Recibí un review sobre que no le gustó el capítulo anterior, lo siento sinceramente pero como dice en el summary, debía haber un poco de lágrimas y sentimentalismo, después de todo es una historia y como escritor lo importante es llenar de exitantes emociones al lector hasta el punto de sentir lo mismo por las mismas palabras. Espero que lo escrito a continuación si les guste, hasta ahora es el más largo que he redactado.
Ahora si, a leer:
Décimo capítulo.
Todos estaban en el cementerio acompañando a Kaoru y a Butch en su dolor. La joven madre abrazó con fuerza el pequeño cofre que tenía en manos. Un cofrecito de madera muy bien detallado que en un principio era de su madre pero que luego pasó a sus manos para guardar sus tesoros más adorados, pero en esos instantes guardaba su mayor tesoro: su pequeña y añorada hija. Su único tesoro a partir de que se enteró de su inocente existencia.
Volvió a llorar amargamente en silencio y depositó la cajita en el hueco que Butch había excavado para enterrar a su bebé. Ambos estaban devastados y tristes, principalmente Kaoru que se sentía culpable.
- Perdóname - habló llorosamente -, no pude ser una buena madre, perdóname por no poder protegerte.
Butch se acercó a Kaoru y pasó un brazo por sus pálidos hombros en una señal de unión, se secó una lágrima con el dorso de la mano libre y enfocó su verdosa mirada sobre la caja que contenía a su hija, su primogénita. Esa pequeña alma de la que desconocía su existencia y no tuvo tiempo de disfrutar.
- Bebé, mamá y yo esperamos que puedas nacer en otra vida con unos padres que puedan cuidarte - dijo Butch llorando.
- Deseamos que al menos vivas para que sientas lo que es el amor, lo que es la felicidad...
El llanto la detuvo, no podía hablar sin sentir ese nudo en su garganta. Le dolía, le dolía perder a su bebé pero principalmente le dolía no poder protegerla, no tener la oportunidad de tenerla en brazos y observarla mover sus bracitos de recién nacida. Le dolía en lo más profundo de todo su ser. El pelinegro la atrajo hacia él, para apoyarla y recobrar fuerzas por los dos. Él sabía que a partir de ese momento, algo cambiaría y esperaba que todo pasara con calma. Lo que menos quería en esos momentos era dejar a Kaoru y que ella se derrumbara. Tenía que ser fuerte por los dos.
Los demás que se encontraban a unos pasos, observaban en silencio. No sabían que hacer ni que decir, los jóvenes padres eran los únicos que se entendían en su dolor, ellos ni siquiera imaginaban lo que sentían. Realmente sabían que saldrían adelante pero era una etapa de su vida que se había adelantado a llegar a ellos.
El teléfono de Brick vibró e inmediatamente se alejó para contestar en privado.
- ¿Qué sucede?
Escuchó con atención lo que dijo la voz al otro lado del aparato y sonrió.
- ¿Está seguro? - preguntó para reafirmar lo que acababa de escuchar.
Colgó y regresó con los demás. Le dijo algo en el oído a Momoko y le dio un beso de despedida en la mejilla. Boomer lo observó irse y le preguntó con la mirada si debía preocuparse a lo cual Brick sonrió tranquilamente y se fue.
- Hola - saludó con la mano -. ¿Listo para salir de este lugar?
El joven que Brick saludó solamente asintió junto con una gran sonrisa que iluminó completamente su rostro.
- ¿Cómo se comprobó mi inocencia? - se atrevió a preguntar.
- Cerca del accidente había una cámara de la cual nadie se percató, también tuve ayuda de una pequeña personita - dijo el pelinaranja al recordar a Esmeralda frente a todo el juzgado.
Resulta que un día descubrió que la pequeña tenía poderes diferentes a los de sus padres, al parecer era vidente y con su pequeño poder pudo recrear lo que realmente sucedió el día del accidente. Todos se sorprendieron al ver fluir de ella una pequeña nube que mostraba las imágenes del accidente, como si fuera una pequeña televisión del futuro.
- ¿Dónde está Kaoru? Quiero verla.
Al principio dudo si debía decirle pero después le dijo quienes eran realmente, la identidad de Kaoru y Butch, la llegada de los pequeños y la reciente pérdida de su hermana y cuñado.
Dai escuchó todo en silencio y sin preguntar, entonces supo que estaba preocupado, después de todo, al igual que él, era el hermano mayor y como tal, siempre tenía que estar para los pequeños, pero a diferencia de él, Dai no estuvo cerca para apoyarla.
Aún seguía junto a la tumba de sus padres y a un lado, el de su hija. Quiso quedarse sola para meditar y asimilar todo lo que estaba sucediendo, incluso Butch se había alejado un metro para darle su espacio. Quiso regresar el tiempo y evitar el accidente, tal vez así podría darle la feliz noticia a Butch de que iban a ser padres pero la realidad era otra, la bebé se había ido.
Acarició con suavidad la tumba de sus padres y una última lágrima salió de su ojo izquierdo, supo entonces que ya no habían más lágrimas para derramar por su pequeña aunque si se sinceraba, durante el resto de su vida tendría que derramar unas cuantas lágrimas más por ella. Solamente se había decidido a dejar de llorar por su niña, tenía que despedirla como un feliz recuerdo no como una triste experiencia.
- Mamá, papá, su nieta...es hermosa ¿verdad? - su voz fue suave y temblorosa, tal vez el tipo de voz que la convirtió en madre en esos momentos -. Tal vez yo ya no pueda estar con ustedes ni ella conmigo pero la cuidarán, lo sé porque habría sido su adoración.
Sonrió.
- Papá, también le habrías enseñado llaves de lucha libre como lo hiciste conmigo, habrías sido igual de celoso con su primer novio y la avergonzarías junto con Butch porque tendrán el miedo de verla crecer - silenció por unos segundos, mientras acariciaba las tres tumbas con delicadeza -. Papá, mamá, bebé, lo siento, lo siento - golpeó el piso con el puño y se cortó en el acto, pero pareció no importarle -. Si tan sólo hubiera sido más fuerte ustedes aún estarían conmigo.
Sintió la presencia de alguien más atrás de ella y por un momento pensó que era Butch, esperándola para seguir su camino juntos, pero cuando habló la nueva presencia descartó esa posibilidad.
- Las cosas siempre suceden por algo, Kaoru.
Giró su cuerpo para buscar a la persona y se encontró con su hermano, Dai. Se secó la última lágrima y se lanzó sobre él para abrazarlo. Se aferró a él de tal manera que con sus piernas rodeo las caderas del chico, pasó sus brazos por el cuello y escondió la cara entre el cuello y el hombro masculino de su hermano. Y lloró, lloró de nuevo ante la alegría de verlo ahí, en un lugar diferente a estar detrás de las rejas de la cárcel.
Dai solamente la abrazó fuertemente. Ya se esperaba esa reacción de parte de ella, después de todo desde pequeña siempre se le lanzaba así.
- Dai, te extrañe.
- Yo también te extrañe pequeña monstruo.
Butch sonrió, al menos Kaoru se quitaría un peso de encima más.
Regresaron al laboratorio y se encontraron con una escena muy tierna. El profesor Utonium estaba jugando con los pequeños al pilla pilla y al ser el más viejo era más lento y gracias a la estatura de los niños tenían la ventaja de que la espalda del profesor comenzara a deteriorarse y le era difícil atraparlos.
Miyako buscó con la mirada a Makoto que no se encontraba por ninguna parte, jaló de la chaqueta de Boomer quien también se había percatado de la ausencia del pequeño.
- Profesor - llamó su novio -, ¿dónde está Makoto?
El científico se detuvo para descansar y oxigenar sus neuronas. Parecía que se le iba el alma al hacerlo. Apuntó a Miyako y dijo:
- Tienes una visita.
Ambos rubios se voltearon a ver, era raro que alguien la quiera ver, no conocía a muchas personas que la buscaran en el laboratorio del profesor Utonium. Se fueron del lugar dejando a los demás jugar con los niños. Ahora que lo pensaba ¿su hijo estaría con la nueva visita?
Ambos ingresaron al edificio.
- Makoto - llamó Boomer mientras se quitaba la chaqueta.
Miyako se detuvo al mirar a un joven apuesto, rubio de ojos azul cielo muy bien vestido con su hijo en brazos. Se le hacía extrañamente familiar, entonces un recuerdo fugaz pasó por su mente. Recordó una fotografía de sus padres. Ese chico se parecía mucho a su papá, igual de alto y serio, con una presencia poderosa e imponente, con la misma mirada de...saber lo que estas pensando.
- Mamá, papá - dijo el pequeño en brazos.
El joven que lo tenía lo bajó e inmediatamente corrió a los brazos de Boomer.
- El profesor me dijo que tenía una visita, ¿podría decirme su nombre?
Miyako sintió la necesidad de saber quien era, realmente lo sentía muy dentro de ella. Tenía un presentimiento.
- Derek - sonrió amablemente mientras sacaba algo del bolsillo de su traje de vestir -, Derek Gotokuji.
Miyako se llevó ambas manos a la boca. No podía ser, eso era imposible. Ella no sabía de ningún familiar por parte de su padre, a parte de su abuelita que hace dos años atrás había muerto. ¿Quién era? ¿De qué le tocaba? Se veían muy joven, como de 25 años, ¿sería algún tío?
El chico le extendió una fotografía. Eran sus padres, un hombre rubio parecido al que tenía enfrente, solamente que de treinta años, rubio y muy apuesto, los ojos de un azul hermoso y brillante, y a un lado una mujer hermosa de la misma edad que el hombre, rubia, delgada y muy esbelta, sus ojos azul cielo, hermosos como el mar. En medio de ellos un niño de aproximadamente 6 años, idéntico a su papá.
Desvió la mirada de la fotografía para ver al joven de en frente.
- Miyako, eres idéntica a mamá - dijo con voz grave.
¿Había dicho mamá?
- ¿Tú... - titubeó -, tú eres mi hermano?
- Exacto, soy tú hermano mayor - dijo extendiendo sus brazos para abrazarla.
Ella no se opuso, simplemente no sabía cómo reaccionar pero sintió como alguien la separaba de ese hombre que decía ser su hermano. Boomer estaba igual de confundido con ella y había dejado a Makoto en el suelo.
- Miyako es hija única - dijo.
- Supuse que eso te habían dicho, la verdad es que Miyako y yo nunca nos volvimos a ver desde que cumplió el primer año de edad. Nunca aceptaron el matrimonio de nuestros padres, pero cuando nuestra abuela se enteró de tu nacimiento los perdonó por casarse en secreto. Desagraciadamente en un viaje, ellos fallecieron y se hizo cargo de ti pero no me aceptó a mí y nunca permitió que te me acercara.
Miyako no sabía que decir, ¿creerle o no?
- Entonces, ¿por qué no viniste hace dos años cuando la abuela murió? - preguntó consternada.
- Porque no me había enterado hasta hace un mes.
- Entonces, eres mi hermano mayor.
El chico asintió seriamente, no sabía cómo respondería ante la noticia de que tenía un hermano mayor y que no era hija única como le habían hecho creer. Observó que su pequeña hermana titubeó pero luego caminó hacia él y lo abrazó con ternura. Agradeció que lo aceptara, era la única familia que tenía en todo el mundo y había esperado mucho para poder abrazarla como cuando era pequeña, arrullarla y cantarle nanas.
- ¿Por qué vienes hasta ahora, realmente me hizo falta el cariño de alguien más cercano a mi abuelita? - dijo Miyako sollozando en su pecho.
- Perdóname Miyako, tenía miedo a que me rechazaras - respondió acariciando su rubia cabellera.
- Nunca rechazaría a mi sangre - se secó las lágrimas y llamó a Boomer a su lado.
Su novio cargó de nuevo al niño y se acercó a los hermanos.
- Derek, él es Boomer mi novio y el pequeño es Makoto mi... - se detuvo al dudar en decir si era su hijo o no.
- Tu hijo - completó Derek.
La pareja se sonrojó y Derek rió.
- No se preocupen, el profesor ya me contó todo.
- Bueno, los dejamos, para que hablen - dijo Boomer.
Se despidió de su novia con un beso y se fue del lugar con Makoto en brazos. Fue al jardín donde todavía estaban los demás. Al llegar se encontró con una escena muy cálida.
Brick y Momoko veían las demostraciones de fuego que Masaru hacía con las manos.
Kaoru reía al ver a los mellizos pelear y molestar a Butch con sus rabietas.
Makoto jaló de su playera blanca y dijo:
- Papá, ¿quieres ver algo que aprendí hace unos días?
Boomer asintió curioso de saber lo que su hijo iba a hacer. El pequeño se soltó del agarre de su padre y levitó en el aire. Cerró los ojos y en sus manos empezaron a formarse unas esferas eléctricas que empezaron a rodear el cuerpo del pequeño y lo lanzó al cielo iluminando gran parte del laboratorio. Todos los presentes voltearon a verlo, sorprendidos. El niño voló dando vueltas sobre sí mismo y formó un mini tornado que momentos después se le unió las dos esferas eléctricas que había lanzado hacia el cielo. Entonces formó un mini tornado eléctrico que momentos después desapareció dejando en su centro a Makoto.
Boomer aplaudió felicitándolo y dijo:
- ¿Cómo aprendiste eso?
- Un hombre llamado Him me dijo como hacerlo.
Boomer abrió los ojos exageradamente y sus pupilas se diltaron. ¿Cómo rayos Him había tenido contacto con su hijo? Lo tomó por los hombros y gritó asustado:
- ¿Dónde, dónde lo viste? ¿Qué te dijo?
- En el patio de la casa, llegó cuando yo estaba jugando con el agua del estanque y me enseñó a hacerlo, ¿por qué?
- No te vuelvas a acercar a él, si lo hace aléjate y ve con mamá o conmigo pero no vuelvas a acercarte a él, ¿entendido?
- Pero dijo que era mi abuelo - dijo el niño inocentemente -, llevas su apellido, Him.
- Boomer, ¿qué sucede? - preguntó Miyako.
Todos los demás se acercaron para presenciar mejor la situación. En el momento que habían mencionado a Him, los líderes entendieron que algo iba mal.
- Him llegó a la casa y le enseñó a Makoto como hacer un tornado eléctrico.
- ¿Cómo? - preguntó nerviosa -. Pero si siempre estoy en casa vigilándolo y no he detectado ningún rastro de aura negra, además se supone que lo envíamos al espacio.
- Dice que hace unos días estuvo con él.
- Makoto - Miyako acunó la cara del pequeño entre sus manos -, ¿por qué no me dijiste nada?
- Porque dijo que era mi abuelo, que papá y él no tenían una buena relación y que guardara el secreto.
- Mi amor, tu abuelita murió tiempo atrás y tu papá no tiene padres.
Momoko y Brick se miraron de reojo, ¿sería posible que Him haya regresado?
Derek salió del edificio tranquilamente encontrándose con esa escena tensa, tenía que irse por unos negocios y queria despedirse de su hermana pero parecía el momento menos adecuado.
- El profesor quiere que vayan adentro - anunció mientras se acomodaba el traje.
Comenzaron a entrar y con suma elegancia salió por la puerta sin despedirse. Miyako lo jaló del saco azul marino y dijo:
- ¿Te vas?
- Si, tengo que arreglar unos asuntos en el trabajo, luego vendré a visitarte.
Miyako asintió y se despidió con un abrazo. Una vez que se había ido, suspiró. Realmente le parecía injusto que los hayan separado de pequeños, ellos no tenían la culpa de nada. Se subió en su auto negro y aceleró para regresar a la ciudad.
Ken y Kuriko estaban sentados en el sofá individual de la sala platicando amenamente con las manos entrelazadas. Cuando vieron entrar a Momoko con una mirada pícara se sonrojaron hasta las orejas principalmente porque el pequeño científico cargaba sobre sus piernas a Kuriko. A la mayor de las Akatsutsumi le parecía divertido ver a su hermana en una relación con Ken.
- ¿Para qué nos llamó, profesor? - habló Brick.
Todos se esparcieron por la gran sala. Butch y Kaoru se sentaron en el sofá cargando a los mellizos, Boomer se recargó en la mesa y a un lado Miyako se sentó con Makoto sobre sus piernas. Masaru estaba sobre los hombros de Brick que se encontraba parado a un lado de Momoko.
- He detectado rayos z negros en varios puntos de la ciudad - comenzó con la voz seria.
- ¿Qué cree que sea, tal vez Him? - preguntó Momoko.
- Posiblemente aunque no el actual, puede que sea del futuro.
- Tal vez siguió a los niños - habló Miyako mientras le peinaba el cabello a Makoto.
- Es una posibilidad pero creo que solamente son interferencias, lo que quiero decir es que todavía no ha logrado pisar esta época.
Quedaron en silencio, analizando la información. Tenían que encontrar una forma de averiguar que estaba sucediendo en el futuro.
- Profesor, ¿no sabe cómo podríamos viajar al futuro? - preguntó Kaoru.
- Esmeralda puede hacerlo - dijo Kojiro seriamente.
Dios, ese niño nunca parece sonreír, pensó Boomer. Era todo lo contrario a Butch que siempre parecía burlesco y juguetón. Y en el poco tiempo que habían convivido los cuatro niños él parecía el más serio y a pesar de hacer travesuras junto a su hermana y primos no parecía reír en estruendosas carcajadas como lo hacían los otros tres.
Los adultos miraron a Esmeralda con sorpresa, mientras jugaba con las manos de su padre. Al parecer no se había enterado de lo que había dicho su hermano. Solamente levantó la mirada cuando el lugar quedó en silencio, sin saber lo que realmente estaba sucediendo.
- Esmeralda, ¿puede hacer eso? - preguntó Brick.
La pequeña desconcertada de lo que hablaban miró a sus dos pregenitores para luego sonreír ampliamente. Kojiro se pegó la frente con una mano y negó levemente.
- Jajajajaja - rieron Masaru y Makoto -, Esmeralda siempre a sido así.
Hablaron a coro. A los adultos también les pareció divertido la actitud de la niña. Era igual de despistada que su madre.
- Ja, lo heredó de tí - dijo Butch.
Kaoru se sonrojó por el comentario y desvió la mirada con fingida indignación, aunque por dentro recordara a su pequeña.
- Esmeralda, te acuerdas cuando viajamos por el tiempo para repetir de nuevo un fin de semana junto a papá y mamá, ¿puedes volver a hacerlo? - preguntó Kojiro.
La pequeña pareció pensarlo por unos segundos hasta que finalmente habló:
- Pero papá me castigó severamente esa vez, no quiero.
- Esta vez es diferente, ellos quieren saber que está sucediendo en casa para ayudarnos a regresar.
Esmeralda se bajó de las piernas de Butch y sonrió asintiendo.
- De acuerdo, pero tendré que dejarlos acá, sus poderes chocan con el mío y podríamos causar un accidente como la última vez.
Los seis jóvenes se acercaron alrededor de la niña y se vieron con desición.
Los tres niños asintieron y se alejaron de sus respectivos padres. Esmeralda junto ambas manos y de ellas emergió una luz blanca, la rodeó a ella y luego de unos segundos rodeó a los seis superhéroes de la ciudad despareciendo de la vista de los demás.
Masaru, Kojiro y Makoto se miraron seriamente y salieron del laboratorio para salir volando a sus respectivas casas.
La luz blanca se desvaneció dejando ver un panorama completamente diferente al laboratorio. Kaoru se tocó la cabeza y tropezó torpemente, pero antes de caer Butch la tomó por la cintura. Parecía pálida y muy débil entre los brazos de Butch, había pérdido algo de peso y eso le preocupó de alguna manera ya que aún estando embarazada debía alimentarse bien lo que claramente fue todo lo contrario. Y ahora, hace pocas horas atrás habían perdido a su pequeña y no se le había ocurrido lo peligroso que podía ser el viaje para ella.
- ¿Estás bien? - preguntó preocupado -, no debiste venir no ha pasado ni un día tienes que descansar.
- No te preocupes, estoy bien.
- ¿Dónde estamos? - preguntó Boomer.
- Bienvenidos a la ciudad de Tokio - anunció la niña.
Miraron con asombro el horrible paisaje. Los edificios derrumbados y completamente desfigurados, parecían ruinas. Muchos sacaban humo y algunos estaban quemándose en llamas. Parecía oscuro, o era por el humo o tal vez era de noche. Habían muchos escombros a su alrededor, y sangre seca por todo el lugar. No había nadie más que ellos, y algunos cuerpos sin vida amontonados sin remordimientos, como si fueran trofeos o advertencias.
Sintieron que la tierra temblaba bajos sus pies y todos se transformaron inmediatamente para prepararse en caso de haber un combate.
- Buttercup, quedate tras de mí - dijo Butch sobreprotectoramente.
- Puedo cuidarme sola - se enojó por la actitud del pelinegro.
- Y no lo dudo, pero el doctor me dijo que nada de esfuerzos.
Buttercup iba a reclamar pero una estruendosa explosión la interrumpió.
- Ja, toma esto pedazo de chatarra - dijo un hombre volando por los cielos.
Delante de él, se formaron dos manos enormes que golpearon al robot contra el que peleaba y lo destruyó nada más tocarlo.
- ¡Papá! - gritó Esmeralda al momento que volaba hacia el hombre.
El sujeto en los cielos giró a todos lados buscando el origen de la voz hasta que vio a Esmeralda a unos metros volando en dirección a él, sonrió y extendió los brazos a ambos lados para recibir con una gran y fuerte abrazo a la pequeña. La elevó en el aire como Butch del pasado la había cargado y sonrió burlonamente cuando vio que el pie de su hija iba en dirección a su mentón. El impacto nunca llegó porque comenzó a hacerle cosquillas a los lados evitando que la niña terminara su cometido.
- ¿Qué haces aquí? Te dije que iríamos por ustedes cuando la guerra acabara - dijo el hombre curpulento.
- Ellos me pidieron que los trajera - apuntó hacia abajo donde se encontraban los seis chicos admirando la escena.
Les pareció divertido que ese Butch conociera tanto a su hija como para saber cuando le iba a brindar una patada.
El hombre descendió de los cielos con Esmeralda en brazos y aterrizó sin quitar la mirada de Buttercup. Dejó a Esmealda en el piso y corrió a abrazarla con necesidad. La chica no supo como reaccionar ante la acción más que correponderle y acariciar su cabello suavemente. Era mucho más alto y fuerte que el actual Butch, su esencia masculina no había cambiado con los años, era el mismo aroma que Butch desprendía siempre.
- Kaoru - dijo al separarse, iba a continuar hablando cuando de su cinturón se escuchó otra voz.
- Butch, ¿ya acabaste con tu objetivo?, ¿por qué no regresas a la base?, Butch responde.
El pelinegro tomó su comunicador y respondió:
- Si Brick, ya acabé con el objetivo, regreso en unos minutos, tenemos visitas.
Guardó el comunicador y cargó a Esmeralda. Con la cabeza les indicó que lo siguieran y así lo hicieron.
- ¿Esto es Tokio? - preguntó Bubbles sorprendida desde el aire.
Boomer, a su lado, asintió. Nada del pasado había sobrevivido al futuro, todo estaba completamente destruído. Sintió una gota de agua en la frente, entonces entendió que su novia estaba llorando. Se acercó a ella y la tomó de la mano, era el miedo a que su futuro sea realmente aterrador. Miedo a que todo desapareciera. Miedo, miedo...puro.
El paisaje desde arriba no mejoraba, no había nada que estuviera en buenas condiciones. Y los cuerpos sin vida estaban putrefactos, parecían llevar un buen tiempo en descomposición. Se adentraron a un túnel y cuando lograron visualizar una salida, el ambiente cambió a una gran edificio blanco muy bien protegido y estructurado. Varios hombres vigilaban el área desde diversas posiciones y muchos clavaron la mirada sobre las seis nuevas presencias voladoras del lugar.
Butch del futuro hizo una señal con su mano y la puerta del edificio se abrió inmediatamente dando paso a una recepción donde varios hombres y mujeres caminaban de un lado a otro trabajando arduamente en sus propios labores. Si se olvidara de la escena que minutos antes había visto, se habrían preguntado si ese era un hotel.
Se dirigieron a una habitación al final de la estancia donde había un hombre pelinaranja bebiendo una taza de café.
- Tío - llamó la pelinegra.
El hombre giró su mirada en dirección a la niña y sonrió con asombro.
- Pequeña, ¿cómo estás?
- Muy bien, Masaru no pudo venir con nosotros porque la última vez que viaje con él en el tiempo, tuvimos graves problemas.
- ¿Nosotros? - preguntó confundido, aunque realmente sin demostrarlo en su rostro.
Butch toció fingidamente para atraer su atención hacia los nuevos invitados. Brick del futuro se levantó elegantemente del sofá y los admiró serenamente. Pero principalmente clavó su rojiza e insoportable mirada sobre la líder de las PPGZ.
- ¿Qué parte de, "nosotros iremos por ellos", no entendieron? - reprendió gravemente.
- Ni en el futuro dejas de ser tan malhumorado - provocó Butch.
- Brick, ya hice lo que me pediste, solamente falta la última... - se detuvo un hombre rubio al entrar a la habitación -. Oh.
Fue todo lo que dijo después de ver a su figura pasada.
El momento se tornó muy incómodo para los nueve. Los Rowdys del futuro parecían muy diferentes a los actuales, incluso a Bubbles le dio miedo la presencia de Boomer del futuro sin siquiera hacer algo más que hacer acto de presencia, el menor de los Rowdys le había provocado una fuerte e imponente aura.
- Sentimos si es el momento menos oportuno pero venimos a ofrecer apoyo para la guerra que están...
Blossom intentó aligerar la tensión pero Brick del futuro la interumpió agresivamente.
- Esta no es su guerra - su voz sonó de ultratumba -, ustedes no tienen porque meterse.
- Brick, no...
- Cállate Boomer, quieres que vuelva a suceder y esta vez perderlas de por vida - agregó el líder de La Resistencia.
- ¿A qué te refieres? - preguntó Buttercup.
Boomer del futuro les indicó con la cabeza que lo siguieran, mientras sus hermanos mayores se quedaban atrás discutiendo sobre la situación.
- ¿Por qué Brick reaccionó de esa manera? - se atrevió a preguntar Bubbles.
El rubio no respondió inmediatamente, no hasta que a través de una ventana les apuntó un lugar en específico a las afueras de la base donde habían tres esculturas protegiendo el edificio. Al principio regresaron la mirada hacia el rubio no entendiendo lo que quiso decir hasta que un grito ahogado de Blossom los hizo enfocar más la mirada.
- Cuando la guerra comenzó cada una tuvo que enfrentarse a un oponente diferente del enemigo - su voz fue hueca y vacía -, Buttercup, la del lado izquierdo, perdió primero pero no quisó que la base se desprotegiera y como último recurso utilizo toda su energía para envolverse en cristales verdes que salieron de la tierra y rodear todo el lugar en un poderoso campo de fuerza difícil de traspasar.
- Luego lo intentó Bubbles - habló Brick del futuro al llegar junto a ellos -, pensamos que lo lograría pero en el último minuto no lo consiguió, utilizando el mismo recurso que Buttercup, se envolvió en cristales azules para reforzar el campo de fuerza.
- La última en intentarlo fue Blossom, pero Him apareció e hizo trampa, pensamos que había perdido la vida en la batalla pero sorprendentemente siguió el ejemplo de sus amigas cayendo las tres en un estado de coma que nadie puede interrumpir más que ellas mismas si así lo desean - terminó Butch del futuro.
- Creíamos que el campo de fuerza era imposible de romper, hasta que un día el enemigo lo logró provocando severos daños en las chicas - dijo Brick con un cigarrillo en mano.
Blossom observó a su propio cuerpo rodeado de cristales rojizos, al parecer había quedado en la última posición de combate pues el hilo de su yoyo, aún dentro de los cristales, rodeaba su figura dándole un efecto de onda. Desvió su mirada hacia donde se encontraba Bubbles del futuro, abrazándose a si misma mientras los cristales que parecían estar hechos de hielo la cubrían sumergiéndola en lo que parecía agua. Buttercup tenía un panorama diferente, además de estar rodeada de cristales verdes también estaba rodeada de lo que parecían gruesas sogas rodeadas de espinas que sujetaban con fuerza su cuerpo pero que extrañamente no se enterraban en ella. Estaba recostada con el pecho resaltado hacia fuera, como si estuvieran extrayendo algo de su interior, tal vez el corazón.
Los seis Rowdys, tanto del presente como del pasado apreciaban la escena insólita que se les presentaba, entonces entendió que se sentían perdidos y solos.
- Papá - dijo una voz femenina, pero no era la voz de Esmeralda.
Era una chica pelinaranja de ojos hermosamente de un rojo suave, no del color de Brick, rojos sangres, de un rojo cálido y reconfortante. Se detuvo al observar a la líder de las PPGZ. Fue una mirada sorprendida y temblorosa. Lo único que pudo articular antes de lanzarse a los brazos de la pelinaranja fue:
- ¡Mamá, regresaste!
Brick del futuro frunció el ceño ante las palabras de su hija mayor, fue como un golpe en lo más profundo de su ser.
- Aida, ella no es tu madre - dijo su padre con dureza.
La chica se separó del agarre confundida.
- Pero se parece a...
- Lo sé, pero tu mamá está allá, ¿lo olvidas? Ella solamente es su pasado - interrumpió el líder.
La chica la admiró con curiosidad, su madre había sido hermosa en todas las épocas de su vida e indudablemente la volvió a abrazar.
- ¿Cómo se ha portado Masaru? Extraño mucho a mi hermanito.
Blossom la observó detenidamente antes de responder. Esa niña frente a ella, ¿también sería su hija? Pero a la niña le calculaba unos diez años, eso quería decir que no mucho después de cumplir sus 19 años la tendría en brazos. Eso provocó que se sonrojara, sin embargo, era raro que Masaru nunca la haya mencionado.
- Se ha portado muy bien - respondió acariciando su melena pelinaranja.
Brick del futuro miró la escena con enojo, se sentía un total idiota por no haber podido evitar esa maldita guerra.
Regresó su mirada hacia su Blossom, su esposa y se maldijo por no poder ayudarla. Entonces a lo lejos reconoció una imagen afeminada muy conocida para él: Him.
- Butch, Boomer, a sus puestos de combate, el afeminado nos hará una visita.
Ambos chicos asintieron y salieron corriendo en diferentes direcciones, pero por el camino que había tomado Boomer, cerca de una habitación salió una niña rubia de ojos azules asustada de ver a su padre correr.
- ¡Papá! - gritó con voz aguda.
- Beverly, quedate con Aida y no te separes de ella, papá tiene trabajo que hacer - dijo el rubio antes de desaparecer por una puerta hasta el otro lado del pasillo del lugar.
Aida se separó de Blossom y corrió hacia la rubia para abrazarla con cariño.
- Vamos, tienes que ver a alguien - la tomó de la mano y con tranquilidad la guió hasta Bubbles que miraba asombrada la escena.
Era una pequeña niña de al menos cuatro años, rubia de ojos azules con unas lindas pequitas en las mejillas. Se veía que apenas y hablaba, era tímida y a su parecer muy tierna y linda, ahora que lo recordaba Makoto tenía las mismas lindas pequitas de Boomer solamente que eran menos notorias.
- Ustedes - llamó Brick del futuro -, si realmente quieren ayudar; bien, pero las chicas se quedan aquí, los hombres me acompañan.
Las PPGZ se quedaron ahí, después de despedirse de sus amantes y salir corriendo detrás del líder de La Resistencia. Bubbles cargó a Beverly en brazos mientras se paseaba con ella en la estancia mientras Blossom platicaba con la pequeña pelinaranja. Buttercup se llevó una mano al pecho, al sentir ese vacío dentro de ella, un vacío agoviante y doloroso.
- ¡Mamá! - esa vocecita la hizo sonreír.
- ¿Qué sucede Esmeralda?
La pequeña llegó con ella para apretarla con un abrazo y acurrucarse en su pecho, el calor de la pequeña era tan cálido que ella misma no queria apartarse de su lado. Y no lo hizo, quería sentir el cariño de su futura hija aunque aún no naciera de ella pronto así sería.
- Aida, ¿por qué ustedes tampoco fueron enviadas con Masaru, Kojiro, Makoto y Esmeralda?
- Porque ellos son más pequeños y por lo tanto más traviesos, yo soy la mayor así que le rogué a mi papá para que me permitiera quedarme y como tío Boomer tampoco quería alejarse de Beverly, me quedé con la condición de cuidarla.
- Oh - dijo al momento que acariciaba la mejila de Aida -, ha sido difícil para tí pequeña, no deberías estar pasando por esto.
Aida cerró los ojos ante el tacto cariñoso de su madre y unas lágrimas traicioneras recorrieron sus pálidas mejillas, era verdad, era difícil seguir de pie ante la pérdida repentina de su madre y que luego su pequeño hermano sea enviado a un lugar lejos de ella. Pero lo más doloroso era que su padre ya ni siquiera se acordaba de su existencia, era la única persona a la que tenía cerca y, sin embargo, parecía que ella no existía para él. Eso era lo más doloroso, la indiferencia de su padre.
Una fuerte explosición se escuchó cerca de las seis provocando mucho humo en el ambiente, y cada adulta por reflejo cubrió con su cuerpo a sus hijas. Bubbles sintió que algo la tomaba por los tobillos y de un fuerte tirón cayó al suelo sonoramente, aún con Beverly en brazos. Tuvo el miedo de que se lastimara pero gracias a su agilidad hizo que su cuerpo impactara con el suelo quedando la niña sobre ella. Pero inesperadamente algo la empezó a arrastar por el suelo y gritó con todas sus fuerzas.
Blossom no sabía donde estaban sus dos amigas hasta que escuchó el grito de Bubbles a su izquierda y algo arrastrándose por el suelo.
- Blossom, algo atrapó a Bubbles - escuchó a Buttercup de su lado derecho.
- ¡Blossom, Buttercup! - gritó su amiga.
Aida alzó las manos y con un leve movimiento provocó una ráfaga de aire que disipó el humo dejando ver mejor el ambiente. Bubbles estaba boca abajo protegiendo a Beverly con sus brazos y cuerpo, en sus pies tenía una especie de tentáculos negros que la sujetaban fuertemente que incluso ya le había quedado algunas marcas por la fuerza ejercida.
- Patéticas - escucharon una voz atrás de ellas.
Al girarse se encontraron con una mujer de cabello pelirrojo y esponjoso, pero inmediatamente reconocieron esas pupilas en forma de estrella.
- Himeko Shirogane - dijeron Blossom y Buttercup al mismo tiempo, con un tono de voz casi sorprendido.
- No digan mi nombre que me da asco escucharlo de ustedes.
- Suelta a Bubbles - ordenó la líder.
- No lo creo, no sabes que satisfactorio fue derrotarte Blossom, y confio que aún no ha despertado tu evolución por lo tanto será más fácil derrotarte en estos momentos - dijo socarronamente.
Sorprendentemente su voz sonaba menos chillona y caprichosa que cuando era joven, y su cuerpo a pesar de no ser tan desarrollado era muy atractivo. Su cabello pelirrojo adornado con una simple diadema y su traje de combate dorado estaba ajustado a su pequeño cuerpo. Pero asquerosamente, de su espalda salían los tentáculos negros que sujetaban a Bubbles con fuerza.
- ¿A qué te refieres con evolución?
- Oh Blossom, eso ya no importa para ti, hoy acabaremos de una maldita vez con su existencia, ustedes tres fueron el más grande obstáculo para lograr nuestro objetivo y si acabamos con ustedes en el pasado nunca habrá una Resistencia y los Rowdys podrán ser nuestros aliados - dijo confiadamente.
- En tus sueños - dijo una voz masculina.
Boomer del futuro derrapó en el suelo y con una katana filosa cortó los tetáculos que sujetaban el cuerpo de Bubbles que atrapó en brazos junto con su hija antes de impactar con el suelo. Himeko dio un grito de dolor y enojo al mismo tiempo.
- ¿Estás bien? - le preguntó una vez se alejaron de Himeko.
Boomer seguía igual de apuesto que siempre y con ese traje de marinero se veía aún más atractivo. Se sonrojó por tener esos pensamientos en una situación que no lo améritaba. Las palabras no salieron de su boca y solamente pudo asentir a la pregunta del chico.
- Sigues siendo igual de transparante, pensando en mí - agregó el hombre con burla.
Su rostro enrojeció al verse descubierta y lo único que pudo hacer fue separarse rápidamente de él como si su cuerpo quemara. Bajó la mirada a la niña que tenía en brazos y dijo:
- ¿Estás bien, Beverly?
La pequeña asintió calmadamente en su pecho, pareciera que nunca hubiera tenido miedo.
- Boomer, ¿ya estás con ellas? Llévatelas lo más lejos posible y dile a...Aida que la amo - dijo una voz en el cinturón del rubio que al parecer era Brick.
- Ya estoy con ellas... - el aparato le fue arrebatado por la pequeña pelinaranja.
- ¡Papá, te amo, pero por favor ven a buscarme cuando termines...!
- Lo siento Aida - se escuchó una voz ronca pero menos severa -, perdóname por no poder protegerte como se debe, perdóname por nunca decirte te amo, recuerda que no soy un padre muy amoroso...
- No importa, solamente quiero que regreses...ahora voy contigo para ayudarte...
- ¡No! Aida, es una orden, sigue a tu tío Boomer y no...no te separes de mamá, te amo Aida y... - la comunicación se cortó.
- ¡Papá! - gritó llorando la niña -, papá - intentó de nuevo, pero ya nadie respondió.
- No dejaré que se vayan - interumpió Himeko -, sobre mi cadáver.
- Si así lo deseas - le respondió Butch del futuro burlonamente que había llegado después de Boomer.
- Tú - acusó la chica -, pagarás lo de la última vez.
El chico sonrió con malicia y corrió hacia Buttercup que aún cargaba a Esmeralda, pero nunca se esperó lo que iba a hacer. La besó, la besó suavemente y con cariño, se separaron con pereza y el pelinegro sonrió.
- Te extraño mucho - dijo con voz suave y se dio la vuelta para enfrentar a su oponente -, Boomer llévatelas, yo me encargo de la bruja.
Su voz había cambiado nuevamente a una burlona. El rubio sonrió y guió a las chicas por los pasillos del edificio.
- Papá - susurró Aida.
Blossom la observó por breves segundos y la cargó.
- Vendrá por nosotras, él no es fácil de vencer.
Y corrió con ella en brazos hacia una salida donde los demás las esperaban, lo que nunca se esperó, era ver esa horrible escena delante de ellas, lo único que pudo hacer fue taparle los ojos a Aida al mismo tiempo que Bubbles y Buttercup la imitaban con las pequeñas. Era imposible describir esa escena escalofriante. Boomer del futuro caminó en dirección a Bubbles y la abrazó con su curpulento cuerpo. Incluso la rubia se había asustado que las lágrimas habían comenzado a fluir por instinto.
¿Qué clase de ser podía hacer semejante atrocidad?
Espero les haya gustado el capítulo aunque realmente hay muchas cosas por descubrir. ¿Se esperaban lo del hermano de Miyako? ¿Se acuerdan de las palabras de la abuelita de la rubia a Boomer?
"Les espera un camino muy difícil, querido. Yo ya estoy muy vieja y dudo seguir en este mundo, pero me voy tranquila porque Miyako no se quedara sola, te tiene a ti. Protégela y sobre todo amala porque esa será su fuente de esperanza el día final. No dejes que el día de la verdad, Miyako se consuma por el odio".
¿Qué tipo de odio sentirá Miyako? ¿Odio hacia su abuelita o hacia algo más?
Pregunta:
¿Qué habrán visto las chicas?
