Disclaimer: algunos personajes y lugares pertenecen a JK Rowling y la Warner, la idea del fiction es MIA…y pobre de aquel que la intente plagiar.

Advertencia: contenido M en el fragmento #3 #5 (no Drarry)

N/A especial para Ceci: confía en mí XD ya sabrás cuando leas. ^^

"La ira comienza con locura y termina con arrepentimiento"

Proverbio chino.

I.D.F Capitulo #8 "Coleccionistas"

Año 2006.

#1

Callejón Diagon. Londres.

Eran las seis de la tarde y Ronald Weasley caminaba por el largo Callejón a paso pausado, dejando atrás tiendas, transeúntes y clientes que hablaban emocionados los unos con los otros.

Alguna que otra persona giraba el rostro al verlo, murmurando algo sobre él.

Ron suspiró y siguió su camino. Aun después de tantos años desde la Guerra la gente lo reconocía como parte del trío de Oro y como mejor amigo de Harry Potter. Ron sonrió con ironía y amargura pensando en lo poco que esas personas sabían de ellos.

Paso una mano por su cabello pelirrojo, desordenándolo en mechones mientras entraba a un restaurante. La música Jazz inundaba el ambiente cálido y acogedor, donde pequeñas mesitas cubiertas de manteles color aguamarina con bordados blancos; candelabros altos como centros de mesa que titilaban con sus velas torneadas, se distribuían ordenadamente creando un espacio vació en el centro donde había una pecera con pequeños habitantes de vivos colores. El agua se reflejaba en las paredes y el suelo; dándole al restaurante un aspecto de ensueño. Varias parejas y uno que otro grupo de amigos estaban sentados y el olor a comida era tan fuerte que le despertó a Ron; aun más, el apetito.

Un joven mesonero le indico una mesa vacía que atendía a su reservación, Ron se sentó y pidiendo una cerveza se dispuso a esperar por su acompañante para la temprana cena.

Ron bebió en silencio; dejando su mirada perdida en los pequeños pececitos multicolores que nadaban incesantemente mientras en sus recuerdos divagaba por lo acontecido en sus últimas semanas desde que fuera a invitar a Harry a comer, la fatídica aparición de Malfoy y todo lo que paso después.

Unas semanas atrás….

-¿Qué mierda hacías con Malfoy, Harry?- preguntó Ron enfurecido a su mejor amigo luego que el rubio abandonara; golpeado por él, la oficina. Harry respiró profundo y se acomodo con nerviosismo los anteojos sobre el puente de su nariz- ¿Qué quiso decir con eso de "tienes mucho que decirle"? ¿Qué mierda pasa? ¿Cómo puedes perdonarlo después de la muerte de Hermione? ¿Cómo Harry?- Ron caminaba de un lado al otro sintiendo su ira acrecentarse.

-Ron…-comenzó Harry y su amigo lo miró furioso- Primero quiero que sepas que lo que te voy a decir, lo que te voy a contar, fue una desición que tuve que tomar solo…si me equivoque o no…-Harry se mezo el cabello con desesperación y se encaminó a su escritorio sentándose en el borde de el- si me equivoque o no, aun estoy por descubrirlo, pero tienes que saber que fue lo más difícil que he tenido que hacer en mi vida…

-¿Qué fue lo que hiciste Harry?- pregunto Ron, sintiendo miedo por el tono cauteloso de su amigo.

-Mentir, mentir a todos por un bien mayor…y quizás a quien más quise proteger, quizás ella nunca me lo perdone.- dijo Harry con dolor. Ron lo miró sin querer entender.

-Ella… ¿Ella quien?- pregunto, lentamente.

-Hermione; Ron…Hermione- respondió Harry con cuidado, cerrando los ojos. Ron que se había sentado en el sofá, se puso en pie; caminado hacia Harry.

-Hermione está muerta Harry, fuimos a su entierro, llore por ella. Hermione murió hace cinco años, por culpa de Malfoy en una misión…eso fue lo que tú dijiste Harry. Ella está muerta.- Ron negaba con la cabeza y en sus ojos asomaron lágrimas de dolor y traición.

Hablaba con lentitud pero cada sílaba atravesaba a Harry como un puñal.

Y entonces él dijo:

-Ella sobrevivió Ron, yo…oculte todo para protegerla de quienes la atacaron, para protegernos a todos. No tuve opción.

-¿No tuviste opción? ¿Qué tal decírmelo a mi? ¿Qué tal decirme "Ron, por cierto ¡Hermione está viva!?- explotó, gritándole con la voz quebrada- ¿Cómo pudiste hacer eso Harry? ¿A todos? ¡Siempre existe una opción Harry!

-Tuve buenas razones Ron…no fue fácil, yo…-Entonces Ron lo tomó por la túnica, zarandeándolo.

-¿Qué malditas buenas razones pudiste tener para mentirme a mi? Se supone que soy tu mejor amigo ¡Maldición! ¿Cómo pudiste Harry?- le grito a centímetros de su cara y con lágrimas de rabia en los ojos.

-Tenía que protegerla Ron, tenía que protegerlos a todos- dijo Harry y Ron lo soltó, empujándolo sobre el escritorio.

-¡Siempre tienes que protegerlos a todos! ¡Estoy hasta los cojones de tu actitud de héroe sacrificado por la jodida humanidad! ¡Ya basta de tanta mierda! ¡Justificarías cualquier cosa en el bien de la humanidad! ¡Pero el punto aquí es que me mentiste Harry, a mi; tu mejor amigo, tu camarada! ¿No creíste que yo tenía derecho a saber que Hermione estaba viva? ¡Yo también tenía derecho a protegerla maldición!- Ron estaba hecho una furia, lo empujaba con cada exclamación. Entonces Harry sintió su sangre hervir.

¿Cómo mierda podía Ron juzgarlo? ¿Él de entre todas las personas?

Se enfureció.

El mismo no había llegado a la desición de ocultar a Hermione con facilidad, era lo más doloroso que había hecho en su vida. ¿Cómo Ron podía cuestionar eso si nunca estuvo en su lugar? ¿Cómo podía Ronald adjudicarse el derecho de cuidar a Hermione sino había estado junto a ella en esos momentos cruciales cuando la mujer sentía que no tenía por que o por quien vivir?

Harry se levantó, enfrentando a su amigo.

-No me vengas con eso de protegerla ¿Quieres? He sido yo quien la ha cuidado después de la Guerra. ¿O quieres que te lo recuerde?- le especto con frialdad. A veces Ron lograba sacar su Slytherin interno- "Tengo cosas importantes que hacer en mi vida Hermione" "No puedo seguir cuidando que nada te pase ni a Harry el resto de mi vida Hermione" "Tus planes no son los míos" "Busca algo que hacer" Ah, y mi favorita…"No tenemos porque estar los tres juntos para siempre" ¿Recuerdas eso? – Preguntó Harry con cinismo y enojo- ¿Acaso sabes cuando destrozaste el corazón de Hermione ese día? ¿Tienes idea de cuanto le costo superarlo, superarte? ¡No la quisiste cuidar en ese entonces, así que no me vengas con eso ahora Ron! Fui yo quien la cuido todo este tiempo, el que fue a rescatarla. ¿O quieres también que te recuerde como no fuiste conmigo?- Harry camino a grandes zancadas, haciendo que Ron retrocediera aun molesto.

-¡Nadie te pidió que lo hicieras! ¡Nadie te pidió que la cuidaras todo ese tiempo tu solo!- dijo Ron con amargura.

-¡Lo hice porque quería! ¡Imbecil!- Grito Harry, perdiendo el control.

-¡Y yo la quiero a ella Harry! ¡Tenía el derecho de saberlo, de protegerla! ¡La amaba! ¡Aun la amo!-

-¡Yo también!- Harry de inmediato se congelo y sintió como su corazón se detenía.

-¿Qué?- pregunto Ron en voz baja- ¿Qué dijiste?- Harry se mezo de nuevo el cabello, con angustia.

Maldito fuera el y su estupida bocota, le dio la espalda a Ron, bajando la guardia.

-Lo que oíste Ron- se volteo hacia su amigo y suspiro fuertemente, botando el aire por la boca- Siempre lo he hecho. La cuide porque la amo, ahora lo sabes.

Ron negaba con la cabeza, sin querer aceptarlo.

-Ahora que sabes que está viva Ron, no puedes decírselo a nadie, es confidencial…-agregó Harry y Ron lo miró con furia contenida.

-Es decir, ¿Qué sino hubiera estado en tu oficina cuando llegaste con Malfoy, no me hubieras dicho? ¿Eso quiere decir que confías más en Malfoy que en mí?

-¡¿Qué?!- dijo Harry alzando ambas manos- ¡No!, Bueno…es decir…Ron, lo que pasa con Draco es muy diferente…- Harry estaba confundido, cansado y dolido.

-¡Aghs! No quiero saber…-Ron se quedo pensativo unos segundos- ¿Cómo puedes decir que "la amas"; Harry, y la mantienes muerta para el mundo por cinco años?- le pregunto en voz baja y Harry sintió una fuerte punzada en el corazón.

-Yo…-comenzó Harry, pero Ron lo interrumpió.

-¿Sabes que? No me importa Harry, estoy cansado de toda esa mierda de salvar el mundo, estoy harto de ti, de Draco, de las estupidas misiones secretas y confidenciales. Solo espero…-musito con voz grave- que Hermione esté perfectamente- dijo amenazante. Harry lo observo ceñudo- Me largo, y descuida Potter, nadie sabrá nada…no te quitare la dicha de dar la cara con todo el mundo.

Ron dio media vuelta, dejando a Harry en su oficina oprimido por un silencio aplastante.

El pelirrojo entonces camino por Londres, sin sentido ni dirección alguna, furioso con todo el mundo, herido en su orgullo más allá de lo posible, con el corazón ahogándolo por el dolor de la traición de su mejor amigo.

Y entonces, como era lógico: choco con alguien que lo golpeo en el pecho con fuerza.

Ron se detuvo y miro a su victima, avergonzado. Escucho una maldición contenida en voz femenina y; bajando la mirada, la observo por primera vez.

Unas contorneadas piernas color crema se abrían paso al delicado cuerpo de la mujer más hermosa que él había visto en su vida, enfundada en un conjunto de falda negra y corta, con abertura en la pierna. Sobre el torso una holgada camisa abotonada; de cortes femenino y tela vaporosa. Ron la ayudó a ponerse en pie y la mujer se sostuvo de sus antebrazos, tambaleándose por el tacón roto de su zapato.

-Lo siento muchísimo… ¿Estas bien?

Ron observo su rostro en ese instante y contuvo el aliento mientras imágenes flash de Hogwarts de una chica con corbata a rayas verdes y plateado, sus comentarios mordaces y burlescos tras una cara larguirucha, pasaban frente a sus ojos. Recordaba su cabello corto y con flequillo enmarcando su cara, donde; en aquel entonces, solo resaltaban unos ojos muy azules y brillantes.

Los mismos ojos que él observaba ahora en una calle de Londres, muchos años después.

-No; para nada, mis zapatos son de colección, ¿Sabias? Y ahora mira el taco de este…- la mujer intentaba ponerse en pie.

-¿Parkinson? ¿Eres tú? Le pregunto Ron a la mujer que alzó la vista a él. En sus ojos azules hubo una chispa de reconocimiento mientras lo detallaba con un brillo en su mirada, le pregunto:

-¿Weasley?- Entonces ella trato de soltarse y sostenerse en pie; fallando en el intento por el tacón roto que la hizo caer de nuevo en sus brazos.

-Vaya, se te ha roto eso con la caída Parkinson, lo siento muchísimo, fui un idiota- dijo Ron, ayudándola a sostenerse.

-Eso es una redundancia Weasley, siempre has sido un idiota ¿Por qué diablos no te fijaste por donde ibas?- le dijo Pansy mordazmente, agarrándose con fuerza de su antebrazo.

-Ja, veo que tu lengua no ha cambiado con los años Parkinson, brillante….iba distraído- aclaro. Pansy puso los ojos en blanco y Ron no pudo evitar sonreír un poco- Vamos, te reparare eso para disculparme…-dijo, pero de pronto Pansy se agacho y él tuvo que tragar ante la visión de su…sus piernas- ¿Qué?...- comenzó a preguntar.

-Mi libro…-dio ella por respuesta poniéndose en pie con dificultad y llevando en la mano un pesado y antiguo libro-

-No sabía que leyeras Parkinson…-

-Y yo no sabía que pensaras Weasley. ¿No ibas a reparar mi tacón?- especto y Ron sonrió de nuevo ante la visión del rostro enfadado de ella.

-Si, pero aquí no…demasiados Muggles- Ron la tomo por el brazo, guiándola hasta una callejuela un poco más vacía, miró a ambos lados antes de pegarla a su cuerpo en un abrazo.

-¡¿Qué pretendes Weasley!? –grito Pansy con enfado, forcejeando para soltarse.

-Shh, desaparecernos. Vamos, yo guío- le dijo, y sin esperar respuesta la tomó con fuerza, girando sobre si mismo.

La conocida y sofocante opresión los envolvió y Ron pudo sentir como la mujer pegaba su cuerpo a él, aferrándose. La sujeto con firmeza, concentrándose en su destino.

Pansy se dejo llevar, cerrando los ojos y permitiendo que aquella odiosa sensación la envolviera. Por un momento, con su cara pegada al pecho de Weasley, se impregno del olor que el pelirrojo desprendía, un olor a madera, a antiguo pero era agradable, era…cálido.

Ambos abrieron los ojos al instante que tocaron suelo firme, Pansy fue la primera en reaccionar, separándose de Ron lo más que pudo sin caerse; buscando aire para respirar. Aire que no oliera a él. Ron la sostuvo del brazo con cuidado para evitar su caída.

-Ahgs…odio Aparecerme- dijo ella gruñendo- Ya fue suficiente contacto por hoy Weasley, repara mi tacón para irme de aquí…- entonces la mujer miro a su alrededor y ahogo un grito de sorpresa.

Estaban en un espacio amplio, rodeado de decenas y decenas de estanterías y galerías, algunas con paredes de cristal; otras de sólida madera. Y allí donde Pansy posara sus ojos, objetos de antiquísimo origen le devolvían la mirada.

Extrañas colecciones de cartas, frascos con pociones multicolores, libros, esferas brillantes, telas y vestidos del medioevo, huesos de exóticos animales y cofres con contenidos que gritaban por ella. También había joyas y artilugios que Pansy no había visto en su vida. Paseo su mirada atónita por todo el lugar, detallando mejor donde la luz de los altos ventanales llegaba.

Estaba sorprendida, ella; como Coleccionista que era, poseía muchísimas cosas pero, estaba segura que allí habían otros cientos de cosas que en su vida había visto. Y eso, era inaudito.

Sin darse cuenta, Weasley la guió hasta un banquillo y la sentó, luego en un murmullo bajo dirigió su varita al tacón roto de su zapatilla.

-Reparo- dijo en voz suave y fue cuando Pansy bajo su vista a él que se encontraba hincado de rodillas para alcanzar su pie. Ella lo miró expresando sorpresa por primera vez en lugar de desprecio.

-¿Eres Coleccionista Weasley?- le pregunto mientras él se ponía en pie y se encaminaba a un minibar de madera antigua, sacaba dos copas y servía de un licor almendrado en ellas. Pansy se levanto también, dirigiéndose a una de las estanterías más cercanas.

-No exactamente, soy un Antigüista- respondió Ron, acercándose hasta colocarse a su lado y ofreciéndole a Pansy una copa llena de aquel licor- Vendo antigüedades mágicas y muggles a los coleccionista con dinero, tengo todo lo que puedas desear Parkinson- ella lo miró de arriba abajo y soltó una risa.

-Ja, lo dudo Weasley- él la miro alzando una ceja y Pansy lo evadió probando de su copa. Era hidromiel especiado, deliciosa- Excelente- alabó- Oye, ¿Y cuantas tiendas tienes? ¿Cómo es que yo no sabía de ti?- pregunto, comenzando a ojear los productos, sus manos cosquilleaban por poseer todo aquello.

-¿Y porque tú tendrías que saber de mi?- le pregunto Ron con curiosidad. Pansy puso los ojos en blanco antes de seguir caminando entre las estanterías de cristal.

-Pues… ¿Por qué soy una de las más ricas y millonarias Coleccionista de Londres? Ron la observo, sorprendido. Entonces a Pansy se le ocurrió algo brillante- Oye ¡Tú podrías ayudarme!- Pansy camino hasta la butaca donde había dejado su libro y Ron la siguió- No he conseguido a nadie que pueda traducirme este libro…quizás… ¿Tu puedas?- le dijo y Ron tomo el libro en sus manos, ojeándolo y sopesándolo. Tenía símbolos que no había visto en su vida, algunos parecían cuneiformes pero no estaba seguro. Entonces Ron esbozo una sonrisa y fijo la vista en Pansy.

-Mmmh… ¿A cambio de…?- pregunto como si negociara, llevando sus ojos desde la cara bonita de Pansy, por todo su cuerpo. Ella, comprendiendo, le quito el libro de las manos y lo empujo.

-Ahgs, Weasley, eres un asqueroso… déjalo así, ya consigo yo quien…- le grito girándose para salir. Ron estallo en una carcajada.

-¡No! ¡Pansy! ¡Espera!- le dijo; llamándola y sosteniéndola por un brazo, ella se soltó- Era una broma ¿De acuerdo? Lo siento…mira, ya sé que vamos a hacer. Conozco varios sujetos que pueden ayudarte a descifrar tu libro, lingüistas, historiadores…alguno de ellos podrá traducir tu libro- Pansy alzó una ceja- Y gratis ¿OK? Yo corro con los gastos -la mujer no pudo evitar reír.

-De acuerdo Weasley, tu pagas…- le dijo entregándole el libro.

-Me pondré en contacto contigo en cuanto tenga información ¿Te envío una lechuza?- ella sonrió con ironía.

-Supongo no tendrás celular ¿Cierto?- le pregunto y entonces fue el turno de Ron para sorprenderse.

-¿Tu si?

-Ja, si…no todos los Slytherins somos tan malos como crees Weasley, bueno, de acuerdo…entonces espero tu lechuza. Tengo cosas que hacer, me retiro. Nos vemos Weasley. – dijo ella en despedida con un ademán, caminando resuelta hacia la salida.

Ron ahogo su despedida y sujeto con firmeza el libro de la morena.

Aquello había sido raro…pero interesante.

Varias semanas después, Ron quien ya se había encargado de encontrar alguna información del libro y le había enviando una carta a Pansy, invitándola a comer, estaba sentado en un restaurante del Callejón Diagon, esperando pacientemente por ella.

Bebió otro sorbo de su cerveza y miró a través de la pecera.

La puerta del restaurante se abrió y una mujer hermosa entró. Usaba un elegante vestido color verde esmeralda por la rodilla con una abertura en la pierna derecha que dejaba ver su terso muslo, llevaba unas zapatillas de aguja negras que hacían resaltar el largo de sus piernas. El sonido de sus tacones acompaño cada uno de sus pasos junto con el revuelo de su mediano cabello negro y lacio.

Ron se fijo entonces que la mujer llamaba la atención de varios hombres en el local y apretó sin darse cuenta, el agarre en torno a la botella de cerveza. El pelirrojo observo como un mesonero se le acercaba y con amabilidad la guiaba a su mesa. Ella se detuvo frente a él, con las manos en las caderas y lo miró con el entrecejo fruncido.

-¿Cerveza Weasley? Me mata tu elegancia…- Ron le sonrió y se puso en pie, para; con extrema delicadeza y cortesía, abrirle su asiento a la mujer. Ella desordeno su flequillo, incomoda –Humm...Gracias.- dijo, sentándose.

-No todos los Gryffindors somos tan malos Parkinson. Le dijo tomando su propio ejemplo y tomando asiento frente a ella. –No he ordenado aun, espero no te importe…

-Weasley, esto no es una cita ¿No dijiste que tenias información sobre el libro?- le pregunto. Ron bufo llamando al mesonero e ignorando a Pansy.

-Aquí venden uno de los mejores Foi de Grass que he comido en mi vida, y la Ensalada Báltica es de otro universo…te invito una Parkinson, luego; si sobrevives, te daré tu información ¿De acuerdo?-

Pansy lo miro varios minutos, detalladamente, antes de resoplar con disgusto y pasar la mano por su flequillo de nuevo

-De acuerdo Weasley, pero pide algo decente para beber- le especto y Ron no pudo más que sonreírle.

#2

Área Especial para Retenciones.

Ministerio de Magia.

Subsotano 6.

Londres.

-No puedo creer esto…-murmuró Draco con una mano en su tabique que denotaba cansancio y enfado.

-Pero no podemos hacer más Draco, ya hemos intentado todo lo legalmente posible- replicó Harry, igual de cansado que el rubio, mirando por la misma ventana que él.

-¿Y lo ilegalmente posible?- pregunto Draco mientras fijaba su vista ceñuda en el hombre rubio tras el cristal. Harry sonrió un poco de medio lado.

-También, ¿Por quien me tomas?- preguntó retóricamente, Draco se encogió de hombros.

-¿Por Gryffindor?- dijo bromeando, Harry puso los ojos en blanco- No pensé que te atreverías…-agrego, titubeando.

-Pues, me atreví Draco, pero no hay manera, nunca sabremos que hay en la cabeza de Chace…- suspiro molesto- los muy malditos lo dejaron en blanco- ambos hombres miraron al tercero que se balanceaba de atrás hacia adelante compulsivamente para de pronto estallar en gritos histéricos o carcajadas estridentes.- nunca tendremos pruebas…ni estaremos seguros...

-Yo aun guardo mis otras sospechas, lo sabes- dijo Draco interrumpiendo y Harry giró para verlo a los ojos.

-Yo también, créeme que en cinco años no he parado de buscar un culpable.- declaro con amargura.

-Lo malo de buscar Harry, es que encuentras, y es gracioso…porque recuerdo que el primer culpable que encontraste fue a mí…- dijo Draco sin poder retener su rencor de su voz y comenzando a andar lejos de Harry, de repente estaba demasiado molesto para seguir a su lado.

Era increíble, en cinco años aun no lo había olvidado ni perdonado, estaba tan dolido y confundido que no había parado de pensar en Hermione y Harry mientras salió del país, creyendo a la primera muerta y buscando vengarse y demostrarle al segundo; que él no había sido culpable del ataque.

Aunque por dentro no dejo; nunca, de sentirse culpable.

Fueron cinco años de tortura para él, donde cada día y cada maldita noche no dejaba de culparse por la muerte de Hermione y no dejaba de extrañar y odiar a Harry al mismo tiempo…y también se odiaba a si mismo por extrañarlo.

Era horrible.

Y entonces regreso a Londres, y todo era mucho peor en su maldita confusión…con Hermione viva y necesitándolo, su rencor a Harry por culparlo y mentirle, peo a la vez; tenía que admitirlo para el mismo, extrañándolo. Draco se hubiera golpeado.

Por eso había decidido enfocarse en organizar la búsqueda del niño y no pensar en nada más. Muy típico de él posponer toda mierda hasta que fuera ineludible.

Porque, en honor a la verdad, todavía estaba confundido acerca de lo que sentía. Había buscado al niño por todo el maldito mundo porque le importaba Hermione; más de lo que nunca admitiría, pero…durante ese tiempo la había creído muerta ¿Cambiaban las cosas ahora que sabía que no era así? y Harry le había mentido, pero ¿Quién era él para juzgarlo?

Camino por el pasillo, alejándose de Harry, este gruño y se quedo de pie como idiota, sin saber muy bien que hacer.

Draco se volteo a diez pasos de él y bufo.

-¿Sabes? En cinco años no he podido olvidar toda la mierda que me dijiste el día del ataque….y ¿Sabes que? Quizás tenías razón, quizás si fue mi culpa…- gruño y se mezo el cabello- Estoy cansado Harry- confeso- Pero no descansaré hasta traer al niño y terminar con esto, no descansaré hasta que averigüe y haga justicia por lo que le paso a Hermione…- Draco cerró los ojos y se recostó de la pared del pasillo, golpeándose la cabeza con fuerza y resbalando con poca elegancia hasta el suelo donde se quedo sentado con las piernas estiradas.

Harry suspiro, quitándose las gafas y limpiando el sudor bajo sus ojos, con cansancio, luego se las puso y miró a Draco a través de ellas. En su mirada había un brillo de determinación

Con un movimiento de varita cerro la ventana por donde habían estado observando al Chace por el último cuarto de hora, luego con paso lento se acerco a Draco y se arrodillo frente a él, atrapando sus piernas entre las propias. Draco alzo la vista a él y Harry interpreto como buena señal que no subiera las rodillas y le pateara las pelotas con ellas.

Suspiro y pensó por donde comenzar a hablar.

Porque, la verdad era que en esos cinco años se había arrepentido cada día de las cosas que le dijera a Draco antes de que este se fuera, cegado por su dolor y su propia impotencia.

Hablo antes de pensar, escupiendo cosas que ni siquiera él mismo se creía, perdiendo a Draco al mismo instante que creyó perder a Hermione.

Después de eso se sintió solo y como la mierda, comenzó a fumar y planeo como diablos proteger a Hermione mientras Draco cumplía con su misión.

Pero la verdad era que a Draco le había tocado siempre la peor parte, y todo era por su culpa, siempre había sido así y Harry nunca lo había tenido en consideración. Harry nunca había pensado en lo injusto que toda la relación de ellos dos había sido para Draco. El rubio siempre había tolerado sus sentimientos confusos y había convivido con ellos, e incluso siempre lo empujo a no esconderlos. Aunque eso lo hiriera, Draco había aceptado su amor por Hermione.

Y Harry nunca se había parado a pensar en lo injusto que eso era, siempre lo dio por hecho. Y eso estaba mal, era un maldito desconsiderado.

Suspiro de nuevo, mesándose el cabello, sin saber como exponerle eso en palabras coherentes.

-Draco…yo, lamento todo, todo el daño que te he hecho…-Draco lo miro inmutable y Harry gruño. ¿Por qué siempre tenía que ser tan difícil? – las cosas que te dije, las dije sin pensar y estuvieron mal, todas ellas y nunca te pedí disculpa por eso. Ósea…-se removió sobre sus rodillas, incomodo- tú siempre la cuidaste, por mi, la entrenaste, la protegiste…yo no tenía derecho a decir esas cosas…es injusto para ti.

Draco lo miraba con fijeza, sin mudar su expresión y escuchando cada una de sus palabras.

Era irónico que Harry le dijera eso, considerando las cosas que habían pasado entre él y Hermione y que con seguridad Harry no sabía, era irónico que este pensara que era injusto para él.

Ambos quedaron en silencio viéndose a los ojos con profundidad y algo de nostalgia ya que había pasado mucho tiempo desde que estuvieran en un silencio tan cómodo. Entonces Harry hizo un sonido indescifrable con la garganta, entre un gruñido y un gemido y se lanzó sobre los labios del rubio.

El choque fue electrizante, Harry suspirando cerró los ojos y llevo sus manos a las mejillas de Draco. En todo el tiempo que estuvieron juntos, sus besos eran principalmente pasión y desenfreno. Pero este, era diferente. Era un beso que explotaba de ternura, de perdón, culpa y miedo.

Draco sintió sus labios responder y ajustarse con familiaridad. Entonces un calor se alojo en su pecho que pronto comenzó a asfixiarlo, cerro los ojos con fuerza y estos le cosquillearon. Sentía las manos de Harry acariciar sus mejillas con ternura mientras las suyas permanecían estáticas a sus costados.

Algo en su interior le decía que si respondía a sus caricias ya no podría detenerse jamás y no era el momento para eso.

Los pulgares de Harry dibujaban sobre sus mejillas miles de dibujos indefinidos y Draco comenzó a suspirar, flaqueando, mientras Harry se acercaba más a él, intensificando el contacto. Harry delineo con la punta de su lengua los labios de Draco y sonrió autosuficiente cuando este gimió con reticencia, cediendo.

Entonces un grito desgarrador sonó en todo el lugar, seguido de una risa histérica.

Ambos se separaron, asustados y sorprendidos. Harry, por primera vez en años, lucia sonrojado de vergüenza.

Se vieron uno al otro por unos segundos hasta que Harry se removió, inseguro, poniéndose en pie.

-Yo…siento eso- dijo- vamos, tenemos que ver como va la recuperación de Hermione…-agregó, carraspeando un poco y mirando lejos de Draco.

Draco bufo, recordando la voz de Hermione, años atrás "siento haberte besado" y ahora Harry…una voz estupida en su cabeza lo obligo a preguntarse porque mierda todos "Sentían" besarlo… ¿tan malo era? Ignoro el cosquilleo que Harry dejase en sus labios, el hormigueo en sus lagrimales debido a la nostalgia, y el calor en su pecho.

-Harry- lo llamo y el moreno lo miró a los ojos- eres un idiota- dijo. Harry no pudo contener una sonrisa baja a la vez que le tendía la mano para ponerlo en pie.

Draco se la tomo, notando por primera vez lo mucho que había cerrado sus propias manos durante el beso, conteniéndose.

#3

Una calle de Praga.

Polonia.

Hacía un frío de los mil demonios.

Era una noche llena de neblina y la silueta de los edificios pequeños de cinco pisos se perdían difuminados entre las nubes bajas.

Olía a humedad y el polvo se marcaba en los ventanales y vidrios de las casas, departamentos y autos. Theo gruño, subiéndose el cierre de su chaqueta negra hasta el cuello, preguntándose porque mierda Daphne había escogido Praga de entre todas las ciudades, para vivir.

Luego de un mes de búsqueda por fin había conseguido la dirección de la rubia y; no sin algo de reticencia, se traslado hasta la ciudad de Praga.

Una vez allí, encontrar a Daphne le resulto más difícil aun ya que nadie sabía nada de ella y Theo por experiencia estaba seguro de que ella vivía en el total anonimato. Necesito de toda su pericia para rastrearla y se encontraba ya camino a su departamento; bueno, según sabía, uno de los muchos que ella tenía.

De pie frente al edificio en la soledad de la oscura calle, Theo alzó la vista y fijo su mirada en la única ventana que poseía una tenue luz encendida y supo; de inmediato que era ella.

Saco su varita y abrió en total silencio la reja de entrada, observando con un nudo en la garganta las escaleras iluminadas con lámparas de estilo gótico. Suspiro y comenzó a subir.

Tenía demasiado tiempo sin verla y no sabía que esperar. Desde que Daphne se aisló del mundo mágico, lo había expulsado a él de su vida, diciéndole que estando con él se veía obligada a recordar todo lo que se esforzaba por sepultar en el olvido. Él era un constante recordatorio de lo que ella había sido, de lo que ella había hecho. De lo que ella odiaba.

Y Theo no podía reprocharle eso ya que Daphne tenía un efecto similar en él.

Daphne era la única mujer que realmente lo conocía y ella era la única capaz de hacerlo sentir vulnerable. Cuando estaba con ella Theo se sentía desnudo, descubierto. Con su alma abierta, dejando al aire todos sus secretos, toda la oscuridad y sentía que ella era la única que podía convivir con ese lado de él, era la única que le "gustaba" eso en él, que lo aceptaba, que lo amaba a su manera.

Era la única.

Y ambos odiaban esa influencia que los volvía débiles, odiaban sentirse vulnerables. Era una relación de amor/odio que por un tiempo amenazo con acabar con ellos, con consumirlos.

Theo miró fijamente el pomo de la puerta donde tenía puesta su mano enguantada, pensando en que sentiría cuando la viera de nuevo, cuando volvieran a respirar el mismo aire.

En ese instante, Theo odiaba a Draco más que a nadie en el mundo por pedirle ir a buscar a Daphne.

Apuntó su varita a la cerradora, usando magia no verbal para abrirla y el "clic" que hizo al girar se ahogo con el sonido de su corazón que latía con fuerza inaudita en su pecho, ensordeciéndolo.

Abrió la puerta en silencio, cerrándola tras su cuerpo con suavidad, entonces escuchó un fuerte silbido y movió su cabeza hacía la derecha justo en el instante en que una afilada daga volaba en su dirección y se clavaba en donde; segundos antes estaba su garganta.

-¿Se puede saber que mierda haces?- pregunto Theo con voz fuerte a la oscuridad- ¿Acaso quieres matarme?

-¿Qué es lo que haces tú Theodore?- ¿Qué haces aquí? ¡Te dije que te alejaras de mi!- grito una voz femenina. Theo saco la daga de la pared y la lanzo hacía arriba en el aire, girándola y volviéndola a tomar por el mango.

-Te tengo trabajo- dijo por respuesta. Entonces Daphne dio un paso al frente y Theo pudo verla con la luz de la chimenea y la luz de la luna que entraba por la amplia ventana panorámica de cristal.

Contuvo el aliento.

No había cambiando mucho, pero por alguna razón Theo la veía más hermosa.

Iba en ropa interior, una pequeña prenda negra y sobre su pecho una franelilla deportiva blanca de algodón que dejaba ver claramente sus pechos, erizados por el frío. Sus suaves piernas relucían reflejando la luz cálida del fuego, al igual que toda la piel descubierta de su cuerpo.

-¿Trabajo? Theo, no quiero nada que ver contigo, ni con la magia ¡Nada! ¡Lárgate de una vez!- le especto, enfadada. Estaba despeinada y sin maquillaje, Theo podía ver claramente su rostro furioso.

Suspiro y con un movimiento lento se quito los guantes negros y la pesada chaqueta quedando con una cómoda camisa abotonada y sus jeans, dejo todo en el suelo, junto con la daga.

-¿Cómo sabías que era yo?- le pregunto con tono críptico. Ella bufo, cruzándose de brazos.

-Por favor- dijo con desagrado- podría reconocer tu maldita loción de afeitar a 20 Km. de aquí.

Theo sonrió de lado y entonces se encamino directamente a ella, aflojándose los botones de su camisa a la altura de sus muñecas y en el cuello.

-Te dije que te fueras Theodore…- dijo Daphne con voz tensa. Y Theo sonrió aun más al notar una nota leve de nervios.

-¿Y sino hubiera sido yo? ¿Y si matabas a alguien?- pregunto, usando una voz fría, acercándose cada vez más.

-Lo mato- replico ella indiferente- No sería la primera vez…

-Tu no eres ninguna asesina Daphne ¿Cuántas veces te lo voy a decir? Aquello no fue tu culpa…- Daphne apretó los puños con furia.

-No te atrevas Theodore…no lo digas…no la nombres- amenazó en voz baja. Theo se detuvo frente a ella y sonrió con maldad. Sus ojos brillaron.

-Astoria estaba condenada a morir. Lo se. Tu solo la ayudaste…sin ti, hubiera sido mil veces peor, el Lord nunca perdono a tus padres…

Entonces Daphne explotó, lanzándose sobre él para golpearlo.

-¡Cállate! ¡No te atrevas a nombrarla! ¡Cállate, cállate! ¡Maldito! ¡Como te ODIO! –gritaba, golpeándolo por todo el cuerpo. Fuera de si misma.- ¡Eres un maldito desgraciado! ¿Cómo te atreves a venir aquí a decirme eso? ¡Te odio Theo!

Él la miraba en silencio, recibiendo cada golpe y cada lágrima en silencio, entonces de un segundo al otro la tomo por las muñecas y la empujo con fuerza contra la amplia ventana de cristal que vibro ante el peso de ambos. Theo apretó sus manos, mirándola con una mezcla de emociones indescriptibles reflejada en sus ojos azules, antes de lanzarse sobre sus labios. Devorándolos.

Ella gimió con rabia, tratando y forcejeando para soltarse del agarre, entonces fue cunado Theo arremetió, profundizando el beso y pegando su cuerpo al de ella.

Daphne movía sus labios como respuesta, accediendo a la boca de Theo con su lengua. Cuando él cedió, aflojando su agarre, ella tomo su labio inferior entre sus dientes, mordiéndolo desprevenido.

Theo gritó, alejando su boca adolorida.

Paso la punta de su lengua por la comisura de sus labios con lentitud, saboreando su propia sangre y su metálico sabor.

El mundo se detuvo unos segundos en los que Theo fijo su mirada en los ojos de Daphne.

Fue allí, cuando Theo gruño desde lo más hondo de su alma, tomando las muñecas de Daphne con más fuerza y girando su cuerpo para estamparla de frente contra la ventana. Theo pego su propio cuerpo al de Daphne, enterrando su boca en el cuello de ella, jadeando sobre ese recoveco de piel.

Ella se estremeció, sintiendo su piel erizarse con el cálido aliento de Theo que pronto comenzó a besarla y morderla. Daphne se retorció, forcejeando para soltarse, gruñendo y gritando por lo bajo.

Theo sonrió, satisfecho y se empujo contra el cuerpo de Daphne.

Entonces ella sintió la dureza de Theo clavándose en su baja espalda y; aunque lo intento, no pudo reprimir un fuerte gemido.

Él no perdió el tiempo, abriendo sus piernas con las propias y acariciando cada rincón de su cuerpo con una de sus manos, mordía su piel, hizo a un lado su ropa interior mientras estrujaba cada porción de ella con rudeza, dejándole la piel roja y caliente a su paso.

Ella trataba aun de soltarse, pero cada vez en menor medida. Sus manos estaban sujetas e inmovilizadas sobre su cabeza. Daphne en esa posición se sentía expuesta.

Entonces él se introdujo en ella sin ninguna preparación, rudo, rápido, de una sola estocada. Daphne gritó, retorciéndose con cada movimiento, gimiendo, jadeando, hecha un cúmulo de músculos en tensión. No se fijo cuando dejó de luchar y comenzó a pedirle más.

-¿Sabes que me excita?- le preguntó Theo gruñendo con dificultad, acentuando cada palabra con una fuerte y certera estocada de su miembro dentro de Daphne. Ella respondió gimiendo incoherencias- Que no puedo…silenciar este lugar…con magia- se impulso dentro de ella con más fuerza, Daphne gemía cada vez con más fuerza –así todos pueden oír…tus gritos cuando te follo Daphne…

Ella jadeo con fuerza, abriendo la palma de sus manos contra el cristal de la ventana panorámica. Estar así, en un lugar donde aquel que pasara y mirara arriba la vería a ella siendo follada rudamente por Theo, era una estimulación morbosa que la estaba desbordando, era de noche, y seguramente nadie pasaría, pero el solo hecho de la posibilidad, la estaba enloqueciendo. Entonces Theo bajo ambas manos a sus caderas, soltándola, para impulsarse con una última estocada que toco un punto interno que la hizo estallar. Mordió su labio con fuerza, tratando en vano de contener un grito que salio del fondo de su alma, complaciéndolo.

Fue una reacción en cadena. Pronto Daphne convulsiono oleada tras oleada en un orgasmo brutal, gritando y retorciéndose. Cerro los ojos con fuerza, perdiendo la noción por un momento, viendo un destello blanco que la encegueció y la arrastro llevando un placer indescriptible a cada terminal sensorial de su cuerpo. Theo siguió moviéndose en su interior; cada vez con más fuerza y rapidez, volviéndose más errático hasta estallar en su interior con un gruñido satisfecho, mordiendo la piel de su hombro, dejándole una marca en su piel clara mientras se derramaba en su interior entre espasmos convulsionantes.

Él perdió la fuerza en sus piernas y se dejo caer, todavía aturdido, arrastrándola con su cuerpo al suelo alfombrado, donde ambos cayeron uno sobre el otro.

Theo se movió con cuidado, saliendo del interior cálido y húmedo de Daphne, ella con lentitud se volteó, quedando sobre su pecho, cara a cara.

Su rostro continuaba frío, pero el brillo en sus ojos había cambiado.

-¿Cuál es el trabajo?

#4

Ministerio de Magia

Salones de Entrenamiento.

Londres

.

Ambos caminaban en un silencio inusual y podían escucharse con claridad cada uno de sus pasos resonando en el corredor principal de los pisos donde se encontraban los salones de Entrenamiento.

Habían pasado un poco más de cuatro semanas y media desde que Draco visitara a Hermione en la zona hospitalaria y luego de eso fueron pocas o nulas las ocasiones que tuvo para verla.

Ocupado como estaba con la planificación del viaje, la perdida de memoria de Chace y los vanos intentos por recuperar sus recuerdos y si a eso le sumaba los numerosos reportes de ataques y capturas de Mortifagos, el haber recuperado su puesto, más el dolor de cabeza contaste que representaban sus estupidos sentimientos contradictorios luchando en su interior…Draco, evidentemente, se sentía apunto de explotar.

En las últimas semanas Draco se había reincorporado al Cuartel, asumiendo sus funciones como Entrenador en Jefe de nuevo, tomando bajo su mando a los nuevos Aurores, manteniendo reuniones con los nuevos Jefes de Escuadrón, reuniones con Kingsley, reuniones con Harry…

Reuniones, reuniones, y todo eran malditas reuniones.

También volvió a los entrenamientos; y Draco tenía que admitir que los años fuera del país le había calado, así que se esforzó al triple para volver a su desempeño optimo habitual, lo cual se traducía en horas y horas extras encerrado en el Dojo.

Luego, estaba esa odiosa costumbre que había adoptado de tomar almuerzos con Harry quien se encontraba tan agotado como él, supervisando todas las redadas que los Aurores llevaban alrededor del Mundo. Porque, Harry Potter se las había arreglado para auto sumarse más estrés, oh si señor, porque Harry Potter, no podía quedarse quieto ni un maldito minuto. Había organizado las fuerzas armadas extrajeras para introducir uno o dos de los Aurores especialmente entrenados en esa materia y así localizar, rastrear y capturas a los Mortifagos y derivados, fuera de la frontera Inglesa.

¿Genial no? Pues no para Draco, que, gracias a eso tenía… ¡Exacto! Más insoportable, largas y tediosas reuniones.

Entonces; Draco, en modo de venganza, obligaba a Harry a llevarlo a comer…aunque pensándolo bien, el moreno no lucia muy "obligado" ni disgustado por ello.

Habían dejado de lado de alguna forma todo el tema de Hermione lo más que podían permitírselo debido a las circunstancias, re-llevando su "relación" de nuevo al límite del trato amistoso y cordial, no estaban saliendo de nuevo, pero al menos podían hablar tranquilamente….claro, eso significaba revivir muchos demonios que Draco no tenía ni una puta idea de cómo volver a meter en la botella.

De algo sí estaba seguro, tarde o temprano tendría que elegir un camino definitivo y eso lastimaría a una sola de las personas involucradas, pero, hasta ese entonces; ellos dos eran "fruta prohibida" para Draco.

La cuestión residía en respetar el mismo sus propios e inverosímiles límites.

Conociéndose, terminaría cediendo ante uno de ellos…

En ese instante; por ejemplo, le estaba costando horrores seguir caminando a la par de Harry con esa aparentada tranquilidad y, por añidadura, dirigiéndose a ver a su otro dolor de cabeza: Hermione.

Según estaba informado Draco, el mismo Harry había supervisado la recuperación de la mujer.

Había llamado a la mejor amiga de ella, la menor de los Weasleys que según sabía era una reconocida Doctora. Ella, junto al Sanador que había cuidado de Hermione, habían implementado las más novedosas y radicales terapias para la recuperación de la castaña, mezclando medicamentos muggles, hechizos curativos y pociones y gracias a eso Hermione había recuperado sus habilidades motrices básicas en dos semanas. Luego la habían puesto en constantes terapias y entrenamientos que poco a poco fueron incrementando en tiempo y dificultad.

Pero con todo y eso Harry necesitaba la aprobación de Draco para que Hermione pudiera considerarse lista para el alta. Era Draco quien conocía mejor que nadie en el mundo las habilidades y la desenvoltura física de Hermione. Draco lo pensó y decidió no profundizar en el tema…

-¿Estas seguro de que está lista, Harry?- pregunto Draco, escéptico- ha pasado muy poco tiempo desde que comenzó el tratamiento….- Harry se sonrió de medio lado, con seguridad.

-Creo que te sorprenderás…- respondió simplemente. Ambos se detuvieron antes una puerta corrediza, Harry miró a Draco con una mezcla de suficiencia y diversión, posando una mano sobre el bambú de la puerta.

Draco sintió algo extraño en su pecho, que le costo definir como nervios, nostalgia y emoción cuando escuchó tras la puerta los sonidos metálicos de armas chocando y el inconfundible grito de Hermione al atacar.

Harry abrió la puerta y de inmediato Draco se sintió transportado.

Lo vio todo en cámara lenta.

Lo primero que vio fue el filo de la katana de Hermione a dos metros del suelo, se guió con esto encontrando su cabello castaño alzado en el aire, su rostro; más delgado y pálido de lo habitual, concentrado en el objetivo.

Su mirada color miel estaba oscurecida y fija hacia el suelo, sus manos sujetaban con confianza y familiaridad el mango de su katana por encima de su cabeza.

No llevaba el kimono sobre su torso. Unas vendas de ajuste sujetaban sus pechos y Draco podía ver como su respiración se mostraba serena, aunque su piel brillando de sudor denotaba cansancio, en sus piernas llevaba precariamente atado su mono blanco de entrenamiento y por la posición del salto Draco pudo deducir que ella dominaba su habilidad para saltar y movilizarse con agilidad. No perfectamente, pero aun así era increíble,

Suspiro con alivio y todo comenzó a moverse a su ritmo normal.

Hermione cayo sobre su presa con rapidez y el silbido de la katana al cortar el viento lo hizo sonreír.

Fue entonces cuando; no uno, sino tres movimientos veloces en el suelo lo hicieron notar lo mucho que la mujer había recuperado su habilidad.

Tres de los Aurores novatos acababan de saltar hacia atrás y cuando Draco se fijo mejor, noto que los tres portaban diferentes armas y lucían cansados, golpeados y malogrados.

Draco sonrió aun más.

Melinda, una de las chicas nuevas que mejor se desempeñaba entre los novatos, usaba una hoz pequeña con una cadena en su mano, girándola con rapidez, haciendo ochos en el aire con ella.

A la izquierda de Melinda estaba un chico que Draco se habrá cruzado a lo mucho como tres veces en los Cuarteles y del cual desconocía su nombre, era un joven recién aceptado como Auror y tendría 20 años según le calculaba Draco. Usaba dos hachas pequeñas de mango corto en cada mano.

Más alejada en la esquina derecha superior estaba agazapada Julie Kavner, Hermione veía hacía ella: había sido su blanco del reciente ataque. En su mano derecha Julie tenía una espada de estilo Occidental con doble filo. Draco la miró, ella respiraba entrecortadamente y parecía ser la más agotada de los contrincantes, entonces Julie se puso en pie con dificultad, apoyando su peso en la espada y Draco vio que tenía una cortada diagonal en el torso que manchaba su kimono con sangre fresca y roja. No era profunda, pero bastaba para sacarla del combate.

Hermione, que había caído en el medio de los tres, respiro profundamente cambiando su postura para atacar ahora a Melinda, ignorando a los otros dos. La rubia de cabello rizado la miro con fijeza y se lanzo a por ella, adelantando su hoz por la derecha lateralmente, rozando el rostro de Hermione. Ella lo esquivo pero aun así el filo le rozo la mejilla.

Una delgada línea apareció, seguida de una lenta gota de sangre que bajo perezosa hasta que la castaña la limpio con el dorso de su mano, en un gesto desdeñoso.

Hermione salto hacía atrás, quitándose del área de trayectoria de la hoz, alzando su defensa y analizando con su mirada la situación.

Entonces todo sucedió vertiginosamente

El otro chico avanzo corriendo sin avisar al tiempo que Melinda aceleraba su ataque girando su hoz diagonalmente de un lado al otro, Hermione saltó de nuevo, esquivándola. El otro chico lanzó una de sus hachas hacia la castaña, ella se giró hacia la izquierda, evitándola y lanzando su katana con fuerza, a un punto en el medio del tatami.

Draco alzo una ceja, sorprendido y complacido cuando vio el resultado de aquella acción.

La cadena de la hoz se enredo en la katana que estaba clavada en el alfombrado y grueso suelo, ocasionando que Melinda fuera arrojada contra el suelo por el tirón en su mano, luego la hoz comenzó a girar con un efecto de péndulo, atrapando al otro chico a la carrera con su cadena por las piernas y la cintura, este cayo al suelo también y se vio obligado a usar su otra hacha para detener el filo de la hoz que iba directo a su cara.

Hermione respiro profundamente y se adelanto a sus compañeros para ayudarlos a ponerse en pie.

Draco y Harry dieron un paso adelante y fue en ese instante que Hermione noto su presencia.

Fue algo extraño sin dunda, Draco no recordaba con exactitud cuando había sido la última vez que los tres habían estado; concientes, y en la misma habitación.

El tiempo pareció quedarse estático unos segundos.

Hermione sonrió con calidez y él sintió un alivio y alegría que ignoraba podía sentir.

Entonces Draco detallo la habitación, sorprendido. Ellos no eran los únicos allí.

A un lado de aula, estaban de pie tres personas: La Weasley menor, el Sanador que atendía a Hermione y Mitchel Kavner. La primera lucía satisfecha y feliz, el segundo tenía una expresión altanera de autosuficiencia y el tercero; que miraba a su hermana menor Julie, mantenía su constante rostro estoico y cínico.

-¿Qué hacen aquí?- le pregunto a Harry

-Ginny y Stephen se han encargado de la recuperación y de toda la terapia de Hermione, ya te lo dije- respondió Harry con voz serena. Draco lo miro ceñudo.

-¿Y Mitchel que? ¿Es su enfermera?- pregunto y Harry sonrió de lado fugazmente.

-¡Dios no! –Exclamó- él fue tu reemplazo por cinco años Draco, tuve que informarlo….aunque todo es confidencial, obviamente, solo un pequeño puñado de funcionarios saben de esto, pero tuve que incluir a Mitchel en la lista…protocolo- aclaro Harry frunciendo la nariz... Draco puso los ojos en blanco.

-¿Confías en él?- le pregunto. Harry lo miro con fijeza.

-Por supuesto que no.- dijo con voz severa- como tu dijiste, mantengo mis sospechas, nunca…- Harry se callo abruptamente cuando Ginny llego junto a ellos, le planto un beso a Harry en la mejilla que hizo a Draco poner una mueca en su nariz, y luego le tendió una mano a él con una mirada críptica.

Draco se pregunto que quería decirle con eso.

-Harry, Malfoy- saludo. Draco estrecho su mano- ¿Qué les pareció? ¿Sorprendidos?- pregunto, soltando a Draco y volviéndose hacia su amiga, observándola con ellos. En esos momentos Hermione charlaba con Melinda mientras el Sanador; después de cerrar la herida en Julie, realizaba distintos hechizos con su varita por alrededor de la castaña, los pequeños haces de luces la rodeaban de arriba abajo.

Harry sonrió.

-Demasiado, diría yo. Han hecho un trabajo excelente Ginny, gracias nuevamente- dijo el moreno.

-Ella es mi mejor amiga Harry, es más hermana mía que cualquiera de mis hermanos mayores, no tienes que agradecer…-lo miro con reproche- solo lamento que no confiaras en mi antes- le dijo.

-Y yo lamento no haberlo hecho, lo siento Ginny- Draco puso los ojos en blanco.

-Descuida, estoy demasiado feliz de que mi amiga este realmente viva, es lo que importa- tomo un tono más profesional para agregar- los hechizos curativos que le aplicamos, más la medicina muggle han obrado algo inaudito…y el Sanador Stephen a agregado pociones curativas de su propia invención…

-¿Él está experimentando en ella?- pregunto Draco, molesto. Ginny lo miro y se rió.

-Hermione no es conejillo de Indias, Malfoy- la pelirroja miro a Harry- para eso estoy yo aquí, para cerciorarme de que nada le pase a mi amiga, ustedes tranquilos, ya viste como esta ¿no?- Ginny sonrió con confianza y miró a Draco a los ojos- No dejare que nada le pase.

Draco la miro fijamente, entendiendo.

Seguramente la Weasley, como mejor amiga de Hermione, se había enterado de todo en su momento. Y los protegía a los dos de Draco.

A Harry y a Hermione. Bueno….buena suerte con eso, pensó, bufando y rondando los ojos.

-¿Y bien? ¿Tu que opinas Draco?- le pregunto Harry mientras observaban como el Sanador seguía examinando a Hermione y Mitchel impartía instrucciones a los Aurores.

-Físicamente, creo que está lista, al menos para emprender el viaje, podrá seguir el entrenamiento conmigo directamente- respondió Draco con firmeza y autoridad- pero quiero hablar con ella…antes de cualquier cosa que decidamos- Harry asintió, conforme.

Draco fijo su vista en Hermione unos minutos.

Ahora que el combate había acabado, Hermione lucía mucho más frágil y delgada, su rostro permanecía pálido y enmarcado en su habitual cabello revuelto, pero Draco solo buscaba sus ojos.

Encontró allí todo lo que quería saber, en una fugaz mirada Hermione le transmitió su deseo por seguir adelante, por recuperarse. Aun estaba débil, pero no se iba a dejar vencer de nuevo.

En esa mirada, Draco vio que ella aun tenía ese ánimo bajo, pero que había tomado la resolución de seguir luchando, ya fuera por él o por Christopher, no lo sabía, pero ella seguiría luchando.

Seguiría fuerte, a su lado.

Draco le sonrió con sinceridad y ella desde lejos, le devolvió el gesto.

Él sentía una calidez dentro de su cuerpo que no se disipaba, una emoción que ella le había causado. Entonces lo supo.

Era eso, esa fortaleza era lo que a él tanto le atraía de Hermione, era esa determinación, esa aura de indescriptible seguridad era lo que lo llamaba de ella como si fuera un cálido imán. Era eso lo que él quería de ella.

-Draco- escucho la voz de Harry llamándolo. El rubio lo observo, meditando. ¿Qué era lo que había en Harry? El moreno pasó una mano por su cabello desordenado y acomodo sus anteojos con un tic que era de nervios. Draco parpadeó; recordando. Años atrás había descifrado que lo que le atraía de Harry era su complejidad, todos creían conocerlo y nadie lo hacía realmente, nadie sabía quien era el hombre bajo los anteojos y él si. Ese poder de conocimiento, esa sensación de sentirlo "suyo" le drogaba. Era eso. Quería apoyarlo, cuidarlo, protegerlo a el también, esa calidez y confianza era lo que anhelaba de Harry. Y era igual con Hermione, a ella la sentía suya porque la había creado, la había moldeado. Draco se removió, dándose cuenta de lo posesivo que podía llegar a ser…- ¡Draco!- lo llamo de nuevo Harry, chasqueando los dedos frente a sus ojos. Draco parpadeó- Oye, tengo que ir a ver a Kingsley ¿Si? Habla lo que necesites con Hermione, yo bajo ahora más tarde y me encuentro con ustedes,….mmm...-Ginny y Draco lo miraron interrogantes- ¿Dónde se quedara a dormir? ¿Se va contigo Ginny? ¿O la dejamos en la habitación hospitalaria?- pregunto.

-Aun tiene su habitación en el departamento…tendré que arreglarlo- dijo Ginny, restándole importancia.

-Bien, entonces yo me iré a esa reunión con Kingsley- Draco compuso una mueca.- Ginny a su casa y Draco con Hermione antes de que la den de alta…estamos en contacto- dijo con seriedad.

-Te gusta demasiado eso de mandar Harry, no te queda.- dijo Draco con desdén. Harry sonrió, mordiéndose la lengua para no responder lo que realmente había pensado con eso, en su lugar se giro, saliendo del aula con una sonrisita cómplice dibujada en su cara.

Entonces Ginny dio un paso hacia Draco.

-Malfoy- dijo- quiero hablar contigo- demandó.

-¿Qué Weasley? Oh ya va…déjame adivinar….Quieres que me aleje de él ¿O de ella?- le dijo Draco, preguntando retóricamente, con vos baja y fría, yendo directo al grano. Ginny gruño- pues, te recuerdo que Blaise es mi mejor amigo también, así que en este punto Weasley, estamos a mano- dijo y ella dio un paso hacía atrás, reculando y molesta.

-Solo…ten cuidado, les importas demasiado- dijo simplemente. Draco se giró, dándole la espalda y caminando hacia Hermione.

-Dime algo que no sepa Weasley…

Ginny se mordió la lengua.

#5

Departamento de Daphne.

Praga

Polonia.

-¿Acaso Draco enloqueció? – pregunto Daphne, exhalando humo por sus fosas nasales al espirar con lentitud, colocó el dorso de su mano sobre la frente, sosteniendo el cigarrillo entre el dedo índice y medio.

Theo, acostado bajo ella, lo tomo, aspirando una calada suavemente. Su pecho desnudo subió y bajo mientras absorbía el humo.

-Estar rodeado de Gryffindors es perjudicial para la salud, obviamente…- dijo con indiferencia y Daphne se rió.

-Cierto…-se volteo, dejando sus senos sobre el pecho de Theo- Entonces… Draco ¿No te dijo exactamente para que me necesita?- pregunto. Theo la observo y quito un cabello rubio y sudado de sus ojos.

-No lo escuche, la verdad…-dijo quedamente- sé que tenemos que encontrar ese niño dentro de Cisjordania, conoces la situación. Además de burlar las leyes internacionales, estaremos escondiéndonos de los Mortifagos que según saben, también están detrás del niño para matarlo. Draco cree que, dado el caso, tú podrías sernos de ayuda si necesitamos camuflaje o podrías también obtener alguna información a la manera de ellos, con computadoras y eso…tú trabajas mas con Muggles que cualquiera de nosotros, si pretendemos pasar desapercibidos, te necesitamos- sentencio Theodore con voz serena.

Daphne lo miro.

La lumbre de la chimenea le daba en el rostro y su piel desnuda, brillante por el sudor de la reciente sesión de sexo estaba secándose con el calor del fuego, que los aislaba del clima frío de Praga.

-Dices "nosotros" como si tú, Theo, fueras uno de ellos… ¿Ahora eres un obediente cachorro del Ministerio? ¿Con collar de obediencia y todo?- preguntó con una risa irónica, Theo la miró con una diminuta sonrisa escondida en sus labios.

-Lo del collar…me lo reservo para tu cuello Daphne- le dijo y Daphne sonrió con lasciva. – Y no, no lo soy, y Draco tampoco lo es, aunque trabaje para ellos, y eso lo sabes bien- replico con la voz un poco fría. Daphne rodó los ojos.

-Draco es Draco, yo lo que no entiendo porque tú estas trabajando con ellos…- dijo acentuando el "tú" con un toque en su pecho con el dedo. Theo se quedo pensativo.

-Pues…supongo que si con esto vamos a derrotar al bastardo que destruyo nuestras vidas, podre darme el gusto de participar en primera fila. Se cazar mejor que nadie, me necesitan por eso…lo que hizo Draco en cinco años puedo hacerlo yo en meses.- Daphne alzo una ceja.

-Presumido- murmuro.

-¿Te encontre a ti no?- dijo y Daphne bufo.

Se quedaron en un silencio cómodo por unos minutos.

Theo miraba las llamas sintiendo el cuerpo de la mujer desnuda sobre su pecho adormecerse lentamente.

-Daphne…-la llamo suavemente.

-¿hmm….?

-¿Hace cuando…no usas magia?- le pregunto cauteloso. Ella permaneció en silencio tanto tiempo que Theo pensó que se había dormido sin responderle- Dap…

-Desde…el funeral de Astoria- dijo Daphne con voz neutral- hace casi 7 años ya…- su voz se quebró- odio eso ¿Sabes? Odio recordarla, odio extrañarla…ella y yo, no éramos las mejores hermanas. Astoria era una peque enana petulante, soberbia y consentida, era insoportable. Daphne rió con ironía- y Papá la idolatraba…pero en ese momento, olvide todo, todas las veces que quise ahorcarla por….bah, no se, por robar mi diario, o gastar mi perfume favorito importado o besarse con los chicos que me gustaban. En ese momento, solo era mi hermanita pequeña, llorando, pidiendo…indefensa. Eso fue el castigo de ese bastardo, ella era la más frágil de mi familia y la destruyo- Daphne se enjuago los ojos. Ni había recordado empezar a llorar- Odio haber nacido bruja y que mi familia terminara en esta absurda guerra- termino con amargura.

Theo se quedo en silencio; era una conversación donde no había nada más que él pudiera aportar. Se limito a trazar círculos con sus dedos en la espalda desnuda de la mujer. Daphne, aceptando agradecida el silencio y la sutil caricia, enfoco su mirada borrosa en el antebrazo de Theo.

El fuego de la chimenea iluminaba su piel y Daphne aun podía ver; bajo cicatrizes toscas y dolorosas de cuchillo y uñas, el tatuaje imborrable de la Marca que aun ella y Theo poseían.

Sus vidas nunca habían sido fáciles, ni la de ella y su hermana, ni la de Theo, ni la de ninguno de sus amigos. Su generación había estado condenada por los ideales absurdos de un cabrón narcisista, y por la idiotez colectiva de sus padres, por seguirlo, apoyarlo y condenar a sus hijos a un futuro lleno de desgracia.

Daphne, había perdido a su hermana, Theo y Blaise a sus Madres, Draco y Pansy a sus Padres, habían perdido compañeros y amigos como Vincent. La guerra los había destruido, emocional y físicamente.

Cuando Daphne y Astoria cumplieron los 16 y 15 años respectivamente, y el Lord regreso…sus padres habían entrado en pánico.

Cuando tu tienes veintitantos y decides seguir a un maldito ególatra demagogo, no piensas que en un futuro tendrías hijas que deberás entregar a La Causa, no piensas que quizas NO ganen la maldita guerra, no piensas que quizas en ese futuro lleno de pureza sanguínea tus hijos serían usados como instrumentos de represión de las masas.

Porque, ¿Qué pretendía Voldemort?

¿Matar a todos los Muggles y dejar solo a los Sangre Limpia?

Era absurdo, comenzando porque eran una minoría, que la "pureza" de sangre era algo relativo a esas alturas, y que además estaban siguiendo a un "lider" que en efecto; era mestizo. ¿Cómo mierda iban a sobrevivir como especie humana si mataban a todos los demás? De mezclarse unas familias con otras, más temprano que tarde cometían incesto y eso daba malformaciones….y, en el dado caso de que algunos mestizos se dejaran con vida para procrear. ¿Quiénes los reprimirían para acentuar el poder y la supremacía de los "Puros"? ¡Serían ellos! Unos niños que apenas podían pensar por ellos mismos. Unos niños coaccionados, sufridos y traumados que erraban en su ideología de superioridad.

Cuando sus padres entendieron sus errores; era tarde y aunque trataron de comprar el bienestar suyo y de su hermana vendiendo información al Ministerio, el Lord los descubrió y los castigo.

Cuando Daphne cumplió los 17, tomó la Marca entre gritos agónicos y el dolor insuperable de una quemada en su alma.

Astoria aun no podía ser Mortifaga, así que Voldemort, haciendo gala a su fama de maldito desgraciado, cruel e inmisericorde: torturo a la menor de los Greengrass, frente a su hermana y sus padres como advertencia y escarnio. Luego, como broche de oro, ordenó el primer asesinato de la nueva Mortifaga: su propia y sollozante hermana.

Daphne nunca olvidaría la mirada suplicante de Astoria.

Luego de eso, ella se fragmento, su alma perdió su esencia y su mente perdió el sentido.

La Guerra estallo por sobre sus cabezas y Daphne se encontró queriendo huir o morir, sino hubiera sido por Theo, seguramente hubiera hecho lo segundo. Theo la obligo a sostenerse en pie, la obligo a ser egoísta y pensar en su vida, la obligo a ser ella de nuevo. A sobrevivir. Y lo hizo.

Cuando Voldemort huyo, ellos quedaron del lado perdedor, siendo juzgado por lo que eran. La mayoría de ellos los indultaron debido a la edad y la coacción que sufrieron, los sancionaron económicamente y los dejaron seguir con sus vidas.

Entonces Daphne enterró a su hermana, y junto con ella; a su varita.

Estaba asqueada del mundo, de la magia, de lo que había hecho, de quien era. Esa varita había asesinado a su hermana, con su magia…¿Qué era lo bueno de ser bruja si podías quitar la vida de un familiar? Daphne no quería ningún vinculo con quien le recordase lo que ella era, quería reinventarse. Quería renacer.

Así fue como se alejo de la magia, alejo a Theo y se perdió entre los Muggles, donde pasó a ser uno más del montón, donde se camuflajó entre las masas.

Theo…esa decisión fue la que más le había dolido. Él era el único que sabía, aparte de sus padres, lo que ella había hecho y porque huía. Era él la única persona con quien no podía fingir ser alguien nuevo.

Nunca, en toda su vida, había necesitado a alguien tan lejos y tan cerca de ella a la vez. Era doloroso.

Cuando lo volvió a ver, sintió que algo se había atorado en su garganta, quería llorar, quería gritar, quería alejarlo pero también quería como nunca tenerlo de nuevo junto a ella.

Y Theo lo sabía, la conocía mejor que nadie. Hizo lo que hizo para obligarla a ceder, porque de otra forma ella nunca lo haría, era demasiado orgullosa para eso.

Gruño y se removió sobre su pecho.

Theodore estaba pensativo y Daphne lo observo unos minutos a la cara.

Sus ojos estaban cerrados, sus cejas delgadas se encontraban relajadas y su respiración era pausada así que Daphne se dio el lujo de mirar a Theo, de absorber de nuevo cada detalle. Se dio el lujoso placer de solo verlo.

-Theo…-llamo después de unos minutos, él abrió los ojos y el azul de su iris brillo con el fuego- ¿En que piensas?- le pregunto tontamente. Theo hizo una mueca después de unos segundos.

-Pensaba en lo que decías de Astoria….- dijo él, muy bajito.

-¿Qué, de tantas cosas?- pregunto Daphne con curiosidad.

-En eso de que besaba a los chicos que te gustaban….pensaba que Astoria nunca me beso- Daphne lanzó una carcajada.

-Porque eres horrible, y fastidioso…-Theo frunció el ceño y Daphne rió aun más- Astoria nunca supo que tú me atraías tanto, sino sería otra la historia, nunca se lo dije…- Theo la miró y ella sonrió cálidamente- te guarde para mi, ya te dije, no fuimos las mejores hermanas….-suspiro mordiéndose un labio, fijando su vista en el cuerpo desnudo de Theo y entonces se sentó a horcajadas sobre él. Sus pieles se rozaron y entonces Daphne movió sus caderas creando fricción en sus pieles súper sensible y logrando que Theo gruñera, excitándose.

Duró unos momentos, presionando sobre el miembro de Theo, girando sobre él.

Pronto este reacciono poniéndose firme bajo su cuerpo y Theo se convirtió en un cúmulo de jadeos y gemidos. Daphne comenzó a friccionar adelante y hacía atrás con su propio y húmedo sexo, frotando su clítoris sobre toda la larga extensión del tronco de su miembro atrapado en sus pliegues, otorgándose a si misma y a él un placer indescriptible. Comenzó a gemir con fuerza, acercándose pronto a su clímax, siguió frotándose, dejando su cuerpo caer sobre el de Theo que la tomo de las caderas, ayudándola a moverse con más precisión y firmeza.

Su cuerpo comenzó a sudar y el aire le costaba llegar a sus pulmones, siguió moviéndose con las manos de Theo ancladas a su piel, bajando y subiendo por su espalda, estimulando sus nervios, logrando llevar escalofríos placenteros por todo su cuerpo. Entonces hizo un movimiento de caderas y Theo se vino bajo ella, retorciéndose de placer.

Y ella se dejo ir con él.

Horas después, ambos seguían abrazados sobre la alfombra del departamento de Daphne. Habían perdido la cuenta de cuantas veces sus cuerpos se dejaron ir de placer, pero ya el Sol salía, aclarando el paisaje exterior de Praga con una tenue luz dorada y calentando un poco el clima inclemente.

Theo y Daphne, ajenos al espectáculo del amanecer sobre la ciudad, se miraban adormecidos tras el último orgasmo compartido, él sobre ella, respiraba agotado. Daphne, completamente ida, respiro profundo antes de mirarlo a los ojos fijamente, apartando con delicadeza el cabello mojado de sudor de su frente.

-Iré Theo, iré…en ese viaje de locos- Theodore la miró interrogante.

-¿Por qué?- le dijo sin aliento.

-Para acabar con esto…y estar contigo- respondió Daphne con tranquilidad.

Theo la beso, sellando así la promesa de sus palabras.

#6

Callejón Diagon

Londres.

Pansy jamás había reído tanto en su vida.

Con un gesto delicado de su mano retiró una lágrima de risa de sus ojos y miró a su acompañante, alzando una copa para ocultar un poco su expresión.

Estaba sorprendida, furiosamente sorprendida.

No sabía si el motivo de sus constantes carcajadas eran las dos botellas vacías de Vino, o el que Weasley fuera divertido, fresco y agradable….se regaño mentalmente cuando los adjetivos desfilaron por sus pensamientos acompañados de "atractivo".

Ahgs, por Salazar ¡Si había tomado mucho vino! ¡Demasiado vino! ¿Weasley ATRACTIVO?

Bueno…tenía que admitir que el pelirrojo había adquirido un cuerpo de complexiones….interesantes; si, interesantes era una buena palabra ¿Cierto?

Lo repaso con una rápida mirada, aun con la copa suspendida frente a sus labios.

Weasley siempre había sido alto y Salazar sabía que ella sentía debilidad por los hombres que la obligaran a usar sus tacones para alcanzar sus labios y besarlos…aquellos labios gruesos y curveados en una sonrisa ladina y seductora, prometedora de muchas cosas, cosas que la incluían a ella, en una cama y gemidos apasionados….

Pansy se escandalizó.

¿Qué mierda había puesto Weasley en esas botellas de vino?

Porque, por Morgana bendita, solo una droga más fuerte que el LSD haría que ella pensara esas cosas con el pelirrojo… ¿o no?

Gruño molesta y fue cuando noto que llevaba minutos enteros en silencio embebiéndose con la imagen de Weasley que la miraba igual, hasta que él soltó una risita y Pansy subió la vista del comienzo de su apetecible cuello y su mordisqueable manzana de Adán, hasta sus ojos que la miraban entretenido. Ella compuso una expresión arrogante y bajo la copa para hacer algo con sus manos.

-¿Qué?- le pregunto, moviendo su flequillo.

-Hace mucho que no me reía tanto- confesó él y Pansy bufo, ignorando el retorcijón en sus tripas debido a la similitud de sus pensamientos.

Decidió cambiar de tema.

-Weasley…-comenzó ella.

-Dime Ron; o Ronald, si lo prefieres- interrumpió él. Pansy hizo una mueca pero cedió.

-Bien, entonces, Ronald ¿Puedo preguntarte algo?- Ron asintió, bebiendo de su copa- el día que nos encontramos- Pansy rodó los ojos inevitablemente al recordar el golpe, se aclaró la garganta y siguió.-¿Por qué…hummm…venías tan enfadado?- le pregunto. Ron la miró serio unos segundos para después sonreír otra vez.

-Pansy, no me conoces tanto ¿Cómo puedes saber si estoy enfadado?- le dijo sonriendo, ella alzó los hombros con indiferencia.

-Vamos Weasley…-dijo con sarcasmo.

-Ron- corrigió él.

-Ronald, no eres muy bueno en eso de esconder tus apariencias y sentimientos ¿Sabes? Prácticamente te cuelgas un letrero en el pecho diciendo…-Pansy se mordió la lengua antes de soltar la palabra "follame" ¿En que mierda estaba pensando?- lo que piensas, diciendo lo que piensas- aclaro- ¿Por qué estabas tan enfadado?-le volvió a preguntar azorada por sus propios pensamientos.

-¿Para que quieres saber?- le replico él.

-Curiosidad-dijo Pansy llanamente, encogiéndose de hombros de nuevo. Ron pareció meditarlo unos segundos.

-Tuve una discusión con Harry- respondió, rápidamente.

Pansy alzo una ceja.

-Vaya ¿Problemas en el paraíso?- pregunto con acidez y Ron bebió de su copa, ignorando la puya. Pansy bufo entendiendo el tabú del tema, se cruzo de piernas y sin querer rozó su tobillo con la pierna de Ron bajo la mesa. El pelirrojo volvió a sonreír, esta vez descaradamente con "sexualidad", ella lo miró fijamente sin recular, retando la nueva atmósfera.

Ambos debían de estar muy ebrios para estar coqueteando así el uno con el otro. Pansy pasó a meditar los Pro y los Contra de esto.

Ella no era mujer de huirle a los retos y menos a una invitación tan clara y directa como la que exudaba Weasley, lo que le causaba reticencia era la posibilidad de cercanía emocional, porque Pansy estaba segura de que Ronald Weasley era de esos especimenes que no podían echar un polvo sin envolverse sentimentalmente.

Y ella era todo lo contrario, odiaba la involucración sentimental. Nunca le iba bien y ya estaba cansada de tropezar con idiotas.

Así que: ¿Qué posibilidades reales había de una buena sesión de sexo sin compromiso?

Si ella lo proponía ¿Él se espantaría? O por el contrario, ¿Se mostraría sorpresivamente receptivo?

El coqueteo no había cesado en toda la tarde y la noche que habían compartido comiendo, frases al aire, oraciones con doble sentido, sugestivas insinuaciones, pero, quizás Weasley solo estaba siendo amable y ella simplemente era una pervertida sin remedio que imaginaba situaciones sexuales donde no las había….

Era posible, si. Pero mejor pondría a prueba su teoría.

Pansy movió su pierna de arriba abajo, rozando ahora intencionalmente, la pierna de Ron, sin despegar la mirada de sus ojos azules que poco a poco se fueron enturbiando. Repitió el movimiento, esta vez jugando con su tacón por el interior del muslo de él.

El estímulo le envió a Ron un escalofrío, que le llego directamente a su miembro, este dio un respingo emocionado, apretándose contra sus pantalones. Contrario a lo que ella esperaba, Ronald le sonrió con lasciva y Pansy sintió que le abría las piernas bajo la mesa, invitándola a seguir.

Pansy sintió un retorcijón caliente muy abajo en su vientre y su cuerpo se calentó al menos dos grados más.

"Mierda" pensó, mientras su boca se humedecía.

Entonces Ron se acerco a ella por sobre la mesa. Su mirada estaba vidriosa por el alcohol ingerido y oscurecido por su deseo activo hacia ella. Pansy miro fijamente su boca cuando Ron le hablo, las palabras llegaban lentas atravez de la pequeña mesita del restaurante.

-¿Con que….un cartel en mi pecho que dice lo que pienso no?- Pansy sonrió con suficiencia. Ron entonces llamo al mesonero, pagando la cuenta rápidamente para luego ponerse en pie, caminar hasta rodearla y colocarse tras ella, tomando el respaldo de su silla e inclinando su cara hasta rozar su cuello.- ¿Y puedes decirme, Pansy, que dice ese cartel justo ahora?-Pansy sintió su piel erizarse.

Giró su rostro, sus labios estaban a centímetros.

- Mmmm, tal vez, en esta ocasión, tengas que mostrármelo- le dijo sin aminalarse.

Definitivamente, había bebido mucho.

#7

Ministerio de Magia.

Corredores de acceso a los salones de Entrenamientos..

Londres

Harry estaba agotado al extremo.

Tener una reunión con Kingsley debía catalogarse como una de las cosas más tediosas del universo entero.

Durante todos sus años de servicio, había tenido miles de estas reuniones por supuesto, pero en este último mes el Ministro parecía haber perfeccionado el arte de ser excesivamente interrogante. Harry estaba seguro de que el hombre sabía hasta su tipo sanguineo.

Camino más apresurado, llegando en minutos al aula donde había dejado a Draco para que hablara con Hermione, quería poder encontrar al rubio antes de que se encerrara a entrenar porque en su mano llevaba una nota de Theodore Nott para él, al parecer con buenas noticias.

Entonces, Harry completamente ido, pensando en todos los detalles mínimos que tenían que repasar antes de partir, no se percato hasta que estuvo justo al frente, de la escena que se desarrollaba en el salón.

Los miro fijamente, con su corazón palpitándole contra sus oídos. Dio un paso atrás, ocultándose en las sombras y con cautela; escucho.

-¿Estas segura de querer hacer esto?- dijo la voz de Draco.

-Si, quiero ir.- respondio Hermione.

Hubo un silencio y entonces Harry escucho la voz de Draco, algo forzada.

-Quería…comentarte algo importante- silencio- sé…que no te puedo pedir que revivas lo que paso esos días con Christopher, sé que te duele…- había un tono de dolor en la voz de Draco- por eso, decidí regresar a las ruinas de aquel lugar, y fui por la Bitácora…-una pausa cautelosa- estaba intacta, pero los hechizos de protección que usaste, no me dejan abrirla, pide una palabra, pero intente con todo lo que se me ocurrió, sin éxito…quiero que la abras, para saber lo que paso, sin que lo revivas….para eso escribiste esto ¿No?- un sonido de aceptación en voz de Hermione- bueno, es hora de usarlo…¿Cuál es la palabra?- le pregunto con cautela. Harry se asomo con cuidado, por la puerta medio cerrada.

Draco estaba de pie frente a Hermione, ella mantenía su vista fija al suelo, con su mirada oculta a Harry. Draco la observaba fijamente. Entonces él alzó una mano con delicadeza y tomo un rizo del cabello castaño y lo enredo en su dedo índice.

Ella sonrió.

-No puedo creer que tu no hayas descubierto la palabra…-le dijo en voz baja. Harry se acerco para escucharlos mejor ahora que casi susurraban- el hechizo no pide cualquier palabra, pide el nombre de lo más importante para el mago o bruja que lo haga ¿Y aun así no pudiste descifrarlo?- le pregunto, con una pequeña risa.

Entonces, Hermione puso su palma derecha en el pecho de Draco, justo sobre su corazón, para luego acercarse lentamente y posar su otra mano sobre el cuello del rubio, acercándolo a ella. Draco se dejo hacer, posando su otra mano en su delicada cintura y bajando un poco hasta que su oído fue rozado por los labios de Hermione.

-Eres tu, solo tienes que decir "Draco"- le susurro.

Harry no pudo oír ni ver más. Dio dos pasos, luego tres, cuatro, diez, veinte y ya estaba fuera en otro corredor.

No sabía que sentir, estaba en shock. Durante mucho tiempo había tenido una sospecha, pero solo ahora se daba cuenta de lo que pasaba realmente y dolía, dolía como los mil infiernos.

Se estaba ahogando del dolor.

Pero, lo más curioso era que no tenía ni idea de adonde dirigir ese dolor, esos celos.

Harry caminó hasta que entro a un salón vació, donde se dejo caer tras la puerta, sentándose cuan largo era en el suelo.

No se dio cuenta de que había estado llorando hasta que una gota mojo su mano.

Y ahora ¿Qué haría?


buenas madrugadas queridos, bueno, sinceramente este ha sido uno de mis capitulos favoritos a la hora de escribir, pero también de los más dificiles debido a que los personajes secundarios que estoy manejando no son de mis predilectos, o de los que más acostumbro a escribir, asi que fue nuevo para mi y lo ame. ^^ espero que ustedes también. Trabaje en proporcionarles la hubicación de los personajes, espero que eso les ayude a no perderse tanto en las lineas temporales. ^^

que mas les puedo decir? bueno, actualize con anticipación, como dos semanas antes, asi que el proximo lo hare con calma, ¿si? XD estoy agotada, llevo sin dormir 2 días...en fin, ¿Que les parecio Theo? ¿Daphne? ¿Pansy? ¿Ron? ¿Y nuestro trío favorito? quiero saber que piensan de tooodo. Al comentario del fic #100 tiene el dereho a pedirme un OS de cualquier personaje del fic, Cannon o mío. ^^

nuevamente es pc prestada, asi que no puedo tardarme más de lo que ya lo he hecho, Juro solemnemente que cuando tenga mi pc, les respondo todos y cada uno de sus comentarios, si?

Aja, no olviden pasarse por la pagina del fic en Facebook IDF Fanfic. Estamos subiendo fotos de los personajes, fotos de las armas, etc...^^ espero verlos por alla.

ya me despido. son las 3 am y no pienso coherentemente.

Kisses.

IL^^/

Terminado y actualizado: 27 de Febrero del 2013