Aclaro estos personajes no son míos, yo solo trato de presentar mi version de la historia en el futuro
"..." Lo que piensan
... Lo que esta en cursiva indica el lugar donde nos situamos
Grax por tomarse un tiempo para leer ^.^ q lo disfruten
CAPITULO 10
-¿A dónde vamos Helga?-pregunto el ojiverde mientras la rubia lo sacaba de nuevo al estacionamiento
-Tenemos que conseguirte algo de ropa, no puedes ir como Tarzan por la ciudad seria sospechoso- explico esta mientras se dirigía sin dudar a una fila donde estaban aparcados coches de todas las marcas y colores posibles, el rubio suspiro mientras la seguía
-Este estará bien-dijo la mujer mientras se paraba frente a un Ford de color rojo vino, de su chamarra café saco una llaves con las que encendió el vehículo, pronto abrió la cajuela y levantando un compartimiento secreto saco dos mochilas de color negro
-Ponte esto- dijo la rubia mientras le extendía una de las bolsas, el rubio toma lo que le ofrecía la mujer y al abrirla encontró ropa de mujer de color negro y encima de esto una peluca pelirroja
-Helga…- el rubio busco con la mirada a su compañera y vio que esta terminaba de acomodarse la peluca, ante los ojos de Arnold volvía a aparecer la pelirroja espectacular de San Lorenzo, este sonrió mientras recordaba que la primera vez que la vio no pudo evitar notar que era hermosa pero definitivamente prefería su cabello rubio
-Apúrate Arnold- dijo la ojiazul mientras esperaba que el hombre saliera del trance, este asintió y trato de ponerse la peluca al no poder hacerlo la rubia se desespero y ella misma se lo acomodo, el ahora pelirrojo sonrió torpemente mientras disfrutaba de la sensación de las manos de Helga sobre su cabello. Cuando esta estuvo satisfecha subió al vehículo y manejo por la ciudad.
-Escucha desde este momento cuando uses esa peluca tu y yo seremos hermanos mi nombre es Katherine y el tuyo será Alfonse ¿entendido?- el rubio asintió ,esa fue toda la conversación que hubo, la pareja no hablo durante el viaje y no por falta de ganas sino porque ninguno de los dos sabia que decir Arnold aun estaba conmocionado al enterarse que Helga era Gran P "¿Como fui tan idiota?" se auto regañaba "Los nombres de Agentes van en función de sus apellidos" pensaba al recordar que el nombre completo de la mujer junto a él era Helga G. P-A-T-A-K-I "Tal vez quisiste ignorar la verdad y creer torpemente que Gerald había cambiado su nombre para proteger su identidad" susurro una vocecita en la cabeza, el ojiverde lanzo un suspiro resignado "Pero Arnold esta es una oportunidad única ¿no crees?" repitió esa vocecita "Piénsalo Helga es tu guardián lo que te obliga a pasar tiempo con ella, si te esfuerzas tal vez puedas acércate a ella y tal vez…" Arnold escucho atento a la voz de su mente, pero al llegar a esta parte se perdió en recuerdos de cuando eran niños y las posibilidades de un futuro, una sonrisa creció mientras su mirada se volvía a perder en el infinito.
Ajena a los pensamientos de su compañero la rubia manejaba el coche y se maldecía por no poder entender la tormenta que su corazón "¡Demonios Helga! ¡Contrólate!" pensaba molesta mientras sus puños apretaban el volante "Métetelo en la cabeza Helga, el NO TE AMA y tu…" sus ojos se tornaron tristes "Tu no puedes cambiar eso, si ni siquiera tuviste el valor para decírselo cuando eran niños, ¿crees que ahora algo será diferente?" la melancolía inundo su corazón y de repente el agudo dolor que sintió en la sala de operaciones regreso "No de nuevo" se quejo mientras trataba de superar el dolor de su cabeza, una vez que paso soltó el aire lentamente tratando de tranquilizarse "Animo Helga, eres una mujer fuerte, no debes dejarte afectar por ese zopenco" dijo una voz en su cabeza provocando que la rubia sonriera aunque fuera esta mueca resultara triste. Los pensamientos de los rubios se vieron interrumpidos porque había llegado a su destino, Helga estaciono el coche frente a una gran y elegante boutique llamada Petite Lloyd, pronto bajaron del coche cuando entraron a la tienda Arnold noto que todas las personas que estaban comprando volteaban a verlos un segundo antes de regresar a sus asuntos, Helga con seguridad se acerco al mostrador donde estaba sentada una linda chica de cabello castaño y ojos pardos
-Buenas tardes señorita- dijo Helga con una sonrisa
-Buenas tardes ¿en que puede ayudarle?- pregunto amablemente la chica
-Me gustaría saber si está disponible Madame Francesca- la chica servicialmente llamo por teléfono
-¿Quién la busca?- pregunto mientras tapaba la bocina con su mano
-Katherine Parker-dijo con una sonrisa la rubia, la chica asintió hablo por teléfono unos segundos y colgó
-La señorita está ocupada iré a darle su mensaje personalmente, esperen por favor- los pelirrojos asintieron
-Sabes Helga te ves muy guapa- halago Arnold a la rubia mientras le dedicaba una sonrisa, la ojiazul algo sorprendida volteo a verlo
-Gracias Arnold-dijo con indiferencia mientras su mirada se perdía por la tienda, el rubio sintió malestar al ver que la joven no le importaba en lo mas mínimo lo que le decía, sin embargo decidió volver a hacer otro intento cuando un hombre se le adelanto
-Buenas tardes Señorita, lamento la molestia pero he de preguntarle ¿Acaso está usted perdida?- la pelirroja volteo a ver algo curiosa al hombre de pelo negro y ojos castaños parado frente a ella
-No lo estoy- contesto suavemente, el hombre dibujo una sonrisa
-Es que no me explico de que otra manera pudo aparecer frente a mí un ángel tan bello- dijo mientras le sonreía con galantería a la rubia, esta no pudo evitar voltear los ojos en su interior fastidiada "Genial otro galán" pensó molesta, sin embargo los hombre que la veían solo apreciaban que ella sonreía condescendiente, el pelinegro estaba feliz su coqueteo había dado resultado ya que la pelirroja no lo había mandado a volar "Sigue así chico" pensó dándose ánimos, por otro lado el rubio estaba furioso por el intento de coqueteo del hombre aunque sinceramente no sabía con quien estar más molesto, ya que la rubia no lo había desalentado.
-¿Podría decirme su nombre?-al escuchar esto el ojiverde dejándose llevar por un impulso dio un paso al frente de la mujer tapándola parcialmente con su cuerpo y extendió su mano
-Buenas tardes caballero mi nombre es Alfonse-la pareja volteo algo sorprendida al ver la actitud de Arnold
-Mucho gusto- dijo el hombre mientras le apretaba la mano molesto por haber sido interrumpido
-Ella es mi hermana Katherine-dijo el rubio mientras hacía énfasis en esta palabra, el hombre contuvo las ganas de maldecir su suerte y golpear al hombre frente a él "Demonios justo cuando logre hablar con ella", por su parte Helga estaba algo desconcertada por la actitud de Arnold "¿Acaso cree que no se cuidarme sola?" pensó molesta, el trío se lanzaba miradas fulminantes la rubia al ojiverde, este al pelinegro y por último el hombre al pelirrojo.
-Señorita Katherine Madame Francesca la atenderá en su oficina, ¿me acompaña?- la voz de la castaña logro romper el ambiente
-Muchas gracias señorita- contesto Arnold mientras le dirigía una sonrisa amable, la chica sintió desfallecer ante la mirada del pelirrojo, Helga se limito a fruncir levemente el ceño, el ojiverde sin perder el tiempo tomo la mano de la mujer
-Con su permiso caballero- dijo mientras arrastraba a la rubia y seguía a la mujer de cabello castaño, el pelinegro se quedo frustrado mientras veía alejarse a la mujer de la mano de su hermano "Mala suerte" pensó desganado mientras salía de la tienda
En un despacho muy elegante rodeado de espejo y luces…
-Esperen aquí Madame pronto los atenderá- explico la chica de cabello castaño mientras dejaba a los hermanos en el despacho
-¿Qué es lo que te sucede Alfonse?-cuestiono la pelirroja mientras se cruzaba de brazos y enfrentaba al rubio
-No sé de que hablas-contesto este tranquilo mientras exploraba con los ojos el cuarto
-Me refiero ¿Qué significo la escenita que montaste allá atrás?-cuestiono la rubia molesta
-Se supone que soy tu hermano ¿no?-pregunto encogiéndose de hombros
-Montarme una escenita de celos no te hará parecer más mi hermano-prácticamente gruño
-No era una escena de celos-dijo el rubio mientras trataba de convencerse a sí mismo de lo que decía
-Como digas zopenco, pero te advierto- la rubia descruzo los brazos y apuntándolo con un dedo en el pecho le dijo
-Tu no tienes derecho a inmiscuirte en mi vida privada ¿entendido?- a pesar de la mirada furiosa de la ojiazul, Arnold no pudo evitar notar lo hermosa que era
-¿Ahora a quien estas amenazando chérie?-pregunto una voz femenina, la pareja volteo para toparse con una mujer vestida de rojo, usaba unos zapatos de tacón a juego, su cabello era negro y le llegaba hasta la cintura, de sus orejas pendían unos aretes que brillaban cuando movía su cabeza, usaba un fleco pequeño que enmarcaba sus facciones delicadas, usaba poco maquillaje pero se veía hermosa
-No estoy amenazando a nadie princesa solo estoy aclarando algunos puntos- gruño Helga mientras se separaba del rubio, ante el apodo que uso Helga Arnold volteo a ver fijamente a la mujer ahora parada frente a su amiga, esta lo noto y algo molesta dijo
-Disculpa pero no es nada refinado quedarse viendo fijamente a las personas- regaño ella, Arnold tenía en su mente el recuerdo de una chica que decía las cosas de una manera similar a como lo hacia la mujer "No puede ser ¿o sí?" pensaba curioso
-¿Rhonda?-la pregunta abandono sus labios sin detenerse a pensar mucho en lo que hacía, la mujer abrió desmesuradamente los ojos y algo espantada se refugió detrás de Helga
-¿Cómo rayos sabes mi verdadero nombre?-el rubio miro asombrado que la pelinegra lo miraba confundía, recelosa y furiosa, afortunadamente la rubia llego a su rescate
-No te alteres princesa, este hombre sabe tu nombre porque te conoce, al igual que tu a el- la pelinegra salió detrás de Helga y la cuestionó con la mirada, está dando un suspiro se quito la peluca y volteo a ver a Arnold, a este no le costó mucho trabajo entender lo que ella quería que hiciera, cuando se deshizo del disfraz la diseñadora se le quedo viendo fijamente durante unos instantes para después ahogar un grito de emoción
-¿Arnold?- el rubio asintió mientras le regalaba una sonrisa a su amiga
-No puedo creerlo- grito mas fuerte mientras corría y lo abrazaba
-Te has puesto muy guapo, casi no te reconozco-dijo mientras le guiñaba un ojo picara, el rubio sonrió ante el comentario de ella
-¿Eso crees? en realidad no hice mas que cambiar mi manera de peinarme-dijo mientras pasaba una mano por su cabello ahora peinado hacia atrás
-Chérie yo invente la moda y digo que te ves genial- el rubio no pudo evitar reír al escuchar a la mujer, ya que comparaba a la pelinegra que tenía enfrente con la chica que conoció cuando tenía nueve años
-Veo que abriste tu propia línea de ropa- dijo el chico mientras se separaba de la princesa, a esta le brillaron los ojos emocionada
-Déjame contarte lo que sucedió- dijo mientras cerraba la puerta de su despacho y acercaba a la pareja a un par de sillones
-Espera un momento princesa, vinimos aquí por trabajo-explico mientras tomaba de la mano a la mujer y la detenía
-¿Trabajo?-parpadeo algo sorprendida
-Si, aunque no parezca real, el chico y yo trabajamos en la misma rama- la pelinegra abrió los ojos sorprendida y busco al hombre en busca de una confirmación este asintió con una sonrisa
-Entiendo ¿Qué necesitan?-pregunto seria y profesional
-Ropa, el chico parece Tarzan-dijo la rubia mientras la señalaba – Y para mí también- explico mientras se señalaba a sí misma, la pelinegra sonrió
-Tengo el conjunto perfecto para ti amiga y en cuanto a ti Arnold-dijo mientras se detenía y lo observaba con ojo critico
-Tendré que hacerte tomarte algunas medidas, pero creo que tengo algo que por el momento podría funcionar- mientras decía esto se dirigió a una puerta que se encontraba a un costado de la sala
-Espérenme ya regreso-dijo con una sonrisa y fue en ese momento que Arnold vio que en el dedo anular de la pelinegra brillaba un anillo
-¿Rhonda está casada?-pregunto mientras se dirigía a la rubia que estaba revisando algunos libros de la diseñadora
-Si se caso hace tres meses- explico mientras sacaba uno y comenzaba a leer, Arnold se sintió excluido y trato de seguir con la conversación
-¿Y quién es el afortunado?- Helga no contesto, el rubio lanzando un suspiro se acerco a ella
-Da un paso más y no vivirás para contarlo zopenco-murmuro la mujer sin despegar los ojos del libro, el rubio sabía que no debía ignorar las advertencias de la ojiazul por lo que se dispuso a imitarla y buscar un libro, fue en ese momento que a puerta se abrió y entro un hombre
-Amor ¿Dónde estás?-pregunto el pelinegro mientras entraba al cuarto, lo primero con lo que se toparon sus ojos fue con Arnold
-¿Arnold?-cuestiono asombrado el hombre, el rubio se sintió desconcertado el pelinegro era de la misma estatura que el tenia el cabello despeinado y usaba unos lentes rectangulares y pequeños, lucía un pantalón café y un suéter verde con el borde rojo encima de una camisa blanca, los zapatos eran negros y llevaba en una mano un ramo de rosas rojas
-Disculpa ¿Nos conocemos?-cuestiono el rubio mientras veía como el hombre de gafas se acercaba atónito a el
-Por supuesto que lo conoces cabeza de balón- dijo Helga mientras se ponía en pie y encaraba al hombre
-Hace tiempo que no nos veíamos Tadeo-la rubia esbozo una sonrisa y el hombre abrió los brazos mientras la atrapaba en un gran abrazo
-¡Helga!-su voz destilaba entusiasmo y el ojiverde no pudo evitar sentir nuevamente celos al ver a la rubia
-Ya te extrañábamos ¿Qué te trae por estos rumbos?-cuestionó mientras la soltaba
-Trabajo- dijo ella, el pelinegro estaba por preguntar otra cosa cuando la princesa regreso
-Escucha Arnold tengo este juego que creo te sentara bien…-se detuvo a media frase al ver al hombre junto a la rubia, de pronto para sorpresa del ojiverde Rhonda salió corriendo y abrazo al hombre
-Tad amor- sin desperdiciar el tiempo le planto un suave beso en los labios, el hombre no conforme la atrapo de la cintura y profundizo el beso
-¡Basta tortolos! y luego se preguntan por qué no vengo- la voz de Helga rompió el aura y la pareja sonrió avergonzada
-Te traje esto amor- el hombre le ofreció el ramo de rosas y sobra decir que la diseñadora estaba que daba saltos de alegría
-No entiendo nada-se atrevió a decir Arnold llamando la atención del trío por primera vez
-¿Alguien me podría explicar?-pidió amablemente
-Escucha bien que solo lo diré una vez cabeza de balón- gruño Helga
-Este es Tadeo el esposo de Rhonda-el hombre sonrió ante la presentación de la rubia, pero al ver la cara de desconcierto del chico sonrió avergonzado
-Aun no me reconoces- el ojiverde se sonrojo apenado ante las palabras del esposo de la diseñadora
-Déjame ayudarte- el hombre soltó de la mano a su esposa y se quito sus lentes, de un bolsillo interior de su saco unas gafas gruesas, redondas y de un color rojo desgastado, cuando se las puso levanto el rostro y sonrió
-Hola Arnold- el rubio esta vez identifico completamente al hombre
-¿Curly?-
De regreso a la agencia….
-¿Cómo es posible que Curly y Rhonda terminaran casados?-pregunto el rubio mientras subía al coche
-Al parecer cuando el chico creció, se volvió un galán muy solicitado, la princesa también era muy popular-explico mientras salían del estacionamiento
-Sin embargo a pesar de todas las confesiones Tadeo se mantenía fiel a Rhonda, ella lo desprecio mucho tiempo, pero ella se involucro con el chico incorrecto- Arnold se dio cuenta que las manos de la rubia se tensaban
-No sé a ciencia cierta lo que paso, pero lo que si se fue que Tadeo la salvo después de ese incidente ellos se volvieron inseparables, no tardaron en hacerse novios y casarse- la rubia finalizo mientras aceleraba la velocidad, el rubio se quedo callado y por primera vez desde que llego a EU trato de memorizar el camino a la agencia, era consciente que no podía depender totalmente de la mujer y en caso de algún imprevisto el debía ser capaz de protegerla. Igual que cuando partieron a la Boutique el camino lo hicieron en silencio, al llegar a la Agencia Arnold siguió a Helga ya un poco menos sorprendido al verla realizar el mismo ritual de la mañana, cuando entraron los estaba esperando Gerald junto a una mujer que al rubio a diferencia de Curly no le costó trabajo reconocer
-¡Phoebe!- saludo alegre mientras se acercaba a saludarla y abrazarla
-Hola Arnold me da mucho gusto que nos volvamos a ver-saludo la oriental muy formal mientras devolvía el abrazo
-Te ves bien viejo- saludo Gerald mientras hacia el saludo de su infancia una vez que se separo de la oriental
-Gracias amigo- sonrió el hombre, estaba usando unos pantalones de mezclilla, una camisa blanca y encima de esta un suéter verde oscuro, sus zapatos eran negros, el juego a pesar de ser sencillo destacaba su piel ahora bronceada y su cabello rubio, además que ese color resaltaba sus orbes esmeraldas "Se ve apuesto" pensó la rubia al escuchar el cumplido de su pareja, pero rápidamente sacudió la cabeza tratando de alejar esos pensamientos
-Tu también te ve bien Helga-dijo suavemente su mejor amiga, la rubia sonrió la princesita le había dado a Helga unos pantalones de mezclilla, unos tenis blancos, y una bonita blusa rosa de cuello redondo, esta hacia juego con el lazo rosa que tenía un moño en un costado su cabello estaba suelto y caía libre por su espalda "Parece un ángel" pensaba soñador el rubio mientras veía a la mujer platicar con su mejor amiga, a Gerald este detalle no le paso por alto
-Helga necesitamos llevarnos a Arnold, el Jefe quiere que le cuente todo lo que sabe respecto a la piedra que quiere Goldman- explico el moreno mientras una mano se posaba en el hombro de su mejor amigo
-Está bien, iré a entrenar un rato-dijo sacudiendo la mano
-Cuando salga mándalo a la sala de entrenamiento-explico ella con indiferencia y siguió platicando con su amiga, el rubio se trago un suspiro de decepción y siguió a su amigo que lo guiaba nuevamente a la sala de reuniones
-Viejo ¿Estas interesado en Helga?-cuestiono el moreno sin rodeos una vez que salieron del campo de audición de las mujeres, el rubio volteo a ver algo desconcertado a su mejor amigo
-Yo….interesado…en…-el chico se sobaba la nuca nervioso mientras tartamudeaba, el moreno lo vio inquisidora mente y el ojiverde lanzando un suspiro dijo
-No estoy seguro Gerald, ella despierta muchos sentimientos en mí pero…-su voz se volvió triste
-Ella ni siquiera se fija en mi- el moreno tuvo que morderse la lengua para no decir algo que metería en problemas a la rubia, en su lugar dijo
-Ella es una mujer muy complicada Arnold, no esperes que sea fácil comprenderla-el rubio asintió mientras recordaba su infancia junto a ella
-Pero algo si te voy a decir viejo, si vas a intentar algo con Helga debes saber dos cosas- Arnold enfrento a su amigo mientras esperaba lo que le iba a decir
-Uno: Debes estar completamente seguro de lo que sientes por ella- Arnold asintió seriamente
-Dos- el moreno sonrió tratando de quitarle hierro al asunto- Debes conseguir mi aprobación-
-¡Gerald!-se quejo su mejor amigo y ambos atravesaron riéndose las puertas
"Estúpido cabeza de Balón" pensaba furiosa la mujer mientras el saco de box era víctima de su furia "No necesito que me digan con quien puedo o no estar" su pierna impacto contra el saco y logro zafarlo del gancho del techo, cuando impacto contra el piso se rompió dejando caer la arena de su interior "Demonios" pensó furiosa
-Alguien esta de muy malhumor- la rubia volteo en posición de batalla ante la voz y bajo un poco los puños al darse cuenta quien era el que hablo
-¿Qué quieres Josh?- el pelinegro se acerco con cuidado a ella
-¿Puedo saludarte sin que mi vida corra peligro?-pregunto mientras mantenía una distancia prudente con ella
-Si haces un movimiento en falso el saco no será el único roto-amenazo la rubia mientras bajaba un poco su defensa, el pelinegro asintió solemnemente y se acerco para darle un beso en la mejilla
-Escuche que volviste de la selva-dijo mientras se retiraba lentamente y la encaraba
-¿Cómo estuvo el viaje?-
-Bien- dijo ella mientras se encogía de hombros
-¿Encontraron lo que buscaban?-
-Si-
-¿Tuvieron problemas?-
-No-
El ojiazul se dio cuenta que la rubia no estaba de humor para contarle sus aventuras, torció ligeramente la boca y fue entonces que se le ocurrió una idea
-En guardia Helga- dijo mientras se ponía en posición de batalla, la rubia que en cualquier otra circunstancia hubiera bromeado y negado a participar se puso en guardia y ataco al hombre, este que ya había peleado con ella trato de mantenerse a su nivel, el objetivo no era vencerla sino soportar hasta que ella descargara toda su furia, estuvieron peleando cerca de dos horas, cuando Helga lanzo el último golpe derribo al pelinegro y cayó a su lado agotada
-¿Así que este nuevo agente trato de decirte que hacer en la Boutique?-cuestionó el hombre mientras trataba de recuperar el aliento
-Si, ¿puedes creerlo?-el tono de la rubia reflejaba incredulidad y un poco de molestia Josh sonrió, mientras peleaban la mujer comenzó a hablar y le conto lo que había pasado desde su viaje a San Lorenzo hasta que conocieron a los Lloyd
-Se nota que no te conoce- dijo burlón mientras se sentaba y observaba a la rubia, esta se había cambiado de ropa y usaba su traje de entrenamiento un pants negros con un top blanco, sus tenis eran negros y su cabello estaba amarrado en una coleta alta
-Solo existe una persona que me conoce- dijo ella mientras se ponía en pie
-Estas hablando de mí por supuesto-dijo el hombre en un tono un poco arrogante, su comentario provoco que la rubia le lanzara un golpe en el hombro
-No tu idiota-dijo burlona
-Bueno espero algún día poder ser yo- esta contestación paralizo a la rubia y estuvo a punto de salir huyendo, un viejo habito que tenía cuando alguna situación la incomodaba
-Oye, espera Helga-el pelinegro atrapó la muñeca de la rubia
-Escucha Helga no quiero que te alejes de mi solo porque te dije lo que siento por ti, no pienso presionarte para que tomes una decisión- la rubia soltó el aire que estaba conteniendo
-Te esperare el tiempo que sea necesario- el ojiazul apretó su mano dulcemente
-No tengo prisa-el hombre le regalo una sonrisa deslumbrante
-Pero te debo advertir querida que si existe otro hombre, no dudes que peleare por ti- dijo mientras le guiñaba un ojo, Helga no se dejo engañar sabia que a pesar del gesto coqueto Josh hablaba en serio
-¿De acuerdo?-
-Está bien Idiota- dijo ella burlona y sonriendo, el hombre sonrió y también se puso en pie
-Gracias Helga- en ese momento tomo su mano y deposito un suave beso en esta, la rubia no pudo evitar sonrojarse ante el acto del pelinegro, en ese instante escucho una voz que logro sacarla de balance
-¿Helga?- la aludida busco al autor de la voz y se topo con un par de esmeraldas que reflejaban sorpresa, comprensión, celos y por ultimo una profunda tristeza. La rubia no entendía porque esas orbes mostraban tantos sentimientos encontrados, pero algo en su pecho se disparo y el dolor volvió a su cabeza "Demonios" maldijo internamente mientras se soltaba bruscamente del pelinegro y apretaba sus sienes tratando de controlar el dolor
-¿Helga sucede algo?- la voz de Josh estaba impregnada de preocupación, ella negó con la cabeza y cuando menos se dio cuenta Arnold ya estaba frente a ella agarrándola por los hombros
-¡¿Helga?-su voz se oía alarmada, no supo que paso después porque su cuerpo se sintió liviano y cayó en un profundo abismo lo último que vio fueron unas esmeraldas llenas de preocupación y miedo "Arnold" pensó antes de desvanecerse.
Hola de nuevo ^^ Aqui esta el nuevo capi! Que loco Rhonda y curly se casaron !o_o... Nuestro pequeño Arnold es muy celoso, pero ¿xq sera que Helga sufre esos extraños dolores de cabeza? Al parecer Arnold creyo q habia algo entre ella y Josh... me pregunto que hara ahora?... El Señor Goldman aparecera pronto xD lo prometo y respondiendo Sandra ya veras que Betty se enterara quie es Gran P y creeme su sorpresa sera mayuscula ; el momento es todo Sigan dejando reviews xfa! Se siente super bonito que la gente comente sobre lo que escribes n-n! Grax a todos los que leen mi historia!
Besos Nuit
