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Del misterio del tiempo y otros asuntos
Cuando los cuatro aparecieron en medio de la feria, obviamente causó un gran impacto en las personas que deambulaban por la plaza y pronto hubo un tumulto generalizado, el cual culminó con la llegada de los Aurores y, por desgracia, la policía también. Hubo varios minutos de incómodo intercambio de advertencias antes que los Aurores resolvieran aturdir a los policías y luego borrarles la memoria. Acto seguido, se llevaron a Hermione y al resto al cuartel para ser interrogados.
Y fue allí donde toda la verdad salió a la luz.
—Nosotros no quisimos viajar al pasado —explicó Hermione con un poco de desesperación, pues el Auror a cargo del interrogatorio parecía no darle mucho crédito—. Quedamos atrapadas en ese campo de taquiones y viajamos más de cien años en el pasado.
—¿Y el sujeto que está con ustedes? —inquirió el Auror con voz seca—. Por lo que me han contado, tres de ustedes viajaron al pasado, pero regresaron cuatro.
Por un momento, Hermione no supo cómo responder a esa pregunta. No fue necesario hacerlo, pues el Auror se lo impidió.
—Traer personas del pasado al presente es un grave atentado contra la naturaleza y, como se imaginarán, un crimen que se paga con unas sentencia de por vida en Azkaban. —El Auror acercó su cabeza a Hermione con el fin de intimidarla—. Entonces, a menos que tenga alguna explicación para esto…
—Ah, por favor, ¿podría callarse? —estalló Ginny de repente, haciendo que el Auror frunciera el ceño—. Yo también soy un Auror y creo que usted debería dejar de hacer tantas amenazas y escuchar a Hermione. La conozco, y no hay nada que ella no haga sin que tenga una base lógica.
Hermione compuso una pequeña sonrisa. Aquello no era del todo cierto, y más cada vez que miraba a Luna, pero aquello de lo que se le acusaba sí tenía un fundamento.
—Em… regresamos cuatro porque yo traje a la cuarta persona —dijo Hermione con una voz pequeña que se fue haciendo cada vez más firme—. Lo hice porque este sujeto no pertenece al pasado.
El Auror supo que Hermione había dicho algo desconcertante, pues él jamás había visto a alguien como ese hombre en su vida.
—¡Está inventando cualquier excusa para disfrazar el crimen que cometió! —rugió el Auror. Ginny se puso de pie también, quien no podía soportar semejante injusticia.
—Usted va a escuchar a Hermione, porque ella no ha acabado su testimonio —dijo Ginny, enfatizando cada sílaba con una calma que escondía su indignación.
—No voy a seguir escuchando a una mentirosa —replicó el Auror, sacando su varita—. Ahora, quiero que ustedes cuatro me entreguen sus varitas para que después sean procesados.
Hermione se puso realmente nerviosa, porque sabía cómo era Ginny y el interrogatorio podía convertirse fácilmente en una refriega. Iba a alistarse para un posible conflicto, pero ninguno de los presentes tuvo en cuenta a Luna, quien había permanecido en silencio, hasta ese minuto.
—Señor Auror —comenzó Luna calmada y educadamente—, ¿por qué le cuesta tanto trabajo escuchar un simple testimonio?
El Auror ni siquiera pensó su respuesta.
—Porque no soporto que me mientan, sobre todo personas que saben que han cometido un crimen y son incapaces de reconocerlo.
Luna no dijo nada, como si se hubiera conformado con aquellas palabras. Sin embargo, ella miraba con ojos penetrantes al Auror, cuya cara no cambió de color.
—Luce cansado —observó Luna sin ninguna clase de pretensión.
—¿Eso cree? —repuso el Auror sarcásticamente—. Es porque los mentirosos y criminales me colman la paciencia.
—No —dijo Luna con simpleza—. Luce realmente cansado, como si hubiera pasado la noche en vela.
—¿Y eso qué? —dijo el Auror con brusquedad. Luna no se amilanó.
—Pues yo creo que usted está haciendo su trabajo sin haber dormido —dijo Luna sin ninguna clase de acusación—. Y usted sabe lo que pasa cuando trabaja de noche—. El Auror no supo qué mierda responder a eso, pues resultaba que era cierto—. No creo que usted quiera ponernos tras las rejas. Usted quiere deshacerse de nosotros rápido para irse a descansar con la conciencia tranquila.
El Auror tragó saliva, sintiéndose extrañamente incómodo. Aquello hizo que cobrara conciencia de cuán cansado estaba y casi estuvo tentado en echarse a dormir en la misma sala de interrogatorios. En lugar de eso, pidió disculpas a Hermione, Ginny y Luna y aseguró que iba a acudir otro Auror para que completara el interrogatorio.
—Eso fue… asombroso —dijo Ginny, quien no tenía más palabras para alabar la extraordinaria actuación de Luna. Hermione, por otra parte, sólo quería abrazarla.
—Rolf me enseñó a calmar animales —dijo Luna, restándole importancia.
Y las tres berrearon de risa.
Dos horas más tarde, el trío se había reunido en casa de Hermione para discutir los hechos que salieron a la luz durante el interrogatorio, el cual había transcurrido en completa normalidad y llevado a cabo por un Auror con ocho horas de sueño.
—¿Y cómo supiste quién era ese hombre? —quiso saber Ginny, pues no le había quedado muy claro.
—Ya te dije que leo artículos científicos muggle —respondió Hermione pacientemente—. En uno de ellos apareció el desastre y la identidad del científico que "falleció". Se llama Trevor Burrows y, por lo que supimos de la investigación que estaba llevando a cabo Charles Warren, es un mago que se había infiltrado en el laboratorio para investigar más sobre los campos de taquiones.
—¿Estás insinuando que Burrows saboteó el experimento para que nunca viese la luz? —preguntó Ginny con incredulidad.
—Y se aseguró que aquella jamás ocurriera —dijo Hermione, extendiendo un papel enorme en el que había un árbol genealógico—. Sé que la teoría del campo de taquiones fue formulada por un hombre llamado Robert Brennan y… miren esto.
Ginny y Luna se acercaron al papel y notaron, con extrema sorpresa, que era descendiente directo de la primera víctima de Jack el Destripador.
—Como pueden ver, Burrows sabía eso, pero no tenía forma de usar ese conocimiento, hasta que ocurrió el accidente —dijo Hermione, enrollando el papel cuidadosamente—. Cuando supo que había ido a parar al siglo XIX, en la misma fecha y en la misma hora a las que llegamos nosotras, se dio cuenta que podía cambiar la historia e impedir que los muggles desarrollaran el campo de taquiones.
—Y usó el mito de Jack el Destripador para cubrir sus huellas —completó Luna, quien estaba al lado de Hermione, tomándole de la mano.
—¿Pero cómo supo acerca de eso? —quiso saber Ginny, confundida—. Es un mago, y Jack el Destripador es un mito muggle.
—Eso no es un gran misterio, en realidad —dijo Hermione con una sonrisa—. Prácticamente toda Inglaterra sabe sobre esos asesinatos, los canónicos al menos. Es parte de su folclor y, como sabrán, los magos también vivimos entre muggles.
—¿Y por qué no se limitó a matar a la persona que importaba? —preguntó Luna con curiosidad.
—Porque Trevor Burrows es un criminal considerado —repuso Hermione—. Lo único que quería era impedir la investigación de los campos de taquiones, nada más. Todo lo demás debía permanecer inalterado. Sabe también que los magos pueden averiguar si alguien en realidad cambió la historia. No me pregunten cómo, pero lo que sé es que, lo que hicimos nosotros, no es ninguna novedad para los Inefables que trabajan en el Departamento de Misterios.
—¿Así que, trató de minimizar los cambios para que los magos no se dieran cuenta?
—No le resultó como esperaba —dijo Hermione con una sonrisa mordaz—. Aquel accidente creó un bucle temporal. Entonces, cualquier traslado temporal mediante campos de taquiones conducirá a la misma época y al mismo lugar. Por eso llegamos al mismo lugar y al mismo tiempo que él.
—Entonces, ¿por qué mierda no lo vimos? —inquirió Ginny bruscamente.
—El campo de taquiones es un fenómeno radial. Aparecimos al mismo tiempo, pero el radio del campo es amplio. Él pudo haber caído a una buena distancia de nosotros. Además, estaba oscuro, ¿recuerdas?
Sin embargo, había una gran interrogante sin responder. Y fue Luna quien la planteó.
—¿Y por qué el campo de taquiones supone tan grande riesgo para los magos?
Hermione se alegró por Luna. Aquel era el centro de todo el misterio.
—Charles Warren compartió conmigo los detalles de su investigación —respondió Hermione, extrayendo unas notas de su bolso sin fondo—. Allí, en la página 35, dice que los campos de taquiones pueden neutralizar de manera muy efectiva cualquier protección mágica. El Estatuto Internacional del Secreto Mágico se convertiría en un chiste cuando los muggles sepan los magos existen. Seguramente, Burrows se enteró mientras trabajaba de infiltrado en el laboratorio, pero fue muy impulsivo en su proceder. Si hubiera comunicado al Ministerio de la Magia sus hallazgos, no habría ocurrido todo este jaleo.
Las tres quedaron en silencio después de las palabras de Hermione. Parecía ser que no había nada más que decir al respecto. Ginny, a quien le incomodaba el silencio, decidió cambiar de tema.
—¿Y qué va pasar con ustedes dos?
—¿Con nosotras? —dijo Hermione, mirando a Luna y sonriendo—. Pues creo que lo nuestro es serio. ¿Qué opinas, Luna?
—Yo estoy de acuerdo —convino, también con una sonrisa—. No como para irme a vivir con Hermione ahora, pero sí puedo decir que ella es, oficialmente, mi novia.
Hermione besó a Luna por toda respuesta. Ginny lucía radiante.
—Gracias, por hacerme recapacitar —dijo Hermione a Ginny—. No sé qué habría pasado si no me hubieras abierto los ojos.
—Pues de nada —repuso Ginny.
Las tres salieron de la casa y decidieron regresar a la plaza en la que todo había comenzado. Parecía haber pasado un montón de tiempo desde ese momento hasta ese instante. Nada más que unos cien años y pico.
Pero las sorpresas no habían acabado.
Hermione notó que había más parejas del mismo sexo transitando por las calles y que había más mujeres vestidas con trajes de oficina, como si ocuparan cargos altos en alguna empresa o banco. Aquello era impensable en el mundo que ellas habían dejado atrás cuando ocurrió aquel incidente con el campo de taquiones. Como era predecible, no había ni rastro de la feria científica ni nada relacionado con el campo de taquiones. Los únicos que sabían la verdad eran magos, pues los registros mágicos no eran afectados por cambios temporales de origen muggle.
Sí les sorprendió ver una estatua de una mujer que a Hermione se le hacía muy familiar. Cuando se acercó para ver la leyenda, su corazón pegó un brinco.
En homenaje a Elizabeth Stride, por su contribución a la propuesta de igualdad de género en Inglaterra y a su defensa de las parejas del mismo sexo.
Ginny soltó una carcajada. Sabía que Lizzie era una mujer especial, aunque estuvo por poco tiempo en la casa. Recordaba no haber hecho ninguna objeción por ver a Hermione y a Luna tomadas de la mano. También recordaba haber manifestado su malestar por el trato que recibían las mujeres en ese tiempo, pero no esperaba que, en realidad, hubiese tomado cartas en el asunto.
—Parece que nosotras también cambiamos la historia, al recibir a Lizzie en la casa —observó Hermione, mirando a Luna directamente a los ojos—. Ginny, ¿te molesta si me dejas sola con Luna por una media hora?
—Bonita manera de decirme "vete a la mierda" —dijo Ginny en tono de broma—. Estaré en mi casa si quieren verme.
Hermione y Luna asintieron con la cabeza y enseguida se dirigieron hacia un lugar cubierto de pasto, donde se recostaron y se miraron por un largo rato antes de decir alguna palabra.
—¿Te asombra que, hace seis horas atrás, no éramos ni siquiera amigas cercanas y que ahora estemos saliendo juntas? —preguntó Hermione, a quien se le hacía increíble la idea que, en el pasado, hubiera transcurrido más de un año, y en el presente no hubiese pasado ni siquiera unos cuantos segundos.
—No, no me asombra —respondió Luna con esa simpleza que a Hermione le traía indiferente, pero que había aprendido a apreciar con el tiempo—. A mí no me importa cuánto tiempo pasó en el presente o en el pasado. Me importa lo que viví durante ese tiempo. Las leyes de la física no van a borrar mis experiencias.
—¿Y te arrepientes de algo?
—Una cosa —dijo Luna. Hermione frunció el ceño.
—¿De qué?
Luna se quedó callada por un instante que a Hermione le pareció eterno.
—Me arrepiento de no haberme interesado en ti antes. ¿Y tú?
Hermione contestó de inmediato.
—Me arrepiento de haber negado lo que siento por ti.
—Pero, en realidad no me arrepiento de nada —dijo Luna alegremente—. Sólo son cosas que decimos para excusarnos de los errores que cometemos. Nosotros nos tropezamos por una razón; para no volver a hacer lo mismo otra vez.
—Y yo que creí que estabas loca cuando te conocí —dijo Hermione, recordando aquel incómodo viaje en carruaje en quinto año.
—Ah, pero estoy loca.
—¿Y por qué?
Luna compuso una sonrisa traviesa.
—En este momento, estoy loca por ti —dijo—. Después… ya veremos.
Notas de Autor:
(1) Frederick Abberline es un personaje histórico real. Fue un inspector enviado por Scotland Yard para ayudar al Departamento de Investigación Criminal con el caso de Jack el Destripador después de la muerte de Mary Ann Nichols, la primera víctima canónica del asesino.
(2) Charles Warren era el jefe de la Policía Metropolitana de Londres en los tiempos de Jack el Destripador. En el fic, usé ese nombre sin haberme percatado que un personaje histórico real también se llamaba así. Aquello fue pura coincidencia.
Notas generales: Todas las fechas y lugares correspondientes a las escenas en el pasado son fechas y lugares verdaderos que existen o existieron en el Londres victoriano. Los nombres de las víctimas mencionadas a lo largo del fic también son reales. La cuarta víctima, cuyo nombre no se menciona porque así lo pedía la historia, se llamaba Catherine Eddowes y fue hallada casi al mismo tiempo que el cuerpo de Elizabeth Stride (sábado 30 de septiembre de 1888), sólo que en el fic, Elizabeth (o Lizzie) se salvó de Jack por haber recibido asilo en casa de Ginny.
Bueno, espero haber llevado a cabo correctamente la petición, pero creo que el romance tardó en desarrollarse porque quería hacerlo de forma realista, porque creo que Hermione no se haría lesbiana de buenas a primeras. En el caso de Luna, era incluso más complicado, así que decidí que, al principio de la historia, ella lo era ya. En todo caso, Luna no es una chica prejuiciosa, así que no creo que hubiera tenido tantas dudas como Hermione (quien no puede vivir consigo misma si no entiende por qué hace algo).
Por último, quiero manifestar mi sorpresa, porque jamás había escrito sobre esta pareja y me sentí particularmente extraño narrando una escena erótica con Luna, pues me cuesta trabajo imaginarla actuando en esas circunstancias. Pero creo que ella, como Hermione, es una chica, y también tiene derecho a tener impulsos sexuales. xD
Bueno, espero que éste no sea mi último femslash (se nota que me encanta el femslash), pues quiero experimentar con otras parejas raras.
Un saludo.
