Todos los personajes pertenecen a JK. Rowling

Dedicado a las personas que no callaran la verdad y que saben expresarla cuando ésta no puede soportarse en el centro del pecho y que lucha por salir.

"No debemos sentirnos mal ante palabras hirientes… sólo hace ver quiénes las emiten"

Buena lectura (explicación de la demora, abajo)

Destinados al Secreto

Capítulo Nueve

"Pérdidas"

El joven Potter se recostó sobre el sofá dispuesto en la sala común de Gryffindor, sencillamente agotado por las clases, los deberes, el Quidditch y por supuesto, Helena. El último mes había transcurrido de forma vertiginosa atrayendo cientos de problemas que nunca pensó que debían enfrentar a tan corta edad, la noticia del divorcio entre sus tíos se esparció como la pólvora en todo el mundo mágico, provocando las conjeturas malintencionadas de los magos y brujas, y la furia de su mejor amigo, quién a esas alturas no deseaba ver ni en pintura a su padre. A pesar que la ruptura entre sus tíos no había sido su padre, su primo no entendía razones y simplemente opto por lo fácil, odiar a Harry Potter.

Al menos James se alegraba que aquel rencor no había sido canalizado hacia su persona, aunque él lo hubiese preferido así antes de enterarse de esa noticia, que hasta el día de hoy, no le dejaba dormir por las noches. Hace sólo una semana y después de una acalorada discusión entre él y su mejor amigo, intentando sonsacarle alguna verdad, este le había contado el principal motivo por el cual la rabia se había apoderado y dirigido hacia su padre.

-¿Sabes por qué le golpe ese día? – Exclamó Alex furioso a lo que él negó - ¿Quieres saberlo?

-Con un demonio, Alex ¡Dime! – Exploto el moreno ya harto de esa situación - ¡Dime la verdad!

-¡Tú padre está enamorado de Helena! – Gritó el pelirrojo desahogándose de esa presión en el pecho que cada día se hacía más fuerte - ¡Lo escuche hablar con mi madre! ¿Estás feliz? Pues ya sabes la verdad – concluyó él saliendo de la habitación de los chicos, azotando la puerta tras de si y dejando a un confundido James Potter plantando en medio de la habitación, con más preguntas que respuestas.

Desde ese día su atención y concentración estuvieron dirigidos hacia su padre, a quién no perdía pista alguna más aún cuando las clases de defensa contra las artes oscuras finalizaban, siempre procurando estar cerca de Helena, intentando descifrar algún indicio de interés por parte de su padre hacia su mejor amiga, sin embargo y durante esa semana, no había llegado a ninguna conclusión y aquello le atormentaba.

El moreno se incorporo de su lugar y se encamino hacia su clase, ya pasaba la hora de almuerzo y debía reunirse con sus amigos, dos horas de incertidumbre le esperaban ese día, y defensa contra las artes oscuras sería su obstáculo. Cogió su mochila que había dejado sobre una mesilla y salió por el retrato de la señora gorda.

-¿Hablaste con mi madre? – Preguntó Helena por enésima vez. Caminaban hacia el aula de defensa y su padre volvía a sacar el tema "novio" a colación, supo enseguida que esa conversación sería diferente – Papá…

-Lo intenté – sonrió él deteniéndose a medio camino – y no soltó mucho, en realidad nada… aunque si me dio indicios que había hablado contigo ¿Quieres decirme algo? – Preguntó mirándole a los ojos, los mismos que él poseía.

La muchacha intento no desviar la mirada de su padre y recordó la conversación con su madre, había intentando aguantar estoicamente por varias semanas y fingir no sentir ningún tipo de atracción hacia James Potter, sin embargo sólo basto las simples palabras y astucia de su madre para hacerle confesar todos sus miedos e inseguridades. Nunca pensó enamorarse de su propio hermano y por mucho que quisiera negarlo, simplemente ya era demasiado tarde.

-Es difícil ocultarle cosas a mamá – susurró Helena haciendo sonreír a su padre, quién más de acuerdo no podía estar – sin embargo, dudo mucho que está conversación debamos tenerla en medio de este pasillo.

-Te entiendo – susurró Harry observando a su hija bajar la mirada, sutilmente cogió la barbilla de su hija y le miró con compresión, a pesar de no poder extraer algún tipo de información de su castaña, sabía que el tema principal de esa conversación había sido James Potter – Escucha, sea lo que sea que debas contarme, siempre te apoyaré… eres parte de mí y te quiero mucho.

-Gracias – sonrió Helena dejando abrazar por su padre. No consciente que cierto pelirrojo empuñaba sus manos a más no poder, intentando controlar sus ganas por romperle la cara a quién consideraba su "tío" – Por cierto, no intentes llamar la atención de la clase… el profesor Alonso dejó a varias enamoradas durante la mañana. – Deshaciendo el abrazo y seguir caminando hacia el aula. Harry levantando una ceja, le siguió.

-¿Se incluye señorita? – Preguntó Harry con cierto matiz celoso paternal, la ojiverde rodo los ojos y abrió el aula ingresando a él – Me llegó el comentario de un hechizo malintencionado, el profesor termino "accidentalmente" mojado la parte superior de su cuerpo donde "coincidentemente" sólo la camisa se mojó y él tuvo que continuar la clase usando una playera ajustada que tenía debajo. Algo que decir.

-Primero – se defendió Helena dejando sus cosas sobre su mesa – No estoy incluida al clan "enamoradas" y segundo – enumero – las culpables fueron las chicas de Slytherin. Punto.

-De acuerdo – Suspiró el moreno volteándose hacia su escritorio y coger un libro – el rumor corrió rápido y ya todos lo saben.

-Sí, las chicas de sexto se divirtieron en transformaciones – comentó ella y supo que debía callar, sin embargo la mirada de su padre le instaba a que continuará – Bueno, hizo el comentario que no todos los días se ve a un hombre guapo en Hogwarts – musito y antes que Harry pudiese abrir la boca, ya varios alumnos ingresaban al aula.

Una ligera sonrisa le dedico Helena a su padre mientras Rob se sentaba a su lado, seguido de James y Alex, este último haciendo un fuerte estruendo al momento de dejar sus libros sobre la mesa. A lo cual, Helena movió la cabeza y Rob soltó un suspiro, de alguna forma acostumbrado a ese nuevo trato por parte del pelirrojo hacia el profesor Potter. No cabía dudas que el divorcio entre Ron Weasley y Hermione Granger había agudizado el problema.

Sin que nadie le viese, el ojiverde rodo los ojos y se dispuso a seguir con su clase, hace mucho había decidido pasar por alto los arranques hostiles de su sobrino y dedicarse a lo suyo, no podía permitir que problemas personales afectará a toda una clase, él debía ser profesional. Mientras buscaba la lección de ese día, pudo dar cuenta de los murmullos de las chicas del salón y los suspiros ofuscados de los hombres e inconscientemente pudo recordar la recomendación de su hija, sin embargo y consciente de lo que hacía decidió correr el riesgo.

-¿Qué novedad hay? – Inquirió divertido al tiempo que escuchaba risas. De reojo observó a su hija y le vio negar lentamente - ¿Qué pasa, no confían en mí? – Volvió a preguntar

-Mojaron al profesor Alonso – habló Rob recibiendo un codazo de su amiga –

-Todas están enamoradas – habló alguien al fondo y varios chicos le miraron mal - ¡Oigan es verdad! ¿Cierto chicas? – preguntó y más murmullo se hicieron esperar –

-Incluso las profesoras –

-¡Rob! – exclamaron Helena, James y Alex, este último fulminando con la mirada a su tío, quién paso olímpicamente de él y decidió iniciar la clase, ya tendría tiempo de cuchichear más cosas y saldar cuentas con cierta profesora de transformaciones.

Para ese entonces, Hermione ya había suspendido su clase y se dirigía a paso rápido hacia el aula de defensa donde Harry y su hija se hallaban. Su corazón latía desbocado y apretaba con fuerza un pergamino que la propia directora le había hecho llegar, deseando que el contenido de esa carta fuese una simple broma y todo estuviese bien, sin embargo, la realidad dictaba todo lo contrario.

Intentando controlar sus nervios toco la puerta y espero, no deseaba inquietar a su hija, al menos no por ahora y ella lucía bastante intranquila. A los pocos segundos, la figura del moreno se hizo presente, quién al observar el estado de la castaña, cerró la puerta tras de sí mirándole preocupado. Hermione optó por lo simple, extendió el pergamino hacia el ojiverde y este lo leyó, donde sus ojos sólo lograron expresar preocupación y dolor, instintivamente este le abrazó y ella más pudo refugiarse en los brazos del hombre que amaba.

-Suspenderé la clase – susurró él besando el cabello de Hermione – Ve y habla con Minerva, yo le daré la noticia a Helena.

-Dile que empaque algunas cosas – dijo ella sujetando con fuerza las manos de su amado – y que espere en la sala común, yo iré a recogerla – y antes que el ojiverde pudiese decir cualquier cosa, añadió – un altercado con Alex, es lo último que necesita.

-Bien – asintió Harry besando sutilmente los labios de la castaña – Nos vemos.

Hermione asintió y siguió su camino hacia la oficina de Minerva Mcgonagall, el moreno por su parte, cogió aire y se dispuso a suspender la clase y quizás dar la noticia que derrumbaría por segunda vez a su hija. Ingreso cabizbajo y varios de los alumnos así lo notaron, hizo silencio y anunció la suspensión de la clase sin dar motivo alguno. Y cuando casi el aula se encontraba vacía, pudo detener a su hija en el umbral de la puerta, ésta se despidió sutilmente de Rob y volvió a ingresar al aula.

La ojiverde observó el dolor y la pena expreso el rostro de su padre, y su corazón se encogió al verle en ese estado, bajo la mirada y vio que sostenía un pergamino arrugado, intrigada y sin mucha resistencia por parte de su padre, logro arrebatarle el papel y desenrollarlo, y finalmente lo leyó.

Hermione lamento hacerte llegar esta noticia por vía lechuza, sin embargo la situación lo amerita, he recibido la información del fallecimiento de la madre adoptiva de Helena. Por favor, búscala e informarle de la situación. Además, prepárense para viajar lo antes posible. Minerva.

Sintió su cuerpo temblar y soltar de improviso el pergamino, el moreno lo cogió en el aire y para cuando quiso darse cuenta, su hija había salido corriendo del aula. Apresurado, logro darle alcance a medio pasillo y abrazarla con todas sus fuerzas, sintió su corazón encogerse ante el llanto de su hija y su túnica quedar mojada producto de las lágrimas. Acarició su espalda y beso paternalmente su cabello castaño, intentando de alguna u otra forma mitigar su dolor e infundirle el valor, que en esos momentos se había esfumado de su cuerpo.

-Tranquila – susurró él – Sé lo que es perder un ser querido.

-Es injusto – dijo Helena ahogando su voz en el pecho de su padre – No puede estar muerta.

-Helena, no estás sola – sonrió Harry sujetado su rostro entre sus mano – Nunca lo olvides – su hija asintió – Ve a buscar algunas prendas y espera a tu madre. Nos reuniremos donde Minerva ¿Entendido?

-Sí – asintió ella abrazando de nuevo a su padre.

El moreno se iba a permitir besar la frente de su hija y despedirse de ella, sin embargo, un fuerte jalón hacia atrás le hizo separarse de su hija un par de metros, entre ellos, Alex Wealey le observaba furioso, y entonces el ojiverde cayó en cuenta de lo que estaba ocurriendo hace aproximadamente un mes: Pensaba que él estaba enamorado o acosando a Helena. Sólo esa milésima de segundos le basto para unir cabos sueltos y justificar todo ese rencor que sentía su sobrino, y por supuesto, aquel último golpe que le volvió a tumbar en el suelo.

-¡Alex! – Exclamó Helena empujando a su amigo lejos de su padre - ¡¿Qué diablos haces? – Preguntó enfurecida

-¡Alejándose de él! – Escupió Alex desviando la mirada hacia su tío - ¡¿Qué no entiendes que sólo quiere aprovecharse de ti?

-¡Estás loco! – Expresó ella pasando la mirada desde su padre hacia su amigo, comprendiendo - ¡Eres un…!

-Helena, olvídalo – susurró Harry tranquilizando a su hija antes de que cometiese un error – Haz lo que tienes que hacer – le miró significativamente y está comprendió.

-Sí – asintió observando a su padre dirigirse hacia la oficina de la directora. Molesta se dirigió hacia su amigo y dijo – Realmente eres un idiota.

Y con lágrimas en los ojos, Helena corrió hacia la sala común seguida muy de cerca de Alex, quién parecía no querer aflojar de esa discusión, él estaba dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias con tal de saber la verdadera relación entre su tío y la mujer que amaba. No podía concebir que hubiera sido rechazado hacia un mes.

-¿Qué relación tienes con él? – Preguntó él sin rodeos traspasando el retrato – Helena, dime.

-No pienso contestarte, Alex

-Hable con mi tía hace dos semanas – acuso Alex sintiendo dicha carta en el bolsillo de su pantalón – siempre ha sospechado que tiene un amante… - volvió a decir, ésta vez cogiendo la muñeca de su amiga, haciéndola girar – dime la verdad… eres amante de mi tío.

Sólo el impacto de la mano derecha de Helena con la mejilla de Alex se hizo escuchar, y aquel simple gesto sólo le hizo reafirmar a James Potter lo verdaderamente idiota que había sido durante esa semana, y en tanto sólo dos zancadas se acercó hacia sus amigos, cogiendo al pelirrojo por el cuello de la túnica y empujándole lejos de su amiga, el aludido aún mareado por la situación, atino a subir en el silencio hacia el dormitorio de los chicos y dar un fuerte portazo tras de sí.

-James, no debiste – susurro Helena sujetando el brazo de su amigo, quién estaba dispuesto a seguir a Alex y golpearle – Alex…

-Es un imbécil – completó James sujetando los hombros de su amiga - ¿Qué sucedió?

-No tiene importancia – masculló ella recordando el motivo por el cual debía darse prisa – Tengo que subir, nos vemos.

-Espera – habló él sujetando con delicadeza la muñeca de Helena. Sintió su cuerpo temblar y enfurecerse al mismo tiempo al observar los rastros de lágrimas - ¿Por qué lloras? ¿Qué te hizo Alex? – Preguntó preocupado y molesto a la vez.

-Nada – negó ella intentando salir de esa incómoda situación, sin embargo, su amigo no estaba dispuesto a dejarle ir.

-No puedo soportar verte llorar – Le miró él sujetando su rostro con cariño, a esto el corazón de Helena comenzó a latir con fuerza y un leve sonrojo se apodero de ella – Eres muy importante para mí.

-No podemos James – Negó Helena contra su voluntad, aquella conversación la habían tenido hace dos semanas y su negativa había sido rotunda, no podían tener una relación, no cuando la sangre era más fuerte –

-¿Me amas? – Preguntó el moreno y Helena tragó saliva, la última vez que le hizo esa pregunta, ella no pudo contestar y no precisamente porque no le quisiera – Helena…

La castaña quiso mantener distancia con su amigo pero se vio sujeta por la cintura, y perdida por la intensa mirada del moreno. Quiso alejarse y subir rauda hacia su habitación, empacar y salir rumbo hacia la oficina de la directora donde sus padres le esperaban, por desgracia, algo le hacía permanecer junto a su amigo y apegarse a su cuerpo, sintió la proximidad de sus labios y James se atrevió a acortar distancia entre ellos. La beso, suave y lentamente, disfrutando del tan deseado beso por ambos, y aunque Helena no quisiera admitirlo, lo deseaba.

-No puede repetirse – masculló Helena acariciando el rostro del hombre que amaba y que por desgracia, para ella, estaba prohibido – lo siento, pero no podemos estar juntos.

-¿Por qué? – Preguntó James alucinado por el beso compartido. ¿Cuántas noches había soñado con ese momento? Muchas – Helena, te amo.

-Perdóname – susurró ella percatándose que el retrato de la dama gorda se abría, casi al instante ambos chicos se separaron, sonrojados y algo nerviosos. Hermione hacia su aparición fijando su mirada en ambos jóvenes visiblemente incómodos, levantó una ceja y observó a su hija, pensativa.

-Señorita Dawson – nombró Hermione sin quitar su mirada de encima – Ya empacó.

-Todavía no –

-¿Empacar? – Menciono James observando a su mejor amiga subir las escaleras - ¿Qué sucede?

-No puedo decírselo – Negó la castaña desviando la mirada del muchacho – Lo siento.

-Profesora – le llamó el muchacho – Helena discutió con Alex, sin embargo, no estoy completamente seguro que él hubiese sido el causando de sus lágrimas, por favor, soy su amigo y quizás pueda ayudar en algo.

-Alex – suspiro Hermione cansada. En cuanto el ojiverde había cruzado el umbral de la puerta, pudo dar cuenta del visiblemente moretón en su rostro y sólo la mención de su hijo le hizo saber la penosa escena por la cual tuvieron que pasar – Helena perdió a su madre adoptiva – contó sorprendiendo visiblemente al moreno – por ello el profesor Potter suspendió su clase, para que Helena pudiese salir sin inconvenientes, él le dio la noticia del deceso y Alex malinterpreto el gesto de apoyo de tu padre, le golpeó sin pedir explicaciones y debo suponer que él la siguió hasta aquí ¿Cierto? – James asintió y guardó silencio, empuño sus manos y de pronto sintió su sangre arder ante la poca insensibilidad de su primo y mejor amigo. Intento apaciguar sus instintos y por algunos minutos así lo hizo

-¿Puedo acompañarla? – Inquirió el moreno y Hermione negó – Por favor, quiero estar a su lado. No pude hacerlo cuando falleció su padre.

-Veré que puedo hacer – susurró ella sonriéndole cálidamente. Si había interpretado de buena manera aquel actuar de ambos chicos, sólo deseaba que fuesen felices, por mucho que intentarán extender aquel lazo este estaba a punto de cortarse, es que ya no lo hizo – Aunque, no puedo asegurar nada ¿De acuerdo?

-Gracias – agradeció el muchacho.

A los pocos minutos, Helena bajo por las escaleras y tras despedirse sutilmente de James, salió de la sala común junto a su madre. Cuando el retrato ya estuvo en su lugar y se hubiesen alejado lo suficiente, la ojiverde sintió el reconfortante abrazo de su madre sin detener su camino hacia la oficina de la directora, quién en esos momentos se hallaba junto a Harry, el cual se paseaba por el lugar bastante nervioso y de vez en cuando frotándose el golpe recién revivido por su sobrino.

-Te lo dije – habló Minerva cansándose del continuo paseo del profesor de defensa – Ojala tuviésemos la razón por la cual Alex piensa que eres un pervertido.

-No lo soy – se frenó Harry observando a su ex profesora horrorizado – Es mi hija y simplemente intentaba infundirle ánimo en este momento tan difícil para ella. Por lo demás – añadió revolviéndose el cabello – no tengo la menor idea de porque piensa esa barbaridad. Eres testigo que nunca he hecho algo extraño… además Hermione siempre…

-Es distinto, Harry – le miró ella paciente – y no quiero hacer distinción de género pero es mujer, es obvio que si llegases a acercarte más de lo debido hacia Helena, cualquiera puede formular una imagen errónea. Recuerda el lío que se armó hace unas semanas con el señor Alonso y ella, hasta tú mismo lo sospechaste, y no lo niegues – indicó antes que Potter dijese algo –

-Minerva –

-Démonos prisa – escuchó la voz de su hija y de inmediato la conversación con la directora paso a un segundo plano - ¿Estás bien? – Le preguntó preocupada

-Descuida – sonrió él débilmente, desvió la mirada hacia Hermione y ésta asintió – Debemos irnos, tenemos tres días y no tendrás problemas – miró a la directora – Hoy hemos suspendido – observando a la castaña – y podremos acompañarte. Después tendremos que intercambiarnos…

-Papá, no creo que sea necesario – negó ella – La situación podría complicarse y no deseo causar problemas.

-Helena – habló Hermione acercándose hacia ellos. Tomo a su hija por los hombros y le sonrió con cariño – Eres nuestra hija y podríamos dejarte sola, te amamos.

-Yo también – sonrió ella débilmente – Gracias

Simplemente Alex Weasley no supo que le golpeó y para cuando tuvo conciencia de lo ocurrido, se encontró expulsado de su cama sobre el suelo, boca abajo y varias gotas de sangre saliendo de su boca, consternado saco su varita dispuesto a defenderse, sin embargo la fuerte patada sobre su muñeca, que le hizo soltar una exclamación de dolor, hizo volar su varita muy lejos de él. Lo siguiente que sintió fue su espalda estamparse sobre la pared de la habitación de los chicos, aturdido enfocó su visión encontrándose de frente con la mirada furiosa de su mejor amigo.

-¿Q-Qué haces? – Logro articular el pelirrojo intentando zafarse del agarre de su amigo con la única mano que tenía intacta - ¡Suéltame! – exclamó

-¡Cállate! – Exclamó el aludido sin aflojar ni un milímetro su agarre - ¡Eres un estúpido Alex!

-Si lo dices por tu padre… -

-¡La madre de Helena falleció, cretino! – Contó James soltando de golpe a su amigo – ¡Mi padre le dio esa noticia, por eso suspendió la clase! ¿Qué viste ahora? ¿Un beso? ¿Un abrazo?

-Yo –

-¡Silencio! – Apuntó el moreno haciendo sobresaltar al pelirrojo – No entiendes que NUESTRA amiga, estaba destrozada por la noticia y necesitaba el apoyo de SUS AMIGOS. Tía Hermione vino a buscarle y seguramente deben estar camino hacia el velorio o el papeleo muggle, no lo sé.

-¿Ellas dos? – preguntó Alex en apenas un susurro

-¿Qué piensas? – Le miró el moreno y Alex tuvo que desviar de su amigo, estaba fuera de sí y cualquier palabra mal formulada sería peligroso – Si también fue mi padre – rió – Espero que haya ido él… Escucha Alex – le miró seriamente – Puede que tus obsesionadas conjeturas serán verdad, sin embargo, si Helena vuelve a derramar sólo una lágrima por tu insensibilidad, ten por seguro que te enviaré a la enfermería.

El pelirrojo asintió observando a su amigo salir de la habitación tras un fuerte portazo, adolorido y luego de recuperar su varita, se dirigió hacia el baño y de alguna forma intentar frenar y limpiar el profundo corte de su labio, la muñeca debía ser curada en la enfermería pero no deseaba mostrarse ante la enfermera con todo el rostro embarrado de sangre. En cuanto, termino de limpiar y enjuagarse el rostro, salió de la habitación y emprendió rumbo hacia la enfermería todavía algo consternado por la reacción de su mejor amigo, le conocía lo suficiente para saber que pocas veces perdía el control de sus acciones y podría ser realmente peligroso intentar dialogar en ese estado maniático que poseía, aunque también sabía, que ese nivel de descontrol físico y mágico sólo podía ser atribuible cuando se trataba de una persona, Helena.

En cuanto piso la sala común pudo dar cuenta del evidente temblor de su mejor amigo, sentado sobre el sofá y la mirada pérdida. Preocupado, Alex se acercó hasta él y a pesar que su integridad física podría correr peligro, cogió sus manos entre las suyas y las apretó fuertemente, obvio la negativa de su amigo y se mantuvo a su lado.

-Perdón – susurró Alex obligando a su amigo a mirarle a los ojos, lo cual consiguió – Tranquilo James, ya has pasado por esto y podrás controlarte – concilió, recordando aquel verano, donde supuestamente se habían perdido, lo cual no era mentira, sin embargo omitieron el pequeño accidente que tuvieron. Aquel sucio y asqueroso mago había llamado a Helena "sangre sucia", un término que al moreno le había parecido un insulto… resultado. Hechizos por todas partes y la cicatriz sobre el brazo de aquel hombre, les había costado exactamente una hora calmar a su amigo y volver a casa fingiendo haberte extraviado – Calma – susurró comprobando que el temblor disminuía y la respiración se regularizaba.

-Gracias – dijo James cerrando los ojos y exaltando un profundo suspiro – Aún estoy algo molesto y debes revisar esa muñeca, Alex. Iré a recostarme.

-Bien – sonrió Alex soltando lentamente las manos de su amigo –

-Alex – le llamó antes de que cruzará el retrato – lo que dije… iba en serio.

-Lo sé – habló este serio. Había cometido el peor de los errores y lo asumía como tal – Descansa.

La suave firma de Hermione sobre el papel hizo eco en esa pequeña oficina muggle, lo único que hacía falta era trasladar el cuerpo sin vida de la madre adoptiva de su hija, sin pensar demasiado, el cuerpo había sido llevado hacia el hogar que había acogido a Helena durante toda su vida. Recibió la copia del certificado de defunción y se dispuso a llegar a dicha casa lo antes posible, sabía que su hija estaba junto a Harry, sin embargo deseaba estar a su lado lo antes posible.

Sin duda la muerte de la madre adoptiva de su hija, le había afectado en mayor medida y hacía eco en sí misma, principalmente porque había entablado un dialogo con ella durante esos años y por supuesto, el infinito agradecimiento que sentía por esa mujer que había cuidado y protegido a su hija, cuando ella no pudo hacerlo. No tenía palabras para agradecer el amor entregado y todos los años de preocupación, si bien ella y Harry habían recuperado a su hija, nunca desconocieron ni intentaron hacer a un lado a esa pareja que había adoptado a su hija.

Se apareció en el jardín trasero de la casa y evitar cualquier problema, pudo observar el féretro en medio de la pequeña sala y a su lado Helena y Harry acompañados de un par de vecinos y amigos, sigilosamente se acercó hacia su hija y la cobijo entre sus brazos. El corazón de Hermione se partía en dos de solo imaginar a su hija atravesar por todo ese proceso sola, no lograba imaginar que hubiese sido de ella sino nadie le hubiese acompañado durante la muerte de su padre adoptivo, abrazo a su hija con fuerza y observó a Harry abrazarlas a ambas con cariño. Sólo unos cuantos lograron percatarse del suave beso que Hermione le dio a Harry, sólo basto un ligero intercambio de miradas para darse cuenta que el moreno, sin darse cuenta, había pensado en sus padres y a los cuales no logro conocer y mucho menos enterrar formalmente.

-Estamos aquí – susurró Hermione sin dejar de abrazar a su hija ni mirar al moreno, de alguna forma le hablaba a ambos – Te amamos y estaremos a tu lado, siempre.

El ojiverde sonrió y beso a ambas mujeres, sereno fijo su mirada el ataúd color crema y agradeció internamente a esa mujer que había velado por la felicidad de su hija. Desvió su mirada y la poso en la castaña que sutilmente había señalado hacia su hija, sonriendo pudo dar cuenta que ésta se había dormido en brazos de su madre, suspiro, la noche se acercaba y sería bastante larga.

Los dedos del joven Potter golpeaban rítmicamente su cuaderno mientras mantenía su mirada fija sobre el techo del aula de transformaciones, lo poco que había dormido sólo provocaba que la imagen de su mejor amiga se paseará una y otra vez por su mente y eso sumado al alicaído ánimo de su tía Hermione, le hacía poner los pelos de punta: Hoy se llevaría a cabo el funeral de la madre de Helena y él… sólo le quedaba esperar, sólo esperar a que esa bendita clase terminase para poder hablar con su profesora, no había logrado localizar a su padre y supuso que este se encontraba en compañía de su castaña amiga.

El muchacho observó al Slytherin sujetar la pluma inquieto, él se había dado cuenta de la ausencia de su amiga y seguramente estaría preocupado, por un instante pensó en contarle la verdad pero luego optó por mantener silencio, apenas si él se había enterado de esa situación y supuso que su amiga no querría que su vida personal estuviese en boca de todos.

Apenas si la profesora Weasley anunció el fin de la clase, se levantó de su asiento como un resorte y se acercó raudo hacia su escritorio donde ella ya comenzaba a meter sus cosas al interior de su bolso, aparentemente él no era el único que tenía prisa por marcharse del salón. Espero paciente a que todos hubiesen salido del salón y sólo entonces se atrevió a hablar.

-¿Cómo está? – Preguntó James observando a su profesora ordenar todo

-Apenada – suspiro ella sin mirarle y el muchacho intuyó que su amiga estaba algo más que "apenada" – Se encuentra bastante cansada, sólo durmió un par de horas. Tu padre volverá dentro de una hora y yo acompañaré a Helena al funeral. – Anunció colgándose el bolso y comenzar a caminar hacia la salida – Las clases de defensa no se suspenderán.

-Quiero ir – habló James deteniendo la marcha de su tía – Por favor, Helena no tiene familiares y quiero estar junto a ella.

-¿Y Alex? – Inquirió girándose hacia el muchacho quién endureció su postura ante la mención del pelirrojo.

-Intercedo por mí, tía. –

-Ya veo – murmuro ella pensativa. La situación entre los primos no había mejorado - ¿Rob?

-No lo sé – susurró desviando la mirada de su tía. Considerando la idea de ir junto al Slytherin – Puede ser…

-Tienes una hora para encontrar al señor Malfoy – Acusó Hermione retomando rumbo hacia su oficina donde esperaría al ojiverde – luego vayan a mi oficina – añadió antes de salir del aula

No necesitó escucharlo dos veces, cogió sus cosas y salió rápidamente a buscar al rubio, el cual por horario le correspondía la clase de pociones junto al profesor Snape, inconscientemente sujetó con fuerza su mochila y siguió caminando, rezando internamente porque el odioso profesor "enemigo de los Potter, Weasley, Granger y Gryffindor al completo" no hubiese llegado al aula y así lograr sacar sin apuros a Rob. Dobló la esquina e intento ubicar al rubio entre los alumnos, vio a su primo hablar con algunas chicas de la casa y muy cerca del aula logró verle, se dio prisa y sin importarle con quién estuviese hablando, le cogió del brazo y lo alejó de la clase.

-¿Qué sucede? – Preguntó él intrigado por la intromisión del Gryffindor

-Helena – susurró James alejándose de la clase e iniciar el camino hacia la oficina de su tía. Rob a su lado frunció el ceño y su mirada se lleno de preocupación – Su madre falleció ayer y hoy es el funeral… ¿Quieres acompañarme? – Preguntó y sin siquiera pensarlo, el rubio asintió – Bien. La profesora Weasley podrá llevarnos.

-¿Y Alex? – Inquirió Rob y arrepintiéndose en el acto al notar la tensión de su compañero – Sin comentarios – añadió siguiendo el paso. – Supongo que la profesora acompaño a Helena ¿Cierto?

-Así es – asintió él doblando una esquina – Ella y mi padre lo hicieron, él vuelve dentro de una hora y nosotros podremos ir. Espero que Snape no nos castigue.

-Seguro la directora podrá hablar con él – menciono Rob deteniéndose frente a la oficina

No necesitaron pedir permiso, la puerta se encontraba abierta y Harry ya se encontraba de regreso, cansado por la falta de sueño e igual de alicaído que Hermione, algo incómodos ingresaron a la oficina y tomaron asiento a la espera de nuevas instrucciones.

-Habrá que avisar a Severus – Menciono Hermione dirigiendo su mirada al ojiverde, quien entrecerró los ojos y suspiro agotado – Sin reclamos Harry, no podemos perder tiempo.

-Si lo sé – suspiro Harry pensativo, se giro hacia los chicos y sonrió – Buen viaje – dijo apretando ligeramente el hombro de Rob y salir de la oficina de la castaña, sólo le quedaban veinte minutos para hablar con el profesor de pociones y prepararse para su próxima clase

Se revolvió el cabello y contó mentalmente hasta diez antes de atreverse a tocar la puerta de su ex profesor de pociones, no importaba los años de conocerse ni los años como colegas, simplemente su relación interpersonal no era buena y siempre tendrían pequeñas diferencia, en especial desde Severus hacia Harry, sólo por ser Potter y Gryffindor. Volvió a dar un profundo respiro e ingreso a la oficina cuando el jefe de casa se lo permitió, cerró la puerta tras de sí y le observó, tras su escritorio con un libro sobre sus manos le miraba expectante, sorprendido por la intromisión de su ex alumno y molesto porque fuera precisamente Harry Potter.

-¿Qué necesita señor Potter? – Inquirió Severus casi hablando con un alumno – No le vi durante el día de ayer y durante la mañana, pensé que solucionaba líos amorosos – atacó y el moreno sintió enrojecer de la vergüenza, algunas cosas nunca cambiarían

-No hago vida social, Severus – aclaró Harry recomponiéndose – Vengo a informar la ausencia de dos alumnos durante su próxima clase de pociones, Rob Malfoy y James Potter – nombró y el profesor levantó una ceja, el ojiverde supo que debía dar más información, pese a no quererlo, tuvo que hacerlo – Están preocupado por la señorita Dawson, su madre falleció el día de ayer, y ellos decidieron acompañarle al funeral, volverán durante la cena.

-Vaya, es una sorpresa – meditó Severus cerrando su libro dejándolo sobre su escritorio – Debo suponer que usted y la señora Weasley, le acompañaron – menciono y el moreno tuvo que evitar fruncir el ceño ante la mención de Hermione, clara provocación del profesor

-Supone bien, Severus – sonrió él sosteniéndole la mirada – En fin, he cumplido con informar. Espero que comprendas la situación y no les culpes por faltar.

-Pierde cuidado, Potter – habló acomodándose en su silla – Aunque no lo creas, comprendo las situaciones familiares.

Por segunda vez, Harry evitó hacer cualquier mención y sólo se limito a asentir para luego despedirse cordialmente y salir de la oficina ante de perder la paciencia, su sexto sentido le gritaba y le pedía cautela, la situación cada día se salía de control y causaba algún nuevo problema, ya lo había vivido ayer con Alex y estaba convencido que pronto podría vivirlo con James, Ginny, Ron, Draco o Severus, en fin, la lista era interminable.

Agotado hizo ingreso al aula y organizó la clase, la experiencia acumulada le permitía la licencia de no preparar ciertas clases y sostener inconvenientes como esos, donde su mente estaba completa y absolutamente fuera de esas paredes y de ese castillo. La noche anterior había acompañado a su hija y no había dormido nada, permaneciendo siempre al lado de ella y de Hermione, juntos.

Mientras tanto y a pesar del ligero suspiro de frustración de James y Rob, se vieron obligado a esperar algunos minutos antes de acercarse hacia Helena, quién en primera fila estaba para despedirse por última vez de su madre adoptiva en compañía de Hermione. La muerte de un ser querido dolía y para joven bruja significaba perder cualquier nexo con el mundo muggle, después de todo, ella no poseía otros familiares y la mayoría de sus amigos pertenecían a Hogwarts, su mundo de ahora en adelante era el mundo mágico, su vida estaba allí, junto a sus padres biológicos, a los cuales amaba, y sus amigos.

Helena percibió a su madre alejarse por algunos minutos a lo que ella observaba el féretro descender lentamente, las lágrimas se habían secado y solo la nostalgia le embargaba, recordando su niñez y el inmenso amor que sentía por esa mujer que velo por ella. Cerró los ojos y sintió a alguien coger sus hombros suavemente, percibió su perfume y sintió su corazón dar un vuelco, convenciéndose mentalmente que las probabilidades que él estuviese allí, eran pocas.

Tomando fuerzas abrió los ojos y se giró hacia esa persona, la mirada verde y negro chocaron entre sí, y sin poder evitar una sincera sonrisa salió de los labios de Helena gesto que el muchacho correspondió mientras le abrazaba afectuosamente.

-¿Qué haces aquí? – Preguntó ella separándose ligeramente de su amigo – Deberías estar en Hogwarts. – Añadió frunciendo el ceño ante la posibilidad de un escape del moreno del colegio.

-Tía Hermione – sonrió James desviando la mirada hacia su tía, Helena siguió la mirada y pudo percatarse que a su lado se encontraba Rob – No quería que estuvieses sola, ya pasaste por esto en primer año. También Rob está aquí.

-Ya veo – susurró Helena encontrando la mirada de su madre, quién sólo le dedico una cómplice sonrisa que le hizo sentir culpable. Sutilmente deshizo el abrazo con su amigo y fijo la mirada en el suelo, el recordatorio de que la persona que estaba frente suya, era su hermano, le perseguía – No debieron hacerlo, estoy bien. – Añadió intentando alejarse del muchacho. Sin embargo, este le tomo gentilmente la mano y la atrajo hacia él. – James.

-Eres lo más importante que tengo – susurró él buscando la verde mirada de su amiga – Te quiero demasiado y voy a dejarte sola.

-No podemos – negó ella sosteniéndole la mirada a su "hermano", le dolía sentir ese amor por él y dolía más cuando le miraba y comprobaba lo sincero que eran sus palabras. – No… no siento lo mismo.

-Mientes – sonrió James de lado y la castaña no pudo seguir sosteniéndole la mirada – Te conozco y sé que estás mintiendo – le afirmo mientras le obligaba a mirarle – Ese beso…

-Fue un error, James – soltó alejándose del muchacho – Lo siento mucho – susurró y quiso besarle en ese mismo instante al comprobar la dolida mirada del moreno, sin fuerzas y algo mareada por la cansancio se dirigió hacia su madre y amigo, este último recibiéndola con un fuerte abrazo que ella correspondió. – El profesor Snape, te castigará – bromeó.

-El profesor Potter habló con él – informó él sonriéndole cálidamente – y aunque me castigará, no importa – resolvió encogiéndose de hombros despreocupado - ¿Estás bien? Te ves pálida – acuso mientras le tomaba el rostro inspeccionándole

-Algo cansada – sonrió ella a medias – Gracias por estar aquí. A los dos – Añadió observando de reojo a James dándoles alcance

-Eres nuestra amiga – dijo Rob – Te queremos mucho. Aunque no estaría aquí de no ser por el arrebatado de tu amigo – observando al moreno

-Lo siento, todo ocurrió muy rápido que… -

-No te preocupes – negó el rubio – Lo importante, es que estamos contigo.

-Gracias – repitió ella acercándose hacia el rubio y abrazarle

-Helena – intervino Hermione – Debemos volver… debes descansar un poco.

-Sí – asintió.

Observando por última vez el lugar donde ahora descansaba su madre adoptiva, Helena emprendió rumbo junto a sus amigos hacia su casa. Con la incertidumbre de lo que debía hacer de aquí en adelante, le rompía el corazón tener que mentir de aquella manera, le dolía ocultar su amor sólo por el simple hecho de compartir la misma sangre, le dolía ser de alguna u otra manera cómplice de ese secreto que sabía tarde o temprano saldría a la luz y que le ocasionaría un dolor inmenso.

Se amaban y nadie podría desconocer esa verdad, sin embargo las circunstancias y las malas elecciones habían provocado un sinfín de complicaciones que sólo atraerían dolor y sufrimiento, y tanto Harry como Hermione lo sabían, ya no había tiempo para pensar, lo inevitable había ocurrido, y la felicidad de esos jóvenes dependía de ellos, cualquier duda podría significar ingresar a un circulo vicioso que ni siquiera ambos padres aún resolvían.

El tiempo expiraba.

Continuará…

Holas!

Realmente la escusa es bastante… extraña. Al parecer este capitulo lo tenía hace mucho tiempo terminado, sin embargo, estaba segura que ya lo había publicado, por ende me encontraba trabajado en el capítulo 10 (que por cierto termine hoy). Se imaginarán la sorpresa de encontrarme con un capitulo hecho y no publicado, matándome por otro y apunto de escribir el capítulo 11. En fin, lo importante es que logre actualizar. Ahora, a lo que nos convoca….

Un nuevo capítulo, espero no haberles decepcionado… debo decir que sólo resta un capítulo de culebrones y allí ingresamos a tierra derecha a los últimos capítulos.

No podría hablarles del siguiente capítulo, ya que aún no lo termino pero a mi mente se vienen las palabras; divorcio, navidad, Harry y hermione (que hace rato que no tenemos, pido disculpas por ello.

En fin, cuídense mucho, que espero publicar pronto.

Chaoooooooooo