Capitulo diez: Truth is relative

-Clarke…-dijo Lexa para recordarle que le había hecho una pregunta-.

-No pasa nada…-respondió dejando el celular con la llamada terminada en el suelo, caminando seductora hacia la cama-.

-¿Con quién hablabas?... parecías molesta-inquirió-.

Clarke se recostó en su desnudo pecho haciendo oídos sordos a la pregunta de Lexa, le acariciaba el vientre expuesto con lentitud intentado que aquella cercanía tan necesaria le ayudara a ordenar los pensamientos en su cabeza, a sacarse esa sensación de hipocresía que le había dejado la conversación con Titus.

-¿Te gustaría ir a Europa?-preguntó de la nada la rubia- Podríamos ir de vacaciones, me gusta Italia ¿conoces Italia?, no importa, te encantará, de hecho llamaré a mi agente de viajes en este momento-.

Cuando la actriz hizo el amago de levantarse Lexa la detuvo de inmediato.

-Clarke, detente-exigió y tomó su brazo para mantenerla en la cama, dejándola en una posición donde no le podía rehuir la mirada- ¿Porque tengo la sensación de que quieres escapar de algo?-.

Clarke desvió la mirada.

-¿Con quién hablabas, Clarke?-preguntó otra vez, porque sentía que esa llamada tenía directa relación con esa actitud nerviosa que tenía su rubia-.

-Titus, ese que está en el suelo es tu teléfono, te ha llamado a ti…-respondió-.

Quizás había llegado el momento, quizás la distancia que intentó poner entre ellas y Titus no había servido de nada, porque esos kilómetros entre una ciudad y otra se hacían escasos y podía sentir como su mentira le respiraba en nuca.

-Titus…-susurró contrariada la militar- La película… tú protagónico…-agregó intentando unir puntos en su cabeza-.

Antes que Lexa pudiera pensar más sobre aquella situación, Clarke tomó una decisión.

-Él ha insistido, le di mi respuesta, Lexa… y es no, se terminó, no voy hacer esa película-expresó con fuerza-.

-¿Por qué no, Clarke?-inquirió intentando entenderlo-.

-Porque…porque…-dos intentos fallidos en donde las palabras que sabían a verdad se quedaron atascadas en su garganta- Porque es mentira, Lexa-agregó-.

-¿Qué es mentira, Clarke?... Cariño no estoy entendiendo nada-expresó y tomó su mano para besarle los nudillos, intentado que esa acción la calmara- Si pudieras explicármelo lo agradecería mucho-.

¿Quería explicárselo? ¿Quería que lo entendiera? Quería mostrarle esa parte de sí misma que en ese momento la avergonzaba hasta el hartazgo.

Quizás no estaba lista para perderla.

Quizás no podría con ello.

Quizás Lexa era lo mejor que le había pasado en la vida y ante el amor que profesaba por ella, la verdad se hacía relativa, pequeña, innecesaria.

-Él no quiere trabajar conmigo, Lexa, es mentira lo que te dijo de que ha buscado trabajar conmigo por años, Titus Flame me desprecia y sólo te dijo que me daría el papel para convencerte-.

Los ojos de la Comandante Woods fueron de un verde calmo a uno furioso, ese hombre, ese jodido hombre iba a escucharla.

-No-la detuvo ahora Clarke- No lo llames, no le digas nada, por favor dejemos esto atrás, olvidemos que pasó alguna vez…-.

-No me gustan que me mientan, Clarke-expresó levantándose de igual forma, exponiendo su cuerpo desnudo ante los ojos de la actriz que se veían más celestes que azules-.

Lexa ni intentó cubrirse y fue hasta su teléfono que seguía en el suelo, lo tomó con fiereza y buscó el número.

-Lexa, por favor-le rogó Clarke que de dos sacadas con velocidad llegó hasta ella-Por favor, sólo olvidémoslo…-.

-Me mintió e intentó usarte, Clarke, usarte para llegar a mí, es jodidamente retorcido, ese imbécil está mal de la cabeza y se lo diré-.

Clarke bajó la cabeza, Lexa tenía razón, era jodidamente retorcido, pero no era Titus quien estaba mal de la cabeza, era ella, ese era su plan, era su retorcida idea, Flame sólo se la había apropiado en ese intento desesperado por convencer a la Comandante después que le dijo que ya no había trato.

-Lexa…-susurró con total congoja en su voz, con sus ojos cristalinos a punto de explotar-.

La Comandante dejó su intento de marcar el número para poner toda su atención en Clarke, en su bella actriz que parecía totalmente abatida.

-Cielo…no te pongas así, ¿hay algo más? ¿Te dijo algo más? ¿Acaso te ha amenazado para que aceptes? Ese hij…-.

-No, yo sólo…-balbuceo para que detuviera sus palabras, para desistiera en ese intento de hacerla ver como una víctima, porque no estaba pudiendo con ello-.

-Clarke, puedes decirme lo que sea, yo quiero saber si hay algo más, quiero poder protegerte, soy tú novia, debo protegerte si alguien quiere hacerte daño…-expresó tomándole el rostro con ambas manos, haciendo que sus palabras se hicieran fuertes en su pecho, en su corazón que comenzó a latir más rápido ante el sentimiento que emanaba de ella-.

-¿Mi novia?-inquirió la rubia con una media sonrisa- ¿Eres mi novia?-.

Lexa claramente lo había dicho sin pensarlo, simplemente había dejado salir su alto sentido de protección sobre ella, sobre esa mujer que sentía que la había vuelto a la vida. Antes de Clarke, era un ente que respiraba, que trabajaba y que se divertía en contadas ocasiones, antes de Clarke ella sólo recordaba haber sido feliz esos exiguos meses que pasó con Costia, pero era diferente, sabía que los sentimientos estando en la guerra se intensificaban, todo se vivía al límite y con el amor no era diferente.

Ahora era real, completamente real, no había guerra, no había peligro, sólo eran ella y Clarke llevando una relación cotidiana, con desayunos y paseos de la mano, con la actriz llenado su heladera y cocinando algo para cenar… ¿Qué podía ser más normal que eso?, Clarke le había dado una vida, una vida que ella de verdad quería vivir y no la que había sobrevivido hasta ese momento.

-Yo…-.

-Me gusta ser tu novia…-se adelantó a decir Clarke-.

Lexa se acercó un poco más para besarla, para dejar ese momento de tensión atrás y decirle sin palabras que lo harían a su manera, que todo lo que Clarke quisiera ella se lo daría.

Fue desabrochando cada botón de su propia camisa que sin duda le quedaba mejor a Clarke, quería ver su cuerpo desnudo otra vez, sentirlo bajo el tacto de sus manos, apreciar como su piel se erizaba ante el paso galopante de sus dedos.

-Lexa…-murmuró-.

La Comandante ya hacia camino por su cuello.

-Prométeme que no volveremos a hablar de esto…-le pidió-.

-Clarke…-.

-Prométemelo, dejémoslo atrás, no lo vale, Lexa, no lo vale…-agregó temerosa-.

¿Qué era realmente lo que no lo valía? ¿Dejar que una mala decisión arruinara su relación?...

¿Importaba realmente porque se habían conocido?

Clarke creía que no, que eso no importaba, lo que si importaba, lo que era trascendental en toda esa situación eran sus mutuos sentimientos, era esa relación que habían ido edificando ladrillo a ladrillo, eran momentos como ese donde podía sentirse completa a su lado.

La verdad no era imperativa cuando frente a ella se ponían sentimientos tan profundos como los que tenían una por la otra.

-Está bien-Aceptó Lexa- No volveremos a mencionar el tema, nunca más, está cerrado para mi…-.

Aquella aceptación determinó lo que Lexa no sabía y que podría haberle sido de ayuda en ese momento; sus sentidos definitivamente se apagaban ante ella, sus instintos de marine entrenados para reaccionar ante el peligro se volvían inútiles ante la rubia, porque Lexa no vio las señales, dejó pasar el hecho de que una voz cada vez más lejana y murmuradora en su cabeza le insistía que había algo más ahí, que ahondara un poco más, que le volviera a preguntar.

-Quiero ser tu novia por mucho tiempo-le dijo Clarke mirándola a los ojos, perdiéndose en el verde transparente de sus ojos-.

-También yo…-.

Lexa tomó camino hacia sus labios otra vez, hacía su pecho desnudo, hacia cada espacio de ese cuerpo adoraba, al que ya sentía una adicta sin una intención de rehabilitarse.


Para cuando volvieron a la casa de Abby ya era la hora del almuerzo, sin soltarse de la mano llegaron hasta la cocina de donde salía un aroma realmente bueno.

-Aquí están, yo ya estaba por llamar a la policía-bromeo Abby abriendo el horno para sacar una bandeja con carne y verduras-.

-Luce espectacular-la alabó Clarke-.

-No me desvíes el tema, jovencita, debes avisarle a tu madre cuando no vas a llegar a dormir a casa-.

-Pensé que tenías turno en el hospital-.

-Lo tenía, llegué de madrugada y no había señales de ustedes…-.

-Clarke me llevó a una cita-comentó Lexa-.

Abby hizo un gesto gracioso y miró a su hija con los ojos levemente abiertos, ya se podía imaginar el resto de esa cita que las había llevado a no dormir en casa, giró la cabeza en negación, no, mejor no lo imaginaba, esas imágenes una madre nunca las quiere tener en la cabeza.

-Lleva los cubiertos-le ordenó a su hija, cambiando de tema radicalmente-.

Clarke sonrió divertida, tomó los cubiertos e hizo camino de regreso al salón.

La comida estaba aún mejor que como olía y Lexa pensó que cocinar maravillosamente debía venir en los genes de las mujeres Griffin porque su actriz también lo hacía a la perfección, en eso su teléfono comenzó a sonar, Clarke no quería alarmarse cada vez que el celular de la Comandante sonara, no lo quería pero de igual manera le sacó un salto y la preocupación se marcó en su expresión.

-Es Aden-le dijo poniendo la mano en su muslo-Permiso, regreso en un momento-añadió con educación Lexa-.

Clarke afirmó con la cabeza y le dio una media sonrisa.

-Parece que todo va muy bien entre ustedes-comentó su madre-.

-Eso creo, ésta mañana me llamo su novia…-recordó soñadora y una sonrisa bobalicona se le poso en los labios-.

-¿Y estuviste de acuerdo en eso?-preguntó su madre aunque era obvio-.

-Claro que sí, tenerla a mi lado es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo y pienso hacer todo lo necesario para que siga siendo así- expresó con decisión-.

-Cuando lo dices así pareciera que hubiese algo que pudiera separarlas…-comentó sin una intención real de que sus palabras fueran ciertas-.

Clarke la miró a los ojos, esos en los que Abby recordaba a su esposo, tan parecidos y no sólo físicamente, porque su hija lamentablemente había heredado parte de esa autodestructiva personalidad, esa que le había terminado por quitar al hombre que amaba.

-Clarke…-murmuró intentando que le dijera algo más porque sus ojos ya habían iniciado esa conversación por ella-.

-No es nada, sólo fue una forma de decir-.

-Soy tu madre y podemos pasar realmente mucho tiempo sin vernos, pero lo sigo siendo y te conozco-.

La actriz desvió la mirada, sabía que Lexa estaba en el jardín, la podía veía a través del ventanal, estaba hablando animadamente con su hermano ajena a toda esa incomoda conversación que estaba por comenzar.

-Hay algo que Lexa no sabe, algo que le he ocultado y si ella lo supiera me dejaría- aceptó la rubia por primera vez en voz alta-.

-Los secretos no son buenos en una relación, Clarke-.

-Lo sé, vale, lo sé, pero no voy a permitir que una mala y estúpida decisión que tomé sin conocerla la aleje de mí, no lo voy a permitir, mamá…-expresó defendiéndose-.

Abby tomó aire teniendo la certeza de que no lograría que Clarke cambiara de opinión, era terca, demasiado para su propio bien.

-¿De verdad crees que te dejaría si lo sabe?-preguntó la doctora buscando la mano de su hija-.

-Sí, lo haría…-afirmó con seguridad-.

-¿No merece el beneficio de la duda? Porque por cómo te mira puedo darme cuenta que lo que siente por ti es muy fuerte y a ti, no tengo recuerdos de haberte visto así con alguien antes…creo que por primera vez te veo enamorada, Clarke, ¿Por qué no confías en sus sentimientos mutuos?, yo creo que cuando dos personas se aman pueden superar cualquier obstáculo y tu estas a tiempo, quizás si mantienes por más tiempo ese secreto, tus miedos se hagan realidad y…-.

-Sé lo que hago mamá y no me arriesgaré, no voy a perderla-interrumpió-.

-Eres tan cabezotas como tu padre, así que sólo diré que estaré aquí Clarke, lo estaré para consolarte-.

-Mamá no digas…-.

Clarke detuvo sus palabras cuando vio que Lexa regresaba.

-Aden te manda muchos abrazos y besos, dijo que era chico más popular de la academia gracias a la fotografías que tiene contigo- le contó Lexa divertida- Creo que ya te ha estado presumiendo como cuñada, es un atrevido-agregó-.

-Es lo que soy ¿o ya te arrepentiste?-.

-Claro que no-aseguró pasando su brazo por su espalda para atraerla un poco más-.

Abby observó en silencio la escena, ¿Qué podría ser aquello que temía decirle, Clarke? ¿Qué podría ser tan devastador para acabar con esa hermosa relación que veía florecer justo ante sus ojos?

-Iré por el postre-expresó la doctora levantándose-.

-Cariño, recibí un mensaje y…-habló Lexa-.

-¿Qué pasa?-.

Y ahí estaba otra vez, esas sensación de miedo cada vez que Lexa tenía una conversación que ella ignoraba… ¿en realidad pensaba que iba a poder vivir así? ¿Qué iba andar de saltos cada vez que le entrara una llamada o un mensaje? Porque por mucho que quisiera no podía meter a Lexa en una burbuja, no podía aislarla del mundo.

-Tengo que volver a Los Ángeles, recibí una orden para…-.

-No vas a volver a la guerra ¿cierto?-inquirió rápidamente-.

Otro miedo a esa colección que se estaba volviendo larga.

-No, así que cálmate-le pidió- Sólo tengo que ir a un estúpido evento que hará la Gobernadora, eso es todo…-.

Clarke botó el aire que tenía en sus pulmones.

-¿Qué hará la Gobernadora?-preguntó Abby regresando con tres pocillos con una llamativa cantidad de helado en ellos-.

-Estaré en la ciudad y harán una fiesta para ella, estoy dentro de los invitados -le contó Lexa-.

-Dicen que la Gobernadora Jones está buscando la nominación demócrata para la presidencia, si es así le viene bien aparecer en una fotografía contigo, Lexa-Comentó Abby- Eres una gran heroína para el país, las personas te admiran-agregó-.

-No lo soy, sólo hacía mi trabajo-.

-Lo eres y como consejo te digo que no está bien que te ordenen de esta manera que hacer con tu tiempo, eres una militar y asumo que debes obedecer en servicio, pero aquí en casa no, están usándote Lexa y eso no es correcto, no debes permitir que nadie te use-agregó fuertemente la doctora-.

Clarke hubiese preferido no tener que escuchar esas palabras de su madre, hubiese preferido no sentir esa autoridad moral con la que hablaba, porque claro, Abby Griffin podía hablar de esa manera, podía ser objeto de admiración por sus modos correctos y siempre bien intencionados, pero lamentablemente no se podía decir lo mismo de su hija.

Su descarriada, frívola y manipuladora, hija.

-Clarke-repitió Lexa-.

-Lo siento… ¿Qué decías?-.

-Que si te molesta que tengamos que irnos mañana temprano o puedo volver yo sola, entiendo que quieras pasar más tiempo con Abby-.

-Me voy contigo-resolvió-Mamá debería ir a visitarnos la próxima vez-agregó-.

-Tomaré unas vacaciones pronto, lo prometo…-.


Al día siguiente por la tarde Clarke había quedado de pasarse por la casa de Raven, hace días que no se veían y su amiga parecía exigir su presencia, por lo que organizaron una tarde de películas y helado, se pasaban el pote una la otra mientras distraídamente habían comentarios sobre la producción, una vez terminada se quedaron en el sofá.

-¿Y?-inquirió la rubia actriz-.

-¿Y qué?-preguntó Raven-.

Ambas estabas en un costado, apoyando sus espaldas en el respaldo siguiendo con su ya común acción de devolverse el pote de helado de chocolate con almendras.

-¿Por qué querías tanto que viniera? ¿Hay algo que tengas que decirme?-agregó Clarke-.

-No, sólo extrañaba a mi mejor amiga-.

Una sonrisa boba se puso sobre los labios de Raven al mirar un mensaje en su teléfono.

-Wooow, ese suspiro…-comentó Clarke-.

-No ha sido nada-.

-¡Claro que si! ¡Ha sido un gran suspiro!-exclamó golpeándola con su pie descubierto en muslo-Habla ya, ambas sabemos que quieres hacerlo-.

-No tengo nada que contar…es sólo…un mensaje…de ya sabes…-.

-No, no lo sé ¿Qué pasó en un ausencia? Porque creo que has conocido a alguien, alguien especial que te tiene suspirando-.

-No he conocido a nadie, sólo es Octavia-respondió-.

-¿Octavia? ¿La misma Octavia con la que te la pasaste intercambiando pesadeces en el cumpleaños de Aden?-.

-La misma-reconoció con una sonrisa divertida, mirando hacia el cielo para desviarle la mirada a su amiga-.

-Wooow mira no más como te trae la Teniente sexy desagradable ¿así era como le llamas no?-.

-Sí y no me trae de ninguna manera, somos amigas… sólo que fue hasta mi trabajo para disculparse un día y luego hemos estado quedando, ya sabes, para hacer cosas de amigas…-.

-¿Cosas de amigas?-inquirió-¿Sabes que tener las lenguas muy cerca no son cosas de amigas, cierto?-.

-¡Idiota!-exclamó y ahora fue la latina quien la golpeo con su pie-No tenemos nuestras lenguas cerca, sólo hablamos y…es…me gusta pasar tiempo con ella-.

-Joder pareces una quinceañera ¿Desde cuándo Raven Reyes quiere algo y no va a por ello?-.

-Ni siquiera le gustan las chicas, Clarke-aseguró-.

-No tienen que gustarle las chicas, Raven, sólo tiene que gustarle una…una como tú y ya está-.

-¿Desde cuánto te has vuelto tan buena en estas cosas eh?-.

-No me he vuelto buena en estas cosas, sólo creo que si te gusta deberías ir a por ella-.

-¿Cómo tú fuiste por Comandante Bombón?-preguntó divertida-.

-Si, justo como yo y mírame, estoy de novia-.

-¿Estás de novia? ¡Clarke como no me has dicho antes!-exclamó emocionada-.

-Sólo han pasado unos días y hablamos de ti, no de mí-.

-Creo que tú eres mucho más interesante en este momento-aseguró- Dime ¿Cómo lo tomó Abby? ¿Le cayó bien?-.

-Claro que sí, es imposible no amar a Lexa-.

-Vas rápido eh, mira que te has puesto de novia y ya le has presentado a tu madre ¿Qué será lo próximo, princesa? ¿El anillo?-.

Clarke soltó una carcajada.

-Si tengo que darle un anillo para que se quede a mi lado lo haré-pronunció-.

-Wooow mírate ¿Quién es la quinceañera ahora?-.

-Sigues siendo tú con tus suspiros de enamorada-.

Clarke se levantó del sofá, la razón porque la habían tenido que regresa a Los Ángeles había sido la cena de gala a la que invitaron a Lexa y sería su acompañante, así que ya debía irse para cambiarse.

Raven la abrazó fuerte.

-Quizás podamos hacer algo el fin de semana, con mi novia y tu teniente sexy-le dijo Clarke-.

-No es "mi teniente sexy"-.

-Pero lo será pronto ¡a por ella tigresa!-exclamó subiendo el volumen de su voz mientras ya caminaba hacia su auto-.

Entró riéndose al auto e hizo camino hasta su mansión, ya había dejado listo por la mañana lo que usaría así que sería meterse a la ducha, arreglar su cabello, poner algo de maquillaje y ya estaba, asumía que sería un evento elegante pero sencillo, compartir con personajes de la política no era igual que una fiesta de Hollywood.

Realizó su ritual de belleza sin saltarse un paso y se miró satisfecha al espejo cuando vio el resultado, lucía realmente despampanante aunque no hubiese sido realmente su intención, pero bueno, nunca estaba demás lucir impresionante cuando iba a ir del brazo de la cotizada Comandante Woods, que estaba segura gozada de admiradoras que ni siquiera sabía.

Llegó puntual a buscar a su novia y se quedó con la palabra en la boca una vez más al verla con su uniforme blanco de gala.

-Joder la de ideas que se me pasan por la cabeza al verte con ese uniforme-balbuceo casi para sí misma-.

Pero la sonrisa pretensiosa de Lexa le aseguró que la había escuchado. La militar la tomó de la cintura, ella también se había quedado sin palabras cuando vio a Clarke tras la puerta con ese vestido azul escotado, aún no se creía que tenía la suerte de que esa hermosa, famosa e inteligente rubia fuera su novia.

-¿Y no me quieres decir al menos una?-susurró muy cerca de sus labios-.

-Digamos que sólo…-comenzó pasando sus manos por su pecho, tocando con sus dedos esas medallas que le colgaban del lado izquierdo- Sólo te dejaría la gorra-finalizó sensual-.

Lexa tuvo que tragar saliva esa voz, joder que esa voz la transportaba hacia el mayor de sus sueños húmedos.

-Pero supongo que tendré que esperar a después de la cena…-.

La militar afirmó con la cabeza incapaz aún de formular palabras, afianzó su agarre en su cintura y buscó con desesperación sus labios, sintiendo como Clarke enredada sus dedos en su cabello para ahondar la caricia, para volver a dejarla sin oxígeno.

-Si no salimos ahora, no puedo prometer que lo haré-murmuró con sus ojos verdes febriles de deseo sobre los azules de Clarke-Estás demasiado hermosa y no sé si quiera que alguien admire lo bella que era…-.

-Soy tuya…tan tuya, Lexa…-susurró con entrega con tanta verdad en sus palabras-.

-Me tranquiliza mucho escuchar eso, igual no pienso soltarte en toda la noche…-.

Clarke sonrió y dejó el último beso antes de tomarle la mano para volver al auto y dirigirse al lugar donde se daría la cena en honor a la gobernadora, la actriz nunca antes había estado en un evento como ese, suponía que los invitados debían tener más méritos que algunas buenas películas y muchos escándalos.

-Si te aburres, dímelo y encontré una excusa para que nos vayamos ¿dale?- expresó Lexa cuando ya estaban por bajarse del auto-.

-"Cuando me aburra" querrás decir…-dijo bromando-.

-Siento haberte arrastrado a esto-.

-Hey…-dijo tomando su mentón para que la mirara- Estaba bromando, soy tu novia y es todo un honor caminar de tu brazo-.

-El honor es todo mío, señorita Griffin-.

-Ven aquí-.

Clarke la besó una vez más antes de bajarse para encontrarse con toda ese gente importante de las que sintió de inmediato las miradas de sorpresa, algunas reconociblemente de reprobación.

-Comandante-la saludó un tipo de traje- Venga por favor, la Gobernadora Jones ha preguntado por usted-.

-Claro-respondió Lexa que veía eso como otra misión más-.

Clarke no abandonaba su brazo y veía como las guiaban hasta un circulo de personas que rodeaban a la Gobernadora-.

-Gobernadora Jones-habló el mismo hombre para ganar su atención- La Comandante Woods-presentó-.

La mujer de unos cuarenta y pocos años sonrió de inmediato dejando la conversación que tenía con las otras personas para poner toda su atención en esa mujer que había esperado que llegara, esa que podía serle de mucha ayuda en su aspiración de conseguir la nominación de su partido para la presidencia-.

-Gobernadora-saludó Lexa-.

-Por favor, dime Anya-le pidió-Es un honor Comandante Woods, me alegra mucho que haya aceptado la invitación-

Lexa le dio una sonrisa totalmente condescendiente ¿Qué nadie le había dicho a esa mujer que rechazar su invitación no estaba dentro de sus opciones?

-Ella es Clarke Griffin-presentó la miliar-.

-Clarke-saludó extendiendo su mano la Gobernadora-.

-Gobernadora-respondió la rubia actriz-.

-Tu cara me es conocido-comentó Anya-.

-Es actriz-expresó Lexa-Quizás ha visto una de sus películas-agregó orgullosa-.

-Eso debe ser- afirmó- Luna, ven aquí-.

Una chica más o menos de la edad de Clarke se acercó hasta ellas, era de menor estatura, con una abultada melena castaña rizada y llevaba un vestido rojo quizás demasiado llamativo para una cena como esa.

-Ésta es mi hija, Luna-la presentó-Cariño ella es…-.

-Lexa Woods-se adelantó a decir- Ni la televisión ni las fotografías te han justicias, eres condenadamente guapa-agregó sin una pisca de vergüenza-.

Porque a sus palabras agregó el gesto de recorrer a Lexa con los ojos de la cabeza a los pies, produciendo un incómodo momento.

-Lo siento, Luna no es de las que sabe filtrar antes de hablar-justificó la gobernadora-.

-No hay problema, si nos disculpa-expresó Lexa quien prefiero ir a otro lugar, uno donde pudiera alejar a una claramente molesta Clarke de esa descarada chica- ¿Quieres una copa?-.

-Unas cuantas-respondió la rubia-.

-Sólo será una, porque debes conducir, no puedo hacerlo yo, ya sabes dónde termine la última vez que conduje y no quieres ir por a mi prisión otra vez ¿cierto?-bromeo para relajarla-.

-Si con eso te alejo de esa mujer, no me molestaría-respondió desviando la mirada-.

Lea rio sonoramente.

-Mira que celosa me has salido…-sostuvo tomándole la mano para besársela-.

-Tengo sangre italiana por mi lado materno, Lexa, no tienes ideas con quien te has metido-expresó ahora dándole una media sonrisa-.

-Que miedo-.

Ambas se sonrieron y cuando iban a buscar sus labios una voz las interrumpió.

-Comandante Woods-dijo-.

Lexa se congeló al escuchar esa voz, se fue girando lentamente hasta quedar de frente de a él.

-General Woods-respondió haciéndole el saludo militar- No sabía que estabas invitado-agregó-.

-Parece que somos dos los sorprendidos-dijo seriamente- ¿No me presentas a tu acompañante?-agregó-.

-Claro, ella es Clarke Griffin, mi novia-le dijo sin soltar la mano de la rubia- Clarke, él es el General Gustus Woods, es mi padre-.

Clarke de pronto se había puesto muy nerviosa, la mirada gélida cargada de reprobación que le estaba dando ese hombre le caló los huesos, ella lo sabía, sabía que ese hombre no veía nada más en ella que un escándalo andante que podía dañar seriamente la reputación de su hija.

-Señorita Griffin-expresó el hombre seriamente sin dejar de analizarla-.

-General-respondió la rubia tomando su gran y fuerte mano-.

-Lexa, necesito hablarte a solas un momento-exigió-.

Porque esa frase carente de signos de interrogación era su manera casi educada de sacar a esa actriz del lado de su hija.

-¿No puedes esperar?-preguntó Lexa haciéndose valiente al lado de su rubia-.

-Lexa ve, yo te esperaré justo aquí, quizás es algo importante-medió Clarke que no uqería ver una discusión de su novia con su padre-.

-¿No te moverás ni un centímetro?-preguntó más relajada-.

-Ni un solo, lo prometo-.

Lexa hizo lo que iba hacer antes de esa interrupción y buscó los labios de Clarke, Gustus desvió la vista y empuñó su mano, su hija no estaba más que empeorando esa situación.

-Regreso en un momento-susurró-.

Y comenzó a caminar junto a Gustus, salieron del lugar hacia la entrada, los ballet parecían conversar unos metros más allá, todos los invitados habían llegado así que Lexa suponía que no tenían trabajo que hacer, bajó la cabeza y suspiró profundo, ella sabía perfectamente de que le iba hablar su padre.

-Lexa…-.

-No dejaré a Clarke-interrumpió, aclarándole de inmediato que esta vez no cedería ante él-.

-Ella no es una buena compañía, creí que lo sabías, me dijiste, tú me dijiste que nada tenías que ver con ella-le recordó el hombre sacándose la gorra y poniéndola debajo de su antebrazo derecho-.

-Pues las cosas cambiaron y ahora tengo todo que ver con ella-expresó fuertemente-.

-Es una actriz, Lexa-expresó con una mueca de desagradado- Y ni siquiera una buena, sale en las revistas por sus escándalos no por su trabajo, es una mujerzuela que…-.

-Detente ahí-le exigió levantando su mano-Detente y piensa muy bien las palabras que vas a usar, porque es mi novia y no voy a permitir que le faltes el respeto de ninguna manera-.

-¿Te vas a ir contra tu padre por esa mujer?-inquirió totalmente molesto-.

Porque Gustus Woods estaba acostumbrado a ejercer la autoridad dentro de su familia y fuera de ella y nunca se había visto ser desobedecido, menos por Lexa.

-Mi padre…-reflexionó Lexa en un susurro- Creo que esa palabra te queda grande…-agregó mirándolo fijamente- Tú siempre has actuado conmigo y con Aden más como un superior que como un padre y lo sabes-.

-Lo único que he hecho toda mi vida es velar por ustedes dos-se defendió de inmediato-Porque encausen sus vidas por el camino correcto y ahora tú quieres mandar todo al carajo por esa mujer-.

Lexa se contuvo de gritarle porque mucho que quizás fuera el momento correcto, ese donde salía el tema que por años se había tragado no era el lugar.

-Tú, tú lo único que hiciste fue llevarnos por el camino que querías ¿te preguntaste alguna vez si yo quería esto? ¿Si Aden lo quería? No, estoy segura que no, lo único que a ti te importa es sentirte bien contigo mismo y que tus compañeros te golpee la espalda felicitándote por tus hijos militares…-.

-Lexa-dijo intentando buscar las palabras para defenderse-.

-Lo que un padre haría, uno de verdad sería preguntarme si ella me hace feliz-agregó la militar- Y lo hace, me hace más feliz de lo que no recuerdo haber si antes…Clarke, no esa imagen que tú tienes de ella en tu cabeza, Clarke es una mujer maravillosa, inteligente, divertida, es esa mujer que se encargó de los detalles de la fiesta de cumpleaños de Aden, a la que estabas demasiado ocupado para asistir-añadió cargando sus palabras finales de reproche-.

-Él no me ha reprochado que no asistiera como tú lo estás haciendo-expresó negándose a perder en esa discusión-.

-Y no lo hará, te admira demasiado para decir algo negativo de ti-.

Gustus no dejó de mirarla, Lexa siempre había sido diferente, quizás demasiado sensible para la carrera militar pero él había presionado lo suficiente para que la siguiera, veía su potencial y ahora se sentía satisfecho por lo que había logrado, era reconocida y con ello también lo era su apellido, por lo que no daría su brazo a torcer, no permitiría que Lexa se dejara llevar por ese amor que creía que sentía por esa mujer que estaba seguro no le traería nada bueno.

-Quizás sería una buena idea que volvieras al servicio, ya has estado suficiente tiempo es casa-expresó Gustus-.

-¿Qué?-inquirió exasperada pareciera que todas las palabras que había gastado intentando hacerle ver a su padre que estaba equivocado no hubiesen entrado a su cabeza-.

-Nuestro trabajo es servir al país y creo que deberías pedir volver al servicio-repitió con fuerza y convicción-.

-No, no lo pediré, no estoy segura de querer seguir siendo militar, así que estaré aquí hasta que tome una desición-respondió-.

-¡¿Qué estás diciendo?!-exclamó ahora si perdiendo todo el control sobre si mismo-.

-Lo que has escuchado, estoy pensando en retirarme…-.

-¿Ella te ha metido esa idea en la cabeza no? ¡Esa jodida mujer!-exclamó- No lo harás, Lexa, no te retiraras porque no hay honor en desertar, eres una de las Comandantes más jóvenes en la historia del ejercito de los Estados Unidos y estarás a la altura- expresó a modo de orden tomando su brazo amenazante-.

-Ya no te obedezco más, General y mejor me sueltas ahora-exigió con más autoridad que él, más confianza-.

Porque Lexa había aprendido en esos meses que era más que eso, era más que la militar condecorada, Clarke le había hecho ver que era una persona que tenía más cualidades y talentos que sólo ir a la guerra y servir al país y estaba dispuesta a intentarlo, a dejar esa y vida y buscarse otra, una que no la separara de la mujer que amaba.

-Y ahora regresaré dentro con la mujer que amo-expresó dejándolo solo mientras escuchaba sus palabrotas contra ella y Clarke-.

Cuando regresó vio que Clarke había cumplido su palabra, no se había movido ni un centímetro de donde la había dejado, estaba bebiendo una copa y afirmando con la cabeza a un hombre que le hablaba animadamente.

-Regrese-dijo tomando su cadera por su espalda, pasando sus manos para entrelazarlas en su estómago-.

-Ya te extraña-dijo Clarke coqueta-.

El hombre parecía medio desconcentrado y al ver que no tenía ninguna atención decidió por su ego ir a otro lugar del salón.

-¿Todo bien?-preguntó Clarke volteándose para verla a los ojos-.

-Todo perfecto-respondió con una media sonrisa-.

-¿Segura?-.

-Sabía lo que diría, lo conozco desde siempre, Clarke, la diferencia es que ahora no tiene poder sobre mi ni mis decisiones-aclaró la militar con seguridad-.

-Me odia…-expuso la actriz desviando la mirada-.

-Lo que él piense de ti no importa, tienes a dos Woods a tu favor ¿recuerdas?-.

Clarke sonrió y cargó su cabeza en ese pecho seguro que le ofrecía Lexa. Fueron llamadas porque la cena estaba a punto de comenzar, Clarke seguía sintiendo la miradas del General Woods que se encontraba por el otro lugar de la mesa a unos cuantos puestos de ella, no había más de cuarenta invitados y se hacía pequeño si querías evitar a alguien.

Algunos brindis y conversación que la rubia no estaba siguiendo, sólo se concentraba en Lexa, en sus modos gentiles aunque estuviese cansada de repetir respuestas a las mismas preguntas que todos le hacían sobre su servicio en Medio Oriente.

-¿Sería una hora prudente y no descortés para irnos?-susurró Clarke en su oído una vez pasado el postre-.

-Creo que sí, ya no aguanto más a todas estas personas-respondió Lexa también en su oído-.

Cuando ambas se levantaron para despedirse educadamente la voz de la Gobernadora atravesó la mesa.

-Comandante Woods ¿ya se va?-preguntó la mujer-.

-Así es, es algo tarde-respondió-.

-¿Podría regalarme algunos minutos de su tiempo antes?-.

Lexa creía que esa mujer era una política de raza, usando el tono correcto, el gesto, la sonrisa, todo en conjunto para conseguir convencer a las personas de lo que quería, porque ¿de eso iba ser político, no? De convencer personas para su propio beneficio.

-Anda, yo voy caminando a la salida-expresó Clarke-.

Lexa afirmó con la cabeza y caminó hacia Anya Jones, la flamante Gobernadora de California que estaba ejerciendo sólo un poco de su poder para retrasar su huida.

-Si me disculpan, caballeros-expresó la mujer levantándose de la mesa y guiando a Lexa a una sala contigua-.

-Usted dirá, Gobernadora-habló la militar-.

-Ya te dije que me digas Anya, Lexa ¿puedo decirte Lexa?-preguntó recibiendo un gesto de afirmación- Era muy importante para mi que asistieras esta noche, se puede decir que sólo vine a Los Ángeles para conocerte…-añadió-.

-Que honor-expresó con un toque de sarcasmo-.

-¿No te gustan estás cosas no?-.

-No, no lo hacen, sólo estoy aquí porque me lo ordenaron-respondió sincera-.

-No le pedí a nadie que te lo ordenara, lo prometo-.

-Ya estoy aquí ¿Qué necesitas tú de mí, Anya? Porque todos necesitan algo de mí cuando me obligan a asistir a estas cosas…-.

-No me veas, así Lexa, yo no busco aprovecharme de tu creciente fama ni la admiración que sienten las personas por ti-.

-¿No? ¿No busca acaso la nominación para presidenta?-.

-La buscó-respondió honesta- Pero acosta de mi trabajo en el Estado no te tu imagen si eso estás intentando decir-aclaró de inmediato-.

Lexa frunció el ceño, esa mujer le estaba pareciendo bastante honesta para ser política.

-Entonces…-expresó la militar-.

-Yo nunca estuve de acuerdo con la invasión en medio oriente, vote en contra en ese tiempo desde mi silla en el congreso y tampoco me creo todo lo que informa el gobierno sobre ello, creo que el desastre es mucho más grande de lo que pueden reconocer, tú debes saberlo, has estado allá…-.

-Es información clasificada, Gobernadora-.

-Lo sé, no te estoy pidiendo que me des información que no puedes, lo que quiero ofrecerte es que trabajes a mi lado, te he observado Lexa, tus escasas entrevistas como respondes hastiada sobre tu servicio en medio oriente, no eres como los demás militares que he conocido, te ves mucho más humana, tú tampoco quieres más guerras, Lexa, no te gusta lo que pasa allá y a mí tampoco, tenemos eso en común y tu asesoría sobre el tema me vendría bien, tú lo has vivido, no sólo has leído informes como tus generales que no han movido el culo de sus grandes sillas…-expresó la mujer- No se cuáles son tus planes, si quieres volver o…-.

-No quiero volver-reconoció Lexa-.

Anya le dio una sonrisa maternal.

-Si te retiras de la vida militar, si es lo que quieres y te interesa lo que ofrezco, llámame, tengo mucho camino por delante para ser presidenta, pero también mucha confianza…-expresó dándole su tarjeta-.

-Gracias, Anya-.

-Espero volver a verte, Comandante…-.

-También yo-.

Anya le dio un abrazo, muchas personas que le habían dicho se vería muy bien en una fotografía al lado de Lexa Woods pero no estaba por aprovecharse, estaba siendo sincera y podía ver en sus ojos que esa chica ya había pasado por demasiado, que la guerra ya había sido suficiente para ella y para muchos otros, por lo que estaba empeñada en hacerlo algo al respecto, en parar en la locura que ya había traído consigo demasiadas muertes.

Clarke estaba jugueteando con las llaves de su auto mientras esperaba por Lexa en la entrada del lugar.

-Así que tú eres la afortunada ¿cómo era que te llamabas?-.

Clarke giró su cuerpo en dirección a la puerta para encontrarse con la dueña de esa voz.

-No creo que sea necesario repetirlo, nunca nos volveremos a ver otra vez además yo también ya olvide el tuyo-respondió la actriz-.

-Sabes jugar eh, Clarke-sostuvo Luna-.

-Pensé que te lo habías olvidado-expresó con un toque de ironía en su voz-.

-¿Sabes que fui yo quien le dijo a mamá de la existencia de Lexa Woods?-preguntó- Me quedé impresionada desde la primera vez que la vi en televisión-añadió-.

-Lástima que hayas llegado tarde- expresó la rubia dándole un toque de falsa lastima-.

-¿Y quién dice que llegue tarde?-.

-Yo, su novia…- respondió recalcando la palabra novia-.

-Eso nunca me ha detenido antes-.

Clarke rio divertida, fingiendo que estaba divertida claramente, porque le molestaba muchísimo que esa descarada chica pensara que tenía una oportunidad.

-No eres su tipo-agregó la rubia-.

-Creo que eso mejor se lo dejamos a ella…-.

-Clarke, cariño, ya estoy aquí lamento la espera-dijo Lexa deteniendo al ver a esa chica otra vez-.

-Ya tengo las llaves del auto, vámonos-expresó Clarke con un tono autoritario, uno que pensó no saldría con tanta fuerza-.

-Adiós Comandante, espero verte muy pronto-se despidió Luna acercándose lentamente para dejarle un beso en la mejilla, uno que fue demasiado largo para considerarse "amistoso"-.

-Adiós…-dijo Lexa-.

Clarke le tomó la mano con pertenencia y caminando hasta el estacionado Porsche.

-Esa jodida y descarada mujer- dijo Clarke apenas y entraron al auto-.

Lexa sonrió poniendo una mano en su muslo desnudo, acariciándolo mientras su actriz encendía el auto para salir de ahí.

-¿Te quedas conmigo esta noche?-preguntó la militar-.

Clarke siguió con su atención puesta en el camino.

-Clarke…-dijo-.

-Está bien-respondió medio de mala gana-.

-¿Podrias decirme porque te molestas conmigo? No hice nada…-se defendió-.

-No hiciste nada, Lexa…-repitió como si aquello fuera suficiente para dar a entender su punto- No hiciste nada cuando esa mujer se te abalanzó y te besó-.

-Vamos Clarke, ha sido un beso en la mejilla de despedida-explicó-.

-¿Y yo soy idiota, no?-inquirió-.

Lea giró su cabeza en negación y miró hacia el techo, parece que la sangre italiana, Clarke la tenía en una gran porción.

-Si hago realidad tu fantasía de solo quedarme con la gorra… ¿se te quita el mal humor?-preguntó con el toque justo de inocencia en su voz-.

-Quizás…-respondió un poco menos molesta-.

-Mmm… ¿y si agrego prepararte el desayuno mañana?-.

-Quizás un poco más…-.

-¿Sólo un poco más?-.

-No presiones, Lexa Woods, tienes mucho mérito que hacer…-.

-¿Y si te digo que eres la mujer que amo? La única que amo y que no veo a ninguna otra…-agregó-.

El auto hizo un fuerte movimiento a causa de la desconcentración de Clarke que pasó mal los cambios.

Silencio.

-Clarke…-

La rubia tomó aire y buscó un espacio para estacionar porque no podía seguir en esas condiciones.

-Joder Lexa, no puedes soltar algo así cuando…-.

SU verborrea fue detenida por un largo y apasionado beso.

-Es que ya no podía guardármelo más…-reconoció- Sé que es pronto, sé que quizás tú no sientas lo mismo y yo no…-.

-Siento lo mismo…-la detuvo Clarke- Sólo que tenía miedo de admitirlo en voz alta…-.

-¿Miedo? ¿Miedo a qué, Clarke?-.

-A que te vuelvas a ir y yo me quede aquí hecha pedazos, sé que es tu trabajo, pero yo no sé…-.

-¿Y si no regreso? ¿Me lo dirías en voz alta si te aseguro que no voy a regresar?-.

-Lexa…-.

-La Gobernadora quería hablar conmigo para ofrecerme un trabajo, uno que puedo tomar si dejo el ejército, falta mucho para camino, puede incluso que no sea presidenta, pero es una oportunidad a tener en cuenta, sino, buscaré otras, quizás ir a la Universidad como lo hablamos…yo…quizás soy una cobarde, Clarke, pero no quiero volver…no quiero…-.

-No eres una cobarde, Lexa, eres la persona más valiente y honorable que he conocido jamás…yo quiero que sea tu decisión, no que lo hagas por mí, es tu vida y…-.

-Es mi decisión, Clarke, soy yo la que ya tuvo suficiente de eso y necesita más de esto, mucho más de esto…-.

Lexa se acercó para volver a besarla.

-Te amo-susurró Clarke-.

Y esas dos palabras eran todo lo que Lexa necesitaba, ni la aprobación de su padre, ni más medallas en su pecho, ni más reconocimientos de ningún tipo, lo único que ella quería y necesitaba para su vida era a Clarke y sus te amo.