Bajo la ducha Bella se peina los cabellos llenos de crema. El 103.10 de la radio transmite los últimos éxitos americanos. Anastasia subió al tercer puesto. Bella tira la cabeza hacia atrás llevada por ese lento correr debajo de la ducha. Una cascada de agua ligera se lleva la crema, deslizando por su cara, tocándole sus gestos, la suave piel.
Alguno toca a la puerta.
-Bella… te quieren en el teléfono.
Es Alice.
-Ya voy.- Agarra rápido una toalla y va a la puerta. Alice le da el inalámbrico.
-Habla rápido que espero la llamada de Jasper.- Bella se encierra de nuevo en el baño y se sienta en el suave cobertor del inodoro.
La voz de Rosalie es sorprendente.
-¿Estabas bajo la ducha?
-Naturalmente ¡si no entonces no habrías llamado! ¿Qué es tan urgente?
-Me llamo Emmett hace diez segundos. Dijo que le fue buenísimo conmigo. Se disculpo por lo que paso en el restaurante y dice que me quiere ver. Me pidió que esta noche fuera con él a las carreras.
-¿Que carreras?
-Esta noche van unos cuantos a la avenida La Olímpica con las motos y compiten. Velocidad, sobre una sola rueda en dos. Recuerdas, que Francesca contó que fue. Dijo que es genial. ¡Ella fue una groupie…!
-¿Groupie?
-Sí, esas que van detrás las llaman así porque se montan con una correa y se amarran así al que maneja. La regla es que deben estar de espaldas.
-¿Volteados de espaldas? Rosalie pero que, ¿te volviste cretina? Casi me lamento haberme sacrificado por ti…
-¿Sacrificada cómo?
-¿Como que como? ¡La nota y todo eso!
-¡La estás haciendo fastidiosa esa historia de la nota!
-Mientras tanto estoy castigada y no puedo salir hasta el lunes.
-Está bien, si nunca te pedí que vinieras conmigo. Solo quería un consejo. Que dices, ¿voy?
-Ir a ver a esos que corren es aun más estúpido que ir a correr con la moto. Haz como te parezca.
-Quizás tienes razón. A propósito. Le dije a Jackson que soy novia de Emmett. ¿Estás contenta?
-¿Yo? A mí que me importa. Es tu amigo. ¡Solo te dije que, según yo, si se enterara por otro, se iba a poner mal!
-Sí, entendí. Pero estuvo bien. Hasta me pareció feliz. Viste que te equivocaste. No es cierto que está enamorado de mí.
Bella se acerca al espejo. Con la toalla quita un poco de vapor. Aparece su imagen con el teléfono en mano y la cara molesta. A veces Rosalie es tan estresante.
-Bueno, mejor así ¿no?
-¿Sabes que te digo, Bella? Me convenciste. No voy a las carreras.
-¡Así es! Después hablamos.
Bella sale del baño. Pasa frente a Alice y le regresa el teléfono. Alice no dice nada, pero parece molesta, como si quisiera decir que la hermana tardo mucho con el teléfono. Bella va a su cuarto y se seca los cabellos. Entra Alice con el teléfono. -Es Jackson. Es inútil decir que va lo mismo que antes.
-Hola Jackson ¿como estas?
-Malísimo.
Bella escucha en silencio. Parece casi -una emoción para siempre-, la canción de Eros, fuera escrita para él. -Quisiera poder recordarte así…- ¿pero en qué modo, si no tiene nada que recordar? Bella renuncia a decirle. También porque Jackson le hace miles preguntes.
-¿Pero como, después de todo el tiempo que he pasado tras ella, va a salir con este? ¿Y quién es ese?
-Se llama Emmett, no sé nada más.
-¿Emmett? ¡Qué nombre! ¿Qué espera conseguir? ¡Es un violento, uno de los ladrones que vinieron la otra noche a la fiesta de Roberta! ¡Bella gente, y Rosalie está enamorada!
-Bah, enamorada Jackson… ¡le gustara!
-No, no, enamorada. ¡Me lo dijo ella!
-Sabes cuantas cosas dice Rosalie ¿no? La conoces mejor que yo. Esta noche, por ejemplo, quería ir a ver las carreras en la Olímpica… cinco segundos después cambio de idea. ¿Viste como es? Quizás dentro de un poco se dará cuenta del error que hizo y se arrepiente. Arriba, Jackson, veras que saldrá así.
Jackson se queda en silencio. Ha creído sus palabras o quizás ha querido creerlas. Pobrecito, piensa Bella. ¡Y menos mal que no estaba enamorado!
-Sí, quizás tienes razón. Tal vez todo salga así.
-Ya veras, Jackson, es cuestión de tiempo.
-Sí, esperemos solo que no se tarde mucho.- Después trata de parecer más animado. -¡Bella, te lo pido, no le digas a Rosalie de esta llamada!
-Claro, y anímate, ¿ok?
-Sí, gracias.- Cortan.
Entra Alice.
-¡No lo creo, Rosalie es novia de Emmett, que loco! ¡Y Jackson naturalmente está destruido!
-Sí, pobrecito, está detrás de ella desde hace una vida.
-¡No tiene esperanzas! Es el clásico amigo de las chicas.
Después de esta dura opinión Alice se aleja con el teléfono, pero no le da tiempo a salir del cuarto y vuelve a sonar.
-Aló. Si, hola, ya te la paso. Bella te lo pido, no tardes una hora.
-¿Quién es?
-Rosalie.
-¡Tratare!- Bella agarra el teléfono.
-¿Ya terminaste con Emmett?
-¡No!
-Mala suerte…
-¿Con quién hablabas que salía ocupado?
-Con Jackson, está mal.
-¡No!
-¡Sí, lo tomo malísimo! Pobrecito, me dijo que no te dijera, haz como que no sabes nada, ¿ok?
-Quizás no debí decirle que estaba con Emmett.
-Pero que dices Rosalie, si se enteraba después iba a ser peor.
-Podría esperar a decirle al final.
-¿Al final de qué? Podrías no haberte hecho novia y ya.
-No toquemos este tema. Entonces, he decidido que en la vida es mucho más divertido ser cretino…
-Aja, ¿entonces…?
-Entonces, voy a las carreras.
Bella mueve la cabeza. Los cabellos ahora se están secando solos.
-Bien, diviértete.
-Me llamo Emmett y me viene a buscar en un rato. Pero que dices ¿según tu debería ir y divertirme o hacerme de la que mira las carreras y se fastidia un poco?
Esto es mucho. Bella explota.
-Escucha Rosalie. Ve a las carreras, súbete a las motos, corre con ellas, ten algo con todos los violentos de este mundo pero, te ruego, no te vuelvas actriz.-
Rosalie comienza a reír.
-Tienes razón. Escucha, me debes hacer un último favor. No sé a qué hora regresare de las carreras, le dije a mi madre que voy a dormir en tu casa.
-¿Y si llama tu mama?-
-Ella nunca me llama… y por cierto, debes dejarme las llaves debajo de la alfombra de la puerta. En el puesto de siempre.
-Está bien.
-¡No te olvides! ¡Pobre Jackson! Según tú ¿debo hacer algo?
-Rosalie me parece que por hoy has hecho bastante.
Bella apaga el teléfono. Alice casi se lo quita de las manos.
-Por suerte te pedí que te quedaras poco, eh.
-¡Que puedo hacer! Escuchaste lo que ha pasado, ¿no? Te lo pido, no le digas a nadie de Emmett y Rosalie.
-¿A quien quieres que se lo diga?
El teléfono suena de nuevo. Es Tanya.
-¿Se puede saber quien se cayó dentro del teléfono?
-Hola. Lo siento, era mi hermana.
Alice va a su cuarto. Espera apenas que se cierre la puerta, después no resiste.
-Tanya no sabes la noticia. ¡Rosalie es novia de Emmett!
-¡No!
-¡Sí! Jackson está mal ¡pero te pido no le digas a nadie!-
-No claro, imagínate.- Tanya escucha el resto de la historia, ya pensando que le dirían más tarde Jessica y Stefania.
Bella sale de su cuarto. Tiene una camisa rosa pastel, abajo un pijama azul y en los pies pantuflas. Después de la ducha se recupero de la fatiga de trotar, pero no está feliz del todo. Aquella noche la dieta no le permite más que una mísera manzana verde. Atraviesa el corredor. Justo en ese momento siente girar las llaves en la cerradura de la puerta. Su padre.
-¡Papa!- Bella corre a encontrarlo.
-Bella.
Su padre está molesto. Bella se para.
-¿Que paso? No me digas que no metí bien la moto, que no pudiste entrar en el garaje…
-¡Que me importa la moto! Hoy vinieron los Huffington a verme.
Con esas palabras Bella palidece. ¿Como no lo pensó antes? Debía haberle contado todo lo que paso a sus padres.
Reneé, que apenas había terminado de lavar dos manzanas blancas preparando así la cena, llega a la sala.
-¿Que quieren de ti los Huffington? ¿Qué paso? ¿Qué tiene que ver Bella con todo?
Charlie mira a su hija.
-No lo sé. Dile tu Bella, ¿qué tienes q ver?
-¿Yo? ¡Yo no tengo que ver con nada!
Alice aparece en la puerta.
-Es cierto. ¡Ella no tiene nada que ver!- Reneé se voltea hacia Alice.
-Quédate callada, nadie te pregunto.
Charlie agarra a Bella por un brazo.
-¡Quizás no será culpa tuya, pero el que estaba contigo si tiene que ver! Felipe está en el hospital. Tiene el seto nasal fracturado en dos puntos. El hueso le ha entrado, el médico le dijo que bastaba medio centímetro más para que le entrara en el cerebro.
Bella se queda en silencio. Charlie la mira. Su hija se sorprende.
Le suelta el brazo.
-Quizás no has entendido Bella, medio centímetro más y Felipe moría…
Bella esta aterrada. El hambre se le paso. Ahora no quiere siquiera la manzana. Reneé mira preocupada a la hija, después, mirándola así de sorprendida asume un tono calmado y tranquilo.
-Bella, por favor ¿puedes contarme que paso?
Bella alza los ojos. Son claros y miedosos. Comienza con un -nada mama- y sigue adelante contándoles todo. La fiesta, los desastrosos, Jacob que llamo a la policía, ellos que hicieron como que huían pero que los esperaban abajo escondidos. El seguimiento, el BMW destruido. Jacob que se para, aquel muchacho con la moto azul que lo golpeo, Felipe que interfiere y que ese muchacho también lo ha golpeado a él.
-Pero como… ¿y Felipe te dejo con ese vándalo? ¿Con ese violento y no te saco de ahí?
Reneé esta estupefacta. Bella no sabe que responder.
-Quizás pensó que era un amigo mío, que se yo. Solo sé que después de los golpes escaparon todos y quede sola con él.
Charlie mueve la cabeza.
-Claro que Felipe escapó. Podía morir desangrado con esa nariz rota. Igual ya todo acabara con ese muchacho. Felipe lo denuncio. Hoy vinieron a mi oficina a contarme toda la historia. Dijeron que procederán por vías legales. Quieren saber el nombre y apellido de ese muchacho. ¿Cómo se llama?
-Ed.
Charlie mira perplejo a Bella.
-¿Como Ed?
-Ed. Así se llama. Al menos, siempre escuche que le dijeran así.
-¿Que, es Latino o algo así?
Alice interviene.
-¡Como va a ser latino papa! Es un apodo.
Charlie mira a las hijas.
-¿Pero este muchacho tendrá también un nombre?
Bella le sonríe.
-Claro que lo tendrá, pero yo no lo sé.
Charlie pierde de nuevo la paciencia.
-Y como yo les digo a los Huffington que mi hija sale a pasear con uno que no sabe cómo se llama.
-Yo no paseo con él. Estaba con Jacob… ya te lo dije.
Reneé interviene.
-Sí, pero después regresaste a casa en moto con él.
-Mama, si Jacob y los Huffington habían escapado, ¿cómo regresaba? Estaba ahí en la calle, de noche. ¿Qué hacía, regresaba a casa sola? Lo intente. Pero después de un rato se paró un loco con una Golf a fastidiarme, y me deje acompañar.
Charlie no cree lo que oye.
-¡Entonces a este Edward le debemos agradecer entonces!
Reneé mira molesta a sus hijas.
-No podemos dar esa imagen. ¿Entendieron? Quiero saber rápido el nombre del muchacho. ¿Está claro?- Bella se acuerda de esa mañana cuando hablaba con Alice. Era muy temprano, ella tenía sueño todavía, pero no tiene dudas.
-Ali, tu sabes cómo se llama. ¡Dile!
Alice mira a Bella alterada. Pero que, ¿está loca? ¿Decirlo? ¿Denunciar a Edward? Recuerda eso que le hicieron a Jake y muchas otras historias que ha escuchado. Le destruirían la moto, la golpearían. Escribirían cosas terribles en los muros de la escuela con su nombre y cosas que ni siquiera había hecho todavía. ¿Denunciarlo?
En un solo segundo pierde la memoria.
-Mama, yo solo sé que se llama Ed.
Bella arremete contra la hermana.
-¡Mentirosa! ¡Eres una mentirosa! Yo no lo recuerdo, pero esta mañana me dijiste como se llamaba. Tú y tus amigas lo conocen muy bien.
-¿Pero qué dices?
-Eres mala, no lo dices porque tienes miedo. Tú sabes cómo se llama.
-No, no lo sé.
-¡Sí que lo sabes!
Bella de repente se detiene. Es como si algo en su mente se hubiera abierto, aclarado. Lo recuerda.
-Edward Cullen. ¡Eso!– Bella sonríe orgullosa de ella misma -es su nombre. Lo llaman Ed.
Después mira a la hermana y cita sus palabras:
-Yo y mis amigas le decimos 10 con honores.
-Así es Bella.- Charlie saca del bolsillo una libreta donde siempre anota todo. Escribe el nombre antes de que se le olvide. Mientras escribe está nerviosa. Leyó algo que debió haber hecho, pero ya es muy tarde.
Alice mira a la hermana.
-Te sientes orgullosa ¿no? ¿No entiendes que te harán? Te destruirán la moto. Te golpearan, escribirán acerca de ti en los muros de la escuela.
-Ve, la moto ya está destruida. En los muros dudo que escriban algo, también porque no creo que alguno de ellos sepa escribir. Y si me quieren lastimar, mi papa me protegerá ¿verdad?
Bella se gira hacia él. Charlie piensa en Felipe, imagina el dolor que debe ser que te fracturen la nariz.
-Claro Bella, aquí estoy yo.
Se pregunta cuánto será verdad esa afirmación. Quizás poco. Pero sirvió en el momento. Bella, ahora más tranquila, va a la cocina. Agarra su manzana verde y la lava de nuevo. Después, teniéndola agarrada en el vacío por la ramita que le sobresale, comienza a girarla. Cada giro, una letra. Cuando la ramita se suelta, esa, aquella es la inicial de alguien que piensa en ti. A, B, C, D. La rama se suelta con un sonido seco.
Salió la D. ¿Quién conoce que inicie por D? Nadie, no le viene a la mente nadie. Por suerte no salió la E. Por un poco y sale. Pero aun si hubiese salido esa letra no se habría preocupado tanto tampoco. No tiene miedo. Bella pasa frente a su madre. Le sonríe. Reneé la mira alejarse. Esta orgullosa de su hija. Bella sí que salió como ella. No como Alice. El miedo que tiene se justifica. Alice es toda como su padre. Charlie pone su traje gris en la cama.
-Tesoro ¿me compraste la cafetera grande?
-No, me olvide.
Reneé se encierra en el baño. Pero como, piensa Charlie, lo anote en la lista del mercado. Decide no decir nada, justificando así aun más el carácter de Alice. Charlie, elige una camisa, la echa en la cama. Después lanza también su corbata preferida. Quién sabe, quizás esta noche podrá ponérsela.
Los padres salen, aconsejándoles como cada noche de no abrirle a nadie. Pronto después Bella baja en pijama y sin hacerse ver, esconde las llaves de la casa bajo la alfombra de la puerta. Quien sabe donde esta Rosalie en ese momento. En la carrera de motos en la Olímpica. Quizás contenta.
Alice esta en el corredor. Habla con Jasper en el teléfono mientras con un lapicero garabatea sus nombres y algunos corazones en una hoja. Jasper, escuchando que Alice no le responde, se intriga.
-Ali ¿pero qué estás haciendo?
-Nada.
-¿Como que nada? Siento sonidos.
-Estoy escribiendo.
-Ah, ¿y que escribes?
-Nada…- miente. -Estoy haciendo dibujos.
-Ah, entiendo. ¿Y tú dibujas cuando hablas conmigo?
-No, te escucho. Entendí todo.
-Entonces repite.
Alice suspira.
-El lunes, miércoles y viernes vas al gimnasio y el martes y jueves a ingles.
-¿A qué hora?
Alice piensa un momento.
-A las cinco.
-A las seis. ¿Ves que no escuchas?
-Claro que sí, es que no lo recuerdo. ¿Entendiste porque antes no podía hablar?
-Si porque estaban tus padres y se estaban despidiendo.
-Exacto: te decía si, aja, ehm. ¡Y tú no entendías!
-¿Cómo puedo entender si no me lo dices?-
-¿Cómo puedo decírtelo si ellos estaban enfrente mío? ¡Pero si eres terco! Tengo una idea: debemos decidir una palabra convencional para cuando no podamos hablar.
-¿Como…?
-Que se yo, pensemos…
-Podemos decir el nombre de mi escuela de inglés.
-¿Cual es?
-¡Viste que no me escuchabas! 'British.'
-Si, British me gusta.
Bella pasa en ese momento y se para frente a la hermana.
-¿Es posible que siempre estás en el teléfono?
Alice no le responde. Decide usar rápido la nueva palabra.
-British.
Jasper se mantiene por un momento perplejo.
-¿Qué pasa, no puedes hablar?
-¡Claro! ¿Si no porque diría British? Así, de la nada. ¿Entonces no lo habíamos decidido así?
-Está bien ¿pero cómo se yo que ahora no puedes hablar?
-Eh no, lo debes saber. Dije British.
-Sí, pero pensé que quizás estabas probando como sonaba.
Su discusión que no era precisamente algo como metafísica fue interrumpida de repente por la voz de una señorita de Telecom.
-Atención. Llamada local urgente para el número…
Alice y Jasper se quedan en silencio. Escuchan las primeras cifras que decidirían a cuál de los dos es el que lo están buscando. -3… 2…
Alice cubre la voz de la señorita.
-Es para mí. ¡Debe ser Tanya!
-¿Hablamos después?
-Sí, te llamo cuando termine. ¡British!- Jasper ríe. En ese caso quiere decir algo más o menos como -te quiero mucho-.
-Yo también.- Cuelgan.
Bella mira a la hermana. Extraño que haya terminado así rápido.
-Han hecho una llamada loca urgente.
-¡Me parecía! Es muy extraño que tú termines solo porque yo te lo dije. Serán papá y mamá molestos que deben decir algo y siempre consiguen ocupada la línea.
-¡Como va a ser! Seguramente es Tanya. Habíamos quedado en que hablaríamos después.
Se mantienen esperando en silencio cerca del teléfono. Listas para alzarlo en el primer timbrazo. Como dos participantes en un quiz televisivo donde debes presionar primero el botón y dar la respuesta exacta. El teléfono suena. Alice es más veloz.
-¿Tanya?- Respuesta equivocada. -Ah, discúlpeme, si ya se la paso. Es para ti.
Bella le quita el auricular de las manos de Alice.
-Si ¿Aló?
Ese sentimiento de satisfacción se vuelve rápido una pena grave. Es la madre de Rosalie.
Alice sonríe.
-No tardes tanto, ok?-
Bella trata de darle con una patada. Alice la esquiva.
Bella se concentra en la llamada.
-Ah, sí señora, buenas noches.- Escucha a la madre de Rosalie. Naturalmente quiere a su hija. -Verdaderamente está durmiendo.- Después, arriesgando como nunca: -¿Quiere que la despierte?- Bella entrecierra los ojos y aprieta los dientes esperando la respuesta.
-No, no te preocupes. Te lo puedo decir a ti.
Ya paso todo.
-Mañana en la mañana logre hacer la cita para el análisis de sangre. Así que debes decirle que no coma nada desde que se levante y que la vengo a buscar yo a las siete. Entrara a la segunda hora, si no se hace muy tarde.- Bella ahora esta relajada.
-Sí, de todas formas a la primera hora es religión…- Bella piensa que esa materia para su amiga es del todo inútil. El alma de Rosalie, entre mentiras y novios violentos, ya se perdió completamente.
-Por favor Bella, no dejes que coma.
-No señora, no se preocupe.
Bella cuelga. Alice le pasa cerca lista para adueñarse de nuevo del teléfono.
-¿Te fue bien verdad?
-Le fue bien a Rosalie. Si la atrapa ya es su problema. ¿Yo que entro en todo?
Bella prueba rápido a llamar al teléfono de Rosalie. Nada que hacer: está apagado. Es cierto. Esta durmiendo en mi casa y aquí no agarra. ¿Qué teléfono usar? ¿Pero de que me preocupo? A lo más se arriesga es ella. No me debo ni preocupar.
Bella se hace una manzanilla. Dos pedazos de limón, una bolsa de azúcar dietética y se echa en el sofá. Las piernas dobladas hacia adentro, los pies metidos bajo un cojín, donde hace más calor. Alice naturalmente vuelve a llamar a Jasper. Le cuenta la historia de Rosalie, la llamada de la madre, la mentira de Bella y tantas otras cosas que para los dos son divertidísimas. En la televisión de la sala hay muchos cambios de canal. Una transmisión de la civilización antigua, una historia de amor más contemporánea, un quiz muy difícil. Bella se queda un momento en el sofá pensando. No. Esta respuesta no la sabe. La voz de Alice llega desde el corredor, alegre y divertida. Palabras de amor se confunden dulces entre risas frescas. Bella apaga la tele. Rosalie debería regresar antes de las siete.
-Buenas noches Ali.
Alice sonríe a la hermana.
-Buenas noches.
Bella no intenta siquiera de repetirle a la hermana de no ocupar tanto el teléfono. ¿De que serviría? Se lava los dientes. Coloca en la silla el uniforme para el día siguiente, prepara el morral y se mete en la cama. Reza un poco mirando el suelo. Se encuentra distraída. Apaga la luz. Gira en la cama tratando de dormir un poco. No puede. ¿Y si Rosalie iría directo hacia la escuela? Ella es capaz de todo. Quizás amanece y hace que Emmett la lleve cuando su mama la viene a buscar acá. ¡Tonta Rosalie! Sale de la cama y se viste veloz. Se mete un suéter y un par de jeans, después va el cuarto de Alice y agarra los zapatos azules. Pasa frente a la hermana. Todavía en el teléfono.
-Voy a avisarle a Rosalie.
Alice la mira emocionada.
-¿Vas a la Serra? ¡Quiero ir yo también!
-¿A la Serra? Yo voy a la Olímpica. Donde hacen las carreras.
-¡Eh! Se llama la Serra.
-¿Y por qué?
-¡Por todas las flores que están a los lados de la calle! Por esos que murieron.
Bella se pasa la mano por la frente.
-Solo faltaba esto… ¡La Serra!
Agarra la chaqueta poniéndoselo en el corredor y trata de salir. Alice la detiene.
-Te lo pido, Bella ¡llévame contigo!
-¿Qué pasa, todas están locas ahora? Tú, Rosalie y yo que vamos a la Serra. ¿También podríamos hacer una carrera en moto no?
-Si te pones una correa fuerte te eligen ellos y te llevan detrás, anda llévate la mía, imagínate que divertido, ser la groupie…
Bella piensa en que estaría durmiendo ahorita. Todo es inútil. Se sube el cierre de la chaqueta. Le parece estar frente a un conductor de programas con un quiz todo para ella. ¿Qué vas a hacer allá? ¿Por qué vas a la Serra, entre ramos de flores para esos que murieron? ¿En esa calle donde grupos de desencadenados en moto arriesgan tener el mismo fin? La respuesta le parece fácil. Va a avisarle a Rosalie de regresar antes de las siete. Esa Rosalie que ama estar en los lugares más absurdos, que no sabe nada de latín. La Rosalie que ella ama soplarle las respuestas aun si esto le cuesta una nota. Si, ella va sobre todo por Rosalie. O al menos esto es lo que ella misma quiere creer.
-Alice, no lo repito más. Cuelga ese teléfono.- Después sale corriendo, con un gancho entre los cabellos y el corazón que extrañamente le late fuerte.
