Basado en los personajes escritos e ilustrados por Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi, respectivamente.

Capítulo X.

Susana volteó una vez más antes de tomar el pasillo hacia el avión, levantó la mano y se despidió con una enorme sonrisa, a lo lejos Terry le devolvía la despedida, se sentía feliz, después de mucho tiempo de haber escuchado sobre el carácter frio y sombrío de él, en las últimas semanas había conocido a un hombre totalmente diferente.

Tomó su maleta y se dispuso a abordar, el avión que la llevaría a Francia, la obra que protagonizaba tenía tanta popularidad que la gira por Europa duraría unos meses más.

Terry tomó sus muletas y se dispuso a marcharse, había mucha gente en el aeropuerto y eso lo molestaba, pero se había comprometido a acompañar a Susana, Candy tenía guardia ese día y no había podido ir.

A pesar de que ya le habían quitado parte de los tornillos y soportes externos de la pierna, aún no podía conducir, así que tuvo que acceder que su madre lo llevara en su BMW rojo.

---Quita esa cara, no te ves tan mal viajando en un carro como este---

---Eleonor, no sé que es mas incomodo, si viajar en un carro completamente femenino--- dijo mientras jugueteaba con una pulsera que colgaba del parabrisas ---Oh que sea mi madre quien lo conduce---

---Vamos Terry, tu pierna aun no sana del todo y no permitiré que andes en taxi, así que mejor mi querido gruñón confórmate o le diré a cierta doctora rubia que no cumples con sus indicaciones---

---Asi que necesitas la artillería pesada, no es justo----

---jajajaj!!!----

---Pero ninguna evitará que en unos días me reincorpore al teatro, ayudaré a Robert con el montaje de la nueva obra y hay asuntos administrativos que tratar----

---Bueno le preguntaré a Candy, pero te advierto que si no acepta no te dejaré salir---

---Madre por dios!!!, me tratas como a un niño y te recuerdo que tengo 34 años, una carrera y mi propia empresa---

---Lo siento pero ya he dicho---

Terrry solo sonrió, sabía que Eleonor hablaba en serio y dada su incapacidad temporal tendría que ceder. Después de un rato llegaron al hospital San Joseph, era día de revisión.

Apoyado en sus muletas Terry entró, como siempre había mucho movimiento. Annie los esperaba en la recepción y se encaminó a su encuentro en cuanto los vio.

---Hermano, madre---- El saludo fue breve sabía que no debía mostrar mucho entusiasmo, ella era una interna y según las indicaciones de Candy debía comportarse.

---Bueno aquí estoy para que me torturen por un rato, con eso que ustedes los médicos llaman curación.---

---Si la doctora Andry te escucha va a retarte---

--Y hablando de ella su apretada agenda le permitirá atenderme enseguida o tendré que esperarla---

---mmm no, no tendrás que esperar, precisamente esta llegando ya que fue a almorzar---

Terry miró hacia la puerta, pero lo que vió no le agradó, Candy atravesaba la puerta pero no estaba sola, iba acompañada de un medico, lo que dedujo por su vestimenta, el tipo era alto, rubio y bien parecido pero lo que lo molestó fue ver que reían, hasta cierto punto se había hecho a la idea que Candy solo sonreía con él.

---Es el doctor Brown--- Annie hablaba con una sonrisa maliciosa ---Se dice que son algo más que colegas, mas de una vez los han visto irse o llegar juntos---

Una punzada de celos lo atravesó, no había pensado que tal vez Candy no era libre. Vio como se despedían y se imaginó que se estaban citando para verse al terminar su turno. Eleonor se dio cuenta que su rostro se había endurecido y se apresuró a decir

---Tal vez solo sean amigos después de todo Candy es muy amable cuando no está en su papel de medico---

---Si, claro--- fue su parca respuesta, al momento que se encaminaba hacia los consultorios.

Durante la revisión Terry estuvo serio, después de todo no podía ser de otra forma cuando estaba en el hospital.

---Todo está bien, en una semana se le quitaran los soportes y tornillos que faltan y podrá iniciar la rehabilitación---

Él solo asintió con un movimiento de cabeza, simplemente quería que terminara y salir de ese lugar.

---Terruces tiene la intensión de incorporarse al trabajo, sería eso posible?—Preguntó Eleonor

Candy pensó por un instante ---Puede hacerlo, siempre y cuando tenga cuidado de no forzar la pierna---

Comúnmente después de la consulta Terry se marchaba del hospital pero en esta ocasión estaba en la cafetería esperando por Eleonor quien fuera a pedir informes sobre la rehabilitación. Un grupo de enfermeras y enfermeros se sentaron en la mesa de junto y platicaban muy animadamente sin importarles el volumen que empleaban.

---Es cierto!!!, El otro día los ví llegar juntos--- comentaba una de las enfermeras.

---Eso no tiene nada que ver, cualquiera puede encontrarse en la entrada y entrar juntos--- La voz de un hombre le respondió

---Pero no los encontré en la entrada, sino en el estacionamiento, bajando del auto del doctor a las 7 de la mañana--- El tono que empleaba era pura ironía

---Vaya pues quien lo pensaría, así que "La dama de hierro" sometió al doctor "apuesto"--- exclamó otra enfermera en voz chillona

---Pues que suerte, mira que conozco a más de una que ha estado detrás del doctor Brown y no ha logrado ni siquiera que la mire---

---Lo dices por experiencia--- El otro enfermero comentó muy divertido

---Y quien no quisiera salir con semejante hombre ¡!!!---

---Bueno hay que admitir que a pesar de su carácter la doctora Andry es una mujer muy hermosa--- Dijo uno de los enfermeros suspirando como bobo

---Eso nadie lo duda!!!--- respondió el otro en el mismo tono.

En ese momento Terry dejó de escucharlos, los rumores que corrían con respecto a una relación entre Candy y Brown al parecer eran muchos. Hizo memoria y con tristeza se dio cuenta que Candy a pesar de comportarse muy amable y familiar con él, nunca había dicho o hecho algo que le indicara algún interés sentimental por él, o que no fuera como su paciente o vecino.

Se levantó en cuanto vió aparecer a Eleonor.

---Vámonos!!—

Durante el camino de regreso se mantuvo callado, Eleonor se imaginó que lo que había escuchado sobre Candy y ese medico lo había afectado profundamente, ella tenía la esperanza que su hijo al fin hubiera encontrado a alguien a quien querer y dejar a atrás todo el dolor que Elisa le causara. Hubiera podido jurar por la forma en la que Candy lo trataba que ella sentía algo por Terry pero ahora se cuestionaba, sino era solo el deseo de verlos felices juntos lo que la había hecho imaginarlo. Prefirió no intervenir pero estaría cerca por si era necesario.

El humor de Terry empeoró conforme la tarde y noche avanzaban, Annie le había comentado que el turno de Candy terminaba en un par de horas, algo así después del medio día, pero ya eran casi las 11 y no había escuchado que llegara.

Poco antes de la media noche, pudo escuchar desde la sala que el elevador se abría, unos pasos y la puerta del departamento de enfrente abrirse y cerrarse. Imágenes de Candy junto a Brown en diferentes situaciones inundaron su mente, no podía creer que una vez más se había equivocado, estaba encaminándose hacia su estudio, su único refugio, cuando un leve sonido de algo rompiéndose le llamó la atención, agudizó el oído y una vez más escuchó que algo se estrellaba y rompía, por la fuerza del sonido dedujo que no era un accidente era como su alguien hubiera aventado algo de cristal contra la pared.

Otro golpe terminó por convencerle que algo ocurría y un sentimiento de angustia lo invadió al darse cuenta que los ruidos provenían del departamento de enfrente, caminó tan rápido como pudo, al cruzar el pasillo una punzada de dolor le atravesó la pierna pero lo ignoró y continúo. Tocó fuertemente la puerta.

---Candy, estas bien!!!--- Otro golpe provino de adentro.

Tocó más duro ---Candy, Candy abre!!!--- El silencio fue su respuesta. Estaba pensando como forzar la puerta cuando escuchó que giraban la perilla.

La puerta retrocedió, dejando ver el rostro duro y lloroso de Candy.

---Por dios que pasó!!!----Candy no respondió, solo se arrojó a sus brazos.

Terry la envolvió en sus brazos, Candy sollozaba sobre su hombro, la humedad de sus lagrimas cayendo sobre su ropa no dejaban duda alguna.

Haciendo un gran esfuerzo, Terry la llevó hasta la sala, se sorprendió al darse cuenta del desorden que imperaba, cristales de lo que alguna vez fue uno o dos florares se encontraban esparcidos por el piso al igual que un centro de mesa y un marco, inclusive la mesa de servicio se encontraba volcada, sin duda eran los testigo de un arranque de furia e ira.

Sin romper el abrazo se acomodaron en el sofá, Candy no decía nada solo sollozaba, así estuvieron por algunos minutos. La imaginación de Terry no le alcanzaba para poder encontrar que motivo pudo causar un arranque como ese, por un momento la idea de que el causante era Brown cruzó por su mente y comenzó a odiarlo.

Ya un poco calmada, Candy se separó de Terry y se secó las lágrimas.

---Yo…lo siento si te molesté----

---Candy…---Tomó su barbilla con la mano y la obligó a mirarlo --- No me molestaste, sino que me asusté al escuchar los golpes, pensé que alguien se había metido y te estaba haciendo daño!!!--- Terry recorrió la habitación con la mirada, Candy se dio cuenta.

---Que fue lo que pasó??, puedo ayudarte en algo?---

Los verdes ojos de Candy se volvieron a nublar, pero haciendo un gran esfuerzo se contuvo.

---Gracias, pero ni tu ni nadie puede ayudarme, te agradezco que te hayas preocupado por mí, voy a estar bien---- A pesar de sus esfuerzos su voz sonaba temblorosa.

Terry hizo un gesto de poco convencimiento, que era eso tan terrible que la había puesto así, pero decidió no presionarla.

--- Te puedo acompañar hasta que te tranquilices--- No era una pregunta

---No , no es necesario ni correcto---

---Vamos pecas tu virtud está a salvo conmigo, recuerda que soy un caballero ingles --- Trató de sonreír para animarla un poco. Su comentario al parecer surtió efecto pues Candy se relajó y le sonrió débilmente.

--- Si, … supongo que eres un caballero con las chicas pecosas como yo—

Terry se levantó ocultando otra punzada de dolor en la pierna, ---Te prepararé un poco de café o prefieres té?---

---No, no te molestes, yo lo preparo después de todo eres un invitado---

---Si un invitado que se invitó solo--- Lo vió desaparecer en la cocina. Hasta entonces Candy se dio cuenta del desorden que había provocado. Pero no era para menos la discusión que había sostenido esta tarde la había estresado enormemente, sacudió al cabeza no quería pensar en eso, no ahora, ya lo haría más tarde.

Terry la llamó desde la cocina, tarde se dio cuenta que por su estado no podía llevar las tazas. Candy sonrió, Terry tenía un efecto relajante en ella, se dirigió a donde estaba para ayudarlo. Las horas pasaron, de pronto la charla se volvió animada, entre las bromas de Terry y una discusión sobre música se relajó, hasta que Terry creyó conveniente retirarse y dejarla descansar.

Terry se encontraba en su estudio revisando unos papeles que Robert le había enviado, eran presupuestos de la nueva obra a montar, afortunadamente su situación financiera era por demás desahogada. Los meses de inactividad habían causado que se retrasara en cuanto al manejo de la compañía pero no se preocupaba realmente, Robert había administrado esa empresa solo durante años y lo hacía bien. Sabía que Robert le había vendido la mitad de la compañía no porque necesitara el dinero realmente, ciertamente pasaba por un momento difícil pero no como para poner a la venta su empresa, sino que la venta fue una estrategia a largo plazo, fue una manera de mantener a Terruces en ella, rápidamente se dio que ese muchacho con su talento era una verdadera mina de oro y no se había equivocado, cada vez que se presentaba los teatros se abarrotaban, no importaba que tan larga o corta fuera la temporada nunca había suficientes boletos o presentaciones para saciar al público.

Terruces también se había beneficiado con ese movimiento, con los contactos de Robert se pudo dar a conocer como compositor rápidamente.

Un poco cansado, dejó los papeles sobre el escritorio y sus ojos se posaron en la guitarra que descansaba en una silla. El recuerdo de lo sucedido dos días atrás aún lo inquietaban, Candy no había habado de ello y al día siguiente actuó como si nada hubiera ocurrido.

El timbre de la puerta sonó, Eleonor no se encontraba había salido a comparar la despensa junto con Nora la domestica que insistiera en contratar, así que estaba solo, se levantó con pesadez y se encaminó para abrir al visitante inoportuno.

Se arrepintió de no haber preguntado antes de abrir, al ver la figura de Elisa en el pasillo.

--Hola Terry!!!--- Le sonrió como si fueran viejos amigos

Puso un rostro de indiferencia, no estaba dispuesto a perder su tiempo con esa mujer, así que se dispuso a cerrar la puerta, pero ella se lo impidió.

---Vamos Terry, solo quiero hablar contigo---

---No tenemos nada de qué hablar---

---Yo creo que si--- le dijo acercándose seductoramente, jugando con el cuello de su camisa ---Pero que te parece si lo hacemos en otro lugar---

Terry no estaba dispuesto a mostrarle que su presencia lo alteraba ---Dudo que en mi condición te pueda servir de algo, por si no te has dado cuenta aún estoy convaleciente---- le digo sonriendo

Elisa le sonrió de medio lado, creyendo que ya había logrado que el accediera ---No te preocupes por ese detalle, ya me las arreglaré---

Su cinismo sobrepasaba todo lo que Terry conocía, tomó la mano que tenía en su pecho, la empujó hacia atrás, solo había una forma de tratarla.

--- Escúchame bien Elisa, no sé lo que quieres y hace mucho que no me importa lo que quieras o hagas, simplemente olvídate que existo y continúa tu camino----

---no lo haré, como le dije a Annie, me importas y por eso he vuelto----

----jajaja, vamos Elisa eres actriz pero no lo suficientemente buena como para engañarme, acaso el ser amante de productores y directores no te ha dado lo que querías. Oh simplemente ahora ya tengo el nivel para estar dentro de tu lista---

Elisa se sorprendió, esperaba que Terry le demostrara ira o desprecio, así sabría que su presencia de una u otra manera aun lo afectaba, y ella como toda experta sabría manejar eso a su antojo, como siempre lo había hecho con los hombres y sus encuentros anteriores le habían dado a entender que así era, pensó tener una oportunidad, pero ahora Terry se comportaba tan inexpresivo y frio que la descontroló.

---Como te dije me importas---

Terry la muró de arriba a bajo ---No me molestaría tenerte en mi cama, pero creo que te has informado mal, mis mejores amantes nunca obtienen más que una noche de placer y no creo que entres en ese nivel--- Ahora sonreía de medio lado. Un momento después giró la cabeza hacia el elevador no se dio cuenta que alguien había salido de él. La mirada sorprendida de Candy le dio a entender que había escuchado lo último, pero mantuvo la calma.

---- Hola Candy ----

Candy se aclaró la garganta antes de responder --- Hola, disculpa no quería interrumpir, pero están bloqueando el paso----

Terry se movió pero lejos de desbloquear el pasillo dejó libre la entrada de su departamento

---Entra en un momento estoy contigo--- su tono era suave y con los ojos le señaló su departamento. ---La señorita ya se va---- Hasta ese momento Candy se dio cuenta que la mujer del pasillo era la misma que Eleonor había corrido del hospital.

Sin saber por que Candy solo asintió y se dispuso a entrar ---No tardes--- cuando pasó junto a él Terry la alcanzó por un brazo y la acercó a él.

---Vaya Terry, no sabía que te gustaba lo vulgar----

---Por lo menos a mi me invitan a pasar y no me echan de los lugares ---- Candy le respondió por inercia y con un tono burlón

---Asi es, Candy siempre es bienvenida, cosa que no puedo decir de ti--- la voz de Eleonor se escuchó en el pasillo

---Candy querida que bueno que nos visitas---- Se acercó y le dio un abrazo

Elisa estaba furiosa, sus planes se estaban derrumbando e inmediatamente culpó a la rubia que tenía enfrente.

--- Esto lo pagaran muy caro--- aun cuando hablaba en plural, miró fijamente a Candy, se dio la vuelta y desapareció en el elevador.

Una vez que desapareciera, Candy miró a Terry y Eleonor en espera de una explicación, se sentía utilizada y lo peor es que ella les había seguido el juego. Terry fue el primero en hablar.

---Discúlpame Candy, solo que quería dejarle en claro a Elisa que no me importa---

---Y no se te ocurrió otra cosa que hacerle entender que tenemos una relación ---

Terry solo encogió los hombros --- Me perdonas--- le pidió en un tono muy inocente al que Candy no pudo resistirse.

--- Ganarte mi perdón no será tan fácil -----

----Y cuál es el precio para obtener el perdón de señorita pecas----

Candy hizo un puchero y rascándose la barbilla respondió. ---Antes que nada tendrás que proveerme de panecillos de chocolate de la panadería del centro por mmm tres no por una semana, lavaras mi auto, perdón enviaras a lavar mi auto y…..--- Cambiando su pose levantó el rostro --- … me compondrás una canción ---

Terry estaba divertido, había esperado que Candy lo regañara, esperaba escuchar a la dama de hierro con uno de sus sermones, sin embargo ahí estaba ella, pidiendo cosas tan simples pero que sabía que la hacían feliz.

---Esta bien pagaré el precio de tu perdón--- aseveró mientras se inclinaba y depositaba un beso en su mano.

En realidad Candy no hablaba enserio pero prefirió no armar un escándalo por algo que considerable intranscendente.