—Esto no es posible —susurró—. Dime, ¿crees que sería capaz de hacerte daño? ¿Capaz de tocar a alguien tan puro? —le dijo directamente en su oído con voz débil.
Vio su rostro… sus ojos, recordó todo desde el momento que le había conocido. Sintió la tristeza de sus ojos, ¿era él un vampiro? Tenía una concepción diferente de uno. Ella había dicho que le encantaría conocer un vampiro y no le importaba si esto le costase la vida… notó que el momento cambia a las personas.
— ¿Tú… tú eres el que me ha estado escribiendo? —preguntó con voz entrecortada y la mirada baja.
Capítulo beteado por: Yanina Barboza (Betas FFAD)
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Capítulo 10
Mundo mágico.
POV Narrador
—No siempre, eso no es importante —suspiró—. Debemos hablar… la verdad ni sé por donde comenzar —comentó con la mirada ida, y Bella suspiró.
No lograba imaginarse nada, se sentía inquieta y preocupada, la expresión palpada de Edward era extraña y aunque intentara no podía ofrecerle una sonrisa. Aunque de algo se encontraba segura, debía pedirle perdón, no obstante -por ahora- esto no ocupaba el primer lugar de sus preocupaciones.
—Isabella… —Edward susurró con voz fría, Bella inquieta le miró a la expectativa—. Nada en este mundo es una casualidad, todo tiene un porqué, la pequeña Bella no empezó a recibir misteriosas cartas por casualidad, en este mundo nada es gratis —espetó bruscamente y Bella se estremeció—. Así que descarta la idea de que te escribieron por ayudarte a conocer aquel mundo 'extraño', ese gusto por descubrir lo desconocido está en tus venas. —Bella le miró confusa e impactada, parecía hablar en clave, Edward suspiró y balanceó su cabeza de un lado a otro—. Todo empezó en el siglo XV, con el inicio del Renacimiento el mundo se descontroló, diferentes ideales invadían el mundo; fue el comienzo de una guerra, la religión cristiana fue la más impactada, mucha gente comenzó a dudar que la vida fuera originaria por un Dios más fuerte que ellos, lo malo quería ocupar el primer lugar y prevalecer sobre el bien, así que el bien… —dudó—. Llamémoslos ángeles, dijo al mal… digamos demonios —explicó—, que solo uno ocuparía el lugar, a los dos estar de acuerdo impacientemente buscaron un Oráculo, pero por la mentira de un ángel, el cual es el peor pecado que puede cometer uno, se dijo que todo se disputaría en 666 años, por ser el 6 el número del mal. Ellos dejaron esta pequeña profecía:
«Una espada al pecho... Siempre rompe más que un corazón.
Nunca algo impuro había reflejado tanta pureza.
En el siglo XXI una impura Swan dividida entre el bien y el mal, batallará por amor y decidirá la situación.
Bien: y lo malo morirá.
Mal: y lo bueno morirá.
No servirá ni entrenamiento, ejercicio o preparación; porque cuando una decisión es tan solemne... solo habla el corazón».
—Tú eres la impura Swan —dijo secamente y Bella sintió un leve mareo—. Swan, como sabrás, significa cisne, este animal es el más puro, según los ángeles, los que disputaron en el siglo XV eran Swan. Tu abuela fue la que mintió y rompió la cadena Swan, pero el destino le dio la oportunidad a su nieta y ya adivinarás cuál era la otra familia… tú decidirás la situación. —Alcanzó a escuchar, mientras su cuerpo y alma se desvanecían hacia el suelo.
Confundida y mareada la impura Swan abrió lentamente sus ojos y parpadeó varias veces antes de ver definidamente la habitación en la cual se encontraba, parecía entrar en una nueva vida, miró hacia un gran ventanal y observó la hermosa luna llena. Recordaba perfectamente lo sucedido, pero no porque se encontraba ahí, extrañamente no estaba preocupada, la energía del lugar era confortable. Al poner un pie en el suelo rápidamente entró un hombre de cabellera rubia, piel pálida y aspecto gentil, pero al verle sonreír notó que era un vampiro, así que decidió alejarse por instinto, él se acercó y ella gimió.
— ¡No! —dijo frustrada—. No me haga daño… —susurró.
—No podemos hacerlo, Bella, cálmate —dijo gentilmente e hizo un ademán con la mano para que Bella se sentara en un gran sofá.
Su mirada llena de gracia le hizo confiar y lentamente sin dejar de mirarle se sentó. ¿Quién era él?
—Bella, soy Carlisle, Edward lo ha hecho todo mal, se ha exasperado. —Negó lentamente con la cabeza y le sonrió—. Las cosas no están tan mal, simplemente el destino te dio un papel muy importante en esta vida. Fui yo el que comenzó a escribirte hace unos años, pero por diferentes cuestiones Edward siguió, la idea fue que te adaptaras a nosotros… —susurró—. Que nos creyeras reales, para que en un encuentro las cosas no salieran tan mal, has crecido en una religión católica así que tu corazón está neutral. —Bella respiraba agitadamente, posiblemente la obligarían a algo… pensaba—. Tranquila, tu corazón decidirá, solo debes esperar el momento, no puedes huir… siento decírtelo Bella, pero hemos comprobado que no tienes otra opción. ¿Tienes alguna duda? Pregunta lo que quieras —le dijo al no escuchar comentario de su parte, Bella se estaba abrazando así misma, negada a creer lo que estaba escuchando.
— ¿Dónde estoy? —preguntó intentando mirarle a los ojos, pero la fuerza de estos le hizo mirar hacia otro lado… Igual que el otro, pensó. Carlisle rio al escuchar su pregunta, probablemente esperaba otro tipo de pregunta.
—Estás en mi casa… te desmayaste, creo que hoy ha sido un día algo confuso para ti, ¿no? —respondió sutilmente y Bella asintió —. ¿Tienes otra duda?
— ¿Por qué… dijiste que no podían hacerme daño? —le preguntó con más confianza, aunque inevitablemente sentía miedo.
—Bella, creo que es mucha carga para ti hoy… debes ir a tu casa y descansar —le dijo intentado evadir su pregunta de manera cordial.
— ¡Dijiste que podía preguntar lo que quisiera! —le recalcó enojada… aunque sintió que no debía hablarle así a un vampiro, tembló ante su último pensamiento.
—Eres un ángel —susurró y Bella abrió los ojos como platos, se encontraba espantada, su preocupación en este momento era inevitable, quería abandonarlo todo, no podía soportar su destino—. Es muy difícil que uno de nosotros pueda tocar un ángel, frecuentemente nos enfrentamos con sus enviados del cielo —dijo acompañado de una risa—, los licántropos. Ahora sí ¡hora de descansar!
—Por favor… —repuso con voz quebrada—. ¡Otra pregunta! —rogó y Carlisle suspiró, estaba ya en la puerta, así que se devolvió y volvió a sentarse, le miró expectante, Bella aclaró la garganta.
—Dices que soy un ángel… ¿Qué hace un ángel?... No siento serlo —susurró con el ceño profundamente fruncido.
—Los Swan se consagran a los 18 años —le respondió y antes de que ella notara ya se había ido de la habitación y en representación estaba Edward en la puerta con unas llaves en la mano.
—Tienes que ir a casa —le avisó con expresión confusa, Bella no podía entender cuál era su estado de ánimo, ella solo quería volver a su vida normal y pensar que algún día podría tener una relación 'decente' con él, luego de unos segundos Bella asintió.
Al llegar al coche Edward le sonrío confortantemente, anonadada intentó sonreír.
—Relájate Bella —expresó tiernamente y Bella frunció el ceño.
— ¿Eres polifacético? —preguntó ella seriamente y Edward rio, le miró con sus potentes ojos dorados y todo volvió a ser como el primer día, la insaciable y potente mirada, el cambio del aura y la obsesión.
—Posiblemente… debes acostumbrarte a esto, Bella. —Le guiñó un ojo y encendió el carro.
¿A qué?, pensó ella.
—Edward… lo siento, no pensé nada, solo actué por instinto, tuvo que haber sido decepcionante y frustrante —dijo en susurros mientras sus mejillas se teñían de rojo.
—Ya eso no importa… solo los ajos, las cruces y el metal no atacan a nuestra clase de vampiros —se rieron al unísono.
— ¿Por qué tu mirada…? —se calló, no supo como definirla.
—Es por naturaleza… una forma de atraer a la 'presa'. —Bella se estremeció y el rio burlonamente.
—Ya lo conseguiste, no tienes que seguir haciéndolo —dijo sin pensar.
—A veces es imposible, no es algo que yo pueda determinar —le explicó.
— ¿Qué es lo malo de que sea… un ángel? —preguntó intentando cambiar el tema y así dejando de pensar en una de sus preocupaciones.
—Llegamos —suspiró, él bajó rápidamente y abrió su puerta, la recibió con una sonrisa.
—Bella estabas donde Ángela, Alice arregló todo, así que no te preocupes por tu padre. — Balanceó su cabeza y sonrió perversamente acariciando su mejilla—. Solo hay una cosa mala, cuando te consagres no podré hacer esto… —Edward se acercó lentamente y con su dedo delineó sus labios, ella cerró los ojos maravillada por su toque y un suspiró se escapó de sus labios. Se miran cada vez más cerca y entonces sus labios se rozan tiernamente, empezando una constante y lenta danza. Los dulces y calientes labios de Bella maravillan a Edward, su aliento se vuelve embriagador y su cercanía incontrolable. La pasión empieza a prevalecer sobre su fuerza de voluntad, una lucha entre sus lenguas empieza, ella hunde profundamente sus manos en su pelo, él gime y profundiza el beso. El deseo se apodera cada vez más de sus cuerpos, el mágico beso, libera sus almas, la respiración de Bella empieza a dificultarse, muerte lenta… pero hermosa, tiembla débilmente en su cuerpo separándose así con una mirada llena de promesas… él quería más.
— ¿Por qué no? —preguntó débilmente intentando recuperar sus fuerzas.
—Porque si consagrada lo haces… te quemas —dijo riendo y ella luego de unos segundos rio.
Él era un ser oscuro, ¿y qué? Ella no iba a abandonarlo.
¡Hola! Aspiro que les haya gustado el capítulo, siempre gracias a mi Beta Yanina, tu ayuda es gratificante. La historia esta entrando en un plano muy interesante... espero sus opiniones ¿Cuantos capítulos tendrá la historia? No lo sé... no creo que más de 30. Si tienen alguna duda pueden dejarme un MP, su opinión es importante, gracias :)
Laura Camacho.
