Mechero:Bienvenidos gente de fanfiction, este el siguiente episodio, espero que os guste. Pero antes de que empecéis a leerlo, me gustaría que cuando acabéis de leerlo, por favor leyerais el final del todo porque sé, por mi propia experiencia, que la gente suele saltarse las cosas del final y tengo que deciros algo importante.
Machetazo:¿El qué?
Mech:Ya lo veras y lo veréis ahora solo me queda por decir que Kung Fu Panda no nos pertenece.
Fue en ese preciso momento cuando yo y Tigresa empezamos a forjar nuestra amistad porque aunque ella me había aceptado como su maestro, nunca habíamos hablado nada más que del entrenamiento y de cosas de Kung Fu. La verdad es que me alegre de que hubiéramos hablado de algo más ya que yo quería acercarme más a Tigresa y ese fue el comienzo de ello.
Después, llegamos al restaurante de mi padre a las 10 de la noche porque, aunque el restaurante no estaba lejos del palacio, me costaba poder andar, por eso tardamos 30 minutos en llegar allí pero como ya les dije a los otros, mi padre cerraba tarde así que entramos a cenar.
El restaurante seguía igual que siempre, la misma cocina, las mismas mesas, los mismos taburetes pero lo único que había cambiado era la cantidad de gente que había en el restaurante: estaba abarrotado, creo que fue el día que más gente hubo en toda las historia del restaurante.
Tras entrar en el restaurante, mi padre, el señor Ping, un ganso de 47 años, bajito, con algunas arrugas en su cara y ataviado con un delantal, salió de la cocina como un rayo para ir a saludarme como él hace cada vez que me ve pasar por el restaurante.
-Hola Po, madre mía, gracias al cielo que has venido, hay un montón de cosas que hacer- dijo mi padre mientras se limpiaba las manos de restos de verduras pero estaba tan centrado en esto que no se había fijado en mi cara que parecía un poema- necesito que vayas a la cocina y que AAAAHHHHH- dijo al fijarse en mi cara tras haber acabado de limpiarse las manos- Ay dios mío ¿pero que te ha pasado? Si estás hecho unos zorros.
-Es como lo que dijo Mono y Mantis- dijo Víbora provocando una pequeña risa a Mantis, Mono y Grulla.
-No es nada papa, en serio- dije para tranquilizarle.
-¿Cómo puedes decir eso? Si parece que te ha embestido una estampida de rinocerontes- dijo el señor Ping.
-Tranquilo papa, ya se me ha pasado un poco el dolor así que ya estoy mejor- dije para ver si se relajaba un poco porque parecía un manojo de nervios.
-Bueno, si tu lo dices hijo, te creeré- dijo el señor Ping.
-Gracias papa- dije mientras le daba un abrazo pero entonces oí un ruido a mi espalda: era un carraspeo de Mono. Supe lo que significaba ese carraspeo, así que le pregunté a mi padre- oye papa, ¿te sobra algún sitio para que podamos comer?
-Creo que no pero hay unos señores que ya han comido y me han pagado pero que aún no se han ido y llevarán ahí como una hora, así que voy a echarles.
-Oh no papa, no hace falta- dije para que no lo hiciera pero fue demasiado tarde ya que ya estaba echándolos de una de las mesas del fondo del restaurante y pude entender algunas palabras que los clientes dijeron como "antro" "jamás" "volveremos" y "que lo lamentará" pero no le di mucha importancia a lo que dijeron ya que estaban irascibles y a la gente en ese estado no hay que tomar en serio lo que dicen ya que se guían por sus sentimientos y no por su cabeza.
-Bueno chicos, ya está lista la mesa- dijo mi padre mientras limpiaba la mesa con un trapo húmedo que lo había tenido guardado en un bolsillo que tiene el delantal- y ahora si no os importa podríais decirme que queréis para que lo vaya preparando porque como veis el restaurante está hasta arriba y tengo mucho que hacer.
-¡Claro!- dije-cinco platos de tu sopa misteriosa.
-¡Marchando!- dijo el señor Ping mientras corría hacia la cocina
-Espere- dijo Tigresa, parando a mi padre- pero si a mi no me gustan los fideos.
-Eso no lo puede saber si nunca los has probado, por favor, pruébalos, por mí- dije mientras le echaba la mirada de cordero degollado.
-Está bien- dijo Tigresa un poco enfadada consigo misma por haberse rendido ante mi mirada de pena pero es que era imposible que Tigresa no se rindiera ante ella porque, a parte de haberla mejorado, estaba en un estado que daba pena verme y eso me dio una gran ventaja- los probaré.
-Entonces 5 platos de sopa misteriosa , ¡marchando!- dijo mi padre y se fue corriendo a la cocina.
Al llegar a la cocina, mi padre se puso a cortar rábanos y otras cuantas verduras a una velocidad increíble que había dejado fascinados a mis compañeros de entrenamiento pero para mí me parecía una cosa normal porque llevaba mucho tiempo trabajando con él en la cocina.
-Oiga, hace 15 minutos que llevo esperando un plato de fideos ¿cuánto tiempo más voy a tener que esperar?- dijo uno de los clientes.
-Sí, ya va, ya va- dijo mi padre atareado.
-Po, voy a ayudar a tu padre, ahora vuelvo- dijo Tigresa.
-No hace falta, yo soy su hijo, debería ser el que le ayudé- dije mientras intentaba poner de pie, apoyándome en la mesa pero al intentarlo, acabé por terminar sentado en la silla ya que mis piernas y mis brazos me fallaron ya que me faltaba la fuerza suficiente como para levantarme y además aguantar el dolor que soportaba en mi cuerpo.
-Pero si ni siquiera puedes levantarte, anda siéntate, y déjame ayudar a tu padre, además es mi culpa el estado en el que te encuentras así que déjame compensarte- dijo Tigresa pero el final no lo oyeron los demás ya que lo dijo lo suficientemente bajo para que solo lo oyera yo y se acerco hasta la barra donde detrás está mi padre trabajando en la cocina.
Después se distorsiona un poco lo que dicen Tigresa y mi padre porque no podía oír lo que decían ya que estaban muy lejos pero cómo me pasó con los clientes, pude oír algunas palabras sueltas: cuando Tigresa llegó a la barra, oí que decía "vengo" y "ayudarle" y mi padre decía "delantal" "pasa", "dentro" y "cocinar", después Tigresa negó con los brazos y dijo algo como "no sé cocinar" y vi que mi padre se quedó un poco decepcionado y le dijo algo como "pues ayúdame repartiendo los platos", eso fue todo lo que dijeron.
A continuación lo que vimos es a Tigresa repartiendo los platos pero no de una forma común, es decir, en vez de ir mesa por mesa dejando los platos a los diferentes comensales, lo que ella hacía era que cada vez que mi padre le daba un plato de comida y le decía a cual mesa debía ir, Tigresa veía donde estaba la mesa en cuestión y entonces lanzaba el plato.
Cuando lo hizo la primera vez, mi padre se asustó mucho al igual que los clientes porque nadie se lo esperaba, incluido yo pero el plato que volaba por encima de las cabezas de los clientes, al caer el plato llegó a la mesa indicada y se sorprendieron todos al ver que el plato estaba sin ninguna fractura ya que Tigresa hizo que el plato resbalará un poco en la mesa para que frenará delante del hambriento comensal.
Todos en el restaurante nos quedamos asombrados por lo que había hecho la maestra Tigresa y la aplaudimos por tal hazaña y ella siguió lanzando platos de comida a las diferentes mesas a las que debían llegar. Tras un rato esto se volvió normal y la gente, aunque seguía impresionada, empezaba a hablar de sus cosas.
Al acabar de repartir a todos los clientes que estaban antes que nosotros, mi padre hizo nuestro encargo y cuando acabó de hacerlo, Tigresa vino a traérnoslo y se sentó a comer.
-Venga, pruébalos, están ricos, te lo aseguro- dije a Tigresa ya que veía dudando de si comerlos o no porque estaba dándole vueltas a los fideos con los palillos chinos.
Entonces Tigresa, que aún seguía dudando porque se le veía en la cara, cogió con los palillos unos fideos de su platos y se los comió y los masticó una y otra vez para saborearlos mejor y su cara cambio de estado: ya no era de duda sino que era de sorpresa, seguramente porque no se esperaba que estuvieran tan buenos.
-No están mal- dijo Tigresa y me puse contento ya que esa es la forma de Tigresa de decir que estaban muy buenos.
Y ya, tras haber conseguido mi objetivo de hacer que Tigresa probara los fideos, cogí los palillos chinos para comer ya que yo había estado pendiente de Tigresa y no había empezado a comer y levanté los palillos para comer pero entonces, de repente, una oleada de dolor pasó por mi brazo, haciendo que soltará los palillos y que profiriera un sonoro "AUCH" que fue escuchado por mis compañeros.
-¿Qué te pasa Po?- dijo Mono que estaba con unos fideos por su cara debido a lo rápido que comía.
-Es que no puedo levantar el brazo. Cada vez que lo hago- dije mientras intentaba levantar otra vez el brazo- me duele como si clavaran cuchillos en los brazos- dije bajando el brazo a toda velocidad ya que no podía soportar ese dolor.
-Y entonces, ¿cómo vas a comer Po?- preguntaba Grulla.
-Alguno de vosotros tendrá que darme de comer- dije pero al parecer, a ninguno de ellos le gustó la idea. Sentía que a nadie iba a hacerlo pero entonces Tigresa cogió mis palillos.
-Anda, abre la boca- dijo Tigresa con resignación mientras cogía unos fideos con los palillos y los ponía en frente mío. Estaba emocionado de que Tigresa lo hiciera ya que, ni yo mismo lo esperaba. Abrí la boca y Tigresa introdujo los palillos en su boca. Tras haberlos comido, le di las gracias pero ella tan solo me respondió dándome más fideos pero no me lo tomé a mal porque yo ya sabía como es ella.
Al acabar todos de comer, Tigresa llevo los platos a la barra para que mi padre los pudiera lavar y después volvió a la mesa y se sentó para descansar un poco y hacer la digestión.
-Oid- dije haciendo que los 5 furiosos me prestarán atención- ¿qué vamos a hacer durante esta semana sin el maestro Shifu?
-Lo mismo que siempre: Entrenar y proteger a los habitantes del valle de la paz.
-Oh venga ya, esta debería ser una semana de fiesta y diversión ¿no pensáis eso?
-Sí- afirmaron todos excepto Tigresa.
-Perdonad- dijo un conejo blanco de unos 27 años que estaba sentado detrás mío- siento interrumpiros pero estaba escuchando vuestra conversación y creo que os podría ayudar.
-¿Cómo?- pregunté al conejo.
-Si yo tuviera esta semana libre, yo iría a la ciudad de Kin Jae Wan.
-¿Y qué hay allí?- preguntó Mantis.
-En esta semana van a hacer una gran fiesta en honor de Kui Xuan.
-¿Quién es Kui Xuan?- preguntó Tigresa.
-Según una leyenda, era un habitante de la ciudad de Kin Jae Wan que fue bendecido por los grandes espíritus a vivir con ellos en el cielo para que adquiriera todos sus conocimientos aunque Kui Xuan estaba triste por dejar a su familia y a sus amigos y abandonar su tierra natal, fue con ellos al cielo ya que era una oportunidad única pero los grandes espíritus al ver su estado de ánimo le dijeron que cada 20 años podría bajar durante 3 días para disfrutar de su ciudad y ver a sus amigos y familiares y eso es este año, dentro de cuatro días-nos contó el conejo.
-Oh, ¡Eso es BÁRBARO!¡Quiero verlo!- dije emocionado por la historia que nos había contado el conejo.¿A cuántos días está la ciudad de Kim Jae Wan?
-Esta a dos días andando hacia el sur, a uno 23 kilómetros, no tiene pérdida.
-¡No, Po!- dijo Tigresa enfadada, haciéndome que me asustara-¡Tenemos que proteger al valle de la paz así que no podemos irnos a un viaje de turismo, así que OLVÍDALO!- dijo Tigresa remarcando esta última palabra.
-Pero Tigresa...- dije para tranquilizarla pero fui interrumpido por ella.
-¡No es no Po!- dijo Tigresa más enfadada que antes- ¡Ya estoy harta!, me voy al palacio- dijo mientras salía del restaurante de mi padre.
-Espera- dije para detenerla pero no me escuchó y siguió su camino pero aún así, salí para hablar con ella y los furiosos restante me acompañaron por si acaso me caía por el dolor.
Al salir del restaurante pude ver que Tigresa ya había llegado hasta las puertas del palacio de jade y me quede allí de pie, en frente del restaurante junto a mis amigos, viendo como Tigresa entraba en el palacio.
-Po, ¿Cómo vas a convencerla?- pregunto Mono.
-Ni yo mismo lo sé amigo, ni yo mismo lo sé.
Mach:¿Cómo logrará Po convencer a Tigresa?¿Cómo es la ciudad de Kin Jae Wan? Pues esto se verá en el próximo episodio.
Mech: Bueno gente, lo que os quería contar es que hace unos días se me ocurrió otro fic de Kung Fu Panda así que me gustaría que me dierais vuestra opinión sobre si queréis que empiece este fic o preferéis que acabe con esta historia y luego haga esta pero para esta historia necesito vuestra ayuda.
Mach:¿Cómo qué necesitas su ayuda?¿A qué te refieres?
Mech:Eso lo explicaré si en los reviews que reciba me decís que queréis que comience este fic y cómo no tengo nada más que decir esto es la despedida. Tú decides: Historias de Po o nuevo fic. Hasta la próxima vez que escriba.
Mach:Adiós y dejad vuestro reviews, que no cuesta tanto escribir: "Me ha gustado este capítulo" o "este fic es increíble".
Mech:¡Machetazo! deja de molestar a los lectores.
Mach:Ahora si que de verdad, adiós
