Capítulo X. Canadá

Aquella noche no podía dormir. Había demasiado jaleo fuera como para que pudiese conciliar el sueño así que salió a pasear.

-¡Oh, Matthew!

La voz de Alfred lo hizo detenerse y mirar hacía donde el americano le saludaba energéticamente. Era raro que Alfred anduviese por aquella zona, tan alejada de la cocina. Todos sabían que por la noche se colaba a la cocina a comer a hurtadillas.

-¿Qué haces aquí, Matt?-le preguntó-.

-No podía dormir ¿Y tú?

-¡Estoy haciendo mi papel de héroe!

-¿Por qué?

-Al parecer Heracles, Sadiq y, por lo que me han contado, Ivan, Yao y el club de periodismo, están buscando a Gilbert y compañía.

-¿Han hecho algo?

-Robar las botellas de vodka de Ivan. Personalmente no me importa, es más, hasta me gusta que le hayan robado algo a Ivan-su risa se torció ligeramente- Pero como héroe tengo que ayudarlos.

-Ya veo…

-¡Matthew! Si los ves ¿Los traerás hasta aquí?

-No creo que…

-¡Vamos hombre!-Alfred empezó a darle palmadas en la espalda, como si tratara de animarlo. Matthew se encogió de hombros-.

-Veré que puedo hacer…-murmuró tímidamente-.

-¡Sabia que podía contar contigo!

Alfred empezó a reír escandalosamente. Matthew aprovechó ese momento para escabullirse de allí, antes de que Alfred le mandase hacer algo más.

(9)