- Si paras ahora, te juro rey estúpido, que será un hecho que te mataré.- dijo Judal en un susurro violento, pegado a su cuerpo.
Sinbad se había sentado de golpe, casi tumbando al Magi sobre él, quien había logrado sentarse en las piernas del mayor, enroscando las suyas en su cintura, quedando completamente expuesto. Se había agarrado de los hombros de Sinbad para no caer hacia atrás en el brusco movimiento.
Y es que Sinbad estaba francamente desesperado.
Tenia a Judal completamente desnudo, excitado y cabreado por la interrupción; y del otro lado de la puerta lo tenía a Ja'far, quien seguro ya estaría comenzando a preocuparse por su silencio.
No quería parar ahora. Tenía a Judal a su merced, completamente dispuesto y entregado, y justo ahora iba a parar? No podía hacerlo. Sería un crimen.
Pasó una mano por la espalda de Judal, logrando que este se arqueara, contento con el tacto. Fue descendiendo hasta encontrar su trasero, que acarició concienzudamente. El Magi gemía en su oído, poniéndolo aúnmás duro.
- Sin?
Metió la mano entre ambos glúteos, buscando. Judal hundió sus dedos en su carne, sobre la ropa. Logró dar con sus testículos. Maldición, era realmente lampiño. Ni un solo vello. Lo tocó solo apenas, con la punta de los dedos; Judal se enroscó con más énfasis en sus piernas, haciendo sonidos extraños. Parecía que ronroneaba. No podía ser posible que ese tipo fuese tan sensual…
- Sin, contesta…
- Estoy bien, Ja'far. Te pedí por favor que no me molestaran.- cómo le había costado formular esa frase sin que se le notara en la voz lo excitado que estaba. Judal lo miraba sonriendo.
- Lo sé, y lo siento, pero es que…
- Ah…
- Sin?
Maldito Judal. Había elegido justo ese momento para lamer su oreja, de arriba hacia abajo, enroscando la lengua en el lóbulo; inconscientemente, movió la pelvis hacia adelante, haciendo que Judal casi estallara en carcajadas, de no ser porque al notarlo tapó su boca con ambas manos. Como castigo, rozó con el dedo la entrada del menor.
Sinbad entrecerró los ojos, viendo como Judal cerraba los suyos, mostrando todo el sombreado oscuro de sus parpados; estaba moviendo sus caderas, intentando que Sinbad lo acariciara allí de nuevo, quien había dejado el dedo quieto, sintiendo como el otro se refregaba en este. Estaba obnubilado con su falta de timidez, y su manera tan abierta de provocarlo. No había podido evitar gemir.
- Eh, si…estoy bien. Luego hablamos, Ja'far.- Judal se mordía el labio inferior, mientras se restregaba con más ímpetu sobre la mano de Sinbad.
- Pero es que ha surgido algo, y necesito verte ahora.
Qué podría haber surgido?Judal estaba sacando la parte superior de sus ropajes; no estaba haciendo nada para impedirlo, pese a la inminente amenaza de un Ja'far tan insistente. Le molestaba sobremanera que el pelinegro no pudiese emitir esos hermosos sonidos a plenitud…los deseaba tanto…
- Sin, por favor, te necesito.- ah, la voz había cambiado. Era suplicante.
Maldijo al peliblanco. Estaba buscando sexo.
Se calmó. No podía culparlo, lo tenía loco con sus cambios de humor, y seguramente pensaba que eran su culpa. Asustado, seguramente querría comprobar que su deseo seguía allí. Maldita inseguridad.
Judal volvió a lamerlo, esta vez en el cuello, mientras lo rodeaba con los brazos, tirándolo otra vez al piso con su peso. Estaba gimiendo quedamente, quejándose.
- Vamos, sácalo de aquí. Yo te necesito ahora.- eso acabó con su poca cordura.
- Ja'far, ahora no, en serio. Yo….-Judal lamía su pecho, tímidamente, mirándolo con fingida inocencia.- Luego atendemos esos asuntos, por favor.
- Está bien.- ambos suspiraron de alivio.- Pero estas bien?
- Si! Quiero decir, si, no te preocupes…solo quiero un tiempo para reflexionar.- Judal se estaba acercando peligrosamente a su erección, que estaba a punto de estallar.
- Bien, si me necesitas, búscame.
Sinbad tomó por los hombros a Judal, deteniéndolo. Este lo miro con curiosidad, mientras ambos se sentaban. El rey guardaba silencio, escuchando. Los pasos de Ja'far se alejaban.
Cuando dejó de sentirlos, se paró, dejando a Judal sentado en el suelo.
- Qué haces?.- dijo, molesto. Y bastante frustrado.
- Nada.- Sinbad extendió su mano, esperando que Judal la tomara. Este lo miró con algo de desconfianza, pero finalmente accedió. Sinbad le dio un tirón, levantándolo. Había reproche en la mirada del Magi.
- Qué…
No pudo continuar.
Sinbad lo empujó otra vez contra el escritorio, pero esta vez, lo dio vuelta con brusquedad. Dejándolo de espaldas a él. Judal apoyó ambas manos sobre la fría superficie de la mesa, inclinándose, mientras apoyaba también el pecho; su trenza quedó colgando, bamboleándose. Sinbad le separó ambas piernas a la fuerza, mientras que con sus manos abría sus glúteos, admirándolo.
Judal levantó el trasero en dirección a Sinbad.
- Te gusta lo que ves, rey tonto?.- dijo Judal en un gemido. Había girado la cabeza, y lo estaba mirando con sus ojos cargados de deseo, y si-Sinbad lo notó-algo de miedo.
- Si.- gustar era una palabra demasiado escueta. Le fascinaba.- Judal…nunca has hecho esto, verdad?
- …
- Es importante que me lo digas.- vio como el Magi volvía a mirar al frente, ignorándolo.
- No, nunca.- sabía que le había costado horrores confesarse, por lo que no tomó la oportunidad para burlarse.
- Me halagas.
Volvió a tocar ese pequeño orificio rosado, que se contrajo con su tacto. Presionó despacio, solo un poco. Metió la punta de su dedo, probando.
- Molesta.- dijo Judal. Parecía más calmado, lo cual no le gustó nada a Sinbad. Tenía miedo que ahora que por fin iba a lograr su cometido, el otro se arrepintiera.
- Ahora molesta, pero dentro de poco te gustará, lo prometo.- bien sabía que volvería a regalarle esos hermosos gemidos.
- Mmm…
Sinbad se chupó tres dedos concienzudamente, asegurándose de llenarlos bien de saliva. Esto iba a costar, y no porque no tuviese experiencia, sino por la falta de experiencia del Magi. Ardía de ansiedad de solo pensarlo…
Volvió a presionar su entrada, esta vez, introduciendo más el dedo, casi completo. Lo movió circularmente, mientras Judal se quejaba, pero se dejaba hacer, sumiso. Aprovechando que ya podía moverse con mayor soltura, metió el segundo. Entrecerró los ojos al notar que Judal abría un poco más las piernas. Sonrió.
Comenzó a sacar y meter lentamente sus dedos, mientras realizaba movimientos circulares y en forma de tijera, dilatándolo. Judal se estiraba sobre la mesa, mientras abríaaúnmás las piernas; Sinbad notó que estas le comenzaban a temblar de vuelta, al aguantar su peso en esa posición un tanto incomoda.
- Más.- pidió el Magi en un jadeo ronco. Había comenzado a moverse para penetrarse más profundamente con sus dedos. Sinbad había dejado la mano quieta, inerte en el aire, mientras era el mismo Judal quien hacia el trabajo. Su falta de vergüenza lo estaba cegando de deseo.- Hazlo más rápido, estúpido…
- No seas tan ansioso.- había dicho Sinbad en un gemido lastimero. Mientras Judal se movía, aprovechó para juntar un tercer dedo en la ecuación, que se introdujo limpiamente con los demás cuando el Magi volvió hacia atrás en su vaivén.
- Ah, asi me gusta.- rió juguetonamente, mientras seguía gimiendo satisfecho.
Le convenía dilatarse rápido, porque con todo eso, Sinbad iba a acabarse allí mismo.
No podía creer que el Magi jamás hubiese hecho eso antes. Por lo que veía, su poder de seducción y erotismo eran innatos, y jamás los había practicado, según él. Lo que significaba que con un poco de experiencia en el tema, Judal seria…sexualmente letal.
Sinbad sudaba, viendo como sus tres dedos ya entraban y salían con facilidad. Decidió jugarle una mala pasada al Magi.
Sonriendo, retiró su mano, dejando a Judal sin nada. Al notarlo, éste se volteó, con una expresión realmente molesta en el rostro. No pudo evitar reírse.
- Oye! Qué haces? Ponlos otra vez.- se quejó abiertamente.
- Que goloso eres.
- Cállate y hazlo.
En vez de obecerlo, Sinbad tomo ambas piernas de Judal, y las abrió, probando a ver si podía…si, podía subirlas al escritorio, dejando el trasero completamente expuesto. Era realmente elástico, como un gato. Judal estiró ambos brazos, incorporándose un poco, y volvió la cabeza otra vez para mirarlo. Intuía lo que se le venía.
- Sinbad…
- Iré despacio, no te preocupes.- con fiereza, retiró lo que le quedaba de ropa, dejando su erección al descubierto.
- Oh no, ni lo sueñes! Vas a matarme con eso, es demasiado grande!.- Si, quería partirlo por la mitad, pero ya. Su desfachatez solo ponía más caliente a Sinbad.
- Tranquilo.- si era como lo anterior, y Judal se soltaba una vez que le encontrara la vuelta…maldición, no podía esperar…
No le dio más tiempo a quejarse. Se acercó, pegándose a su trasero. Sentía la mirada penetrante de Judal sobre él. Que mirase, mejor.
Posiciono su glande en la entrada del Magi, presionando. Judal estiró el cuello, y sus joyas tintinearon. Lentamente, comenzó a ceder. Su miembro entraba despacio, sin apuros, permitiendo a Judal acostumbrarse. Cuando iba por la mitad, Sinbad sintió como Judal suspiraba fuertemente.
- Realmente pensé que no entraría. Duele.- lo miró con reproche.
- Es hasta que te acostumbres, aguanta un poco.- no daba más. Quería embestirlo con fuerza, pero sabía que eso solo empeoraría las cosas, sino es que las arruinaba. Debía ser paciente.
Siguieron asi unos minutos más, hasta que Sinbad logró introducir todo su miembro en el interior de Judal. Estaba tan caliente. Se quedó quieto, esperando a que el otro se acostumbrara.
- Y ahora qué?.- preguntó el otro, curioso. Notaba un poco de queja en su voz. Sinbad apoyó ambas manos en la mesa, a los costados de la cintura del Magi. Esa ansiedad que mostraba Judal iba a terminar matándolo.- Por qué te quedaste quieto?
- Quieres que lo saque?.- se retiró hacia atrás, saliendo un poco de su interior. Estaba tan estrecho…un sonoro gemido de Judal le nubló la mente.
- No! Quiero decir…no puedes meterla más adentro?
Iba a estallar.
Sinbad estaba empezando a pensar que Judal le había mentido y sí tenía experiencia en esto; en provocarlo, en excitarlo con palabras que a simple viste parecían fingir inocencia e inexperiencia…pero era imposible que supiera exactamente qué decirle para ponerlo a mil.
- No te duele?.- no podía ni hablar. Solo quería penetrarlo en forma tan fuerte que Judal tuviese la necesidad de sujetarse a algo.
- No, me siento lleno.- se estiró sobre la mesa, empujando el trasero hacia atrás, ese trasero perfecto, trabajado, pero que aun asi parecía tan delicado como el de una mujer; se estaba penetrando a sí mismo.
Sinbad lo tomó por las caderas, deteniéndolo fijo en el lugar,y comenzó a entrar y salir, despacio, enloqueciendo a Judal por la lentitud; el Magi lo quería fuerte, salvaje. Y lo iba a tener. Pero quería disfrutarlo, no iba a dejarlo ir asi nomas…
Lo penetró con violencia, pegándose a su trasero; Judal gimió fuertemente, para después reír encantado, agitado. Quería escuchar eso otra vez; volvió a repetirlo, obteniendo casi el mismo resultado, solo que la risa se entremezclaba con sus gemidos roncos, al tiempo que comenzaba él también a mover las caderas contra Sinbad.
Sinbad se inclinó hacia delante, penetrándolo más rápido; se acababa de dar cuenta que él también estaba gimiendo. Algunas gotas de sudor de su frente y su amplio pecho cayeron sobre la espalda de Judal, resbalando y mezclándose con su propio sudor; su piel de porcelana brillaba, cubierta por la fina capa de sudor que comenzaba a transformarse en pequeñas gotas que resbalaban por sus costados.
Sin saber ya que hacía, dominado por sus instintos, Sinbad lo tomó fuertemente de la trenza negra, tirando hacia atrás con un poco más de violencia de la que le hubiese gustado emplear, haciendo que inclinara el cuello y la cabeza hacia él, mientras seguía penetrándolo, y sus movimientos eran coordinados con los gemidos y el sonido del repiquetear de las joyas del Magi, chocando entre sí. Lo sintió reír quedamente, mientras apoyaba sus brazos en el escritorio.
No iba a durar mucho más.
Y de un momento para otro, sintió como Judal tomaba aire de repente, para luego emitir el gemido más erótico que le había escuchado hasta el momento; era de máximo placer, de necesidad, de felicidad. Sinbad sonrió, satisfecho. Había dado con ése punto en Judal.
Volvió a repetir el mismo movimiento, ganándose otro sonido celestial. Y otro.
- Por favor, más rápido y más fuerte, allí.- casi gritaba Judal, desesperado. Poco le importaba a ambos si alguien los escuchaba a esas alturas.
Sinbad soltó su trenza, haciendo que Judal casi se diera de bruces contra la mesa; tomó sus caderas y comenzó a embestirlo furiosamente, casi salvajemente. No podía parar. Ya no había vuelta atrás. Sentía un poco lejano los gritos de Judal, que incluso le suplicaban que lo hiciera más rápido.
Tomó la erección de Judal, acariciándola, primero despacio y después con más ímpetu; cerró los ojos, intentando aguantar solo un poco más, cuando sintió a Judal lloriquear de placer con el rostro pegado al escritorio. Y entonces estalló en un sonoro gemido, seguido de varios jadeos ahogados, al tiempo que Sinbad sentía como su mano se inundaba con el semen del menor. Lo que fue suficiente para liberar su propio orgasmo, también en un sonoro gemido, y con unas ultimas estocadas más, sentía que estaba llenándolo con litros de su semilla.
Se desplomó sobre Judal, exhausto. Creía que había llegado su final; casi no podía respirar, y sentía como Judal estaba en la misma situación. Lo sentía agitado, respirando por la boca. Aún no había salido de su interior. Ni quería hacerlo.
- Eso…eso ha sido…- intentaba articular Judal, con la voz tomada y aun algo agitado. Se incorporó sobre sus brazos, dándose vuelta, encarándolo. Tenía la cara roja, sudada, y Sinbad notó sus pupilas dilatadas en sus iris rojo fuego.- Eso ha sido maravilloso! Como es que nunca antes lo habíamos hecho?.- rió, feliz. A Sinbad le fascinaba ese sonido. Podía acostumbrarse a él.
- Mejor tarde que nunca.- rió, acompañándolo. Él también lo había considerado maravilloso, sino el mejor sexo que había tenido en su vida.
Salió de su interior, sin desearlo en realidad. Sintió a Judal quejarse.
- Te duele?.- preguntó, preocupado. Quizás si lo había lastimado.
- No, no quería que salieras.- dijo con un tono de decepción en la voz. Sino fuera porque acababa de venirse en su interior, habría tenido otra erección.- Siento algo raro…
- Ah, sí.- maldición. Iba a tener otra erección. De la entrada de Judal comenzaba a salir un poco de ese espeso líquido que se había encargado de depositar a conciencia.- vas a sentir eso por un rato, yo, ah…acabé en tu interior, asi que eso ira saliendo y…
- Qué lástima.- se giró, quedando de frente a Sinbad, aun acostado. Era increíble, pero lo estaba provocando.- No quiero que salga.- a continuación se estiró sobre el escritorio, lleno de papeles arrugados- los que no habían caído- y tocó con sus dedos el viscoso líquido que recorría su muslo.
- Siempre podemos poner más.- Sinbad estaba hipnotizado.
- Ahora?.- rió juguetón, mientras lo tocaba con una pierna.
- Acaso quieres matarme?
- Amaba a ese Judal, tan distinto del que conocía. Podía acostumbrarse rápidamente, sí que podía.
Aladdin no podía dormir. Y no era por falta de sueño.
Podía escuchar el canto de los pájaros, el viento correr por la ventana entreabierta, y nada más. Sindria parecía tan calmada que simulaba una ciudad desierta. Bien sabía que sus habitantes aún se recuperaban de la noche anterior, sobre todo los del palacio.
Giró en la cama, dándole la espalda a la ventana. Se acurrucó, abrazando una almohada. Y es que por primera vez, sentía miedo.
Estaba asustado, como nunca se había sentido. Incluso más asustado que cuando creyó que Ugo-kun se había ido para siempre de su lado.
Escondió el rostro en la almohada, como si asi pudiese esconderse también del mundo.
Sabía que algo había sucedido. Lo había notado en cuanto había despertado esa mañana, en una cama ajena, desnudo. Primero se alarmó, al no poder recordar nada; después reconoció el olor de Ali baba en las ropas de cama, tranquilizándose al instante. Y es que su confianza por el mayor era tal que jamás hubiese dudado de él. Era su mejor amigo. Su confidente.
Pero su tranquilidad duró poco, al descubrirse solo en la cama. Qué hacia él allí? Por qué Ali baba no estaba en su propia habitación? Confuso, intentó incorporarse, cuando sintió la puerta del cuarto de baño abrirse.
Su rostro se iluminó en una sonrisa al ver a Ali baba. Estiró un brazo en su dirección, apunto de saludarlo, cuando el rubio salió raudo por la puerta, sin siquiera mirarlo. Pegó un portazo al salir.
Se había quedado sólo, en el silencio de la habitación. Envuelto en confusión y miedo. Sentimientos que crecieron en su interior, carcomiéndolo, cuando llegó la hora del almuerzo. Ali baba no le hablaba, ni siquiera lo miraba. Algo en su mirada había cambiado. Parecía sombría, molesta. Y Aladdin comenzó a desesperarse cuando Mor-san se había sentado entre ambos, impidiendo que él pudiese tomar el coraje para preguntarle qué había pasado. No podía disimular su decepción.
Y ahora se encontraba allí, solo, en su habitación. No había encontrado la oportunidad para hablarle, porque había corrido de él literalmente.
Quería saber, con todas sus fuerzas, qué había hecho mal la noche anterior. Estaba desesperado. No podía dejar de pensar en todas las cosas que habían pasado juntos, los momentos felices y tristes, y en como habían sobrellevado todo eso. Juntos.
Incluso se habían separado, siguiendo cada uno su camino en su momento, pero en el reencuentro habían expresado en un abrazo todo lo que no se habían dicho con palabras. Cuanto se habían extrañado, cuanto se necesitaban. A Mor-san la adoraba, también era su amiga, pero con Ali baba las cosas eran diferentes. Le costaba entender por qué, aun.
Sintió el conocido y temido escozor en sus ojos, anunciando las lagrimas que quería evitar. No porque sintiera que llorar era de débiles, al contrario…sino porque sabia que una vez que empezara, no podría parar.
Y entonces, el valor le vino de no sabía donde.
Debía hablar con Ali baba. Tenían que solucionar esto. Ahora.
Envalentonándose antes de que las lágrimas surgieran, se paró, y caminó hacia la puerta, decidido a volver a ser feliz.
Holaaa!
Muchas gracias por sus comentarios, realmente me alegro que les guste! :D
Espero que les haya gustado este capitulo! :) haganmelo saber, si?
Nos leemos! y perdon la demoraXD
