Advertencia: Los personajes de Candy Candy son propiedad de Misuki e Igarashi, usados en este fic sin fines de lucro.
Historia Ficticia. Todos los personajes nuevos son de exclusiva invención de esta autora.
Notitas de autor: Hola. Capítulo 10.
Espero les guste.
Capítulo X
Nueva York
Terry llegó a Nueva York, un frio día a inicios de la primavera de 1913. En sus manos una maleta que llevaba lo imprescindible y el corazón llenito de ese sentimiento de pertenencia y amor por su pecosa, tan cálido y del cual quería llenarse a cada momento recordando su aroma, sus abrazos y todos los recuerdos de los pasados días en que pudieron estar juntos y resolver su situación. Ahora ella era su novia, no solo una amiga, sino que existía un compromiso que él llevaría hasta el final. - Espérame pecosa, pronto estaremos juntos, haré lo que sea necesario por nuestro sueño de estar juntos para siempre- eran los pensamientos de Terry.
Su meta más próxima, lograr entrar a una compañía de teatro. No importaba si era famosa o no, el confiaba en su talento y sabía que llegaría lejos, y con mucho esfuerzo y entrega, hacer realidad su segundo sueño.
Sintiéndose más seguro y creyendo que de ahora en adelante todo resultaría bien, sabiendo a Candy a su lado, aunque lejos, pero con él, apenas bajó del tren, comenzó la búsqueda de un lugar para vivir, encontrando en su camino una pensión muy cerca de Broadway, que se ajustaba perfecto a sus necesidades y limitado presupuesto.
Ya instalado y habiendo proyectado los pasos a seguir, ordenó sus prioridades, dejando como primera tarea un recorrido de los teatros, conocer sus horarios de audiciones y programas. Todos estos datos los obtuvo gracias a su casera, que facilitándole un periódico del día hiso más fácil su búsqueda, dándose cuenta de lo cerca que estaba de la avenida donde se encontraban los edificios que albergaban a los actores, no perdió tiempo y echando su cansancio a sus espaldas, comenzó lo que desde ese día sería su rutina.
Ese primer día, se dio ánimo de visitar una compañía de teatro que abría sus puertas a una audición para una obra de Shakespeare, que era su pasión, toda su vida ha querido representar a un Romeo o a un Hamlet. Hiso el papeleo y esperó su turno, pero cuando llegó y se presentó, no alcanzó a decir un verso cuando…
-No muchacho, tú no puedes adicionar aquí - dice el encargado
-Deme una buena razón por la que no pueda tener una oportunidad- dice Terry con su típica arrogancia y superioridad, (aquí se le salió el aristócrata).
-Tu edad muchacho- oyó decir al encargado- tienes solo quince años. No puedo arriesgarme a que en medio de una temporada, se aparezcan tus padres, o tú mismo no soportes la presión del trabajo y nos abandones
-¡Eso no pasará!- insistía Terry
-Lo siento, eres muy joven. Ahora por favor, retírate, que tengo que seguir entrevistando.
A Terry no le quedó de otra que salir de ahí, algo desilusionado, sin siquiera haber demostrado su talento. Pero se dijo
-Es solo el primer lugar que visito, seguiré buscando y tocando puertas, hasta que alguien quiera escucharme.
Y así comenzaron a pasar los días, enviando y recibiendo correspondencia de su pecosa. Terry envió su dirección y de vuelta de correo le llegó una carta de Candy etiquetada de urgente. Nuestro aspirante a actor abrió la carta, donde su novia le comunicaba la visita y conversación que había tenido con el Duque, poniendo énfasis en que había sido muy precavida con el correo, ya que creía que el Sr. Grandchester la estaba vigilando. Candy no se guardó nada, puso a Terry al día en todo lo que estaba pasando, para que él también se cuidara de no ser encontrado por su padre.
Terry no lo podía creer, el Duque se había atrevido a molestar a su Candy, le dieron ganas de tomar el primer tren de vuelta a la ciudad para enfrentarlo, pero las palabras de Candy aún en la distancia lograban calmar sus ansias de ir a reclamarle a Sir Richard. Ella le aseguraba que no había dicho nada sobre Nueva York ni sus deseos de estudiar arte dramático para llegar a ser un actor. Ella estaba segurísima que Richard Grandchester todavía no sabía dónde buscar a su hijo.
-Mi padre- se decía Terry- como fue capaz de ir a molestar a Candy, después de lo que le hiso en el colegio, la trató con indiferencia y hasta parecía querer que ella se fuera. Tan cínico Duque, no cambias.
Con los días, Terry necesitó buscar un trabajo, algo provisorio ya que no encontraba lugar en ningún teatro, y los ahorros no son eternos.
Como hijo de una alto noble Inglés, su educación era basta, sabía idiomas, y el más cotizado en esos días, el francés. Lengua que Terry hablaba y escribía a la perfección, además de conocer el italiano, y algo de español, (recuerden que soy latina, Terry tiene que conocer mi idioma).
Encontró lugar en una empresa de exportaciones que estaba iniciando su negocio con europeos, teniendo clientes en Francia e Italia. Terry fue contratado como intérprete, para asistir a los ejecutivos y socios en las reuniones y de vez en cuando hacer algunas traducciones. Con lo que ganaría, podía cubrir sus necesidades básicas, y así mantener casi intactos sus ahorros.
-Bien muchacho, comienzas la semana entrante
-Muchas gracias Sr. Smith. Aquí estaré a primera hora.
Debemos reconocer que el Sr. Smith, tomaba un riesgo al contratar a un menor de edad, pero él necesitaba un intérprete con urgencia y estos eran muy cotizados. Con Terry, el hecho de ser menor de edad era un ahorro significativo para el comerciante, ya que el salario era mucho más bajo, y ganaba por partida doble, tres idiomas por el menor precio.
Eso a Terry no le importó, el dinero que ganaría era suficiente para él, por ahora.
Al salir de las oficinas de la empresa de exportaciones, Terry se dirigió al parque para tomar sus alimentos al aire libre. Sabemos que a él no le gustan mucho las aglomeraciones de gentes, y como era muy, pero muy bien parecido, también huía de las miradas de mujeres poco decorosas y jovencitas coquetas.
Buscando un lugar en el parque escuchó
-¡Terry!, ¡Terry!- deteniéndose y tratando de reconocer la voz que lo llamaba, se volteó encontrándose con Archie
-¡Archie! Tú en Nueva York- se saludaron como los amigos que llegaron a ser durante el período del "problemita del establo" en el colegio- ¿y el inventor no viene contigo?
-Si, me está esperando para almorzar, con Annie y Patty
-¿Patty también está aquí?
-Después que dejó el colegio convenció a su abuela Martha para venir a visitar a Candy y Annie, pero solo ha estado con nosotros ya que mi prima está estudiando enfermería…
-Si, ya lo supe… estuve con Candy unos días antes de venir a Nueva York.- a Archie como que no le gustó mucho que el arrogante aristócrata hubiese visitado a su prima y por "varios días", los celos del elegante afloraban todavía por su prima, pero como ya se sabía perdedor, era mejor tratar de guardar o esconder ese sentimiento, porque dejar de quererla, creía, sería imposible.
-mmm - responde Archie y pregunta- ¿quieres venir a almorzar con nosotros, los chicos se alegrarán de verte
-No sé… no quiero hacer de violinista…
-jajaja Terry, ven vamos
Llegaron al restorán y buscaron a sus amigos, ubicándolos en una mesa que daba al jardín del lugar.
-Miren a quién encontré en el camino
-¡Terry!- exclamaron con sorpresa al verlos llegar, Stear y Patty muy contentos con el invitado, no así Annie, que se quedó cabizbaja y muy pensativa después del saludo
-¿Qué haces en América Terry?, te hacíamos en Inglaterra, preparándote para ser Duque- decía Stear, con simpatía
-Viendo la manera de cumplir mis sueños- fue su escueta respuesta, no debe extrañarnos, él siempre fue muy reservado.
-¿Almorzamos?... - fue la voz de Archie, todos pidieron lo que se iban a servir, y mientras almorzaban- Terry me contaba que estuvo con Candy en la ciudad donde ella estudia enfermería
-¡Sí!- dijo Patty alegre de saber de su amiga- y como la viste, ¿estaba contenta?
-Fueron pocos los momentos en que logré verla, entre el estudio y sus prácticas, la veía solo a la hora de su descanso al medio día, y el fin de semana, pero se ve feliz, completa…- dijo Terry con una sonrisa, recordando que él también está completo con la pecosa en su vida.
-En sus cartas también demuestra lo que afirmas Terry- decía Stear- no hemos podido visitarla, ya que la tía abuela no nos deja ir a verla, está muy enojada con lo de la expulsión, Elisa se encargó de contar una versión bastante distorsionada de lo que sucedió, omitiendo lo de la trampa y culpando a Candy de ser una casquivana y por supuesto muy mala influencia para ti…- explicó con tristeza
-¡Es que esa Elisa no cambia!- se dejó oír un Terry muy molesto- estoy seguro que ella fue la que envió ese anónimo a mi padre…
-¿De qué anónimo hablas?- cuestionó Archie
-Uno que mi padre presentó al momento de la reunión cuando expulsaron a Candy, en él decía que yo estaba metido en un problema por culpa de la pecosa… pero cuando la vea me las va a pagar todas juntas esa arpía de Elisa- se prometió el castaño.
-¿Porqué no cambiamos de tema?- escucharon a Annie decir. La miraron con sorpresa- lo digo porque desde que llegaron Archie y Terry, no hemos tenido otro tema de conversación más que Candy, ella no está, y nosotros no nos veíamos hace varios meses… solo eso- dijo algo nerviosa
Se hiso un prolongado y muy incómodo silencio, cuando escucharon
-Bien, yo ya terminé mis alimentos- dijo Terry muy molesto con la actitud de Annie. No que es como una hermana para Candy, ¿porque esa actitud tan seca y cortante hacia la que se considera su amiga?… se preguntaba en silencio, y levantándose de su silla, se disculpo y dijo- lo lamento, ya me tengo que retirar, muchas gracias por la invitación, hasta una próxima vez- y despidiéndose de todos ellos se fue por donde vino.
En el restaurant, los que quedaron siguieron conversando y divirtiéndose, pero a Patty no le paso desapercibida la actitud de Annie. No dijo nada al respecto, pero se prometió estar atenta.
Y exacto como le había contado Candy a Terry, el Duque la había estado siguiendo a todo lugar donde ella se movía. Además del padre de su novio, la pecosa se percató de que había otro hombre mayor, de cabello que en algún momento fue rubio oscuro, y que ya pintaba canas, que la seguía reemplazando al Duque cuando este no estaba.
Como ya los tenía identificados, no se molestaba en eludirlos, haciéndoles creer que no los había visto. Terry no pensaba volver a la ciudad mientras su padre siguiera ahí, así es que ese mes completito, estuvieron muy tranquilos.
Sir Richard y August su secretario, hicieron guardia constante a Candy, sin obtener ningún tipo de resultados. La joven trabajaba de sol a sol combinando sus estudios y práctica de la profesión con sus salidas semanales, y una que otra ocasión en que salía a almorzar fuera del recinto, como al parque donde Terry le pidió ser su novia. También almorzaba en pequeños restaurantes o cafés, donde tomaba sus alimentos sola o con sus compañeras.
Pero de cartas, correos, correspondencia o cualquier cosa que por insignificante que sea los llevara a Terry, no había nada. Las cartas iban y venían sin problema alguno gracias a la ayuda de Mary Jane.
Candy había tomado la precaución de pedirle a Mary Jane, luego de contarle y aclarar lo sucedido con ese caballero tan distinguido, como lo llamó la enfermera mayor, si podría ayudarla con su correspondencia…
-Así que es el padre de tú novio
-¡Sí!, por eso necesito de su ayuda Mary Jane. Necesito avisar a Terry que su padre está en América, y buscándolo.
-Pero Candy… hay algo que no entiendo, tu novio es menor de edad, corresponde que esté con sus padres.
-Tiene razón Mary Jane- se escuchó decir a una Candy muy acongojada- es una situación muy compleja y personal de Terry. Trataré de resumirlo lo más posible para no pasar a llevar la intimidad de Terius… - Candy suspiró hondo y comenzó a relatar a Mary Jane- …El caballero que usted conoció es Sir Richard Grandchester, Duque de Grandchester, y padre de Terius Graham Grandchester Baker.
-¡Ohhh!- exclamó Mary Jane- me pareció alguien importante, pero, ¡es un noble inglés!
-Si Mary Jane. Le pido por favor que no le cuente a nadie esto que va a escuchar ni de los nombres que oirá
-No te preocupes pequeña traviesa, yo sé cumplir con mi palabra- dijo la enfermera muy seriamente
-Bien… con Terry nos conocimos en un barco, cuando iba a Inglaterra a internarme en un colegio muy prestigioso para convertirme en una dama, el Real Colegio San Pablo…- y Candy le relató la historia de ella y Terry a su mentora.
-Entonces tu novio no quiere ser encontrado
-No. Si el Duque localiza a Terry…no quiero ni pensar lo que podría pasar, el temperamento de los dos es muy parecido, se que habrá problemas. Además, tengo la esperanza de que donde está, se encuentre con su madre, entonces, ya no estaría solo.
-¿Y cómo quieres que te ayude?
-Necesito que me ayude a pasar la correspondencia, estoy segura de que el Duque querrá interceptarla, y si lo hace, encontrará a Terry.
-Bien, haremos lo siguiente…
-Entonces… ¡me va a ayudar!- exclamó Candy muy aliviada
-Si, pequeña traviesa, te ayudaré. La correspondencia que llega a la escuela se divide en sectores, entonces daré orden de que todo el correo que ingrese a tu nombre, venga directo a mí, que no pase por el sector de enfermeras, y cuando tú escribas a Terius, me traes la carta y así esta se irá con lo mío, nada tuyo…
-Gracias Mary Jane- dice Candy abrazando a quién tan amablemente la va a ayudar- ahora podré respirar tranquila.
Es por eso que el Duque nunca pudo interceptar algún correo de o para Candy, y como Terry en ese mes nunca visitó a la pecosa, el Duque decidió buscar en otra parte.
-¡Eleonor!- se dijo el Duque- esa chiquilla me dio a entender que Terry tenía contacto con su madre, ahí debe estar.
-August…August- llamó el Duque
-Si milord…
-Prepara todo…nos vamos a Nueva York.
Continuará
Mas notitas: Les gustó?... espero que sí... nos leemos!
