X Men Evolution y todo lo referente al universo Marvel no me pertenece. No hago este fic con fines de lucro.
Holocausto M
x. x. x. x. x. x. X. x. x. x. x. x. x.
Paciencia ahora, la frustración está en el aire
Y la gente a quien no le importa, bueno, te va a hundir
Y tú caerás. Sí, pegarás en un muro
Pero pisa firme de nuevo y serás más fuerte e inteligente
(Jem - It's amazing)
x. x. x. x. x. x. X. x. x. x. x. x. x.
Capítulo X. Hellions
Entrar a una nueva escuela siempre es difícil; otro ambiente, diferentes compañeros, nuevos maestros, diferentes compañeros, nuevos corredores con diferentes caminos por los cuales perderse, diferentes compañeros... Sí, entrar a una nueva escuela es difícil, pero ser "la nueva" en una escuela de mutantes, era además extraño. Kitty quería esconderse en algún lado; mejor aún, quería que la tierra la tragara, lo cual no sería difícil con su poder.
Justo ahora, a tres días de haber llegado, estaba perdida entre lo que parecía un laberinto de amplios pasillos y muchas puertas. El lugar, al que llamaban "Academia de Massachusetts" era más grande que el Instituto Xavier, y aún ahí había tenido que ser guiada por Jean los primeros días. Pero aquí nadie se había tomado la molestia de darle un tour de bienvenida, así que era común que girara en la esquina equivocada de camino a cualquier lado. "Supongo que la orientación no es lo mío", se dijo con resignación antes de suspirar largamente.
Casi extrañaba la compañía de Sapo; al menos sus quejas la hacían sentir…no tan sola, pero él seguía en cama recuperándose de su tobillo lastimado y no había dejado la enfermería en el tiempo que llevaban ahí. Así que Kitty tenía que arreglárselas sola en ese nuevo, ajeno mundo. Aunque claro, nada garantizaba que su adaptación al lugar hubiera sido más fácil de haber estado él con ella, así que optó por no darle mucha importancia y siguió caminando.
Después de unos minutos escuchó voces y dobló una esquina para darse cuenta de que estaba ya a unos pasos del comedor. "¡Por fin! Tengo hambre", pensó aliviada, pero cuando entró, todo el bullicio, las conversaciones y las risas callaron de golpe mientras ella avanzaba a la mesa de la que ya había desaparecido la mayor parte del desayuno. Todos sus compañeros estaban ahí, mirándola, algunos con neutralidad y otros - especialmente las chicas del grupo - con lo que podría llamar un ligero, casi imperceptible desagrado.
- "¡Vaya! Miren quién se dignó a acompañarnos" – dijo por lo bajo la chica rubia llamada Jennifer y los otros rieron suavemente.
Si Kitty se sentía terriblemente incómoda por tener la mirada de todos sobre ella, ese comentario la molestó más de lo que esperó, pero trató de parecer indiferente y no darle la satisfacción a la rubia.
- "Di una vuelta equivocada en el segundo piso. Este lugar es enorme" – dijo tomando asiento junto al chico que - si mal no recordaba - se llamaba James, que comía un pan tostado con mermelada y la veía de reojo.
- "¿Te perdiste? Oh ternura" – dijo en tono meloso una joven de cabello largo y lila que había resultado ser la pantera que había visto dentro del salón de entrenamiento hacía unos días. Era bonita, tan bonita como todas las otras chicas, pero tenía ojos amarillos con pupila vertical como los gatos, que le daban un aire increíblemente misterioso y atemorizante. Los chicos rieron ante su comentario y Kitty se sintió aún peor. No entendía qué pasaba con ellas, desde que las había conocido había sentido cierta animosidad de su parte, pero no entendía la razón ¡ni siquiera la conocían! La única que no participaba de esas burlas sutiles -y de hecho no parecía participar en nada que hicieran los demás- era Angélica, sentada al otro extremo de la mesa comiendo en silencio.
Kitty no estaba segura de si la pelirroja no estaba de acuerdo con el trato que le daban sus compañeras o simplemente no le importaba, pero estaba agradecida de que al menos ella no dijera nada. El enojo que estaba sintiendo era demasiado y tenía ganas de levantarse de la mesa, volver a su habitación y alejarse de ese ambiente hostil. Quizás eran sus nervios que desde lo ocurrido en el Instituto estaban a flor de piel, pero se sentía especialmente irritable y emocional.
Ni siquiera percibió el sabor del pavo que comenzó a comer, su corazón latía rápido y sus manos comenzaban a sudar. Y ella sólo quería escapar. Extrañaba tanto a sus amigos, la amabilidad de Scott y Jean y la familiar sonrisa de Kurt y si tan sólo pudiera volver a su cuarto y abrazar a Rogue estaría agradecida con la vida por siempre.
- "Ya no la molesten, Sharon" – escuchó frente a ella y alzó la vista para quedar cara a cara con Manuel, un chico de cabello y ojos cafés que la observaba con comprensión –"No te preocupes, también yo me perdía mis primeros días aquí, creí que alguien te había dado un recorrido, pero supongo que con todo lo que ha estado pasando eso parece una preocupación menor. Si gustas te mostraré el lugar después del entrenamiento. ¿Hoy entrarás al domo con nosotros verdad?"
Kitty lo miró con sorpresa antes de asentir y agradecerle -profundamente- su preocupación. En esos tres días nadie, a excepción de la señorita Frost, se había interesado en saber si estaba bien o en acercarse para hablar con ella y conocerla, ni integrarla a alguna plática o actividad. Y casi no había visto a la directora en ese tiempo, en realidad sí parecía estar muy ocupada; ni siquiera le había dado instrucciones además de las horas a las que se servían las comidas y que participaría únicamente en el entrenamiento en el gimnasio de la Academia, pero hasta no tener su propio uniforme no entraría al domo con todos, así que Kitty tenía gran parte del día libre y, aunque ese tiempo le había servido para descansar, también le servía para recordar y preocuparse y pensar en sus amigos, preguntarse una y otra vez dónde podrían estar y lo que llegaba a su mente no era precisamente agradable. Era desesperante tener que esperar pacientemente a que otras personas investigaran y trataran de descifrar todo eso que a ella también le correspondía, pero no tenía otra opción. ¡Qué molesto!
Ellos terminaron de comer y se dirigieron al domo de entrenamiento donde para sorpresa de Kitty los esperaba Emma Frost.
- "Vayan a cambiarse, chicos. Kitty tu traje ya está en tu casillero, al igual que el de tus compañeros es de microfibra muy resistente al calor, térmico y actúa como armadura contra varias armas. Espero te guste y a partir de ahora te unirás al equipo en el entrenamiento completo" – dijo con una amable sonrisa, extendiéndole una llave.
- "Gracias, señorita Frost. Disculpe ¿han sabido algo de los X-Men y el Profesor Xavier o de la Hermandad?" – preguntó preocupada tomando la llave, ella quería salir de la Academia para ayudar a encontrarlos, pero al parecer no había pistas de dónde pudieran estar.
- "Aún no Kitty, pero en cuanto sepa algo te lo haré saber" – contestó la mutante mayor con tristeza.
Kitty sonrió agradeciéndole, antes de ir a los vestidores de chicas, donde de nuevo, recibió miradas de animosidad de Jennifer y Sharon, pero trató de ignorarlas.
El entrenamiento duraba sólo dos horas -a diferencia del Instituto donde Logan y Ororo los entrenaban hasta po horas cada día- y no le resultó difícil en absoluto; la segunda parte consistía en pasar una ruta de obstáculos y tomar un disco blanco que debían llevar a salvo hasta el otro lado del domo. Con su poder eso era pan comido, incluso podría decir que era una prueba básica, algo que Logan pondría para recién llegados, pero no para un equipo más avanzado.
Sin embargo, no a todos les resultó tan fácil y al final de la prueba sólo cuatro de los siete habían concluido con éxito el entrenamiento. "Qué raro", pensó Kitty con genuina sorpresa, "¿Cuánto tiempo llevarán entrenando estos chicos? Es una prueba sencilla, pero parece que les costó trabajo ¿tendrán poco tiempo en la academia?"
Al salir, la señorita Frost -que había observado desde fuera todo el entrenamiento- los estaba esperando.
- "Muy bien Angélica, James, Sharon y Kitty, excelente entrenamiento. Especialmente tú, Kitty, supongo que en el Instituto Xavier el entrenamiento era duro, hoy lograste el mejor tiempo del equipo, estoy sorprendida" – dijo encantada Emma, felicitando a una sonrojada Kitty con efusividad, antes de cambiar su tono a uno más seco – "En cuanto a ustedes Jennifer, Haroun y Manuel, pésimo desempeño tanto en tiempo como en ejecución, deben estar muy concentrados la próxima vez porque las batallas reales no son así, no pueden repetir el ejercicio las veces que quieran, a veces de su habilidad depende su supervivencia y hoy tenemos entre nosotros -afortunadamente- a una valiente compañera que es prueba de ello. Deberían aprender algo de Kitty" – los regañó y todos observaron a Kitty, unos con sorpresa y otros como Jennifer con un enojo profundo.
Kitty se sentía entre alagada e incómoda. Especulaba que ese reconocimiento que le daba la mutante era la causa de que sus compañeras no la aceptaran. No sabiendo cómo actuar, agachó tímidamente la vista.
- "Gracias, señorita Frost" – dijo sinceramente, recibiendo una sonrisa de la aludida.
- "Ahora, Manuel y Angélica síganme, irán conmigo a Nueva York en una misión de localización y búsqueda. Me ha llegado información de avistamientos de mutantes y vamos a verificarlo. Volveremos en una semana. Les recuerdo a los demás no salir de la Academia hasta nuevo aviso" – dicho eso la señorita Frost dio media vuelta y Angélica la siguió.
- "Disculpa, creo que tendremos que dejar el tour para otro día" – le dijo Manuel a Kitty, un poco apenado, antes de seguir a las dos mutantes.
- "Sí, no te preocupes, buena suerte Manuel" – fue la respuesta de Kitty, que no pudo evitar sentirse decepcionada de volver a quedarse sola.
Así pasó el día, caminando por la Academia y sus jardines y tratando de memorizar sus salas y pasillos para evitar perderse más. Por supuesto, no tuvo con ella la compañía de los otros, que parecían querer evitarla. Se preguntaba si ellos sabrían de todo lo que los hombres X habían hecho; que luchaban por la inclusión, no la exclusión y menos hacia algún miembro de su propio equipo. "No como los Hellions parecen hacer", pensó molesta.
Fue hasta la noche cuando se encontró de nuevo con ellos; se dirigía al comedor, giró en una esquina y chocó con alguien.
- "Oh, disculpa" – le dijo James. A su lado el chico llamado Haroun se mantenía callado.
- "No, no vi por dónde iba" – respondió con una ligera sonrisa.
James la miró un momento más largo de lo necesario y entonces, para sorpresa de Kitty, volvió a dirigirse a ella.
- "Oye… ¿puedo preguntarte... entonces tú… eres de los X-Men, verdad?" – dijo dubitativo.
- "Sí, soy parte de los Hombres X"
- "Qué bien, los famosos Hombres X. La señorita Frost nos ha contado de ellos y hemos visto a algunos en las noticias. Dime ¿entonces tú conoces a Wolverine?" – preguntó con genuina curiosidad y Kitty podría decir que hasta emoción.
- "Claro, él era un profesor en el Instituto. Uno estricto, por cierto" – le contestó recordando a su maestro, deseando profundamente que estuviera ahí. La cara de James se iluminó, pero Kitty no entendió por qué hasta que la respuesta llegó por si sola.
- "Sería genial conocerlo" – dijo el chico.
Kitty sintió sus labios curvarse en una sonrisa. Ella también quería hacerle preguntas a él, quería saber más sobre los Hellions, quería saber si ellos sabían sobre los horrores que estaban pasando en el mundo y cuál era el plan que tenían. Pero estaba por comenzar a formular esas preguntas cuando una voz llamó a los chicos.
- "James, Haroun, los estamos esperando" – Jennifer venía caminando por el pasillo continuo y al parecer había escuchado el pequeño intercambio entre ellos –"¿vienen?" – dijo pasando al lado de Kitty, pero dirigiéndose únicamente a los dos chicos. Sin dejar de caminar puso un dedo bajo el mentón de Haroun y le dijo coquetamente – "Haroun ¿podrías ayudarnos? No alcanzamos la parte de arriba de la alacena, tú eres el más alto, anda"
Haroun se sonrojó levemente ante dicha acción y atinó a asentir.
- "Claro, Jennifer"- dijo antes de darse vuelta y comenzar a seguirla.
- "¿Vienes, James?"- dijo dirigiéndole una mirada desagradable a Kitty y volteándose elegantemente haciendo que su rubio cabello flotara tras ella con el movimiento.
- "Sí, nos vemos luego Kitty, es que quedamos de ver el partido de fútbol esta noche" – dijo James, cambiando de actitud de nuevo y dejándola sola con la sensación de haber sido excluida de su grupo una vez más. Ella comenzaba a entender que Jennifer y Sharon eran las que movían al grupo y seguramente tenía que ver con lo bellas que eran y que sabían usar ese atributo a su favor para tener a los chicos haciendo lo que quisieran, incluido claro, dejarla a ella de lado.
Kitty suspiró; era tan molesto, algo así no le había pasado en el Instituto, todos eran amables con ella y si hacían algo trataban de incluir a todos. Ahí ella era estimada y reconocida, tenía a personas a las que quería y quienes la querían de regreso. Ahora, en este enorme lugar se sentía a salvo, pero muy sola. Había pasado de ser lo que podría considerarse -hasta cierto punto- popular en la Mansión a ser aquí una completa molestia, un cero a la izquierda. Y lo peor era que en este justo momento era cuando más necesitaba saber que alguien estaba ahí, alguien con quien pudiera platicar y contarle lo triste que se sentía y lo mucho que le dolía haber perdido todo en una noche. Ojalá hubiera alguien ahí que pudiera entender cuando ella hablara de alguno de sus amigos, alguien que supiera sobre su amistad con los demás X-Men, sus batallas, sus retos y sus victorias.
Alguien conocido.
"Espera", se dijo de pronto, su mente comenzando a iluminarse en una idea que había pasado por alto, quizás por ser tan obvia "¡sí hay alguien!" pensó con renovado entusiasmo antes de salircorriendo hacia el lugar que tenía en mente. ¿Cómo lo había olvidado? Quizás fuera todo el estrés y el cansancio que tenía y lo que le estaba costando adaptarse a éste nuevo lugar, pero ella no había llegado sola a la Academia.
Y cuando entró a la enfermería sintió una alegría que nunca, en toda su vida creyó poder sentir al ver al chico frente a ella.
Sapo estaba acostado en su cama leyendo un comic mientras tomaba de las varias bandejas de comida puestas frente a él. Bueno, al menos uno de los dos parecía estar disfrutando de lo lindo con toda esa situación.
Kitty se acercó.
- "Te ves mejor que cuando llegamos aquí, creo que te están tratando bien" – le dijo sentándose en la cama junto a la de él. Sapo dio un pequeño respingo por la sorpresa, estaba tan entretenido leyendo su historieta que no había notado que ella había entrado.
- "¿Kitty? Hola ¿vienes a ver a un camarada enfermo?" – dijo alegremente con su voz rasposa de siempre, lo cual por extraño que parezca, envió una punzada de alegría a la chica –"No habías venido a verme, me he estado aburriendo un poco, pero no puedo quejarme, me dan toda la comida que quiero, puedo ver televisión todo el día e incluso me trajeron estas historietas ¿morimos y llegamos al paraíso o qué?" – Sapo obviamente no cabía en sí de la felicidad.
Ella lo observó un momento y se preguntó si en algún punto de su vida, él había sido cuidado de la forma en que lo era ahora. "Probablemente no", se dijo. Él quizás siempre había tenido una vida llena de rechazo y descuido a diferencia de ella y de muchos de los otros hombres X, que habían tenido la suerte, ya fuera de crecer con padres amorosos -como en su propio caso- o de ser encontrados justo a tiempo por el Profesor Xavier para darles lo que les había faltado: comprensión y una familia. Pero Sapo y la Hermandad venían todos de hogares disfuncionales, en caso de que los tuvieran, pues al menos hasta donde ella sabía Lance había crecido en un orfanato y el enorme Mole había perdido también a sus padres. "Quizás las cosas serían diferentes si sus vidas no hubieran sido tan difíciles", pensó con tristeza. Ella nunca se había puesto a reflexionar tanto sobre las vidas de sus enemigos y cada vez que comenzaba a sentir genuina empatía, ellos llegaban y hacían algo muy malo o los atacaban, lo cual podía eclipsar fácilmente el entendimiento de cualquiera.
Pero ahora, aquí en un ambiente pacífico donde ambos estaban del mismo lado, ella podía ver con más claridad y comenzaba a pensar que tal vez, tal vez, no todo era blanco y negro.
- "Es bueno que lo estés disfrutando y que ya te sientas mejor" – dijo con sinceridad, su sonrisa se hizo notoria y Sapo la observó mientras se acostaba por completo en la cama junto a la suya, mirando hacia el techo – "Aunque, por mi parte no puedo decir que estoy en el paraíso"
- "¿Qué? Este lugar es genial ¿acaso te golpeaste la cabeza?" – preguntó extrañado.
Kitty suspiró y se hundió más en la cama.
- "Sí, bien, podrías decir eso" – dijo antes de voltear a verlo de reojo, como calculando si podría contarle lo que la estaba molestando. Luego cerró los ojos entre resignada y decidida y habló –"Bueno, no lo sé, sólo no me siento cómoda con ellos, son algo antipáticos y su equipo es muy cerrado…no me siento…bienvenida aquí"
Kitty abrió los ojos para encontrarse con la mejor cara de extrañeza que Sapo pudo poner, la veía como si fuera el bicho más raro y retorcido que hubiera en el planeta…y no él.
Eso hasta que Kitty le lanzó una almohada que le dio directo en el rostro.
- "¡Oye no es así como se trata a un enfermo!" – se quejó él.
- "Bueno no es así como se mira a quien te acaba de contar algo personal"
- "¿Personal?"
Un silencio tomó su lugar en el espacio que separaba a ambos chicos, cada uno en sus pensamientos, ella viéndose las uñas con desinterés fingido y él viendo con duda la almohada que le acababa de lanzar.
- "Bueno, sólo quería ver cómo estabas, creo que me retiro ahora" – dijo ella, pero mientras hacía el ademán de levantarse Sapo la llamó.
-"Oye, si alguien te trata mal es porque se siente inferior a ti…eso decía mamá. Ignóralos o haz que te teman" – dijo Sapo en tono bajo y como si hablara del clima.
La boca de Kitty se abrió de sorpresa, observando al chico que creyó menos sensible que una roca. Pero ahí estaba, de nuevo mostrándole que no todo era lo que parecía. Ella se regañó mentalmente; se suponía que a estas alturas ya debería haber entendido eso, pero al parecer aún no era lo bastante madura para proyectarlo a otras personas fuera de su círculo de amistades y ella misma.
- "Gracias Sapo… por el consejo, trataré de seguirlo" – le dijo amablemente. Luego otro silencio roto hasta que Kitty preguntó –"¿Crees que estén bien?"
- "¿Tus queridos X-Men? Por supuesto, si nosotros no hemos podido vencerlos dudo mucho que otros puedan" – contestó él de regreso a su tono habitual y de forma petulante.
- "Oh ¿en serio?" – contestó ella con su mismo tono, pero no quiso seguirle el juego –"no, me refería a La Hermandad"
- "Si estás preguntando por tu novio Lance, es un chico rudo y sabe cuidarse solo, pero cuando lo vea le diré que le mandas besooos" - le dijo burlándose
- "Lance y yo no somos novios"– aclaró ella sonrojada hasta las orejas –"sólo salíamos, pero… no hemos hablado aún sobre eso"
- "Oh pobre Lance, creo que desde aquí alcanzo a escuchar cómo se le rompe el corazón" – dijo Sapo agarrándose la oreja como si pudiera escuchar a gran distancia.
- "¡Pero yo no digo que no quisiera!" – dijo ella en un arranque antes de taparse la boca con ambas manos como si acabara de decir un secreto enorme – "Bueno, yo… él no me ha dicho nada… entonces…"
- "Oh vamos, como si no supieras que lo traes babeando tras de ti" – dijo Sapo, él obviamente no sabía cómo guardar los secretos de sus amigos.
- "Yo… ¿en serio?... quiero decir… ¿no hay otra chica que le guste o con quien haya salido desde que él y yo tuvimos esa pelea?" – dijo por fin, preguntando una duda que tenía desde hacía tiempo y que nadie había podido contestarle, era una fortuna tener a un amigo suyo aquí y más aún, alguien que vivía con él y podía verlo y conocerlo casi las 24 horas del día. Los nervios la estaban matando hasta que escuchó la respuesta que estaba secretamente anhelando oír.
- "¿Otra chica? ¿bromeas? La única chica de quien lo he escuchado hablar eres tú" – dijo Sapo haciendo memoria. Kitty sintió como si le hubieran dado una excelente noticia después de estar en peligro de muerte o algo así.
Era tan lindo escuchar eso, era tan reconfortante saber que si Lance estuviera ahí él no dejaría que los otros la trataran mal, él siempre la había defendido y cuidado lo más que había podido; ¡hasta había viajado a México para ayudarla a pelear contra el Magneto poseído! Ella nunca olvidaría eso. Deseaba tanto que él estuviera a salvo.
De pronto escucharon pasos y llegó la enfermera a informarles que la enfermería iba a cerrar, así que Kitty se despidió de Sapo y le dijo que volvería a verlo al día siguiente. Él reaccionó sonriendo emocionado.
Y esa noche, Kitty olvidó todos sus problemas y a los Hellions, y soñó con tierra y montañas y temblores de los que ella no sentía miedo, sino la reconfortante seguridad de que estaban ahí para protegerla y que jamás la dañarían. La tierra se abría y rodaba a su alrededor, pero ella se mantenía firme en el medio, totalmente a salvo.
x. x. x. x. x. x. X. x. x. x. x. x. x.
Una semana después la señorita Frost, Angelica y Manuel volvieron a la Academia viéndose bastante preocupados y cansados. La directora los mandó llamar a todos al recibidor apenas llegaron, para informarles sobre su viaje.
- "Tenemos noticias importantes, chicos. Esto nos incumbe a todos" – dijo Emma Frost, observando a cada uno de sus alumnos seriamente –"Logramos encontrar a un mutante que dice haber logrado escapar de una de las prisiones a donde están llevando a muchos de nuestros hermanos. Él no sabe el lugar exacto, pero es a las afueras de Connecticut"
Todos permanecieron en un sorprendido silencio, procesando la información.
-"¡Eso es muy bueno! Quiero decir, ahora sólo tenemos que encontrar dónde está esa prisión" – dijo Kitty con una emoción que no había mostrado en mucho tiempo. La inmensa alegría que sentía al saber que se estaban acercando al paradero de sus amigos era desbordante.
- "Sí, aunque ese también es el problema" – le respondió Manuel –"Por más que tratamos de detectar algún gen X, no lo logramos. Es como si en Connecticut se hubieran esfumado todos los mutantes. Y ese hombre que logró escapar, no quiso venir con nosotros"
- "Ahora, nuestra atención debe estar enfocada a ese estado y sus alrededores, seguramente tendremos que organizar misiones de reconocimiento. Estén todos preparados; pronto tendremos que enfrentarnos a un peligro que nos rebasa" – concluyó seria Emma Frost, antes de indicarles que fueran e seguir entrenando.
Kitty le dio vueltas y vueltas a todo ello en su cabeza, por un lado ¿qué podía ser tan difícil en encontrar a otros mutantes? El Profesor Xavier solía hallar con facilidad a alguno con la máquina Cerebro, pero ese era un invento de él y dudaba mucho que la señorita Frost tuviera conocimiento de eso. De nuevo no tenía otra opción que mantenerse al margen y esperar que pudieran encontrar algo en las misiones de reconocimiento futuras.
Los días pasaron y los entrenamientos con los Hellions siguieron, sin embargo, las cosas con sus nuevos compañeros no mejoraban; al igual que en la semana anterior, cada vez que la señorita Frost no estaba presente, tanto Jennifer como Sharon trataban de boicotear su desempeño en el entrenamiento, como ese día, en que la rubia le había lanzado un disco color negro a sus pies justo cuando había tratado de saltar una barda de metal para tomar una banderilla amarilla y había caído estrepitosamente. Kitty había quedado en último lugar gracias a ese incidente y estaba aprendiendo a la mala que los discos negros de Jennifer eran los que daban mala suerte -a diferencia de los rojos, que otorgaban buena suerte, pero ella sólo los usaba con sus otros compañeros-.
- "¿Te caíste?" – dijo Jennifer pasando a su lado al salir del domo, riendo desagradablemente.
Kitty volteó hacia ella enojada.
- "No. Me hiciste caer. Debería informarle a la señorita Frost"- pero ella sabía que esa no sería la solución; no lo era en su antigua escuela cuando las brabuconas la encerraban en lockers o le escondían sus cosas. Eso sólo les daba la satisfacción de saber que la hacían enojar y sus burlas y bromas pesadas seguirían cuando no las viera una figura de autoridad.
- "Déjalas, no saben cuándo detenerse" – escuchó una voz varonil a su espalda y giró para ver a Manuel. El chico veía enojado a las dos chicas irse a los vestidores. Luego volteó a verla a ella –"Vamos, cámbiate y te daré ese recorrido que te prometí" – le dijo guiñándole un ojo.
Kitty sonrió ante eso.
-"¡Genial! Creí que lo habías olvidado" – le dijo. Era verdad, a más de una semana de haber llegado a la Academia, casi no había visto a Manuel pues se había ido en la misión de búsqueda y reconocimiento.
- "No, yo no olvido nada" – le sonrió.
Kitty se cambió lo más rápido que pudo y al salir del área de entrenamiento lo encontró esperándola pacientemente.
Él le mostró toda la escuela, desde el primer piso, los jardines y el segundo piso. Uno creería que ella ya debería valerse bien en las instalaciones, pero la verdad era que apenas lograba recordar el camino a unos cuatro o cinco lugares de la Academia.
- "Vaya, realmente es enorme" – dijo sorprendida al entrar a un precioso salón finamente decorado y con un bonito piano en medio.
- "Esta es la sala de música" – dijo Manuel, divertido de ver la cara de sorpresa de ella –"Espera a que veas el salón de baile"
Así pasaron todo el día, él mostrándole nuevos lugares y ella sorprendiéndose constantemente. Pero más que conocer el lugar, ella tenía muchas ganas de conocer también al equipo en que se encontraba, lo cual le había resultado realmente difícil por la actitud evasiva y distante de todos, pero tener a Manuel ahí, dispuesto a tratar que ella se sintiera más cómoda le dio el valor para preguntarle.
- "Así que, Manuel…" – dijo dubitativa –"¿Llevas mucho tiempo en la Academia?"
Él la observó.
- "Bueno, no mucho realmente. Sólo un año"
- "Es un tiempo considerable"
- "Sí, pero no llevo tanto tiempo como otros miembros. Angélica, por ejemplo, está aquí desde que la señorita Frost abrió la escuela hace tres años"
- "Vaya ¿por eso ella es tan cercana a la señorita Frost?"
Manuel dudó un segundo antes de responder.
- "Sí, podrías decir eso. La señorita Frost le tiene mucha confianza y alta estima. Incluso le dice cosas que nosotros no podemos saber…" – Manuel pareció darse cuenta de su error y trató de cambiar el tema – "Oye, me agrada tu poder, definitivamente es muy útil poder pasar a través de las paredes"
Kitty notó su cambio, pero no dijo nada. Guardaría esa información sobre Angélica para darle vueltas al asunto después. Por ahora ella también estaba interesada en conocer los poderes de Manuel de forma más directa.
- "Gracias, sí es útil. Pero ¿y tú? Sé que es algo tonto, pero aun no entiendo cuál es tu poder" – dijo levemente avergonzada. Ella no sabía aún cuál poder tenía él, en los entrenamientos sólo usaba su propia fuerza y velocidad iguales a las de cualquier humano no mutante. Le recordaba mucho a Rogue, cuya habilidad permanecía oculta hasta que se quitaba los guantes en una pelea real. Quizás él también tenía un inmenso poder oculto.
- "No te culpo, mi poder puede ser un poco… sutil" – dijo riéndose ligeramente – "Sería mejor si te muestro para que lo entiendas"
Kitty se quedó cayada mientras él cerraba los ojos, pero nada pasó. Hasta que ella comenzó a sentir un ligero cosquilleo en la boca del estómago y de pronto se sintió inmensamente feliz, casi eufórica, tanto así que sin pensarlo se arrojó a los brazos de él, como si fuera un gran amigo de toda la vida al que le daba mucho gusto volver a ver. Entonces terminó, y ella estaba viéndolo muy sonrojada antes de soltarlo y dar dos pasos atrás.
- "¿Qué fue eso?" – preguntó atolondrada y avergonzada.
- "Mi poder. Yo puedo controlar las emociones de otras personas; puedo hacerlos sentir inmensamente tristes o felices a mi voluntad. También puedo percibir con gran claridad cómo se sienten las personas a mi alrededor"
Kitty lo veía sorprendida. Eso era increíble, jamás había conocido un don así.
- "Entonces, es por eso que eres tan amable conmigo ¿no?" – razonó ella –"Sabes cómo me estoy sintiendo…"
Él asintió un poco incómodo.
- "Sí, desde que llegaste puedo sentir tu tristeza, tu enojo y tu miedo. Son profundos y agobiantes y no te dejan jamás" – entonces, como el más inesperado de los gestos, él posó una mano sobre su cabeza y dijo – "Sé que no te ayudan en nada Jennifer y Sharon, pero trata de ignorarlas. Poco a poco te acostumbrarás a este lugar y si yo puedo ayudarte, lo haré"
Kitty sintió calientes lágrimas formarse en sus ojos.
- "Ellas… ¿por qué me tratan así?" – preguntó en un susurro.
- "Sus padres son personas muy ricas, empresarios y comerciantes que hacen las donaciones más importantes a esta institución, y ellas creen que todo el mundo debe estar a sus pies. Pero creo que les da miedo que tú puedas usurpar ese lugar" – Manuel vio a Kitty ladear ligeramente su cabeza en un silencioso cuestionamiento –"La señorita Frost ve en ti un enorme potencial y ser ex miembro de los hombres X te pone ante los ojos de todos en un lugar privilegiado. Es comprensible"
Ellos se detuvieron ente una puerta ya conocida para Kitty y él se despidió de ella.
- "Bueno, espero que este tour te gustara y que comiences a encontrar un nuevo hogar en la Academia" – dijo poniendo una mano sobre su hombro –"Ahora ve, relájate y trata de recordar que ahora tienes un amigo más aquí" – le sonrió suavemente mientras dirigía su mirada a la puerta frente a ellos.
Kitty le sonrió de vuelta.
- "Muchas gracias, Manuel. Si puedo ayudarte en algo yo a ti no dudes en decirme. Descansa, te veré mañana" – Kitty observó a Manuel irse por el largo pasillo a su espalda, antes de dar la vuelta y entrar al que ya estaba volviéndose un lugar amigable para ella: la enfermería.
x. x. x. x. x. x. X. x. x. x. x. x. x.
Y los días pasaron y ella se sentía cada vez un poco -un poco- más cómoda, aunque seguía siendo molestada por Sharon y Jennifer, pero trataba de poner su mejor cara ante eso. Su mente también estaba ayudándole, la mantenía alejada de pensar y recordar lo sucedido aquella noche en el Instituto, centrándola más en cómo ayudar a sus amigos ahora que estaban tan cerca de hallarlos. Suponía que era una forma de evasión, un mecanismo de defensa que ella estaba muy feliz de tener; la mantenía activa y con fuerzas.
Pero cuando dos semanas pasaron, algo ocurrió que le dio un vuelco a su corazón tan violentamente que creyó que se saldría de su pecho.
Todos desayunaban mientras la televisión estaba encendida en el noticiero matutino, cuando un reporte de última hora llegó y en pantalla apareció la imagen del Instituto Xavier, firme y completamente construido y luego la imagen de sus ruinas acordonadas. La reportera dijo que las autoridades habían dado la primera información importante en el tema de la Cacería Mutante relacionada a Bayville.
"Se identificó ya a quién pertenece el cuerpo que se encontró entre las ruinas del antiguo Instituto Xavier; fue identificado como James Madrox, un estudiante de doce años que asistía tanto a dicho instituto como a la Escuela Secundaria Bayville. Sin duda una gran tragedia"
"Definitivamente Laura. Se especula que hay más cuerpos dentro del que fuera el Instituto Xavier, que contaba con más de cinco pisos incluyendo los tres en el subsuelo, lo cual ha dificultado mucho a las autoridades la búsqueda. Si usted ha visto o sabe del paradero de alguno de estos mutantes no dude en dar aviso inmediato, se teme que también pudieron haber quedado atrapados bajo la que fue una enorme explosión, seguiremos informando"
En el comedor se hizo el silencio y todos miraban a Kitty sorprendidos y horrorizados, ninguno de ellos sabía de la muerte de Jamie o de alguno de los X-Men, pero en el momento de duda en que nadie se movió, entró corriendo Haroun muy agitado abriendo la puerta de golpe.
- "¡La encontró! ¡La señorita Frost encontró la prisión para mutantes, tenemos que salir de inmediato!"
Todos lo miraron, sus rostros denotando el estallido de emociones dentro de cada uno mientras algunos, incapaces de seguir sentados se paraban de su asiento.
Pero Kitty estaba aún sentada, los ojos bien abiertos observando la pantalla de la televisión, donde fotos de cada uno de sus amigos y de ella misma, aparecían frente a ella.
¡Hola de nuevo! Traté de actualizar lo más pronto posible. ¿Alguien más piensa que Emma Frost oculta algo? Porque yo sí. Oh y ¿Alguien más ama a Lance? Porque yo sí jaja, bueno sólo quería decirlo.
Muchas gracias por sus reviews y su apoyo, espero que les esté gustando y que continúen interesados. (Shadowcat-Riot, me da mucho gusto saber de ti de nuevo, gracias por seguir leyendo después de tantos años)
Sin más, gracias por leer.
Reviews, por favor!
