...?"-

-"Creo que el bebé es un varón"-

-"No lo confirmes todavía..."-

-"¿Por qué no...?"- acarició su vientre con cariño –"puedo sentirlo... en mi interior, en mi corazón, el bebé... esta unido a mi"-

-"Si... pero... ¿cómo puedes asegurarlo?"-

-"Tuve un sueño..."-

-"¿Una visión?"- de pronto Guan-Yin se encontraba muy interesada, la conversación no era casual, ni era la confirmación de Katara sobre que su bebé era un niño... quién podía comprender tanto sobre sueños que ella misma, durante todo su vida los había visto, los había comprendido y los había visto ser cumplidos, sin embargo por experiencia propia sabia, que el tiempo... podía ser muy caprichoso.

-"He tenido sueños... muchos desde el inicio de mi embarazo..."- Katara colocó su mano sobre su frente, sus ojos azules brillaban con inconformidad.

-"¿Muchos?"- estrecho sus ojos un poco intrigada –"¿Cómo eran...?"-

-"Bastante confusos..."- miró a la vidente –"pero el último... en el último vi a un niño con unos ojos preciosos, sentí que era él, que él era mi bebé"-

-"Katara... los sueños, las visiones pueden tener diferentes significados... incluso diferentes líneas de tiempo si no sabes comprenderlas, ver a un niño de ojos preciosos, no implica que este sea el bebé que esperas..."-

-"¿Por qué no?"-

-"El tiempo siempre se mueve y nos habla en metáforas y analogías... es difícil comprenderlo... he vivido mi vida en ellos y aún no puedo descifrarlos"- apretó su puño –"como las visiones sobre el avatar..."-

-"El avatar..."- sus ojos se abrieron de par en par –"el siguiente en la línea es el agua... alguien de la tribu de agua..."-

-"Lo he investigado, especialmente desde que iniciaron las visiones más fuertes..."- sus manos comenzaron a temblar –"casi he muerto en muchas de ellas... pero, siempre me dicen palabras sin sentido, señales cosas... frases, sin embargo se que la luna cometió un error que se convirtió en nuestra oportunidad de salvación..."-

-"¿Yue, Yue esta involucrada?"-

-"No lo sé... su espíritu es protector por naturaleza, protege a los seres que ama... y ella es leal, leal con todo su pueblo, pero no comprendo porque..."-

-"¿Dejó que toda la tribu de agua fuera atacada y este a punto de ser borrada del planeta?"- el dolor inundaba las palabras de Katara, sus ojos llenos de sufrimiento, Guan-Yin observaba en detalle el delicado estado emocional de la muchacha, no podía dejar que sufriera.

-"No puedes evitar que las cosas sucedan como tal Katara, sin embargo puedes intentar pelear y de ese modo... moldearlo"-

-"No puedo comprenderte... aún después de tantos años, es difícil hablar contigo"-

-"Antes era un poco inmadura Katara, ahora hablo como debería hacerlo... ¿acaso alguna vez no consultaste a un adivino, muchos de ellos dan vuelta en sus palabras y a veces es confuso comprenderlos?"-

-"Madame Wu..."-

-"Ella predijo que te casarías con un poderoso maestro, ¿no es así?"-

-"Pero pensé que se trataba de Aang... aunque estaba confundida en un principio, realmente, consideré que Aang se volvería mi esposo, pero... eso fue antes, antes de..."-

-"De que el muriera..."- Guan-Yin cerró sus ojos –"debía a verlo conocido... no solo soñar con él"- sonrió tristemente –"el día que el murió mis visiones se volvieron más dolorosas, era lo peor que podía suceder, pero en parte lo comprendo, como vidente, el dolor del futuro cayó en mis hombros..."- cerró sus ojos –"pero... como vez las cosas cambian, al final del camino de esa predicción, Katara terminaste junto a un poderoso maestro... solo que él no era la persona que esperabas"-

-"Dude por mucho tiempo... al menos ese día, estaba tan confundida de lo que acababa de hacer"- se sonrojó fuertemente- "estaba a punto de casarme con alguien más... alguien que confiaba en mi... y yo, yo..."-

-"Te dejaste llevar..."-

-"Cuando Zuko entró y me confesó todos sus sentimientos, me sorprendí, yo lo amaba pero estaba a punto de casarme con alguien más, Zuko no era exactamente en ese momento lo que esperaba"- era una confesión, una verdad –"yo..."-

-"Era lo que tu corazón llamaba..."- Guan-Yin sonrió.

-"Lucharé por él"-

-"¿Disculpa...?"-

-"Es mío... ten eso cuenta"- jamás en su vida Katara se había sentido con tantos deseos de reclamar lo que era suyo, los celos la invadían intensamente, pero era la verdad, Zuko ante todas las cosas era su esposo, solo de ella, y el padre del bebé que esperaba...

-"Entonces... lucha... lucha por él, con él... Katara porque vienen pruebas y tendrás que ser muy fuerte para soportarlas"-

-"¿Qu...?"- no pudo terminar su pregunta porque en ese instante, el carruaje se detuvo y Guan-Yin descendió rápidamente, un hombre ayudó a Katara a salir mientras sostenía su espalda, cada día se volvía más duro mantener el embarazo, especialmente con siete mes...

-"Bienvenidos"-

Catara abrió los ojos, frente a ella se encontraba un hermoso palacio, escondido entre los altos árboles cubiertos de nieve, Zuko se acercó su lado, instintivamente tomando su mano, en aquel instante lo único que ella deseaba, por el bien de Zuko, por el bien del bebé, era que ese momento durará para siempre.

"Continuará..."


Notas: Quería seguir escribiendo algo más... pero bueno, debo dejar muchas cosas para el próximo capítulo, jeje. Katara en realidad tuvo muchos altos y bajos emocionales, pero creo que es normal considerando que esta en el último trimestre de su embarazo... lo que debe doler mucho, recuerdo cuando mi prima estaba así... XD bueno pero al final lo valió de verdad, continuando Zuko esta verdaderamente confundido jaja, pero esa es la idea, sobre Guan-yin, como todo vidente creo que es un misterio, no dejaba de escuchar su voz como si se tratara de una mujer adulta cuando claramente ni siquiera ha llegado a los dieciocho años. Bueno un saludo a todos, muchas gracias a las personas que continúan dejando reviews y leyéndola pese a la tardanza que tomo en escribir la historia, nuevamente disculpas por ello... pero mi vida es un poco... "loca" con trabajos de la universidad y mis propios conflictos emocionales xDDDD. En fin muchas gracias por todo y nos vemos el próximo capítulo que nos esperan explosivas sorpresas!! Lo prometo, va estar muy bueno xD hasta yo lo espero pronto!! Jeje. Muchos besos y nos vemos!. Ah… los dejo con una carta en especial.

"A todos mis lectores y fans de Zutara"

En los últimos meses, nuestros esperanzas y deseos han subido y bajado, sea por el final de la serie y los cambios que han sucedido en la misma, muchas cosas buenas y según el comic... otras un poco penosas, sin embargo así es la vida, se que parece un cliché de algo, pero son cosas que pasan, jeje. Cuando me comencé a interesar en la pareja de Zuko y Katara lo hice porque ambos personajes me parecen excepcionalmente apasionados, y eso es un punto clave en todo lo que me gusta. Me gustan los amores prohibidos de alguna forma, o aquellos que tienen una posibilidad un poco remota de terminar juntos, es instintivo en mi, sin embargo cuando me fijo en estas parejas, y me gusta escribir, dibujar y imaginar sobre ellos, pienso en la pasión que desprenden ambos personajes; esto sucede con Zuko y Katara, cualquiera que sea la decisión final de los creadores, me siento contenta de que me gusten ellos dos, son en todo el dibujo, la mejor pareja que puede a ver, porque aunque no lo crean así muchas personas, están hechos el uno para el otro. En cuanto al final, no importa porque todos nosotros, quienes creamos en el fandom, somos los que mantenemos vivos aquellos que nos agrada, debo admitir que en un principio estaba algo triste pero eventualmente me emocioné. ¿Por qué?, al final esta pareja es mía, vive en mi imaginación y puedo hacer lo que desee ahí. Hay mucho que explotar con Zuko y Katara y nadie ha dicho que nos hemos rendido aún, siempre habrán los fans y eso mantiene vivo a un fandom para siempre. En cuanto a mi, disfrutaré de escribir sobre ellos y la dualidad de su amor, porque me siento feliz, me hace feliz y se que a muchos les agrada lo que hago, así que muchas gracias a todos, estemos en pie y continuemos adelante porque el final de la serie no significa el final del Zutara sino el comienzo que todo fan puede darle a la pareja, después de todo no existen límites a la imaginación y creanme... hay mucho aún que descubrir.

Con cariño
Vejibra Momiji (Lady Padme)

¡Nos vemos en otra ocasión!

Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, tanto Zuko como Katara, así como otros personajes de la serie "Avatar" pertenecen a Nickelodeon y sus respectivos autores; los personajes inventados aquí, me pertenecerán a mí. La historia no tiene ningún fin de lucro, tan solo es por entretenimiento.