Leaf estiró los brazos y echó un bostezo. Llevaba al menos dos horas de viaje por la Ruta 16 al lado de su fiel lucario, pero ni siquiera así podía quitarse el sueño. Asombrado por el enorme bostezo, el pokémon aura le miró y, después de unos segundos, echó a reír.
-Tonto –le dijo ella, dándole un juguetón y suave manotazo en la cabeza –Perdona por hacerte caminar tanto, pero al menos con el mapa que le compramos a ese señor en Nimbasa no nos volverá a pasar
Su pokémon asintió, aún mirándola. El encanto se rompió cuando una enorme sombra pasó sobre ellos. Se detuvieron en seco para admirar al enorme pokémon blanco sobrevolando el área y descendiendo.
-¡Ven, vamos a ver! –le dijo, y echó a correr hacia donde el pokémon blanco estaba
Neil corrió detrás de ella, aunque sabía que tenía que prepararse para la batalla por si el pokémon no era amigable.
Después de unos minutos corriendo, veían cada vez más cerca la figura blanca sobre el suelo. El pokémon estaba acompañado por un muchacho de abrigo azul y pantalones negros. El joven acariciaba con suavidad el pecho del pokémon, agradeciéndole.
-¡Wow, mira eso! –gritó Leaf con emoción, llamando la atención del pokémon y su entrenador -¡Es un pokémon muy bonito!
En vez de mostrarse celoso, el muchacho sonrió y el pokémon parecía halagado por la atención.
-Eres una turista, ¿verdad? –preguntó el chico, impresionando a Leaf
-Sí, ¿cómo lo sabes?
-Bueno… -el echó una risita –Estás mirando a reshiram como si no supieras que existía. Y lo acabas de llamar "bonito"
-Oh, ¿reshiram? –repitió Leaf –No sabía que existía, en eso tienes razón, pero no responde mi pregunta
-Hace tiempo reshiram y yo trabajamos juntos para defender a Unova, así que tenemos cierta fama entre la gente –respondió rascándose la nuca –No me gusta mucho hablar de eso, pero si quieres puedo contarte
-No es necesario –negó Leaf, haciendo un suave movimiento con la cabeza
Hubo una pausa un tanto incómoda. Los dos chicos miraron hacia el suelo, sin saber qué decir. Viendo que no había peligro ni nada parecido, Leaf se acercó lentamente para seguir admirando de cerca a reshiram.
-Hey, ¿puedo acariciarlo? –preguntó; el chico asintió e, igualmente, el pokémon
Reshiram bajó un poco la cabeza, permitiendo que la entrenadora pasara con suavidad su mano.
-¡Qué suave es! –chilló emocionada; el muchacho sonrió
Sin embargo, su lucario no parecía nada contento, pero no quería interferir y echar a perder algo que alegraba a su entrenadora. El muchacho volteó a ver al lucario. Lo notó algo serio, más de lo normal para un pokémon tan regio como eran los lucario.
-Oye, ¿me dejarías acariciar a tu pokémon? –preguntó
-¡Claro! –le respondió –Supongo que Neil no tiene problema con eso
El pokémon pareció un poco impresionado por eso, pero antes de protestar, el chico estaba tocando y apretando levemente sus orejas.
-¡Sus orejas son muy, muy suaves también! –dijo el joven, y después pasó su mano por la nariz del pokémon –Su pelaje brilla mucho, debes invertir mucho tiempo aseándolo
-Sí, es mi mejor amigo –respondió ella, dejando a reshiram y acercándose ahora a su pokémon –Intento cuidar a todos mis pokémon por igual, pero tengo que admitir que tengo cierto favoritismo hacia él
El chico soltó a lucario, y miró a Leaf. No pudo evitar mirarle a los ojos, tan brillantes y vivaces. Mientras ella hablaba sobre su maravilloso lucario, el chico asentía. Pero esto tampoco gustó al pokémon.
Sintiendo que un intruso estaba entrando en su territorio, Neil jaló con insistencia el brazo de Leaf, mientras apuntaba hacia el camino.
-Parece que está ansioso –dijo el joven -¿Van a algún lugar con urgencia?
-Estamos de paseo por tiempo indefinido así que nos tomamos el viaje con calma, pero perdimos mucho tiempo porque me equivoqué en el camino –rebuscó entre su mochila y le mostró el mapa que había comprado –Vamos hacia el Bosque Blanco
-Ah, ¡qué coincidencia! –dijo sorprendido, mirando el mapa
-¿También van para el Bosque Blanco?
-No exactamente, pero nuestra ruta aérea pasa por ahí –aclaró –Podemos llevarlos si quieres
-¡Eso suena maravilloso!
Los ojos de Neil se pusieron como platos. Con todo su corazón deseaba que declinara la oferta, pero sabiendo que ella aceptaría, estaba listo para aguantar el tener que ver como ese desconocido quedaba bien con su entrenadora.
-Sin embargo, precisamente queremos que este viaje sea lo más natural posible, es decir… ya sabes… caminar y acampar y cosas así –le respondió, declinando –Si no fuese así, habríamos volado directo hacia allá
-Oh… ya veo… -murmuró un poco decepcionado –Pero si alguna vez necesitas algo, puedes llamarme a mi xtransceiver
-Tampoco tengo uno de esos –le dijo, decepcionándolo aún más
-Pues deberías seriamente pensar en comprar uno –le dijo en tono de broma
Leaf rió, asintiendo.
-Mi nombre es Hilbert –le dijo –Normalmente estoy vagando por ahí, pero el líder de gimnasio de Aspertia o la ayudante de la profesora Juniper siempre saben dónde estoy, así que necesitas algo de mí, tendrías que verlos y preguntarles por mi
-Trataré de recordarlo, Hilbert –la chica le ofreció su mano, y Hilbert aceptó el gesto, estrechando suavemente su mano, sacudiéndola –Yo soy Leaf
-Qué nombre más curioso –atinó a decir –Nosotros nos vamos ya, sólo paramos para que reshiram descansara un rato. Espero encontrarnos después
-Lo mismo digo –le sonrió –Estaremos varios días en el Bosque Blanco, por si te animas a ir
-¡Claro!
Leaf dio unos pasos hacia atrás, mientras Hilbert subía al lomo de su pokémon. Reshiram se preparó, mientras el muchacho miraba a Leaf y ondeaba un adió para ella. Pronto, el pokémon levantó vuelo y se alejó a considerable velocidad, mientras Leaf y Neil permanecían en la tierra, viéndolos alejarse.
-Bueno pequeño, nos toca a nosotros seguir caminando –le dijo a su pokémon
Neil estaba aliviado al sentir que cualquier peligro de que le arrebataran a su entrenadora había desaparecido.
